LA RISA DE LAS HIENAS, de Carlos Augusto Casas por, Antonio Parra Sanz
Título
La risa de las hienas

Datos publicación
Cuadernos del Laberinto. Madrid 2026. 331 págs.
Datos del autor

CARLOS AUGUSTO CASAS (Madrid, 1971). Antes de consolidarse como periodista de investigación, se curtió en el asfalto: fue repartidor de propaganda en Londres, vendedor de flores en La Habana y ferrallista. Para sus reportajes, no se limitó a observar, sino que se infiltró en las grietas del sistema como comprador de locales de alterne, falso toxicómano y reclutador de sicarios en Lavapiés, llegando incluso a las cocinas del narcotráfico gallego.
En 2017 sacudió el género negro con Ya no quedan junglas adonde regresar, la novela más galardonada de 2018 (premios Wilkie Collins, Morella Negra, Novelpol, Tenerife Noir y Tormo Negro de las Casas Ahorcadas de Cuenca) y adaptada al cine en 2025. Tras el éxito de El ministerio de la verdad, La ley del padre (premio Cartagena negra a la mejor novela negra de 2024), Leones en invierno y Amoniaco; con La risa de las hienas vuelve a bajar al barro para recordarnos que, a veces, la realidad muerde más fuerte que la ficción.
Sinopsis de la obra
La vida de Nacho se ha convertido en una caída continua. Acaba de divorciarse porque su mujer descubrió que tenía una relación con una becaria, vive en un camping porque su sueldo no da para pagar la pensión y el alquiler. Su adicción a la cocaína está desbocada y, para colmo, la audiencia del programa que dirige parece una cuenta atrás. Por eso, cuando unos desconocidos le informan de que tienen en su poder a Berta, su reportera estrella, Nacho se da cuenta de que el secuestro es en realidad su gran oportunidad. Aunque para ello tenga que vender lo poco decente que le queda dentro.
Reportajes falsos, vanidad, violencia, policías corruptos y ambiciosos, una red de miseria humana y unos índices de audiencia que exigen más carne sobre la mesa. Bienvenidos al lado oscuro de los medios, ese que nunca nos cuentan.
Reseña
MUCHO FILO
Se dice de muchos autores negros que tienen una mano muy afilada para narrar, trazar estrategias y sorpresas criminales, o incluso hincarle el diente a la sociedad. A veces son tópicos tras los que nos refugiamos los reseñistas, pero de vez en cuando los tópicos se hacen ley, y eso suele ocurrir cada vez que Carlos Augusto Casas estrena novela.
No es la primera vez, como es obvio, y los lectores fieles no tienen más que recordar Ya no quedan junglas…, La ley del padre o Amoniaco, pero estas hienas que ahora nos regala han hecho crecer varios grados ese filo brillante de uñas y dientes, y su risa bien puede ser la nuestra al disfrutar de una trama y unas páginas que se hacen irresistibles.
Centrarlo todo en los entresijos de ciertos programas televisivos, que Carlos Augusto conoce muy bien, sería quedarse un poco corto. Ese estudio y sus miserias podrían muy bien ser nuestro propio país, o la misma sociedad, porque lo que rezuma de ese horno pestilente es ambición, mentira, dolor, falta de moral y otro buen puñado de lacras que el autor sabe convertir en munición literaria de gran calibre.
Un director maltratado por el divorcio y las audiencias, malviviendo en un camping. Una presentadora llena de soberbia que se cree tan intocable como mezquina. Una policía que lucha contra el paso inexorable del tiempo y se niega a ser derrotada. Otro miembro policial, a quien la ambición se le sale por los poros perfumados de la ira. Vigilantes de seguridad del Metro que ven pasar a diario ríos de miseria y están ya al límite de la resistencia, o de la psicopatía, quién sabe. Otra presentadora, más joven pero igual de ambiciosa que su colega, dispuesta a vender lo que sea por una exclusiva, sea real o no. Un cámara con cierta conciencia social a quien veremos si el ambiente y el tiempo no terminan por derrotar. Ah, y por encima de ellos, La Realidad, un personaje brillante de esos que Carlos Augusto pare de vez en cuando, y que se hacen inolvidables.
Luego ya, con todos estos ingredientes, con todas estas hienas, llegarán los hechos, exclusivas falsas, índices de audiencia tirando a los sótanos, alcohol, drogas, incontinencias familiares, un secuestro que se tuerce… Un buen cocimiento que el autor va metiendo en una olla a presión a la que le hubieran extirpado el chivato regulador.
Madrid, una vez más, es el epicentro del mal, el vórtice de un huracán que se puede llevar por delante a cualquiera, una sabana en la que cualquier hiena puede matar antes de tiempo y en la que la mentira se convierte en ley que todo el mundo respira y practica.
Todo ello narrado con esos trallazos lingüísticos, con esas imágenes afiladas que señalábamos al principio, porque hay que tener muy bien forjados la lengua y la mano para conseguir que esas miserias se inserten en una trama negra y la vayan enriqueciendo a cada página. Eso sí, no vayan a buscar aquí redenciones ni cosas por el estilo, porque lo único que lograrían serían hacer que aumentara aún más el estruendo hilarante de ya saben qué puñado de hienas.
https://www.solonovelanegra.es/la-risa-de-las-hienas-de-carlos-augusto-casas-por-antonio-parra/
No hay comentarios:
Publicar un comentario