lunes, 13 de agosto de 2018

CARTAGENA NEGRA 2018 - ENTREVISTA EN LA OPINIÓN

"Como te entre el gusanillo de la novela negra, ya no te lo quitas en la vida"

"Si respetamos entre todos la calidad, no hay por qué llegar a la saturación de este género", explica Antonio Parra Sanz

12.08.2018 | 20:07

"Como te entre el gusanillo de la novela negra, ya no te lo quitas en la vida"

Escritor y profesor. Con motivo del ciclo Cartagena Negra, que tendrá lugar en la ciudad portuaria entre el 4 y el 8 de septiembre, LA OPINIÓN publicará diariamente un cuestionario con los autores participantes.
¿Qué tiene la novela negra para haber llegado hasta el favoritismo de los lectores?
Mucho tesón y mucha voluntad, porque en sus inicios todos la tildaban de literatura de segunda y ella solita ha sido capaz de borrar los tópicos y hacerse un hueco en el mercado, y no pequeño precisamente. Además, como tiene vertientes sociológicas, psicológicas y lúdicas, es capaz de contentar a muchos tipos de lectores.
¿No correremos el riesgo de saturarnos y agotar el género?
Como pasa en todos los géneros, hay novelas buenas, mediocres y malas, la cuestión está en conseguir que predominen las buenas, que serán las que permanezcan en el tiempo. Si respetamos entre todos la calidad, y aquí coloco a autores, editores, libreros y críticos, no hay por qué llegar a la saturación.
¿Usted se sintió desde siempre atraído por este género?
Casi casi, la culpa la tuvo Manuel Vázquez Montalbán, al ofrecerme la serie de Pepe Carvalho, que fue la que me enganchó ya para siempre. A partir de aquellas novelas, me acerqué a Chandler, Hammett y Ross McDonald. Poco a poco, el género se me metió en la sangre, hasta llegar al punto de disfrutar de él también como escritor. En el fondo somos un poco como Alonso Quijano con la novela de caballerías, como te entre el gusanillo del género negro ya no te lo quitas en la vida.
Ahora que han pasado algunas décadas de expansión, ¿se atrevería a valorar la evolución que ha tenido el género en España?
La evolución ha sido extraordinaria, incluso diría que está siendo extraordinaria, porque sigue adelante, primero logramos incorporar a las fuerzas del orden, algo que en los orígenes, en pleno franquismo, era impensable (salvo para el gran García Pavón), luego surgieron los detectives protagonistas de series, se incorporó la mujer, no creo que haya un país con mejores autoras de género negro que España. Y ahora el panorama es tan amplio que podríamos establecer un buen número de subgéneros negros, y muy dignos además.
Elija a un personaje y a un autor del género a quienes les hubiese gustado conocer.
Como autor me habría encantado sentarme a comer y charlar con el gran Vázquez Montalbán, habría sido una jornada de comida, merienda y cena, por tantas y tantas preguntas. Personaje, me quedo con Philip Marlowe, también habría pagado por acompañarlo en su coche en algún que otro caso.
¿Cómo se logra organizar un festival como Cartagena Negra? Ya que es usted uno de los organizadores? Alguien dirá que así es más fácil participar, defiéndase.
Teniendo mucha fe, y estando rodeado de un magnífico equipo que comanda Francisco Marín. En estos cuatro años hemos ido cumpliendo un sueño, que era el de poner a Cartagena en el mapa de las jornadas negras de España, ahí tenemos que darle las gracias al Ayuntamiento. Y luego echándole mucho valor, acudiendo a los amigos escritores del género, y preocupándonos siempre por ofrecerle al lector lo mejor, en títulos y en el trato con los autores. En cuanto a lo de participar, se me propuso formar parte de una mesa redonda sobre el crimen en Cartagena, y no me pude negar, pero trato de limitar mi presencia todo lo posible.
¿Cuáles son sus armas y métodos preferidos a la hora de matar?
No tengo preferencias, me gustan mucho las armas de oportunidad, aquellos objetos que en su esencia no sirven como arma, pero que en un contexto concreto pueden liquidar a cualquier víctima. Y luego dejo que los personajes sean los que elijan aquellas armas o métodos que les resulten más atractivos. En ese sentido soy muy respetuoso con mis asesinos, también tienen derecho a expresar sus preferencias.
Ahora una complicada: elija algún personaje real para quitar de en medio y justifique el crimen, claro.
Uf, ustedes quieren que me detengan. Con la que ha caído en los últimos años en el tema de la política, las tentaciones serían muy grandes, aunque la realidad, como siempre, nos ha adelantado por la derecha, y si no miren la cantidad de personas relacionadas con casos de corrupción que han desaparecido de formas muy curiosas. Lo que me encabrona últimamente es la gente que comete agresiones sexuales o aquellos que agreden a los niños, ahí sí tengo que morderme mucho la lengua, y el deseo.
¿Cómo podemos valorar el papel de la mujer en la novela negra actual?
A ver, tenemos dos opciones, si me muevo entre la corrección política diré que muy bien, han aumentado las autoras de manera creciente y todo parece un camino de rosas. Pero como me gusta ser incómodo, diré que todavía estamos un poco lejos de conseguir la naturalidad. Insisto en lo dicho más arriba, no creo que haya un país con mejores autoras de novela negra que España, pero los lectores deben dar también un paso al frente, y sobre todo los editores, porque a veces parece que, en caso de duda entre un autor y una autora, se elige primero a él, y eso no lo entiendo, hay que apelar a la calidad de la obra, y no al nombre de quien la escriba. Y como autores, debemos abrir el abanico a las mujeres en nuestras tramas, para todo lo necesario, ya sean investigadoras, víctimas, asesinas, y terminar con ciertos papeles florero que aún subsisten en algunas novelas.
En Dos cuarenta y nueve hay un asesino que pretende redimir a la sociedad, ¿cree que necesitamos que nos rediman?
Cualquiera sabe, el ser humano cada vez está más desorientado, y eso también significa que florecen muchos “salvapatrias” que equivocan su labor. Hay un escaparate inmenso hoy en día para esos salvadores trasnochados, y son las redes sociales. En lugar de usarlas para tender puentes, las estamos usando para señalar al que no piensa como nosotros, para acusar y levantar la voz, para empuñar la razón de manera equivocada. Cada grito en un muro de Facebook, cada insulto es como un crimen metafórico, y así no vamos nada bien. No creo que tengamos salvación como colectivo, habrá que ir a las individualidades, y ahí en cambio sí creo que hay personas magníficas.
¿Es Cartagena una ciudad vestida para el crimen?
Es una ciudad tan válida como cualquier otra para el crimen. Es una ciudad con puerto, con lo que eso tiene de fronterizo y de ambientes propicios para que ocurran crímenes. Lo importante es que la ciudad ha crecido en todos los sentidos, y ha adquirido también entidad como para que, en ella, ocurran cosas buenísimas y delitos de cierto calibre, y no ficticios precisamente.
¿Qué hay de Sergio Gomes, su detective, volveremos a verlo en acción?
Sí, volverá. Ahora se ha instalado en Cartagena, lo que le abre un nuevo panorama de casos y posibilidades. De hecho, actualmente está enfangado en la búsqueda de una adolescente desaparecida, un caso que es posible que le permita conocer a otro detective privado que está adquiriendo cierto renombre en el panorama literario de la región.
Ofrézcale algún consejo al lector de novela negra.
Que se relaje, disfrute y que, aunque le pueda la tentación, no sea tan excesivamente puntilloso a la hora de destripar tramas. Los lectores de novela negra somos muy puñeteros, porque parece que disfrutamos averiguando cosas de la investigación antes de que nos las cuente el autor. En fin, que disfruten del género, pero empezando por muestras españolas, que las hay y buenísimas, no me gusta que se antepongan obras de otros lares teniendo lo que tenemos en el país.
https://www.laopiniondemurcia.es/descubre-fds/2018/08/13/gusanillo-novela-negra-quitas-vida/946001.html

domingo, 12 de agosto de 2018

PRIMAVERA CRUEL - LUIS ROSO

‘Primavera cruel’- Reseña

‘Primavera cruel’ presenta un nuevo caso del inspector Trevejo, de Luis Roso. A través de esta reseña ofrecemos más detalles

Título
Primavera cruel
Datos publicación
Ediciones B. Barcelona 2018. 486 págs.

Datos del autor

Luis Roso (Moraleja, Cáceres, 1988) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca, en Filología Inglesa por la Universidad Autónoma de Barcelona y posee un máster de Literatura Española e Hispanoamericana. Apasionado de la literatura, la historia, el cine y el deporte, actualmente trabaja como profesor de secundaria en la Comunidad de Madrid. Admira a Delibes, Cela, Ferlosio, Sender, Azorín, De la Serna, Aldecoa, Barea y Martín Santos.

Sinopsis de la obra

Primavera cruel es el segundo caso del inspector Ernesto Trevejo. La serie de género noir de Luis Roso que es al mismo tiempo un adictivo thriller y una mirada nueva sobre los años más duros del franquismo.
Madrid, años cincuenta. El inspector Ernesto Trevejo recibe el encargo de enfrentarse a un caso muy difícil: un hombre armado ha aparecido muerto en El Pardo, muy cerca del palacio donde reside Franco. ¿Se trata de un terrorista? ¿Un loco? ¿Puede ser una amenaza real? Una trama policíaca impecable que es, al mismo tiempo, un retrato fiel y alejado de los tópicos de la sociedad de la época. De la mano de un protagonista a la altura de los grandes del género, Luis Roso mantiene al lector literalmente pegado a las páginas de esta novela.
Reseña
Trevejo
Cuando un lector se encuentra con un personaje de novela negra capaz de encandilar ya desde sus primeras páginas, no puede evitar un guiño de felicidad, tanto por lo que ese personaje le regala, como por todo lo que le puede dar si su autor decide rentabilizarlos en nuevas entregas. Algo que, a poco que el personaje tenga buenos mimbres, suele producirse con cierta facilidad. Eso es lo que sentimos muchos la primera vez que nos encontramos con el inspector Ernesto Trevejo, allá por la novela Aguacero, y es lo que hemos vuelto a sentir al encontrarle en esta nueva entrega.
Las felicitaciones han de ser para Luis Roso, el padre de la criatura, un escritor amante de las buenas historias y de la literatura española del medio siglo, época en la que ha decidido situar las andanzas de este peculiar inspector. Peculiar porque tiene un carácter lo suficientemente independiente como para no comulgar con todas las ruedas de molino oficiales que exige su puesto, pero también flexible como para saber cuándo callar y asentir ante órdenes que está por encima de él.
Para todos aquellos que saben de las vicisitudes sociológicas de la novela negra, las ramas de Luis Roso van más allá de lo puramente investigador, en ellas hay un fresco social de la mitad de los cincuenta muy verosímil, y el franquismo se convierte en un personaje más que condiciona tanto la vida del protagonista como los propios acontecimientos. Así, la sombra del poder siempre está presente, y en concreto en esta novela se ciñe al asesinato de dos miembros de una célula comunista, muertos por encargo no se sabe bien de manos de quién.
Esa vertiente sociopolítica ya la encontramos también en la primera novela de Trevejo, y con ella debe lidiar el inspector, pero en esta ocasión las condiciones son aún más rígidas, ya que una de las víctimas ha aparecido en uno de los montes de El Pardo, con todo lo que eso conllevaba de posible amenaza para la salud, y la imagen, del Generalísimo. Eso sí, limitarnos a esa parte política sería como leer sólo la mitad de la novela, hay que rebuscar e ir mucho más allá, tal y como hará el inspector, para desvelar las verdaderas motivaciones del caso y las múltiples sombras que éste esconde.
Este lobo solitario seguirá su camino, y sus instintos, hasta las últimas consecuencias, y con él Luis Roso logrará meterse al lector en el bolsillo una vez más. Brillante hasta en la mesura.
https://punica.es/primavera-cruel-resena/

viernes, 3 de agosto de 2018

JUEGO DE MÁSCARAS - RUBÉN F. UCEDA

Juego de máscaras- Reseña

‘Juego de máscaras’, una atractiva propuesta de lectura vacacional para los amantes del noir, reseñada por Antonio Parra

Título
Juego de máscaras
Datos publicación
Atlantis. Madrid 2018. 337 págs.

Datos del autor

Rubén Fernández Uceda (Madrid, 1981) es óptico optometrista y autor de numerosos relatos. En su haber tiene ganados, entre otros, los premios Ateneo de Laguna de Duero y La Cruz del Negro de Carmona. De estilo narrativo ágil donde destacan la intriga y la acción, es capaz de beber de autores tan diferentes como Henning Mankell, Stieg Larsson o Philip K. Dick e Isaac Asimov. De ahí que abrace tanto la novela negra como la ciencia ficción y las fusione para crear algo único en sus novelas. Es el caso de Juego de máscaras y su predecesora, Cuando llueva en Marte, galardonada con el accésit a mejor novela de ciencia ficción en los Premios Atlantis La Isla de las Letras 2017.

Sinopsis de la obra

El inspector de la policía de Marte, Nicklas Magnussen, investiga un importante caso de tráfico de drogas cuando es reclamado para ocuparse de la desaparición de un colono. Apartarse del caso supone también apartarse de la carrera por suceder al actual capitán de la policía… Pero lo que parecía algo rutinario toma un carácter siniestro al encontrarse restos de sangre de varias personas en las incineradoras de la colonia marciana. Nicklas, acompañado de Sergio, un oficial recién llegado al planeta, y su antigua compañera, María Roseau, deberán adentrarse en los bajos fondos de la colonia siguiendo la pista de los desaparecidos, chocando con la mafia y la alta sociedad que la controla. Acechando entre ellos, en los oscuros pasadizos bajo la colonia de Marte, el monstruo se oculta tras una máscara.

Reseña

Los orígenes de Magnusen
El capitán Nicklas Magnusen es todavía detective en la policía de Marte, estamos ante una “precuela” de lo que ya vimos en Cuando llueva en Marte, que supuso la puesta de largo de este personaje a manos de su creador, Rubén F. Uceda. Y la verdad es que el ambiente sigue siendo igual de opresivo, en cuanto a lo delictivo y lo social, porque el futurismo está presente pero sin cansar en ningún momento, y sin atosigar al lector con técnicas descripciones propias de la antigua ciencia ficción.
Es notable la forma tan natural con la que el autor nos coloca en el planeta rojo, en este caso incluso acompañando al nuevo ayudante de Magnusen, el murciano Sergio Guirao, quien tampoco tiene que hacerse muchas preguntas sobre lo que se va a encontrar, porque es un tipo responsable que ha hecho sus deberes antes de viajar a su nuevo destino.
Justo lo contrario que Nicklas, que sigue rozando la iconoclastia profesional, de la mano de su compañera Roseau y de los enfrentamientos con algún que otro superior o con compañeros que no comulgan con su manera de hacer las cosas y que sin duda son más ambiciosos que él. Es reconfortante saber más cosas de este personaje, sus orígenes, como perdió un ojo que ahora ha sido mejorado biónicamente, y qué es lo que le mueve a no soltar una presa cada vez que ha logrado hincarle el diente.
En esta ocasión, además, tendrá que hacer frente a una trama de desapariciones que le llevará hasta unos juegos de máscaras en los que todo vale, en los que los más adinerados del planeta campan a sus anchas, pero en los que también se puede esconder un psicópata empeñado en castigar los pecados de unos habitantes marcianos que siempre tienen algo que ocultar. Hay también traficantes rusos, prostitutas, mentiras y ambiciosas luchas de poder, un universo en el que Magnusen suele nadar como pocos saben hacerlo.
https://punica.es/juego-de-mascaras-resena/

domingo, 29 de julio de 2018

ENTREVISTA A JESÚS TÍSCAR

ENTREVISTA A JESÚS TÍSCAR

Proponemos conocer a un discípulo aventajado de Valle-Inclán: Jesús Tíscar, autor de ‘La japonesa calva’, a través de esta entrevista para Solo Novela Negra

ENTREVISTA A JESÚS TÍSCAR

LA JAPONESA CALVA

Por Antonio Parra Sanz
Siempre resulta interesante poder charlar con un autor de la potencia narrativa, y también expresiva, por qué no decirlo, de Jesús Tíscar, que desembarcó en el ambiente de la novela negra con una trama un tanto delirante, La japonesa calva, que le otorgó el XXI Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe.
Jesús Tíscar Jandra nació en Jaén en 1970. Escribe cuentos, novelas, artículos, guiones y obras teatrales. En la actualidad ejerce profesionalmente como actor y reside en Santiago de la Ribera (Murcia). Es autor de cinco obras teatrales y seis libros publicados, siendo el más reciente Memorias de un gusano (Ediciones RaRo). Asimismo, atesora en su haber más de treinta galardones literarios, entre los que cabe destacar el XXV Premio «Felipe Trigo» de Novela, el XV Certamen Literario «Villa de Colindres», el XXXIII Premio de Narrativa «Antonio Porras» y el VII Certamen de Literatura «Miguel Artigas».
  • Ahora que ya ha tenido tiempo de asimilarlo, cuéntenos sus impresiones sobre el premio que recibió su novela.
Me ha dado dinero y proyección, comí y bebí gratis, la publicación de mi novela a nivel nacional, estar en los cortingleses y en las casasdelibros y en los fenaces, cosa que yo creo que ya me iba mereciendo, o sea que mis impresiones son buenísimas. Y poder echar al carrito del súper alimentos, whiskys, calcetines y tonterías sin mirarles el precio, eso también me lo merecía.
  • ¿Este tipo de reconocimientos supone baterías nuevas a la hora de escribir? ¿Cómo las encaja alguien como usted, que lleva mucho tiempo escribiendo?
Los reconocimientos son bienvenidos porque, como poco, te indican que tu trabajo interesa. Ahí es nada, con la cantidad de mierda que se escribe ahora. Usted lo ha dicho, llevo mucho tiempo escribiendo, y eso implica pasar temporadas (rachillas) de inseguridades y agobios, con la toalla en la mano, balanceándola ya. O sea que este tipo de reconocimientos ayudan a seguir agarrando la toalla, con fuerza, enjugarte los sobacos y seguir.
  • Algunos han calificado su prosa como valleinclanesca, ¿le molesta eso o le agrada?
Me agrada muchísimo. Usted mismo la ha calificado así, que me acuerdo yo, y, como verá, no le he retirado la palabra ni le he arrojado cosas por la calle, sino que nos estamos tomando este asiático tan tranquilos. No, en serio: que te comparen con un genio, nada menos que con el inventor de esa delicia estética y moral que es el esperpento, pues no está mal. No creo que sea para tanto, y se lo dice alguien al que le asquea profundamente la falsa modestia, pero que sigan, que sigan valleinclanándome, que yo me dejo.
  • Dicen que la crisis va remitiendo, con todo lo que se ha escrito con ella como fondo, ¿significa eso que nos vamos a quedar sin argumentos literarios?
¿Cómo vamos a escribir contra Franco sin Franco?, dicen que se preguntaban algunos tras la santísima muerte del abuelillo aquel que guardó Occidente. Pues nada, ¡a espabilar! Es cierto que las crisis son muy sustanciosas literariamente, como los malos malísimos, como las beatas contrariadas, como los inocentes apaleados, pero es que crisis (en plural) va a haber siempre, no sólo va a ser la del parné. Además, la crisis no está remitiendo, ¿le vamos a hacer caso al bocarrara ese?
  • ¿Qué tienen los personajes del lumpen que se vuelven atractivos para la novela negra? Ya sé que usted no se considera autor del género pero La japonesa calva es negra…
Para la novela negra y para la que no es negra. Creo que el personaje correcto, triunfador, con ascensor, que paga sus impuestos, que deja propina, que no le mete dos hostias a nadie y que se apunta a inglés y a zumba es muy aburrido. Lo tiene todo hecho, no aspira a más, o no quiere aspirar a más, que es lo mismo, y ahí hay poco que escribirle, mejor que se lo cargue pronto un sicario y seguimos con la novela. ¿La japonesa calva es negra? De acuerdo. Como negra me la ha premiado un jurado competente.
  • Me temo que sonará un poco repetitivo pero, ¿cómo surgió esta historia de la masajista nipona?
Nunca lo repetiré bastante, yo lo repito con gusto. A saber por qué (aprovecho para confesar que nunca he ido de masajistas, tampoco en Blablacar), se me instaló en la parte de imaginar la imagen de una septuagenaria inocentona y desgraciada atravesando un barrio muy chungo en busca de una japonesa milagrosa y prostituta que le calmara el dolor de las piernas. Ahí empezó. Y así comienza La japonesa calva. No sabía más. Después le puse pasado a esa escena, cómo se conocieron Kazumi Kuriwako y Luciana Crespillo, y fueron surgiendo más personajes y tramas. Mucha humana miseria. Y me gustaban, que es lo difícil. A los nueve meses, tras mucho batallar con la estructura narrativa, la dí por terminada y la envié a Getafe.
  • ¿Volverá a practicar novela negra? Mire que el ambiente a veces está para practicarla incluso sin escribir…
Y que lo diga. Dan ganas de hacerse malo, ya que los buenos empiezan a escasear, a ser presuntos, y vivir de los sobres y de las visitas de los papas. En fin… He comenzado otra novela, de momento muy verde, tan verde que aún no confío en ella ni de broma, pero creo que me puede salir también negra, aunque a mi estilo, claro. Sin detectives.
  • ¿Qué le impulsa a la hora de seguir escribiendo, y qué le inquieta de ese proceso? Si es que hay algo que le inquiete.
Podría responder esa vulgaridad de que escribo porque me gusta (y porque la literatura nos salva o cualquiera de esas mamarrachadas), pero es que además de vulgar sería mentira. Me gusta a veces, porque escribir en serio (repito: en serio, no en plan dominguero) es duro. Ya sé que más duro es alquitranar carreteras, pero me la suda, yo no alquitrano carreteras y no me arrepiento de ello. ¿Qué me inquieta? Que no voy a tener paga de jubilación, al contrario que los que alquitranan carreteras, aunque bueno… Veremos a ver. El bocarrara no lo tiene muy claro esto tampoco.
  • Dicen algunas malas lenguas que a veces el ordenador le grita, ¿es eso cierto?
Sí. Acabas cansado de darle al alfabeto, cierras y oyes los chillidos de los personajes, que quieren seguir viviendo, pero eso es porque termina uno medio gilipollas de tanto escribir.
  • Antes hemos hablado de Valle-Inclán pero, ¿a qué otros autores les debe algo Jesús Tíscar?
A Francisco Umbral, a Camilo José Cela, a Stephen King, a Miguel Delibes, a Juan Marsé, a Ignacio Aldecoa, a Rakel Rodríguez, a Caballero Bonald, a Bukowski, a Eduardo Mendoza… A Marcel Proust no, a ese no le debo nada, ¡qué pestiñazo!, y a Luis García Montero tampoco.
  • Sabemos que es un hombre apasionado por el teatro, ¿cómo le ha ido cuando ha intentado escribirlo?
Compañías profesionales me han estrenado cinco obras, dirigidas todas ellas por Miguel Ángel Karames, que es un gran teatrólogo, que las ha salvado, y en casi todas me he dado cuenta de que caigo en el error del narrador que escribe teatro: no es así. Soy un novato, me gusta el género, le pongo pasión, pero lo desconozco, así que he ido corrigiendo defectos en cada una de ellas, hasta dar con la última, Verracas, que es de la que más satisfecho me siento en cuando a texto, porque he de decir que las anteriores han sido muy bien interpretadas y puestas en escena.
  • ¿Y lo de la interpretación, no le tienta regresar a ella?
Sí, bastante, y hacer de villano, que es para lo que casi siempre me llaman, porque soy alto y estoy gordo y tengo vozarrón, lo que pasa es que uno ya carga una edad y en el teatro se curra mucho, muchísimo, y se paga poco, poquísimo, y en cine (algunos cortometrajes he hecho) no se paga nada, y pasas calor, en el cine se pasa mucho calor, y a mí los amores al arte se me secaron hace un tiempete, a lo mejor por el calor de los rodajes. Vocación de actor no he tenido nunca, me metí a interpretar casi sin querer, y como me dicen que no lo hago mal… Por cierto, Murcia sé que es muy teatrera, cuando llegué aquí hace casi tres años creí que se me iban a rifar las compañías, me di a conocer, y nada. ¡Qué mal!
  • Como usted mismo ha reconocido, ha empezado a dejar de ser un autor de culto, incluso está conociendo más el mundillo literario, ¿cuáles son sus impresiones sobre el mismo?
No, apenas conozco el mundillo literario. Yo soy de relacionarme poco, no me gusta la gente, ni que me cuenten cosas que no me interesan, y aquí todo el mundo se lanza a contar cosas que no le interesan a nadie. Al mundillo literario me asomo cuando no tengo más remedio, pero siempre con un ojo puesto en la puerta de salida para salir pitando en cuanto me impaciente. Prefiero estar más solo que un perro, comerme un polvorón, eructar. De verdad: se habla mucho, se habla demasiado, y para conocer mundillos hay que fingir que escuchas y corresponder con las mismas soplapolleces, y a mí se me da muy mal eso, no tengo la presencia de ánimo suficiente.
  • Confiésenos, si se puede, qué proyectos literarios tiene en el horizonte…
La nueva novela que ya le he dicho, haga el favor de atender a lo que le respondo, oiga, y una nube teatral que se me está instalando y que cualquier día me pongo y la sacudo. Qué rico está el asiático este.
  • Y ya que estamos, ¿qué le puede decir a un lector que no le conozca para que se acerque a esta japonesa calva?
Te vas a excitar, te vas a poner chorreandico, se te va a poner dura, no lo dudes, acude a la japonesa, ve a ella, déjala hacer, son 18 euros, si no tienes dinero, ponte a alquitranar carreteras y vuelve.
 https://punica.es/entrevista-a-jesus-tiscar/

LA CARICIA DE LA BESTIA - CRISTINA C. POMBO

‘La caricia de la bestia’ nos adentra en desencuentros, un bosque inquietante y extraños sucesos… Antonio Parra reseña la novela de Cristina C. Pombo

Título
La caricia de la bestia.
Datos publicación
Espasa. Barcelona 2018. 437 págs.

Datos del autor

Cristina C. Pombo (Ourense, 1977) estudió música, filología y arte dramático, completando su formación con un máster en Creatividad y Guión Audiovisual. Ha trabajado  como copy, directora artística, profesora, traductora y guionista de televisión. Colabora con sus artículos en medios como La Región o Pikara Magazine. En la actualidad compagina la docencia de letras y música con la escritura de novelas.

Sinopsis de la obra

En un bosque solitario, dos adolescentes son brutalmente atacados por un ser de una fuerza sobrenatural. En su declaración, ambos sostienen que el agresor es un zombi.
La inspectora Laura Tébar es encargada de la investigación. Se trata de una profesional de 55 años, brillante, solitaria  y con un carácter temible forjado en un pasado lleno de errores imposibles de remediar. Se la respeta y se la teme a partes iguales. Con Tébar, y a su pesar, comienza a trabajar el subinspector Merino, un joven tan inexperto como intuitivo y motivado.
Los dos no pueden ser más opuestos y no tardan en chocar. A través de la novela, el lector asistirá a un auténtico tour de force entre ambos personajes, que pasarán lo suyo antes de permitirse el mínimo respeto mutuo que les permita colaborar y enfrentarse a unos seres tan misteriosos como violentos, que  atacan desde lo más profundo del bosque, parecen invulnerables y desaparecen sin dejar rastro.

Reseña

La extraña pareja
Aquel principio ficticio que habla de que los polos opuestos se atraen se cumple a rajatabla en esta novela de Cristina C. Pombo, porque no en vano podrían estar más alejados la inspectora Laura Tébar y el subinspector Merino, su nuevo compañero. De esa situación en la que hay dos compañeros que deben empezar a trabajar juntos se parte en esta trama, bueno, de ella y del supuesto ataque sufrido por una pareja de novios a manos de lo que parece ser un zombi.
Que no se alarme el lector, no estamos ante una novela “zeta” sino ante una trama negra y policial que, empleando en todo momento la lógica, tendrá que rebatir lo que parece evidente, o lo más fácil de pensar a juzgar por las circunstancias. En el tranquilo pueblo de Grazalema ocurre algo extraño y esta peculiar pareja tendrá que averiguar qué es, claro que primero tendrá que ir solventando sus propias diferencias, o lo que es lo mismo, intentar que se acerquen un poco los caracteres solitarios de ella, que recela de los hombres y del mundo en general, y expandido de él, a quien su superiora acusará de perroflauta conspiranoico.
Pombo no se limita al caso, de hecho a ratos quizá sería deseable que avanzase con más celeridad, pero la profundización en la personalidad de ambos policías justifica el ritmo sosegado de la novela, hay que conocer a Tébar y a Merino, su pasado, sus sombras, sus dolores, porque sólo entonces la investigación podrá avanzar como es debido, sólo entonces la pareja hará frente a todo lo que va a encontrar oculto en la sierra de Grazalema, los jóvenes desaparecidos, los ataques, los manejos turbios de quienes ostentan el poder. O las conspiraciones que de pronto se vuelven reales.
https://punica.es/la-caricia-de-la-bestia-resena/

lunes, 23 de julio de 2018

LA LÍNEA DEL HORIZONTE - ISABEL MARÍA ABELLÁN


ALMAS GEMELAS


La joven María necesita reconducir un poco su vida, alterada en lo personal, lo laboral y lo sentimental incluso, y de la mano de la figura de su abuelo, con el que vuelve a estrechar los lazos que ya mantuvieron en el pasado, iniciará un nuevo camino, una andadura muy diferente llena de esperanzas, en la que el cariño, la memoria y las confidencias se convertirán en los principales hilvanes para tejer una nueva manta vital que la cobije.

Isabel María Abellán ha logrado que esta novela vea de nuevo la luz, esta vez bien tratada por La Fea Burguesía, para recordarnos cuáles fueron sus orígenes literarios, los mismos que le llevaron a preguntarse muchas cosas sobre lo ocurrido en 1939 en el Puerto de Alicante, y posteriormente en aquel campo de los almendros del que tan brillantemente nos hablara Max Aub, la aberración del campo de prisioneros de Albatera, lugar en el que también transcurriera Isidro, su anterior novela, aunque posterior a ésta en su génesis literaria.

A diferencia de aquella, La línea del horizonte no tiene como tema central los sucesos y barbaridades ocurridos en aquel campo, esta novela vive y se alimenta de la relación entre Antón y María, y aunque son estremecedores los testimonios de lo vivido en el puerto alicantino mientras miles de republicanos descubrían que ya no habría salida, y algunos tomaban el atajo del suicidio, la verdad es que el tono de la novela se acerca más a la confidencia vital, al contacto de dos almas gemelas para las que las distancias generacionales no eran más que una anécdota. Una delicia leer esta historia.

‘LA LÍNEA DEL HORIZONTE’
Isabel María Abellán.
La Fea Burguesía. Murcia 2018.
155 páginas. 10 euros.


lunes, 16 de julio de 2018

ENTREVISTA EN SOLO NOVELA NEGRA

‘Dos cuarenta y nueve’-Entrevista a Antonio Parra Sanz

A pocas semanas de una nueva edición del festival Cartagena Negra, charlamos con uno de sus organizadores, Antonio Parra Sanz, a cuenta de su novela ‘Dos cuarenta y nueve

Escritor, crítico literario, profesor de escritura creativa y docente en un instituto de la ciudad portuaria, miembro de la organización del festival Cartagena Negra y ELACT … Es difícil hallar personas tan comprometidas con la cultura como Antonio Parra Sanz. En un interludio entre sus múltiples actividades conseguimos realizar esta entrevista, en la que principalmente abordamos -además del noir, lo humano y lo divino- los entresijos de su última novela, ‘Dos cuarenta y nueve’.

Ficha del libro

Autor: Parra Sanz, Antonio
ISBN: 9788476289174
Editorial: Eds del Serbal
Año de edición: 2017
Nº páginas: 261

Entrevista a Antonio Parra para Solo Novela Negra

  • La primera pregunta es obligada: ¿Por qué el título ‘Dos cuarenta y nueve’?
Es aproximadamente la duración de un movimiento de Las cuatro estaciones, de Vivaldi, en concreto el Presto del Verano, un movimiento que escucha el asesino de la novela, y cuya duración se impone como tiempo para cometer sus crímenes, demostrando así que es posible acabar con la vida de una persona en menos de tres minutos.
  • En el desarrollo de la trama se combinan temas tan dispares como el mundo de las emisoras de radio, el ámbito policial o aspectos bíblicos… Con respecto a tus anteriores novelas, ¿dirías que has tenido que documentarte más ampliamente?
En el caso de las cuestiones bíblicas sí, tuve que hacer una buena búsqueda de aquellos fragmentos que pudieran ilustrar las confesiones de un asesino en serie, y después de valorar varios textos sagrados me decanté por el Apocalipsis, sin duda el libro más críptico de toda la Biblia, y por eso mismo el más metafórico y el que más se presta para hacer diversas interpretaciones. En los otros aspectos, bastaba con recordar algunas situaciones reales, tanto del mundo radiofónico como de casos policiales que se hicieron públicos en su momento.
  • En la novela la música juega un papel relevante… ¿Sueles escribir con música de fondo? En caso afirmativo, ¿cuáles son tus preferencias?
Es curioso, antes sí lo hacía. De hecho antes tenía muchas más manías de las que tengo ahora, escribía de madrugada, con música suave o clásica, acompañado de alguna bebida. Ahora ya no, parece que con los años esas manías van desapareciendo. Creo que esta novela fue la última en escribirse bajo esos condicionantes, fue escrita íntegramente de madrugada, mientras escuchaba de manera febril la música de Vivaldi, tanto que incluso llegué a aborrecerla, y en ocasiones incluso bebiendo el mismo whisky que toma el inspector Marquina. Creo que es una prueba más de hasta dónde tuve que empatizar con la trama y los personajes.
  • Hablando de esos personajes. Alonso, Marcos y Elisa. Un triángulo de protagonistas que da mucho juego. ¿Cuál ha sido el que más te ha costado construir? ¿Te ha seducido o divertido especialmente alguno de ellos?
Cada uno tenía sus peculiaridades, me interesaba que los tres arrastrasen un equipaje de duros recuerdos, incluso de pulsiones inconfesables, porque lo que yo quería era ahondar en sus miserias, y que ellos mismos se enfrentasen a ellas. Ésta ha sido la novela más dura de escribir, precisamente por haber tenido que entrar en sus mentes, en sus recuerdos, en sus miedos…, y de los tres creo que el que más me costó construir fue el de Marcos, porque las sombras de Elisa y Alonso les llegaron cuando ya eran adultos, pero Marcos lleva toda su vida sufriendo, y eso me puso las cosas más difíciles. Divertirme no me he divertido con ellos precisamente, pero sí he sufrido a su lado, y supongo que eso ha hecho que me haya hermanado con ellos más que con otros personajes míos.
  • ¿Crees que personas con el perfil psicológico de Marcos existen realmente hoy en día en la sociedad española?
Por desgracia sí, hay personas que se sienten rechazadas por la sociedad y que se dedican a juzgar a los demás como desahogo, aplicándoles una vara de medir egoísta y particular, no hay más que echar un ojo a las redes sociales y a toda la intransigencia que se ve en ellas, donde parece que triunfa el “o estás contigo o estás contra mí”. Otra cosa es que luego la gente decida llevar esos juicios un poco más allá, ahí, por fortuna, los casos disminuyen muchísimo, aunque alguno hay, como por desgracia hemos podido comprobar en los medios.
  • En la novela visualizamos una Cartagena nocturna, con una clara pátina inquietante y siniestra, al estilo de los escenarios noir norteamericanos o nórdicos… ¿te has inspirado en estos últimos o ha fluido de manera natural mientras escribías?
No se trataba de buscar un paisaje inquietante y siniestro de por sí, lo que pretendía era situar determinados episodios en diferentes lugares de Cartagena, pero muy conocidos para el habitante de la ciudad, con el fin de crear inquietud, de crear en el lector la sensación de que el mal podría ocultarse en cualquier rincón de los que habitualmente transitamos. Cartagena es una ciudad muy hermosa, ahora es mi ciudad, y el reto era situar la trama en sus calles, en sus rincones, para ir sembrando ese miedo, para que la presencia del justiciero amenazara con aparecer por cualquier esquina.
  • Madrileño afincado desde hace años en Cartagena… ¿Para cuándo una novela ambientada en tu ciudad de origen?
Mi primera novela, Ojos de fuego, que supuso el estreno de mi detective Sergio Gomes, transcurría en Madrid, a pesar de que la escribí viviendo ya en Cartagena, fue un homenaje hacia mi tierra que le debía tras tantos años de vivir allí. Ahora escribo sobre Cartagena porque es la ciudad que mejor conozco, y creo que uno debe escribir sobre aquellos espacios que domina, aun así, no he olvidado Madrid, por supuesto, pero seguro que ahora hay muchas zonas cambiadas y no quiero estar visitando mapas de mi ciudad de origen. De todas formas, hay por ahí proyectos que transcurren en Madrid, y nunca podré olvidarla, como es lógico.
  • En 2015 ‘La mano de Midas’, protagonizada por Sergio Gomes, se distingue con el Premio al Libro Murciano del Año. Ahora, con ‘Dos cuarenta y nueve’, abordas el noir desde una perspectiva muy diferente; ¿piensas seguir experimentando dentro del género o ya tienes en mente una nueva entrega de tu detective?
A veces pienso que en el género negro está todo inventado, leo muchísima novela negra y agradezco mucho que una trama me sorprenda, porque creo que estamos cerca de alcanzar la saturación a fuerza de repetir argumentos. En ese sentido, intentaré buscar nuevas vías, como supongo que hacemos todos los autores del noir, otra cosa es que lo consiga o que con ellas logre interesar al lector, que, dicho sea de paso, también se está volviendo cada vez más exigente, para que luego alguno siga empeñado en considerar a la novela negra como un género menor. En cuanto a nuevas entregas de Sergio Gomes, algo hay en el horno, pero es una creación conjunta con otro autor, por lo que me perdonará que no le dé más detalles, salvo que trataremos de innovar un poquito.
  • Con tus ‘Cuentos suspensivos’ hemos disfrutado de una antología de relatos variados, tanto en lo referente a la temática como a la técnica narrativa. ¿Te sientes igual de cómodo en el género del relato que en el de la novela, o tienes alguna preferencia?
Siempre estaré en deuda con el relato, porque fue el que me convirtió en escritor, y mi mente es proclive a generar tramas de cuentos que va almacenando hasta el momento de ver la luz. En cuanto a la comodidad, tanto la novela como el cuento son hijos de la misma madre: la narración, y yo soy un narrador, un contador de historias que unas veces salen más breves y otras más largas, pero la esencia siempre es la misma, aunque la técnica, obviamente, no. De todas formas, reivindico siempre que puedo el relato, porque vivimos en un país en el que hay magníficos cuentistas y me da pena que el lector a veces no sepa apreciarlo porque prefiera comprar una novela antes que un libro de relatos.
  • Hace un par de meses has recibido, junto a Paco Marín, el Premio Mandarache al fomento de la lectura. ¿Qué supone para ti este premio?
Una gran alegría. Yo soy un lector que de vez en cuando escribe un libro, así que mi principal preocupación es contagiar la pasión por la lectura a tanta gente como sea posible, lo hago en las aulas con mis alumnos, ya sean de secundaria o universitarios, y en general cada vez que puedo en cualquier situación, así que recibir un premio como ése fue un pleno de satisfacciones, porque es una forma de reconocer una labor que me apasiona, al igual que le ocurre a Paco, por eso los dos nos embarcamos en cien actividades literarias, porque disfrutamos con ello, y  esperamos seguir contagiando a los demás durante todo el tiempo que podamos.
  • Eres uno de los organizadores del festival Cartagena Negra, que tiene lugar a primeros de septiembre en la ciudad portuaria. ¿Tenéis ya perfilada su cuarta edición? ¿Puedes avanzar a los lectores de SNN alguna exclusiva?
El programa ya está cerrado. Como en las tres ediciones anteriores, nuestro principal objetivo es el de acercar a los autores a los lectores del género, estrechar lazos entre ellos, aumentar sus vinculaciones, que participen en actos conjuntos y se retroalimenten de experiencias literarias. Por eso siempre procuramos hacer que el autor se sienta bien tratado, y que el lector tenga muchas oportunidades de departir con él. En esta edición, como en las anteriores, hemos tratado de echar el resto, así que celebraremos el vigésimo aniversario de Bevilacqua y Chamorro con Lorenzo Silva, hablaremos de la relación entre los crímenes, la prensa y la literatura, haremos que algunos autores consagrados apadrinen a algunos nuevos, departiremos sobre el maltrato, tendremos monólogos, encuentros con clubes de lectura, concursos de cortos y microrrelatos… En fin, cinco días apasionantes en los que nos acompañarán figuras como Berna González Harbour, Graziella Moreno, Estela Chocarro, Carlos Augusto Casas, Manuel Marlasca, Benito Olmo, Lorena Franco, Jerónimo Tristante, y así hasta completar la treintena de autores, incluyendo a un tal Jesús Zaplana, no sé si le sonará.
  • En tu opinión, ¿cuáles son los factores que propician el gran interés que suscita el género noir dentro de la literatura actual?
Esa es la pregunta del millón, bueno, una de ellas, porque la otra sería ¿qué es novela negra? A mi juicio, el género negro estimula tres facetas del ser humano: la psicológica, la lúdica y la sociológica, de ahí que provoque tanto interés. Y es que tiene un triple atractivo, por un lado nos permite jugar a adivinar quién es el asesino o cómo se han producido los hechos que se cuentan, después nos ofrece una panorámica de la sociedad en la que florecen todas sus miserias, y por último nos permite hurgar en los recovecos de nuestra mente, y pasear por su lado oscuro sin que tengamos que estar frenados por la ética o la moral, como ocurre lógicamente en la vida real. Tal vez en esa triple vertiente esté la clave de por qué se ha vuelto tan atractiva para el lector, sin olvidar tampoco el estilo, claro, el lector exigente, el buen lector, desechará una novela negra mal escrita por muy atractiva que sea su trama, o al menos así debería ser.
  • Por último, cuéntanos un poco acerca de tus proyectos literarios más inmediatos.
Cada vez me cuesta más ir desvelando proyectos, no por manías ni supersticiones, sino porque si luego no cuajan parece que uno le toma el pelo al público, pero bueno, ahora ando embarcado en dos tramas muy diferentes, una que tiene que ver con la literatura humorística, y otra, en colaboración con otro autor, que nos lleva de nuevo al interior del género negro. Hacer que ambas prosperen será un reto, esperemos que todo logre llegar a buen puerto.
Muchísimas gracias, Antonio.
Texto: © Antonio Parra Sanz y Jesús Zaplana García, 2018.