Muy agradecido a Ana Ballabriga por la reseña que ha publicado en Ababol, en el diario La Verdad, sobre mis Cuentos suspensivos.
ANTONIO PARRA SANZ (Madrid 1965), escritor y crítico literario. Novelas: Ojos de fuego, La mano de Midas (Premio Libro Murciano 2015), Los muertos de las guerras tienen los pies descalzos; Acabo de matar a mi editor, Dos cuarenta y nueve y Entre amigos (Serie Sonia Ruiz 6). Relatos: Desencuentros, El sueño de Tántalo, Polos opuestos, Cuentos suspensivos, Malas artes, Gomes y Cía, Cartagena sangrienta. Artículos: La linterna mágica, Butaca de patio. Ensayo: Tres heridas.
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sábado, 24 de junio de 2017
sábado, 13 de mayo de 2017
CUENTOS SUSPENSIVOS EN LITERATURA + 1
La última sorpresa sobre los Cuentos suspensivos me la regala Luis Sánchez Martín desde su blog Literatura + 1. Mi agradecimiento para él.
http://literaturamasuno.blogspot.com.es/2017/05/cuentos-suspensivos-antonio-parra-sanz.html
10 de mayo de 2017
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa,
Cuentos
Editorial: La Fea Burguesía
SINOPSIS:
Editorial: La Fea Burguesía
SINOPSIS:
Vencer
al destino, ése es el objetivo de muchos de los personajes que pueblan estos
relatos, reordenar su mundo, enfrentarse a sus miedos y conseguir vencerlos
para seguir viviendo. En estas páginas hay hombres asaltados por un sueño,
herencias envenenadas, mujeres capaces de tomarse sus propias venganzas,
asesinatos por encargo, amores desnortados, curiosos encuentros con la muerte y
un puñado de microrrelatos con los que el autor trata de encontrar una
nueva visión de la realidad.
OPINIÓN:
El
autor saca la artillería pesada desde el primer momento, con lo que uno queda
enganchado a la lectura hasta el final. Y esto no significa que conforme avanza
el libro, y disminuye la extensión de las historias, decaiga el interés (todo
lo contrario, algunos de los relatos más breves son una maravilla y hablaremos
de ellos más adelante), simplemente significa que los tres primeros relatos,
cuya extensión supone un tercio o más del total, tienen, por separado y en
conjunto, un enorme potencial. Por separado por la calidad de cada uno de
ellos, y en conjunto porque son relatos muy distintos entre sí, tanto en fondo
como en forma, lo que da una idea del gran oficio que destila su autor.
‘La tormenta’ es un relato
rural, oscuro, en el que las leyendas y la superstición ocupan amplias parcelas
del ánimo de sus protagonistas. Sin llegar a entrar en el llamado Realismo
Mágico, encuentro ciertos guiños al género y un punto un tanto onírico en la
narración.
‘Ite missa est’ es una instantánea del tiempo presente (crisis, corrupción) narrada por las voces de tres personas que asisten a una misa. Me ha recordado novelas recientes como ‘Asamblea ordinaria’ y ‘La edad media’, logrando el autor sintetizar la esencia de éstas en unas pocas páginas. En ‘El sueño de Tántalo’ un boxeador retirado desentierra su vieja gloria para intentar conseguir el amor de una prostituta. Buen giro final para una historia con pie y medio en el género negro.
‘Ite missa est’ es una instantánea del tiempo presente (crisis, corrupción) narrada por las voces de tres personas que asisten a una misa. Me ha recordado novelas recientes como ‘Asamblea ordinaria’ y ‘La edad media’, logrando el autor sintetizar la esencia de éstas en unas pocas páginas. En ‘El sueño de Tántalo’ un boxeador retirado desentierra su vieja gloria para intentar conseguir el amor de una prostituta. Buen giro final para una historia con pie y medio en el género negro.
La
segunda parte del libro la componen relatos de menor extensión, salvo alguna
excepción, que los tres primeros. Gran variedad de temáticas y sorprendentes
finales en esta serie de historias entre las que destaco ‘El holandés errante’,
sobre juego e inevitable destino, ‘Los viernes a última’, con un agradecido
punto de humor negro, al igual que ‘Delicatessen’, ‘Despedida’, un breve drama
familiar y el más extenso ‘Inevitables golosas’, uno de los que más me ha
gustado y la aportación surrealista al conjunto.
Finaliza la obra con la recopilación de microrrelatos ‘Minificciones’, donde el autor monta y desmonta una trama en apenas unas líneas. Destaco de esta parte ‘Desayuno continental’ y ‘Éxito rotundo’, de los que prefiero no comentar nada pues, debido a su ínfima extensión, el riesgo de ‘spoiler’ es altísimo.
Una lectura muy recomendable, en mi opinión.
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Cuentos suspensivos,
Luis Sánchez Martín
martes, 25 de abril de 2017
CUENTOS SUSPENSIVOS EN EL NOROESTE
Basilio Pujante, un gran especialista en relato y microrrelato, me regala esta reseña en el Semanario El Noroeste, y también en su blog Lecturas Iletradas.
http://lecturasiletradas.blogspot.com.es/2017/04/cuentos-suspensivos-antonio-parra-sanz.html
Cuentos suspensivos - Antonio Parra Sanz
Cuentos suspensivos, Antonio Parra Sanz, La Fea Burguesía, 2017, 156 págs, 10€.
Ofrece la narrativa muchas variantes para que el autor cuente al lector esa historia que quiere relatar. Puede optar por el impacto del microrrelato, pergeñando un mundo de ficción en apenas unas líneas; también cabe la posibilidad del cuento, con su mezcla de desarrollo y concisión; la novela corta es el siguiente paso que pone a disposición de los autores antes de la novela, el género narrativo por excelencia en nuestra época. Sin llegar a estas extensiones, los relatos deCuentos suspensivos de Antonio Parra Sanz se configuran como un muestrario de las distintas variantes que tiene la narrativa entre el microrrelato y el cuento, ya que podemos dividir los textos que en él aparecen en tres grupos según su extensión.
En primer lugar tendríamos las narraciones que, por longitud y características, podemos encuadrar dentro del cuento canónico. Se trata de historias en las que dentro de la cotidianeidad se introduce algún elemento perturbador, normalmente relacionado con la muerte o con el desamor. Destaca en primer lugar, dentro de este grupo de textos más extensos del volumen, “La tormenta”, que cuenta la estancia de un personaje en Lebozán, un siniestro pueblo gallego al que acude para reclamar una herencia. Tras sentirse extrañamente atraído por el lugar, acaba descubriendo una macabra costumbre arraigada en el villorrio que le afectará directamente. Destaca “La tormenta” por su humor negro y por los peculiares personajes que deambulan por Lebozán.
Otro de los cuentos mejor construidos del volumen es “El sueño de Tántalo”, protagonizado por el triángulo amoroso formado por Arturo, un curtido ex boxeador que trabaja de portero en un burdel, Karenina, una bella y fría prostituta, y Torres Vélez, turbio concejal del ayuntamiento local. Los tres se desenvuelven en un entorno marcado por la corrupción, la violencia y los intereses económicos. Diferente al resto de relatos es “Ite missa est”, que abandona el clásico narrador omnisciente para contar una historia de corrupción política y venganza a través de la perspectiva fragmentaria de varios personajes que acuden a una misa. En el resto de cuentos largos del libro encontramos asesinatos de naturaleza muy macabra, “Delicatessen”, protagonizados por persistentes insectos, “Inevitables golosas”, o con un giro final sorprendente, “Ícaro”.
Un segundo grupo de textos estaría formado por cuentos breves, algo más extensos que lo habitual en el microrrelato. Se trata de narraciones en las que lograr el efecto deseado en el lector es más complicado ya que es difícil conjugar trama con omisión en un espacio tan reducido; además, suelen aparecer algunas referencias que el receptor puede no terminar de captar. De entre todos estos relatos breves sobresale uno que sí logra desarrollar en un par de páginas una historia que satisface al lector: “El Chancho”. Quizás la eficacia de esta narración radique en que aparece un estereotipo bien conocido por muchos lectores: el del dictador latinoamericano.
La última sección de Cuentos suspensivos lleva por título “Minificciones” e incluye doce microrrelatos que entran, esta vez sí, dentro del canon del género. Se trata de una manera muy eficaz de terminar el volumen, ofreciendo una variante narrativa que contrasta con los cuentos largos. En estos microrrelatos, Parra Sanz demuestra su oficio como narrador mediante textos concisos pero llamativos y que suelen esconder un giro sorprendente al final relacionado con un asesinato o una infidelidad.
Reseña publicada en El Noroeste.
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Basilio Pujante,
Cuentos suspensivos
miércoles, 19 de abril de 2017
CUENTOS SUSPENSIVOS EN CULTURAMAS
Magnífica reseña que le dedica Pedro Pujante a mis Cuentos suspensivos en la revista Culturamas.
http://www.culturamas.es/blog/2017/04/19/cuentos-suspensivos-de-antonio-parra-sanz/
Cuentos suspensivos, de Antonio Parra Sanz
Por Pedro Pujante.
Quienes hayan leído algún libro de Antonio Parra Sanz, cartagenero de Madrid, profesor y crítico literario, no se sorprenderán al comprobar que su prosa es como un estilete afilado que hiende las historias y las moldea a su gusto. Eficaz, ágil y preciso, Parra Sanz sabe economizar las palabras para, sin perder un ápice de belleza, contar una historia. Historias redondas que nos sumergen en distintos planos de nuestra realidad. En “La tormenta”, nos cuenta las peripecias de un heredero que viaja a un pueblo del norte de España para ser víctima y testigo de una superstición oscura. Parra Sanz nos traslada esta leyenda con tal desparpajo que no sabemos si temblar o reírnos, si la historia es un relato fantástico o un fragmento cotidiano, recortado por las casualidades y el destino. En “Ite Missa Est”, título con reminiscencias rubendarianas, el texto más experimental del libro, un coro de voces yuxtapuestas nos da cuenta de la realidad, los rencores, los deseos y las leves batallas de un grupo de parroquianos –clero, políticos, empresarios– que bien podrían servir para representar nuestra sociedad al completo. Monólogos interiores en el transcurso de una misa que radiografían el exterior de nuestra España.
“El sueño de Tántalo” es un relato negro. Cuenta la última batalla de un perdedor, la del boxeador Arturo, quien no ha tirado la toalla de la vida aún, enamorado de una belleza rusa de prepago. La derrota, los deseos incumplidos y las segundas oportunidades son los ejes de esta historia de superación y supervivencia existencial, que tampoco renuncia a esa vitriólica mirada del autor, tan ágil en mostrar las miserias humanas.
En “El holandés errante” rescribe la vieja leyenda, pero filtrada por la ironía y el cinismo, haciendo que la última frase dé un giro y el sentido final al relato.
Hay en estos cuentos un cierto aroma a las literaturas del Boom. Al paladeo impúdico de las frases que recuerda algunos cuentos de García Márquez, a los personajes melancólicos y fracturados de Cortázar, a las ambiguas lecturas, que oscilan entre lo maravilloso y lo cotidiano de aquella generación del Boom. A veces, su fabulación se concentra en la propia vida del autor, como ocurre en “Los viernes a última”, un cuento de misterio y literatura. También algún guiño al cine, como sucede en “Delicatessen”, una comedia negra que parece extraída de una antología de Roald Dahl (final-revolcón incluido). Aunque debo reconocer que mi favorito es “Inevitables golosas”, un cuento en el que lo fantástico, lo grotesco y lo humorístico expanden las fronteras de su lectura. Es divertido, como lo podría ser una fábula kafkiana, es inusual e imprevisible, como una obra de Ionesco.
En general, y a pesar de la disparidad de argumentos y planteamientos, todas las historias están caracterizadas por escenarios reconocibles, contemporáneos. Los personajes son gente aparentemente normal que se ve abocada a sufrir las vicisitudes que la cotidianidad les depara. Pero nada es lo que parece en estos breves catálogos de ficción, y su lectura deparará más de una sorpresa.
Al final, hay una colección de microrrelatos, en los que en pocas líneas, con precisión y solvencia, se condensa una mueca, una fantasía, un argumento germinal.
Parra Sanz se muestra en un estado de plenitud literaria, equilibrado. Escribe lo que quiere escribir, sin renunciar a un estilo maduro y sin estridencias. Ha conseguido una voz propia que engancha, que se disfruta y que consigue mantener no solo el interés sino también el placer de la lectura.
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Cuentos suspensivos,
Pedro Pujante
jueves, 13 de abril de 2017
ENTREVISTA EN EL COLOQUIO DE LOS PERROS
Susana Montoya me hace esta magnífica entrevista para la revista digital El coloquio de los perros.
http://elcoloquiodelosperros.weebly.com/entrevistas/antonio-parra-sanz
CUENTOS SUSPENSIVOS
Cuentos suspensivos, el último libro de Antonio Parra Sanz, es una selección de cuentos, relatos breves e incluso microrrelatos que tiene como denominador común a unos personajes que no se resignan fácilmente, que no se dejan vencer por la adversidad y se enfrentan a su destino llegando incluso a salir airosos de tamaña empresa.
El destino de este puñado de luchadores y de algún que otro perdedor no va a ser fácil, pero todos intentarán dar lo mejor de sí mismos para poder seguir con sus vidas lo más dignamente posible. Dignidad es precisamente lo que caracteriza a casi todos los personajes de estos cuentos, es algo que les rezuma por los poros.
Y por este motivo es muy fácil encariñarse con Arturo, el boxeador en horas bajas de ‘El sueño de Tántalo’; con Antonio Yanto, el castellano que recibe un pazo en herencia en ‘La tormenta’; con Cortés, el sicario encargado de matar al Chancho; o incluso con Pilar, la mujer del alcalde corrupto de ‘Ite missa est’.
Pero dejemos que sea el propio Antonio el que nos explique qué es exactamente Cuentos suspensivos.
El destino de este puñado de luchadores y de algún que otro perdedor no va a ser fácil, pero todos intentarán dar lo mejor de sí mismos para poder seguir con sus vidas lo más dignamente posible. Dignidad es precisamente lo que caracteriza a casi todos los personajes de estos cuentos, es algo que les rezuma por los poros.
Y por este motivo es muy fácil encariñarse con Arturo, el boxeador en horas bajas de ‘El sueño de Tántalo’; con Antonio Yanto, el castellano que recibe un pazo en herencia en ‘La tormenta’; con Cortés, el sicario encargado de matar al Chancho; o incluso con Pilar, la mujer del alcalde corrupto de ‘Ite missa est’.
Pero dejemos que sea el propio Antonio el que nos explique qué es exactamente Cuentos suspensivos.
—EL COLOQUIO DE LOS PERROS: ¿Qué es este libro, Antonio?
—ANTONIO PARRA SANZ: Cuentos suspensivos es una colección de historias que, andando el tiempo, han podido reunirse en este volumen. Algunos de ellos ya habían aparecido anteriormente en volúmenes colectivos, o en formatos diferentes y minoritarios, y la editorial La Fea Burguesía me ha dado la oportunidad de agruparlos en este libro para que vean la luz de forma conjunta. Además, hay también un puñado de microrrelatos, que es un género nuevo para mí.
—ECP: Como ya hemos dicho, el libro consta de cuentos, relatos breves y microrrelatos, pero con anterioridad ya habías publicado varios libros de novela negra. ¿Qué género prefieres?
—APS: Son diferentes. Esto es como preguntar si a uno le gusta más un amanecer o una puesta de sol, son cosas distintas, y cada una de ellas aportará algo especial. Como soy narrador, me gustan todos los formatos en los que se cuente una historia. Es evidente que tienen métodos particulares de creación y de trabajo, pero ambos proporcionan siempre la satisfacción de narrar, que para mí es lo más importante.

—ECP: El nombre de Cartagena no se menciona específicamente, pero cualquier cartagenero puede reconocer las localizaciones en las que nos colocas a los personajes. ¿Qué te inspira tu ciudad de adopción para retratarla explícita o implícitamente y hacerla escenario de buena parte de tu obra?
—APS: El hecho de ser la ciudad que mejor conozco actualmente, además de la que me acogió hace ya un cuarto de siglo. Aquí está mi mujer, aquí está mi trabajo, aquí nació mi hijo, aquí disfruto de la amistad de un buen número de personas, y por supuesto, aquí está el mar. Creo que un escritor, si escribe sobre un paisaje que conoce y ve a diario, tiene mucho ganado a la hora de conseguir una ambientación creíble, y además me gusta mi ciudad. Ya sé que Madrid es mi origen, y siempre lo será, y aunque de vez en cuando vuelvo a situar allí alguna de mis historias, vivo de su recuerdo, porque el Madrid de ahora no es el que yo recuerdo, ahora lo conozco menos, y conozco más Cartagena, como es lógico.
—ECP: ¿Crees que Cartagena tiene suficiente personalidad como para poder convertirse en un personaje más en tus relatos?
—APS: Por supuesto que sí. Entre la ciudad que encontré al llegar aquí y la que es ahora hay una gran diferencia, ha crecido en todos los sentidos, tanto arquitectónica como urbanística y turísticamente. Creo que hoy es una ciudad mucho más acogedora de lo que era entonces. En aquel momento la que era acogedora era su gente, pero a la ciudad le faltaba un punto de hospitalidad que ahora ha conseguido con creces. Y como la ciudad ha crecido, sus posibilidades como escenario también lo han hecho.
—ECP: Tus relatos no son nunca lo que parecen y creo que el ejemplo más claro es el de ‘Inevitables golosas’. Uno empieza a leerlo creyendo que va a ser un homenaje a Machado y resulta ser una historia de lo más kafkiana. ¿Tienes alguna fobia a las moscas y has querido resarcirte con este cuento?
—APS: Absolutamente. No soy una persona de muchos odios, pero cuando tengo uno, lo tengo con toda su intensidad, y las moscas me parecen seres aborrecibles, porque hay que ser muy aborrecible para perpetuarse y criar en el interior de un cadáver. La idea al escribir este relato era sacarme de encima ese odio, pero lo más curioso es que, conforme lo iba escribiendo, veía que eso no iba a ser posible, así que me limité a reflejar una historia en la que cupiera toda la repulsión que esos animales me producen.
—ECP: Otra característica de casi todos tus cuentos es la ironía, y creo que donde mejor se refleja es en los microrrelatos. La realidad de esta España de charanga y pandereta en la que vivimos supera a la ficción con creces. ¿Te inspiraste en los sucesos diarios para estos microrrelatos?
—APS: En alguna ocasión, en los casos en los que hay una crítica social hacia el egoísmo, o en la crítica hacia los malos tratos. Pero no ha sido esa realidad diaria el motor de los microrrelatos. Creo que han nacido porque me apetecía jugar, jugar escribiendo y jugar con el lector, por eso hay tanta variedad, hay homenajes literarios, textos negros, infantiles, distópicos… Es que es un género que permite muchísima variedad a poco que uno decida abrir un poco la mente y dar rienda suelta a la imaginación, pero siempre contando con la cooperación del lector, algo sin lo que el microrrelato no existiría.
—APS: Por supuesto que sí. Entre la ciudad que encontré al llegar aquí y la que es ahora hay una gran diferencia, ha crecido en todos los sentidos, tanto arquitectónica como urbanística y turísticamente. Creo que hoy es una ciudad mucho más acogedora de lo que era entonces. En aquel momento la que era acogedora era su gente, pero a la ciudad le faltaba un punto de hospitalidad que ahora ha conseguido con creces. Y como la ciudad ha crecido, sus posibilidades como escenario también lo han hecho.
—ECP: Tus relatos no son nunca lo que parecen y creo que el ejemplo más claro es el de ‘Inevitables golosas’. Uno empieza a leerlo creyendo que va a ser un homenaje a Machado y resulta ser una historia de lo más kafkiana. ¿Tienes alguna fobia a las moscas y has querido resarcirte con este cuento?
—APS: Absolutamente. No soy una persona de muchos odios, pero cuando tengo uno, lo tengo con toda su intensidad, y las moscas me parecen seres aborrecibles, porque hay que ser muy aborrecible para perpetuarse y criar en el interior de un cadáver. La idea al escribir este relato era sacarme de encima ese odio, pero lo más curioso es que, conforme lo iba escribiendo, veía que eso no iba a ser posible, así que me limité a reflejar una historia en la que cupiera toda la repulsión que esos animales me producen.
—ECP: Otra característica de casi todos tus cuentos es la ironía, y creo que donde mejor se refleja es en los microrrelatos. La realidad de esta España de charanga y pandereta en la que vivimos supera a la ficción con creces. ¿Te inspiraste en los sucesos diarios para estos microrrelatos?
—APS: En alguna ocasión, en los casos en los que hay una crítica social hacia el egoísmo, o en la crítica hacia los malos tratos. Pero no ha sido esa realidad diaria el motor de los microrrelatos. Creo que han nacido porque me apetecía jugar, jugar escribiendo y jugar con el lector, por eso hay tanta variedad, hay homenajes literarios, textos negros, infantiles, distópicos… Es que es un género que permite muchísima variedad a poco que uno decida abrir un poco la mente y dar rienda suelta a la imaginación, pero siempre contando con la cooperación del lector, algo sin lo que el microrrelato no existiría.
—ECP: Sabemos que eres un gran cinéfilo. En el relato de ‘La tormenta’, y sobre todo con el personaje de Xerimo, yo no podía evitar pensar en el pocero de El bosque animado, e incluso Antonio El Castellano acaba pareciéndose al alma en pena que interpretaba Miguel Rellán. ¿Tienes en cuenta la Galicia de José Luis Cuerda?
—APS: Me inspiré más en la Galicia de Cela y de Álvaro Cunqueiro, en la magia de sus historias, pero sobre todo en la naturalidad con la que eran transmitidas. Siempre se ha hablado mucho del realismo mágico sudamericano, la exuberancia del Caribe, García Márquez y compañía, y parece que nos hemos olvidado de un territorio español en el que hay más realismo mágico que en el resto del mundo, como es Galicia. Yo recomendaría a los lectores que se interesen por esa realidad paralela de la que puede hablarles cualquier gallego, porque aquella tierra está llena de tradiciones, costumbres y leyendas que son un filón para cualquier escritor.
—APS: Me inspiré más en la Galicia de Cela y de Álvaro Cunqueiro, en la magia de sus historias, pero sobre todo en la naturalidad con la que eran transmitidas. Siempre se ha hablado mucho del realismo mágico sudamericano, la exuberancia del Caribe, García Márquez y compañía, y parece que nos hemos olvidado de un territorio español en el que hay más realismo mágico que en el resto del mundo, como es Galicia. Yo recomendaría a los lectores que se interesen por esa realidad paralela de la que puede hablarles cualquier gallego, porque aquella tierra está llena de tradiciones, costumbres y leyendas que son un filón para cualquier escritor.

—ECP: El destino, tal y como lo entendían los griegos, esa fuerza superior a los hombres, incluso a los dioses y contra la que no se puede luchar, está muy presente en estos relatos. Sin embargo, tus personajes no se resignan fácilmente y se enfrentan a éste con mucha entereza. Por ejemplo, la asesina a sueldo de ‘La esquela’. Una vez más pienso en cine y veo a la Kathleen Turner de El honor de los Prizzi, o ¿soy yo que he visto muchas películas?
—APS: Te refieres a Lali Boamorte. La verdad es que más que la Turner, debe su existencia a Mia, el personaje que Uma Thurman interpretaba en Pulp fiction, al menos en lo que a su físico se refiere, la personalidad ya es otra historia, empezando por su nombre, que me pareció más que acertado tratándose de una asesina a sueldo. Ha sido un personaje de factura agradable porque, además, me ha enseñado muy pronto sus posibilidades, que son muchas, lo que me ha llevado a recuperarla en la novela en la que estoy trabajando ahora mismo. En cuanto al destino, no se le puede vencer, en todo caso convencer para que nos dé una tregua. Ninguno de mis personajes es capaz de vencerlo, aunque tampoco me importa mucho si lo consiguen o no, lo que me parece atractivo es el proceso en el que luchan contra él, porque eso es lo que los mantiene vivos.
—ECP: Aunque sin duda el personaje que no puede hacer nada, a pesar de intentarlo todo, para vencer a su nefasto destino es Abilio Mosquera, el protagonista de las ‘Inevitables golosas’.
—APS: Sí, yo creo que es el ejemplo palpable de lo que antes comentaba. Él podrá luchar y luchar, intentarlo todo, pero está condenado a la derrota. ¿Entonces por qué convertirle en protagonista de un relato? Precisamente porque nunca se rinde, y de esa tenacidad sale su fuerza como personaje, aunque uno sepa desde el principio que será vencido, él lo sigue intentando porque no le queda otro remedio. Dar un paso atrás supone encontrarse con un callejón sin salida que además le mataría como personaje.
—ECP: ¿Por qué has tratado tan mal a este pobre personaje? ¿Te inspiraste en alguien en concreto?
—APS: No creo que le haya tratado mal, al contrario, con todo lo que le ocurre lo que demuestra es que está dotado de una fuerza y una determinación extraordinarias, al menos eso es lo que yo creo. No todos seríamos capaces de hacer lo que él hace, y sin rendirse nunca. No está inspirado en nadie en concreto. Quería una persona en apariencia del montón para exaltar precisamente lo que es capaz de hacer, pero es un hombre sencillo, definido como un ferretero borgiano, pero no por sus inquietudes filosóficas, sino porque tiene una biblioteca junto a la ferretería en la que se gana la vida. Con eso está dicho todo.
—ECP: Hay algunos personajes que aparecen en más de un relato, por ejemplo, Arturo el boxeador o doña Aurori, la madame de ‘El sueño de Tántalo’, que aparecían también en La mano de Midas.
—APS: Hay personajes que de pronto parece que toman vida propia, que van creciendo y pidiendo más protagonismo, de ahí que no haya más remedio que darles cabida en otras tramas, en otras obras, porque en su primera aparición se nos han quedado cosas de ellos en el tintero. Además, el hecho de que reclamen más presencia responde también a la intención del autor de crear una especie de universo con voces que poco a poco vayan resultándole conocidas al lector. A mí me gusta rebuscar de vez en cuando en esa lista de criaturas y comprobar que puedo volver a contar con ellos una vez más, me resulta muy reconfortante porque entonces pienso que los he creado con tintes de realidad suficientes como para permitirles seguir viviendo.
—APS: No creo que le haya tratado mal, al contrario, con todo lo que le ocurre lo que demuestra es que está dotado de una fuerza y una determinación extraordinarias, al menos eso es lo que yo creo. No todos seríamos capaces de hacer lo que él hace, y sin rendirse nunca. No está inspirado en nadie en concreto. Quería una persona en apariencia del montón para exaltar precisamente lo que es capaz de hacer, pero es un hombre sencillo, definido como un ferretero borgiano, pero no por sus inquietudes filosóficas, sino porque tiene una biblioteca junto a la ferretería en la que se gana la vida. Con eso está dicho todo.
—ECP: Hay algunos personajes que aparecen en más de un relato, por ejemplo, Arturo el boxeador o doña Aurori, la madame de ‘El sueño de Tántalo’, que aparecían también en La mano de Midas.
—APS: Hay personajes que de pronto parece que toman vida propia, que van creciendo y pidiendo más protagonismo, de ahí que no haya más remedio que darles cabida en otras tramas, en otras obras, porque en su primera aparición se nos han quedado cosas de ellos en el tintero. Además, el hecho de que reclamen más presencia responde también a la intención del autor de crear una especie de universo con voces que poco a poco vayan resultándole conocidas al lector. A mí me gusta rebuscar de vez en cuando en esa lista de criaturas y comprobar que puedo volver a contar con ellos una vez más, me resulta muy reconfortante porque entonces pienso que los he creado con tintes de realidad suficientes como para permitirles seguir viviendo.

—ECP: ¿Te gusta ir desarrollándolos poco a poco? ¿Vamos a volver a encontrarnos con algunos de ellos en próximos relatos?
—APS: Es que si vuelven a aparecer van aumentando su desarrollo como seres literarios, y eso no es nada despreciable. Forman parte de una galería de creaciones a la que uno puede ir volviendo de vez en cuando, así que sí aparecerán en próximas tramas, ya sean de relatos o de novela, como de hecho está ocurriendo ahora mismo con algunos de ellos. Eso sí, también se da el caso contrario, algún personaje que otro que ha aparecido varias veces, como un arquetipo o un símbolo, y que de repente un día debe morir en otra trama, porque ya ha agotado su recorrido. Si lo miras bien, es un poco una alegoría de la vida y del camino que recorremos en ella, hay personas que nos acompañan y reaparecen, formando parte de nuestro particular universo, y otras que desaparecen sin más.
—ECP: El mito de Tántalo y la imposibilidad de satisfacer las tentaciones ¿es lo que mueve a los personajes de ‘El sueño de Tántalo’?
—APS: Por supuesto. Al menos al protagonista, Arturo Barrios. Pero más que una tentación, lo que él quiere satisfacer es un deseo, algo que tiene al alcance de su mano todos los días y de lo que sin embargo no puede disfrutar. Y de la búsqueda de esa satisfacción nace el motor que le impulsa a retomar su antigua existencia, a hacer algo que llevaba muchos años sin hacer y que en el fondo le va a devolver las ganas de vivir. Otra cosa es lo que ocurra al final, pero como ya hemos dicho antes, lo importante no son los resultados, sino el camino que se recorre en su búsqueda.
—ECP: ¿Por qué colocas La Bámbola, el prostíbulo de ese relato, al lado del tanatorio?
—APS: Ah, eso fue una cuestión muy práctica, a la hora de situar la trama de ‘El sueño de Tántalo’ necesitaba un prostíbulo, y se me ocurrió que ningún sitio mejor que tras el tanatorio más conocido de Cartagena, porque cuando alguien se desvía con su coche bajo el puente de la autovía, todo el mundo piensa que va al tanatorio, y si en lugar de quedarse allí avanza un kilómetro más, en cambio, va a recalar en un lugar prohibido, pero libre de las miradas curiosas. Ahora que lo pienso, podría ponerme profundo y decir que era un mensaje simbólico, y que mis intenciones eran situar en el mismo plano a Eros y Tánatos, pero mentiría. Ya digo que fue por una cuestión puramente práctica. Lo del simbolismo será cosa del subconsciente.
—ECP: ¿Cómo surgió el relato de la misa, ‘Ite missa est’?
—APS: Recibí el encargo de escribir un relato para un volumen colectivo, y tenía que versar sobre la corrupción. Ha sido la única vez que he escrito un cuento por encargo, y la verdad es que la obligatoriedad llega a limitar un poco la creación. Pero la génesis fue bastante curiosa. Yo no soy una persona muy creyente, más bien soy muy dudoso, pero a veces asisto a alguna celebración eclesiástica familiar, y en una de ellas, en una misa, fue cuando se me ocurrió el relato, incluso tomé alguna nota durante la celebración. De esa forma curiosa fue como nació la idea de escuchar los testimonios de cuatro personas acerca de la crisis, un cura, una mujer desahuciada, un político corrupto y un agente judicial, y que el lector conociera sus pensamientos en una circunstancia tan concreta.
—APS: Por supuesto. Al menos al protagonista, Arturo Barrios. Pero más que una tentación, lo que él quiere satisfacer es un deseo, algo que tiene al alcance de su mano todos los días y de lo que sin embargo no puede disfrutar. Y de la búsqueda de esa satisfacción nace el motor que le impulsa a retomar su antigua existencia, a hacer algo que llevaba muchos años sin hacer y que en el fondo le va a devolver las ganas de vivir. Otra cosa es lo que ocurra al final, pero como ya hemos dicho antes, lo importante no son los resultados, sino el camino que se recorre en su búsqueda.
—ECP: ¿Por qué colocas La Bámbola, el prostíbulo de ese relato, al lado del tanatorio?
—APS: Ah, eso fue una cuestión muy práctica, a la hora de situar la trama de ‘El sueño de Tántalo’ necesitaba un prostíbulo, y se me ocurrió que ningún sitio mejor que tras el tanatorio más conocido de Cartagena, porque cuando alguien se desvía con su coche bajo el puente de la autovía, todo el mundo piensa que va al tanatorio, y si en lugar de quedarse allí avanza un kilómetro más, en cambio, va a recalar en un lugar prohibido, pero libre de las miradas curiosas. Ahora que lo pienso, podría ponerme profundo y decir que era un mensaje simbólico, y que mis intenciones eran situar en el mismo plano a Eros y Tánatos, pero mentiría. Ya digo que fue por una cuestión puramente práctica. Lo del simbolismo será cosa del subconsciente.
—ECP: ¿Cómo surgió el relato de la misa, ‘Ite missa est’?
—APS: Recibí el encargo de escribir un relato para un volumen colectivo, y tenía que versar sobre la corrupción. Ha sido la única vez que he escrito un cuento por encargo, y la verdad es que la obligatoriedad llega a limitar un poco la creación. Pero la génesis fue bastante curiosa. Yo no soy una persona muy creyente, más bien soy muy dudoso, pero a veces asisto a alguna celebración eclesiástica familiar, y en una de ellas, en una misa, fue cuando se me ocurrió el relato, incluso tomé alguna nota durante la celebración. De esa forma curiosa fue como nació la idea de escuchar los testimonios de cuatro personas acerca de la crisis, un cura, una mujer desahuciada, un político corrupto y un agente judicial, y que el lector conociera sus pensamientos en una circunstancia tan concreta.
—ECP: ¿Por qué ese título?
—APS: Soy muy reacio a usar el título de un relato para denominar al libro entero, aunque alguna vez ha ocurrido. Esta vez no quise que fuera así y decidí hacerle un guiño doble al lector. Como ya he dicho, a veces es bueno jugar con la literatura, y eso he pretendido con este volumen, incluso en el título. Por un lado, jugar con la palabra suspense, porque no son relatos de género negro, y por otro hacerlo con la expresión “puntos suspensivos”, porque este volumen parece inaugurar una especie de pausa en mi vertiente de escritor de cuentos, a la par que quizá cierra también una etapa en mi relación con el género.
—ECP: En tu opinión, ¿cuáles son las claves para escribir el cuento perfecto?
—APS: Uf, no creo ser el más indicado para dar una respuesta, cuando ha habido grandes maestros en el género que han dado pautas de altísima calidad. De hecho, me remitiría a algunos de ellos, como por ejemplo Julio Cortázar, que fue quien me hizo amar los relatos y rebuscar en mi interior a la hora de crearlos. Probablemente no exista el cuento perfecto, eso dependerá de la percepción de cada lector y sus preferencias, pero vuelvo a Cortázar y suscribo algunas de sus instrucciones, como el hecho de contar con un arranque potente que agarre al lector por el pescuezo y que lo suelte únicamente cuando le hayamos regalado también una sorpresa final. Además, creo que otro valor al alza del buen cuento debe consistir en apresar un fragmento de la realidad y darle varias vueltas de tuerca. Pero como ya sabemos, no hay fórmulas mágicas.
—ECP: Una inevitable pregunta. ¿Para cuándo una nueva entrega de las aventuras y desventuras de Sergio Gomes?
—APS: Gomes y yo nos hemos hecho ya inseparables, pero nos respetamos mucho, y nos concedemos pausas que a veces duran incluso más de lo necesario. Ahora andamos en tramas diferentes, yo trato de terminar una novela satírica sobre el mundo de cierto tipo de periodismo y él en cambio está documentando el que será nuestro próximo caso, que transcurrirá en las calles de Cartagena y que, por lo que me ha contado, no dejará indiferente a nadie. El cuándo aún es un misterio, pero confío en que dentro de unos meses podamos ya ponernos a trabajar en serio.
—APS: Soy muy reacio a usar el título de un relato para denominar al libro entero, aunque alguna vez ha ocurrido. Esta vez no quise que fuera así y decidí hacerle un guiño doble al lector. Como ya he dicho, a veces es bueno jugar con la literatura, y eso he pretendido con este volumen, incluso en el título. Por un lado, jugar con la palabra suspense, porque no son relatos de género negro, y por otro hacerlo con la expresión “puntos suspensivos”, porque este volumen parece inaugurar una especie de pausa en mi vertiente de escritor de cuentos, a la par que quizá cierra también una etapa en mi relación con el género.
—ECP: En tu opinión, ¿cuáles son las claves para escribir el cuento perfecto?
—APS: Uf, no creo ser el más indicado para dar una respuesta, cuando ha habido grandes maestros en el género que han dado pautas de altísima calidad. De hecho, me remitiría a algunos de ellos, como por ejemplo Julio Cortázar, que fue quien me hizo amar los relatos y rebuscar en mi interior a la hora de crearlos. Probablemente no exista el cuento perfecto, eso dependerá de la percepción de cada lector y sus preferencias, pero vuelvo a Cortázar y suscribo algunas de sus instrucciones, como el hecho de contar con un arranque potente que agarre al lector por el pescuezo y que lo suelte únicamente cuando le hayamos regalado también una sorpresa final. Además, creo que otro valor al alza del buen cuento debe consistir en apresar un fragmento de la realidad y darle varias vueltas de tuerca. Pero como ya sabemos, no hay fórmulas mágicas.
—ECP: Una inevitable pregunta. ¿Para cuándo una nueva entrega de las aventuras y desventuras de Sergio Gomes?
—APS: Gomes y yo nos hemos hecho ya inseparables, pero nos respetamos mucho, y nos concedemos pausas que a veces duran incluso más de lo necesario. Ahora andamos en tramas diferentes, yo trato de terminar una novela satírica sobre el mundo de cierto tipo de periodismo y él en cambio está documentando el que será nuestro próximo caso, que transcurrirá en las calles de Cartagena y que, por lo que me ha contado, no dejará indiferente a nadie. El cuándo aún es un misterio, pero confío en que dentro de unos meses podamos ya ponernos a trabajar en serio.
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El coloquio de los perros
domingo, 2 de abril de 2017
CUENTOS SUSPENSIVOS EN LA OPINIÓN Y EN LIBRARIO ÍNTIMO
No tengo palabras suficientes para agradecerle a Rubén Castillo que haya puesto, negro sobre blanco, sus impresiones sobre Cuentos suspensivos, tanto en el diario La Opinión como en su blog Librario íntimo.
http://rubencastillo.blogspot.com.es/2017/04/cuentos-suspensivos.html?spref=fb
Cuentos suspensivos
El sello La Fea Burguesía , que nació de la confluencia entre los editores Paco Marín y Fernando Fernández y el escritor Paco López Mengual, prosigue en su ambicioso camino de consolidación en el mundo de las letras. Y llega a su volumen número 13 (rotulado en el lomo como 12 porque hubo un tomo inicial 0) con la obra Cuentos suspensivos, del narrador madrileño Antonio Parra Sanz, crítico, cuentista y novelista, además de organizador de eventos culturales relacionados con la novela negra y con el mundo de la lectura.
Quienes frecuentamos sus obras desde hace tiempo encontramos en las páginas de este nuevo libro dos alegrías complementarias: la primera, volver a disfrutar con relatos que ya conocíamos, pero que nos siguen maravillando con su humor, la riqueza de su vocabulario, su ritmo espléndido, sus protagonistas inolvidables y sus finales calculados con pericia; la segunda, ampliar nuestra admiración por Antonio gracias a los nuevos textos que completan el libro. En el primer bloque tenemos al tierno exboxeador que se obstina en recuperar migajas de su gloria pretérita para impresionar a la Karenina , una prostituta que se incorpora al club de alterne donde trabaja como portero (“El sueño de Tántalo”), a la mujer que cocina atroz y primorosamente para su marido (“Delicatessen”) o a los policías Carmona y Palazuelos, que investigan la extraña muerte por cremación de un personaje de la calle (“Ícaro”).
Por lo que respecta a los nuevos relatos, otra sorpresa aguarda a sus lectores: Antonio Parra diversifica su oferta y suministra cuentos de extensión parecida a los ya mencionados pero también microficciones, lo que sirve para enriquecer la visión que tenemos de su talento narrativo. Una docena de éstas últimas sirve para demostrar su pulso en el terreno corto. En suma, recibimos un gran arco temático y estilístico, donde el autor nos traslada a pueblecitos pontevedreses taladrados por la lluvia y por la superstición (“La tormenta”), a celebraciones eucarísticas salpicadas por la actualidad más putrefacta (“Ite missa est”) o a situaciones donde el humor y el horror conforman una masa compacta (“Inevitables golosas”).
Antonio Parra Sanz ha conseguido, obra tras obra, aquilatar un modo narrativo que ya resulta inconfundible en el panorama regional y que es admirado por un número creciente de lectores. Si ustedes asocian su nombre con la obtención del más reciente premio Libro Murciano del Año por su novela La mano de Midas, amplíen el ámbito de su curiosidad y acérquense hasta sus cuentos. En pocas voces narrativas podrán encontrar tanta calidad y tanto disfrute.

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miércoles, 29 de marzo de 2017
CUENTOS SUSPENSIVOS EN CARTAGENA ACTUALIDAD
EL RINCÓN LITERARIO DOMINICAL DE PACO MARÍN: “CUENTOS SUSPENSIVOS”

TÍTULO: Cuentos suspensivos
AUTOR: Antonio Parra Sanz
EDITA: La Fea Burguesía (2017)
Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 13,4 x 21 cm. Número de páginas: 158. PVP: 10,00 €. ISBN: 978-84-946202-1-8
Antonio Parra Sanz nos sorprende, gratamente, con una nueva publicación, Cuentos suspensivos, compuesta por una docena de cuentos y relatos cortos más una docena de microrrelatos a los que él bautiza como ‘Minificciones’. La calidad de cada uno de ellos está garantizada…pasen y lean, el deleite de su lectura se agranda por algún que otro artificio del autor que juega con la curiosidad del lector. Nos reencontramos con personajes conocidos y conocemos a nuevos amigos, por ejemplo Don Patroclo, no busquen a Sergio Gomes; llegará en su momento, espero que más pronto que tarde, con nuevas aventuras.
Algunos de los relatos, los incondicionales de Antonio Parra, ya los conocíamos pero otros no y tengo que descubrirme ante ellos…que forma de contar, que manera de intrigar, sólo un auténtico maestro lo consigue. Entre ustedes y yo les diré que La Tormenta es mi primer favorito, seguido de Inevitables golosas –hubo un momento en que la carcajada y los aplausos atronaron mi despacho, mentalmente me descubrí ante tanta grandeza relatora-.
Vencer al destino, ése es el objetivo de muchos de los personajes que pueblan estos relatos, reordenar su mundo, enfrentarse a sus miedos y conseguir vencerlos para seguir viviendo. En estas páginas hay hombres asaltados por un sueño, herencias envenenadas, mujeres capaces de tomarse sus propias venganzas, asesinatos por encargo, amores desnortados, curiosos encuentros con la muerte y un puñado de microrrelatos con los que el autor trata de encontrar una nueva visión de la realidad.
Mi curiosidad no tiene hartura y por ello le pregunto a Antonio Parra Sanz:
¿Cuándo, cómo y por qué nace cada uno de los relatos largos? Elija algunos y comente…
La tormenta.
Éste fue el que podríamos considerar como mi primer relato literario, es decir, aquél tras cuya elaboración y lectura yo sentí que podía convertirme en escritor, porque había logrado encontrar un tono literario que llevaba bastante tiempo buscando. Hace ya unos cuantos años de ello y ha permanecido inédito todo este tiempo, además de haber sufrido unas cuantas revisiones, por eso me hace especial ilusión que se haya publicado, y por eso también está el primero en este libro. El ambiente y el tono hay que agradecérselo al Cela de Mazurca para dos muertos, o al propio Álvaro Cunqueiro, cuyas pinceladas sobre Galicia siempre me fascinaron.
Ite Missa Est.
Este relato ha sido el único que he escrito por encargo. Hace un par de años la editorial Atlantis quiso editar una antología de relatos cuyo eje central fuera la corrupción, y me pidieron colaborar en el volumen. Así nació este cuento, con la voluntad de darle cabida a cuatro voces que, asistiendo a una celebración eucarística, reflexionan sobre la crisis y la corrupción, y le muestran al lector el punto de vista que cada uno tiene de ellas. Son un cura, una mujer a punto de ser desahuciada, un político corrupto y un inspector judicial…, imagínese ahora lo que puede haber salido de semejante cuarteto. Además, se da la circunstancia de que la génesis de este relato se produjo en el interior de una iglesia, tuve que asistir a una misa y durante el transcurso de la misma se gestó la trama en mi cabeza.
El sueño de Tántalo.
Cuando alguna vez me preguntan acerca de cuál de mis novelas es la que más me gusta, nunca sé qué responder y termino asegurando que la próxima, en cambio, cuando esa pregunta tiene que ver con mis relatos, no tengo dudas, es éste. Es el relato que más satisfacciones me dio a la hora de escribirlo, y creo que es el mejor de todos los que he escrito, al menos a mí me lo parece. Ese ambiente fronterizo y prostibulario de La Bámbola me satisfizo como autor –de hecho lo he recuperado en cuentos y novelas posteriores-, y el personaje de Arturo Barrios, el exboxeador cautivado por la prostituta eslava, ha sido una de mis mejores criaturas. Por no hablar de la temática, que da siempre mucho juego: hablar de lo que se tiene al alcance de la mano y no se puede obtener es un filón literariamente hablando.
Inevitables golosas.
¿Ha tenido usted alguna vez odio hacia algún animal, alguna costumbre, alguna circunstancia? Yo sí, yo odio profundamente a las moscas, y con este relato traté de sacarme de encima el profundo asco que me producen. De ahí que el personaje se vea asediado por ellas y sienta la necesidad de estudiarlas, de leer sobre ellas, de conocer tratados que hablen de sus costumbres…, lo demás ya fue un juego, porque la literatura también debe ser lúdica de vez en cuando, no sólo vamos a vivir de sesudos planteamientos, fue un juego un tanto macabro que pretendía provocar en el lector tanto risa como repulsión, y a juzgar por los comentarios que he recibido de un buen número de lectores, creo que con este relato logré ambas cosas.
¿Y las minificciones?
Pues la verdad es que, después de haber leído muchos microrrelatos, sentí curiosidad por saber si sería capaz de trabajar con este género tan nuevo y tan particular, porque exige una capacidad de síntesis brutal, una precisión de cirujano en el lenguaje y una pequeña sorpresa final para el lector, que además ha de ser cómplice de la historia que se le sugiere, porque en un microrrelato se sugiere una historia más que contarla.
Eso sí, con ellos sí que decidí, además, divertirme creando, de ahí que en esta docena de minificciones haya un poco de todo, ambiente negro, homenajes literarios, alguna crítica social, desdoblamientos de personalidad, un texto infantil incluso…, como ve, un amplio abanico temático, que es otra de las virtudes que atesoran los microrrelatos. Sólo espero que el lector acepte el reto de jugar con ellos, y que los disfrute tanto como yo.
Antonio Parra Sanz (Madrid, 1965) es profesor de Lengua Castellana y Literatura en el IES “Mediterráneo” de Cartagena, profesor de Escritura Creativa en ISEN Centro Universitario adscrito a la Universidad de Murcia. Ejerce como crítico literario del suplemento cultural Ababol, del diario La Verdad, y de la revista Sólo Novela Negra, es miembro del Grupo Promotor del Proyecto Mandarache de Jóvenes Lectores, cofundador del ELACT (Encuentro Literario de Autores en Cartagena). Cofundador y Director Literario de Cartagena Negra (CTN). En su blog ejerce la crítica literaria y desgrana la actualidad con artículos de opinión.
Ha publicado las novelas de la serie Sergio Gomes Ojos de fuego y La mano de Midas (Premio Libro Murciano del año 2015); Apocalipsis 17.1, y Acabo de matar a mi editor. Es autor de los libros de relatos Desencuentros, El sueño de Tántalo y Polos opuestos. Es autor también de los volúmenes de artículos La linterna mágica y Butaca de patio; y del ensayo Tres heridas (Aproximación didáctica a la Antología poética de Miguel Hernández), así como del guión cinematográfico Mala reputación.
http://www.cartagenaactualidad.com/2017/03/el-rincon-literario-dominical-de-paco-marin-cuentos-suspensivos/
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Francisco Marín
ENTREVISTA EN EL DIARIO LA OPINIÓN
Antonio Parra: "Me interesa más el proceso de enfrentarse a los miedos que vencerlos"
Cartagenero de adopción, Antonio Parra Sanz presentó la semana pasada su nuevo libro, Cuentos suspensivos, que recoge doce relatos y doce microrrelatos
27.03.2017 | 04:00

Antonio Parra Sanz durante la presentación de ´Cuentos suspensivos´ la semana pasada en Cartagena. Felipe García Pagán
Antonio Parra Sanz no es uno de esos escritores que da tregua a sus lectores. Les exige, les invita a involucrarse en la historia, a encontrar el enigma, la solución del problema. Pero en su último libro, Cuentos suspensivos (La Fea Burguesía), lo hace de una manera distinta a la que nos tenía acostumbrados, al menos en los últimos tiempos. El escritor madrileño –aunque afincado en Cartagena desde largo tiempo atrás– recupera el relato y se prueba en el microrrelato. Un trabajo con el que enganchar a su público mientras su gran personaje, Sergio Gomes, prepara un nuevo caso.
¿Qué podemos encontrar en Cuentos suspensivos?
Desde un punto de vista narrativo, unos cuantos relatos de temática diversa que espero que logren agarrar al lector por las solapas, o hacer que pase un buen rato con su lectura. Estructuralmente recoge doce piezas más o menos extensas y doce muestras de lo que se ha llamado minificción, es decir, microrrelatos. En el fondo todo con la misma voluntad, la de contarle al lector unas cuantas historias, que es lo que mueve a todo escritor.
Con este libro vuelve a sus orígenes. ¿Era el momento de mirar atrás y hacer balance?
No creo que se trate de hacer balance, más bien de disfrutar de la oportunidad que la editorial La Fea Burguesía me ha dado de volver a publicar relatos. Algunos de ellos ya habían aparecido en volúmenes colectivos, pero otros permanecían inéditos y me pareció una buena ocasión para que juntos vieran la luz. Y en cuanto a lo de volver a los orígenes, algo de eso hay, porque yo me estrené en la literatura escribiendo relatos y es algo que no puedo, ni quiero, olvidar.
Como escritor, ¿qué le ofrecen los relatos que no tiene la novela?
Siempre que surge esta pregunta suelo dar la misma respuesta: no se trata de elegir entre relato o novela. Me gusta considerarme narrador y, como tal, a veces se abordan tramas extensas y otras más breves. La satisfacción por contar una historia es la misma en ambos casos, lo que cambia es la génesis y también la forma de trabajo. El relato es como un fogonazo, el flash de una fotografía, que decía Julio Cortázar, surge de principio a fin en la cabeza y cuando eso ocurre, hay un momento de plena lucidez que antecede al hecho físico de escribirlo. La novela es una prueba de resistencia, porque va cambiando, enriqueciéndose, sumando o perdiendo elementos a medida que se va creando.
En este libro explora además un género nuevo para usted pero que, sin embargo, está muy en boga en la actualidad: el microrrelato. ¿Qué le ha motivado a lanzarse a este formato?
La lectura, como siempre. Porque la lectura es el impulso que me mueve, y el que debe mover a todo escritor. Después de haber leído muchos y muy buenos microrrelatos un día surge la voluntad de probar, el atractivo de intentarlo, y el microrrelato es un género muy adictivo precisamente por su fuerza. El fogonazo del relato se vuelve aquí mucho más intenso, es un relámpago en el que se condensan sus principales rasgos: sugestión, complicidad con el lector, precisión lingüística y sorpresa final.
¿A qué achaca esta moda del microrrelato? ¿Quizá la cultura del tweet? Que sea corto no significa que sea fácil, y no son pocos los jóvenes que lo practican...
Hay quienes lo vinculan con la rapidez con la que se vive ahora, con la inmediatez que caracteriza a todo lo que nos rodea, redes sociales incluidas, tal vez por eso sea tan atractivo para los jóvenes. Pero el microrrelato de verdad no se crea de esa forma tan fulminante. No se trata de reunir doscientas o trescientas palabras y ya está, la precisión del lenguaje exige un trabajo de orfebrería, y el espacio breve requiere tener capacidad para sugerirle al lector un argumento y que él coopere y lo complete. Hay mucho más detrás de ese pequeño texto de lo que la gente cree.
Volviendo al libro, sus protagonistas se enfrentan a sus miedos como única solución para «seguir viviendo». ¿Es ese el mensaje que Cuentos suspensivos pretende hacer llegar al lector, el de no dejarse dominar por los miedos?
Sería uno de los mensajes, sí. Siempre me ha importado mucho más el proceso de enfrentarse a esos miedos que el hecho de que se puedan vencer o no. Creo que esa lucha es la que nos hace sentirnos realmente vivos. Imagine que todos diéramos media vuelta cada vez que sintiéramos miedo, el mundo no habría avanzado un ápice si no hubiéramos sido capaces de pelear contra esos temores.
¿Es posible vencer al destino?
El destino suele comportarse de manera parecida a la muerte, a veces creemos que podremos con ella pero luego siempre termina ganando la partida. Al destino no se le vence, si acaso se le convence para que nos dé una tregua. Pero le digo lo mismo que con los miedos, lo que me interesa de los personajes es que luchen contra ese destino, eso es lo interesante, el proceso durante el cual esos personajes se rebelan, que luego ganen o no es secundario, lo interesante es el camino que recorren.
¿Que tiene la novela negra que tanto le atrae?
Yo creo que lo que atrae a todo aficionado al género, el descubrimiento y el juego de la investigación. Como lectores queremos descifrar un misterio, un enigma, y como creadores multiplicamos la diversión al crear las reglas de ese misterio para que otro lector las comparta. Luego hay un componente psicológico importante, que nos permite adentrarnos en el lado oscuro de la vida, en el envés de la realidad que nunca pisaríamos, y como somos curiosos por naturaleza, satisfacemos esas pretensiones con este tipo de novelas, porque lo prohibido siempre nos resulta mucho más atractivo. Súmese el cariz sociológico del género y tenemos servido el menú imprescindible de toda novela negra.
Tras la buena acogida de La mano de Midas, ¿tendremos pronto nuevas aventuras de Sergio Gomes?
Sergio Gomes se ha convertido ya en un compañero inseparable, de esos que uno siempre tiene al lado aunque pase algún tiempo sin verlos. Así que seguiremos caminando juntos, y claro que volverá a protagonizar nuevos casos. De hecho ya está gestando el próximo, aunque ahora le tengo un poco abandonado porque en estos momentos andamos metidos en historias diferentes.
http://www.laopiniondemurcia.es/cultura-sociedad/2017/03/27/antonio-parra-interesa-proceso-enfrentarse/816924.html
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