EL SECUESTRO DE CHAPAPOTE, de Julián Ibáñez, por Antonio Parra Sanz
Título
El secuestro de Chapapote

Datos publicación
Cuadernos del Laberinto. Madrid 2025. 165 págs.
Datos del autor

JULIÁN IBÁÑEZ (Santander, 1940) es un autor de culto para los mejores aficionados al género negro, quienes admiran sus personajes, tallados con cincel, versiones del mismo tipo duro y patético que no se preocupa más que del presente. Entre otras distinciones, ganó en 2009 el prestigioso Premio L’H Confidencial, en el 2015 le fue concedido el Premio Novelpol Honorífico por toda su obra, en el 2016 se alzó con el Premio de Novela Pata Negra Universidad de Salamanca, y en el 2017 fue I Premio Castelló Negre. Además, ha sido miembro del jurado del Premio Hammett.
Entre sus novelas de género negro destacan La triple dama, Mi nombre es Novoa, ¿A ti dónde te entierro, hermano?, Entre trago y trago, La miel y el cuchillo, Que siga el baile, El invierno oscuro, Perro vagabundo, Giley, El viejo muere, la niña vive, todas las mujeres son peligrosas, Gatas salvajes, Canino, Las pelirrojas no se arrojan al vacío, El matón al que engañaban las mujeres, Violentamente pelirroja, La catequista, Yo fui mercader de mujeres, La noche se llenó de sirenas, Las pelirrojas nunca se marchitan, La banda, Atrapado. Cuadernos del Laberinto ha editado todas las novelas de Bellón en dos tomos titulados Todo Bellón, Todo Bellón 2 y Todo Bellón 3.
Sinopsis de la obra
A Marcial su vida como comercial de electrodomésticos —yendo por los pueblos colocando vaporetas, planchas o aspiradores— le aburre. Tal vez por eso, por buscar algo de emoción o por impresionar a Alejandra, su amante, decide ponerse a investigar el robo de un galgo, Chapapote. Su valor: quinientos mil euros.
Pero lo que parecía un asunto menor, casi un pasatiempo con el que escapar de la rutina, se convierte en un viaje al abismo donde reside la parte más sombría de la condición humana. Clanes gitanos, mafiosos búlgaros, traición, codicia y asesinatos. Estos son los elementos con los que el maestro Julián Ibáñez ha diseñado esta bomba literaria que arrasa con todos los clichés del género.
Reseña
MAESTRÍA
Quizá no haga falta recordar que Julián Ibáñez es uno de los maestros de la novela negra española, quizá tampoco sea necesario recordarle al lector quién es Bellón, su personaje de cabecera, y animarle a leer todas las novelas que ha protagonizado. Pero bueno, como esto de reseñar también su parte reivindicativa, sí es justo valorar todo lo que ha hecho el maestro, y sobre todo lo que sigue haciendo.
Prosa afilada y directa, sin digresiones gratuitas o paisajísticas, un verbo más que dinámico, diálogos que son como puyazos, y un ritmo constante que le exige al lector no parpadear demasiado para no perderse un guiño, un gesto, una insinuación. Nada que no sea lo habitual en las novelas de Ibáñez. Pero siempre queda un hueco para la sorpresa, para la novedad, por ejemplo, la que consiste en darle el protagonismo a un comercial de electrodomésticos, para que además de vender y contar chistes fáciles se ponga a hacer de detective.
Original es, desde luego, y también lo es su modo de trabajar mientras intenta encontrar a un galgo desaparecido, de nombre Chapapote. En esa búsqueda, Marcial no sólo nos enseña los entresijos de la venta viajera, un clásico quizá ahora arrumbado, sino que entra en ciertos sectores sociales y le regala al lector un panorama que quizá desconozca, lo que tiene que ver con las carreras de galgos, ya se hagan en canódromos o a campo abierto.
Con ese equipaje, la trama se va acelerando hasta llegar a lo que parece un callejón sin salida, lo que sería un callejón sin salida quizá para otro autor, pero no para Julián Ibáñez, que sabrá salir de él con una naturalidad demoledora. Habíamos quedado en que no hacía falta recordar quién es Ibáñez y cómo escribe. Sea, pero nunca viene mal recomendar su lectura tanto a los que se estrenan en el género como a los que aún no le conocen. Sin duda todos saldremos ganando.
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