Antonio Parra Sanz: «El caso de Chipé es uno de los sucesos más cruentos de la historia de Cartagena»
El escritor acaba de publicar 'Cartagena sangrienta', un libro que habla de doce crímenes a través de pequeñas crónicas y relatos breves.
Natalia Benito
Murcia. 26/06/2026
El día de la presentación de 'Cartagena sangrienta' (La Playa de los Libros, 2026) en el Teatro Romano de Cartagena, su autor, Antonio Parra Sanz (Madrid, 1965), recibió una docena de mensajes que le informaban de otros tantos crímenes truculentos acaecidos en la ciudad portuaria que podrían protagonizar las páginas de un nuevo libro. «Es posible que hagamos una segunda parte», comenta el escritor, profesor de Lengua y Literatura que, tras casi tres décadas en el Instituto Mediterráneo de Cartagena, se jubiló el año pasado, y es también crítico literario de LA VERDAD. Pero antes, hablamos del libro que acaba de presentar en varias localidades. 'Cartagena sangrienta' recopila en un volumen doce de los crímenes más impactantes ocurridos a partir del siglo XIX que Parra da a conocer a través de una pequeña crónica y un breve relato inspirado en alguno de los protagonistas de la historia, «nunca de las víctimas».
-¿Cómo surge 'Cartagena sangrienta'?
-Emilio Tomás, editor de La Playa de los Libros, tiene la colección Icue, que trata temas de este género. Él quería publicar algo relacionado con la crónica negra de la ciudad. Me lo propuso y yo estuve buceando por las hemerotecas hasta seleccionar doce casos que creo que son los más conocidos en la historia reciente de Cartagena, ocurridos a partir del siglo XIX. La única condición que le puse fue que yo hacía la crónica, pero quería también un poco de libertad para literaturizar los crímenes. Por ello hicimos esta estructura que tiene el libro: una pequeña crónica, no con gran profundidad, aunque suficientemente detallada para que el ciudadano medio conozca el crimen. Y luego, un pequeño relato tomando algún punto de vista: del criminal, de algún testigo, algún sospechoso... nunca de las víctimas. He procurado no utilizar a las víctimas como personajes literarios por una cuestión de respeto.
-¿Le ha resultado sencillo reconstruir estos crímenes?
-En general sí, porque la prensa se hizo eco de ellos en su momento. Los más complejos fueron los crímenes más antiguos, lógicamente, porque de aquellos ocurridos en el siglo XIX o a comienzos del siglo XX hay pocas referencias. En concreto, del caso de Los Habaneros (1927), en el que no hubo víctima mortal [fue un disparo de un capitán de infantería de marina a una de las camareras del hotel], solamente hemos encontrado una referencia en el diario 'El Porvenir'. Conforme nos íbamos acercando a la época actual, sí hay muchas más referencias.
-De esta selección de crímenes, ¿cuál gana en popularidad?
-Está el caso de Chipé, por ejemplo [1936], un caso legendario en la ciudad. No obstante, mucha gente no conoce los casos de la crónica negra de Cartagena. Yo pensaba que Chipé era 'vox pópuli', pero no; hay mucha gente que no sabía ni quién era Chipé ni qué es lo que había pasado, y es uno de los sucesos más cruentos de la historia de Cartagena por cómo la muchedumbre linchó un cadáver y lo arrastró por las calles de la ciudad. [Escribe Parra Sanz en su libro: 'Puede que el 19 de julio de 1936 merezca convertirse en una fecha vergonzosa para Cartagena, si no en lo histórico, desde luego sí en lo social. Aquel fue el día en el que una multitud de cartageneros consideró que debía linchar a un delincuente que había sido detenido por la Policía; y ante la imposibilidad de hacerlo, decidió lincharlo 'post mortem', para vergüenza de toda la ciudad'].
-¿Alguno más que le haya sorprendido por escasa popularidad?
-Hay personas que desconocen el caso de La Aljorra, que iba camino de ser el caso de un asesino en serie porque cometió tres crímenes. Pero después desapareció porque era un delegado de Falange. Le quitaron de en medio y el caso terminó. Pero había matado a dos personas, después tuvo un periodo de enfriamiento de un año, mató a una tercera y, si no le llegan a pillar, habría seguido. Que una localidad como La Aljorra, pequeñita, cuente casi con un boceto de asesino en serie, no deja de ser curioso.
«Que una localidad como La Aljorra, pequeñita, cuente casi con un boceto de asesino en serie, no deja de ser curioso»
-Tras esta búsqueda en prensa. ¿Cómo valora el tratamiento de la información de estos sucesos?
-Se nota que, cuanto más antiguo es el crimen, el tono en la prensa era más macabro, una narrativa más brusca que apelaba a la sangre, al terror y a la muerte. Luego, conforme nos vamos acercando más al presente, la prosa se suaviza. Por desgracia, y ahora me refiero a los casos de crímenes de género, existe la costumbre de utilizar términos ya muy manidos porque, como ha habido tantos, llega un momento en el que el periodismo casi parece que lo escribe por inercia. Ahí se nota menos intensidad en la narrativa periodística. En cuanto a los crímenes de género, he comprobado que había muchos y solo hemos elegido dos o tres; los más cruentos o los que tienen unas peculiaridades llamativas.
'Cartagena sangrienta'
Antonio Parra Sanz
Editorial La Playa de los Libros (2026)
-El 'true crime' está de moda, aunque a los lectores siempre les han gustado este tipo de historias. ¿Por qué cree que suscitan tanto interés?
-Creo que el ser humano es morboso por naturaleza y el crimen o el mal nos provoca una curiosidad que es difícil de evitar y buscamos saciarla desde la comodidad del sillón. Leemos circunstancias horribles pero que, afortunadamente, no nos afectan. También nos llama la atención la cercanía: cuando el crimen ocurre en su localidad o en zonas que conoce, se amplifica la curiosidad del lector.
-Dice en el libro que Cartagena es «una gran ciudad que atesora misterios y una apasionante crónica negra». ¿Más que otras localidades?
-Todas las ciudades tienen un lado oscuro. Hay quien dice que las ciudades con puerto, por lo que tienen de fronterizo, pueden tener una propensión un poco más alta a los crímenes, pero son épocas. Sí que es verdad que en Cartagena hemos tenido una época en la que el tráfico de antigüedades, sobre todo de restos arqueológicos romanos, era muy frecuente, y eso provocaba también una cierta delincuencia. No obstante, yo creo que va aparejado con el crecimiento de la ciudad: ha crecido y crece para bien, y también crece en lo malo. Igual que hay focos de menudeo y de drogadicción en la ciudad, también encontramos los crímenes de género que, por desgracia, no están circunscritos a una zona o a una época. En definitiva, no creo que Cartagena sea una ciudad especialmente truculenta.
https://www.laverdad.es/culturas/antonio-parra-sanz-chipe-sucesos-cruentos-historia-20260626223344-nt.html?fbclid=IwY2xjawSvk2hleHRuA2FlbQIxMABzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEeOXzUA5hJWcHzkb1oF2pdg7YdYjt3Gm3ueV4oD2hI5lRWtmkqt03ww696arQ_aem_MEETR1TgV-_NVqi_a83u4w
No hay comentarios:
Publicar un comentario