(LA VERDAD, "ABABOL", 10/6/2017)
ANTONIO PARRA SANZ (Madrid 1965), escritor y crítico literario. Novelas: Ojos de fuego, La mano de Midas (Premio Libro Murciano 2015), Los muertos de las guerras tienen los pies descalzos; Acabo de matar a mi editor, Dos cuarenta y nueve y Entre amigos (Serie Sonia Ruiz 6). Relatos: Desencuentros, El sueño de Tántalo, Polos opuestos, Cuentos suspensivos, Malas artes, Gomes y Cía, Cartagena sangrienta. Artículos: La linterna mágica, Butaca de patio. Ensayo: Tres heridas.
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domingo, 18 de junio de 2017
domingo, 4 de junio de 2017
DOCE LUNAS- JUANJO BRAULIO
DOCE
LUNAS
JUANJO
BRAULIO
SUCIOS Y MALVADOS
Sucios y malvados, la nueva novela de Juanjo Braulio, es una prueba de fuerza, una
creación titánica con varias tramas tan complejas como la prostitución, la
venganza, la corrupción o la imposibilidad de impartir justicia. De todo ello
hemos hablado con el autor valenciano en esta entrevista que apareció recientemente en la revista Sólo Novela Negra:
http://solonovelanegra.com/entrevistamos-a-juanjo-braulio/
Posteriormente
fue jefe de Informativos de Ràdio Nou y colaborador del Suplemento Semanal
(Grupo Vocento), la agencia Colpisa y el diario ABC. Un compendio de sus
columnas de opinión fue publicado en forma de libro con el título La escalera de Jacob. También es autor
de En Ítaca hace frío, un libro de
viajes sobre Suecia.
Después
de años contando verdades que parecían mentira, con El silencio del pantano, su primera novela, decidió que era tiempo
de contar mentiras para decir verdades. Ahora regresa con Sucios y malvados.
1) Una
trama compleja de nuevo con Valencia como fondo, ¿tanto atractivo tiene la
ciudad para la novela negra?
Pienso que la novela negra habla más de la gente (o, mejor
dicho, de la mala gente) que de las localizaciones concretas. No obstante,
Valencia, como todas las ciudades portuarias, tiene ese punto canalla y oscuro
que la hace, en mi humilde opinión, irresistible como escenario literario.
Además, creo que la literatura española tiene una pequeña deuda con las
periferias de los grandes centros urbanos que, afortunadamente, empieza a ser
saldada y ahí están las obras de Pere Cervantes, Nieves Abarca, Claudio Cerdán,
Agustín Martínez, Santiago Álvarez o Luis Roso como ejemplo.
2) ¿Cómo
se las ha apañado para manejar varias tramas paralelas sin que el ritmo
narrativo se haya resentido?
¡Pues como he podido! (ríe) Bromas aparte, ha sido un
auténtico reto que, honestamente, ha puesto al límite mis habilidades como
escritor. Quería escribir una novela negra coral –lo cual no es lo habitual ya
que el género siempre ha transitado tradicionalmente con la figura del
detective solitario y, por tanto, muy centrado en un solo personaje– donde la
historia se completara como si fuera un tapiz con muchos hilos de colores que
convergen hacia, como no podía ser de otra manera, el negro.
3) ¿Puede
ser la venganza un motor que haga funcionar a un alma durante toda una vida?
Depende de la ofensa que motive el rencor y el deseo de
revancha. Es posible olvidar la pelea que tuvimos cuando éramos niños con un compañero
de la escuela a cuenta de un balón o incluso que el paso del tiempo borre los
malos ratos que nos hizo pasar un determinado jefe en nuestro trabajo. No
obstante, cuando hablamos de un delito grave, de un verdadero zarpazo salvaje e
irracional como un atentado terrorista, que te maten a un hijo o hija o un
asesinato machista, la cosa cambia. Ahí la pregunta de cuándo es justa la
justicia y cuándo no lo es se hace más presente y la línea que separa el bien y
el mal se hace más borrosa.
4) En
los miembros de las fuerzas del orden presentes en la novela se nota a veces un
cierto aire de resignación, ¿es así?
Posiblemente. Hablé con muchos policías y todos ellos
coinciden en que el sistema español es tan garantista que se las ven y se las
desean para pillar a los malos. Además, la reciente reforma de
5) ¿Existe
realmente la “baraka”?
¿Cómo si no te puedes explicar determinadas cosas que
podemos leer en los periódicos cada día? Las secciones de Política están llenas
de casos que sólo se entienden desde la más absoluta irracionalidad mezclada
con la pura y simple potra. El azar y la suerte son elementos fundamentales de
la vida, más incluso que la preparación o la cuna. Sin embargo, preferimos no
verlo así porque las consecuencias son demasiado aterradoras.
6) ¿Qué
tiene la prostitución para ser algo tan antiguo y que parezca incapaz de
desaparecer?
Demanda. Mucha demanda. La carne humana femenina y joven es
la materia prima más demandada y más rentable del mundo. No hay prostitución
porque haya prostitutas sino porque hay clientes dispuestos a pagar por sexo. Y
esto último no quiero que sea tomado como un sermón moral ni para abrir un
debate sobre si la prostitución debe ser legal o no, sino como ejemplo de una
realidad que se sujeta con números: las
mafias de la trata pagan 20.000 euros por una mujer joven de África o de la Europa del Este para
prostituirla porque recuperarán la inversión en tres meses, lo cual implica que
cada mujer debe hacer, al menos, cinco servicios al día a 50 euros cada uno, de
media. En el año 2015, los españoles se gastaron 500 millones de euros en
entradas de cine y más de 3.200 millones en irse de putas. Solo en Valencia,
donde se desarrolla Sucios y malvados,
más de 1.600 mujeres se dedican a la prostitución y se calcula que más de la
mitad de ellas lo hacen a la fuerza.
7) ¿Cómo
se le ocurre conjugar, si es que se puede, devoción con comercio carnal?
Si te refieres a esa capilla clandestina donde las
meretrices rezan a la Virgen
de las Rameras, la devoción tal y como se entiende en términos más generales
tiene poco que ver. Una de las maneras por las que las mafias de la trata de
mujeres (en especial, las africanas) controlan a las prostitutas es mediante
rituales de vudú y magia negra relacionados con la religión orisha y la
santería. Por ese motivo, unos determinados personajes de la novela deciden
utilizar las mismas armas que los proxenetas (los cultos) para ayudar a esas
mujeres. Hay que tener en cuenta que muchas de ellas no acuden a la Policía ni a los Servicios
Sociales porque están convencidas de que el poder de las autoridades no tiene
nada que hacer contra el poder mágico de los babalawos y las brujas que, según ellas, las han hechizado. Parece
extraño, pero está ocurriendo aquí y ahora, en pleno siglo XXI.
8) Hay
ciertas clases sociales que no salen muy bien paradas en la novela, ¿hay tanto
que ajustar todavía en la novela negra en la referente a la crítica social?
9) ¿A
qué se da más importancia en la novela, a la justicia o a la ley?
Creo que uno de los motores narrativos de Sucios y malvados es la eterna dicotomía
entre ley y justicia, o, expresado de otro modo, plantea la pregunta sobre en
qué circunstancias, ya que no se cumple la ley, es necesaria otra manera de
hacer justicia.
10) Hablemos
del “noir” valenciano, o incluso levantino, ¿a qué se debe el auge que está
viviendo últimamente?
Quizá porque como el sol es tan potente en esta parte del
mundo, las sombras que proyecta son, necesariamente, más negras. Además, como
estamos abiertos al Mediterráneo con nuestros puertos y puerto es puerta, por
ahí entra todo lo bueno y todo lo malo.
11) Imagino que el esfuerzo para crear esta novela
habrá sido titánico, ¿qué planes literarios le aguardan ahora?
Creo que primero me toca un merecido descansito (ríe) y,
después, algo más pequeño. Me ronda la cabeza una historia con muy pocos
personajes confinados en un espacio reducido, o una pequeña comunidad donde
todo el mundo se conoce o cree que se conoce. Por ahí va la cosa.
12) Convenza
a alguien que no le conozca para que lea Sucios
y malvados.
jueves, 1 de junio de 2017
DOCE LUNAS - MANUEL MOYANO
DOCE
LUNAS
MANUEL
MOYANO
EL ABISMO VERDE
Con
motivo de la reciente publicación de El
abismo verde, de Manuel Moyano, hemos
tenido la oportunidad de charlar con su autor acerca de esta nueva obra, de su
concepto de la literatura de aventuras, sus motivaciones escritoras o sus
influencias literarias.
MANUEL
MOYANO (Córdoba, 1963), se ha consolidado como cultivador de una narrativa
precisa y elegante que coquetea con lo fantástico, pero que escapa de corsés
genéricos. Ha obtenido galardones como el Tigre Juan por ‘El amigo de Kafka’
(2001), el Tristana por ‘La coartada del diablo’ (2007) y el Celsius de la
Semana Negra de Gijón por ‘El imperio de Yegorov’ (2014), finalista del Premio
Herralde. Sus cuentos recogidos en ‘El oro celeste’ (2003) y ‘El experimento
Wolberg’ (2008) han aparecido en numerosas antologías de narrativa breve.
Asimismo, las cien piezas de su ‘Teatro de ceniza’ (2011) constituyen una de
las más espléndidas muestras del microrrelato en castellano. Otros libros suyos
son la novela ‘La agenda negra’ (2016), el ensayo antropológico ‘Dietario
mágico’ (2015), sobre la curandería en el sureste español, y ‘Travesía
americana’ (2012), crónica de un viaje en familia a través de Estados Unidos.
1) El
Amazonas y un sacerdote, ¿todavía hoy tienen predicamento las novelas de
aventuras o esta novela es mucho más que una aventura?
Los nacidos en los sesenta leíamos
mucho a Julio Verne, a H. G. Wells, a Jack London o a Robert Louis Stevenson, y
eso que ya entonces eran autores nada actuales. Y no sólo seguíamos sus
narraciones en forma de libros, sino también de tebeos y de películas. Es
indudable que estos autores han perdido algo de predicamento hoy día, pero quiero
creer que es algo circunstancial, pasajero. Pensemos en la saga cinematográfica
Piratas del Caribe, que recoge conscientemente
todos los tópicos de las viejas historias de aventuras, y que ha tenido un gran
éxito a nivel mundial. Es la prueba de que al ser humano siguen gustándole las
aventuras. Aunque nunca se sabe. También en nuestra juventud se veía mucho western, y hoy parece algo casi tan anticuado
como el cine mudo…
El
abismo verde es sobre
todo una novela de aventuras, un hijo tardío –y no sé si digno– de esa estirpe
que se desarrolló sobre todo en el siglo XIX y principios del XX. Pero es
también una especie de manifiesto, una reivindicación de esa clase de narraciones.
De ahí que haya un cierto juego metaliterario: los propios personajes leen y
comentan novelas de aventuras, las cuales llegan a influir en su forma de contemplar
la realidad e, incluso, en su toma de decisiones a la hora de actuar. Y esta
reivindicación no es sólo temporal, sino también geográfica. Me explico: el
género de aventuras jamás ha tenido mucho predicamento entre los escritores
españoles, como si aquí fuésemos demasiado serios para dedicar nuestro tiempo a
escribir novelas así. También me rebelo contra ese prejuicio. Me gustan géneros
en boga como la autoficción o la novela de no-ficción, pero no entiendo que
deba desdeñarse la narración clásica, de pura imaginación, que es algo que está
en el origen mismo de la literatura.
2) ¿Qué
tienen las civilizaciones perdidas que tanto le atraen?
Debe de ser difícil encontrar a
alguien que no se sienta conmovido al contemplar las ruinas de una civilización
milenaria, reconquistada por la implacable y ciega naturaleza, abolida por el
tiempo. Esa imagen tiene algo de evocador, de misterioso, de grandioso y de triste
a la vez. Es la constatación a gran escala de que todos los afanes del hombre
acaban en nada. En nada. Y eso, no puedo evitarlo, me resulta tan sobrecogedor
como fascinante. Todo lo que atañe al ser humano es algo realmente extraño e
increíble, aunque mucha gente no parezca ser consciente de ello.
3) A
lo largo de su carrera narrativa ha tocado ya distintas variantes, ¿con cuál de
ellas se queda, en cuál se siente más cómodo?
Si hablamos de la materia tratada,
de la historia en sí, tengo comprobado que siempre que introduzco algún
elemento fantástico gano mayor impulso, siento un mayor deseo de continuar la
historia, de descubrir cómo se desarrolla y llegar hasta el final.
Definitivamente, me atrae lo fantástico, aunque siempre me acerco a ese
elemento de una forma solapada o moderada. Acostumbro a situarlo todo en un
entorno muy realista, anodino incluso, para conseguir mejor la llamada
suspensión de incredulidad. Esto es algo que aprendí de gente como Wells, Lovecraft,
Borges o Bioy Casares, y que aprecio como escritor, pero también como lector.
Si hablamos de la longitud del
texto, por así decirlo, me siento mucho más cómodo en los microrrelatos y
relatos, a pesar de que llevo años sin practicarlos. Soy propenso a la
síntesis, y me resulta imposible emplear tres páginas para decir algo que pueda
decir en tres líneas. Además, soy algo impaciente, o endiabladamente impaciente.
Escribir una novela, por tanto, supone para mí enfrentarme a mis propias
características o limitaciones. Pero, por esa misma razón, el hecho de ver una
novela terminada acaba produciéndome mayor satisfacción que cuando concluyo piezas
enclavadas en otros géneros más breves.
4) Hay
en esta novela una marcada estructura jerárquica, ¿no sabe vivir el ser humano
sin que alguien le mande o le domine?
Hay mucha gente que parece necesitar
la jerarquía para vivir, incluso gustar de ella, y puede que sea realmente necesaria,
que una sociedad tan compleja y multitudinaria como la nuestra requiera
estructurarse siguiendo algún tipo de pirámide o de jerarquía. Simplemente por
motivos operativos, digamos. Es posible que sea así. Sin embargo yo, particularmente,
aborrezco la jerarquía. No deseo que nadie mande sobre mí, ni tampoco mandar
sobre nadie. Creo que todo eso, al igual que el sentido de territorialidad, es
algo alojado en nuestro cerebro reptiliano, y el mío, al parecer, está un poco
atrofiado.
5) ¿Por
qué eligió a un sacerdote español, y por qué hace que su fe se tambalee?
Recurrí a un protagonista español
porque la forma de pensar que mejor conozco es la de nuestros compatriotas, y
porque tampoco quería recurrir a un protagonista extranjero, algo que me hubiese
parecido demasiado imitativo de las novelas que he pretendido homenajear. Lo
escogí sacerdote porque hoy día, una vez pasada la época de los conquistadores,
los exploradores científicos y los colonos, los misioneros son quienes mejor
representan la idea de aventura en lugares exóticos; además, directa o
indirectamente he conocido a varios misioneros y he podido asomarme un poco a
su forma de comportarse y de pensar. Finalmente, el hecho de que la fe del
protagonista se tambalee da lugar a que sea susceptible a los horrores y
abyecciones con los que se topa, a que esos hechos influyan en su carácter y lo
modifiquen. Es decir, me ha permitido abordar la vertiente psicológica de la
historia, no limitarme a narrar una simple sucesión de peripecias.
6) ¿Qué
tiene esta novela de descenso a los infiernos, ese abismo verde del título es
en realidad tan profundo?
Uno de los temas de esta novela es
contraponer al hombre de estudios, al hombre civilizado, con el hombre que vive
en un estadio animal y sumido en un perpetuo carpe diem. Los mestizos de la
novela viven al límite su carnalidad, mientras que el sacerdote se tortura con
remilgos que probablemente sean estúpidos. La selva no es un abismo verde en sí
mismo; lo es para aquel a quien le han enseñado otras reglas del juego, unas
reglas que ahí no le valen para nada.
7) ¿Realmente
estamos tan solos como se llega a sugerir en la novela?
No había intención de sugerir tal
cosa. Yo no creo realmente que estemos solos, y, si es así, no me parece que la
soledad sea tan horrible. Quiero decir, que no pretendo tejer ningún discurso
negativo en torno a la soledad. La soledad, simplemente, forma o puede formar
parte de nuestras vidas, pero no veo nada necesariamente trágico en ella.
8) ¿Qué
le sigue emocionando a la hora de escribir después de tantos títulos
publicados?
Me emociona sentir a veces en mi
interior el ronroneo de una historia, ese “rumor de hexámetros” del que hablaba
Borges, que te impulsa a plasmarla sobre el papel; aunque reconozco que, con la
edad, ese impulso ya no es tan arrebatador como antes. Pero, si hay algo que me
gusta especialmente de este arte, es conseguir escribir de vez en cuando
algunos pasajes, algunos giros argumentales, algunos diálogos o lo que sea que
a mí mismo me asombren, como si hubieran ocurrido en cierta forma al margen de
mí, de mi propia voluntad. Por último, creo que nunca dejará de emocionarme ver
una obra acabada, en parte porque soy consciente de que, durante el trayecto
que me ha llevado hasta allí, podría haberme rendido o haber descarrilado en
varias ocasiones.
9) Sus novelas tienen una extensión no demasiado larga, ¿tiene algo que ver en ello el hecho de que le guste el género del relato?
Lo he dicho antes: propendo a la
síntesis. No soy capaz de producir páginas de puro relleno, de paja; al menos,
no soy capaz de hacerlo adrede. Cada línea, cada párrafo debe tener algún
sentido, algún contenido, y lo contrario, aparte de darme pereza, me parecería
que es estafar al lector. Por otro lado, creo bastante en la inspiración y eso
me obliga a escribir con bastante rapidez, sin hacer esquemas previos ni programar
apenas nada, lo que tal vez contribuya a esa extensión final no demasiado larga.
Finalmente, debo decir que algunas de las novelas que más me gustaron de joven
(me vienen a la cabeza La máquina del
tiempo o El doctor Jekyll y Mr. Hyde)
son bastante cortas. Casi todas las novelas que leía en Alianza Bolsillo, una
colección mítica que fue la mejor escuela de literatura para muchos de nosotros,
eran de extensión corta o mediana. Hoy día parece haberse impuesto la idea de
que una novela, para ser buena, debe superar las 300 o 400 páginas. Ya lo dice
el refrán: “burro grande, ande o no ande”. Pero yo estoy en contra de esa absurda
superstición, como escritor y como lector.
10) ¿A
quiénes debe Manuel Moyano sus influencias, y en concreto a quién le debe las
influencias que hay en esta novela?
Las influencias sobre esta novela en
concreto las he ido citando a lo largo de esta entrevista, y debería añadir a
Kipling o a Conrad y, por la vertiente sudamericana, a Quiroga, Carpentier o
Mutis. Pero como lector soy muy ecléctico, y a lo mejor sería más cómodo enumerar
los autores que no me gustan: Stendhal, Proust, Faulkner, Beckett, Handke. Mi
primo José Luis Moreno ha visto en El
abismo verde claras influencias de Bukowski: abundancia de perdedores de
toda ralea, alcohol a espuertas y escenas de sexo tórrido y brutal. No era
consciente de ello mientras lo escribía, pero creo que tiene toda la razón.
11) ¿Qué
planes de futuro literario contempla ahora?
A corto plazo aparecerá una novela
infantil titulada Aventuras del piloto
Rufus, para la que Francisco Javier García Hernández está dibujando unas
ilustraciones excepcionales. Ardo en deseos de verla publicada. Tengo varios
libros en boxes: una novela que ronda la ciencia ficción, un libro de relatos,
y una especie de libro de no-ficción titulado Cuadernos de tierra, que reúne la narración de unos viajes que hice
a pie con la investigación sobre varios crímenes que fui encontrando por el camino.
Pero todo esto ya está escrito. Sobre lo próximo por escribir, me debato entre
dos extremos opuestos: la novela de no-ficción y la novela de pura imaginación.
No sé por cuál terminaré decantándome.
Me resultaría imposible verter
elogios sobre mí mismo: mi sentido del pudor no me lo permite. Repetiré lo que
he ido recogiendo en los primeros comentarios de lectores y las primeras
reseñas. En primer lugar, que el ambiente asfixiante y ominoso de la selva está
bien logrado, de modo que el lector se siente inmerso en él desde el principio.
También me dicen que la intriga impulsa a leer una página tras otra con cierta
voracidad. Por último, me aseguran que hay varias escenas impactantes a lo largo
de la novela que se quedan grabadas en la memoria. Sólo puedo añadir que confío
en que todo eso sea cierto.
domingo, 28 de mayo de 2017
DOCE LUNAS - GRAZIELLA MORENO
Con motivo de la aparición de la nueva novela Flor seca, de Graziella Moreno, tuve la oportunidad de charlar con ella sobre la propia obra, el género y alguna que otra inquietud más. La entrevista se publicó también en la revista Sólo Novela Negra, y puede verse en el enlace siguiente: http://solonovelanegra.com/la-autora-de-flor-seca/
DOCE LUNAS
GRAZIELLA MORENO
FLOR
SECA
1) En Flor seca recupera a la juez Sofía
Valle y a Enda Rivas, ¿cómo han cambiado estos dos personajes con respecto a su
anterior aparición?
En Juegos
de maldad, conocíamos a Sofía, juez en un juzgado de instrucción con mucho
trabajo (como en la vida real) y a Rivas, el policía nacional con el que tenía
que trabajar en una operación de narcotráfico, un personaje atormentado por el
suicidio de su mujer. En esa primera novela inician una amistad que en Flor seca evoluciona pero que se ve
dificultada por la trama de corrupción policial. Vamos a conocerlos mucho mejor
y veremos cómo la investigación de los cuerpos policiales implicados afecta a
esta relación. Y hasta aquí puedo escribir…
2) Parece
que con ellos y los mossos d’esquadra Víctor y Anna hay como una doble visión
generacional en la novela, ¿es así?
No me lo había planteado de forma
consciente pero es posible. Sofía y Rivas tienen una edad parecida, ambos
acumulan una experiencia de años en su trabajo, lo que hace que su visión pueda
ser más amarga. Por su parte, Anna quiere progresar en su profesión y ello hace
que en ocasiones no cumpla los protocolos establecidos y consigue contagiar a
Víctor, que es mucho más formal en este sentido. Ambos van a implicarse totalmente
en descubrir al asesino de la mujer que aparece muerta con la cara destrozada.
3) En
la novela, entre otras muchas cosas, hay un crimen brutal y una trama de
corrupción. ¿Resulta sencillo elegir la corrupción como argumento novelesco en
los tiempos que estamos viviendo?
Quería hablar sobre la corrupción que
existe en el día a día, hacer reflexionar al lector sobre lo fácil que es
traspasar la delgada línea que separa lo correcto de lo incorrecto. Por
desgracia, la prensa rebosa de información sobre grandes tramas de corrupción,
pero me interesaba explicar cómo se inicia, y que todos, cada uno dentro de
nuestra esfera, estamos expuestos a ella.
4) Una
de las virtudes de su narración, reconocida además en numerosas ocasiones, es
la autenticidad y verosimilitud de sus personajes, ¿cómo lo consigue, cómo los
perfila?
Observo la realidad que me rodea y aún
hoy, después de veintiséis años en la Administración de Justicia, me sigue
intrigando el porqué de las reacciones de los seres humanos. Intento expresar
en mis novelas ese porqué y que el lector sea partícipe de ello, implicarlo en
la historia.
5) Jueces,
policías, mossos d’esquadra…, ha logrado combinar colectivos que, aunque han de
trabajar juntos, a veces no encajan tan bien, ¿o eso de las rivalidades entres
cuerpos son leyendas urbanas?
Como es lógico, que varios cuerpos
policiales tengan que colaborar en un mismo caso genera tensiones, no son
leyendas urbanas. No es fácil acotar hasta donde llega la actuación de unos y
otros, pero todos estamos obligados a colaborar si queremos que el trabajo
salga adelante.
6) ¿Es
la debilidad humana una buena fuente literaria? ¿Y es un buen argumento para
cometer un crimen?
Los seres humanos del siglo XXI
seguimos siendo los mismos, hemos avanzado en muchos campos, pero nos mueven
las emociones básicas. En esta novela hablo sobre lo fácil que es caer en la
tentación y que las pasiones que nos dominan son las responsables de nuestros
actos. La gran pregunta sigue siendo si nos conocemos a nosotros mismos…
7) En
la novela hay una importante presencia de la mitología griega, ¿responde a la
obsesión de algún personaje o es algo más personal?
Quizás ambas cosas. El lector
descubrirá que hay un personaje amante de la mitología griega, obsesionado con
el dios Apolo, y ello es fruto de mis lecturas. Disfruto mucho con los mitos,
han impregnado nuestra cultura, idioma, forma de pensar y me apetecía
introducir ello en la novela.
8) Con
tanta producción de novela negra como hay ahora en España, ¿no correremos el
riesgo de morir de éxito, o de aburrir un poco al lector?
Creo que la novela negra es una novela
social, que refleja la sociedad que creamos entre todos, que explica las
reacciones humanas y que intenta por encima de todo hacernos reflexionar hacia
dónde vamos. No creo que los lectores se aburran de un género, en todo caso lo
que queremos todos es disfrutar con una buena historia.
9) Disculpe,
pero me resulta inevitable, una juez escribiendo y otra como personaje, ¿hay
mucho de Graziella Moreno en Sofía Valle?
La verdad es que la única cosa que nos
une es la profesión, la pasión por los puzzles y esa manía de ir a nadar los
fines de semana a las siete de la mañana. En lo demás somos totalmente
distintas. Quizá haya más cosas mías en el personaje de Rivas.
10) ¿Qué
le resulta más dificultoso a la hora de perfilar una trama negra? ¿Y qué le
resulta más sencillo?
Creo que lo más complicado es
encontrar esa última pieza que hace encajar todas las demás. Lo más sencillo es
decidir qué historia quieres narrar y los personajes que van a estar en ella.
11) En
la novela también se habla de las cárceles del alma, ¿tan altos son sus muros?
Estoy convencida. Pienso que somos
prisioneros de nuestras emociones, de lo que hemos hecho, de todo aquello que
queremos olvidar y nos persigue. Acumulamos sentimientos que no nos dejan
avanzar y como apuntaba antes, damos pasos que nos llevan a situaciones de las
que no sabemos salir. Como dice uno de los personajes de la novela, tenemos
claro que “antes que venderse al diablo, lo que sea”, pero es que a veces, el
diablo no nos da ni tiempo a pensar…
12) Cuéntenos,
si se puede, qué planes literarios le aguardan tras la aparición de Flor seca.
Flor
seca tendrá
continuación, pero no por el momento. Ahora estoy con una trama totalmente
distinta, exprimiendo el reloj todo lo que puedo para encontrar el tiempo que
merece. A ver si lo consigo…
EL ABISMO VERDE - MANUEL MOYANO
Sin sosiego
Podría pensarse que en la novela hay
un cierto aire a Conrad y su corazón de las tinieblas, sólo que Manuel Moyano
logra que percibamos una mayor inmediatez en esta trama, y no precisamente
porque el protagonista sea un misionero español en los pasados años sesenta,
sino porque sentimos con él cada una de las abyecciones que se producen en esa
pequeña aldea de Agaré, donde una empresa papelera esquilma eucaliptos, y una
horda de leñadores esquilma otros recursos menos materiales de la selva, para
luego recibir su correspondiente y dominical hostia consagrada.
En Agaré no hay mujeres, y sobre eso
circulan algunos inquietantes rumores, como los que hablan de unas extrañas
criaturas de una piel blanquísima. En Agaré hay una atmósfera que oprime hasta
la asfixia, y en ella tendrá que moverse el nuevo misionero hasta que el autor
decida que ha llegado el momento de acelerar la intriga, de ir empujándole
hasta un destino cruel, ineludible, que acaso termine por arrancarle de los
brazos de la Iglesia.
Pocos autores pueden aunar, con
tamaña naturalidad, la aventura, la intriga y el género fantástico, o acaso sea
más fácil hacerlo cuando se atesora calidad literaria suficiente, como sin duda
le ocurre a Manuel Moyano.
El abismo verde. Manuel Moyano.
Menoscuarto. Palencia 2017. 168 págs. 16’50 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 27/5/2017)
sábado, 20 de mayo de 2017
domingo, 14 de mayo de 2017
MI NOMBRE ESCRITO EN LA PUERTA DE UN VÁTER - PAZ CASTELLÓ
Literatura y ambición
Cuando
en una novela se toca el tema de la corrupción literaria, más de uno debería
echarse a temblar, por si lo que se cuenta, por disparatado que pueda parecer,
tuviera visos de realidad. Por supuesto, hay otra opción, mucho más sana,
especialmente para todo aquel escritor que no tenga miseria alguna que
esconder, y esa opción consiste en sentarse, leer y disfrutar de la historia,
de la elocuencia con la que está contada, de un estilo cuidado de quien analiza
muy bien cada palabra antes de fijarla escrita, y disfrutar también de un
estilo firme, con objetivos muy claros, entre los cuales está el propio amor
por la literatura.
Lo
demás serán boas de plumas, razones superfluas, curiosidades de un título que
luego comprobamos lo bien justificado que está. Pero lo verdaderamente
importante es el trabajo que ha hecho Paz Castelló, poniendo ante nuestras
narices a tres personajes muy bien perfilados, cuyas almas incluso nos entrega
para que los conozcamos de manera muy profunda. Lo que hace esta autora es
armar una novela con el material más sólido posible, el de la naturaleza
humana, con todas sus virtudes y miserias, las mismas que atesoran Mauro
Santos, Olvido Valle y Germán Latorre, alguno con más miserias que virtudes,
aunque debe quedarle al lector la labor de averiguar quién de ellos es y hasta
dónde se puede inclinar la balanza del bien y del mal, de la ética o la falta
de ella.
Un
escritor indeciso que se encuentra con el triunfo y le vende, por dos veces, su
alma literaria al mismísimo diablo. Un diablo que no sólo compra dos veces
dicha alma, sino que ya cree poseerla a perpetuidad mientras disfruta de la
fama televisiva. Una mujer un tanto perdida, madre de una hija encantadora, que
sobrevive como puede tanto a la crisis económica como a la de su corazón. Y un
loro disparatado, y una vidente seria, y un periodista lacayuno, y un programa
de televisión en el que mostrar el talento literario. En suma, una atmósfera
que invita a la curiosidad y la lectura, y que atrapará al lector en cuanto
éste se descuide.
Para
saber qué ocurrirá después, para conocer si la ética, o el amor, o la venganza,
o las miserias logran triunfar hay que seguir leyendo. Paz Castelló ha creado
una novela muy viva, con una sátira brutal sobre el éxito y la televisión, y
con una reflexión sobre la trastienda de la literatura que todo el mundo
debería conocer, y encima lo ha hecho escribiendo muy bien. Poco más se puede
pedir.
Mi nombre escrito en la taza de un váter. Paz Castelló.
Umbriel. Barcelona
2017. 284 págs. 16’50
euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 13/5/2017)
sábado, 13 de mayo de 2017
CUENTOS SUSPENSIVOS EN LITERATURA + 1
La última sorpresa sobre los Cuentos suspensivos me la regala Luis Sánchez Martín desde su blog Literatura + 1. Mi agradecimiento para él.
http://literaturamasuno.blogspot.com.es/2017/05/cuentos-suspensivos-antonio-parra-sanz.html
10 de mayo de 2017
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa,
Cuentos
Editorial: La Fea Burguesía
SINOPSIS:
Editorial: La Fea Burguesía
SINOPSIS:
Vencer
al destino, ése es el objetivo de muchos de los personajes que pueblan estos
relatos, reordenar su mundo, enfrentarse a sus miedos y conseguir vencerlos
para seguir viviendo. En estas páginas hay hombres asaltados por un sueño,
herencias envenenadas, mujeres capaces de tomarse sus propias venganzas,
asesinatos por encargo, amores desnortados, curiosos encuentros con la muerte y
un puñado de microrrelatos con los que el autor trata de encontrar una
nueva visión de la realidad.
OPINIÓN:
El
autor saca la artillería pesada desde el primer momento, con lo que uno queda
enganchado a la lectura hasta el final. Y esto no significa que conforme avanza
el libro, y disminuye la extensión de las historias, decaiga el interés (todo
lo contrario, algunos de los relatos más breves son una maravilla y hablaremos
de ellos más adelante), simplemente significa que los tres primeros relatos,
cuya extensión supone un tercio o más del total, tienen, por separado y en
conjunto, un enorme potencial. Por separado por la calidad de cada uno de
ellos, y en conjunto porque son relatos muy distintos entre sí, tanto en fondo
como en forma, lo que da una idea del gran oficio que destila su autor.
‘La tormenta’ es un relato
rural, oscuro, en el que las leyendas y la superstición ocupan amplias parcelas
del ánimo de sus protagonistas. Sin llegar a entrar en el llamado Realismo
Mágico, encuentro ciertos guiños al género y un punto un tanto onírico en la
narración.
‘Ite missa est’ es una instantánea del tiempo presente (crisis, corrupción) narrada por las voces de tres personas que asisten a una misa. Me ha recordado novelas recientes como ‘Asamblea ordinaria’ y ‘La edad media’, logrando el autor sintetizar la esencia de éstas en unas pocas páginas. En ‘El sueño de Tántalo’ un boxeador retirado desentierra su vieja gloria para intentar conseguir el amor de una prostituta. Buen giro final para una historia con pie y medio en el género negro.
‘Ite missa est’ es una instantánea del tiempo presente (crisis, corrupción) narrada por las voces de tres personas que asisten a una misa. Me ha recordado novelas recientes como ‘Asamblea ordinaria’ y ‘La edad media’, logrando el autor sintetizar la esencia de éstas en unas pocas páginas. En ‘El sueño de Tántalo’ un boxeador retirado desentierra su vieja gloria para intentar conseguir el amor de una prostituta. Buen giro final para una historia con pie y medio en el género negro.
La
segunda parte del libro la componen relatos de menor extensión, salvo alguna
excepción, que los tres primeros. Gran variedad de temáticas y sorprendentes
finales en esta serie de historias entre las que destaco ‘El holandés errante’,
sobre juego e inevitable destino, ‘Los viernes a última’, con un agradecido
punto de humor negro, al igual que ‘Delicatessen’, ‘Despedida’, un breve drama
familiar y el más extenso ‘Inevitables golosas’, uno de los que más me ha
gustado y la aportación surrealista al conjunto.
Finaliza la obra con la recopilación de microrrelatos ‘Minificciones’, donde el autor monta y desmonta una trama en apenas unas líneas. Destaco de esta parte ‘Desayuno continental’ y ‘Éxito rotundo’, de los que prefiero no comentar nada pues, debido a su ínfima extensión, el riesgo de ‘spoiler’ es altísimo.
Una lectura muy recomendable, en mi opinión.
Etiquetas:
Cuentos suspensivos,
Luis Sánchez Martín
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