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miércoles, 9 de marzo de 2011

TRAMPANTOJOS


Madrugada en el tren, la niebla se alía con la noche para concederle unas horas más de eterna juventud, el vagón entero dormita hasta que en Murcia entra una pareja de mediana edad, ambos cargados con un equipaje informe además de los bártulos acarreados por los años de vida en común. La mujer se acurruca junto a la ventanilla y procura dormirse pronto. El hombre, por el contrario, esparce sus pertenencias por su asiento y por los dos asientos que tiene frente a él, huérfanos de respaldo: una radio, una libreta costrosa, un bolígrafo, una gorra, una bolsa de plástico de contenido indefinible, una naranja que pela con estrépito mientra se alegra de abandonar esta ciudad cuanto antes, todo ello vociferando sin cesar. Es zafio, grosero y tritura los gajos de la naranja con la boca entreabierta. Al fin, no contento con su invasión, le canta al vagón que en cuanto llegue a su destino visitará, sea como sea, el servicio de urgencias de algún hospital, porque no termina de orinar bien. Me inclino un poco para mirar a su mujer, escondida entre bufandas; juraría que se hace la dormida y no me extraña lo más mínimo.


sábado, 5 de marzo de 2011

CRÍTICAS LITERARIAS - MIGUEL PAZ CABANAS


Entomología humana

Santiago es un hombre que no puede alardear de triunfos, a los cuarenta años, separado y empleado de pompas fúnebres, no goza precisamente de la consideración de su familia. No obstante, decide pasar las vacaciones con su hija adolescente, como si en esa posible relación paterno filial estuviera escondida la panacea, y para colmo, su padre ha empezado a chatear con él, aunque con la peculiaridad de hacerlo desde el más allá.


Con estos predicamentos, Miguel Paz Cabanas regala al lector una intensa novela, intensa porque su autor es uno de esos escritores curiosos a los que les gusta observar, hacerse un millón de preguntas y luego empezar a plasmar en el papel lo visto, lo vivido, lo recordado, y casi hasta lo soñado. Su trayectoria como narrador no está avalada sólo por esa conducta de entomólogo humano, sino por numerosos galardones de relatos recibidos en España e incluso fuera de nuestras fronteras.


El equipaje narrativo, el viaje de Santiago y su hija, las conversaciones con el difunto padre, medio humorísticas medio existenciales, le conceden a la novela un ritmo constante pero no acelerado en exceso, como uno de esos ríos a los que no prestamos atención hasta que un otoño se desbordan. Cada una de las andanzas de Santiago, y no son pocas, le deposita frente a curiosos personajes, ambientes expresionistas o directamente del lumpen, viviendo situaciones esperpénticas o peligrosas que hacen de él una persona digna de lástima en ocasiones, pero también merecedora de simpatías. Que nadie se confunda pensando encontrar una ‘road movie’ a la americana, o una reedición de ciertas carreteras secundarias, hay una declaración de vida, con sus periodos de lucidez y de sombras, con sus delirios y sus miserias, una senda que impulsa al protagonista a seguir caminando a la búsqueda de un lugar imposible, una quimera en la que reposar sin ser mirado por encima del hombro.


‘El viaje del idiota’. Miguel Paz Cabanas.

Editorial: Baile del Sol. Tenerife, 2010. 174 páginas.

LA VERDAD (ABABOL), 5/3/2011


miércoles, 23 de febrero de 2011

CRÍTICAS LITERARIAS - PACO LÓPEZ MENGUAL

Ojos sedientos

Tan solo un escritor de mirada ávida podría atreverse a narrar cruentos episodios de la Guerra Civil desde la perspectiva de un joven pastor. Paco López Mengual, ya lo ha demostrado en sus dos novelas anteriores (“La memoria del barro” y “El mapa de un crimen”), tiene ojos siempre sedientos, y no sólo en lo literario, sino también en lo humano y cotidiano, por eso se agradece tanto una novela de este calibre, porque a pesar de las sombras de la muerte, cada página está repleta de vida.


El joven Marcial, humilde pastor de Barreiro, es el elegido por los espectros de los once fusilados del pueblo para que se convierta en su mensajero, y les ayude así a seguir luchando por una República cada vez más cerca de la extinción y la derrota. Nadie más que él puede verlos salir de esa fosa atropellada y furtiva que cavaron los futuros vencedores, y cuya huella en al tierra se asemeja a la de América del Sur. En manos de otro narrador, ni la situación resultaría creíble ni tampoco daría paso a una acerada crítica social de la España rural de la guerra, pero Paco López Mengual consigue que Marcial se gane el respeto de todo el pueblo, excepto de las fuerzas vivas, cuyos intentos por volver a eliminar a las once víctimas rayan la hilaridad.


Además de esta crítica social ya mencionada, del trazo sutil de personajes que pulularon por todo el país (maestro fusilado, cura fanático, falangista rijoso), no podía faltar en la novela una mujer espectacular y magnética, Elisa Febrero, con la que Marcial se empeña a toda costa en estrenar su masculinidad y huir después a América. Añádase a todo ello una buena sarta de historias tangenciales, mejor dicho, complementarias, atesoradas por ese afán que tiene el autor por recopilar vivencias y conversaciones ajenas, y estaremos ante una novela ágil e intrahistórica, de esas que nadie quiere que alcancen su punto final.


‘El último barco a América’. Paco López Mengual.

Editorial: Temas de Hoy. Madrid, 2011. 221 páginas.



sábado, 19 de febrero de 2011

CRÍTICAS LITERARIAS - MANUEL RIVAS


Fronteras de silencio

Tiene ojos y no ve, tiene orejas y no oye, tiene boca y no habla, ése es el abecé del buen habitante de Brétema, ése debe ser para Mariscal, el amo de la zona y del contrabando. Manuel Rivas aborda con gran valentía un tema que ha sido tabú en muchas localidades costeras de Galicia, y lo hace con el trazo habilidoso de unas criaturas que nacen, viven y mueren en esa naturaleza fronteriza repleta de silencios.


Además del capo, teñido por un hálito mitad cinéfilo mitad caribeño, estas páginas recogen las vidas de tres jóvenes: Brinco, Leda y Fins Malpica, tres niños acostumbrados a lidiar con lo que el mar devuelve a cada playa, y cuyas andanzas infantiles protagonizan la primera parte de la novela. Tres niños que se convierten en adultos en la segunda parte, a diferencia del eterno Mariscal, que como buen forajido parece estar por encima del paso del tiempo. Tres seres que verán cómo sus caminos se alejan y vuelven a cruzarse en un ambiente denso, embravecido, o teñido a la fuerza por las exquisitas maneras de Mariscal.


Brinco siempre fue un ganador, y siguió siéndolo cuando decidió trabajar al lado de Mariscal. Leda, indómita y salvaje, sobrevivió como pudo al lado de Brinco, criando a su hijo Santiago y colaborando de vez en cuando con el clan. Fins Malpica, en cambio, fue quien más se alejó de Brétema, pero todos los años pasados fuera le dieron la fuerza necesaria como para volver y tratar de ajustar una antigua cuenta pendiente. No hay dogmatismo en estas páginas, ni tampoco son maniqueas, Manuel Rivas perfila con enorme calidad la atmósfera callada y opresiva de la complicidad en los desembarcos, primero de tabaco, más tarde de drogas, pero evita hacer juicios, tan sólo presta sus ojos y su voz a las personas, de ahí la intensidad de todos los acontecimientos que narra. Nada hay silencioso cuando un buen escritor empuña su pluma.


‘Todo es silencio’. Manuel Rivas.

Editorial: Alfaguara. Madrid, 2010. 245 páginas.


miércoles, 16 de febrero de 2011

CRÍTICAS LITERARIAS - PABLO SÁNCHEZ


Sólo dinero

Pocas veces el tema central de una novela es el capitalismo más salvaje y las guerras intestinas de las grandes compañías, pero no se puede achacar únicamente la calidad de esta obra a la elección del tema. Si Pablo Sánchez obtuvo con ella el Premio Francisco Casavella fue también por el ritmo despiadado que imprime a su prosa, tan despiadado como las vidas de sus yuppies, y por la habilidad para la disección de los personajes que pueblan estas páginas.


César, el triunfador, capaz de abandonar la Filosofía por la consultoría empresarial, es un hombre dotado de un sexto sentido para sobrevivir en la jungla capitalista, pero en su armario hay un fracaso matrimonial y un par de esqueletos, sobre todo uno demoledor. No obstante, eso no le impide buscar contactos e influencias y tratar de reflotar la delegación que su empresa tiene en Barcelona, una oficina salpicada por los trastornos de una ex empleada, Yolanda, que ha dejado tras de sí un reguero de amenazas, pesimismo y mucha mala suerte. Los entresijos de la vida empresarial son jugosos, pero hay que saber cómo narrarlos, y Pablo Sánchez parece conocerlos de primera mano.


El ritmo de la escritura es intenso y a menudo hasta frenético, los escrúpulos brillan por su ausencia, y los cadáveres, ya sean reales o burocráticos, deben dejarse en la cuneta para que no le impidan al triunfador proseguir su estela ascendente. La política se hace presente porque hay muchos niveles de influencias en los que moverse, y las dentelladas vuelan por doquier. Pero por encima de todo ese ambiente wallstreetiano hay un objeto, un macguffin, un rosebud que preside muchas de las acciones, una vieja cámara de súper ocho que desempeñará un papel vital en esta historia cuya lectura es adictiva, casi tanto como se vuelve el trabajo para sus protagonistas, que se aferran a él como si en ello les fuera algo más que la vida.


‘El alquiler del mundo’. Pablo Sánchez.

Editorial: Destino. Barcelona, 2010. 315 páginas.

LA VERDAD - ABABOL (29/1/11)


lunes, 14 de febrero de 2011

TRAMPANTOJOS


Un hombre agreste va sentado en el autobús, junto a la ventanilla, de espaldas a la marcha, con un sofisticadísimo teléfono móvil enclaustrado en su mano, uno de esos aparatos con teclado minúsculo, agenda electrónica y centenares de aplicaciones. El aparato suena con frecuencia y él se limita a interrumpir la llamada, sin contestar, para devolver de nuevo la mano a su mejilla. Una mejilla surcada por décadas de trabajo en el campo, al aire libre, llena de las grietas de tantas cosechas recogidas. La expresión es mitad indiferente mitad triste, de nuevo pulsa el botón e interrumpe la melodía. En su oreja izquierda brilla una pequeña bola de oro, el pendiente y el móvil serán la marca de los hijos, el hierro con el que lanzar al exterior al patriarca de su propiedad, como si con ambos adminículos tranquilizaran el remordimiento de conciencia de no acompañarle en sus últimos años.

martes, 8 de febrero de 2011

LA LINTERNA MÁGICA - LISÍSTRATA

LISÍSTRATA

Las mujeres siempre han tenido un ojo especial para la política, ya lo demostró Aristófanes con su comedia, en la que una huelga de piernas cerradas ponía fin a varios años de guerra, claro que con Maribel Verdú en la pantalla, la guerra no hubiera durado ni lo que se tarda en pronunciar la palabra. El caso es que como la Historia suele repetirse, ahora ha surgido una política belga dispuesta a rememorar la lucha de Lisístrata, y ha propuesto que las mujeres de los políticos de aquel país se entreguen a la abstinencia hasta que sus cónyuges formen gobierno, porque al paso que van batirán en marzo el récord mundial (todas las estupideces tienen su plusmarca, como ya sabemos) de días sin gobierno, título que ostenta todavía Iraq.


La señora Marleen Temerman, ginecóloga (olé ahí la manera de garantizarse revisiones, por aquello de la inactividad) y socialista, retoma el testigo que algunos días empuñara el actor Benoit Poelvoorde (sí, ya sé que con el apellido de marras habrán pensado si no habrá sido éste el inductor de la medida de austeridad sexual), quien pretendía que no se afeitara un solo belga hasta que hubiera gobierno… Digo yo que se referiría a los varones, porque si no, la propuesta dela Temerman iba a ser, por fuerza, consecuencia de la del actor.

La verdad es que Europa anda revuelta, y no me extraña, porque los líderes políticos tienen el sexappeal más o menos donde la honradez, vamos, donde las avispas tienen la gracia, no hay más que ver a Zapatero, Rajoy, Berlusconi (pagando no vale, ¿eh?) o Sarkozy…, vaya plantel, así es muy fácil mantener las piernas cerradas. Me había prometido no hacer comentarios hirientes, pero es que viendo la cara de esta mujer, me da a mí que en Bélgica va a triunfar la anarquía, porque con tal de no acercarse a ella no va a haber quien gobierne. Tal vez sea una estrategia más sibilina, y se le haya ocurrido para justificar el hecho de que su marido no le ponga un dedo encima ni en el día de su cumpleaños.




Ojalá no triunfen este tipo de protestas, porque con la que está cayendo, si nos quitan ciertos desahogos muy necesarios, cualquier día nos da por hundir el continente, eso o buscar políticos macizos tipo Maribel Verdú o José Coronado, a ver si nos alegran la vista parlamentaria, que anda muy decaidita, la pobre.

domingo, 9 de enero de 2011

LA LINTERNA MÁGICA - 1984



1984

George Orwell lo creó para la literatura, y John Hurt y Richard Burton lo recrearon magníficamente en la pantalla. Me refiero al Gran Hermano, pero al original, al inquietante de verdad, al que lo controlaba todo y era capaz de tiranizar a la población aplicándoles los castigos más dolorosos, aquellos que incidían en las propias fobias de cada uno. Esa figura, hay que ver lo que son las cosas y los tiempos, ahora parece que ha cambiado de sexo, ha nacido la Gran Hermana encarnada por Leire Pajín y su afán de que los españolitos de a pie nos vayamos denunciando unos a otros en caso de humos varios.


En lugar de avanzar, retrocedemos, porque ese “Denuncie usted”, a poco que nos descuidemos, nos puede llevar otra vez a los años oscuros de la guerra y la posguerra, cuando tantas cuentas se ajustaron sin que mediaran precisamente causas ideológicas. Detrás de esos batallones inquisitoriales que tanto gustarían a esta ministra (pónganle cuero y una gorra de plato y temblaremos todos, o quizá haya algún masoquista que disfrute) se difumina, y nunca mejor dicho, la brutalidad de una ley que ha convertido a los fumadores en seres malditos, apestados y marginales, sin ocuparse de sus derechos, que también los tienen.



Lo siento mucho, porque sé que el derecho a la salud es importante, pero también lo es la libertad de elegir. No creo que haya un solo fumador que ignore que lo que hace le puede traer nefastas consecuencias, pero o se financian los tratamientos y las ayudas, o se deja de vender tabaco (calculemos todos el dineral que perdería el estado, si podemos), o se respetan lugares privados para que quien quiera ahumarse pueda hacerlo libremente y sin molestar a los demás. Derecho a la libertad, sí, pero para todos, y todos no son sólo los que quiera esta ministra, que no ha estudiado Medicina sino que es socióloga, y tal vez por ello se haya lanzado después a enfrentarse con las discriminaciones laborales por razones de opción sexual o aspecto, sin mencionar, eso sí, la discriminación laboral por incompetencia manifiesta, quién sabe por qué la habrá obviado.


Uno, que ha sido fumador y ahora no lo es, no comparte ni un ápice de esta ley dictatorial, o si no, empecemos por meter en ese saco de persecuciones otros comportamientos que también son nocivos para la salud. A saber: chicles que se pegan a los zapatos o la ropa y provocan síncopes y maldiciones varias; esputos de mayor o menor cremosidad que adornan las calles y martirizan mi sensibilidad estética; deyecciones caninas no recogidas por los dueños, con el consiguiente riesgo de resbalón y fractura de coxis o cadera; exceso de ingestas alcohólicas que llevan al vecino a gritar y zurrarse con su mujer impidiendo mi descanso y martirizando mis oídos; excesos de humos automovilísticos dañinos para los pulmones; exagerados volúmenes de las conversaciones telefónicas móviles que zahieren de nuevo mis tímpanos; atracones masivos de grasaza que llevan a la obesidad y al riesgo coronario de saturar hospitales; pero sobre todo, la imbecilidad manifiesta de los inútiles y los meapilas, meen de pie o sentadas, que amenazan mi equilibrio mental.


Ya lo decía el genial Luis Sánchez Polack, “Tip”, y es que los tontos me ponen muy nervioso, y España está cada vez más servidita de lerdos, y lerdas, no se me enfade la señora Pajín, que tal vez no se acuerde de cuando estudió el género neutro latino. Ganas me dan de volver a empuñar el cigarrillo, aunque sin encenderlo, sólo por molestar a los que vayan de iscariotes por la vida.


CRÍTICAS LITERARIAS - RUBÉN CASTILLO


BUEN ESTRENO

Escribir literatura para jóvenes es algo muy serio, máxime si ese paso lo da un escritor que habitualmente crea para adultos, porque hay algunos autores que se plantean ese cambio como una especie de divertimento y terminan por menospreciar al público infantil y juvenil. Por fortuna, ese no es el caso de Rubén Castillo, que se estrena en el mundillo juvenil con una novela muy bien armada, salpicada de misterios, y con una intriga que a buen seguro atrapará a todos los lectores.


La historia de Joaquín, durante los días que pasó lejos de sus padres, alojado en el campo con su tía Paloma, podría parecer a priori un manido recurso argumental, pero su autor la plantea con el mismo rigor con el que encara todas sus obras, con un lenguaje que en todo momento respeta tanto a su protagonista como a los lectores que disfrutarán con estas páginas. El desencanto del joven por tener que verse relegado a estar con su tía, en unos momentos en los que también se decide su futuro familiar, y la posible monotonía de esa estancia campestre, se ven rotos por la peculiaridad de una cueva en la que se suceden hechos inquietantes, y lo mejor de todo es que asistimos a esos hechos, dosificados con maestría, al mismo tiempo que lo hace el propio Joaquín.


Con independencia de los valores que esta novela transmitirá a los jóvenes, y de las espléndidas ilustraciones de Mar del Valle que la acompañan, resulta de lo más gratificante disfrutar de la buena mano de Rubén Castillo, porque ha sido capaz de emplearla con la misma habilidad que ya ha demostrado tanto en la novela como en el relato, e incluso en el ensayo, a lo largo de una trayectoria literaria que amplía ahora sus registros con la seguridad del trabajo bien hecho y del talento bien administrado.


‘La cueva de las profecías’. Rubén Castillo.

Editorial: Edimáter. Sevilla, 2010. 117 páginas.

(LA VERDAD, "ABABOL", 8/1/2011)


domingo, 19 de diciembre de 2010

CRÍTICAS LITERARIAS - ELVIRA LINDO



El beneficio de la esperanza

La vida de Antonia es la vida de una mujer de los años ochenta, con un pasado ideológico de izquierdas, una familia propia del franquismo, una profesión liberal, un matrimonio que se deshace y un hijo, Gabi, con el que mantiene una singular relación, la que ha provocado la desaforada imaginación del niño. No hay nada extraordinario en el planteamiento de Elvira Lindo, y seguramente por ello el volumen tiene tanta calidad literaria, porque como ya ha hecho otras veces, focaliza su narración en lo humano, al tiempo que lo mezcla con sus propias vivencias.

Yendo un poco más allá, la novela ofrece también una magnífica panorámica de los primeros años de la España posfranquista, de aquel Madrid de la ‘movida’, las novedades artísticas e ideológicas, las modas nuevas y hasta el nacimiento de las televisiones privadas. Antonia desglosa su existencia desde ese presente, pero para justificarla, mejor dicho, para explicarla, recurre a su memoria y a la memoria de sus antepasados, la familia materna, pueblerina y menos progresista, el padre hecho a sí mismo, triunfador a base de trabajo y licenciado en la calle, como tantos españoles de los sesenta, los hermanos temerosos de no cumplir con las expectativas paternas, y los amigos juveniles, fieles algunos hasta volver a aparecer años después.

Dos acontecimientos inician la catarata de vivencias: el nacimiento de Gabi y la muerte de su abuela, los dos momentos más importantes en la vida de Antonia, a quien los demás han catalogado siempre como portadora de una gran alegría e imán para el dinero, pero también como una mujer imposibilitada para la felicidad conyugal. Hay quien podrá considerar la novela un tanto triste, es cierto que hay momentos teñidos de un demoledor pesimismo, pero el mérito de Antonia, o de Elvira Lindo, consiste en seguir adelante con su vida, concediéndole siempre a la línea siguiente el beneficio de la esperanza.

‘Lo que me queda por vivir’. Elvira Lindo.

Editorial: Seix Barral. Barcelona, 2010. 272 páginas.


martes, 14 de diciembre de 2010

CRÍTICAS LITERARIAS - PETER HANDKE


Gran labor la que ha realizado Nórdica Libros al rescatar y publicar de nuevo esta primera novela de Peter Handke, para que así el lector pueda observar la enorme evolución experimentada por el autor alemán en sus obras posteriores. Con la idea de un texto fragmentario lleno de recuerdos, el mundo rural germano se difumina con la mirada, demasiado errática, del personaje metido a narrador, tan errática que a veces cuesta demasiado seguirla, y es que los caminos de la mente pueden ser, además de inescrutables, laberínticos en exceso.


‘Los avispones’. Peter Handke.

Editorial: Nórdica Libros. Madrid, 2010. 238 páginas.

lunes, 6 de diciembre de 2010

CRÍTICAS LITERARIAS - ANA BALLABRIGA, DAVID ZAPLANA


Sin aliento

Nunca es fácil escribir a cuatro manos, porque los estilos suelen ser criaturas muy exigentes, pero Ana Ballabriga y David Zaplana parecen haberse convertido en unos expertos, porque en esta segunda novela han logrado su principal objetivo: que su prosa sea una, señal inequívoca de que sus proyectos, tanto los vitales como los literarios, son uno también. Han concebido esta historia de suspense con la capacidad necesaria para mantener en vilo al lector hasta sus últimas páginas, y con una estética muy visual, no en vano han bebido siempre de fuentes cinematográficas y practican ellos también el séptimo arte.


Nico, psicóloga, y Nuno, policía, viven en Lisboa y atraviesan una rocosa crisis de pareja, ella no quiere tener hijos y él no desea ser especialmente ambicioso en su trabajo; las recriminaciones se cruzan amargas hasta que alcanzan una tregua, él se involucra en un caso importante y ella promete colaborar estableciendo el perfil del asesino. Porque hay un asesino en serie de lo más macabro y escatológico, con tintes de un sexo que no practica, y cuyas actuaciones parecen mover los cimientos del matrimonio. Para completar el cuadro, Nico tiene una paciente muy extraña embarcada en un romance con un hombre casado cuyas descripciones son sospechosamente parecidas a las de Nuno.


Y a partir de ahí, el vértigo, con unos diálogos brillantes y una trama que se vuelve intermitente de la mano de los asesinatos y de las sospechas de la propia Nico, que llega a temer incluso por su vida. Además, y en un alarde narrativo considerable, el pasado de la psicóloga regresa para atormentarla y ofrecerle un encuentro muy poco deseado con un padre al que lleva muchos años odiando. No queda más que racionar bien el aliento para que nos llegue hasta la última página, porque estos dos escritores nos van a llevar hasta ella casi cogidos del cuello, sin permitirnos un solo parpadeo de más.


‘Morbo gótico’. Ana Ballabriga, David Zaplana.

Editorial: Alfaqueque. 2010. 346 páginas.

(LA VERDAD, "ABABOL", 4/12/10)


viernes, 3 de diciembre de 2010

LA LINTERNA MÁGICA - SU DISTINGUIDA SEÑORÍA

SU DISTINGUIDA SEÑORÍA

Todo proceso electoral necesita unos días de reposo antes de ser analizado, porque no bastan las carreras del recuento para ofrecer resultados que no son más que estadísticas. Y como ya han pasado esas jornadas, las recientes elecciones catalanas nos han abierto, nuca mejor dicho, un panorama novedoso y lleno de atractivos. Por no hablar de que sus efectos se dejaron notar, y de qué manera, el día después sobre el verde del Nou Camp (otro día hablaremos de la gran casualidad de que ese partido, y no otro, haya coincidido con semejantes comicios).





Y es que ahora se explica por qué los jugadores del Barça salieron como salieron, rebosando testosterona incluso el mismo Guardiola (cosa rarita en él), que por un día dejó de mingitar colonia y sacó los colmillos como cualquier mortal. Cómo no iban a estar desenfrenados después de que Carmen de Mairena y María Lapiedra hubieran puesto la campaña electoral a mil, así cualquiera salta al campo y se come a quien se le ponga por delante, tal vez la UEFA debería plantearse considerarlo doping de última generación.


Desde luego, eso es participación femenina y no lo que se respira en Madrid, cómo vamos a comparar los enjutos pellejos de Mª Teresa Fernández de la Vega como la rotundidad de la pelirroja Carmen de Mairena, mente preclara además de cuerpo virginal (capaz de ganar a Rosa Díez, otra flacucha sin sal), aclamada por los alumnos de la Universidad Pompeu Fabra y cuyo programa defendía la práctica del sexo libre, la vuelta de las majorettes y el envío de una nave a Marte con productos catalanes, en un proyecto colonizador que ríase usted de los almogávares. A ver si aprende Carod Rovira cómo se hacen campañas de catalanismo.





Pero no acabó ahí la cosa, porque el partido del señor Laporta también tuvo a otra campeona del mundillo político, María Lapiedra, que dejó en pañales a la Cospedal o a Soraya Sáez de Santamaría. El angelito se fue a Madrid a rodar un vídeo con la bandera independista, se ve que en la capital el número de votantes catalanes es enorme, y hasta se dejó tirar del tanga por el expresidente culé, pero luego se sorprendió de que, vía Facebook, la retiraran de la campaña, y eso que ella había dejado las filas de Esquerra Republicana para fichar por Solidaritat Catalana.


Estas dos reales hembras demuestran la gran salud de la política patria, especialmente de la catalana, siempre a la vanguardia de las innovaciones más progresistas. Ya le hubiera gustado a Eddie Murphy contar con ellas en su película, él al menos esquilmaba a los congresistas norteamericanos, por aquí sólo nos pueden birlar el sentido común, porque dinero ya no nos queda. Lo malo es que no veremos a ninguna de las dos en el Parlament, porque iban a ser la comidilla de la Carrera de San Jerónimo. Esperemos que no cundan estos ejemplos cuando las demás autonomías celebren sus comicios, o las crónicas políticas las leeremos en Hola o Pronto.


viernes, 19 de noviembre de 2010

TRAMPANTOJOS


Hay un hálito de primitiva satisfacción en el carro repleto de víveres que sale del supermercado. El hombre que lo empuja, tras un par de horas de pacientes elecciones, se muestra casi casi ilusionado al vaciarlo en el coche, y aún más al trasladar el contenido hasta la nevera y la despensa. Después de varios milenios, empuña la misma sonrisa ufana del cavernícola que ha logrado abatir una pieza y acumular alimentos para su prole durante un invierno polar. A cambio, recibe la amenaza inclemente de los códigos de barras y las inquietantes fechas de caducidad, como si el hambre o la gula pudieran programarse.



sábado, 13 de noviembre de 2010

CRÍTICAS LITERARIAS - ALMUDENA GRANDES


La heredera de Galdós

Siempre ha reconocido Almudena Grandes lo que le debe a Benito Pérez Galdós, y es una influencia de la que presume a menudo, hasta el punto de que gracias a ella ha iniciado una serie de novelas que abarcarán algunos episodios de la posguerra española, o de una guerra interminable, como ella misma ha titulado la obra. Esta primera entrega tiene como fondo la invasión, en 1944, del Valle de Arán por parte de ocho mil soldados pertenecientes a la Unión Nacional Española, republicanos todos, combatientes contra Franco y Hitler, espíritus que buscaban sin cesar una justicia que les volvió, una vez más, la espalda.


La autora madrileña ha preparado una mixtura tan atrayente como los platos de su protagonista, combinando lo histórico con lo ficticio, porque en la novela hay dos líneas claramente diferenciadas hasta en la voz narrativa: una en tercera persona, en presente histórico y otra en la íntima primera persona de sus personajes, una que evoca los hechos ocurridos hace más de sesenta años y otra que recrea el amor de Inés y Galán. Dos criaturas nacidas con el sello de Almudena Grandes, cuyas vidas se insertan en mitad de los hechos reales, no en vano, en muchas páginas de la obra leemos la siguiente frase: ‘La Historia inmortal hace cosas raras cuando se cruza con el amor de los cuerpos mortales’. Y el mayor mérito de esta novela radica, no en el talento literario de su autora, que a estas alturas está ya fuera de toda duda y más que reconocido, sino en su capacidad de hacer pasar como absolutamente real la ficticia historia de amor.


Porque además del idilio, con todos sus sufrimientos, penurias y alegrías, de Inés y Galán, esta novela le ofrece al lector otras relaciones muy reales, como fueron las de Dolores Ibárruri con Francisco Antón, o la de Jesús Monzón, encargado de dirigir a los comunistas españoles a este y al otro lado de los Pirineos, con Carmen de Pedro. Ambas comprobables, tanto como desconocidas para gran parte del público. Un público que tampoco tenía noticia de aquella escaramuza de 1944, la única que logró meter el miedo en el cuerpo a Franco, ni del resultado final, con todos los combatientes olvidados una vez más, en esta ocasión no sólo por los aliados, sino también por los burócratas de su propio partido.


Pero por encima de canalladas históricas están los seres humanos, esas piezas de los atlas que le gusta armar a Almudena Grandes, y estas páginas son de nuevo un homenaje a la vida, a los ideales, a la lucha, por lo que arrancarán, a veces, hasta alguna lágrima a los buenos lectores.


‘Inés y la alegría’. Almudena Grandes.

Editorial Tusquets. Barcelona, 2010. 728 páginas.

LA VERDAD, "ABABOL" (13/11/2010)


domingo, 7 de noviembre de 2010

CRÍTICAS LITERARIAS - JUAN RAMÓN BIEDMA



Si imaginásemos al Valle-Inclán más transgresor metido a narrar una novela negra, nos acercaríamos a lo que ofrece Juan Ramón Biedma en estas páginas, una trama enloquecedora y un lenguaje vertiginoso para contarnos las andanzas de Anube, Set Santiago, Eme Tobasa o Ana Mengele, criaturas desubicadas que se buscan a sí mismas mientras tratan de huir de la miseria o de la neurosis, no siempre espontánea, porque la peor locura es la que los demás pintan de normalidad para controlar las mentes y ejercer una tiranía sin límites.

‘El humo en la botella’. Juan Ramón Biedma.

Salto de Página. Madrid, 2010. 411 páginas.


domingo, 31 de octubre de 2010

LA LINTERNA MÁGICA - JUSTINO, UN ASESINO DE LA TERCERA EDAD

JUSTINO, UN ASESINO DE LA TERCERA EDAD


Jubilar a alguien antes de tiempo tiene sus riesgos, y si no que les pregunten a las víctimas de Justino, puntillosas y ajusticiadas ellas para que el emérito puntillero pudiera seguir ejerciendo, aunque lejos de Las Ventas y con el objetivo de recaudar fondos para ir a recalar a Benidorm junto a su amigo Sansoncito. A los jubilados de Palma de Mallorca no les ha llegado el retiro antes de hora, y tampoco les han apuntillado, pero casi, porque las fuerzas del orden, como ya sabemos, han entrado a saco en su negocio de bingos ilegales, requisando a lo bestia bombos, bolas y cartones. Ya era hora, porque estos clanes desdentados estaban amenazando con acabar con el pulquérrimo negocio de las casas de juego “legales”.

Sí, sí, y es que apostaban nada menos que diez céntimos por cartón, con los tiempos críticos que corren. Pecata minuta, pensarán algunos, pero porque no conocían la trastienda del negocio como las fuerzas policiales baleares. Bajo las mesas se trapicheaba con lexatines y sintrom, y las recetas corrían de mano en mano, porque en su reverso se falsificaban cartones y hasta se firmaban pagarés. Un escándalo de tomo y lomo, vamos. Menos mal que los inspectores son unos linces, porque estos delincuentes longevos, no contentos con el bingo, habían creado también una red de estraperlo poniendo a los nietos como pantalla: negociaban con potitos, vendían a cincuenta euros las dosis de leche en polvo, y hasta fabricaron “rulas” de apiretal, requeridísimas por los diabéticos.

Es preciso frenar esta locura del crimen, que amenaza con saltar desde Mallorca hasta la península. Por fortuna, la reciente reforma ministerial aún no está cerrada, el nuevo gobierno de Zapatero es firme y en unos días se presentará a los medios el Gerontoministerio, cuya cartera ha recaído en Cayetana de Alba, preclaro símbolo de la cuarta edad española que está dispuesta a dignificar a los decentes mayores patrios, y a acabar con estos elementos del hampa más plebeya, y que incluso ha filtrado ya alguna de sus medidas más revolucionarias. Pronto se descontará de las pensiones el desgaste de bancos de parque, o el gasto de aceras por andadores y conteras de bastón, además de cuadruplicar el precio del maíz con que alimentar a las palomas.

O les hacemos frente, o la mafia de los abuelos se hace con las riendas de nuestra sociedad. Yo al menos he avisado.




domingo, 24 de octubre de 2010

CRÍTICAS LITERARIAS - ARNE DAHL


El Grupo A

Un nuevo heredero podría considerarse a priori a este autor sueco, Arne Dahl, sobre todo teniendo en cuenta que las sombras de Henning Mankell y Stieg Larsson siguen siendo bastante alargadas, pero a poco que un lector aficionado al género negro se adentre en sus páginas, se percatará enseguida de que no es así, no es un autor más que se dedica al misterio, sino que desde este volumen tiene muy claro cuál es su universo narrativo y cómo continuarlo, tal y como iremos comprobando en las próximas entregas.


A raíz de un incidente con rehenes, el oscuro inspector Paul Hjelm ve como su carrera se tambalea, a pesar de que su popularidad mediática se ha disparado casi tan rápido como lo hizo su pistola. Desde esa gran contradicción le llegará una puerta, una salida para poder sentirse un verdadero policía, porque de talentos como el suyo, más o menos ocultos, se nutre el Grupo A, una unidad especial que recoge a diversos agentes de todo el país que, o bien son unos incomprendidos en sus destinos actuales, o todavía no han sido capaces de explotar todo su potencial.


Como es lógico, este tipo de unidades no se forman de la nada, sino por necesidad, y la necesidad en esta ocasión es el asesinato de dos empresarios, caídos con el mismo modus operandi, en una escalada que parece estar provocada por mafias extranjeras. Hjelm se integrará en un grupo en el que hay una mujer con un pasado algo oscuro, un sueco-chileno, un antiguo abogado, un culturista arrepentido y hasta el cantante de un coro eclesiástico. De esa heterogeneidad nacerá una colaboración capaz de resolver un caso complicadísimo, sin olvidar, como ocurre casi siempre en la literatura negra sueca, las correspondientes visiones y críticas sociológicas con las que desenredar las entrañas del país, de las que Arne Dahl es incapaz de sustraerse y que hacen su novela no sólo atrayente, sino muy creíble.


‘Misterioso’. Arne Dahl.

Editorial: Destino. Barcelona, 2010. 492 páginas.

LA VERDAD, "ABABOL" (23/10/10)


sábado, 2 de octubre de 2010

CRÍTICAS LITERARIAS - ROSA HUERTAS


A flor de piel

Así terminan las emociones del lector conforme se acerca la resolución de esta magnífica novela, en la que Rosa Huertas abarca varias técnicas narrativas: las memorias, la Historia, los diarios, las confidencias, el misterio y, por encima de ellas, el homenaje a Miguel Hernández ahora que se cumple su centenario. Pero que nadie tache este texto de oportunista, porque no lo es, personajes como Clara y Víctor dan fe de ello, su hermosa amistad y la calidad literaria de la autora hacen el resto. Es imprescindible.


‘Mala luna’. Rosa Huertas.

Editorial: Edelvives. Zaragoza 2009. 245 páginas.


CRÍTICAS LITERARIAS - ANTONIO CALZADO


Si en una ciudad sombría un asesino se dedica a estrangular jóvenes, y además se produce el misterioso robo de un cuadro, aparentemente sin demasiado valor, la intriga puede despistar al lector en un principio, pero para evitarlo están tanto Antonio Calzado como el detective Javier Dantas, para ir atando cabos y enlazar ambas historias, hilvanándolas con los hilos de la magia y el esoterismo, hasta que el destino final prorrumpa en sus últimas carcajadas. Una narración intensa y muy bien delineada, incluso en los más íntimas profundidades de un secreto que arrastra cuatrocientos años tras él.


‘Umbría’. Antonio Calzado.

Editorial: Almuzara. Córdoba, 2009. 336 páginas.


martes, 10 de agosto de 2010

LA LINTERNA MÁGICA - RATAS A LA CARRERA


RATAS A LA CARRERA


Al igual que aquellos diez seres extraños e intrépidos pugnaban por ganar dos millones de dólares en la cinta de Jerry Zucker, parece que el verano siempre trae consigo un buen cargamento de mentes pasadas de fecha, empeñadas en protagonizar los eventos más estrambóticos. Me había jurado a mí mismo que este año no me haría eco, pero es que me lo ponen muy difícil, vaya, y así no se puede uno resistir. Ya hace algún tiempo que lo fueron anunciando, justo cuando la familia del puertorriqueño David Morales decidió embalsamarlo subidito en su moto, con ademán de velocidad incluido, para que los deudos lo velaran adecuadamente en el tanatorio, menos mal que luego no le enterraron con la máquina, aunque me consta que hubo más de un cuarto de hora de serio debate entre los asistentes.


Pero eso no fue nada, porque hace unos días, un grupo de una especie de policía femenina del norte de Nigeria comenzó a rizar el rizo, organizando una ceremonia punitiva de destrucción de centenares de botellas de cerveza, alegando que su consumo incumple la “sharia”. Si alguno de mis amigos estuviera en el gobierno de este país, Dios y la corte celestial no lo quieran, habría roto al día siguiente relaciones diplomáticas con Nigeria, o incluso elevado una protesta formal ala ONU. Lo curioso, tal y como demuestra la fotografía, es que mucho respeto a la “sharia” pero una de las exaltadas bien que se ocupa de grabar el evento con el móvil, igual luego lo subió al coranfacebook, o al suratube. Mucho rigor, sí, pero sin pasarse.



A todo esto, salta la bomba con la noticia de que Playboy está en quiebra, y que ya ni siquiera las fiestas de Hugh Hefner pueden levantarla, la quiebra, digo. Vamos a ver, porque la crisis es tolerable, la bajada de sueldo funcionarial también, hasta si me apuran, las ascéticas vacaciones de la señora Obama en Marbella, pero si Playboy desaparece y nos destruyen las botellas de cerveza, apaguen el mundo que yo me bajo.


Claro que, como decía el sabio, siempre hay alguien peor, que le pregunten si no al ruso que ha muerto en plena final del campeonato mundial de sauna. Pero bueno, con la que está cayendo, ¿merece la pena encerrarse con otro tío cachas – que está, por cierto, también en cuidados intensivos -, en un habitáculo a más de cien grados?, vamos, ni aunque sea en Finlandia. Luego nos extrañamos de que surjan psicópatas capaces de las mayores barbaridades, si la actualidad está llena de ejemplos, entre los concursos gastronómicos de ingestas masivas de hamburguesas, ortigas o huevos duros, los quesos que bajan rodando por las verdes colinas británicas o los campeonatos de lanzamiento de móvil o de aplastamiento de insectos, que los hay, estamos más desnortados que nunca.



Incluso aquí, ahora hay una cadena enemiga que estrena un programa de espiritismo en el que algunos famosos contactarán con sus muertos, que digo yo que qué poco los querrían, porque en vez de dejarlos tranquilos se van a empeñar en mostrarles la enjundia de la tele, son ganas de no respetar su descanso. Habrá que traer al programa a los herederos de Pat Garrett, soliviantados porque los familiares de Billy The Kid han solicitado el indulto aduciendo que el sheriff y antiguo amigo del niño le mató por la espalda. Tenían que resucitar los dos y liarse a tiros con este corral esquizofrénico en el que estamos convirtiendo la Tierra.


Y lo malo es que aún queda verano para rato, ojalá que alguien nos libre pronto de todas estas ebulliciones cerebrales. En la película, una panda de ricachones apostaba sobre las andanzas de los participantes, aquí no nos queda ni siquiera ese consuelo, y menos mal que ninguna de estas lumbreras está podrida de dinero, que si no…



CRÍTICAS LITERARIAS - MARÍA DUEÑAS


Hilvanes de vida

A veces, el mundo de la literatura se mueve por unas causas sencillísimas, como por ejemplo la calidad y la capacidad de fabricar una buena historia. Estos dos rasgos son los que han propiciado el éxito de la novela de María Dueñas, alimentado también por otro motor que ya ha demostrado su poderío en otras ocasiones: el boca a boca, porque por encima de las reseñas de los críticos más especializados, esta novela ha crecido gracias a sus lectores, y es que resulta difícil encontrar a alguna persona que no hable bien de ella.


De todas formas, no son esos los únicos méritos, tras ellos hay una historia que nos recuerda a la épica decimonónica, un personaje de incierto destino, y una prosa ágil que lleva a pasar en un suspiro cada página en busca de un nuevo episodio de la azarosa existencia de Sira Quiroga primero, y de Arish Agoriuq después. A eso hay que sumarle, también, la elección de una época que suele ser muy atrayente para el lector, el primer tercio del pasado siglo, y la habilidad que ha mostrado María Dueñas para encuadrar su narración en un periodo que tal vez haya sido poco aprovechado hasta ahora en la literatura española: aquellos años primeros de nuestra posguerra en los que España era en una pradera de espías nazis y británicos, a caballo entre nosotros y los vecinos portugueses.


Y no debemos olvidar tampoco a Marruecos, la zona del protectorado español que se convirtió en una especie de paraíso durante los años de la guerra, un oasis de paz y de exotismo en el que la protagonista se refugia para lamer las heridas de más grande desengaño amoroso que sufrió en su vida. Podemos seguir sumando méritos, el cariño con el que es tratado el personaje de Sira, su capacidad para adentrarse en aventuras más que arriesgadas, narradas con mesura y sin ninguna prisa, su infatigable trabajo como modista, y la exquisita alternancia mostrada por la autora para manejar ficción y situaciones históricas, personajes literarios y otros absolutamente reales, como Serrano Suñer, Beigbeder o la propia Rosalinda Fox. Cualquier época es buena para leer una gran novela, pero el verano nos regala más tiempo, María Dueñas se encargará de hilvanarnos entre sus costuras.


‘El tiempo entre costuras’. María Dueñas.

Temas de hoy. Madrid, 2009. 638 páginas.

viernes, 16 de julio de 2010

CRÍTICAS LITERARIAS - LEONARDO PADURA



Una vez que ha remitido el aluvión escandinavo de novelas negras que nos han helado las emociones, y en algunos casos el ánimo lector, porque era más el ruido que las nueces, conviene volver la vista a latitudes más australes, o más caribeñas, para encontrarse con una serie de novelas magníficas, protagonizadas por Mario Conde, hijo putativo, o más bien hermano de farras escritoras, de Leonardo Padura.


La última entrega de la esta serie, ‘La neblina del ayer’, ni siquiera es ya una novedad editorial, pero el verano es un momento magnífico no sólo para hacerse con ella, sino para hincarle el diente a toda la serie, una vez que la editorial Tusquets tuvo la feliz idea de reeditarla íntegra en nuestro país. Eso sí, aquellos lectores que esperen encontrarse folklore cubano, que lo olviden, al igual que tampoco encontrarán amargas quejas sobre bloqueos, dictaduras o dificultades de abastecimientos en la isla. Leonardo Padura no ignora ninguno de estos temas, habla de todos ellos siempre que su personaje se los encuentra de cara, pero los trata como la realidad de fondo, no como temas narrativos centrales, no en vano hablamos de novelas negras, donde lo vertebral siguen siendo los crímenes.


El Conde, como es conocido este investigador, no está solo, y el universo de amigos que jalonan sus páginas le hace más grande. Con él está el grupo de preuniversitarios de finales de los setenta que se unieron para siempre, y que siguen viviendo en la isla: el Conejo, Andrés, Miki Cara de Jeva, Tamara, Candito el Rojo, y sobre todo el Flaco Carlos, que ya no es flaco porque arrastra su obesidad en una silla de ruedas a la que le condenó una bala en la guerra de Angola, pero que ahora es el hermano del Conde, adoptado también por su madre, Josefina, auténtica maga de los fogones por encima de todas las precariedades.




La memoria de todos ellos salta en alguna de las novelas de la serie, empezando por el propio estreno, ‘Pasado perfecto’, y sacude la existencia y ánimo de Mario Conde cada dos por tres. En la jefatura hay también grandes fidelidades, al mayor Antonio Rangel y al sargento Manuel Palacios, tan gran conquistador como loco del volante, pero sólo hasta que el Conde, al finalizar la cuarta entrega, ‘Paisaje de otoño’, decide ser leal al mayor y abandonar el cuerpo cuando aquél es depuesto. Eso le sirve también para intentar recuperar el viejo sueño de ser escritor, sueño que alternará con labores de detective privado en las dos últimas novelas, porque ha de comer igualmente.


Un hombre que bautiza a su pez Rufino como homenaje a su abuelo, un hombre que cataloga las pestañas de una mujer como carnívoras, capaces de devorarle entero en uno de sus aleteos, sin duda merece que leamos sus andanzas. Leonardo Padura tiene la mitad de la culpa, pero Mario Conde pone lo suyo con frases lapidarias, como aquella con la que se defiende cuando le llaman ex policía: “…ni policía, ni hijo de puta, ni maricón, ni asesino tienen el privilegio del ex”. Tan contundente como sus páginas, quien se acerque a ellas no se arrepentirá.


‘Pasado perfecto’. 240 págs.

‘Vientos de cuaresma’, 232 págs.

‘Máscaras’, 240 págs.

‘Paisaje de otoño’, 264 págs.

‘Adiós, Hemingway’, 200 págs.

‘La neblina del ayer’, 360 págs.

Autor: Leonardo Padura

Editorial: Tusquets





martes, 13 de julio de 2010

LA LINTERNA MÁGICA - TIENES UN E-MAIL

TIENES UN E-MAIL

Por desgracia, al otro lado de la línea no suelen estar ni Meg Ryan no Tom Hanks, y el contenido dista mucho de ser amoroso, o siquiera sentimental, me refiero a esos correos electrónicos que todos recibimos de vez en cuando, y cuyo contenido es exclusivamente…, procuraré ser educado al elegir el término: ideológico.


Y dentro de la avalancha, al menos los políticos pueden ser tolerables, sobre todo con la que está cayendo, aunque tengo ya muchas ganas de comprobar si los que ahora envían chuflas y ridiculizaciones hacia los que nos desgobiernan, hacen gala del mismo sentido del humor cuando nos desgobiernen los suyos, y sean sus bandejas de entrada las que se llenen de mofas, espero que en ese momento presuman también tanto de ingenio como de fair-play.


Los que verdaderamente me sacan de quicio, bueno, se acabó la corrección, los que me envenenan la sangre son aquellos que se permiten manipular a modo los datos y episodios de la Guerra Civil. Sí, los de aquella gente que pide que cerremos heridas cuando se habla de la represión franquista pero no duda en poner el grito en el cielo si algún familiar republicano quiere recuperar unos restos. Esa doble moral es la que me provoca náuseas. Imagino que no es tan difícil escuchar testimonios, e incluso abrir un libro (aunque esto igual sí requiere un gran esfuerzo intelectivo) para saber que crímenes y barbaridades hubo en ambos bandos, en ambos, no sólo en el que nos convenga en cada momento, así que no estaría de más, qué sé yo, que además de Paracuellos, muy utilizado como ejemplo de barbarie comunista, recordáramos también la plaza de toros de Badajoz, donde se lidió y estoqueó, tal cual, a numerosos presos republicanos.




Estos cruzados de no sé qué torticera justicia se indignan ante la Ley de la Memoria Histórica, que yo sepa, en ella se habla de las víctimas de la Guerra Civil sin especificar bando alguno, y de las víctimas del franquismo. A nadie, de ningún bando, ni se le exige que busque restos ni se le impide que lo haga, así que no entiendo estos dolores, salvo que se busque reinstaurar lo que muchos años de democracia han logrado aniquilar.


Y para quien piense que sólo piden subvenciones los familiares de republicanos, una vez más la lógica más matemática: en una guerra siempre hay más víctimas del bando perdedor, por si alguna vez se lo habían preguntado. En fin, lo más grande de esta democracia es que todo el mundo podrá seguir diciendo lo que quiera, por eso escribo este artículo, pero por favor, no manipulemos tanto. O tal vez lo que yo tenga que hacer sea filtrar mejor mi lista de contactos electrónicos. Vale.


martes, 6 de julio de 2010

CRÍTICAS LITERARIAS - ELOY CEBRIÁN



Con aires borgianos, cortazarianos y hasta reflejos de Poe presenta Eloy Cebrián esta docena de relatos inquietantes, dotados de una atmósfera casi británica, misteriosa, que atrapa al lector desde sus inicios. Cuentos como ‘Las luciérnagas’ o ‘La torre’ son auténticas perlas narrativas, escritas con una delicadeza extrema y un esmero en el lenguaje más que destacable. Volúmenes como éste hacen que el gran público termine de respetar de una vez el género del relato, y ayuda a que el mercado le otorgue el lugar que en justicia le corresponde.


‘Comunión’. Eloy M. Cebrián.

Editorial: Alfaqueque. Murcia, 2009. 188 páginas.