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domingo, 20 de mayo de 2018

CRÍMENES DEL FUTURO - JUAN SOTO IVARS



LA MIRADA DEL ADIÓS

Una visión postapocalíptica de lo que nos puede estar aguardando si no sabemos ver más allá de nuestro egoísmo


Para quien nunca pensó que se pudiera volver al pasado mirando hacia el futuro, Juan Soto Ivars demuestra ahora que eso no sólo es posible, sino que resulta quizá demasiado fácil hacerlo, porque el tiempo y la Historia no dejan de ser algo diabólicamente circular, una especie de eterno retorno, un anillo de moebius diseñado por un dios sádico que se complace en ver cómo nos zarandea cada vez que lanza sus dados en el paraíso de su utopía, demostrando que el adiós del ayer puede muy bien llegar de la mano del mañana.

Podemos llamarlo distopía, ucronía, fantasía razonada, narrativa de Schrödinger incluso, o ahondar en toda la nomenclatura que se va aplicando a este tipo de obras, pero el caso es que Soto Ivars se mueve con cierta comodidad en un tiempo futuro gestado en la actualidad, en el que todos los miedos y unas cuantas predicciones agoreras se han cumplido, en el que los avisos que hemos ido recibiendo han caído en el más roto de todos los sacos, dando lugar a un panorama desolador, un panorama al que han regresado las dictaduras aunque con otros disfraces, y en el que, en cambio, los más desfavorecidos siguen siéndolo, porque no hay máscara posible que pueda ocultar la miseria, y los pobres lo son tanto que no dejan de serlo ni siquiera cuando el tiempo da una vuelta de campana a nuestro alrededor, cuando esa miseria se convierte en una roca de Sísifo que arrastran siempre los mismos.

La editorial Candaya, que una vez más ha demostrado tener buen oído para estas historias, hace una firme apuesta y no saldrá decepcionada, porque la palabra, la acidez y la voluntad de ofrecer la imagen justa que siempre blande Juan Soto Ivars, son un valor seguro para cualquier editor. Tres mujeres le sirven al autor aguileño para ilustrar ese futuro próximo que tan apocalíptico resulta, siempre al borde del abismo, siempre con el hambre y la inseguridad política como espada de Damocles. Una joven aspirante a abogada, una modelo que deviene un ser salvaje en el entorno hostil de un islote desierto, y una ciega dispuesta a recuperar la vista y así poder encontrar a su hermano, a la sazón un líder que del sindicalismo logró pasar a la revolución, aunque sin poder disfrutarla del todo.

No vendrá  mal que pensemos en lo que nos puede aguardar en esta sociedad si seguimos volviendo esquinas sin ningún miramiento, sin contar con lo que deberíamos dejar a quienes han de venir tras nosotros, acaso sea ésa la principal reflexión que Juan Soto Ivars nos regale, tal y como hace también a diario en sus colaboraciones periodísticas y con su constante presencia en las redes sociales. Avisados estamos.

‘CRÍMENES DEL FUTURO’ Juan Soto Ivars.
Candaya. Barcelona 2018. 320 págs. 18 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 19/5/2018)

lunes, 17 de marzo de 2014

DOCE LUNAS - JUAN SOTO IVARS

DOCE LUNAS

JUAN SOTO IVARS
AJEDREZ PARA UN DETECTIVE NOVATO

1)    El protagonista de la novela pasa de la servidumbre hacia un escritor consagrado a trabajar para un afamado detective, ¿es que padece algún tipo de síndrome de admiración ciega hacia los genios?

          Pues usted me ha pillado en un rasgo autobiográfico del personaje del que yo no me había dado cuenta. Es así. Admiro a los genios y admiro a mis maestros. Hago lo que hago gracias a que personas que sabían más que yo me pusieron en la senda. Escribir, sin ir más lejos, fue una idea de mi profesora de literatura, Pilar García Madrazo. Desde entonces he intentado admirar mucho a las personas que saben, y más de una vez he salido escaldado. Hay quien percibe la admiración como una amenaza.

2)    ¿Qué figura narrativa le resultó más compleja de crear, el melifluo escritor Vélez de Pucela o el dandy detective Marcos Lapiedra?

          La creación de los personajes tiene una complejidad misteriosa para el escritor. Yo no soy amigo de decir que oigo voces, más que nada por lo que puedan pensar las autoridades psiquiátricas. Pero si le soy sincero es un poco así. En este sentido, Lapiedra era mucho más hablador que Vélez de Pucela. Es un personaje mucho más complejo.

3)    Y resulta difícil sustraerse a la siguiente pregunta: ¿alguno de los dos tiene un referente real conocido?

          Me imagino al gordo Vélez de Pucela como un Balzac en decadencia y a Marcos Lapiedra como una mezcla entre Poirot, Arturo Fernández y Julio Iglesias. Pero el lector tiene derecho a buscar sus propios referentes.

4)    Ahora una doble: ¿por qué juega con la identidad del protagonista, manteniéndolo en el anonimato durante casi toda la novela? ¿No tiene un cierto aire a un “Lázaro del futuro”?

          Posiblemente ésa sea una buena imagen, pero si lo admito me llamarán vanidoso. La razón por la que el narrador protagonista oculta su identidad es que es un hombre de mi tiempo y de mi edad. Nuestra vida laboral es tan cambiante, tan insegura, que tenemos una pata menos de la identidad. No podemos decir “soy alfarero” o “soy mecánico naval” porque lo más posible es que cambiemos mil veces de trabajo. Eso le pasa a él. Y nos oculta su identidad hasta el final porque su identidad importa tan poco como la nuestra.

5)    Usted habla de una sociedad en un futuro cercano que no sale muy bien parada, ¿cree que en la actualidad nos vamos acercando a una distopía que puede terminar haciéndose real?

          Yo retrato una España criminal, y tengo la certeza de que somos un país sumamente honrado. Si nadie ha matado ya a algún banquero o algún político en un arrebato, no creo que vaya a ocurrir. Me parece que el futuro es precario, que la crisis ha terminado y que no habrá ni crimen de sangre ni justicia ni venganza. Quizás la de mi novela es una España paralela donde las cosas van siempre un paso más allá que aquí.


6)    ¿Por qué emplea el humor y la parodia como elementos principales a la hora de ejercer la crítica?

          Cuando me pongo solemne con algún tema social en mi columna de El Confidencial siento que no he hecho bien lo que tengo que hacer. La parodia es una deformación, y la deformación a veces es la forma más precisa de retratar. Estoy pensando en el Hitler de Chaplin. ¿No le resulta mucho más real que el de los documentales? Creo en la parodia como método para conseguir retratos perfectos.

7)    Letras y crímenes, su personaje pasa de ser negro literario a detective privado, ¿disfrutó mucho como narrador provocando semejante cambio?

          Disfruté mucho escribiendo toda la novela, nunca me he divertido tanto. Se supone que la tarea de escribir es dura y laboriosa y en este caso no lo fue. El cambio de vida del personaje me parecía apasionante como narrador, me daba la oportunidad de pensar cuánto de realidad estaría dispuesto a soportar alguien que vive fundamentalmente de la ficción.

8)    Tres novelas, mucha juventud y el Premio Ateneo Joven de Sevilla con una obra que habla de ciertos entresijos literarios, ¿qué opinión le merece el mundillo de la literatura?

          Pues veo que hay: mucho talento, demasiados autores, infinita mediocridad, escasísimo dinero y lectores muy desorientados. Trato de relacionarme lo menos posible con el mundillo literario aunque tengo fama de lo contrario. Tragar con el mundillo literario es el pago que hay que realizar para que tus novelas lleguen a las librerías.

9)    La línea narrativa y argumental de la novela es compleja y muy exigente, ¿llegó a perder el norte en algún momento durante el proceso de creación de la misma?

          No, pero tuve miedo de hacer un texto intrascendente, porque es el peligro de la sátira. Por fortuna, el tramo final de la novela me dio la posibilidad de volver a la seriedad, de convertir ese mundo loco y absurdo en algo amenazante y terrorífico para los personajes.

10) ¿A quién le debe Juan Soto Ivars su concepción de la literatura, de qué influencias literarias se siente deudor?

          Cada novela mía es muy distinta, así que cada una tiene sus propios referentes. En el caso de Ajedrez para un detective novato, le debo mi éxito, o mi fracaso, a Jardiel Poncela, Valle Inclán, Cervantes y Francisco Umbral.

11) ¿Cuáles son sus proyectos más inmediatos, en qué anda trabajando ahora?

          Mi actividad como columnista me mantiene activas las células de escritor, y entre eso y varios trabajos más cuento los días para que la próxima novela me haga dejar todo lo demás. Empecé una. Estoy en esa parte de la escritura en la que tienes que demostrarte que vale la pena dedicar todos tus esfuerzos a escribirla.

12) ¿Cómo convencería a un lector desconocido para que se acerque a conocer las andanzas de este detective novato?


          Le diría que lea los primeros capítulos, que se pueden leer gratis, y que si tiene ganas de más corra a una librería como alma que lleva el diablo.




sábado, 28 de diciembre de 2013

AJEDREZ PARA UN DETECTIVE NOVATO - JUAN SOTO IVARS

Triple mortal con tirabuzón

  Que un negro literario, explotadísimo por el novelista de más éxito del país, se convierta de la noche a la mañana en aprendiz de detective, cambiando la figura de las letras por la de las investigaciones, es un salto narrativo casi sin red, un triple mortal hacia atrás con un tirabuzón que se extiende durante toda una novela. Si además ese salto se adereza con el sarcasmo más cáustico, la crítica de una sociedad futura de la que no andamos nada desencaminados, y una prosa afiladísima e ingeniosa, comprenderán los lectores que estemos ante una figura literaria que no dejará indiferente a nadie.

    Esa figura es el aguileño Juan Soto Ivars, que con su tercera novela se ha alzado con el último premio de novela Ateneo Joven de Sevilla, dejando ente el jurado una correntera de aire fresco del que todavía se debe de estar recuperando. Y es que esta novela no da un respiro, al ínclito y melifluo autor Vélez de Pucela le sustituirá el dandy mujeriego Marcos Lapiedra; ambas figuras acogieron bajo su seno al narrador de esta historia, cuya identidad él se encarga muy bien de mantener oculta, y ambos le ofrecen un camino de peculiares enseñanzas, cual si de un Lázaro futurista se tratase. El problema es que nuestro protagonista aprenderá muy rápido, y luego ya no será fácil manejarle.

      Cuando el detective Lapiedra padezca el desánimo y las primeras dentelladas de la vejez, su aprendiz se hará con la novela, y se empeñará en desentrañar el caso que llevó de cabeza al maestro: el de las prostitutas estranguladas. Es en ese momento, en el último tercio de la novela, cuando Soto Ivars despliega aún más su potencia narrativa, y además del humor y la sátira demuestra también que conoce a la perfección el oficio del buen novelista y los resortes más arcanos del género. Eso sí, es muy recomendable aguantar la respiración hasta el final.

Ajedrez para un detective novato. Juan Soto Ivars.
Algaida. Sevilla 2013. 373 páginas. 19 euros
(LA VERDAD, "ABABOL", 28/12/2013)