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martes, 9 de junio de 2026

FUERA DE PLANO - JESÚS BOLUDA DEL TORO

 

FUERA DE PLANO, de Jesús Boluda del Toro, por Antonio Parra Sanz

Título

Fuera de plano

 

 

Datos publicación

ROCA Editorial. Barcelona 2026. 336 págs.

 

Datos del autor

 

 

    JESÚS BOLUDA DEL TORO (1979). En la actualidad es el director de la Feria del libro de Murcia, entre otras ferias del libro regionales. Es miembro fundador de la Asociación de Creadores y Artistas PALIN, y de la web literaria El Quinto Libro. Su figura destaca por aunar la creación literaria con la promoción cultural. Su obra escrita abarca diferentes relatos premiados, reunidos en varios libros, como De trazos y destrozos, y una novela con un estilo personal, Minuto 116, y su labor como coordinador de proyectos culturales ha tenido un impacto significativo en la vida literaria murciana.

 

Sinopsis de la obra

 

    El inspector Sergio Planes recibe una llamada inesperada desde prisión. Juan Cu, un recluso al que encarceló años atrás, cree haber descubierto lo que nadie ha visto: un patrón oculto que conecta varios asesinatos recientes. Con la ayuda de este extraño colaborador y de su compañero, el policía Antonio Navarro, Planes se dispone a desenmascarar a un criminal que convierte sus asesinatos en escenas icónicas del cine. Un thriller macabro e inquietante que convierte el séptimo arte en un arma y plantea una pregunta incómoda: ¿Quién controla el relato cuando la realidad empieza a parecer ficción?

 

Reseña

OJO MÁGICO

 

    Así se llamó en sus inicios a los objetivos de las cámaras, por lo que tenía de novedoso el captar una realidad como entonces aún no se había hecho. Ahora, con casi todo inventado en el marco de la novela negra, encontrarse con alguien que mire de forma diferente por ese objetivo narrativo es motivo más que suficiente como para alegrarse.

    Jesús Boluda del Toro lo ha hecho, porque es un apasionado de la literatura, un magnífico cinéfilo y porque tiene dentro la preocupación por contarle al lector, a quien respeta mucho, buenas historias, y hacerlo de la manera más profesional posible. De ahí que esta novela rompa un poco con algún estereotipo que otro, sobre todo con dos: por un lado el hecho de contar en la investigación con un presidiario, y por otro la forma en la que el asesino concibe, y transmite, las escenas de los crímenes, con técnicas y vocabulario de guion.

    Pero esos méritos no son los únicos, hay una galería de personajes muy bien trabajados, desde el inspector Planes hasta la forense Delia o el comisario Contreras, pasando por Antonio Navarro, Patricia Santamaría o el turbio Mario Salcedo; hay también unos diálogos medidos y atinados que enmarcan una investigación académica, y una puesta en escena criminal que relaciona cada muerte con la escena de una famosa película.

    Los aficionados al género negro y al cine disfrutamos por partida doble, pero además vemos que Boluda le suma a todo ello un ritmo muy pensado, con sus aceleraciones y sus pausas, para que nos embarquemos en una trama que tiene diversas capas y que exige tener la mirada muy fina.

    Y para afilar esa mirada hay que volver a hablar de uno de los estereotipos rotos, la presencia de Juan Curcio, a quien el inspector Planes encarceló en su día (véase Minuto 116, la anterior novela del autor) y con quien ha seguido manteniendo el contacto todos estos años. Esas conversaciones, que se van tiñendo de amistad, hacen que Juan se convierta, por sus conocimientos cinéfilos y su instinto, en un colaborador impagable de la investigación. El contraste entre ambos hombres, aderezado también por la presencia del agente Antonio Navarro, hará que fluyan los descubrimientos casi tanto como las confidencias, y las reflexiones de Juan cada vez que regrese a su celda, siempre en primera persona, irán añadiendo quilates a la trama.

    Sergio Planes, por su parte, es un inspector casi en la cuesta abajo, viudo e infartado, que anda intentando entenderse con la soledad y buscándose como policía. Esos crímenes recreando famosas películas son un desafío íntimo para él, el autor lo sabe y le trata con sumo cuidado para que, entre las muertes ajenas y los nuevos contactos con algunos vivos, Planes encuentre un camino de redención.

    Antiguos directores de cine, matrimonios ricos, jóvenes con oscuros trabajos, guionistas…, todo va enredándose cada vez que ese desconocido John Doe comete un nuevo crimen. Jesús Boluda del Toro rueda varias películas en una, y los lectores nos sentamos en la butaca dispuestos a dejar que, escena a escena, plano a plano, él nos vaya cautivando, y vaya si lo consigue.


https://www.solonovelanegra.es/fuera-de-plano-de-jesus-boluda-del-toro-por-antonio-parra/

martes, 24 de junio de 2025

GOMES Y CÍA EN EL COLOQUIO DE LOS PERROS

Mi agradecimiento a Juan de Dios García y Ángel Manuel Gómez Espada, que siempre se hacen eco de mis criaturas, y también a Jesús Boluda del Toro, por unas preguntas que miran siempre un poco más allá de lo habitual.


ANTONIO PARRA SANZ, Gomes & Cía
 
Entrevista realizada por JESÚS BOLUDA DEL TORO

Después de tres entregas de la serie de Sergio Gomes, regresa Antonio Parra Sanz con Gomes y Cía. (MAR Editor, 2025), un volumen de relatos que acoge siete casos de su detective, en los que rinde homenaje tanto al género como al formato breve, que no siempre es muy practicado por los autores “negros”.

En Gomes y Cía. Parra Sanz nos ofrece, en realidad, siete fogonazos de una realidad oscura y reconocible. Casos que huelen a calle mojada, a desconfianza, a cicatrices. Y en el centro de todo, ese investigador cincuentón, irónico, cansado del mundo, pero aún dispuesto a revolverlo cuando la justicia lo reclama, aunque sea con los nudillos pelados.

Gomes no es un héroe. Ni falta que hace. Es un hombre que observa, que deduce, que sufre y que se equivoca. Es también una conciencia crítica que no predica, sino que actúa. Y en ese gesto —pequeño, tenaz, incluso torpe a veces— reside su dignidad.

Estos relatos nos devuelven a una Cartagena negra y palpitante, llena de recovecos morales, pero también de humanidad. Porque eso es lo que distingue la prosa de Antonio Parra: su capacidad para convertir cada historia en una pregunta incómoda, en un espejo oblicuo donde no siempre nos gusta vernos reflejados.


—EL COLOQUIO DE LOS PERROS: Sergio Gomes no es un detective al uso. Tiene cicatrices, ironía y una manera muy personal de mirar el mundo. No parece buscar la gloria ni la redención, y sin embargo actúa. ¿Cómo se gestó este personaje? ¿Qué vacío vino a llenar? ¿Y qué querías explorar tú, como autor, a través de alguien como él?

 

—ANTONIO PARRA SANZ: Gomes nace como protagonista de lo que iba a ser un relato breve, y que después se fue extendiendo hasta convertirse en la primera novela de la serie, Ojos de fuego. Era un instrumento para servir de contrapunto a una femme fatale que protagonizaría el relato, pero poco a poco fue creciendo, y hasta me arrebató la voz narrativa de aquel texto, para hacerse con ella y contar él mismo una historia que a la postre se convirtió en el estreno de una trayectoria mucho más larga.

 

—ECP: Desde Marlowe a Carvalho, los detectives de novela negra han sido siempre espejos rotos de su tiempo. ¿Qué elementos del canon del género negro heredó Gomes y cuáles rompiste a propósito?

 

—APS: Gomes le debe todo a esas dos figuras capitales que mencionas, porque, además, sus historias deberían ser de obligada lectura para cualquiera que desee escribir novela negra, sería un pecado hacerlo sin conocer a Vázquez Montalbán y a Raymond Chandler. Ellos tienen la culpa de que yo me aficionara al género de tal forma que ahora no concibo pasar un día sin leer novela negra, y también me inculcaron una manera muy peculiar de narrar, pero sobre todo una manera muy peculiar de mirar el mundo y la sociedad en la que ha de moverse un detective, con esa sensación de derrota, el cinismo, la tozudez..., en fin, los rasgos que han ido caracterizando al propio Gomes.

 

—ECP: Todo personaje es una mezcla de invención, memoria y lectura. ¿Tiene Sergio Gomes algo de ti, de personas reales, de otros personajes?

 

—APS: Después de tantos años juntos, estamos mutuamente contaminados, aunque uno intenta alejarse todo lo posible de él a la hora de la escritura, por eso le dejo la voz narrativa. Ya hemos hablado de algunos rasgos comunes que comparte con Marlowe o Carvalho, lo demás es cosa suya, supongo, una infancia vinculada al abuelo, un trabajo ingrato, un divorcio a cuestas, inseguridades sentimentales, mucho vodka, mucho tabaco... Cada vez nos parecemos menos, salvo en la intolerancia a la hipocresía y a las injusticias. Y luego está la trampa de la literatura, claro, la que nos lleva a construir a los personajes con lo que somos, lo que leemos, lo que recordamos o lo que vemos en otros, pero intento que él tenga también su propio equipaje, y que no se alimente únicamente del mío.

 

—ECP: Ahora que hemos conocido al protagonista quiero preguntarte por otro personaje silencioso que lo acompaña en cada historia: Cartagena, porque es mucho más que un decorado en tus novelas. Como te podría preguntar Jesús Quintero: Antonio, ¿qué tiene Cartagena que no tenga Chicago, Baltimore o Londres?

 

—APS: Hace ya mucho tiempo que la novela negra huyó de la exclusividad de las grandes ciudades, y demostró que cualquier entorno puede acoger una trama criminal. Cartagena es una ciudad llena de contrastes, empezando por su historia y por los avatares que ha tenido que sufrir, la presencia militar, las crisis industriales, las remodelaciones urbanísticas... Ahora es una ciudad diferente a la que yo conocí, y un escenario lleno de posibilidades, por la herencia histórica, por el puerto, por sus costumbres, y sobre todo es la ciudad que me acogió y la que ahora mejor conozco, y en la que vive Gomes, así que ubicar las tramas en ella era una consecuencia natural.

 

—ECP: El puerto, los barrios, las contradicciones sociales... Todo parece empapar los casos que afronta Gomes. ¿Hasta qué punto los conflictos de la ciudad moldean el tipo de historias que cuentas?

 

—APS: Como comentaba, esta es una ciudad muy viva, a pesar de lo que sigan diciendo algunos agoreros, y en esa vitalidad resaltan también las tradiciones, algunas más potentes que otras, y también los vicios, que suelen ser los que más me interesan. Por otro lado, no concibo la novela negra sin una visión crítica de la sociedad, este género no consiste solo en el juego investigador, también tiene la obligación de ejercer la crítica social, porque sus tramas vienen provocadas casi siempre por aquello que no funciona bien entre nosotros, llámese poder, dinero, política...


—ECP: En un género como el negro, que suele caer en fórmulas universales, tú apuestas por lo cercano, por el caso que podría haberle ocurrido al vecino de enfrente. ¿Crees que el caso narrado con un lugar tan a mano gana fuerza?

 

—APS: De alguna manera creo que el lector se siente más atraído por un caso que le resulte más cercano, que tenga a mano, incluso que haya visto en los medios, y ahí la realidad siempre termina ganándonos la partida. En cualquier caso, el germen de cada investigación surge de confines remotos, aunque siempre hay sugerencias flotando por el ambiente: corrupción, marginación de los mayores, malos tratos, no me digas que no son temas que todos tenemos delante a diario, ahí es cuando llega Gomes y elige el caso en cuestión, y a mí sólo me queda prestarle la pluma.

 

—ECP: Hablemos, por encima, de Gomes y Cía. Son siete relatos como siete son los pecados capitales, o las Bellas Artes o las maravillas del mundo. Gomes viene de la novela, pero aquí ofreces historias más breves. ¿Te lo pedía el personaje o el momento?

 

—APS: Las historias van llegando a su aire, con su cadencia y su contenido, y se almacenan en esos cajones que tenemos en la mente, acomodándose hasta terminar de construirse. Después ya sólo queda valorar si han crecido lo suficiente como para convertirse en una novela o se guardan toda su fuerza para un disparo de distancia más cercana. En muchas ocasiones el secreto consiste en no hacerse demasiadas preguntas, como la que me surge ahora, al hilo de la tuya: ¿alguno de estos relatos podría haber crecido hasta ser una novela? Pues sí, alguno sí; otros, en cambio, nacen y terminan para ese formato más breve, y extenderlos sería hacer algo artificial, forzado. También puede ser cosa del momento, con estos relatos curo el síndrome de abstinencia de una historia más larga de Gomes, esperando el momento en el que volvamos a hipotecarnos a más largo plazo.

 

—ECP: ¿Qué te permite el relato que no te permite la novela?

 

—APS: Esa inmediatez de la que hablaba, el crear la historia en la cabeza de principio a fin, casi incluso con la frase inicial y la final, sabiendo quién ha hecho qué, cómo lo ha hecho y de qué manera Gomes lo va a resolver, si es que lo resuelve. Y eso no significa que no haya un intenso trabajo previo de planificación, personajes, hechos, que lo hay, pero sin dejar el resquicio a otros hilos, como ocurre con la novela. Además, no puedo sustraerme a la pasión por el cuento, siempre la he tenido, como lector y como escritor, porque así empecé en esto de la literatura, y de paso, reivindico también el papel del relato negro, porque no es algo que practiquen muchos de mis compañeros, salvo en alguna antología colectiva. En muchos aspectos sigue siendo el hermano pequeño y olvidado, y eso hay que solucionarlo.

 

—ECP: ¿Hay algún relato de los que hablamos hoy que te haya supuesto un reto, o que haya fluido de forma especial? ¿Alguna historia te dejó más poso que otras?

 

—APS: Bueno, hay dos que han influido un poco más, ‘Cuestión de querer’, porque tiene una base real y por desgracia muy común hoy, como son los malos tratos, y el que cierra el volumen, ‘Cobi 92’, porque con él quise enfrentarme al reto de no tener un narrador, sino armar el relato a base de los testimonios de los propios personajes, y que fuera el lector quien tuviera que reconstruir poco a poco los hechos. En cuanto a lo del poso, cuando terminé la relectura sentí que el primer cuento, ‘Alcolea’, cada vez me resultaba más intenso, imagino que será por el paso del tiempo, cuando el lector lo lea entenderá esta respuesta.

 

—ECP: Volviendo a lo psicológico en Gomes, sabemos que es un tipo cínico, pero que no ha perdido el sentido de la justicia. ¿Dónde está el límite entre el desencanto y el compromiso? ¿Cómo evoluciona a lo largo de los relatos, aprende o se limita a resistir?

 

—APS: Desencanto o compromiso, esa línea es muy tenue, y cada vez se va volviendo más fina, tendrías que preguntarle al propio Gomes, él siempre se compromete hasta el final, eso es cierto, y a veces le sale caro, pero está en su naturaleza, otra cosa es que se vaya desencantando con el ser humano, como creo que nos pasa a todos a medida que vivimos más cosas. Gomes es un resiliente, aunque él renegaría de esa palabra, pero lo cierto es que está hecho para resistir y levantarse aun cuando parece que le hayan dado de verdad, imagino que será por su propia testarudez, en cuanto a lo de aprender, a palos y despacio, pero algo va aprendiendo.


—ECP: La forense Silvia Férez es su contrapunto emocional, ¿qué papel juega en la vida de Gomes?

 

—APS: Un papel mucho más importante de lo que él quisiera reconocer, aunque no es tonto y lo va sabiendo. Hablamos de un hombre con graves carencias emocionales, que arrastra un divorcio peculiar y a quien una mujer austriaca le rompió por dentro. Ha sobrevivido a base de relaciones esporádicas o de sofá y ha seguido solo, hasta que Férez lo encontró en La mano de Midas. Por cierto, que fue un encuentro de dos trenes a punto de descarrilar, porque ella también carga con su mercancía amarga, pero tuvo las cosas más claras que Gomes y se ha convertido en alguien necesario para el detective, aunque el orgullo de este le lleve a veces a negarlo, pero lo hace con la boca pequeña.

 

—ECP: Para ir terminando, una pregunta sobre el proceso de escritura de este libro: ¿qué tal es trabajar con un personaje al que conoces tan bien como Gomes? ¿Cambia algo a la hora de desarrollar nuevas tramas?

 

—APS: Después de tanto tiempo, y de conocernos bastante bien, sabemos de qué pie cojeamos ambos y eso ayuda a que la convivencia sea, al menos, respetuosa. Es un tipo con el que te puedes sentar a tomar una cerveza sin que te haga preguntas absurdas, y así es fácil darle la palabra, porque el tono nunca se pierde. Eso sí, cuando decide que tenemos que trabajar, suele ser bastante impaciente, y yo casi termino por agradecerlo, porque a veces soy un tanto caótico a la hora de ponerme a escribir. Lo que sí he visto gracias a estos relatos es que él está algo cambiado, lo de la edad está generando algunas diferencias en su carácter, así como la ciudad nueva y la relación con Silvia, todo contribuye a provocarle pequeñas modificaciones de conducta. Veremos hasta dónde le lleva eso.


 

—ECP: Gracias, Antonio, por abrirnos las puertas del despacho de Gomes, por recordarnos que tanto la novela como el relato negro siguen siendo un terreno abonado para contar y conocer las zonas grises de la realidad, y también de nosotros mismos. Nos llevamos un libro con siete relatos y un protagonista que, aunque no lleva capa ni espada, sigue luchando contra lo que no debería permitirse.


https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/entrevistas/antonio-parra-sanz2188198?fbclid=IwY2xjawLHGCBleHRuA2FlbQIxMQBicmlkETAzUUZhYzJFN0tvMjdoaWRsAR7kg6FG5hbH5pwPT13PG3TWbiZTSNi6MMWu0Q6GCr04pIXVWPOzUAcmXR0MAQ_aem_M9YfSVoMMcTK4dcr0nRPEw

miércoles, 21 de mayo de 2025

GOMES Y CÍA EN EL QUINTO LIBRO

 

Reseña del libro de relatos Gomes y Cía, de Antonio Parra Sanz, por Jesús Boluda del Toro

 Sinopsis de Gomes y Cía


    Gomes es un detective cincuentón llegado a Cartagena desde Madrid, cínico, desencantado, que cayó en el oficio de rebote. Detective negro en la más pura tradición, acepta casos que no son una bicoca y que cuestionan sus principios. Cabezón e independiente, comprende que nadie sobrevive solo, y construye una peculiar familia junto a la forense Silvia Férez.
    Se reúnen aquí 7 historias negras de Gomes; comenzando en Alcolea por la agresión a un banderillero retirado, con cuya familia y amigos tendrá que lidiar el detective, averiguando algunos secretos inconfesables. En Noches húmedas las sospechas de unos más que probables cuernos ponen a Gomes tras los pasos de un concejal putero; todo explota cuando el cadáver del edil aparezca desnudo en un descampado. En Un recado muy especial un caso de celos se complica con el atractivo de un dinero fácil. Una amiga de Silvia desconfía del marido de su hermana y ambas convencen a Gomes para que demuestre unos malos tratos que ellas dan por seguros en Cuestión de querer. En Tiempo de mareas el entrenador del FC Cartagena busca a su hija y contrata a Gomes mientras sobre la ciudad planea la sombra de varias jóvenes asesinadas junto a la Muralla del Mar. Un piloto de avioneta desaparece en medio de las mayores lluvias que se recuerdan en la ciudad; su jefe, empresario turístico, requiere los servicios de Gomes para encontrarle en Todos los días sale el sol. Y en Cobi 92 Gomes aparece en Urgencias, drogado y casi en coma; algo une su historia con la desaparición del portero de La Bámbola, un famoso club de alterne de la ciudad.

Crítica de Gomes y Cía

Gomes y Cía. Siete relatos, siete fogonazos de una realidad oscura

    Volver a encontrarte con Sergio Gomes es como cruzar un umbral oxidado que da a una oficina sin ventanas. Es volver a un modo de narrar sin alardes. Aquí no hay poses ni artificios: hay mirada, hay tacto, hay oficio. Son casos que dejan marca, miradas que ya han visto demasiado y una ciudad que no es capaz de disimular algunas de sus costuras. En Gomes y Cía, (por aquí os dejo la web de su editorial), Antonio Parra Sanz no ofrece una simple galería de casos, sino un conjunto de relatos que parten del desencanto, pero no caen en el cinismo. Siete historias que no buscan impresionar, sino incomodar. No para provocar, sino para revelar.

Gomes: el detective sin método, pero con principios

    El detective Sergio Gomes no responde al arquetipo clásico. No es brillante ni metódico, al menos de cara al lector. No lo mueve el afán de justicia ni una voluntad reformista. Lo mueve el deber, o quizás el hábito. Se mantiene en pie porque todavía no ha aprendido a hacer otra cosa.

    Antonio Parra tampoco lo envuelve en épica. Lo dibuja con un trazo contenido, casi en sordina. No hay monólogos interiores ni revelaciones redentoras. Gomes observa, calcula, a veces se arriesga. Tiene una manera de estar en el mundo que no exige protagonismo. Su fuerza está en la persistencia, en esa obstinación callada del que ha asumido que no va a cambiar las cosas, pero sigue dispuesto a mirar de frente.

    No hay psicología explicativa, y se agradece. El personaje se impone desde la acción. No necesita justificarse. No evoluciona, tampoco se quiebra. Lo que hace es resistir. Y, en ese gesto, el lector encuentra una forma de dignidad poco frecuente en los relatos del género.

Cartagena no es escenario, es personaje principal

    La ciudad que atraviesa Gomes no es un decorado. Es un cuerpo curtido, con cicatrices. Es un personaje más. Lugares que hacen dudar al cartagenero de toda la vida si son reales o inventadas. Olor a salitre entre las páginas, esquinas sin nombre, portales que guardan más secretos que buzones. Cartagena aparece en estos relatos como un personaje más, con su dignidad, su ironía de barrio y su crudeza sin filtro. Y en esa realidad agrisada radica su fuerza literaria.

    Cada relato es una excusa para asomarse al abismo cotidiano: un caso de celos, un encargo con trampa, una deuda que alguien decidió saldar por su cuenta. Pero el verdadero núcleo no es el caso, sino la mirada. Y Gomes —ese detective que ya no se sorprende de nada, pero no ha dejado de indignarse— es el filtro perfecto para mirar lo que otros no quieren ver.

Siete historias, una sola pulsión: resistir

  Si nos ponemos formales para escribir sobre el contenido, Gomes y Cía. se articula como un volumen de relatos, pero lo que vertebra el conjunto es la persistencia del personaje. Gomes no cambia. Y ese punto es la piedra angular. No se transforma ni evoluciona como dicta el manual. Resiste, se desgasta, pero no cede. Esa tozudez ética —que no necesita discursos ni pancartas— convierte cada historia en una pequeña victoria contra la enormidad que parece envolverlo y controlarlo todo.

    La prosa de Antonio Parra renuncia a cualquier tipo de fuegos de artificio. Es directa, seca, precisa. Cada frase está escrita con el derecho a estar ahí. No hay adornos innecesarios. Hay ritmo, oído y una contención admirable. Parra sabe cuándo cortar una escena, cuándo dejar un diálogo colgando, cuándo poner el punto final y alejarse sin mirar atrás.

Personajes que importan aunque solo aparezcan una vez

    A Gomes lo acompañan, en cada historia, figuras que a veces no llegan ni a la siguiente página, pero que se quedan en la memoria. Desde la forense Silvia Férez —único faro emocional del protagonista— hasta jueces, policías o simples ciudadanos que traen su propio dilema a cuestas. No hay secundarios de cartón: todos arrastran su parte de sombra, todos tienen una grieta desde la que se les puede mirar.

    Parra se permite incluso guiños al lector avezado, introduciendo personajes inspirados en amigos, colegas de profesión o autores del gremio, sin que eso reste densidad ni seriedad al conjunto. Al contrario: humaniza el proceso. Juega, pero no trivializa.

Una despedida sin redención

    Gomes y Cía es una obra donde no hay moraleja ni redención. Lo que propone es una lectura que raspa, que obliga a detenerse, a asumir que detrás de cada relato hay una incomodidad larvada, una fisura que no cierra. Los casos terminan, pero la pregunta persiste. No hay trampa emocional ni cierre catártico: solo un silencio que se queda pegado al pensamiento. Es un libro que puede llegar a incomodar al mismo tiempo que su lectura reconforta por la calidad. Parra logra la misión del que planta sus relatos como quien deja una nota bajo la puerta. Leerlo es como escuchar una confidencia a media voz, justo antes de que se marche el último tren.

    Leer a Sergio Gomes no te va a resolver la vida. Pero puede ayudarte a entenderla con otra luz, desde el margen. Y eso, hoy en día, es ya una forma de consuelo.

Datos de Gomes y Cía

  • Título: Gomes y Cía
  • Autor: Antonio Parra Sanz
  • Editorial: M.A.R. Editor
  • Año: 2025
  • Género: Relatos
  • Páginas: 168 páginas
https://www.elquintolibro.es/2025/05/resena-de-gomes-y-cia/?fbclid=IwY2xjawKbJl5leHRuA2FlbQIxMQBicmlkETBQQnl1cGZkbm0wTFpXZU84AR6k5sMC8n1szSAG8CXsjoAQV35IdtNh782Kp9gYzJrv7xg-4JUTJM0_VYH0iA_aem_CuUFOpssbVCIy3ngL1DM_w

miércoles, 17 de enero de 2024

DE TRAZOS Y DESTROZOS - JESÚS BOLUDA DEL TORO

 

HOMENAJE AL CUENTO

 

     Viene muy bien que de vez en cuando haya autores que se animen a reunir y publicar sus relatos, somos un país de honda tradición cuentística y sin embargo parece que los autores de relatos queden siempre sumidos en un plano minoritario.

 Jesús Boluda del Toro, que es un autor que le tiene un gran respeto a la literatura, ha reunido once relatos en un nuevo volumen de la colección “Relátame”, que lleva a cabo la editorial Doblecé Ediciones. Once textos en los que se traduce ese amor por la literatura, puesto que todos encierran un guiño, una sorpresa y sobre todo una firme preocupación por el estilo.

 Estamos ante relatos costumbristas, futuristas, distópicos, de índole moral, relatos del oeste y un par de cuentos negros que encierran gran parte de las claves del género, porque uno de ellos, el que cierra el volumen (‘El caso de la rubia del bombín’), justifica por sí mismo la publicación de todo el volumen.

 

Con la intención de ahondar en la esencia de lo humano, se habla en estos relatos de soledad, de injusticias, de ambiciones, venganzas, incluso de un puntito amoroso. Como hemos mencionado, todos tienen algo, por breves que sean, que hacen necesaria su lectura, es decir, estamos ante unos textos que, sin dejar indiferente al lector, le reservan siempre una pequeña sonrisa, una mínima complicidad, como hacen los buenos relatos.

 

‘DE TRAZOS Y DESTROZOS’. Jesús Boluda del Toro.

Doblecé Ediciones. Mula 2023.

195 páginas. Precio: 12 €


domingo, 27 de octubre de 2019

MINUTO 116 - JESÚS BOLUDA



COLMILLO RETORCIDO


     No hay muchos autores que se desenvuelvan bien en un mar gobernado por el sarcasmo, la sátira, la burla, el humor ácido, y formen con ello una novela, pero cuando eso ocurre, el lector disfruta como un niño pequeño subido a un tiovivo eterno. Jesús Boluda no nos tenía acostumbrados a estos tintes narrativos, ni en cuanto al contenido ni en cuanto a la extensión, así que esta novela tiene premio doble, por un lado es el estreno de un autor que muestra sus valores para la narración de largo recorrido, y por otro la llegada de una voz irónica que a ratos incluso nos ha recordado al Gurb más gamberro de Eduardo Mendoza, o a aquel otro detective trastornado del autor barcelonés.

     Sea como fuere, la historia de Juan Cu es atractiva, está bien armada, y nos hace reír al permitirnos contemplar la realidad desde su peculiar punto de vista, con esos mareos contables al pasar del número diez, o sus vicisitudes a la hora de conseguir ingresos, ya sean pecuniarios al alimenticios. Con esos capítulos ligeramente breves, Boluda va perfilando una trama hospitalaria que esconde innumerables vicios, y hasta lacras, de la sociedad española, pero también de la condición humana, así que no se sorprendan si tras alguna risa les sube a la garganta un regusto de amargura.

      El homenaje al cine, otra de las pasiones del autor, junto al rock duro o el heavy metal, está presente en toda la novela, tanto en la admiración del protagonista por Denzel Whasington como en los títulos capitulares y en situaciones que muestran el cariño que le tiene al celuloide. Y claro, tampoco podíamos olvidar otra de las pasiones patrias, el fútbol, y aquel inolvidable campeonato del mundo que aparece en el título de la novela y le permite al bueno de Juan Cu llevar a cabo su misión. Déjense atrapar por esta historia, y si son amigos del autor, ya sabrán de su colmillo retorcido, así que deberán tener mucho ojo, porque a nada que se descuiden pueden verse convertidos en personajes.

    Desde ahora mismo esperamos otra entrega de Jesús Boluda que nos recoloque en la sociedad que nos rodea y nos permita una sonrisa sin olvidar la crítica más necesaria y afilada.

‘MINUTO 116’
Autor: Jesús Boluda. Género: Novela.
Editorial: Libro Azul. Murcia, 2019.
192 páginas.