Al otro lado de la puerta

Algún
visionario pensará que no estamos tan lejos de convertir esa ficción en
realidad, y esa es una de las razones por las que su autor escribe, para
levantar la voz contra las sociedades que se dejan anestesiar, conformándose
con la ceguera de la masa, incapaces del más mínimo acto individual.
Arriesgándose a caminar por el filo de esa navaja han vivido los tres protagonistas:
Desmont, Cris y el Ricky, un triángulo isósceles en el que los dos primeros
comparten algunas coincidencias vitales, mientras que el tercero ha sobrevivido
en el andén de la legalidad. Cada uno arrastra sus propios fantasmas, y la
entrada a la magnética ciudad de Dalípoli les afectará de maneras muy
diferentes, aunque conseguirá que sus caminos confluyan poco a poco.
Las sectas
satánicas y las medicinas que dan la felicidad, motores de sus novelas
anteriores, encuentran en esta tercera novela de Miguel Ángel Casaú otra vuelta
de tuerca, la crítica afiladísima hacia el consumo no es ni más ni menos que la
advertencia velada del dios del destino, y su autor lanza ese aviso camuflado
en una prosa que no conoce rodeos, capaz de llamar a las cosas por su nombre y
de robarle información al lector hasta el momento esencial, pero capaz también
de demorarse en instantes de ternura cuando la narración lo requiere.
‘Dalípoli. Ciudad de consumo
intensivo’. Miguel Ángel Casaú.
Editorial: Corona Borealis. Málaga,
2011. 175 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 3/12/11)
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