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martes, 26 de mayo de 2026

CARTAGENA SANGRIENTA EN EL DIARIO LA OPINIÓN

Antonio Parra Sanz: "Si hubiera convertido estos crímenes en novela, la gente me llamaría exagerado"

Por encargo del editor Emilio Tomás, el padre creativo del detective Sergio Gomes recopila los episodios oscuros recientes de Cartagena a través de doce capítulos que combinan la crónica periodística con la literatura del género ‘noir’.

El escritor afincado en Cartagena, Antonio Parra Sanz, en la ciudad portuaria.

El escritor afincado en Cartagena, Antonio Parra Sanz, en la ciudad portuaria. / Iván Urquízar

Siglo y medio separan el crimen de la calle de San Roque del caso del descuartizador del Barrio de Peral; ambos en Cartagena. Los últimos ciento cincuenta años de historia de la trimilenaria los disecciona el escritor Antonio Parra Sanz (Madrid, 1965) en Cartagena Sangrienta (La Playa de los Libros) a través de una selección de las doce crónicas de los sucesos locales más oscuros; entre ellos, los crímenes de La Aljorra y Canteras o el linchamiento de ‘El Chipé’.

La mano detrás del recopilatorio es la del editor Emilio Tomás. Encargó al autor de novelas negras —algunas ambientadas en la ciudad portuaria que se patea su mítico personaje, el detective Sergio Gomes— la narración periodística de los principales crímenes para la colección ICUE de la editorial. Y como todo profesional tiene sus propios métodos, Parra Sanz puso como única condición la libertad de añadir una versión literaria en cada uno de los episodios. El resultado es un ‘true crime’ de un escritor de guante blanco que trata de entrar en la psicología de los protagonistas. ¿De todos?

Entonces, ha podido indagar en la propia historia de Cartagena a la vez que en su crónica negra.

Sí. Ha sido sobre todo un trabajo periodístico. He buceado fundamentalmente en las hemerotecas de los periódicos más importantes de la ciudad, y también en los diarios digitales. Incluso en los nacionales, porque algunos tuvieron repercusión nacional. El de Cala Cortina, la joven de Cantera, por ejemplo...

¿Qué hace que un crimen local salpique en el resto del país?

Fundamentalmente, la brutalidad y el morbo. Cuanto más brutal sea el crimen, más interés despierta en los medios nacionales. Despierta el morbo que todos, como seres humanos, llevamos dentro. Cuando no hay circunstancias especiales, reducimos el crimen solamente a una estadística. Es así de duro.

En esos casos, ¿la prensa distorsiona?

No estoy seguro de ello. A veces se eligen titulares más llamativos para que el lector se enganche a la noticia. Es cierto que ya no hay diarios especializados en crímenes, pero sí que, a la hora de gestionar una noticia y dársela al público, si es un titular más macabro, le va a atraer un poco más.

¿Hasta qué punto están instalados en el imaginario colectivo, sobre todo los últimos crímenes sobre los que indaga?

Menos de lo que creemos. Me he llevado una sorpresa porque hay mucha gente que no los conoce. Supongo que surge de una autoprotección del lector y ahora, con las redes sociales, es mucho más difícil que permanezca. La pervivencia es menor.

Eso lo pudo comprobar en la presentación del libro, en el museo del Teatro Romano de Cartagena. ¿Algún asistente tenía información privilegiada de los crímenes?

Sí. Pasó con Tiroteo en José María de la Puerta, donde uno de los delincuentes, por un asunto de una deuda, utilizó un rifle del calibre 22, según la prensa. Pero en la presentación un policía local que estuvo en la escena dijo que era en realidad una carabina. Y después del acto empecé a recibir llamadas y mensajes sobre crímenes que yo desconocía, que me dan casi para hacer una segunda parte.

¿Qué aporta la literaturización entonces a la crónica negra?

Aporta tranquilidad, porque cuando haces una versión literaria ha pasado un tiempo, para reflexionar y buscar diferentes puntos de vista. Con la literatura se busca la psicología de los personajes, adivinar qué se les pasó por la cabeza a alguno de los asesinos cuando cometió el crimen.

¿Se pueden llegar a comprender las razones de un asesino?

Es muy complejo porque se trata de un ejercicio de introspección muy duro. A mí me cuesta especialmente meterme en la piel de un maltratador de género, como en el caso de Rosa María Sánchez, el crimen de Canteras. Pero luego está el caso de 'El Chipé' y su trágico final. El concejal de la CNT en el ayuntamiento de Cartagena, Manuel Martínez Norte llevaba en un coche al 'Chipé', de vuelta a la cárcel, cuando una multitud los sorprendió zarandeando el vehículo para atrapar al delincuente. Manuel se apiadó de él, o buscó su propia supervivencia, y le dio un tiro en la cabeza; abrió la puerta, le entregó el cadáver a la multitud y salió zumbando de allí.

¿Por qué no se ha guardado alguna historia para su detective Gomes, o para otra novela? ¿La realidad superaba cualquier ficción?

A ratos lo pensé, pero si los hubiera convertido en una novela, la gente me habría llamado exagerado.

Quizá sea un mecanismo de defensa de los humanos. "Esas cosas aquí no pasan".

Es posible, pero por desgracia estamos expuestos a este tipo de cosas. Además, Cartagena ha crecido mucho en los últimos años, tanto para lo bueno como para lo malo. Hemos crecido en turismo, cultura, infraestructuras... Pero también se ha notado en el crimen en los últimos 20 o 25 años. Hemos pasado de unos años, en los 80 y 90, que parecía que los delitos arqueológicos se llevaban la palma, a una actualización criminal donde ya entra todo: desde mafias del este que trafican con droga y matan a uno de sus miembros, ‘El lituano mutilado’; a crímenes de género.

https://www.laopiniondemurcia.es/cultura/2026/05/11/antonio-parra-sanz-hubiera-convertido-130086139.html?fbclid=IwY2xjawSBqcRleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEe8pJzbDzmysXBBr52lcEV4F3Hg1Hl8FItgTCHTaAryQcTSZ57le8LoBWn1Sw_aem_o9Mqh2qa5l-trX_NzZQUNw

lunes, 18 de abril de 2022

ENTREVISTA EN LA OPINIÓN

 LITERATURA

ANTONIO PARRA SANZ Escritor

Antonio Parra Sanz: "Le he dejado a Sonia Ruiz una huella que no va a olvidar con facilidad"

Asier Ganuza

11·04·22 | 06:00


Antonio Parra Sanz hojea 'Entre amigos' en el IES Mediterráneo, donde es profesor.

    Es el responsable de firmar el último caso de la detective Sonia Ruiz, protagonista de la serie SeisDoble de la editorial Menoscuarto que iniciaron en 2016 Lorenzo Silva y Noemí Trujillo. Su aportación se titula 'Entre amigos' y ya está en librerías

    Reconoce Antonio Parra Sanz (Madrid, 1965) que el ‘noir’ le tira más que cualquier otro género. Culpa de ello a Raymond Chandler y a Vázquez Montalbán, causantes de que lleve años enamorado de las novelas de misterio. Pero el polifacético autor –porque también escribe relatos– no solo lee a los clásicos. También sigue muy de cerca a los nuevos autores, como no podía ser de otra manera teniendo en cuenta que hablamos de uno de los responsables de las jornadas literarias Cartagena Negra. Por eso lleva años atento a las historias de la detective Sonia Ruiz en la serie SeisDoble, que iniciaron Lorenzo Silva y Noemí Trujillo con Nada sucio en 2016. Así que cuando la editorial Menoscuarto le propuso continuar añadiendo casos a este universo –cuatro entregas después de aquel texto matriz, cada una de ellas firmada por un autor diferente–, él no dudó un segundo. Poco meses después, el resultado de esta colaboración ya está en librerías bajo el título Entre amigos (2022). Hablamos con él para conocer su experiencia.


    P: Bueno, cuénteme: ¿Cómo nace este proyecto, que es un poco especial? ¿Es un encargo de Menoscuarto?

    R: Sí, es un encargo. Este es un proyecto que nació de la mano de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo con Sonia Ruiz como protagonista, una detective privada muy peculiar. Y la idea era que ellos sentaran las bases del personaje −de los personajes, en realidad− y que, en cada nueva entrega, autores diferentes fueran completando su historia (más allá de que cada libro es autoconclusivo). Así, les siguieron Andreu Martín, Esteban Navarro, Claudio Cerdán, la pareja que firma como Jazz Bocanegra (Ángel Vallecillo y Vicente Álvarez) y, ahora, yo. Y la verdad es que es un proyecto muy atractivo porque cada nuevo escritor que se une a esta cadena literaria tiene que recoger todo ese universo que han ido construyendo sus predecesores; y luego tiene libertad absoluta para desarrollar su propia trama, pero respetando esas líneas generales que se han ido consolidando durante las diferentes entregas.

    P:¿Y contento de participar?

    R: La verdad es que para mí fue un alegrón que me lo propusieran porque llevo siguiendo esta serie desde sus inicios. Acepté encantado, claro, y se gestó durante el pasado verano. Su publicación se retrasó (porque debía haber salido a final de año), pero por fin está en la calle y yo estoy muy contento de que así sea.

    P: Por cierto, parece que la editorial le ha pillado el gustillo a los autores murcianos, ¿no? Esteban Navarro, Claudio Cerdán, ahora usted...

    R: No lo había pensado, pero lo cierto es que sí. Esteban es moratallero, Claudio es yeclano... y ahora me ha tocado a mí. Quizá eso signifique algo que llevamos reivindicando mucho tiempo, y es que la literatura que se hace en la Región tiene calidad. Y ha sabido salir de su territorio y expandirse.

    P: Volviendo a Entre amigos, antes señalaba que cada nuevo autor que se une a esta saga debe recoger ese universo que se ha ido construyendo, en su caso, durante los cinco libros anteriores. ¿Cómo es trabajar así? Porque supongo que siempre hay cosas que quizá usted hubiera desarrollado de otra manera...

    R: Pues sí..., pero bueno, para mí fue bastante fácil sumergirme enseguida en ese universo. Para empezar, porque conocía la serie, y, en especial, a Sonia. Creo que lo más importante es comprender su psicología, saber por dónde se mueve y qué la mueve; si tienes eso, lo demás es sencillo. De hecho, yo, por ejemplo, he respetado a algunos personajes, circunstancias de otros libros, etc. Pero no había nada en los libros anteriores que fuera lo suficientemente estricto como para no tener libertad de movimientos. Y esa es la magia de este proyecto. Eso y dejar siempre alguna puerta abierta o un hilo tendido por si el siguiente quiere tirar de él...

    P: ¿Y eso le ha condicionado a la hora de escribir su historia? Lo de tener en cuenta también que, tras usted, vendrán otros, digo.

    R: No especialmente. Sobre todo porque, como decía antes, son historias autoconclusivas. Yo tenía un caso en la cabeza, sabía como iba a desarrollarse y cuál iba a ser su final, y así lo escribí. Aunque sí que a veces vas dejando... eso, algún hilo del que poder tirar, un pequeño guiño para el siguiente autor. Si lo quiere retomar, bien, y si no, pues tampoco pasa nada.

    P: ¿Fue difícil dar con el caso que usted quería narrar? Lo digo porque entonces ya iban cinco libros de la serie y supongo que la idea es ser un poquito original...

    R: Lo cierto es que hasta ahora han sido todos casos muy dispares. Unos totalmente ajenos a Sonia −a los que se acercaba de manera exclusivamente profesional−, otros que le han tocado más de cerca... Yo quise seguir esta segunda línea, pero involucrando personalmente a la detective más que nunca: poniendo en el centro de la trama a su compañero Pau. Y creo que lo he conseguido, y que es algo que no se había hecho antes en esta serie. Se han explorado vertientes amatorias, sexuales, de solidaridad femenina, de distancias generaciones..., pero es casi la primera vez que alguien muy cercano a Sonia se ve en grave peligro. Así que estoy bastante satisfecho: hice lo que quise, llegué a donde quería llegar y puse a la detective donde quería ponerla. Además, esta historia le ha dejado una huella que no va a olvidar con facilidad...

    P: ¿Cómo era la detective Sonia Ruiz que se encontró tras Bala perdida (2021) y cómo es la que deja al que continúe la saga?

    R: En esa quinta entrega, Sonia estaba un poco más desplazada de lo habitual, ya que hay un caso abierto que afecta especialmente a otro detective. Pero, más allá de ello, yo me he encontrado a una mujer de cerca de cuarenta años que mira dentro de sí y se hace preguntas: qué está haciendo con su vida, el porqué de los fracasos sentimentales que lleva a cuestas, dudas sobre su desempeño profesional... Y he intentado que el lector perciba qué puede haber dentro de la cabeza de una chica de su edad que está pasando revista y que, al hilo del detonante de Entre amigos, empieza a cuestionarse ciertas cosas. De todas formas, tampoco tiene mucho tiempo para debates internos porque pronto la acción empieza a acelerarse y no le da tregua. Quizá eso también me lleva a dejarle al siguiente escritor un personaje principal que, tras todo ese proceso personal, decide que lo mejor es tirar por la calle de en medio.

    P: Por cierto: acabamos de estrenar este 2022 y Entre amigos es su primera publicación en lo que llevamos de año; pero todavía se encuentra presentado otro libro: Los muertos de las guerras tienen los pies descalzos (2021), otra novela negra, junto a Alfonso Gutiérrez Caro, así que aprovecho la coyuntura. ¿Era la primera vez que escribía una novela a cuatro manos?

    R: Sí, era la primera vez. Pero, para mi sorpresa, fue tremendamente fácil. Yo tenía ciertas dudas porque nunca lo había hecho (y ya sabes tú que los escritores somos muy peculiares, muy raritos...). De hecho, tenía más miedo por mí (por mis manías) que por él [Alfonso Gutiérrez Caro], pero todo fue bastante fluido. Yo tenía un esbozo de una historia −apenas unas líneas− y curiosamente coincidía con algo que él tenía ganas de hacer desde hace tiempo, y como nos habíamos leído mutuamente y confiábamos en la voz literaria del otro, nos embarcamos en esta aventura. Así que por experiencia puedo decirte que escribir un libro a cuatro manos es fácil si escuchas, respetas y empatizas; si tienes eso, es bastante sencillo aceptar sugerencias, sugerir cambios y hacer que todo tenga un ritmo común. Al final, ambos quedamos muy satisfechos. 

    P: En esta ocasión, sus protagonistas son Samuel Alonso y Sergio Gomes, cada uno con un caso. ¿Cómo trabajaron? ¿Cada uno se encargó de una trama y luego se coordinaron?

    R: Pues, al principio (diría que durante el primer tercio del libro) cada detective tiene un caso del que ocuparse, efectivamente, así que cada uno escribía el suyo; eso sí, sabiendo que en un momento dados sus investigaciones iban a confluir, con lo que pactamos una línea común desde que se encontraran. Y, a partir de ahí, hicimos un capítulo cada uno. En este sentido, nuestra preocupación era −sobre todo en los diálogos− ser capaces de reproducir la voz del otro personaje de forma correcta, pero, sorprendentemente, no tuvimos que retocar casi nada. 

    P: El caso es que al final siempre vuelve a la novela negra... ¿Es el género en el que más cómodo se siente?

    R: [Ríe] Si, la verdad es que sí. Alguna otra cosa he escrito (relatos, artículos de opinión...), pero sí, es el género en el que más a gusto me encuentro. Además, como decía Raymond Chandler, el ‘noir’ es un género en el que, en caso de duda, basta con poner a un tío con una pistola para que empiecen a pasar cosas [Risas]. Pero bueno, supongo que es porque lo conozco bastante, porque he leído mucho. El propio Chandler y Vázquez Montalbán tienen buena culpa de ello. Pero, de vez en cuando, sí que me apetece salir de esa... no diría ‘zona de confort’, pero sí de mi ecosistema habitual. Y hay planes y proyectos pendientes al respecto.

    P: Entonces, ¿tiene ya algo entre manos?

    R: Pues tengo un proyecto de relatos negros protagonizados por Sergio Gomes, mi detective de cabecera. Y una novela larga que no sé si será negra, pero, como mínimo, gris oscura. Te diré que también tendrá algo de humor y que habla del mundo de la televisión. Es bastante disparatada, diferente. Mi intención es terminarla este año porque me está quitando ya mucho tiempo y es algo que ya he postergado demasiadas veces. Y, bueno, alguna cosilla más también tengo en mente... Como decía Antonio Orejudo, siempre hay algún argumento en la olla.

https://www.laopiniondemurcia.es/cultura/2022/04/11/antonio-parra-sanz-le-he-64884861.html?fbclid=IwAR0IuaQe9QDW__5BSr6CgsOo9EzwPklXmHnav3VLBlu5ez7KQnuLzztCh_c

jueves, 14 de abril de 2022

ENTRE AMIGOS, EN EL DIARIO LA OPINIÓN

 EL SHOW DE SAMSA
Un maestro de la novela negra
Pedro Pujante
09·04·22 | 06:00


   Hay una consistencia en la prosa de Antonio Parra Sanz que atrapa desde el comienzo. Sus novelas están impecablemente escritas y sus argumentos no dejan indiferente. Estos dos factores convierten cada una de sus obras un acontecimiento, sobre todo para los acólitos de la novela negra, género en el que el madrileño afincado en Cartagena destaca.

    Como decíamos, los argumentos de sus novelas son sugerentes. De un modo sagaz, nuestro autor consigue, con lentitud y precisión, tender una red en la que poco a poco, los lectores, caemos irremediablemente. Y lo mismo vale decir sobre esta sexta entrega de la serie dedicada a la investigadora Sonia Ruíz. Una saga escrita por diferentes autores y que ha culminado con Entre amigos. Un relato en el que Antonio Parra Sanz ha mostrado estar a la altura de las circunstancias y que se puede leer como parte de la hexalogía, pero que también funciona de modo autónomo.

    La historia comienza con una brutal paliza propinada a Pau, el ayudante de Sonia Ruíz. Un incidente que ha venido acompañado de un extraño y violento comportamiento por parte de Pau. Nuestra atractiva investigadora comenzará su caza. Una investigación que irá en contra de todos los elementos posible. Pero lejos de amedentrarse nuestra heroína urbana hará gala de su perspicacia y fino olfato y comenzará a revelar secretos cada vez más turbios.

    Es difícil hacer una reseña de una novela de este tipo sin desvelar parte del argumento. No obstante, el lector que se aventure en este relato noir, además de disfrutar de una historia subyugante, de estética cinematográfica y con personajes de lo más logrados, también será seducido por una serie de temas de total actualidad. El papel de la mujer en la sociedad. El consumo de drogas ilegales y su utilización para casos de sumisión química. El comercio del sexo y las redes sociales. Además del viejo tema de las asociaciones criminales que operan al margen de la ley y que nos abocan a la eterna lucha entre el bien y el mal. Aunque Parra Sanz trata este asunto sin maniqueísmos, mostrando una extensa gama de grises en el perfil moral de sus personajes.

    Parra Sanz, con su afilada prosa y un desparpajo natural, nos regala con esta mítica detective una vuelta de tuerca de género, adentrándose en su faceta más personal; y además ‘filmando’ una frenética historia urbana y contemporánea que te atrapa desde las primeras frases. Con diálogos realistas y chispeantes y un final a contrarreloj que parece remedar las mejores historias de detectives. Una historia, en definitiva que, sobre todo, en su tramo final se vuelve trepidante y nos arrastra hasta un final de lo más impactante.

    Una novela que bebe de los clásicos pero que es totalmente moderna.

https://www.laopiniondemurcia.es/cultura/2022/04/09/maestro-novela-negra-64825915.html?fbclid=IwAR1iXrU-18nt-IN6JLzDblilFBslgnKx_4xZ9gr02_6_NFK31browg5UZYo

viernes, 5 de julio de 2019

'MALAS ARTES' EN EL DIARIO LA OPINIÓN

Antonio Parra Sanz: "La realidad está superando la imaginación del escritor de género negro más cualificado"

"Creemos que somos originales, pero resulta que cada vez lo somos menos, porque la vida nos está adelantando de una manera tremenda"

02.07.2019

Escritor y docente. Enamorado del género negro, el autor acaba de publicar 'Malas artes', una colección de relatos cortos ilustrados que combinan misterios y sorpresas que tienen por escenario Cartagena.
Madrileño, pero afincado en Cartagena desde hace más de veinte años, donde ejerce como docente. Antonio Parra Sanz es un escritor enamorado del género negro, una pasión que despierta en él el gusto por unas narraciones que llevan al lector al disfrute de una lectura diferente, en la que se mezclan la curiosidad, el enigma, el desafío y las sorpresas. Parra es el creador del investigador Sergio Gomes, cuya segunda aventura, La mano de Midas –la primera fue Ojos de fuego–, fue elegida Libro Murciano del Año en 2015. El escritor acaba de publicar su último trabajo, Malas artes(La Montaña Mágica)una colección de relatos ambientados en Cartagena donde, como novedad, ha combinado la palabra escrita con la imagen para ofrecer un producto diferente.
¿Qué encontrarán los lectores en Malas artes?
Son cuatro cuentos negros que tienen tramas de misterio, alguna muerte... una ambientación típica del género. También hay humor, alguna sorpresa final e, incluso, uno de Sergio Gomes, mi personaje de cabecera.

Y la mayoría de estos relatos están ambientados en la ciudad de Cartagena.
Sí, tres de los cuatro tienen como escenario la ciudad de Cartagena. Lugares muy reconocibles: la zona del puerto, la muralla del mar... incluso uno de los relatos transcurre en Los Mateos.

¿Qué novedades presenta este volumen con respecto a anteriores trabajos suyos?
Pues hay dos, una de ellas es que los cuentos aparecen ilustrados, que es algo que me apetecía mucho. En general, me gusta mucho la colaboración con otros artistas, ir más allá de la escritura y trabajar con otras artes. En Malas artes, mi compañero Javi Gómez Inglés 'Saso' ha hecho un trabajo magnífico ilustrando los cuentos, ha captado muy bien la esencia de cada uno de ellos.
Y, por otro lado, en uno de los relatos aparecen como personajes tres o cuatro amigos de Cartagena, me apetecía hacerles ese pequeño homenaje, espero que no se lo hayan tomado a mal [Risas].

Seguro que les habrá encantado. ¿Y cuáles son esas 'malas artes' de las que hace mención en el título del libro?
Esas 'malas artes' son las industrias de las que se valen algunas personas para conseguir sus fines. En el libro hay personajes que quieren conseguir alguna venganza, por ejemplo. En uno de ellos, Gomes recibe el encargo de seguir a un político adúltero, pero éste aparece muerto. Hay otro en el que cuatro o cinco personajes 'invisibles', en los que no reparamos normalmente, nos cuentan su día a día y cómo se defienden de los ataques del exterior. En otro, un traficante rumano que está ubicado en Los Mateos va a ir viendo cómo el negocio se le va de las manos, a la vez que vive un conflicto familiar.

Cuando redacta este tipo de narraciones, ¿le gusta dejar pistas al lector para que participe de la trama, intentando adivinar al asesino y, en definitiva, ser parte de las historias?
Especialmente en dos de ellos juego con el lector, trato de ofrecerle una cosa cuando, al final, se va a encontrar otra. Es un juego muy típico del cuento moderno, intentar contar una parte de la realidad para que después se descubra que era otra cara de la moneda completamente distinta.

¿Por qué siempre el género negro? ¿Qué le cautivó de él?
Es uno de los que más me gustan por lo que tiene de desafío. El género negro bebe de dos cosas muy importantes y muy preocupantes a la vez para el ser humano: la muerte y el adivinar la verdad. Y a mí, como autor, me parecen dos temas en los que se puede trabajar muy bien, es decir, que me permiten disfrutar escribiendo, que es por lo que yo escribo.

¿Cree que tiene una mayor acogida entre el público?
No lo sé. Sí que es cierto que tiene unos tintes sociológicos que le han hecho sobrevivir durante mucho tiempo, e incluso aumentar su presencia entre los lectores. Porque este género, de manera moderna, nace en los años 70, pero la primera trama de novela negra la podemos encontrar en Sófocles y en Edipo rey, es decir, no es un tema actual. La preocupación que le provoca al ser humano la muerte y la investigación sobre la misma es tan antigua como el propio ser humano. Forma parte de nuestra naturaleza. Creo que ahí está un poco el interés. Además, se mueve en un territorio oscuro en el que nosotros no entramos por un código ético y moral, y este género nos permite pasar a este lado oscuro.

Llama la atención que la muerte es un tema que despierta mucha curiosidad y, a la vez, es tabú. Se intenta evitar, cuando lo cierto es que forma parte de nuestra naturaleza.
No solo forma parte de nuestra realidad, sino que además está muy por encima de lo literario. A veces a los escritores de este género nos critican y nos dicen 'eso es un disparate, cómo se te ocurre' o 'esto no se lo va a creer nadie'. Pero si coges un periódico o ves un informativo en televisión verás que ocurren cosas que están muy por encima de la imaginación del escritor más cualificado de novela negra. Entonces, la realidad termina por superar la ficción, y nosotros lo que hacemos es mostrar una pequeña parte. Creemos que somos originales, pero resulta que cada vez lo somos menos, porque la realidad nos está adelantando de una manera tremenda.

De hecho, ahora se está hablando mucho del documental de Netflix El caso Alcàsser. Aunque fue hace muchos años, hoy día sigue siendo un escándalo. Y no es ficción.
Exacto, fue una conmoción, y no es ninguna trama. También se están publicando otros casos reales que están siendo versionados, como el del padre de los niños de Córdoba que los mató y enterró en cal viva. Nos chocan, pero son reales.

Son historias duras, pero, al final, vemos el documental y leemos toda la historia, tienen algo que nos enganchan.
Hay una mezcla de curiosidad y de enigma, de desafío por descifrar quién ha sido el malo. Y luego está el morbo, y el mal; el mal tiene una capacidad de atracción tremenda en casi cualquier género artístico.

Malas artes es un libro de relatos, pero usted ha trabajado también la novela, ¿en qué género se siente más cómodo?
No tengo preferencia, yo empecé en la literatura escribiendo cuentos, es un género que me gusta mucho. Y ahora me muevo más por el relato y la novela. Son distintos, la novela es una carrera de fondo y el relato es una carrera corta. Pero, al final, lo que quiero y me gusta es contar historias, más largas o más cortas eso da igual.

Entonces, ¿hay alguna novela en marcha? Quizás una con Sergio Gomes...
Sí, exactamente. Estoy a punto de terminar la tercera entrega de Sergio Gomes, espero que ahora en verano, porque ya hay otros proyectos llamando a la puerta.

Por último, ¿cuáles han sido sus influencias? ¿De dónde nació su afición al género negro?
Pues quien tiene la culpa de mi gusto por la novela negra es Manuel Vázquez Montalbán, empecé a leer la serie de novelas de Pepe Carvalho y me envenenó del género negro para toda la vida. Ahí empecé a leer todo lo que ha caído en mis manos, y poco a poco me he ido especializando en el género.