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domingo, 4 de mayo de 2025

ESPIRITUAL DE CHICAGO - IGNACIO BORGOÑÓS

 

INTENSIDAD

  

Hay autores que son capaces de sorprender, máxime cuando uno los conoce y los tiene por buenos practicantes de otros géneros, hasta que un día saltan de esa supuesta zona especializada y se enfrentan con nuevos retos, saliendo tan triunfantes como lo hacían con los primeros. De Ignacio Borgoñós sabíamos que era un narrador, un muy buen narrador, que trabaja con extremo celo tanto sus novelas como sus relatos (y ahí están los premios que lo avalan), y ahora se nos ha desvelado como poeta, y lo ha hecho con unos versos mayores, no con un mero experimento.

 

También es cierto que en su prosa habita siempre un alto componente lírico, pero de ahí a elaborar poemas como los que conforman este libro había todavía una buena distancia. Distancia que se ha dilapidado con la publicación de Espiritual de Chicago, fruto de la obtención del Premio Internacional de Poesía Mística San Juan de la Cruz. Es decir, un nuevo premio refrenda lo que les comentaba, la calidad y la capacidad para hacer literatura, buena literatura, en cualquier formato.

 

Quienes hayan pensado, por aquello de la poesía mística, en untuosos poemas religioso-eclesiásticos, ya pueden ir olvidándose. Lo que hallarán serán diálogos con la divinidad, claro, sea Dios, Buda o el que cada cual elija, pero filtrados por los ojos de un hombre recorriendo una ciudad que desconoce, en un país donde todo es inusualmente enorme, pero también los ojos de un hombre que mira más allá de la turístico, de lo habitual, y que se mete hasta los codos en lo social, llámese ver una catedral, un universo de tiktoquers o
instagramers
, pero también a las víctimas del fentanilo, o un partido de baloncesto en una cancha repleta a cuya espalda pueden dormitar varias familias sin techo.

 

Hay en los versos de Ignacio Borgoñós esos ojos curiosos y que saben ir más allá, pero también hay siempre una palabra justa y medida, una metáfora elegida con tanto tino que nos parecería natural, como si cualquiera de nosotros fuera capaz de crearla. Y no es así. Hay que asumir la estancia en el nuevo lugar, hay que aceptar la pequeñez del ser humano, hay que valorar la importancia de los detalles y lo sencillo frente a la magnificencia del tiempo o de un dios que aguarda observando incluso nuestro asombro.

 

Todo ello está en este poemario de muchos quilates, que nos trae de regalo a alguien que quizá no se había reconocido aún como poeta.

 

‘Espiritual de Chicago’.

Ignacio Borgoñós

Ed. Gollarín / Ayto. Caravaca 2025.

58 páginas.

domingo, 24 de noviembre de 2024

LA ÚLTIMA PRIMAVERA. A HOMBROS DE GIGANTES - ROSARIO GUARINO


HELÉNICO SUSPIRO

 

El dolor ante la muerte, la esperanza, el amor y la mitología son los cuatro pilares sobre los que construye Rosario Guarino dos poemarios que conmoverán al lector mostrándole una voz poética que ha ido sumando quilates con cada obra que la autora entrega a la imprenta.

Ha visto nacer Rosario Guarino un par de poemarios en los últimos meses, y ello, amén de ser motivo de satisfacción para los lectores, los que ya la conocen y los que aún deben descubrirla, es también una alegría porque dichas obras nos regalan dos caras, o dos facetas, de una autora que va ganándose su reconocimiento título a título.

Tanto ‘La última primavera’ como ‘A hombros de gigantes’ nos presentan a una voz poética que ha subido enteros, manejándose magníficamente bien en el registro de la nostalgia y el dolor personales y en el homenaje a lo que desde siempre le ha dado sentido a su quehacer: la antigüedad grecolatina, y especialmente la mitología helénica.

Conjurar el dolor

El primer libro, que además aparece en versión bilingüe griega, nace a raíz de la muerte de la madre y con esos versos Rosario intenta conjurar el dolor, aunque también mostrando una serena madurez en él, huyendo del desgarro que sería esperable en el momento en que recibe la primera noticia de la pérdida.

Ella busca equilibrar ese “penar perpetuo” acudiendo a la blancura de su cuaderno, para ‘arrebatarle la inocencia que late en su piel alba’, para verter en tinta tanto ese penar como la esperanza o los sentimientos que la gobiernan, porque sabe que si se hacen verso, cuando se hacen verso, es quizá cuando empiezan a doler algo menos las penas.

En esas hojas blancas el lector hallará también reflexiones sobre la propia muerte, el momento que nos ha de llegar a todos y que Rosario Guarino espera poder afrontar sin estridencias, con la calma que dan la inevitabilidad y la conciencia plena por haber vivido, siempre con el amor al mundo por delante, como buena nefelibata que ella misma declara ser en uno de los poemas.

Memoria dulce y amarga

Continuando con ese amor se abre el tercer bloque del libro, mostrando una intensa panorámica de sensaciones escoltadas por la mitología y la literatura clásica, la que teñía de rosa los dedos de la aurora. Llega así también la mirada al pasado, a los recuerdos de la infancia, de la abuela, de una caja de costura con un don Quijote dibujado en su tapa, descolorido y enjuto, escoltado por un Sancho que ha perdido ya el rubor de sus mejillas.

Pero llega también lo inevitable, y esa capa de sal gruesa se endurece para evocar aquella pandemia que aparece en forma de momentos intensos en los que no se podía siquiera abrazar a la madre, en los que ese aislamiento era en algunos casos una primera muerte presentida, el insaciable presagio de la Parca que vendría después a reclamar sus anticipos.

Solo el tiempo, y una nueva primavera, depuraría el recuerdo de la madre, tornándolo muy vívido, prolongándose en la nieta que ha de seguir adelante, porque ése es el verdadero mensaje que trasciende las generaciones. El epílogo corre a manos de la hermana de Rosario, que como una Penélope paciente teje sus recuerdos al pie de la cama materna, y termina la labor justo en el momento en que su progenitora acaba también la suya.

 Amor y mitología

Otro tono tiene ‘A hombros de gigantes’, puesto que la conjunción entre amor y mitología marca el arranque del poemario, con Eros alzándose por encima de Ilíadas y Odiseas, sometiendo a los dioses a un gobierno que puede enloquecerlos e incluso dejar en poco el castigo que ellos solían infligir a los mortales. Con estos versos breves y muy bien medidos, Rosario blande una vez más su homenaje grecolatino tamizándolo con la presencia incombustible del amor que hace, como siempre, de las suyas.

Y la lista olímpica es amplia: Zeus y su libertina condición de bastardo; Afrodita y su papel en el conflicto troyano; Ares en la infausta campaña bélica, junto a las causas, amores y venganzas que asolarían Troya; Paris y Helena; Aquiles y el mito; Poseidón y la venganza; Casandra y el castigo; Odiseo y el ingenio, el caballo y su armamento; Atenea y la firmeza; Ifigenia y el sacrificio.

La herencia mitológica y literaria se convierte en el ajustado motor que pone en marcha una poesía con valor doble: para el conocedor del mundo clásico es una delicia recordar episodios, sucesos, personajes…, y para quien no lo conozca, una invitación irrechazable a hacerlo, gracias a esos versos concisos y certeros. La segunda parte del poemario nos regala quizá personajes menos conocidos, como Nauplio o Leandro, e incluso recrea otros hechos mitológicos, tiñéndolos de actualidad, como ocurre con los casos de Hades y Perséfone, Deméter, Orfeo y Eurídice.

Pasión por lo clásico

Amor y mitos a disposición del lector actual, con lo que el homenaje al mundo clásico alcanza cotas brillantes, porque ese mundo está siempre en el interior de la autora, tal y como ella misma reconoce: “En palabras de Virgilio, Horacio, Ovidio (…) he encontrado regocijo, lecciones y momentos que otra vez viviría complacida”. Como colofón, Rosario nos regala también una conexión entre los amores clásicos y algunas vivencias personales, para que la comunión temática y temporal sea ya casi perfecta, pidiéndole a las musas que ayuden a sus palabras a deslizarse, por el papel y el recuerdo, como criaturas juguetonas y azules.


    Leer a Rosario Guarino es un privilegio, y a veces casi una necesidad, la de detener nuestros acelerados pasos para sentarnos y recitar sus versos, en la atalaya que cada uno elija, frente al mar que cada uno decida, convertidos en héroes caducos de nuestro tiempo, pero también en nuestros propios dioses degustando pequeñas ambrosías en forma de estos versos.


LA ÚLTIMA PRIMAVERA.

MurciaLibro.

98 páginas.

 

A HOMBROS DE GIGANTES.

La Fea Burguesía.

70 páginas


https://www.laverdad.es/ababol/libros/ultima-primavera-hombros-gigantes-helenico-suspiro-20241123073802-nt.html

martes, 16 de abril de 2024

DEL TIEMPO Y SU MISERIA - FULGENCIO ANTONIO LÓPEZ AGÜERA

 

CLÁSICOS ATEMPORALES

 

Hay muchos interrogantes en los versos de Fulgencio López Agüera, ¿quién hará nuestro trabajo cuando ya no estemos? ¿Quién nos honrará en esos momentos? ¿Serán los mismos que nos llevarán flores al cementerio? Son inquietudes producto de la labor de un tiempo inmisericorde, un tiempo lleno de la miseria que cae desde la calavera que se va deshaciendo en marfileña crema.

 

“En una playa / ella te esperará / como solía. / Mientras, en la ciudad crees oír gaviotas”. Tal vez esos sean las dos caras de un reloj de arena que se voltea a voluntad, como si estuviera en las manos de un dios loco y vengativo. Entre ese universo generado por el tiempo, López Agüera coloca flores, sábanas al viento, recuerdos, lamentos, pero también deja un hueco para, de cuando en cuando, hacerle un homenaje a Catulo, por ejemplo, o a cualquier otro autor clásico, porque precisamente ellos son los que están y estarán siempre por encima del tiempo.

 

“¿Y si el futuro / no es más que la ilusión / de quien aguarda?” Ni el mejor de los versos podría acabar nunca con esa certeza, esa indefensión en la que nos movemos desde que nos sueltan en este mundo. O la misma intemperie con la que un viejo aguarda un dulce y suave rayo de sol que por desgracia ya nunca será el sol de la infancia.

 

De esa orfandad a veces nos saca la lluvia, esa que nos lleva a hablar con el ser amado al escucharla, la misma que nos conduce por un laberinto de recuerdos. Pero con mesura, porque no se puede vivir indefinida e infinitamente en el ojo de una tormenta que desgasta y que nos agita como si fuéramos bufones en una corte inglesa, en manos de un Shakespeare desquiciado que nos haga brincar siempre a su antojo o al de sus reyes malditos.

 

Esos sueños, esos deseos y sombras constituyen el paisaje que va conformando el poeta a medida que sus versos fluyen, construyendo un entorno en el que refugiarse con la inquietud de no saber nunca si los pasos que damos están siendo los correctos, o si el siguiente podrá conducirnos al abismo. El sueño se alía una vez más con el tiempo para devolvernos, desde el averno de una pesadilla, el paraíso perdido de una nana, de una caricia, de unos dedos que, después, se arrugarán como el resto de la piel de una madre a la que entonces seremos nosotros quienes debamos acariciar.

 

Porque el tiempo vuelve, siempre triunfante, siempre con esa sonrisa maligna, a llevársenos por delante, aunque tengamos el supremo valor de luchar, quijotescos, por nuestros ideales incluso cuando ya estemos cerca del confín de nuestras jornadas. ¡Qué magnífico poema “La última pasión”! Por fortuna, para que la miseria del tiempo no se regodee en su victoria, una vez más nos quedan los versos y el recuerdo de los clásicos: Venus, Juno, Dido, Himeneno, Antígona, Aquiles…, un Elíseo lleno de homenajes con los que solazarnos, con los que vencer incluso el pánico mortal.

 

Y es que “el tiempo afila sin prisa su guadaña tras los ecos de las luces del pasado”. Así que también es bueno mirar hacia el presente, hacia una melodía de jazz, un cuadro que nos subyugue, una respiración que nos acoja, un cuerpo que nos reciba, una vieja canción que nos salve, engañosamente, de la muerte. Y será un engaño, sí, mas qué bello trampantojo para dejarnos, al final, tendidos como héroes a las puertas de nuestra particular Troya.

 

‘DEL TIEMPO Y SU MISERIA’. Fulgencio Antonio López Agüera.

Pre-Textos. Valencia 2022.

88 páginas. Precio: 17 €

lunes, 15 de abril de 2024

MUJER ISLA - JULIA MORENO

 

GOBERNAR EL MAR

 

En estos versos de Julia Moreno no hay sirenas, ni de las idealizadas por el celuloide infantil, ni de las monstruosas de los piélagos de Homero, hay criaturas marinas dotadas de la fuerza de los mitos, porque ésa es la fuerza precisa para gobernar tanto el mar como un presente que llena de enemigos la singladura de cualquier mujer. De esas mujeres legendarias que van creciendo con su mar interior, mujeres que cuando despierten harán temblar el mundo, porque no están aquí únicamente para peinar las canas y los sueños de nuestros ancestros.

 

Estos no son versos crípticos, ni tampoco muy simbólicos, son mensajes en botellas hechas con el vidrio de cientos y cientos de décadas, mensajes que ahora deben desentrañarse para que los herederos de aquellos antepasados logren aprender el nuevo sentido del mundo, o el sentido que éste debería haber tenido siempre, desde que existió la primera madre, la misma que al anochecer es tierra, agua, aire, la que es raíz y da las gracias.

 

“Brilla, / transparente e incolora / como las olas / del mar / infinitamente libre”. Todo el poemario está repleto de mensajes de fuerza hacia la mujer, reivindicando no valores sociales o profesionales, sino personales, de carácter, vivenciales, aquellos que en verdad nos conforman, o deben conformarnos, como seres humanos que somos.

 

    Y entonces, sólo entonces, hay una mirada hacia el amor, hacia los sentimientos compartidos con un amado en igualdad de condiciones. Pero también hacia el propio paso del tiempo y las huellas que esa lucha de siglos va dejando en la mujer que se contempla a sí misma, ya sea en el espejo o en el día a día de la vida, de la continuación de la estirpe, o simplemente en el espejo. “Yo nadaba hacia el norte que señalaba tu boca, / para acabar naufragando al este de tu espalda, rendida a tu abrazo”.

 

Y al final, de nuevo el mar, el refugio, la fuerza, la energía vital, las distintas orillas donde “se escriben mensajes con hilos de agua. Mensajes con el idioma de la luz… MAR. VIDA. MAR”.

 

‘MUJER ISLA’. Julia Moreno.

Colección Sudeste. Cartagena 2023.

98 páginas. Precio: 15 €

domingo, 7 de abril de 2024

EL CASTIGO DEL EXILIADO - ANTONIO GÓMEZ RIBELLES

 

ODISEAS PARTICULARES

 

Al leer estos versos se tiende a pensar que acordarse de cosas perdidas, paisajes perdidos o tierras perdidas es un privilegio de los exiliados, porque “siempre hay un calendario de carnicería, con un santo, o de un taller, con una mujer desnuda”, que a su manera nos recuerdan lo que vimos otrora, y que nos señalan que lo importante a veces es la estética del propio viaje, la erótica de los kilómetros por recorrer, el olor, el ruido o el sabor en la boca de un chicle verde que sabe a gasóleo.


Esos viajes están llenos de cajas de zapatos vacías, piscinas vacías como los restos de los banquetes del tiempo, unas cajas en las que “guardar el tiempo, no los sitios, y guardarlo hasta que todos los hombres sean felices”. Contemplar el rayo verde del viaje depende de una pizca de suerte aliñada con voluntad de fábrica, pero también con la voluntad de saber elegir el momento, o la piedra en la que sentarse a observar, e incluso el ángulo de nuestra mirada.


Antonio Gómez Ribelles se acuerda de los guiños que nos han acompañado en el viaje, como el padre, ya arrodillado en la arena fabricándonos un volcán, ya en el espejo del baño para que nos reconozcamos en sus rasgos; pero también nos habla del hijo que primero tiende la mano al progenitor y al final será el que le lleve sobre sus espaldas. Esos Laertes y Telémaco, Anquises y Ascanio, sin los que los Odiseo y Eneas que ahora somos nosotros tengamos que variar ni un ápice nuestra ruta universal.


Y luego llegarán los paisajes renacidos, las geografías remozadas, las rocas comidas por el mar tras las que amanecen playas de arenas memorizadas por la Historia, blancas hasta refulgir generando incluso una pizca de terror ante la posibilidad sedentaria y silenciosa de haber alcanzado la meta antes de tiempo. Hay que “acordarse de medir el tiempo en las conchas vacías de las caracolas”, y hay que desconfiar del banquete con el que se celebran los retornos, el que nos abruma con ágapes y recuerdos de oro mientras nos hurta el manto necesario para poder, en caso necesario, reemprender el viaje.


Gómez Ribelles hace una particular singladura por el mundo clásico y el temporal, y le otorga mayor importancia al propio viaje, al menos hasta que nuestra Ítaca nos recupere, con su Penélope y un Telémaco que venga los domingos a comer, y algún porquero que otro con el que libar un buen vino. Una patria con sus relojes guardando en sus saetas los recuerdos de las viejas y presentidas hazañas, las que terminan por convertirnos en ese Laertes que, de repente, somos.


‘EL CASTIGO DEL EXILIADO’. Antonio Gómez Ribelles.

La Nube de Piedra. Murcia 2023.

72 páginas. Precio: 11 €

domingo, 31 de marzo de 2024

MISIVAS DEL DESVELO - ANABEL ÚBEDA

SEMILLAS EN EL CORAZÓN DEL SUEÑO

  Entre el sueño y la vigilia a veces se refugia la escritura, y aquí no hay mano de nieve que venga a arrancarla, ha de haber insomnio, desvelo y voluntad para hacerlo, es decir, lo que siempre muestra Anabel Úbeda cuando se pone a la faena de crear poesía. No en vano la prologuista, Ani Galván, es capaz de definir a qué huele este libro: “Pólvora, azufre, madera, sosa cáustica, perfume de ajuares y habitaciones”.


 Hay en estos versos, o parece haber, una intención de encontrarse a sí misma, de ir buceando entre todas las posibles mujeres que ella puede ser y la que es, resultado de la lucha entre la que quiere ser y la que todos, y el mundo, parece desear que sea: “tu llanto es un secreto en las espumas (…) / tallas un deseo que no llegará a la otra orilla”. 


En esa búsqueda hay también hueco para homenajes literarios, para honrar a Machado y a aquel olmo herido por el rayo, convertido ahora en una patria que nunca verá la luz. ¿Acaso nuestras fuentes, nuestros asideros literarios, han de permanecer en el olvido mientras el resto de nosotros sigue formándose? Y en esa patria, ahora por regiones vaciadas, quedan como islas figuras que han formado parte de nosotros, de nuestro aprendizaje, de nuestros primeros disfrutes culturales y literarios, como esa “Santa Compaña accidentándose en desiertos, / donde la soledad es urna de olvido”. 


El rincón de la prosa le corresponde a “Álbum”, un apartado en el que esas prosas poéticas van desvelando secretos familiares, nostalgias de niñez, canas de los padres, sabores eternos que nunca pierden su pasaporte. De alguna manera las últimas partes del libro parecen rezumar una paz nada desdeñable, en la que su autora hace gala, incluso, de cierto optimismo: “lejos, una mujer canta una jarcha, la tararea, / una pértiga se dobla, el cántaro mana claridad / apartándose sutilmente de la flor que está por abrirse”.


Eso deriva en un deseo de protección, en una muda petición de ayuda, en la intención de hallar un refugio, que si bien no será azul, sí contribuirá a frenar ese desvelo que tanto desasosiega a la poeta, que se siente apátrida hasta que llegue una mano que alivie su tormenta. No se puede convertir en norma el desvelo, ni abandonar de golpe lo creado, especialmente los versos, salvo para que repose camino de un futuro con la esperanza de que el tiempo lo mejore y nos lo vuelva a ofrecer, mucho después, bañado con la pátina de la satisfacción.

 

Se acerca Anabel Úbeda a una suerte de liberación gracias a sus versos, reescribiéndose, entregándose a un amanecer, exaltada al otro lado del umbral de la cárcel, quizá sin entender, quizá sin comprender del todo (¿y quién es capaz de hacerlo?), pero estando, permaneciendo para derrotar en lo posible a ese desvelo. Eso sí, sin modificar un ápice su forma de ser: una columna, sincera y dura a la hora de corregirse.

 

‘MISIVAS DEL DESVELO’. Anabel Úbeda Bernal.

Bajamar Editores. Asturias 2023.

78 páginas. Precio: 15 €


lunes, 26 de diciembre de 2022

FONDO DE ARMARIO - MANUEL MADRID

 

NACER, PERPETUARSE, MORIR


    Nacimiento, cópula y muerte, para Julian Barnes no había más en la vida, así que los pequeños detalles descubiertos por el camino serán los que verdaderamente conformen nuestro fondo de armario, nuestro desván de los recuerdos vitales, tal y como parece contagiarnos Manuel Madrid con estos versos, unos recuerdos que son  muy necesarios aunque se hayan construido con madera de árboles de hoja tan caduca como nosotros.

    Y puede que el recuerdo más potente tenga siempre algo que ver con el amor, esa atracción en la que muchas veces “los asientos del tíovivo están ocupados por imposibles”, una manera inigualable de explicar un pequeño desengaño amoroso, o una simple desconexión ante una posible pareja.

    Otra de las disyuntivas que plantea Manuel Madrid en este libro es la de elegir la nada, aunque con esta elección se pierda el todo, ese todo que conforma la vida, donde las sorpresas nos pueden aguardar tras la actitud de un gato esquivo o juguetón, o en el intermezzo de un encuentro clandestino, fugaz pero intenso, húmedo pero egoísta, veloz como un viento de despedida que nos deja frente a la desolación del último atardecer del verano, un atardecer en el que dice el poeta: “busco cuerpos deshabitados. Mañana… pediré disculpas”.

    Una ciudad, una película, un encuentro, la magia del otro lado del mundo, o el recuerdo del mundo de siempre, todos son rincones en los que pernoctar con los ojos abiertos del deseo, con el deseo de hallar un cuerpo compatible, con la compatibilidad de un sentimiento que deje de vivirse siempre en soledad.

    En el fondo, estamos ante un viaje que son todos los viajes, desde las inquietudes romanas o el mar de Génova hasta la Jerusalén sin conquistar, Cachemira, los Estados Unidos, territorios vírgenes de amor y encuentros en los que cribar la vida en el arel de la felicidad, con la voluntad de que surja la pepita tan ansiada, el oro de la plenitud.

    Y al final, solo al final, nos quedará la encomienda de averiguar el paradero de Júpiter, hacerse rayo único con él, libar el vino del triunfo con el que endulzar también algunas amarguras del camino.

 

‘FONDO DE ARMARIO’. Manuel Madrid.

Colección Sudeste. Cartagena 2022.

72 páginas. Precio: 14 €

jueves, 16 de junio de 2022

CANTO FENICIO - JUAN DE DIOS GARCÍA

 

LOS HOMBRES PÚRPURA


Es Juan de Dios García un autor de cocción lenta y concienzuda, y aunque a sus lectores nos cueste, la espera siempre merece la pena, porque tras ella recibimos con alborozo el regalo de un nuevo libro hecho de palabras sosegadas, de imágenes tamizadas por la conciencia y el recuerdo, y siempre con una inmensa sensibilidad puesta en cada línea. Porque en esta ocasión hemos de hablar de líneas y no de versos, aunque lo cierto es que él siempre escribe en un verso eterno capaz de remansarse en la belleza y fluir con la misma cadencia de las aguas milenarias, ya saben, aquellas que son siempre las mismas pero siempre son diferentes dependiendo del ojo de quien las mire.

Esta vez el homenaje recae en los fenicios, en aquellos hombres púrpura que surcaron el Mediterráneo, disfrutándolo, comerciando con él pero también contagiando su hermosura a todos los pueblos coetáneos. Seres poliédricos capaces de emocionarse con una puesta de sol, con una pisada en la arena, con un beso lleno de sal, con un niño travieso a quien la escuela escondiera todos los males que la adultez le reserva. Esos hombres se han reencarnado ahora en la generación de los setenta, a la que pertenece el autor, la que pasó de puntillas por el final de la dictadura y la explosión de movidas y transiciones, la que sufrió en silencio y en ese mismo silencio tuvo que aprender lo que eran el amor, el cine, el pop, el sexo, las drogas y las demoledoras herencias de padres y abuelos.

No es fácil, ni debe sonar a tópico, ahondar así en la memoria de la infancia y la juventud, bañarse en la demora de la música, de la amistad, hasta del legendario fútbol. No es fácil saber filtrar aquel amor, muchas veces denegado con la dulce crueldad de un verano siempre condecorado con la inevitable fecha de caducidad. No es fácil reparar en el detalle de un barrio, un pueblo mítico, de una ventana, de una mirada, de un rostro arrugado, de una madre siempre fidelísima. Nada de eso es fácil, y exige una memoria tan amplia como capaz, así que precisamente por todo ello, cuando un poeta, un poeta de verdad como Juan de Dios, logra poner esos retazos de alma en el papel, la literatura alcanza el milagro de lo majestuoso.

 

‘CANTO FENICIO’. Juan de Dios García.

Chamán Ediciones. Madrid 2022. 74 págs. 14 euros.

(LA VERDAD, "ABABOL", 11/06/2022)

lunes, 17 de enero de 2022

jueves, 12 de agosto de 2021

LAS COSAS DEL TIEMPO - ANTONIO PARRA

 

NOSTALGIA

 

    Una pregunta demoledora surge nada más iniciar la lectura de los versos de Antonio Parra, y consiste en averiguar si el tiempo es un amigo que nos regala instantes, vivencias resucitadas, algún sueño que otro, o si por el contrario es un enemigo barroco y fugaz, que nos fustiga con su andar inclemente, caprichoso e imparable.

    Amistades o enemistades aparte, persiste el homenaje del poeta a la nostalgia, sin que se olvide de que “el tiempo es aquello que nos da / la vida y nos la quita”. Esa distancia entre alfa y omega a veces se tiñe de una música, un eco que persiste y vela la penumbra de nuestros ojos, o que nos encadena como a aquellos amantes de Pompeya, conscientes de que “el amor dura lo que dura un fuego”.

    Y continuando con ese juego de espejos, con ese baile de contrarios, del fuego nos lleva Antonio Parra a los deshielos, la nieve, el invierno, bañándonos en otros tópicos también universales de ese devenir temporal. El devenir que no es más que un viaje, ya lo sabemos a estas alturas, en el que, mientras nosotros navegamos, como hijos mediterráneos de Ulises, el mundo sigue consumiéndonos, porque “los relojes no esperan, sólo matan”.

    Pero no debe haber lugar para el triunfo de la tristeza, esa nostalgia antes mencionada debe refrescar nuestro camino, no agostarlo, y con estos versos, sentidos, intensos, debe alfombrar la ruta que nos queda con recuerdos agradables, con prólogos amables de lo que aún nos quedará por recorrer, y aunque el tiempo quizá sea cosa de viejos filósofos, siempre quedará algún poeta meditabundo dispuesto a exprimirle sus últimos latidos, y hacer de ellos un verso que ofrecernos.

 

‘LAS COSAS DEL TIEMPO’

Antonio Parra Pujante.

Renacimiento. Sevilla 2021. 72 páginas.

sábado, 13 de marzo de 2021

HACER PIE - VIERNES


(LA VERDAD "ABABOL", 13/03/2021)

 

sábado, 6 de marzo de 2021

sábado, 26 de diciembre de 2020

LOS LAGOS DE NORTEAMÉRICA - JOSÉ DANIEL ESPEJO

 

Reseña de Los lagos de Norteamérica

Obra ganadora del Premio Libro Murciano del Año 2019

Título: Los lagos de Norteamérica

Autor: José Daniel Espejo

Editorial: Pre-Textos

Género: Poesía

Año: 2019

Páginas: 64

Sobre el autor


JOSÉ DANIEL ESPEJO, escritor, activista, cuidador y librero, es autor de los poemarios Los placeres de la meteorología (Nausícäa, 2000), Quemando a los idiotas en las plazas (Editum, 2001), Música para ascensores (Tres Fronteras, 2007), Mal (Balduque, 2014) e Id (Ediciones del 4 de Agosto, 2016), así como de las plaquettes El tiempo hace fú (Colectivo Iletrados, 2011) y Psycho Killer Qu´est Que C´est (Ad minimum, 2014), y del volumen misceláneo Habla con medusas (La Galla Ciencia, 2015). Es uno de los poetas seleccionados por Martín Rodríguez Gaona en su estudio Mejorando lo presente. Poesía española última. Posmodernidad, humanismo y redes (Caballo de Troya, 2010), y hasta la fecha ha aparecido en numerosas antologías poéticas. Ha participado con poemas, artículos y traducciones en revistas: Litoral, Josefina la cantante, Hache, Manual de lecturas rápidas para la supervivencia, Quimera, Rebelión.org, Manifiesto azul y El coloquio de los perros. Mantiene un espacio semanal de periodismo social y político en el diario La Opinión de Murcia, y dirige el suplemento literario de la edición regional murciana de eldiario.es, #LeerElPresente. Asimismo coordina en Murcia la librería solidaria y espacio cultural “Libros Traperos”. Vive en el Sur, con sus hijos.

Sinopsis de la obra

¿De qué habla esa música que habla de moverse,

amar todos los cuerpos y bailar en los tejados

pegarle fuego al mundo y hacer otro

más justo y luminoso? ¿A quién espera

quien confía en encontrarse con alguien, un día feliz,

y nunca separarse? No a mí,

no a mi hijo y a mí. Cuanto más

hermosa la fábula menos sitio

nos queda a nosotros en ella. Si a veces cantamos

pues nos sabemos la letra al oírla por la radio

es la vida de otros.

Reseña de Los lagos de Norteamérica

Cuando la vida duele

     Un latido, pero de un tamaño inconmensurable, es lo que mueve este poemario de José Daniel Espejo, con el que encara la vida, con el que muestra al lector cómo se puede convivir con ella aunque ésta te haya mordido en la yugular de la conciencia. No renuncia en ningún momento a lo que tiene delante, su viudedad, el autismo de uno de sus hijos, y no lo hace porque eso conforma la existencia del poeta, porque en esa existencia se sobrevive por encima de todo.

     Con esos versos ganó esta obra tanto el Premio de Poesía Juan Rejano, de Puente Genil, como más recientemente el Premio Libro Murciano del año 2019, y no es casualidad, porque en estas letras hay alma y corazón, sin desgarros fáciles, sino duros como los costurones de un latigazo, pero cerrados ya con la sal de la metáfora, de la sensibilidad de quien nunca se ha rendido, ni siquiera cuando los demás, la sociedad, se dedica a opinar, e incluso a valorar lo que este padre debe hacer con su cotidianidad, nada más fácil para quienes nunca han vivido en el anverso de una cinta de Moebius.

     Y todo ello sin renunciar tampoco a la memoria, porque el equipaje del pasado también ayuda a construir las vivencias del hoy, hay poemas que nos lo dejan contundentemente claro, como el titulado Charo 2:

“A veces veo en sueños a la mujer que falta.

No habla. Se mira las sandalias. Lleva un vestido

de color azul oscuro. Cuando se lo quita

ya ella no está allí. Nos cubre con él

a los niños y a mí

ahora nos refugian infinitas

constelaciones desconocidas”.

     En esa voluntad de seguir siempre adelante, el mundo del pequeño Martín conduce a veces al aislamiento social que no todos entienden, un aislamiento que deja al poeta frente a sí mismo, en esas madrugadas interminables en las que la sordidez incluso llega a susurrarle al oído que se rinda, que puede rendirse. Pero ahí están los versos a los que aferrarse, gracias a los cuales José Daniel aprieta los dientes, los aprieta fuerte y arranca a seguir viviendo, porque en ese camino cada uno debe emplear las armas que tenga a mano, aunque a veces no sean lícitas, legales, morales o bien vistas, como refleja el poema Armisticio.

“Un hombre borracho que abre el frigorífico

Y sabe que guarda comida podrida

Y cierra el frigorífico

Como firmando una tregua con todo lo podrido

Con todo lo sórdido

Con todo lo que viene

Con el presente”.

     Con estos poemas logramos acompañar no sólo a su autor, sino también a Martín, cuando se refugia en la enumeración de esos lagos de Norteamérica que dan nombre al título, un refugio al que únicamente puede guiarnos una poesía limpia y trabajada como ésta.

https://www.elquintolibro.es/2020/12/resena-de-los-lagos-de-norteamerica/?fbclid=IwAR1n9gsqmkgIstlJT7uDn_DC8UOJCiBC-Yn5lMA-t1scdc-26jqi-b5lb80

viernes, 21 de agosto de 2020

PREMIO MANDARACHE 2021- LAS SUMAS Y LOS RESTOS, ANA PÉREZ CAÑAMARES

 MIRAR EL MUNDO

 

     Filtrar la realidad a través de unos versos es un privilegio al alcance de unos pocos elegidos, aquellas personas dispuestas a ver el mundo con una mirada especial. Así lo hace Ana Pérez Cañamares, y así lo lleva haciendo media vida a juzgar por sus numerosos poemarios.

     En esta ocasión, ese balance al que se refiere el título arranca con una primera parte que se extiende durante casi todo el volumen, “Mapas”, y que se nos presenta bajo los epígrafes de los cuatro puntos cardinales, cuatro decisiones que marcan el camino de la autora en momentos clave de un viaje que es común al ser humano, lleno de satisfacciones, amarguras, naufragios, silencios, amores y tristezas.

     En suma, un viaje que nos hace sentirnos vivos, dándonos siempre las dos caras de una moneda que a veces hemos de lanzar al aire suspirando para que caiga del lado que deseamos. Esto, que para otros autores puede convertirse en algo parecido a un calvario, lo resuelve Ana Pérez Cañamares con unos versos sentidos y profundos, pero sin caer en los enigmas indescifrables, sino invitando al lector a compartir esas imágenes que nos lleven a sentir tanto como a reflexionar.

  Como colofón, el último bloque de poemas, titulado “Tesoros”, es seguramente el más íntimo, el que recoge la mirada de la autora hacia sus padres, hacia el pasado compartido con ellos, hacia la nostalgia y los recuerdos que también forman parte de nosotros, que también nos han hecho ser quienes somos. Versos, sin duda, para que todos sumemos.

 

‘LAS SUMAS Y LOS RESTOS’

Ana Pérez Cañamares.

Editorial: Ya lo dijo Casimiro Parker.

Madrid 2019. 144 páginas

domingo, 5 de julio de 2020

domingo, 29 de marzo de 2020

martes, 31 de diciembre de 2019

MATAD AL JARDINERO - JUAN DE DIOS GARCÍA


ANTOLOGÍA

            Aprender a ser poeta implica saber usar siempre la palabra justa, el verbo certero, el que captura un sentimiento, o una imagen, y lo fija como si fuera un crisol indeleble y congelado. Juan de Dios García lo sabe y lo practica, y por eso en México le dedican este volumen, esta antología de sus poemas, los mismos que nos han ido impresionando durante años, ya fuera llorando por la muerte de Bowie, recordando un amor o un verano perdidos, o acompañando a su padre mientras el Cádiz descendía y la vida se tomaba una venganza cruel – a mi modo de ver, Football is over es uno de sus mejores poemas -. No hay normas, no hay sombras, hay autenticidad en cada poema, y lecturas, y trabajo, sobre todo mucho trabajo y un desmedido amor por la poesía como amante, como vínculo que se agazapa en los carteles de autores y lectores, en las almas de quienes queremos seguir disfrutando de las palabras y el alma de un gran poeta, capaz de alumbrar las palabras siguientes:

CARTELES

Prohibido guardar deseos en el bolsillo.
Prohibido clavar mariposas en el corcho.
Se permite tararear en clase, en la oficina, en la iglesia.
Se permite patalear cuando no guste la función.
Prohibido contar estrellas mirando al techo de tu casa.
Prohibido hacer caso a los que lean las líneas de la mano.
Se permite cambiar los sentimientos a diario.
Se permite desear, acariciar, desaparecer.

‘MATAD AL JARDINERO’
Autor: Juan de Dios García. Género: Poesía.
Editorial: Instituto Sinaloense de Cultura. 2017.
62 páginas.