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domingo, 4 de junio de 2017

DOCE LUNAS- JUANJO BRAULIO


DOCE LUNAS
JUANJO BRAULIO
SUCIOS Y MALVADOS

Sucios y malvados, la nueva novela de Juanjo Braulio, es una prueba de fuerza, una creación titánica con varias tramas tan complejas como la prostitución, la venganza, la corrupción o la imposibilidad de impartir justicia. De todo ello hemos hablado con el autor valenciano en esta entrevista que apareció recientemente en la revista Sólo Novela Negra:
http://solonovelanegra.com/entrevistamos-a-juanjo-braulio/


  

          Juanjo Braulio nació en Valencia en 1972. Está graduado en Enseñanzas Artísticas por la Sankt Eskils Skola de Eskilstuna (Suecia) y es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Politécnica de Valencia. Periodista y escritor, empezó su carrera en la delegación valenciana de Diario 16,  desde donde pasó a Las Provincias, diario en el que fue redactor de Medio Ambiente, Municipal, Política y jefe de Opinión.
          Posteriormente fue jefe de Informativos de Ràdio Nou y colaborador del Suplemento Semanal (Grupo Vocento), la agencia Colpisa y el diario ABC. Un compendio de sus columnas de opinión fue publicado en forma de libro con el título La escalera de Jacob. También es autor de En Ítaca hace frío, un libro de viajes sobre Suecia.
          Después de años contando verdades que parecían mentira, con El silencio del pantano, su primera novela, decidió que era tiempo de contar mentiras para decir verdades. Ahora regresa con Sucios y malvados.

1)    Una trama compleja de nuevo con Valencia como fondo, ¿tanto atractivo tiene la ciudad para la novela negra?

          Pienso que la novela negra habla más de la gente (o, mejor dicho, de la mala gente) que de las localizaciones concretas. No obstante, Valencia, como todas las ciudades portuarias, tiene ese punto canalla y oscuro que la hace, en mi humilde opinión, irresistible como escenario literario. Además, creo que la literatura española tiene una pequeña deuda con las periferias de los grandes centros urbanos que, afortunadamente, empieza a ser saldada y ahí están las obras de Pere Cervantes, Nieves Abarca, Claudio Cerdán, Agustín Martínez, Santiago Álvarez o Luis Roso como ejemplo.

2)    ¿Cómo se las ha apañado para manejar varias tramas paralelas sin que el ritmo narrativo se haya resentido?

          ¡Pues como he podido! (ríe) Bromas aparte, ha sido un auténtico reto que, honestamente, ha puesto al límite mis habilidades como escritor. Quería escribir una novela negra coral –lo cual no es lo habitual ya que el género siempre ha transitado tradicionalmente con la figura del detective solitario y, por tanto, muy centrado en un solo personaje– donde la historia se completara como si fuera un tapiz con muchos hilos de colores que convergen hacia, como no podía ser de otra manera, el negro.

3)    ¿Puede ser la venganza un motor que haga funcionar a un alma durante toda una vida?

          Depende de la ofensa que motive el rencor y el deseo de revancha. Es posible olvidar la pelea que tuvimos cuando éramos niños con un compañero de la escuela a cuenta de un balón o incluso que el paso del tiempo borre los malos ratos que nos hizo pasar un determinado jefe en nuestro trabajo. No obstante, cuando hablamos de un delito grave, de un verdadero zarpazo salvaje e irracional como un atentado terrorista, que te maten a un hijo o hija o un asesinato machista, la cosa cambia. Ahí la pregunta de cuándo es justa la justicia y cuándo no lo es se hace más presente y la línea que separa el bien y el mal se hace más borrosa.

4)    En los miembros de las fuerzas del orden presentes en la novela se nota a veces un cierto aire de resignación, ¿es así?

          Posiblemente. Hablé con muchos policías y todos ellos coinciden en que el sistema español es tan garantista que se las ven y se las desean para pillar a los malos. Además, la reciente reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal ha creado no pocos problemas a la Policía y la Guardia Civil. Solo en la Comunidad Valenciana, por ejemplo, hay más de un centenar de casos de homicidios sin resolver, no porque las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado no sepan quién lo hizo, sino porque no han podido demostrarlo o porque los abogados de los delincuentes han aprovechado mejor las grietas del sistema. Ahí está la Tigresa de ETA que habrá penado con menos de un año entre rejas su veintena de asesinatos. Por poner sólo un ejemplo.

5)    ¿Existe realmente la “baraka”?

          ¿Cómo si no te puedes explicar determinadas cosas que podemos leer en los periódicos cada día? Las secciones de Política están llenas de casos que sólo se entienden desde la más absoluta irracionalidad mezclada con la pura y simple potra. El azar y la suerte son elementos fundamentales de la vida, más incluso que la preparación o la cuna. Sin embargo, preferimos no verlo así porque las consecuencias son demasiado aterradoras.

6)    ¿Qué tiene la prostitución para ser algo tan antiguo y que parezca incapaz de desaparecer?

          Demanda. Mucha demanda. La carne humana femenina y joven es la materia prima más demandada y más rentable del mundo. No hay prostitución porque haya prostitutas sino porque hay clientes dispuestos a pagar por sexo. Y esto último no quiero que sea tomado como un sermón moral ni para abrir un debate sobre si la prostitución debe ser legal o no, sino como ejemplo de una realidad que se sujeta con números: las mafias de la trata pagan 20.000 euros por una mujer joven de África o de la Europa del Este para prostituirla porque recuperarán la inversión en tres meses, lo cual implica que cada mujer debe hacer, al menos, cinco servicios al día a 50 euros cada uno, de media. En el año 2015, los españoles se gastaron 500 millones de euros en entradas de cine y más de 3.200 millones en irse de putas. Solo en Valencia, donde se desarrolla Sucios y malvados, más de 1.600 mujeres se dedican a la prostitución y se calcula que más de la mitad de ellas lo hacen a la fuerza.

7)    ¿Cómo se le ocurre conjugar, si es que se puede, devoción con comercio carnal?

          Si te refieres a esa capilla clandestina donde las meretrices rezan a la Virgen de las Rameras, la devoción tal y como se entiende en términos más generales tiene poco que ver. Una de las maneras por las que las mafias de la trata de mujeres (en especial, las africanas) controlan a las prostitutas es mediante rituales de vudú y magia negra relacionados con la religión orisha y la santería. Por ese motivo, unos determinados personajes de la novela deciden utilizar las mismas armas que los proxenetas (los cultos) para ayudar a esas mujeres. Hay que tener en cuenta que muchas de ellas no acuden a la Policía ni a los Servicios Sociales porque están convencidas de que el poder de las autoridades no tiene nada que hacer contra el poder mágico de los babalawos y las brujas que, según ellas, las han hechizado. Parece extraño, pero está ocurriendo aquí y ahora, en pleno siglo XXI.

8)    Hay ciertas clases sociales que no salen muy bien paradas en la novela, ¿hay tanto que ajustar todavía en la novela negra en la referente a la crítica social?

          La novela negra, si está anclada a su tiempo (otra cosa es que sea histórica o cualquier otro híbrido) y a su contexto fija su mirada sobre aquellos aspectos de la sociedad que están entre tinieblas. De ese proceso, inevitablemente, surge lo que puede ser considerado como crítica social. Además, conviene no perder de vista la verosimilitud en el sentido de que nadie se creería una narconovela al estilo de Don Winslow en Murcia, o un caso noir de aroma nórdico en Alicante. Nuestra delincuencia tiene que ver con el tráfico de drogas, la prostitución, la corrupción y los robos más que con psicópatas, grandes batallas entre clanes de narcotraficantes o asesinatos premeditados.

9)    ¿A qué se da más importancia en la novela, a la justicia o a la ley?

          Creo que uno de los motores narrativos de Sucios y malvados es la eterna dicotomía entre ley y justicia, o, expresado de otro modo, plantea la pregunta sobre en qué circunstancias, ya que no se cumple la ley, es necesaria otra manera de hacer justicia.

10) Hablemos del “noir” valenciano, o incluso levantino, ¿a qué se debe el auge que está viviendo últimamente?

          Quizá porque como el sol es tan potente en esta parte del mundo, las sombras que proyecta son, necesariamente, más negras. Además, como estamos abiertos al Mediterráneo con nuestros puertos y puerto es puerta, por ahí entra todo lo bueno y todo lo malo.

11)  Imagino que el esfuerzo para crear esta novela habrá sido titánico, ¿qué planes literarios le aguardan ahora?

          Creo que primero me toca un merecido descansito (ríe) y, después, algo más pequeño. Me ronda la cabeza una historia con muy pocos personajes confinados en un espacio reducido, o una pequeña comunidad donde todo el mundo se conoce o cree que se conoce. Por ahí va la cosa.

12) Convenza a alguien que no le conozca para que lea Sucios y malvados.

          Para que así sepa el porqué un hombre al que le acaba de tocar la lotería hace lo que hace mientras otro aparece ahorcado justo en el lugar donde se levantaba el cadalso que guardaba la puerta al barrio de los burdeles por el que la ciudad era famosa en toda Europa entre los siglos XIV y XVIII. Mientras tanto, en un edificio abandonado en la playa de la Malvarrosa, un grupo de meretrices acude, cada noche, a rezar desesperadas a la capilla de la Virgen de las Rameras. Entretanto, un abogado sin escrúpulos, un músico con la mente rota por una infancia infernal, cuatro mujeres que decidieron dejar de ser víctimas para convertirse en verdugos y un fugitivo sin nombre ni humanidad pululan por las calles donde la inspectora de Homicidios Roma Besalduch intenta resolver, como puede, un puzzle diabólico.

jueves, 1 de junio de 2017

DOCE LUNAS - MANUEL MOYANO

DOCE LUNAS
MANUEL MOYANO
EL ABISMO VERDE

Con motivo de la reciente publicación de El abismo verde, de Manuel Moyano, hemos tenido la oportunidad de charlar con su autor acerca de esta nueva obra, de su concepto de la literatura de aventuras, sus motivaciones escritoras o sus influencias literarias.

MANUEL MOYANO (Córdoba, 1963), se ha consolidado como cultivador de una narrativa precisa y elegante que coquetea con lo fantástico, pero que escapa de corsés genéricos. Ha obtenido galardones como el Tigre Juan por ‘El amigo de Kafka’ (2001), el Tristana por ‘La coartada del diablo’ (2007) y el Celsius de la Semana Negra de Gijón por ‘El imperio de Yegorov’ (2014), finalista del Premio Herralde. Sus cuentos recogidos en ‘El oro celeste’ (2003) y ‘El experimento Wolberg’ (2008) han aparecido en numerosas antologías de narrativa breve. Asimismo, las cien piezas de su ‘Teatro de ceniza’ (2011) constituyen una de las más espléndidas muestras del microrrelato en castellano. Otros libros suyos son la novela ‘La agenda negra’ (2016), el ensayo antropológico ‘Dietario mágico’ (2015), sobre la curandería en el sureste español, y ‘Travesía americana’ (2012), crónica de un viaje en familia a través de Estados Unidos.

1)    El Amazonas y un sacerdote, ¿todavía hoy tienen predicamento las novelas de aventuras o esta novela es mucho más que una aventura?

            Los nacidos en los sesenta leíamos mucho a Julio Verne, a H. G. Wells, a Jack London o a Robert Louis Stevenson, y eso que ya entonces eran autores nada actuales. Y no sólo seguíamos sus narraciones en forma de libros, sino también de tebeos y de películas. Es indudable que estos autores han perdido algo de predicamento hoy día, pero quiero creer que es algo circunstancial, pasajero. Pensemos en la saga cinematográfica Piratas del Caribe, que recoge conscientemente todos los tópicos de las viejas historias de aventuras, y que ha tenido un gran éxito a nivel mundial. Es la prueba de que al ser humano siguen gustándole las aventuras. Aunque nunca se sabe. También en nuestra juventud se veía mucho western, y hoy parece algo casi tan anticuado como el cine mudo…
            El abismo verde es sobre todo una novela de aventuras, un hijo tardío –y no sé si digno– de esa estirpe que se desarrolló sobre todo en el siglo XIX y principios del XX. Pero es también una especie de manifiesto, una reivindicación de esa clase de narraciones. De ahí que haya un cierto juego metaliterario: los propios personajes leen y comentan novelas de aventuras, las cuales llegan a influir en su forma de contemplar la realidad e, incluso, en su toma de decisiones a la hora de actuar. Y esta reivindicación no es sólo temporal, sino también geográfica. Me explico: el género de aventuras jamás ha tenido mucho predicamento entre los escritores españoles, como si aquí fuésemos demasiado serios para dedicar nuestro tiempo a escribir novelas así. También me rebelo contra ese prejuicio. Me gustan géneros en boga como la autoficción o la novela de no-ficción, pero no entiendo que deba desdeñarse la narración clásica, de pura imaginación, que es algo que está en el origen mismo de la literatura.

2)    ¿Qué tienen las civilizaciones perdidas que tanto le atraen?

            Debe de ser difícil encontrar a alguien que no se sienta conmovido al contemplar las ruinas de una civilización milenaria, reconquistada por la implacable y ciega naturaleza, abolida por el tiempo. Esa imagen tiene algo de evocador, de misterioso, de grandioso y de triste a la vez. Es la constatación a gran escala de que todos los afanes del hombre acaban en nada. En nada. Y eso, no puedo evitarlo, me resulta tan sobrecogedor como fascinante. Todo lo que atañe al ser humano es algo realmente extraño e increíble, aunque mucha gente no parezca ser consciente de ello.


3)    A lo largo de su carrera narrativa ha tocado ya distintas variantes, ¿con cuál de ellas se queda, en cuál se siente más cómodo?

            Si hablamos de la materia tratada, de la historia en sí, tengo comprobado que siempre que introduzco algún elemento fantástico gano mayor impulso, siento un mayor deseo de continuar la historia, de descubrir cómo se desarrolla y llegar hasta el final. Definitivamente, me atrae lo fantástico, aunque siempre me acerco a ese elemento de una forma solapada o moderada. Acostumbro a situarlo todo en un entorno muy realista, anodino incluso, para conseguir mejor la llamada suspensión de incredulidad. Esto es algo que aprendí de gente como Wells, Lovecraft, Borges o Bioy Casares, y que aprecio como escritor, pero también como lector.
            Si hablamos de la longitud del texto, por así decirlo, me siento mucho más cómodo en los microrrelatos y relatos, a pesar de que llevo años sin practicarlos. Soy propenso a la síntesis, y me resulta imposible emplear tres páginas para decir algo que pueda decir en tres líneas. Además, soy algo impaciente, o endiabladamente impaciente. Escribir una novela, por tanto, supone para mí enfrentarme a mis propias características o limitaciones. Pero, por esa misma razón, el hecho de ver una novela terminada acaba produciéndome mayor satisfacción que cuando concluyo piezas enclavadas en otros géneros más breves.

4)    Hay en esta novela una marcada estructura jerárquica, ¿no sabe vivir el ser humano sin que alguien le mande o le domine?

            Hay mucha gente que parece necesitar la jerarquía para vivir, incluso gustar de ella, y puede que sea realmente necesaria, que una sociedad tan compleja y multitudinaria como la nuestra requiera estructurarse siguiendo algún tipo de pirámide o de jerarquía. Simplemente por motivos operativos, digamos. Es posible que sea así. Sin embargo yo, particularmente, aborrezco la jerarquía. No deseo que nadie mande sobre mí, ni tampoco mandar sobre nadie. Creo que todo eso, al igual que el sentido de territorialidad, es algo alojado en nuestro cerebro reptiliano, y el mío, al parecer, está un poco atrofiado.

5)    ¿Por qué eligió a un sacerdote español, y por qué hace que su fe se tambalee?

            Recurrí a un protagonista español porque la forma de pensar que mejor conozco es la de nuestros compatriotas, y porque tampoco quería recurrir a un protagonista extranjero, algo que me hubiese parecido demasiado imitativo de las novelas que he pretendido homenajear. Lo escogí sacerdote porque hoy día, una vez pasada la época de los conquistadores, los exploradores científicos y los colonos, los misioneros son quienes mejor representan la idea de aventura en lugares exóticos; además, directa o indirectamente he conocido a varios misioneros y he podido asomarme un poco a su forma de comportarse y de pensar. Finalmente, el hecho de que la fe del protagonista se tambalee da lugar a que sea susceptible a los horrores y abyecciones con los que se topa, a que esos hechos influyan en su carácter y lo modifiquen. Es decir, me ha permitido abordar la vertiente psicológica de la historia, no limitarme a narrar una simple sucesión de peripecias.

6)    ¿Qué tiene esta novela de descenso a los infiernos, ese abismo verde del título es en realidad tan profundo?

            Uno de los temas de esta novela es contraponer al hombre de estudios, al hombre civilizado, con el hombre que vive en un estadio animal y sumido en un perpetuo carpe diem. Los mestizos de la novela viven al límite su carnalidad, mientras que el sacerdote se tortura con remilgos que probablemente sean estúpidos. La selva no es un abismo verde en sí mismo; lo es para aquel a quien le han enseñado otras reglas del juego, unas reglas que ahí no le valen para nada.

 
7)    ¿Realmente estamos tan solos como se llega a sugerir en la novela?

            No había intención de sugerir tal cosa. Yo no creo realmente que estemos solos, y, si es así, no me parece que la soledad sea tan horrible. Quiero decir, que no pretendo tejer ningún discurso negativo en torno a la soledad. La soledad, simplemente, forma o puede formar parte de nuestras vidas, pero no veo nada necesariamente trágico en ella.

8)    ¿Qué le sigue emocionando a la hora de escribir después de tantos títulos publicados?

            Me emociona sentir a veces en mi interior el ronroneo de una historia, ese “rumor de hexámetros” del que hablaba Borges, que te impulsa a plasmarla sobre el papel; aunque reconozco que, con la edad, ese impulso ya no es tan arrebatador como antes. Pero, si hay algo que me gusta especialmente de este arte, es conseguir escribir de vez en cuando algunos pasajes, algunos giros argumentales, algunos diálogos o lo que sea que a mí mismo me asombren, como si hubieran ocurrido en cierta forma al margen de mí, de mi propia voluntad. Por último, creo que nunca dejará de emocionarme ver una obra acabada, en parte porque soy consciente de que, durante el trayecto que me ha llevado hasta allí, podría haberme rendido o haber descarrilado en varias ocasiones.


9)    Sus novelas tienen una extensión no demasiado larga, ¿tiene algo que ver en ello el hecho de que le guste el género del relato?

            Lo he dicho antes: propendo a la síntesis. No soy capaz de producir páginas de puro relleno, de paja; al menos, no soy capaz de hacerlo adrede. Cada línea, cada párrafo debe tener algún sentido, algún contenido, y lo contrario, aparte de darme pereza, me parecería que es estafar al lector. Por otro lado, creo bastante en la inspiración y eso me obliga a escribir con bastante rapidez, sin hacer esquemas previos ni programar apenas nada, lo que tal vez contribuya a esa extensión final no demasiado larga. Finalmente, debo decir que algunas de las novelas que más me gustaron de joven (me vienen a la cabeza La máquina del tiempo o El doctor Jekyll y Mr. Hyde) son bastante cortas. Casi todas las novelas que leía en Alianza Bolsillo, una colección mítica que fue la mejor escuela de literatura para muchos de nosotros, eran de extensión corta o mediana. Hoy día parece haberse impuesto la idea de que una novela, para ser buena, debe superar las 300 o 400 páginas. Ya lo dice el refrán: “burro grande, ande o no ande”. Pero yo estoy en contra de esa absurda superstición, como escritor y como lector.

10) ¿A quiénes debe Manuel Moyano sus influencias, y en concreto a quién le debe las influencias que hay en esta novela?

            Las influencias sobre esta novela en concreto las he ido citando a lo largo de esta entrevista, y debería añadir a Kipling o a Conrad y, por la vertiente sudamericana, a Quiroga, Carpentier o Mutis. Pero como lector soy muy ecléctico, y a lo mejor sería más cómodo enumerar los autores que no me gustan: Stendhal, Proust, Faulkner, Beckett, Handke. Mi primo José Luis Moreno ha visto en El abismo verde claras influencias de Bukowski: abundancia de perdedores de toda ralea, alcohol a espuertas y escenas de sexo tórrido y brutal. No era consciente de ello mientras lo escribía, pero creo que tiene toda la razón.

11) ¿Qué planes de futuro literario contempla ahora?

            A corto plazo aparecerá una novela infantil titulada Aventuras del piloto Rufus, para la que Francisco Javier García Hernández está dibujando unas ilustraciones excepcionales. Ardo en deseos de verla publicada. Tengo varios libros en boxes: una novela que ronda la ciencia ficción, un libro de relatos, y una especie de libro de no-ficción titulado Cuadernos de tierra, que reúne la narración de unos viajes que hice a pie con la investigación sobre varios crímenes que fui encontrando por el camino. Pero todo esto ya está escrito. Sobre lo próximo por escribir, me debato entre dos extremos opuestos: la novela de no-ficción y la novela de pura imaginación. No sé por cuál terminaré decantándome.


12) Convenza a un lector que no le conozca para que lea esta novela.

            Me resultaría imposible verter elogios sobre mí mismo: mi sentido del pudor no me lo permite. Repetiré lo que he ido recogiendo en los primeros comentarios de lectores y las primeras reseñas. En primer lugar, que el ambiente asfixiante y ominoso de la selva está bien logrado, de modo que el lector se siente inmerso en él desde el principio. También me dicen que la intriga impulsa a leer una página tras otra con cierta voracidad. Por último, me aseguran que hay varias escenas impactantes a lo largo de la novela que se quedan grabadas en la memoria. Sólo puedo añadir que confío en que todo eso sea cierto.





domingo, 28 de mayo de 2017

DOCE LUNAS - GRAZIELLA MORENO

Con motivo de la aparición de la nueva novela Flor seca, de Graziella Moreno, tuve la oportunidad de charlar con ella sobre la propia obra, el género y alguna que otra inquietud más. La entrevista se publicó también en la revista Sólo Novela Negra, y puede verse en el enlace siguiente: http://solonovelanegra.com/la-autora-de-flor-seca/

DOCE LUNAS

GRAZIELLA MORENO
FLOR SECA


1)    En Flor seca recupera a la juez Sofía Valle y a Enda Rivas, ¿cómo han cambiado estos dos personajes con respecto a su anterior aparición?

En Juegos de maldad, conocíamos a Sofía, juez en un juzgado de instrucción con mucho trabajo (como en la vida real) y a Rivas, el policía nacional con el que tenía que trabajar en una operación de narcotráfico, un personaje atormentado por el suicidio de su mujer. En esa primera novela inician una amistad que en Flor seca evoluciona pero que se ve dificultada por la trama de corrupción policial. Vamos a conocerlos mucho mejor y veremos cómo la investigación de los cuerpos policiales implicados afecta a esta relación. Y hasta aquí puedo escribir…

2)    Parece que con ellos y los mossos d’esquadra Víctor y Anna hay como una doble visión generacional en la novela, ¿es así?

No me lo había planteado de forma consciente pero es posible. Sofía y Rivas tienen una edad parecida, ambos acumulan una experiencia de años en su trabajo, lo que hace que su visión pueda ser más amarga. Por su parte, Anna quiere progresar en su profesión y ello hace que en ocasiones no cumpla los protocolos establecidos y consigue contagiar a Víctor, que es mucho más formal en este sentido. Ambos van a implicarse totalmente en descubrir al asesino de la mujer que aparece muerta con la cara destrozada.

3)    En la novela, entre otras muchas cosas, hay un crimen brutal y una trama de corrupción. ¿Resulta sencillo elegir la corrupción como argumento novelesco en los tiempos que estamos viviendo?

Quería hablar sobre la corrupción que existe en el día a día, hacer reflexionar al lector sobre lo fácil que es traspasar la delgada línea que separa lo correcto de lo incorrecto. Por desgracia, la prensa rebosa de información sobre grandes tramas de corrupción, pero me interesaba explicar cómo se inicia, y que todos, cada uno dentro de nuestra esfera, estamos expuestos a ella.

4)    Una de las virtudes de su narración, reconocida además en numerosas ocasiones, es la autenticidad y verosimilitud de sus personajes, ¿cómo lo consigue, cómo los perfila?

Observo la realidad que me rodea y aún hoy, después de veintiséis años en la Administración de Justicia, me sigue intrigando el porqué de las reacciones de los seres humanos. Intento expresar en mis novelas ese porqué y que el lector sea partícipe de ello, implicarlo en la historia.

5)    Jueces, policías, mossos d’esquadra…, ha logrado combinar colectivos que, aunque han de trabajar juntos, a veces no encajan tan bien, ¿o eso de las rivalidades entres cuerpos son leyendas urbanas?

Como es lógico, que varios cuerpos policiales tengan que colaborar en un mismo caso genera tensiones, no son leyendas urbanas. No es fácil acotar hasta donde llega la actuación de unos y otros, pero todos estamos obligados a colaborar si queremos que el trabajo salga adelante.

6)    ¿Es la debilidad humana una buena fuente literaria? ¿Y es un buen argumento para cometer un crimen?

Los seres humanos del siglo XXI seguimos siendo los mismos, hemos avanzado en muchos campos, pero nos mueven las emociones básicas. En esta novela hablo sobre lo fácil que es caer en la tentación y que las pasiones que nos dominan son las responsables de nuestros actos. La gran pregunta sigue siendo si nos conocemos a nosotros mismos…

7)    En la novela hay una importante presencia de la mitología griega, ¿responde a la obsesión de algún personaje o es algo más personal?
 
Quizás ambas cosas. El lector descubrirá que hay un personaje amante de la mitología griega, obsesionado con el dios Apolo, y ello es fruto de mis lecturas. Disfruto mucho con los mitos, han impregnado nuestra cultura, idioma, forma de pensar y me apetecía introducir ello en la novela.  

8)    Con tanta producción de novela negra como hay ahora en España, ¿no correremos el riesgo de morir de éxito, o de aburrir un poco al lector?

Creo que la novela negra es una novela social, que refleja la sociedad que creamos entre todos, que explica las reacciones humanas y que intenta por encima de todo hacernos reflexionar hacia dónde vamos. No creo que los lectores se aburran de un género, en todo caso lo que queremos todos es disfrutar con una buena historia.

9)    Disculpe, pero me resulta inevitable, una juez escribiendo y otra como personaje, ¿hay mucho de Graziella Moreno en Sofía Valle?

La verdad es que la única cosa que nos une es la profesión, la pasión por los puzzles y esa manía de ir a nadar los fines de semana a las siete de la mañana. En lo demás somos totalmente distintas. Quizá haya más cosas mías en el personaje de Rivas.

10) ¿Qué le resulta más dificultoso a la hora de perfilar una trama negra? ¿Y qué le resulta más sencillo?

Creo que lo más complicado es encontrar esa última pieza que hace encajar todas las demás. Lo más sencillo es decidir qué historia quieres narrar y los personajes que van a estar en ella.

11) En la novela también se habla de las cárceles del alma, ¿tan altos son sus muros?

Estoy convencida. Pienso que somos prisioneros de nuestras emociones, de lo que hemos hecho, de todo aquello que queremos olvidar y nos persigue. Acumulamos sentimientos que no nos dejan avanzar y como apuntaba antes, damos pasos que nos llevan a situaciones de las que no sabemos salir. Como dice uno de los personajes de la novela, tenemos claro que “antes que venderse al diablo, lo que sea”, pero es que a veces, el diablo no nos da ni tiempo a pensar…

12) Cuéntenos, si se puede, qué planes literarios le aguardan tras la aparición de Flor seca.

Flor seca tendrá continuación, pero no por el momento. Ahora estoy con una trama totalmente distinta, exprimiendo el reloj todo lo que puedo para encontrar el tiempo que merece. A ver si lo consigo…





lunes, 5 de diciembre de 2016

DOCE LUNAS - JUAN JACINTO MUÑOZ RENGEL

Con motivo de la publicación de su última novela, El gran imaginador, hemos tenido la oportunidad de charlar con Juan Jacinto Muñoz Rengel, que nos habla de esa última creación y de su pasión por la literatura. Una conversación más que interesante.

DOCE LUNAS
JUAN JACINTO MUÑOZ RENGEL
EL GRAN IMAGINADOR


1)    Esta novela es radicalmente diferente a lo que ha hecho con anterioridad, ¿cómo podemos catalogarla?

Siempre he intentado escribir libros distintos los unos de los otros. Hay escritores a los que admiro que solo escriben una y otra vez el mismo libro, perfeccionándolo, haciéndolo cada vez mejor. De una forma muy temprana me di cuenta de que ese no podía ser mi caso, tenía demasiadas dudas sobre qué escribir o quería escribir demasiadas cosas. Hasta que comprendí que también se puede construir una identidad —una voz, una singularidad, un imaginario personal, como queramos llamarlo— desde la propia diferencia: mis libros publicados han ido perfilando poco a poco cierta forma, ciertos rasgos comunes, un conjunto que yo mismo no soy capaz de percibir y que empieza a dibujarme. Lo que tiene de paradójico esta última novela es que, siendo distinta de todo lo anterior, al mismo tiempo incluye algo de cada uno de mis libros. De El asesino hipocondríaco toma el humor y la excentricidad del personaje; de El sueño del otro, los juegos de espejos y el concepto de realidad como una consecuencia de la ficción; la fusión entre lo histórico y lo futurista ya podía encontrarse en De mecánica y alquimia; están también las ideas de corte borgesiano de 88 Mill Lane; y no faltan los seres imposibles y los alienígenas, como en El libro de los pequeños milagros. Creo que han sido varios los factores que han hecho que esto haya sido posible. Por un lado, la considerable extensión de esta novela. Por otro, el tiempo que me ha llevado escribirla, lo que la ha hecho convivir con la escritura de todos los demás títulos. Y, por último, que El gran imaginador es de alguna manera un libro de libros, un libro de géneros, donde intento cruzar las formas de la literatura con las manifestaciones más populares y lúdicas. Me sería muy difícil catalogar esta obra con una sola frase. Pero si tuviera que hacerlo diría que se trata de una novela histórica con una trama de realismo fantástico.

2)    ¿Quién nació primero, la historia o el personaje de Nikolaos Popoulos?

Desde el principio tenía claro que mi protagonista recorrería el Mediterráneo del siglo XVI, en busca de algunos de los acontecimientos y de los personajes que, desde mi punto de vista y de una manera simbólica, dan inicio a la Modernidad. Sin embargo, con esos elementos el resultado habría sido tan solo una novela histórica, demasiado rígida, que no acababa de parecerse a lo que intuía que tenía dentro de mí y no sabía aún como extraer. Transcurrieron los primeros años de documentación y, al fin, di con la idea que necesitaba: mi personaje, Popoulos, tenía que ser un imaginador sin límites. Esa hipótesis imposible convertiría toda la novela en fantástica. Y, al mismo tiempo, era lo más coherente: podría hablar de los orígenes de la ficción desde la ficción misma, desde de la más pura y excesiva imaginación. Y, de este modo, el viaje a través de los distintos géneros literarios también quedaba asegurado.

3)    Ha confesado que ésta es la novela de su vida, ¿cómo se lleva convivir todo este tiempo con una criatura literaria como El gran imaginador?

El mayor desafío de esta novela se encontraba precisamente en este planteamiento. Tenía que medirme en todo momento con el mayor soñador de todos los tiempos, con un imaginador sin ninguna de las limitaciones con las que nacemos todos los seres humanos. Se trataba, por supuesto, de una competición desigual y de partida imposible. Pero aun así me ha llevado en muchos casos al límite de mis fuerzas y al borde de la crisis. Por suerte, Popoulos es también un personaje entrañable y generoso, con quien después de una década de convivencia he trabado una estrecha relación de amistad. Ahora lo echo de menos cada día.

4)    Realismo, imaginación, ficción, ¿con cuál de las tres se quedaría?

Entiendo que la ficción es un intento de conciliar la realidad con lo imaginado. La ficción lo es todo. Es nuestro único instrumento para conocer la realidad. Tanto las hipótesis científicas como los conceptos filosóficos son ficcionales, conjeturas provisionales que nos son de utilidad durante un tiempo, aunque nunca alcanzaremos la cosa en sí, el noúmeno. Y creo que ahí radica la principal función de la literatura. La literatura aspira a mostrarnos cómo es, cómo se ordena y de qué manera se aplica sobre el mundo la jerarquía de la ficción. Cuáles son los distintos grados de veracidad de todo lo que ocupa nuestra mente, desde personajes históricos a los que nunca hemos visto, pero en los que creemos, como Vlad Tepes, príncipe de Valaquia, o Erzsébet Báthory, la Condesa Sangrienta, hasta personajes legendarios como los vampiros, o literarios como Drácula, en los que no creemos, pero que sin duda también forman parte de la realidad de un modo diferente. O los recuerdos. O las ideas abstractas, como la teoría cuántica de campos, el principio de incertidumbre, el amor, la verdad, las leyes bursátiles o la noción de mí mismo.

5)    ¿Alguna vez se ha visto sometido a los impedimentos para escribir que asaltan a Popoulos en algunos momentos de la novela?

En realidad, la maldición que parece perseguir a Popoulos es una metáfora de todo lo que frustra las intenciones literarias del escritor en particular —los compromisos sociales, familiares y laborales, la necesidad de tener que ganarse la vida con algo distinto de su verdadero trabajo, la tiranía del cuerpo sobre la mente, que lo arranca de su mundo interior una y otra vez— y las aspiraciones de cualquier persona en general. Quién no ha sentido alguna vez cómo su vida se dirige en una dirección distinta a la que había planeado, cómo van quedando atrás los sueños y lo verdaderamente importante, cómo nos convertimos en alguien que no se parece a quien de verdad somos o creíamos ser, y nos vamos rodeando de obligaciones que seguirán frustrando en el futuro nuestros deseos por el resto de los días.

6)    En el libro se percibe un gran homenaje a la literatura, especialmente a algunos clásicos, ¿qué supuso para usted la lectura de los mismos?

Sin ellos no sería quien soy. Al fin y al cabo, un noventa por ciento de lo que somos está hecho de imaginación. Todos los libros que aparecen en mi novela, de una manera directa o subconsciente, forman parte de mi mundo interior, tanto como mis propias vivencias y recuerdos, que después de todo en gran medida estarán adulterados. Somos lo que vivimos, pero también somos lo que leemos. Y, por supuesto, sin esas lecturas El gran imaginador nunca habría llegado a existir.

7)    De las múltiples situaciones y lugares que aparecen en la novela, señale qué fue lo más dificultoso a la hora de su creación, y qué otros momentos le resultaron más sencillos o placenteros.

Me supuso grandes desvelos la búsqueda del narrador idóneo para conducir una historia como esta. En concreto, me di cuenta de la dificultad a la que me enfrentaba después de concluir el primer capítulo, que está narrado con un tono elevado y con mucho vuelo, porque no acertaba a encontrar la forma de descender para contar el siguiente, que escribí innumerables veces. El problema era que necesitaba un narrador muy flexible, capaz de adaptarse a todas las situaciones, de cambiar de registro y atemperar su tono, de hacer barridos panorámicos o introducirse en el universo de lo microscópico, de adecuarse a los cambios de géneros y de pasar del humor al drama o al terror. Otro de los retos técnicos del libro era doblegar la ingente cantidad de información que debía manejar. No me importaba que la abundancia de personajes, escenarios y detalles históricos confiriesen un cariz exuberante a la novela, porque era parte de su naturaleza esencial. Pero tuve que luchar para que siempre hubiera una trama en movimiento en el primer plano, una historia y una acción sucediendo ante el lector, y que los datos se mantuvieran serenos en un conveniente segundo plano, sin entorpecer la experiencia de la lectura.
Por otra parte, disfrutaba muchísimo cuando, después de vencer estos y otros obstáculos, y tras predisponer una situación durante páginas y páginas, llegaba por fin donde en realidad siempre había querido estar: entre mis episodios favoritos se encuentran la invasión extraterrestre de la capital del Imperio Otomano, las perversiones de la Condesa Sangrienta o los disturbios del gólem en Praga.

8)    El encuentro entre Popoulos y Cervantes es verdaderamente antológico, ¿alguna vez tuvo usted un encuentro así con un escritor al que admirase?

Sería difícil asemejar un encuentro así, si tenemos en cuenta la talla del escritor en cuestión, que ambos se hallaban en el centro de la más memorable y sanguinaria batalla que vieron los pasados siglos ni esperan ver los venideros, y la desatinada escena en la que los hago coincidir. En una ocasión conocí en persona a José Saramago, justo después de que hubiera sido jurado del Premio Clarín Alfaguara de Argentina, en el que El asesino hipocondríaco resultó finalista, y poco antes de morir. Pero el encuentro no duró más que unos segundos. No obstante, no pierdo la esperanza de que la vida pueda reservarnos sorpresas tan épicas como las de Nikolaos Popoulos.

9)    Y ya que hablamos de Cervantes, ¿hasta dónde llega su admiración por él?, ¿sería igual la historia de nuestra literatura de no haber existido El Quijote?

No, no lo sería. Para mí es el hombre que inventó la ficción. Al menos la idea de la ficción y la novela contemporáneas. Mezcló y reinventó como nadie los géneros literarios, y de alguna manera mi libro nace como un homenaje a esa hazaña, y de la pregunta de cómo podría un escritor hoy abordar un intento semejante de hibridación de géneros populares, en pleno siglo XXI. Y no olvidemos que El Quijote está recorrido además por la metaficción. Resulta gracioso advertir cómo algunos autores creen haber recién inventado determinados recursos metaliterarios, que no son ni la sombra de los que ya empleaba Cervantes hace cuatrocientos años. Él fue sin duda, como mi personaje, un escritor anacrónico, incomprendido y adelantado a su época.

10) ¿Cómo cree que encajaría en el mundo de hoy un personaje como Popoulos? ¿Cree que hay gente así a nuestro alrededor, y sobre todo, cree que somos capaces de percibirlo?

No podría haber nadie igual, por cuanto su capacidad no es menos fantástica que la de Funes el memorioso. Todos necesitamos apoyarnos en los descubrimientos de los demás para imaginar algo nuevo, en eso se fundamenta la civilización. La historia y el progreso comienzan con la palabra escrita y ni médicos, ni científicos, ni músicos ni escritores pueden crear desde la nada. Aun así, desde luego, el mundo está lleno de imaginadores. Imaginadores de distinto grado y condición, pero que tienen en común con Popoulos la riqueza de su mundo interior y que, con probabilidad, son incomprendidos y maltratados por su entorno inmediato.

11) Imagino que tras esta novela se habrá tomado un respiro antes de embarcarse en otros proyectos, ¿o tal vez no?

Sí, mi cabeza ha decidido tomárselo por mí. Aunque ya me rondan tres o cuatro ideas distintas para novelas cortas. Lo que ocurre es que, después de tantos años de compromiso y disciplina con este proyecto, no quiero forzarlo, quiero que la idea se acabe imponiendo sola. Eso sí, después de tantos centenares de páginas y de tantos años de documentación, no contemplo otra cosa que no sea breve.

12) ¿Cómo convencería a un lector que no conozca su obra para que se acerque hasta esta novela?


Le diría que si es entusiasta de lo histórico, de lo fantástico, de la ciencia ficción, de la literatura de terror o de las aventuras, quizá este sea su libro. Eso sí, que no espere encontrar uno solo de esos géneros ni que la novela se ciña a las normas tradicionales de cada una de las categorías. A cambio, le garantizaría que he intentado escribir una novela que apele al más puro placer de la lectura, capaz de recuperar aquellas sensaciones inigualables que todos sentimos con los primeros libros que cayeron en nuestras manos. Todo lo que yo pueda haber sacrificado con la escritura de este libro, todo lo que pueda haberme esforzado o haber padecido, así como todo lo que he disfrutado, ha sido con el único objetivo de que mis personajes y sus andanzas consigan ilusionarlo, involucrarlo, hacerlo vivir, sufrir, amar, viajar y soñar con ellos.