domingo, 22 de abril de 2018

LA MARCA DEL PENTÁGONO - ESTEBAN NAVARRO


DE NUEVO DIANA DÁVILA

    Si un policía acepta un trabajo externo puede deberse a varios motivos, uno lógicamente sería monetario, pero el otro puede responder a la necesidad de seguir sintiéndose policía, y ése parece ser el que empuja a Manuel Hernández a emprender la búsqueda de un particular edición del Fausto de Goethe, muy valorada por su propietario. Lo que no sabía el inspector es que esa búsqueda le traería la muerte.

   Esteban Navarro sienta muy bien las bases de esta novela, la cuarta de la serie de Diana Dávila, y gracias a esas bases la trama avanzará después con un ritmo constante, desvelando incógnitas y soluciones en una cadencia que, si bien no aprieta en exceso el acelerador, tampoco le permite al lector abandonar la calzada de la lectura. Diana se ve sacudida por esa muerte y no acaba de encajar el golpe, de ahí cierta frialdad que se aprecia en su regreso a Huesca, puede que por el hecho de la celeridad con la que se ha de llevar la investigación, puede que por el propio viaje. El caso es que uno echa de menos algo más de sentimiento por su parte, sabemos que es dura, firme, pero también sabemos que es humana y no le vendría mal mostrarse un poco más emotiva.

  Sentimentalismos aparte, la cuestión técnica, tanto narrativa como policial, va como un reloj, como es habitual en Esteban Navarro, entrando con bastante naturalidad en la colaboración entre la Policía Nacional y la Guardia Civil, mostrando los procedimientos en toda su extensión y pulcritud, y llamando a todo por su nombre.

      Las cuatro jóvenes aspirantes a brujas, relacionadas con la muerte del inspector, son un desafío para cualquier investigador, y en el interrogatorio de las cuatro Esteban Navarro roza la maestría. Que continúe la serie.


'LA MARCA DEL PENTÁGONO'. Esteban Navarro
Amazon. 2017. 244 págs.


LA NOVIA AHORCADA EN EL PAÍS DEL VIENTO - RAFAEL JIMÉNEZ

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(LA VERDAD, "ABABOL", 21/4/2018)

TIEMPO DE RATAS - MARC MORENO

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Tiempo de ratas – reseña

Tiempo de Ratas, de Marc Moreno

Reseña de Antonio Parra Sanz

Lo verdaderamente negro
El segundo título alumbrado por la Editorial Milenio en su colección Marrajo lleva nada menos que la firma de Marc Moreno, que algo sabe de esto de la novela negra y que dirige el festival de Vilassar de Noir, además de ser el director de la editorial Llibres del Delicte. Y de eso precisamente, de delitos, saben también mucho Eloy, Charly y El Mentiendes, el “trío de ratas” que sobrevive en un universo tan hostil como puede ser el barcelonés barrio de La Verneda.
El caso es que igual la novela para muchos no es negra, van a pensar que  trasciende los colores porque, si bien hay una investigación, no está motivada por un crimen, eso llegará más tarde, los crímenes, vaya, y lo harán casi en cascada. Entonces, se preguntará el lector, ¿si no es negra qué hace aquí? Sencillo, sí tiene una ambientación de lo más negra, a saber, tenemos clanes y mafias de la droga, matones, policías corruptos, cocaína de la mejor calidad, alguna mujer capaz de vender su clítoris por una buena raya, amenazas de muerte, bares mugrosos y un misterio, sí, ahí está la clave, en los ocho kilos de polvo que Eloy recibe para custodiarlos temporalmente y que se convierten en su mayor quebradero de cabeza.
A estas alturas ya da lo mismo el color de la novela, aunque lleve otro rasgo muy propio del género: una profunda crítica social. A esta alturas lo que nos importa, amén de saber si Eloy podrá salir vivo del embolado en el que le metió su vecino Andreu, es la fuerza y el vértigo de la historia, es el presente en el que Marc Moreno decide que esté narrada, y por supuesto es esa primera persona de Charly, narrador testigo que nos va desgranando en todo momento la ebullición que se vive en La Verneda, independientemente de la farlopa que el incauto Eloy haya ido regalando por ahí.
Ese vértigo no es fácil de mantener, para ello su autor se sirve de un buen número de flecos argumentales de los que nos invitará a ir tirando, y que nos llevan a esa crítica social antes mencionada: la ausencia de futuro entre los jóvenes, los desahucios inmisericordes, los parados de larga duración, las mujeres maltratadas, los mossos corruptos que además taponan cualquier posibilidad de huir del barrio, los gitanos que manejan el narcomercado (la sombra de los Lodowinsky es muy alargada), las jóvenes que se abren de piernas por una raya aunque quisieran, y no pueden, abrir también su corazón, el hachís, el alcohol, el camarero chino, los viejos viciosos que van a pescar jovencitos y a “patrocinarlos” en Las Ramblas.
Es  mucho más que crítica social, es todo un universo del lumpen que dejará colmado al lector más exigente, porque además hay un buen puñado de guiños en la trama, de manera que Marc Moreno no deja de sorprendernos ni un solo momento. ¿Que no hay investigación policial? Ni falta que hace, recuerden por qué llegó a este tipo de literatura el calificativo de negra, por el ambiente delictivo que se respiraba en ellas, lo demás ha sido contagio de “misterio, policiaca, policial, de procedimiento, de investigación doméstica…”, así que al final la negra de verdad sí era ésta. No podrán ni parpadear.
Sinopsis:
Editorial Milenio. Barcelona 2018. 231 páginas.
Esto empieza cuando un camello tiene que salir por piernas y le enchufa una mochila llena de farlopa a su vecino de rellano. Ocho quilitos de nada. Y que se la guarde mientras él está fuera. Eloy —porque el vecino se llama Eloy— se acojona, se caga encima, no sabe qué hacer. Y así pasa las semanas, muerto de miedo con los ocho quilos escondidos bajo la cama. Pero un día, para vacilar con los colegas en el parque, coge un poco de coca. Y después un poco más. E invita a unas tías, también. Qué fiestones, nen. Y todos quieren colocarse con él, en el barrio. El rey del mambo, vaya. Pero eso llama la atención de los mafiosos de La Verneda, los rivales del camello huido, los mossos corruptos…, que cada vez tienen más ganas de saber quién es ese Eloy y de dónde sale la farlopa que esos pringaos se están metiendo.
(Publicada en Solo Novela Negra: https://punica.es/tiempo-de-ratas-resena/)
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(LA VERDAD, "ABABOL", 14/4/2018)

LA MANIOBRA DE LA TORTUGA - BENITO OLMO

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La maniobra de la tortuga – reseña #2

La maniobra de la tortuga

Nueva reseña sobre una novela esencial del género negro español La maniobra de la Tortuga, del escritor Benito Olmo de nuestro crítico literario Antonio Parra Sanz.

La maniobra de la tortuga
Suma de Letras. Barcelona 2016. 360 páginas.
Sinopsis de la obra
Empujado por el infortunio, el irreverente inspector Manuel Bianquetti se ve obligado a aceptar un traslado forzoso a la comisaría de Cádiz, un destino previsiblemente tranquilo que se verá alterado con el hallazgo del cadáver de una joven de dieciséis años. Una muerte violenta que le traerá reminiscencias de un pasado del que no logra desprenderse.
A pesar de la oposición de sus superiores, el inspector Bianquetti emprenderá una cruzada solitaria para atrapar al culpable siguiendo el rastro de unas evidencias que podrían no existir más allá de su imaginación. La realidad se va oscureciendo en la medida en la que el lector va devorando páginas al tiempo que participa junto al protagonista en la investigación de un caso cada vez más turbio y escabroso.
 Resistir o vengarse
            Sitúen a un policía a cientos de kilómetros de su hábitat natural, condenado a un exilio forzoso por haber acabado con el indeseable que maltrataba a su hija. Añádanle el derrumbe de su matrimonio y una acogida más bien fría y escéptica por parte de sus nuevos superiores, que tienen que cargar con él porque expulsarle del cuerpo parecía un castigo desmedido. Pónganle a trabajar en el archivo en lugar de dejarle investigar y estarán contribuyendo a fabricar una bomba de efectos retardados.
            En esa tesitura se encuentra Manuel Bianquetti, a quien Benito Olmo ha trasladado, desde su Madrid original, a la ciudad de Cádiz, para desaliento del inspector y desasosiego de Tejada, un comisario algo turbio. Así que ese policía arrasado se aferra al tabaco y a la cerveza, como complementos de los escrúpulos, que son lo último que le queda. Y eso precisamente es lo que le impulsará a hacer suya la investigación de la muerte de la joven Clara Vdal, que fue brutalmente violada antes de que acabaran con su vida. Demasiadas analogías como para dejarlas pasar por alto.
            Con unos capítulos breves como trallazos, fechados y datados para mayor gloria del lector escrupuloso, Benito Olmo se descuelga con una novela canónica, en la que el investigador, por su condición de desplazado, está más solo que nunca, y eso es precisamente lo que le hace más peligroso, eso y la necesidad de plantarle cara a los que se creen impunes, a los que toman el bien y el mal como un felpudo en que limpiar las babas de su mala conciencia.
            El camino de Bianquetti está sembrado de cristales rotos, de agujeros en el alma como si se tratara de un traje viejo, de coches destartalados, tabaco rancio, y bureles más rancios todavía, pero también de alguna sombra dulce, como la que proyecta Cristina, un enfermera que logró escapar del infierno e intenta, a salto de mata, forjarse una vida nueva.
            Los temas no son novedosos, Benito Olmo conoce lo que es la novela negra y se pliega a sus características, pero dejando que los dos metros de Bianquetti marquen el ritmo, permitiéndole deambular por Cádiz como si fuera un perro de combate al que alguien le hubiera retirado de la arena antes de tiempo. De esa forma, el ritmo de la novela sigue un camino uniforme, tan solo pausado por aquellos capítulos en los que se nos desvelan cuestiones del pasado de Cristina, como si su vida fuera también necesaria para que el lector encuentre el debido contrapunto en la novela.
            Lo demás llegará a base de tesón y unos cuantos golpes, algunas alianzas de ocasión y ciertos planteamientos que harán al lector moverse entre dos opciones demoledoras, bien emplear la estrategia de la tortuga, refugiarse en el caparazón hasta que todo pase, bien encarar la venganza como una necesidad vital. Que cada uno haga su elección.
(Publicada en Solo Novela Negra: https://punica.es/la-maniobra-de-la-tortuga-resena-2/)

ASESINOS INOCENTES - JOSÉ JAVIER ABASOLO

Asesinos Inocentes- Jose Javier Abasolo

Editorial Erein. Donostia 2017. 392 páginas.
Sinopsis:
Markel Zugasti es un joven abogado con instintos depredadores cuyo máximo objetivo en la vida, tanto personal como profesionalmente, es hacer siempre lo que más le conviene, sin ningún tipo de ataduras morales, y aumentar lo máximo posible su cuenta de resultados.
Desgraciadamente para él su vida cambiará cuando, a requerimiento de una vieja amiga, decide hacerse cargo de la defensa de un hombre que ha sido acusado de asesinato, para sorpresa de todos sus allegados, que le consideran una persona afable y enemiga de la violencia.
Pese a que su experiencia en asuntos criminales es nula y sus dotes como detective inexistentes, aceptará el caso creyendo que se trata de un asunto banal y aparentemente sencillo, hasta que todo empieza a complicarse, poniéndose en juego no sólo su estabilidad profesional sino también su seguridad personal. 
Algo más que “juridic noir”
Dicen que fue John Grisham el que puso de moda la vertiente del género en la que un abogado se convierte en investigador y justiciero criminal, algo así como la novela de intriga jurídica. Con lo que el norteamericano no contaba sería con un abogado español, bilbaíno para más señas, de vuelta de todo, ambicioso y cruel, que de buenas a primeras se ve casi en la necesidad de tener que desentrañar un misterio que convierte a hombres más o menos normales, más o menos decentes, en asesinos capaces de descerrajarle un tiro en la nuca al mafioso más bragado.
Por suerte Bilbao no es Washington, ni Madrid tampoco, ni España tiene mucho que ver con los Estados Unidos, aunque la figura del abogado estrella y sin escrúpulos la hayan creado prácticamente allí. En cualquier caso, José Javier Abasolo se ha sacado de la manga un abogado al que, una vez recibido un curso intensivo de inglés, podríamos soltar en pleno Manhattan y no tendría mucho que envidiar a la fauna jurídica norteamericana. Markel Zugasti es un depredador, un vividor y unos cuantos calificativos más terminados en –or, capaz de paralizar el desahucio de un anciano por tirarse a su hija, a la potente Karmele, con quien soñaba desde su infancia y que se convierte, de manera irremediable, en su compañera de aventuras durante toda la novela.
Una novela que, por cierto, basa gran parte de su fuerza y su potencial en la persona narrativa, porque nada habría sido igual de no ser narrada por el propio Markel, que durante todas sus páginas, amén de contarnos los avances de la trama, va dejando múltiples perlas de su pensamiento, su carácter y hasta su forma de ver la vida. Vamos, que se nos presenta como una criatura que hubiera salido de una mezcla entre el Pablos de Quevedo, un Marlowe venido a menos y el riquísimo Cayetano Salgado que alumbrara Torrente Ballester en sus gozos y sus sombras.
Abasolo, principal culpable, señorías, se las ha ingeniado para que no despreciemos mucho a Markel, incluso para que le lleguemos a tener algo de simpatía, y con él transitamos los caminos de esta trama en la que esos asesinos inocentes, suicidados poco después de entrar en prisión, esconden algo muy enigmático que le puede costar la vida al abogado bilbaíno.
No se pierdan esta historia, ni a la resuelta Karmele, merece mucho la pena, y tengan paciencia con Markel, a veces parece algo verborreico pero no les va a decepcionar.
(Publicada en Solo Novela Negra: https://punica.es/asesinos-inocentes-resena/)

jueves, 19 de abril de 2018

LA PARADOJA DEL BIBLIOTECARIO CIEGO - ANA BALLABRIGA, DAVID ZAPLANA



LA FAMILIA

     La familia no se elige, es una suerte de lotería con la que tenemos que lidiar durante toda la vida, nos guste más o menos, salvo que uno decida romper vínculos y desentenderse para navegar solo, algo que tarde o temprano termina pasando facturas. Y de facturas hablan también Ana Ballabriga y David Zaplana en esta su quinta novela, porque le plantan cara al mal, y no como si fuera algo ajeno a nosotros, sino como algo que late en el interior de todos nosotros, algo dispuesto a salir dando dentelladas a poco que uno se descuide.


La vida de un exitoso escritor, a la sazón autor de una serie de novelas negras, se ve sacudida por el hallazgo de una pequeña llave que no solo abre un piso, cuya existencia desconocía toda la familia, sino que destapará también una caja de Pandora cuyos efectos se irán expandiendo, como la voluntad de una piedra traviesa, en la calmada superficie de este clan familiar. El padre, que fue policía y dedicó toda su vida, incluso más, a la persecución del mal, deja un reguero de pistas para que su hijo Camilo Rey (no se pierda el lector el guiño del patronímico) logre aclarar la muerte de los padres de Pura, la mujer a quien le dejó en herencia ese piso en el casco antiguo de Cartagena, un piso que guarda innumerables sorpresas.

Y está en Cartagena porque la ciudad es el escenario de esta trama poliédrica, armada con varios tentáculos que abarcan a las tres generaciones de la familia, cada una con sus secretos, cada una con sus propios cadáveres en el armario, cada una con sus culpas y sombras capaces, como ya se ha mencionado, de alimentar el mal. Porque el mal está ahí al acecho, y la debilidad humana es su alimento, eso parecen defender los autores de la novela: que el determinismo familiar, social e incluso económico, es algo de lo que cuesta desprenderse.

Quieren Ana y David incidir también en las pequeñas acciones que pueden terminar dándole salida a la bestia, no ya los rasgos de un maltratador de género, que acaso no sepa cómo frenarse o escapar a su destino, sino los microdetalles violentos, verbales o de pensamiento, que todos podemos albergar a diario, a poco que rasquemos en nuestras conciencias. Ahí parece radicar el mayor mérito de fondo de la novela, en hacernos reflexionar acerca de nuestra conducta en los momentos más nimios, y puede que no nos guste lo que encontremos frente a ese espejo.

Narrativamente, además, hay unos cuantos méritos más, tramas que se solapan, investigaciones que trascienden lo temporal, amores contrariados, adolescentes insatisfechos, maltratos incestuosos, atracciones también incestuosas, imanes generacionales, miedos, venganzas, todo un combinado que gobierna las relaciones de esta familia, y que pondrá al lector al borde de la mayor de las inquietudes.

Tenemos mucho que cambiar, parecen decirnos Ana Ballabriga y David Zaplana, y no todo el mundo puede ser capaz de hacerlo, tenemos que enfrentarnos al mal antes incluso de que se manifieste, antes de que los Rodrigos y Camilos, pero también las Remedios y Martirios logren imponer sus criterios, antes de que terminemos siendo como ese bibliotecario ciego, lo justo es que abramos los ojos, empaticemos y seamos capaces de ponernos en los zapatos de los otros. Tal vez así logremos impedir la salida de la bestia, al tiempo que disfrutaremos de una buena novela.

LA PARADOJA DEL BIBLIOTECARIO CIEGO
Autores: Ana Ballabriga, David Zaplana.
Amazon Publishing. Luxemburgo 2018. 476 páginas

lunes, 26 de marzo de 2018

DIECIOCHO MESES Y UN DÍA - PAZ CASTELLÓ


DE ENTRE LAS SOMBRAS

Paz Castelló ha construido una novela tan intensa que el lector vivirá todas las experiencias de su protagonista

     Llega a nuestras manos la tercera novela de Paz Castelló, y viene a confirmar lo que ya se anticipaba en la anterior, el crecimiento de una autora que va ganando solidez en cada paso editorial que da. Una autora que, además, no rehúye tema alguno y que es capaz de desplegar técnicas narrativas de las que exigen tener una firme mano literaria, lejos de modelos establecidos o corrientes de fácil afición dictadas por el mercado y las tendencias de escaparate.


   En este caso nos habla de una mujer encerrada en su domicilio durante ese tiempo da título a la novela, una mujer enclaustrada a causa del estrés que le produjo contemplar el asesinato de su mejor amiga a manos de su pareja. La agorafobia que sufre la pintora Sabina Lamer es la consecuencia de ser una de esas víctimas silenciosas que provoca la violencia de género, y que no suelen estar reconocidas ni por la justicia de los tribunales ni tampoco por la justicia social. Ése era uno de los objetivos de Paz Castelló con esta novela, darles visibilidad a quienes sufren esa violencia en un segundo escalón, pero la crítica social está mostrada con una impresionante calidad literaria, no sólo porque ha logrado que sea la propia Sabina quien narre su historia con una primera persona demoledora, sino porque ha logrado entrar en la mente de una persona enferma con una pasmosa habilidad.

   La tensión narrativa está dosificada de manera que el lector comparta las sensaciones de Sabina, y la guinda literaria de la novela, si exceptuamos su final, viene determinada también por el espacio. Un agorafóbico apenas sale de casa, y el piso de Sabina es el escenario del que entran y salen su marchante Lucas (una delicia de personaje), el joven Dimitri, que pasea a su perro y atiende otras necesidades, o la antigua pareja de la pintora, Roberto, que ahora es un niño encerrado en el cuerpo de un hombre y atendido por una entrañable y peculiar sudamericana.


     Sabina cree que cuando el culpable de la muerte de su amiga esté encerrado ella mejorará, y a medida que se plantea el dilema entre la justicia y la venganza, el lector pasa por las mismas vicisitudes que el personaje, es decir, la empatía con la pintora es total, con ella sufrimos, reímos alguna vez, padecemos de inseguridades, nos rebelamos ante las incomprensiones familiares, ideamos ciertos planes, vadeamos conciencias, padecemos ataques de pánico, volvemos a pintar… Todo hasta llegar a una resolución que nos llevará hasta el límite de lo imaginable.



DIECIOCHO MESES Y UN DÍA. Paz Castelló.
Umbriel. Madrid 2018. 285 págs. 16 euros.


(LA VERDAD, "ABABOL", 24/3/2018)




CON TODO ESTE RUIDO DE FONDO - VICENTE VELASCO


(LA VERDAD, "ABABOL", 24/3/2018)

sábado, 24 de marzo de 2018

ENTREVISTA EN EL QUINTO LIBRO

Es muy gratificante que un puñado de amigos decida crear un blog literario, que quieran entrevistarme raya un poco la locura, pero ellos son así: Víctor Mirete, Cristóbal Terrer, Jesús Boluda y Alfonso Gutiérrez Caro tienen la culpa de este magnífico proyecto que es EL QUINTO LIBRO.


Entrevista al escritor Antonio Parra Sanz

“Carvalho me arrastró al lado negro de la literatura”

En esta casa tenemos especial predilección por Antonio Parra Sanz (Madrid, 1965). No sólo porque sea un maestro en el noble arte de juntar letras -que lo es- sino por su generosa naturaleza y su notable inquietud a la hora de difundir la cultura en general, la literatura en particular. El autor madrileño, cartagenero de adopción, ha publicado numerosos libros en los que ha dejado patente tanto su calidad literaria como su versatilidad como autor. De esta manera encontramos en su obra novela negra pura –Ojos de fuego y La mano de Midas, ambas protagonizadas por su detective privado Sergio Gomes-, un thriller psicológico con asesino en serie incluido –Dos cuarenta y nueve-, el libro de relatos cortos Cuentos suspensivos y un volumen de artículos periodísticos titulado Butaca de patio, entre otras obras. Además de escritor, Antonio Parra es profesor de secundaria de Lengua y literatura, colabora en el suplemento cultural Ababol del diario La Verdad y en la revista Solo Novela Negra y, además, co-organiza el Encuentro Literario de de Autores en Cartagena (ELACT) y el festival literario Cartagena Negra.
1-Primera cuestión que nos asalta, ¿cuál es tu secreto para llevar en danza tantas cosas al mismo tiempo?
Encontrarle una pizca de ilusión a cada una de ellas, aunque sea algo pequeño, pero que ilusione, qué sé yo, conocer a un nuevo autor personalmente, encontrarme con un buen libro, transmitir la magia de lo literario, compartir esa sensación de plenitud que me deja la literatura y compartirla con los demás tantas veces como sea posible. Puede que ahí esté el secreto y que de ahí salgan las fuerzas para seguir organizando actividades.
2-En tu día a día en las aulas estás en contacto con nuevas generaciones de lectores, ¿cómo se toman los adolescentes la literatura en estos tiempos? A pesar de estar en un país poco lector, ¿hay lugar para la esperanza?
Deberíamos reventar de una vez ese tópico negativo de que los jóvenes no leen, porque es probable que lo hagan más que muchos adultos que “oficialmente” compran sus libros y luego no los llegan a abrir. El adolescente es alguien por formarse, y es receptivo por naturaleza, tan receptivo como rebelde, así que lo que hay que hacer es saber atraerle hacia la literatura, y eso no se hace con imposiciones, sino con estímulos, la imposición provoca rechazo, el estímulo en cambio genera atracción. En el aula procuro azuzar su curiosidad invitándoles a entrar en buenas historias literarias, simplemente contándoles lo que pueden disfrutar con ellas, y suele funcionar. No es una fórmula mágica, por supuesto, pero suele funcionar.
3-Tu larga trayectoria literaria se remonta a finales de los noventa, ¿Cuándo supiste que querías escribir, que tenías esa necesidad de contar historias?
En el momento en el que, al cerrar un libro, me asaltaba el deseo envidioso de escribir alguna historia que me gustara tanto como la que acababa de leer. Escribir, como bien dices, es una necesidad, pero ha de venir alimentada siempre por la lectura, y yo llevo toda mi vida leyendo, así que imagino que en algún momento tendría que surgir ese deseo de escribir. Luego, poco a poco uno se da cuenta de que llevaba escribiendo muchos años, escribiendo aun sin redactar, porque un escritor está siempre escribiendo en su cabeza, y es una sensación extraordinaria, tan adictiva que resulta muy difícil dejarla, aunque mi verdadera adicción es y será siempre la lectura.
4-Ya que estamos remontándonos en el tiempo, ¿recuerdas cuándo y por qué comenzó tu affaire con la novela negra?
Creo que no soy capaz de señalar cronológicamente el momento exacto, -¿para qué vamos a reconocer que tenemos ya una edad?-, pero sí cómo se produjo, la culpa la tuvo un señor barcelonés llamado Manuel Vázquez Montalbán, que con sus novelas de Carvalho me arrastró al lado negro de la literatura. Leyendo la serie completa del detective sucumbí al género y de ahí me fui poco a poco a los clásicos norteamericanos, reactivé mi afición por el cine negro, fui picoteando en las novedades españolas hasta que me arranqué a escribir mi propia novela negra. En ese momento no sabía la cantidad de satisfacciones que el género me iba a regalar, en forma de publicaciones, lecturas y amigos a los que he ido conociendo en todos estos años.
5-Eres el creador del detective privado Sergio Gomes, un tipo de lo más peculiar que ya ha aparecido en dos de tus novelas (y algún relato), ¿qué dirías que le emparenta y qué le diferencia con los clásicos detectives del género?
Siempre que me hacen esta pregunta creo que responderla es un signo de presunción, pero como ya voy teniendo una edad, como decía antes, empiezo a perder el pudor. Gomes, para mí, por las razones que he mencionado más arriba, es una mezcla entre Pepe Carvalho y Philip Marlowe, eso no significa que tenga lo mejor de cada uno, probablemente lo que tiene sea lo peor de cada uno… El caso es que me salió un tipo solitario, inseguro, infeliz, flacucho, bebedor, cínico y muy sarcástico, al que hay ciertas cuestiones sociales que le ponen de muy mala leche, en el fondo creo que es un hombre que se anda buscando a sí mismo, acaso como hacemos todos, lo que pasa es que él lo hace en un mundo complejo como es el de los detectives privados.
6-Por cierto, aprovechamos el tirón, ¿habrá tercera novela de Sergio Gomes? Si es así, ¿podrías adelantarnos algo del nuevo caso al que se enfrentaría?
La habrá, la habrá, lo que no puedo asegurar es cuándo. Con el tiempo me estoy volviendo un escritor un poco lento, y para embarcarme en el nuevo proyecto de Gomes antes necesito finalizar el que tengo entre manos, pero para tu tranquilidad diré que la trama está perfilada, la documentación hecha, los pasos marcados…, vamos, que ya sólo queda sentarse y empezar a redactar. ¿Adelantar algo?, bueno, que transcurre en Cartagena y que, si todo va bien, tendrá un ritmo febril, cronológico al menos, y espero que narrativo también.
7-Con Cuentos suspensivos te ha quedado una estupenda recopilación de historias cortas que van del relato al microrrelato, pasando por diversos géneros que incluyen el terror psicológico no exento de sorna de Inevitables golosas. Como autor, ¿dónde te sientes más cómodo, escribiendo novela o relato corto? ¿Qué pros y contras dirías que tiene cada tipo de narración?
El verbo narrar es lo suficientemente amplio y generoso como para permitirnos practicar ambos géneros, que en el fondo se reducen a la necesidad y la intención de contar una buena historia con la que atrapar al lector. Porque la esencia es ésa: encontrar un buen argumento y mantener el interés del mismo hasta el último momento, respetando a quien está al otro lado, sin engañarle con cortinas de humo, porque el lector se merece toda nuestra consideración. En cuanto a la comodidad, son sensaciones diferentes, el cuento proporciona un placer más inmediato, por su génesis, por su redacción y extensión, y la novela es una apuesta a largo plazo, con lo que el placer que proporciona, pero también los sinsabores, son más duraderos. A mí me gustan ambos, empecé escribiendo relatos, por lo que les guardo un cariño muy especial, y sigo practicando el género, pero tampoco puedo abstraerme del proceso de armar una buena novela. No hay por qué elegir, si uno es narrador, debe cultivar ambos en algún momento.
8-Sorprendes en Butaca de patio con una compilación de artículos de actualidad en la que prácticamente tocas todo tipo de temas, aunque mayormente el político, haciendo gala de una fina ironía. Dichos artículos fueron escritos entre los años 2008 y 2012, viendo como está el patio (nunca mejor dicho) ahora mismo, ¿te plantearías volver a escribir sobre la intensa actualidad político-social?
Buena pregunta. Tuve mi época de articulista, primero en prensa escrita y luego en el ámbito digital, hasta que me refugié en mi blog, y digo refugié porque en él tengo toda la libertad que necesito para escribir esos artículos. En cuanto a la posibilidad de volver a escribir sobre actualidad, siempre la tengo presente, lo que ocurre es que en los últimos tiempos hay tal avalancha de artículos y voces exaltadas que se me hace difícil pensar que un pequeño texto mío, con su ironía y su sarcasmo, pueda abrirse un hueco en semejante jungla. Creo que en los últimos tiempos se ha perdido un poco el norte periodístico, dando pábulo a cualquier bulo y manipulación que aparezca en la red, y todavía no nos hemos dado cuenta del daño que eso nos va haciendo, puede que dentro de unos años lo sepamos y veremos entonces si las heridas periodísticas tienen cura o no. Esa tensión periodística me ha saturado mucho, y ahora prefiero embarcarme en una buena lectura antes que avanzar un nuevo artículo, pero bueno, no renuncio a volverlo a hacer.
9-Hace apenas unos meses vio la luz tu última creación literaria: Dos cuarenta y nueve, una novela negra, negrísima si se nos permite, en la que juega un especial papel el perfil psicológico de los personajes, sin duda de los más redondos de tu carrera. ¿Cómo preparaste esos personajes? ¿Les creaste una vida más allá de lo recogido en la novela?
Sin lugar a dudas ha sido mi obra más visceral, no tanto por lo que haya puesto en su realización, sino precisamente por todo lo que he tenido que bucear en las almas de los tres protagonistas. Construir sus vidas fue un “tour de force” que asumí con toda la profundidad que pude, no bastaba con saber qué iban a hacer en la novela, necesitaba conocer todo su pasado, sus miedos, sus anhelos, sus pasiones, las luces y sombras que habían tenido en sus vidas, y tengo que reconocer que fue un proceso demoledor, porque para mí, imagino que como para cualquier novelista, no son únicamente personajes, son personas con las que hay que convivir mucho tiempo, y los tres arrastran un equipaje de dolor que a mí también terminó por dejarme huella. Suena a tópico pero es la pura verdad, creo que es la vez que en verdad he sufrido con mis personajes.
10-Dos cuarenta y nueve es oscura y malsana, la novela está impregnada de cierta atmósfera que oprime a los personajes, de hecho casi toda la novela trascurre de madrugada. ¿Qué importancia tiene la noche en la novela? ¿Qué significado tiene para la historia?
La noche lo significa todo en la novela, porque es el momento en el que los tres personajes pueden vivir, el momento en el que en verdad se despojan de las máscaras que llevan durante el día y en el que se encuentran consigo mismos, con sus almas desnudas. Quise que la mayor parte de la novela transcurriese de noche, de madrugada, y los momentos diurnos que aparecen suelen estar tamizados por nubes o incluso lluvia; creo recordar que tan solo hay un momento en el que sale el sol, y tiene su justificación. Llegó a ser casi una obsesión, hasta el punto de que la novela está escrita íntegramente de madrugada, porque se me hacía muy cuesta arriba continuar redactando de día, era como traicionar al ambiente y a mis personajes.
11-Consigues en Dos cuarenta y nueve dar un giro al subgénero “asesinos en serie”, con una historia centrada en los personajes y con las ondas de la radio como hilo conductor, ¿qué características tiene la radio que no poseen el resto de medios para decantarte por ella?
Me gustó el componente solitario que arrastra la radio, en concreto aquellos programas de madrugada en los que la gente llama para hacer confidencias a una persona a quien ni siquiera conoce. El grado de soledad al que tiene que llegar una persona para hacer eso debe de ser tan grande que me parecía muy atractivo como para incluirlo en la novela. La radio es muy importante para dos de los tres personajes, Elisa se refugia en ella, es su trabajo y el salvavidas que la mantiene a flote, y a Denis le sirve como altavoz para anunciar al mundo toda la mugre moral que ve día y a día y sus intenciones de castigar a aquellas personas de conciencia sucia. Y luego está la impunidad, es decir, sólo se necesita la voz para hacer radio, no se arriesga nada más, por eso quizá era el medio que mejor encajaba en esta novela.
12-Hablemos ahora de Cartagena Negra, el gran evento literario de la región de Murcia que este año celebrará su cuarta edición. Su organización debe ser titánica. ¿Cómo surgió la idea?
La culpa la tuvo Francisco Marín. -¿te has dado cuenta de que siempre ando echándole las culpas a otro?-. Bendita culpa, por cierto, él llevaba mucho tiempo queriendo organizar en Cartagena un evento literario de primer nivel, a los dos nos gusta el género y nos pusimos a la faena de programar unas jornadas, pero casi como algo teórico. Hasta que llegó Santiago Álvarez, uno de los responsables de Valencia Negra, se interesó por nuestro proyecto y casi nos empujó a ponerlo en marcha de inmediato facilitándonos incluso las fechas. Y era algo complejo, porque hoy un lector de novela negra puede viajar de festival en festival sin que sus huesos vuelvan a tocar su casa, hasta tal punto han florecido que no hay mes en el que no se celebren tres o cuatro en distintos lugares de España. Luego el Ayuntamiento de Cartagena entendió que debía respaldar semejante evento y aquí estamos, una panda de locos irresponsables comandada por Francisco Marín que ya está preparando la cuarta edición.
13- Víctor del Árbol, Rosa Rivas, Toni Hill, Empar Fernández o Lorenzo Silva son solo algunos de los pesos pesados de la literatura negra de nuestro país que ya han pasado por la ciudad portuaria. Aún es pronto pero, ¿podrías adelantarnos alguna primicia de cara a la edición de este año? ¿Alguna visita prevista que te haga especial ilusión? Si tuvieras el poder de traer a Cartagena Negra a cualquier autor (nacional o internacional) de novela negra, ¿quién sería?
Son muchas curiosidades en una sola pregunta… Ahora mismo estamos inmersos en el periodo inicial, el de organizar mesas redondas y barajar nombres, el momento en el que empezamos a contactar con los autores. Así que no puedo adelantar ninguna primicia en concreto, sí puedo decir que deseamos que el 2018 sea el año de la consolidación del festival, y que nuestro principal objetivo sigue siendo doble, por un lado dedicarle al lector todos nuestros esfuerzos, y por otro que los autores que vengan a Cartagena se sientan bien acogidos. Por supuesto, trataremos de que los nombres y los temas garanticen calidad tanto literaria como humana para que el lector sea el principal beneficiario. Y en cuanto a deseos de traer a algún autor especial, pues confieso que disfrutaría mucho si pudiera compartir mesa y palabas con Andrea Camilleri, pero es casi imposible que se den las condiciones, por su edad, la lejanía…, aunque mantengo el deseo.
14-Cuéntanos cuáles son tus próximos proyectos, ¿verá 2018 alguna nueva obra de Antonio Parra Sanz?
No lo veo probable. El año 2017 ha sido tal vez más el más frenético de los últimos tiempos, con la publicación de Cuentos suspensivos y Dos cuarenta y nueve, además de la edición y coordinación de la antología de relatos Cartagena Negra. Creo que necesito algo de tiempo para detenerme, mirar hacia adelante, y terminar algún proyecto que está en marcha, pero hacerlo con calma. Así que imagino que el 2018 para mí será un año de pausa, eso sí, sin dejar de trabajar. De todas formas, esto siempre puede dar un vuelco, la vida literaria a veces es muy caprichosa.
15-Para terminar nuestra pregunta fija: ¿Qué te hace reír y qué te hace llorar cada día?
Quedaría muy bien diciendo que la literatura, pero no sería cierto, la literatura me completa pero no es fácil que me arranque una sonrisa o una lágrima. Sí me hace reír la gente sana, que tiene ingenio, que combate a diario, que es capaz de ver lo malo y ponerse a la faena de solucionarlo, pero sin perder precisamente la sonrisa. En cuanto a lo que me hace llorar, cada vez me emociono con mayor facilidad, y he de reconocer que los niños son capaces de tocarme la fibra casi sin darse cuenta.

La encuesta rápida de El quinto libro

Película preferida: Casablanca
Libro preferido: Cien años de soledad
Comida preferida: Arroz y un buen jamón serrano
Color favorito: Azul
Lugar preferido: Un rincón junto al mar
¿Nos cuentas un chiste?: ¿Así, sin cerveza? Invítame primero a cenar al menos…
(https://www.elquintolibro.es/2018/02/entrevista-a-antonio-parra-sanz/)

CARNE DE ATAÚD - BERNARDO ESQUINCA


NOIR EN MÉXICO

    Escribir novela negra en Hispanoamérica supone armarse de una serie de rasgos de los que se carece en otros  lugares del mundo, y no hablamos ya de exuberancia paisajística u otros factores más propios del realismo mágico, sino de una concepción diferente a la hora de narrar, de ambientar y desarrollar una trama.

    Por eso tal vez resulta más gratificante leer novelas como la que nos regala Bernardo Esquinca, porque en ella late un particular México, con sus estancias, pulques, prostitutas, conspiraciones políticas, componendas carcelarias, con todo lo que él ha querido reflejar a la hora de narrar los crímenes cometidos por El Chalequero, pero también las pesquisas de Eugenio Casasola, cronista de El lmparcial, o de su amante Murcia Gallardo, o de la médium Madame Guillot, que le pone sobre la pista de unos crímenes que ocurrieron dos décadas atrás.

   Si a eso le sumamos la presencia de un policía un tanto turbio, Roumagnac, o las confesiones carcelarias de un par de asesinos, y si lo complementamos con noticias y recortes de prensa, estaremos ante un producto final curioso y armado como un mecanismo casi de relojería, en el que incluso los muertos tienen algo que decir desde su confortable más allá.

  Lectura un tanto desasosegante, abrupta en algunos pasajes, pero necesaria a la hora de contar estos crímenes y atrocidades, los mismos que incluso pueden llegar a salpicar a los más altos estamentos de la política mexicana de hace más de cien años.

CARNE DE ATAÚD.
Autor: Bernardo Esquinca.
Punto de Vista Editores. Madrid 2018. 280 páginas.


lunes, 19 de marzo de 2018

MATAR EN MENOS DE TRES MINUTOS

Matar en menos de tres minutos

Presentación de la novela negra Dos cuarenta y nueve (Ediciones Del Serbal), de Antonio Parra Sanz


Por ahí se inició la presentación de la novela Dos cuarenta y nueve (Ediciones Del Serbal), de Antonio Parra Sanz, que tuvo lugar el pasado 16 de marzo en el Centro de Arte Moderno (http://www.centrodeartemoderno.net/), ubicado en la calle Galileo, en el madrileño barrio de Argüelles.
Un lugar regentado por Raúl Manrique y que alberga, además de varios millares de títulos, una buena muestra de objetos pertenecientes a diversos autores, cedidos para su exposición por la Asociación de Escritores, entre los que se pueden encontrar, por ejemplo, el revólver de Onetti o la canana de Delibes, además del gorro ruso que portó Julio Cortázar en sus inviernos parisinos, objeto este que, según comentaron algunos asistentes, fue mirado con ojos casi delincuentes por el autor de la novela.
Madrileño aunque afincado en Cartagena, Antonio Parra se presentó acompañado de la también escritora Mónica Rouanet, quien ejerció de maestra de ceremonias y durante más de una hora conversó con el autor en una sala repleta en la que se lanzaron unos cuantos dardos negros, empezando por esa posibilidad de poder acabar con una víctima en menos de lo que dura un movimiento de Vivaldi, tal y como reza el título de la novela.
Poco a poco se fueron desvelando las curiosidades que esconden las almas de los tres protagonistas de la novela, la locutora Elisa Montes, el inspector Alonso Marquina (a quien los lectores ya se han encontrado en otras obras del autor) y el joven Marcos Galván, lector impenitente de la Biblia, entomólogo humano y vengador justiciero que se arroga la potestad de impartir justicia.
De los tres se habló durante la conversación, pero también de la ambientación de la novela, que fue escrita íntegramente de madrugada, y de la dureza que le supuso a su autor alcanzar la introspección necesaria para poder entrar en la memoria de cada personaje. Poco a poco de la novela se pasó a la literatura en general, y en ocasiones la charla derivó en una especie de recital de confesiones de ambos escritores, para disfrute del público.
Un público entre el cual se camufló algún escritor que otro (Jesús Zaplana, Rosa Huertas, Rubén F. Uceda), y que no se quedó mudo ni mucho menos, sino que fue capaz de lanzar preguntas llenas de interés, tales como si la persona narrativa ya estaba determinada al iniciarse la novela o si el autor dudó a la hora de darle la voz a alguno de los personajes; si los asesinatos que se narran estaban ya previstos o surgieron sobre la marcha; si el escenario es fiel o una recreación de la ciudad de Cartagena… Y posiblemente la mejor por venir de una jovencita que rondaría los doce años: si el asesino, al cometer sus crímenes, no iba dejando algún rastro que permitiera su posterior identificación. Hay madera de futuros criminólogos, sin duda, o al menos de nuevos aficionados al género.
Para todo hubo tiempo, incluso para otras particularidades literarias ajenas al género negro, y ambos contertulios lograron llevar a buen puerto una extraordinaria velada en la que, por encima de géneros y aficiones, se respiró en el lugar algo fundamental en la presentación de cualquier libro: la pasión por la literatura.

Redacción Solo Novela Negra
(PUBLICADO EN SOLO NOVELA NEGRA: https://punica.es/dos-cuarenta-y-nueve/)