(LA VERDAD, "ABABOL", 13/10/2018)
ANTONIO PARRA SANZ (Madrid 1965), escritor y crítico literario. Novelas: Ojos de fuego, La mano de Midas (Premio Libro Murciano 2015), Los muertos de las guerras tienen los pies descalzos; Acabo de matar a mi editor, Dos cuarenta y nueve y Entre amigos (Serie Sonia Ruiz 6). Relatos: Desencuentros, El sueño de Tántalo, Polos opuestos, Cuentos suspensivos, Malas artes, Gomes y Cía, Cartagena sangrienta. Artículos: La linterna mágica, Butaca de patio. Ensayo: Tres heridas.
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domingo, 14 de octubre de 2018
lunes, 4 de junio de 2018
PENUMBRA - ESTEBAN NAVARRO
Penumbra – Reseña
Penumbra es el título de la reciente publicación de Esteban Navarro, reconocido autor del género policial.
Donde duerme la verdad
Es ahí, en esa penumbra del título, donde a veces se esconde la verdad de las cosas, la cara real de lo que andamos buscando, una vez que las neblinas del tiempo y la consciencia quedan disipadas. Y hasta esa zona ha de adentrarse el inspector jefe Dupont, un lobo solitario que coquetea con la jubilación, y para conseguir que no le conquiste del todo, acepta formar parte de una nueva y secreta unidad, la Unidad de Asuntos Ocultos, una suerte de Expediente X a lo español, que consta únicamente de un miembro, el citado Dupont, que sólo rinde cuentas a un alto superior en Madrid.
Podría parecer absurda la creación de esta sección, pero no lo es tanto cuando encontramos un caso extrañísimo en el nuevo edificio de la comisaría de Jaca, donde misteriosamente hay un agente que se desmaya cada vez que tiene que subir al archivo situado en el segundo piso. Esteban Navarro nos adentra en esta curiosa trama sin cortinajes de humo ni fuegos artificiales, con toda la naturalidad con la que el propio Dupont habla del caso con su superior, y la misma calma con la que le escamotea mucha información a su propia esposa, porque el celo profesional es el celo profesional.
Dupont sigue el procedimiento habitual en estos casos: declaración del afectado, posibles testigos, y ayuda de una psicóloga porque el asunto lo requiere, psicóloga con la que Esteban Navarro va a intentar conmover sus cimientos masculinos y de esposo fiel. Los problemas, además, llegarán cuando el agente afectado empiece a confesar que habla con un hombre misterioso que habita el sótano de la comisaría, y que parece darle informaciones vitales sobre ciertos delitos incluso antes de que se comentan. La guinda, porque también hay guinda, llegará cuando descubramos que hay otro señor, filosófico y teñido de parecido misterio, habitando el altillo de la comisaría, guardando el archivo al que el agente no logró acceder.
Si todo esto es un disparate o no ha de juzgarlo el lector, porque Esteban Navarro consigue que nos entreguemos a ciegas a la voz narrativa de Dupont, que es quien va desgranando su experiencia, sus descubrimientos, miedos y desconfianzas. Y de tal manera caemos en sus manos que nos preocupará saber qué fue de cierto borracho rumano, visitante habitual de la comisaría, presunto autor del atropello de una joven, y que ahora está muy desaparecido.
Surge aquí la caja china, o la muñeca rusa, el truco del que se vale el autor moratallero, insertar un caso dentro de otro para solaz del lector pero quebrando la cabeza de un Dupont que poco a poco ve cómo surgen los primeros recelos hacia él desde los compañeros de Jaca, recelos que llegarán también a sus superiores de Madrid.
Una novela diferente, que se arma con todos los mimbres del género, pero que guarda en su interior un buen puñado de sorpresas que, como es lógico, se irán desvelando conforme nos acerquemos al final. Tras la apertura de la última de las muñecas rusas, ya saben, ésa que es la más pequeña, hallaremos el verdadero secreto de esta novela, algo que es absolutamente imperioso que no compartamos luego con nadie.
Sinopsis de la obra
La comisaría de Jaca inicia unas obras por reformas, por lo que los agentes se trasladan durante un tiempo al Seminario, un edificio propiedad de la Diócesis conocido porque años atrás habían ocurrido una serie de hechos calificados como inexplicables. En unas semanas comienzan a ocurrir una serie de incidentes que asustan a algunos policías, llegando incluso a negarse a prestar servicio por el temor que les infunde trabajar en el interior del Seminario.
Desde la Jefatura, preocupados porque la situación provoque un colapso en los servicios y que la policía sea el hazmerreír por el pánico de sus agentes a trabajar en el edificio nuevo, decide enviar al Inspector Jefe Samuel Santamaría Dupont, perteneciente a la Unidad De Asuntos Ocultos (UDAO), especializada en desentrañar falsos casos sobrenaturales.
https://punica.es/penumbra-resena/
Etiquetas:
Esteban Navarro,
Solo Novela Negra
domingo, 22 de abril de 2018
LA MARCA DEL PENTÁGONO - ESTEBAN NAVARRO
DE NUEVO DIANA DÁVILA
Si un policía acepta un trabajo
externo puede deberse a varios motivos, uno lógicamente sería monetario, pero
el otro puede responder a la necesidad de seguir sintiéndose policía, y ése
parece ser el que empuja a Manuel Hernández a emprender la búsqueda de un
particular edición del Fausto de
Goethe, muy valorada por su propietario. Lo que no sabía el inspector es que
esa búsqueda le traería la muerte.
Esteban Navarro sienta muy bien las
bases de esta novela, la cuarta de la serie de Diana Dávila, y gracias a esas
bases la trama avanzará después con un ritmo constante, desvelando incógnitas y
soluciones en una cadencia que, si bien no aprieta en exceso el acelerador,
tampoco le permite al lector abandonar la calzada de la lectura. Diana se ve
sacudida por esa muerte y no acaba de encajar el golpe, de ahí cierta frialdad
que se aprecia en su regreso a Huesca, puede que por el hecho de la celeridad
con la que se ha de llevar la investigación, puede que por el propio viaje. El
caso es que uno echa de menos algo más de sentimiento por su parte, sabemos que
es dura, firme, pero también sabemos que es humana y no le vendría mal
mostrarse un poco más emotiva.
Sentimentalismos aparte, la cuestión
técnica, tanto narrativa como policial, va como un reloj, como es habitual en
Esteban Navarro, entrando con bastante naturalidad en la colaboración entre la
Policía Nacional y la Guardia Civil, mostrando los procedimientos en toda su
extensión y pulcritud, y llamando a todo por su nombre.
Las cuatro jóvenes aspirantes a
brujas, relacionadas con la muerte del inspector, son un desafío para cualquier
investigador, y en el interrogatorio de las cuatro Esteban Navarro roza la
maestría. Que continúe la serie.'LA MARCA DEL PENTÁGONO'. Esteban Navarro
Amazon. 2017. 244 págs.
domingo, 4 de marzo de 2018
domingo, 7 de enero de 2018
domingo, 18 de octubre de 2015
DOCE LUNAS - ESTEBAN NAVARRO
DOCE LUNAS
ESTEBAN NAVARRO
LA
PUERTA VACÍA
- La
puerta vacía es
la tercera entrega de Diana Dávila, ¿cómo se consigue que sobreviva un
personaje como para continuar protagonizando una serie?
Son los lectores los que consiguen que
el personaje sobreviva y perviva con sus opiniones e interés por Diana. Esta
joven, prometedora y extrovertida policía nacional nació literariamente en La noche de los peones, se formó como
agente en Los crímenes del abecedario
y ha madurado en La puerta vacía. Es
así porque los lectores lo han querido. Y espero que sigan apoyándola para que
Diana progrese en la policía y no se desvanezca en la literatura.- Que
se sepa, es usted el único autor que ha perfilado una protagonista
femenina para sus novelas negras sin emparejarla con otro compañero, ¿ha
sido algo premeditado?
Posiblemente sí, ya que ha llegado un
punto de realismo en la novela policíaca nacional en la que hay que darle a la
mujer el protagonismo que se merece. No tendría sentido que en las Brigadas de
Investigación de la Policía Nacional haya desde inspectoras jefas, inspectoras
y agentes, que incluso en ocasiones actúan solas o en parejas con otras
mujeres, y que en la literatura eso no tuviera su reflejo.
- ¿Se
atreve a valorar el papel que estaba teniendo hasta ahora la mujer en la
novela negra?
Sí,
por supuesto. Pero antes hay que recordar que hace casi noventa años Agatha
Christie ya utilizó a una mujer, Miss Marple, como protagonista de algunas de
sus más reputadas novelas. En la actualidad hay muchas y buenas obras cuya
protagonista es una mujer. Podía estar horas nombrándolas, pero hay que
destacar a Dolores Redondo y su inspectora de homicidios de la Policía
Foral de Navarra Amaia Salazar. Y,
cómo no, a la reciente ganadora del Premio Planeta Alicia Giménez Bartlett
y su inspectora Petra Delicado.
- Un
hombre de negocios asesinado, un periodista que parece tener poderes
adivinatorios, una esposa un tanto libertina y la propia Diana Dávila,
¿con cuál de los cuatro personajes se ha sentido mejor y a cuál ha odiado
más?
Con Diana siempre me siento bien. La
conozco. Me conoce. Y de esa simbiosis surge una forma fluida de hacer
literatura. Es imposible llevarse mal con Diana. De los otros personajes no
puedo decir nada, ya que desvelaría parte de la trama, pero en cualquier caso
siento cierta simpatía por todos, cada uno a su nivel.
- ¿Cómo
se lleva la convivencia entre el policía y el escritor?
Mal. O muy mal. Pero ahora creo que no
podría existir uno sin el otro. Los turnos de trabajo, las noches y los fines
de semana, poco ayudan a estar despierto y concentrado en escribir, pero gracias
a mi profesión puedo alimentar a mis personajes para que sean lo más reales
posible.
- De
momento han visto la luz tres entregas de Diana, ¿tiene prevista ya la
continuidad de la serie?
Sí. Hay una cuarta y en vías de
conclusión una quinta. Diana es mucha Diana.
- Usted
es un hombre de orígenes meridionales que ahora está en el norte, ¿se nota
mucho ese cambio a la hora de investigar o escribir crímenes?
Respecto a la investigación lo
desconozco, ya que nunca he trabajado en el sur, pero imagino que sí, que cada
zona tiene sus peculiaridades. Y respecto a la hora de redactar esos crímenes,
estoy convencido de que sí hay diferencias. Y si no, sólo hay que fijarse en la
literatura noruega, por ejemplo, para distinguirla de la nuestra.
- ¿Qué
opina sobre el “boom” de los certámenes de literatura negra que hay en
nuestro país? ¿Son una señal de que el género está sano?
El género siempre ha estado sano, otra
cosa es que haya tenido altibajos. Pero el hecho de que hayan crecido como
setas un sinfín de semanas y festivales de novela negra no es más que un
termómetro que indica que hay pasión por este tipo de literatura.
- ¿Cuál
es la espoleta que pone en marcha sus novelas, qué es lo que le hizo
arrancar con la trama de La puerta vacía?
Un instante. Un momento. Una duda. Una
novela surge en un periquete, en una reflexión, en una pregunta. En su
respuesta. En el caso de la puerta vacía estaba sentado en una terraza de un
hotel, al lado de la piscina, en verano y de noche. En uno de los balcones
había una chica rubia, en bikini, fumando un cigarro. Me pregunté cómo actuaría
yo si a esa chica la asesinaran. Pensé que una persona normal llamaría a la
policía. Pero, ¿y un policía? El policía correría hacia la habitación en su
ayuda. Tuve claro que había de comenzar una novela inspirándome en esa imagen.
- ¿Cree
que la situación sociopolítica que hemos vivido puede haber marcado el
tono de la literatura negra que se está haciendo en España en los últimos
años?
No lo creo, estoy convencido de ello.
La actualidad, en este caso, es la mejor novela negra.
- ¿A
quién tenemos que agradecerle que Esteban Navarro escriba novela negra? ¿Cuáles
son sus autores de cabecera o los que más le han influido?
De
niño me enganché a Ellery Queen, devorando sus novelas. Pero la atracción
total hacia el género llegó de la mano del maestro Georges Simenon y su
Comisario Maigret.
- ¿Qué
le diría a un lector que no le conozca para que se acerque a esta novela?
Que la lea. Y luego hablamos...
sábado, 10 de octubre de 2015
LA PUERTA VACÍA - ESTEBAN NAVARRO
Ha
regresado Diana Dávila, y eso significa que ha regresado también Esteban
Navarro, esta especie de chamán de la novela policiaca que va sembrando de
ejemplares las librerías patrias, y es lógico, si nos atenemos a la manera en la
que estructura sus tramas, que a ratos parecen un laberinto del que uno duda
que podamos salir. Pero si el lector se deja llevar, y tiene paciencia, el
autor murciano afincado en Aragón alcanza siempre el malabarismo justo para que
todo cuadre al final con una pasmosa naturalidad.
Esta
inspectora atípica aterriza ahora en Murcia, en mitad de una comisaría
dominada, como tantas otras, por hombres que la verán un poco como una amenaza,
tanto profesional como sexual, y llega justo cuando estalla toda una bomba de
dimensiones imposibles, nada menos que el asesinato de uno de los empresarios
más conocidos de la ciudad, y casi casi del país. Así que Diana no tiene ni
tiempo para instalarse antes de empezar a lidiar con una viuda de legendario
furor uterino, el amante de ésta, un pelele en sus manos, y un joven periodista
que ha aparecido junto al cadáver sin que pueda recordar cómo llegó hasta allí.
Los
tintes sociológicos, como no podía ser de otra forma, están muy presentes, para
bien y para mal, y los escenarios oscilan entre Murcia, Cartagena y Moratalla,
pero sobre todo adquiere un brillo especial el hotel en el que ocurrieron los
hechos, un lugar al que Esteban Navarro ha logrado sacar un gran partido. Hay
tópicos del género, por supuesto, alguna que otra intimidad policial que su
autor conoce a la perfección, y un ritmo de capítulos breves y rápidos que
logra contagiar al lector con la celeridad con la que se mueven los
investigadores, sabedores de que sólo tienen setenta y dos horas para dilucidar
si el joven periodista es el culpable o sólo otra víctima más.
La puerta vacía. Esteban Navarro.
Ediciones B. Barcelona
2015. 320 págs.
(LA VERDAD, "ABABOL", 10/10/2015)
sábado, 17 de enero de 2015
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