Literatura y ambición

Lo
demás serán boas de plumas, razones superfluas, curiosidades de un título que
luego comprobamos lo bien justificado que está. Pero lo verdaderamente
importante es el trabajo que ha hecho Paz Castelló, poniendo ante nuestras
narices a tres personajes muy bien perfilados, cuyas almas incluso nos entrega
para que los conozcamos de manera muy profunda. Lo que hace esta autora es
armar una novela con el material más sólido posible, el de la naturaleza
humana, con todas sus virtudes y miserias, las mismas que atesoran Mauro
Santos, Olvido Valle y Germán Latorre, alguno con más miserias que virtudes,
aunque debe quedarle al lector la labor de averiguar quién de ellos es y hasta
dónde se puede inclinar la balanza del bien y del mal, de la ética o la falta
de ella.
Un
escritor indeciso que se encuentra con el triunfo y le vende, por dos veces, su
alma literaria al mismísimo diablo. Un diablo que no sólo compra dos veces
dicha alma, sino que ya cree poseerla a perpetuidad mientras disfruta de la
fama televisiva. Una mujer un tanto perdida, madre de una hija encantadora, que
sobrevive como puede tanto a la crisis económica como a la de su corazón. Y un
loro disparatado, y una vidente seria, y un periodista lacayuno, y un programa
de televisión en el que mostrar el talento literario. En suma, una atmósfera
que invita a la curiosidad y la lectura, y que atrapará al lector en cuanto
éste se descuide.

Mi nombre escrito en la taza de un váter. Paz Castelló.
Umbriel. Barcelona
2017. 284 págs. 16’50
euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 13/5/2017)
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