(LA VERDAD, "ABABOL", 28/05/2022)
ANTONIO PARRA SANZ (Madrid 1965), escritor y crítico literario. Novelas: Ojos de fuego, La mano de Midas (Premio Libro Murciano 2015), Los muertos de las guerras tienen los pies descalzos; Acabo de matar a mi editor, Dos cuarenta y nueve y Entre amigos (Serie Sonia Ruiz 6). Relatos: Desencuentros, El sueño de Tántalo, Polos opuestos, Cuentos suspensivos, Malas artes, Gomes y Cía, Cartagena sangrienta. Artículos: La linterna mágica, Butaca de patio. Ensayo: Tres heridas.
Tal
vez muchos se preguntaron qué iba a hacer Petros Márkaris cuando terminara la
crisis en Grecia, y la respuesta es sencilla y no ha tardado en llegar: seguir
escribiendo buenas tramas negras, eso sí, sin renunciar a contarle al lector
qué es lo que ve y qué es lo que no quisiera ver en la Atenas natal del
comisario Jaritos. Es obvio que el papel sociológico de la novela negra así lo
exige, por eso encontramos en esta novela periódicas reflexiones acerca del
cambio de actitud de los griegos, de las posibles subidas de salario y hasta
interrogantes acerca de la procedencia de las nuevas inversiones que van
llegando al país.
Tras
las dos novelas anteriores, Con el agua
al cuello y Liquidación final, el
comisario Jaritos ve cómo su sueldo ha pasado de recortado a muerto, y al mismo
tiempo que la infatigable Adrianì es capaz de cocinar a diario para dos
familias, él tendrá que aprender a manejarse en un entorno cada vez más
enrarecido, en el que las manifestaciones ya parecen más ineficaces que nunca,
y en el que, por desgracia, están germinando de nuevo las peores semillas de la
Europa del último siglo: los nazismos totalitarios y demás amaneceres dorados
que pretenden limpiar Grecia de inmigrantes.
Y si un justiciero anónimo
decidiera acabar con el Bárcenas de turno, ¿le acogería la sociedad española como
a un héroe?, algo así se plantea Petros Márkaris en esta entrega de su
‘Trilogía de la crisis’, y con esa sombra ha de lidiar el comisario Kostas
Jaritos, además de ver cómo el futuro de su hija se oscurece cada vez más.
Trágica actualidad la que reflejan estas páginas, porque esa justicia, por
desgracia, sobrevuela ya más de una voluntad, asentándose en las conciencias de
la desesperación, allí donde la ética va dejando huérfanos.