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domingo, 21 de junio de 2026

LA INTRIGA DEL FUNERAL INCONVENIENTE - EDUARDO MENDOZA

 

Eterno Mendoza

Con herencias cervantinas y hasta valleinclanescas, Eduardo Mendoza sigue a lo suyo, mostrando las costuras de nuestra sociedad y suturándolas con la ironía, el sarcasmo y la parodia, palabras mayores para cualquiera que aspire a convertirse en escritor.

Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) es novelista, dramaturgo, traductor y lingüista. (ANDREU DALMAU / EFE)

ANTONIO PARRA SANZ

El humor como elemento capital, con sus compañeros innatos, es decir, la ironía, el sarcasmo, la parodia, la sátira, y sin olvidar jamás la crítica social. Sobre esos cimientos edifica Eduardo Mendoza sus novelas, realizando así un permanente ejercicio de agudeza y diversión, pero siempre con los pies muy en el suelo, y sabiendo, como es lógico, lo que toca en cada momento narrativo.

 No vamos ahora a desvelar el talento literario de un hombre que, a juicio muy personal de quien esto firma, merecería estar, no ya en las quinielas del Nobel, sino en la galería de galardonados con el mismo, pero a su talento siempre hay que sumarle la manera que tiene de mirar el mundo, de asomarse a la realidad que nos rodea para luego ir metiendo los dedos en tantas llagas sociales como nos salpican.

 

Humor inteligente y crítica social

 No nos engañemos, empuñar la crítica social es algo que puede hacer cualquiera, basta con mirar y levantar la voz, y motivos para ello por desgracia no nos faltan. Practicar el humor insípido y vacío también está al alcance de muchos, o de unos cuantos. Lo verdaderamente complejo es aunar ambas cosas, es decir, practicar un humor inteligente y fino, con municiones paródicas, y hacer que sus disparos señalen a la sociedad como generadora de vicios y problemas. Eso ya solo pueden hacerlo unos pocos elegidos, pero parece que en el caso de Mendoza no se le diera el valor que tiene, porque él lo hace con tanta frecuencia como publica, y muchas veces el lector, y el crítico, lo toman como si eso fuera ya una mera obligación del autor.

 Llamarle cervantino, o quevedesco, empieza a no ser suficiente. Él es mendocista, por sí solo, y lo demuestra con la ficción literaria pero también con la opinión, aunque a veces se estrelle contra podencos ignorantes, contra gigantes cortos de entendederas, como le ocurrió hace poco en San Jordi. La literatura de Eduardo Mendoza requiere un compromiso de conciencia por parte del lector, una mirada también afilada que nos lleve entonces a interpretar de manera correcta sus planteamientos argumentales.

 Si entramos en lo técnico en esta novela, la estructura en tres partes es digna de cátedra literaria, el funeral, la intriga y el inconveniente demuestran cómo Mendoza parcela la historia modificando, mejor dicho, ampliando los puntos de vista y haciendo que el lector vuelva sobre sus pasos para poder entender, y entonces disfrutar, la totalidad de la trama. Juegos narrativos, quizá lo llamen algunos, talento, debemos denominarlo los demás.

 

Viejos conocidos

 El universo mendocista es concéntrico y a la vez se enriquece con nuevos personajes, pero aquí están, por supuesto, el detective sin nombre a quien hemos acompañado en otras novelas, su hermana Cándida y un policía retirado con unos principios más flexibles que los de Groucho Marx. Pero Mendoza retuerce un poco más sus existencias, ubicándolos en una situación en la que un entierro amañado, y el tesón de un periodista novato (impagable la figura un tanto pusilánime de Ramoncito Valenzuela) ponen patas arriba un misterio que intuimos pero que no podremos desvelar hasta bien avanzada la novela.

 Si nos detenemos en lo temático, ¡qué les voy a contar!: mezquindad, corrupción política y económica, círculos de poder, tiranías periodísticas, oscuras organizaciones, desapariciones pactadas, salud mental y supervivencia, pero también una ciudad que palpita alrededor de temas y personajes, un entorno extrapolable al resto del país o incluso del mundo, porque esos temas ya citados son del todo universales.

 

El esperpento

Antes hablábamos de Cervantes y Quevedo, y hay otra figura que planea siempre sobre la prosa de Mendoza, nada menos que la de Valle-Inclán, porque los chafarrinones del esperpento aparecen en cada página, en cada descripción, en cada diálogo. De ahí que su prosa nos arranque sonrisas, amargas, sí, pero sonrisas que constituyen muchas veces el pasaporte necesario para nuestra supervivencia.

 Otra cosa será ya la supervivencia de los propios personajes, sometidos a mil y una trampas y a las sombras de los que manejan ciertas conspiraciones. Suicidios organizados, matones sombríos, un detective zarandeado por la realidad pero con una capacidad de adaptación de lo más camaleónica, una madame que maneja hilos muy muy finos… Todos ellos irán sazonando esta intriga en la que, seguir los pasos del muerto, antes y después del óbito, será un ejercicio de lo más entretenido.

 Cualquier autor que respete la literatura debería, antes de iniciarse en ella, leerse de cabo a rabo la obra de Eduardo Mendoza, para saber cómo moverse por los rincones que marca una diosa que, en sus manos, dista mucho de ser una amante esquiva. Al contrario, él conoce todos los pliegues que el tiempo y la experiencia han ido trazando en su piel, y se mueve acariciándola con la delicadeza de quien no ha hecho otra cosa en su vida.

 Allá por el norte de Europa deberían volver los ojos, un año de estos, hacia este hombre barcelonés que sigue escondiendo bajo su bigote la más irónica de las sonrisas. Dicen que las propuestas para el citado premio llegan de la mano de organizaciones constituidas para tal efecto en el país de turno del candidato, si es así, estamos tardando en aunar voces para proponerle, aunque sabiendo cómo nos las gastamos por aquí, y cómo es esta riña de gatos en la que chapotea la literatura española, me temo que vamos listos. En fin, al menos nadie nos podrá quitar la satisfacción de abrir una novela suya cada poco tiempo, y que sea por muchos años.




  • 'La intriga del funeral inconveniente'

    • Autor Eduardo Mendoza

    • Género Novela

    • Editorial Seix Barral

    • Número de páginas 251

    • https://www.laverdad.es/ababol/eterno-mendoza-20260620075451-nt.html?fbclid=IwY2xjawSkniFleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBPaWdyM3lrRnluNVRDUEJOc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHvr2ql9MiLvsMO67XMCuzyKovNR5sw6ODCZO5ZPm29tU2GH-XHukzibRZr23_aem_nJ0ch94bYe4-9l0u0k8n0w#goog_rewarded9&ref=https://www.laverdad.es/ababol/eterno-mendoza-20260620075451-nt.html?fbclid=IwY2xjawSkniFleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBPaWdyM3lrRnluNVRDUEJOc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHvr2ql9MiLvsMO67XMCuzyKovNR5sw6ODCZO5ZPm29tU2GH-XHukzibRZr23_aem_nJ0ch94bYe4-9l0u0k8n0w

martes, 9 de junio de 2026

FUERA DE PLANO - JESÚS BOLUDA DEL TORO

 

FUERA DE PLANO, de Jesús Boluda del Toro, por Antonio Parra Sanz

Título

Fuera de plano

 

 

Datos publicación

ROCA Editorial. Barcelona 2026. 336 págs.

 

Datos del autor

 

 

    JESÚS BOLUDA DEL TORO (1979). En la actualidad es el director de la Feria del libro de Murcia, entre otras ferias del libro regionales. Es miembro fundador de la Asociación de Creadores y Artistas PALIN, y de la web literaria El Quinto Libro. Su figura destaca por aunar la creación literaria con la promoción cultural. Su obra escrita abarca diferentes relatos premiados, reunidos en varios libros, como De trazos y destrozos, y una novela con un estilo personal, Minuto 116, y su labor como coordinador de proyectos culturales ha tenido un impacto significativo en la vida literaria murciana.

 

Sinopsis de la obra

 

    El inspector Sergio Planes recibe una llamada inesperada desde prisión. Juan Cu, un recluso al que encarceló años atrás, cree haber descubierto lo que nadie ha visto: un patrón oculto que conecta varios asesinatos recientes. Con la ayuda de este extraño colaborador y de su compañero, el policía Antonio Navarro, Planes se dispone a desenmascarar a un criminal que convierte sus asesinatos en escenas icónicas del cine. Un thriller macabro e inquietante que convierte el séptimo arte en un arma y plantea una pregunta incómoda: ¿Quién controla el relato cuando la realidad empieza a parecer ficción?

 

Reseña

OJO MÁGICO

 

    Así se llamó en sus inicios a los objetivos de las cámaras, por lo que tenía de novedoso el captar una realidad como entonces aún no se había hecho. Ahora, con casi todo inventado en el marco de la novela negra, encontrarse con alguien que mire de forma diferente por ese objetivo narrativo es motivo más que suficiente como para alegrarse.

    Jesús Boluda del Toro lo ha hecho, porque es un apasionado de la literatura, un magnífico cinéfilo y porque tiene dentro la preocupación por contarle al lector, a quien respeta mucho, buenas historias, y hacerlo de la manera más profesional posible. De ahí que esta novela rompa un poco con algún estereotipo que otro, sobre todo con dos: por un lado el hecho de contar en la investigación con un presidiario, y por otro la forma en la que el asesino concibe, y transmite, las escenas de los crímenes, con técnicas y vocabulario de guion.

    Pero esos méritos no son los únicos, hay una galería de personajes muy bien trabajados, desde el inspector Planes hasta la forense Delia o el comisario Contreras, pasando por Antonio Navarro, Patricia Santamaría o el turbio Mario Salcedo; hay también unos diálogos medidos y atinados que enmarcan una investigación académica, y una puesta en escena criminal que relaciona cada muerte con la escena de una famosa película.

    Los aficionados al género negro y al cine disfrutamos por partida doble, pero además vemos que Boluda le suma a todo ello un ritmo muy pensado, con sus aceleraciones y sus pausas, para que nos embarquemos en una trama que tiene diversas capas y que exige tener la mirada muy fina.

    Y para afilar esa mirada hay que volver a hablar de uno de los estereotipos rotos, la presencia de Juan Curcio, a quien el inspector Planes encarceló en su día (véase Minuto 116, la anterior novela del autor) y con quien ha seguido manteniendo el contacto todos estos años. Esas conversaciones, que se van tiñendo de amistad, hacen que Juan se convierta, por sus conocimientos cinéfilos y su instinto, en un colaborador impagable de la investigación. El contraste entre ambos hombres, aderezado también por la presencia del agente Antonio Navarro, hará que fluyan los descubrimientos casi tanto como las confidencias, y las reflexiones de Juan cada vez que regrese a su celda, siempre en primera persona, irán añadiendo quilates a la trama.

    Sergio Planes, por su parte, es un inspector casi en la cuesta abajo, viudo e infartado, que anda intentando entenderse con la soledad y buscándose como policía. Esos crímenes recreando famosas películas son un desafío íntimo para él, el autor lo sabe y le trata con sumo cuidado para que, entre las muertes ajenas y los nuevos contactos con algunos vivos, Planes encuentre un camino de redención.

    Antiguos directores de cine, matrimonios ricos, jóvenes con oscuros trabajos, guionistas…, todo va enredándose cada vez que ese desconocido John Doe comete un nuevo crimen. Jesús Boluda del Toro rueda varias películas en una, y los lectores nos sentamos en la butaca dispuestos a dejar que, escena a escena, plano a plano, él nos vaya cautivando, y vaya si lo consigue.


https://www.solonovelanegra.es/fuera-de-plano-de-jesus-boluda-del-toro-por-antonio-parra/

jueves, 28 de mayo de 2026

LOS PERROS HUELEN EL MIEDO - ROSA HUERTAS

 

LOS PERROS HUELEN EL MIEDO, de Rosa Huertas, por Antonio Parra Sanz

Título

Los perros huelen el miedo

 

 

Datos publicación

MAR Editor. Madrid 2026. 239 págs.

 

Datos de la autora

 

 

    ROSA HUERTAS (Madrid, 1960). Doctora en Ciencia de la Información por la Universidad Complutense y licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. Profesora de Lengua y Literatura durante más de tres décadas en varios institutos de la Comunidad de Madrid. Ha publicado más de 30 novelas juveniles, así como novelas históricas y novelas de género negro. Es autora de títulos como La guardiana de secretos, El vértigo de los suicidas, Lazos de tinta, Mujeres que leían, La sonrisa de los peces de piedra, Theotocópuli. Bajo la sombra del Greco, Mala luna, Tuerto, maldito y enamorado, entre otros títulos. Ha ganado premios como el Anaya, Ciudad de Cartagena, Hache, Alandar…, y ahora con Los perros huelen el miedo ha sido ganadora del XV Premio Wilkie Collins de Novela Negra.

 

Sinopsis de la obra

 

    Las investigaciones de dos muertes en circunstancias extrañas se cruzan en esta novela. Un viejo alcohólico se tira por la ventana; una mujer de clase alta aparece electrocutada en un edificio cerrado. Los malos tratos, la especulación inmobiliaria, el señalamiento a una persona como delincuente sin pruebas y los miedos cotidianos son los ejes de esta novela que transcurre en el Madrid de nuestros días. Sofía, una escritora solitaria, acaba involucrada en estas dos muertes cuando vuelve a escuchar ruidos en el piso de que antaño habitó el viejo alcohólico. Junto a Viki y Pedro, una pareja de detectives se verá envuelta en algo más que la resolución de estos dos casos.

 

Reseña

NÚCLEOS FAMILIARES

 

    Rosa Huertas ha conquistado con esta novela el VX Premio Wilkie Collins, demostrando que la aparición de El vértigo de los suicidas no fue producto del azar, y que es una autora capaz de moverse con solvencia en diversos géneros narrativos.

    Porque además va dejando en ellos su impronta, no es que se aplique a la faena de cumplir y respetar las normas al uso, en este caso del género negro, sino que adapta esas normas a su modo de escribir, a su modo de narrar y hasta al contenido argumental, sin renunciar nunca a los rasgos habituales de sus obras, o al menos a algunos de ellos, tales como la presencia de la literatura y la música, y la importancia de los vínculos familiares.

    Y si se trataba de crear o recomponer familias, Sofía, la escritora protagonista, sabe lo suyo, porque en estas dos novelas ha ido convirtiéndose en una especie de matriarca a cuyo alrededor pivotan otras personas (algunas con su propia familia) que poco a poco van conformando, y haciendo crecer, un círculo nuevo. Por ello podemos decir con conocimiento de causa que en esta novela hay un buen homenaje a las familias.

    Veamos, en primer lugar, está la familia de Sofía y su hijo Manuel, que regresa de Estados Unidos. Después la que forman Pedro Terol y Viki, con el pequeño David, sometidos todos a los vaivenes de la profesión detectivesca. Encontramos a Ana, que logra salir de la influencia tóxica de Diego y su perro para encontrar la libertad, y que a su vez es hija de Germán, el malhadado vecino de arriba de Sofía que sigue incordiándola ahora desde el más allá. Y por último está la familia de Marta, la arquitecta que aparece muerta, y entre cuyo marido y primos habrán de moverse los miembros del equipo detectivesco marital.

    Rosa Huertas parece que va sentando las bases del universo familiar de Sofía, un clan que también le cure de la soledad, y en el que quizá pronto entre un hombre para ella. Esos lazos son los que se van fortaleciendo y permiten resolver los casos, aunque tampoco son de exclusividad temática, ya que el tema de la especulación inmobiliaria o los fondos buitres sobrevuela de manera muy directa toda la novela, al igual que los malos tratos y la violencia de género.

    En lo puramente inductivo, la pareja Viki/Pedro ha crecido como ejemplo del buen hacer detectivesco, pero Rosa Huertas sigue tiñéndolos con una leve pátina de “domestic noir”, como si ellos estuvieran en el oficio casi por casualidad. Pero con azares o no, resuelven los casos y hasta son bien considerados por las fuerzas policiales y por el comisario al mando de las mismas.

    Lo más oscuro, la brutalidad o el mal se quedan para Diego y su perro, o para un sobrino de papá harto de desgastar la universidad sin éxito y que aspira, como todos los de su especie, a poseerlo y heredarlo todo. En suma, una novela completa que reafirma la principal virtud de Rosa Huertas en la novela negra: un puño casi de hierro pero siempre envuelto en un suave guante de gamuza.


https://www.solonovelanegra.es/los-perros-huelen-el-miedo-de-rosa-huertas-por-antonio-parra/?fbclid=IwY2xjawSFZmdleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEew3IKCZpEcjywsChVZIfwmYsGOgWwHRIYYikvfKrYrW8swIOydfjztqk4G9s_aem_hoioBDw5S7GCE2gAmexdrQ

martes, 26 de mayo de 2026

LAS MALAS COSTUMBRES - JORGE ORTEGA

 

LAS MALAS COSTUMBRES,

de Jorge Ortega, por Antonio Parra Sanz


Título

Las malas costumbres

 

 

Datos publicación

GRIJALBO. Barcelona 2025. 255 págs.

 

Datos del autor

 

 

    JORGE ORTEGA (Madrid, 1970). Es licenciado en Derecho y Licenciado en CC económicas por la Universidad Complutense. En la actualidad, ocupa el cargo de Director del Colegio Santa Beatriz de Silva, en Madrid. Apasionado de la literatura en general y del género negro en particulares autor de las obras Katharsis, Bajo el tiempo amarillo, Mi horizonte es mi tumba, En mis manos levanto una tormenta, o Errando en la jungla.

 

Sinopsis de la obra

 

    Cuenca, años sesenta. El día que aparece el cadáver de un vecino conocido como el Legionario, las miradas se dirigen hacia el tipo con quien tuvo una fuerte discusión la noche anterior y que ahora ha huido de la ciudad.

    Se trata de un asunto sin complicaciones, según todo el mundo, pero el brigada Andrés Valencia tiene el mal hábito de cuestionar lo más evidente: un rasgo peligroso en una España inmersa en la dictadura. Por este motivo, lo que parecía un caso resuelto se va enredando poco a poco mientras el policía se esfuerza por desentrañar la verdad… Aunque esto signifique poner en duda el relato oficial.

 

Reseña

RAÍCES

 

    Nunca terminará la novela negra de saldar la deuda que tiene con la década de los años 60 y con La Mancha, cunas ambas de aquel García Pavón que en su momento abrió este camino que cada vez está más transitado. Parece que Jorge Ortega lo supiera y por ello hubiera elegido esos años y la ciudad de Cuenca y alrededores para ubicar esta novela, que por otro lado es mucho más que un simple fresco social.

    Un brigada de la Guardia Civil, un asesinato teñido de ajuste de cuentas y huída posterior, y una desidia para mirar un poco más allá de la costumbre, son tres pilares que sustentan esta novela. Aunque hay un cuarto pilar, nada menos que el secuestro de un crío emparentado con otro miembro de la benemérita. Ya ven que mimbres literarios y argumentales hay, y que no hemos de quedarnos sólo en un momento y un tiempo concretos.

    Así las cosas, Jorge Ortega pone en boca del brigada Valencia todas aquellas dudas que podrían asaltar a los agentes íntegros que no comulgaban con todas las ruedas de molino propias del cargo y del papel que los verdeoliva desempeñaron en la España rural de la época. Si hay que hablar de contrabando y estraperlo, se habla, si hay que meter el dedo en la llaga de los enriquecidos por vía marital, se mete, y si hay que apuntar a los cimientos del juego, más vale que el disparo sea certero y contundente.

    Este brigada está lo suficientemente bien perfilado como para no volverle la espalda a los procedimientos investigadores, pero tampoco a la dureza del trabajo cuando le saca de casa, y de la pareja, el tiempo necesario para cumplir con lo encomendado. Su capacidad para las pesquisas se complementa con la agudeza psicológica a la hora de trazar perfiles humanos, ya sea para detectar la hipocresía o para adentrarse en los secretos de las familias rurales.

    Esas malas costumbres del título no eran pocas entonces, y hacía falta una firme voluntad para demolerlas, la misma que ha mostrado Jorge Ortega también al utilizar un lenguaje acorde con la época y con el entorno, lo que supone una buena prueba de decoro y de profesionalidad literaria para armar una novela digna de García Pavón.


https://www.solonovelanegra.es/las-malas-costumbres-de-jorge-ortega-por-antonio-parra/

CARTAGENA SANGRIENTA EN EL DIARIO LA OPINIÓN

Antonio Parra Sanz: "Si hubiera convertido estos crímenes en novela, la gente me llamaría exagerado"

Por encargo del editor Emilio Tomás, el padre creativo del detective Sergio Gomes recopila los episodios oscuros recientes de Cartagena a través de doce capítulos que combinan la crónica periodística con la literatura del género ‘noir’.

El escritor afincado en Cartagena, Antonio Parra Sanz, en la ciudad portuaria.

El escritor afincado en Cartagena, Antonio Parra Sanz, en la ciudad portuaria. / Iván Urquízar

Siglo y medio separan el crimen de la calle de San Roque del caso del descuartizador del Barrio de Peral; ambos en Cartagena. Los últimos ciento cincuenta años de historia de la trimilenaria los disecciona el escritor Antonio Parra Sanz (Madrid, 1965) en Cartagena Sangrienta (La Playa de los Libros) a través de una selección de las doce crónicas de los sucesos locales más oscuros; entre ellos, los crímenes de La Aljorra y Canteras o el linchamiento de ‘El Chipé’.

La mano detrás del recopilatorio es la del editor Emilio Tomás. Encargó al autor de novelas negras —algunas ambientadas en la ciudad portuaria que se patea su mítico personaje, el detective Sergio Gomes— la narración periodística de los principales crímenes para la colección ICUE de la editorial. Y como todo profesional tiene sus propios métodos, Parra Sanz puso como única condición la libertad de añadir una versión literaria en cada uno de los episodios. El resultado es un ‘true crime’ de un escritor de guante blanco que trata de entrar en la psicología de los protagonistas. ¿De todos?

Entonces, ha podido indagar en la propia historia de Cartagena a la vez que en su crónica negra.

Sí. Ha sido sobre todo un trabajo periodístico. He buceado fundamentalmente en las hemerotecas de los periódicos más importantes de la ciudad, y también en los diarios digitales. Incluso en los nacionales, porque algunos tuvieron repercusión nacional. El de Cala Cortina, la joven de Cantera, por ejemplo...

¿Qué hace que un crimen local salpique en el resto del país?

Fundamentalmente, la brutalidad y el morbo. Cuanto más brutal sea el crimen, más interés despierta en los medios nacionales. Despierta el morbo que todos, como seres humanos, llevamos dentro. Cuando no hay circunstancias especiales, reducimos el crimen solamente a una estadística. Es así de duro.

En esos casos, ¿la prensa distorsiona?

No estoy seguro de ello. A veces se eligen titulares más llamativos para que el lector se enganche a la noticia. Es cierto que ya no hay diarios especializados en crímenes, pero sí que, a la hora de gestionar una noticia y dársela al público, si es un titular más macabro, le va a atraer un poco más.

¿Hasta qué punto están instalados en el imaginario colectivo, sobre todo los últimos crímenes sobre los que indaga?

Menos de lo que creemos. Me he llevado una sorpresa porque hay mucha gente que no los conoce. Supongo que surge de una autoprotección del lector y ahora, con las redes sociales, es mucho más difícil que permanezca. La pervivencia es menor.

Eso lo pudo comprobar en la presentación del libro, en el museo del Teatro Romano de Cartagena. ¿Algún asistente tenía información privilegiada de los crímenes?

Sí. Pasó con Tiroteo en José María de la Puerta, donde uno de los delincuentes, por un asunto de una deuda, utilizó un rifle del calibre 22, según la prensa. Pero en la presentación un policía local que estuvo en la escena dijo que era en realidad una carabina. Y después del acto empecé a recibir llamadas y mensajes sobre crímenes que yo desconocía, que me dan casi para hacer una segunda parte.

¿Qué aporta la literaturización entonces a la crónica negra?

Aporta tranquilidad, porque cuando haces una versión literaria ha pasado un tiempo, para reflexionar y buscar diferentes puntos de vista. Con la literatura se busca la psicología de los personajes, adivinar qué se les pasó por la cabeza a alguno de los asesinos cuando cometió el crimen.

¿Se pueden llegar a comprender las razones de un asesino?

Es muy complejo porque se trata de un ejercicio de introspección muy duro. A mí me cuesta especialmente meterme en la piel de un maltratador de género, como en el caso de Rosa María Sánchez, el crimen de Canteras. Pero luego está el caso de 'El Chipé' y su trágico final. El concejal de la CNT en el ayuntamiento de Cartagena, Manuel Martínez Norte llevaba en un coche al 'Chipé', de vuelta a la cárcel, cuando una multitud los sorprendió zarandeando el vehículo para atrapar al delincuente. Manuel se apiadó de él, o buscó su propia supervivencia, y le dio un tiro en la cabeza; abrió la puerta, le entregó el cadáver a la multitud y salió zumbando de allí.

¿Por qué no se ha guardado alguna historia para su detective Gomes, o para otra novela? ¿La realidad superaba cualquier ficción?

A ratos lo pensé, pero si los hubiera convertido en una novela, la gente me habría llamado exagerado.

Quizá sea un mecanismo de defensa de los humanos. "Esas cosas aquí no pasan".

Es posible, pero por desgracia estamos expuestos a este tipo de cosas. Además, Cartagena ha crecido mucho en los últimos años, tanto para lo bueno como para lo malo. Hemos crecido en turismo, cultura, infraestructuras... Pero también se ha notado en el crimen en los últimos 20 o 25 años. Hemos pasado de unos años, en los 80 y 90, que parecía que los delitos arqueológicos se llevaban la palma, a una actualización criminal donde ya entra todo: desde mafias del este que trafican con droga y matan a uno de sus miembros, ‘El lituano mutilado’; a crímenes de género.

https://www.laopiniondemurcia.es/cultura/2026/05/11/antonio-parra-sanz-hubiera-convertido-130086139.html?fbclid=IwY2xjawSBqcRleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEe8pJzbDzmysXBBr52lcEV4F3Hg1Hl8FItgTCHTaAryQcTSZ57le8LoBWn1Sw_aem_o9Mqh2qa5l-trX_NzZQUNw