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martes, 13 de enero de 2026

GOMES Y CIA EN LA COPE

 

El detective Sergio Gomes regresa para desentrañar los crímenes más ocultos de Cartagena

El escritor Antonio Parra lanza 'Gomes y Cía', una colección de siete relatos negros autoconclusivos ambientados por completo en la ciudad portuaria

Parra en la presentación de Cartagena Negra
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Maite Fernández

Gomes y Cía, el libro de relatos negros de Antonio Parra

Maite Fernández

Murcia - Publicado el  - Actualizado 

3 min lectura8:00 min escucha

El escritor Antonio Parra habla en COPE de su último libro, Gomes y Cía, una nueva entrega protagonizada por su detective de cabecera, Sergio Gomes. La obra se sumerge por completo en la ciudad de Cartagena, escenario de todas las tramas que enfrenta este investigador cincuentón, originario de Madrid pero ya asentado en la Región.

Siete relatos negros en Cartagena

El libro se compone de siete relatos breves y autoconclusivos que, según el autor, "se pueden leer de manera independiente". La variedad temática es una de las claves, con casos que van desde ayudar al entrenador del Fútbol Club Cartagena a investigar el hallazgo del cadáver de un edil o averiguar por qué no deja de llover durante una semana de marzo en la ciudad.

Entre los encargos que recibe el detective se encuentran también la búsqueda de la hija desaparecida del segundo entrenador del Cartagena, la resolución de un caso de malos tratos o la localización de una persona secuestrada. Parra señala que con este formato de novela negra le "apetecía que Gomes trabajara a fondo en estos siete casos".

Antonio Parra con su libro

COPE

Antonio Parra con su libro

Un detective con alergia a la hipocresía

El personaje de Sergio Gómez llegó a Cartagena "por accidente" desde Madrid y, desde entonces, trata de ganarse la vida y hacerse un hueco en una ciudad nueva para él. Poco a poco, el detective va tejiendo una red de vínculos, como la relación especial que mantiene con la forense Silvia Férez, y formando una especie de familia que nunca ha tenido.

Aunque no es un hombre especialmente sociable, Gomes no rechaza una buena conversación. Sin embargo, el autor desvela uno de sus rasgos definitorios: "Tiene alergia a la hipocresía y al engaño", una característica que marca su forma de interactuar con el resto de personajes y de afrontar sus investigaciones.

El lector de novela negra es muy puñetero, es muy muy hábil y siempre intenta pillar los trucos"

Antonio Parra

Escritor cartagenero

Junto a él, otros personajes secundarios como la propia Silvia, descrita como "una mujer muy profesional", o el Inspector Inglés, van y vienen a lo largo de los relatos. Parra confiesa que espera que estos personajes "calen en el lector", ya que están trabajados "con bastante cariño".

El auge de la novela negra

El autor también ha reflexionado sobre el excelente estado de forma del género negro en España, un fenómeno del que el festival Cartagena Negra, cofundado por él mismo hace doce años, es un claro exponente. Parra celebra que la novela negra "dejó de ser esa literatura de quiosco y se ha convertido en una novela seria, en un género con mucho peso", valorado tanto por editoriales como por lectores por su combinación de crítica social y el juego del enigma.

La realidad supera muchas veces la ficción, llega la realidad y te adelanta por la derecha"

Antonio Parra

Escritor cartagenero

Para el escritor, enfrentarse a este género supone un reto mayúsculo, especialmente porque "la realidad supera muchas veces la ficción" y los crímenes reales hacen que "cada vez sea más difícil establecer un argumento creíble". Además, lo define como un juego con un lector de novela negra que es "muy puñetero, es muy muy hábil y siempre intenta pillar los trucos", por lo que no es fácil de engañar.

Ante este panorama, Antonio Parra considera que, aunque argumentalmente "un poco está todo contado", la clave para diferenciar una buena novela negra de otra es la manera de narrar. La diferencia, a su juicio, reside en "entrar un poco en la psicología de los personajes", un enfoque que se ha convertido en el pilar de su trabajo.


https://www.cope.es/emisoras/region-de-murcia/murcia-provincia/cartagena/noticias/detective-sergio-gomes-regresa-desentranar-crimenes-ocultos-cartagena-20260109_3283465.html?fbclid=IwY2xjawPS4WNleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEe5AdYnrGpntATiC6I61ZBMcG7oHEIyiEBYopUaJiLYNIPwyaQtv6vjO1_TGo_aem__ZTEOn3i0Sa1GEkaS9tCnQ#google_vignette

lunes, 18 de abril de 2022

ENTREVISTA EN LA OPINIÓN

 LITERATURA

ANTONIO PARRA SANZ Escritor

Antonio Parra Sanz: "Le he dejado a Sonia Ruiz una huella que no va a olvidar con facilidad"

Asier Ganuza

11·04·22 | 06:00


Antonio Parra Sanz hojea 'Entre amigos' en el IES Mediterráneo, donde es profesor.

    Es el responsable de firmar el último caso de la detective Sonia Ruiz, protagonista de la serie SeisDoble de la editorial Menoscuarto que iniciaron en 2016 Lorenzo Silva y Noemí Trujillo. Su aportación se titula 'Entre amigos' y ya está en librerías

    Reconoce Antonio Parra Sanz (Madrid, 1965) que el ‘noir’ le tira más que cualquier otro género. Culpa de ello a Raymond Chandler y a Vázquez Montalbán, causantes de que lleve años enamorado de las novelas de misterio. Pero el polifacético autor –porque también escribe relatos– no solo lee a los clásicos. También sigue muy de cerca a los nuevos autores, como no podía ser de otra manera teniendo en cuenta que hablamos de uno de los responsables de las jornadas literarias Cartagena Negra. Por eso lleva años atento a las historias de la detective Sonia Ruiz en la serie SeisDoble, que iniciaron Lorenzo Silva y Noemí Trujillo con Nada sucio en 2016. Así que cuando la editorial Menoscuarto le propuso continuar añadiendo casos a este universo –cuatro entregas después de aquel texto matriz, cada una de ellas firmada por un autor diferente–, él no dudó un segundo. Poco meses después, el resultado de esta colaboración ya está en librerías bajo el título Entre amigos (2022). Hablamos con él para conocer su experiencia.


    P: Bueno, cuénteme: ¿Cómo nace este proyecto, que es un poco especial? ¿Es un encargo de Menoscuarto?

    R: Sí, es un encargo. Este es un proyecto que nació de la mano de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo con Sonia Ruiz como protagonista, una detective privada muy peculiar. Y la idea era que ellos sentaran las bases del personaje −de los personajes, en realidad− y que, en cada nueva entrega, autores diferentes fueran completando su historia (más allá de que cada libro es autoconclusivo). Así, les siguieron Andreu Martín, Esteban Navarro, Claudio Cerdán, la pareja que firma como Jazz Bocanegra (Ángel Vallecillo y Vicente Álvarez) y, ahora, yo. Y la verdad es que es un proyecto muy atractivo porque cada nuevo escritor que se une a esta cadena literaria tiene que recoger todo ese universo que han ido construyendo sus predecesores; y luego tiene libertad absoluta para desarrollar su propia trama, pero respetando esas líneas generales que se han ido consolidando durante las diferentes entregas.

    P:¿Y contento de participar?

    R: La verdad es que para mí fue un alegrón que me lo propusieran porque llevo siguiendo esta serie desde sus inicios. Acepté encantado, claro, y se gestó durante el pasado verano. Su publicación se retrasó (porque debía haber salido a final de año), pero por fin está en la calle y yo estoy muy contento de que así sea.

    P: Por cierto, parece que la editorial le ha pillado el gustillo a los autores murcianos, ¿no? Esteban Navarro, Claudio Cerdán, ahora usted...

    R: No lo había pensado, pero lo cierto es que sí. Esteban es moratallero, Claudio es yeclano... y ahora me ha tocado a mí. Quizá eso signifique algo que llevamos reivindicando mucho tiempo, y es que la literatura que se hace en la Región tiene calidad. Y ha sabido salir de su territorio y expandirse.

    P: Volviendo a Entre amigos, antes señalaba que cada nuevo autor que se une a esta saga debe recoger ese universo que se ha ido construyendo, en su caso, durante los cinco libros anteriores. ¿Cómo es trabajar así? Porque supongo que siempre hay cosas que quizá usted hubiera desarrollado de otra manera...

    R: Pues sí..., pero bueno, para mí fue bastante fácil sumergirme enseguida en ese universo. Para empezar, porque conocía la serie, y, en especial, a Sonia. Creo que lo más importante es comprender su psicología, saber por dónde se mueve y qué la mueve; si tienes eso, lo demás es sencillo. De hecho, yo, por ejemplo, he respetado a algunos personajes, circunstancias de otros libros, etc. Pero no había nada en los libros anteriores que fuera lo suficientemente estricto como para no tener libertad de movimientos. Y esa es la magia de este proyecto. Eso y dejar siempre alguna puerta abierta o un hilo tendido por si el siguiente quiere tirar de él...

    P: ¿Y eso le ha condicionado a la hora de escribir su historia? Lo de tener en cuenta también que, tras usted, vendrán otros, digo.

    R: No especialmente. Sobre todo porque, como decía antes, son historias autoconclusivas. Yo tenía un caso en la cabeza, sabía como iba a desarrollarse y cuál iba a ser su final, y así lo escribí. Aunque sí que a veces vas dejando... eso, algún hilo del que poder tirar, un pequeño guiño para el siguiente autor. Si lo quiere retomar, bien, y si no, pues tampoco pasa nada.

    P: ¿Fue difícil dar con el caso que usted quería narrar? Lo digo porque entonces ya iban cinco libros de la serie y supongo que la idea es ser un poquito original...

    R: Lo cierto es que hasta ahora han sido todos casos muy dispares. Unos totalmente ajenos a Sonia −a los que se acercaba de manera exclusivamente profesional−, otros que le han tocado más de cerca... Yo quise seguir esta segunda línea, pero involucrando personalmente a la detective más que nunca: poniendo en el centro de la trama a su compañero Pau. Y creo que lo he conseguido, y que es algo que no se había hecho antes en esta serie. Se han explorado vertientes amatorias, sexuales, de solidaridad femenina, de distancias generaciones..., pero es casi la primera vez que alguien muy cercano a Sonia se ve en grave peligro. Así que estoy bastante satisfecho: hice lo que quise, llegué a donde quería llegar y puse a la detective donde quería ponerla. Además, esta historia le ha dejado una huella que no va a olvidar con facilidad...

    P: ¿Cómo era la detective Sonia Ruiz que se encontró tras Bala perdida (2021) y cómo es la que deja al que continúe la saga?

    R: En esa quinta entrega, Sonia estaba un poco más desplazada de lo habitual, ya que hay un caso abierto que afecta especialmente a otro detective. Pero, más allá de ello, yo me he encontrado a una mujer de cerca de cuarenta años que mira dentro de sí y se hace preguntas: qué está haciendo con su vida, el porqué de los fracasos sentimentales que lleva a cuestas, dudas sobre su desempeño profesional... Y he intentado que el lector perciba qué puede haber dentro de la cabeza de una chica de su edad que está pasando revista y que, al hilo del detonante de Entre amigos, empieza a cuestionarse ciertas cosas. De todas formas, tampoco tiene mucho tiempo para debates internos porque pronto la acción empieza a acelerarse y no le da tregua. Quizá eso también me lleva a dejarle al siguiente escritor un personaje principal que, tras todo ese proceso personal, decide que lo mejor es tirar por la calle de en medio.

    P: Por cierto: acabamos de estrenar este 2022 y Entre amigos es su primera publicación en lo que llevamos de año; pero todavía se encuentra presentado otro libro: Los muertos de las guerras tienen los pies descalzos (2021), otra novela negra, junto a Alfonso Gutiérrez Caro, así que aprovecho la coyuntura. ¿Era la primera vez que escribía una novela a cuatro manos?

    R: Sí, era la primera vez. Pero, para mi sorpresa, fue tremendamente fácil. Yo tenía ciertas dudas porque nunca lo había hecho (y ya sabes tú que los escritores somos muy peculiares, muy raritos...). De hecho, tenía más miedo por mí (por mis manías) que por él [Alfonso Gutiérrez Caro], pero todo fue bastante fluido. Yo tenía un esbozo de una historia −apenas unas líneas− y curiosamente coincidía con algo que él tenía ganas de hacer desde hace tiempo, y como nos habíamos leído mutuamente y confiábamos en la voz literaria del otro, nos embarcamos en esta aventura. Así que por experiencia puedo decirte que escribir un libro a cuatro manos es fácil si escuchas, respetas y empatizas; si tienes eso, es bastante sencillo aceptar sugerencias, sugerir cambios y hacer que todo tenga un ritmo común. Al final, ambos quedamos muy satisfechos. 

    P: En esta ocasión, sus protagonistas son Samuel Alonso y Sergio Gomes, cada uno con un caso. ¿Cómo trabajaron? ¿Cada uno se encargó de una trama y luego se coordinaron?

    R: Pues, al principio (diría que durante el primer tercio del libro) cada detective tiene un caso del que ocuparse, efectivamente, así que cada uno escribía el suyo; eso sí, sabiendo que en un momento dados sus investigaciones iban a confluir, con lo que pactamos una línea común desde que se encontraran. Y, a partir de ahí, hicimos un capítulo cada uno. En este sentido, nuestra preocupación era −sobre todo en los diálogos− ser capaces de reproducir la voz del otro personaje de forma correcta, pero, sorprendentemente, no tuvimos que retocar casi nada. 

    P: El caso es que al final siempre vuelve a la novela negra... ¿Es el género en el que más cómodo se siente?

    R: [Ríe] Si, la verdad es que sí. Alguna otra cosa he escrito (relatos, artículos de opinión...), pero sí, es el género en el que más a gusto me encuentro. Además, como decía Raymond Chandler, el ‘noir’ es un género en el que, en caso de duda, basta con poner a un tío con una pistola para que empiecen a pasar cosas [Risas]. Pero bueno, supongo que es porque lo conozco bastante, porque he leído mucho. El propio Chandler y Vázquez Montalbán tienen buena culpa de ello. Pero, de vez en cuando, sí que me apetece salir de esa... no diría ‘zona de confort’, pero sí de mi ecosistema habitual. Y hay planes y proyectos pendientes al respecto.

    P: Entonces, ¿tiene ya algo entre manos?

    R: Pues tengo un proyecto de relatos negros protagonizados por Sergio Gomes, mi detective de cabecera. Y una novela larga que no sé si será negra, pero, como mínimo, gris oscura. Te diré que también tendrá algo de humor y que habla del mundo de la televisión. Es bastante disparatada, diferente. Mi intención es terminarla este año porque me está quitando ya mucho tiempo y es algo que ya he postergado demasiadas veces. Y, bueno, alguna cosilla más también tengo en mente... Como decía Antonio Orejudo, siempre hay algún argumento en la olla.

https://www.laopiniondemurcia.es/cultura/2022/04/11/antonio-parra-sanz-le-he-64884861.html?fbclid=IwAR0IuaQe9QDW__5BSr6CgsOo9EzwPklXmHnav3VLBlu5ez7KQnuLzztCh_c

viernes, 15 de abril de 2022

ENTREVISTA CAPOTIANA, POR TONI MONTESINOS

 ALMA EN LAS PALABRAS

Escrituras y vivencias literarias de Toni Montesinos


lunes, 11 de abril de 2022

Entrevista capotiana a Antonio Parra Sanz

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Antonio Parra Sanz.


- Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?

Pues teniendo en cuenta que siempre había soñado con el mar cuando vivía en Madrid, y desde hace ya un cuarto de siglo tengo la suerte de disfrutarlo, me quedaría en Cartagena, aunque tratando de acercarme a ese mar todavía más: una pequeña casita frente a él, por ejemplo, completaría el cuadro, pero eso sí, bien comunicada para seguir recibiendo libros.

- ¿Prefiere los animales a la gente?

Hay ocasiones en las que me he hecho mucho más amigo de mi perro que de otras personas, como decía Lord Byron, porque la gente se gana a pulso el abandono. Pero luego regresa el optimismo, y uno se da cuenta de que hay muchas personas lo suficientemente buenas o interesantes como para que merezca la pena acercarse a ellas.

- ¿Es usted cruel?

Yo diría que no, intencionadamente al menos. Procuro no ir haciendo el mal por ahí, eso tampoco me convierte en un mártir que ponga la otra mejilla, a veces llega alguien retorcido con el mal por bandera, y no está de más ponerle en su sitio, aunque sea con una pizca de crueldad, más que nada para que no repita.

- ¿Tiene muchos amigos?

No sé si son muchos, pero quiero pensar que son buenos, obviamente no se puede gustar a todo el mundo, y a veces uno se genera enemigos incluso sin querer, pero al menos puedo estar tranquilo al contar con ese puñado de personas que sabes que no te decepcionarán.

- ¿Qué cualidades busca en sus amigos?

A ser posible grandes dosis de sinceridad, especialmente para lo negativo, creo que no hay nada más importante que el hecho de que un amigo te advierta de que has hecho algo mal, o de que estás perdiendo el norte, eso le da el verdadero valor, porque ser amigo para lo bueno es extremadamente sencillo, lo difícil llega cuando hay que advertir sobre un defecto, o un error. Yo tengo a varios ya advertidos para que me den una buena bofetada si alguna vez ven que dejo de ser yo o pierdo el contacto con la realidad.

- ¿Suelen decepcionarle sus amigos?

Quien no se haya llevado alguna decepción con un amigo mentiría, va en la naturaleza del ser humano, pero luego hay decepciones de distinto calibre, algunas disculpables, otras no, y esas ya sabemos cómo terminan. De todas formas uno siempre se repone, y hace nuevos amigos, si no fuera así, triste sería nuestro panorama.

- ¿Es usted una persona sincera?

Procuro serlo, sí, y eso a veces me acarrea más de un problema, pero no soporto la hipocresía, prefiero antes a una persona con la que tenga que chocar, pero que venga de frente, que otra de esas sinuosas, que no sabes por qué lado te va a asestar la cuchillada. Así que intento yo mismo no practicar la hipocresía y ser todo lo coherente que pueda en mis acciones.

- ¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?

Leyendo, por encima de todo, pero también con el cine, o disfrutando con los míos de una buena comida, una buena reunión, una buena tertulia, y al llegar a casa otro buen rato de lectura.

- ¿Qué le da más miedo?

La muerte. Lo siento pero no puedo con ella, no sé si será por falta de fe o por egoísmo, pero no quiero salir de este mundo, aunque sé que aquí nadie se queda, pero amo tanto la vida y lo que tengo que sólo pensar en perderlo me provoca pánico. Pienso que me queda tanto por leer, por hacer, por disfrutar, que necesitaría una buena prórroga vital. Pero veo que peco de egoísta, me aterra también que le pase algo a los míos y no poder evitarlo.

- ¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?

La mentira y la manipulación me asquean, en el ámbito que sea, pero sobre todo en lo público, sigo sin admitir que un servidor público mienta y se aproveche de su cargo, porque con ello lo que hace es engañar al pueblo, a sus conciudadanos, a los que le han puesto ahí, por lo tanto no hay mayor grado de hipocresía y mendacidad.

- Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?

Pues la verdad es que no lo sé, y eso que durante mi vida he ocupado numerosos trabajos (oficinista, camarero, aprendiz de periodista, etc.). Pero al final no me vería sin hacer nada creativo, le diría que de no haber escrito, hubiera querido ser músico, pintor o director de cine, pero como ve, todo vinculado a la creatividad.

- ¿Practica algún tipo de ejercicio físico?

Menos del que quisiera y menos del que debería, y que no me escuche mi cardiólogo. Nunca me ha gustado correr, ni tampoco el gimnasio, soy más de deportes colectivos, porque lo que enriquece es el contacto con la gente, pero el fútbol hace tiempo que no es más que un recuerdo, así que ahora juego al pádel, o lo intento, con resultados dispares hasta que termina el partido, luego ya viene lo mejor, el rato de la cerveza y la expansión con los compañeros.

- ¿Sabe cocinar?

Muy poco, tuve una época en la que hacía algún pinito que otro, pero he perdido la poca mano que tenía, eso sí, era un cocinillas algo extraño, incapaz de freír un huevo pero capaz de bordar un buen solomillo al cabrales, por ejemplo. Así que cambié de bando y me hice gourmet, que es mucho más cómodo y delicioso, pero eso sí, siempre soy agradecido con quien me pone un plato de comida en la mesa.

- Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?

Habría múltiples opciones, pero así de pronto le diría que a Miguel Hernández, siempre me ha provocado mucha curiosidad la lucha que debió de mantener de joven para alejarse de un padre autoritario y de su destino de cabrero para alcanzar la poesía. Y luego cómo esa vinculación con la literatura condicionó su vida hasta el punto de entregarla a cambio de no renunciar a sus principios.

- ¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?

Me gustaría decir PAZ, pero tal y como están las cosas creo que AMOR es la que más nos tendría que unir, y no únicamente en lo romántico, sino como expresión de la bondad y del respeto a los demás, amar a la gente significa no provocar el mal, dejar que cada uno viva como mejor le parezca sin perjudicar a nadie. Cuando entendamos que esa es la vertiente más completa y pública del amor, tal vez logremos enderezar un poco este mundo.

- ¿Y la más peligrosa?

Muy fácil, se llevan la palma ODIO e INTRANSIGENCIA, una por todo lo contrario a lo que le decía en la respuesta anterior, porque causar el mal no puede provocar nada bueno a nadie, ni siquiera al que lo causa, cuyo beneficio será ruin y falso. Y en cuanto a la segunda, es un generador de maldades brutal, y está a la mano de cualquiera, lo cual convierte la palabra en algo todavía más peligroso.

- ¿Alguna vez ha querido matar a alguien?

No, que yo pueda recordar, me temo que no he pasado de desear en alguna ocasión arrearle un par de guantazos a alguien, pero de ahí a algo mayor, no. Tal vez sea porque me desahogo escribiendo novela negra, y ahí sí que mato a diestro y siniestro, lo cual es muy reconfortante, hacerlo en el papel, me refiero, porque de paso te puedes tomar pequeñas venganzas con ese alguien al que desearías arrearle algún trompazo.

- ¿Cuáles son sus tendencias políticas?

¿Me creería si le dijera que hace unos cuantos años que me desmarqué de la política? Hoy me gustaría afiliarme al “cordurismo”, si existiera algún partido que hiciera de la cordura y la razón sus puntos fuertes, algo que echo mucho en falta en el panorama actual. En cualquier caso, siempre estaré más cerca de la izquierda (al menos de la que yo conocía) y de las formaciones que lleven por delante tres pilares: respeto, progresismo y solidaridad.

- Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?

Como le decía antes, sin abandonar la creatividad, director de cine. Sigo soñando con alcanzar uno de esos premios multimillonarios para tener dinero suficiente como para hacer mis propias películas sin depender de producción externa. Seguramente será porque así también se cuentan historias, así que de una forma u otra, no logro alejarme de la literatura.

- ¿Cuáles son sus vicios principales?

Una vez que dejé el tabaco hace ya unos cuantos años (aunque todavía hay ocasiones en las que me apetece fumar), me refugié en vicios más sanos, como la cerveza, el jamón, el café (no sé vivir sin él), un buen arroz, del tipo que sea, una buena serie o película, y leer, desde luego mi vicio principal es la lectura, y si es novela negra todavía mejor.

- ¿Y sus virtudes?

Uf, a esta pregunta sí que no me gusta responder, creo que es pretencioso que uno mismo se elogie, y que deberían ser los demás quienes mejor respondieran, pero bueno, una de la que sí me enorgullezco, si es que es una virtud, es la discreción, quien me ha confiado algún secreto lo sabe. Y que soy un trabajador por encima de todo, eso también, y tendente al perfeccionismo, aunque eso quizá ya sea más defecto que virtud.

- Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?

Fuera de pedir ayuda o querer un flotador, imagino que algunos momentos con mis padres y hermana, la noche que mi mujer y yo nos conocimos o el día que nació mi hijo, quizá también los momentos en que llega a mis manos un libro nuevo, o un café tomado con un libro en el Café Oriente, de Madrid. Qué sé yo, quién podría controlar con qué tipo de imágenes se quedaría en ese momento… Quizá sea mejor regresar a la idea del flotador.


https://almaenlaspalabras.blogspot.com/2022/04/entrevista-capotiana-antonio-parra-sanz.html?m=1&fbclid=IwAR1W5uXr9Lhxgw9KdgX4k7bwrrhdIxYohXLZAo3EjvH3TwMJC4cw4DbubmI

miércoles, 4 de marzo de 2020

ENTREVISTA A ROSA RIBAS

ENTREVISTA A ROSA RIBAS,

UN ASUNTO DEMASIADO FAMILIAR

RELATOS SIN CONTRATO - EL HALCÓN MALTÉS
Fotografía: Heraldo de Aragón
Con motivo de la aparición de Un asunto demasiado familiar, la nueva novela de Rosa Ribas, hemos charlado con su autora sobre novela negra, sobre la desaparición y la culpa como motivos literarios, y un poco sobre lo divino y lo humano.

– Un asunto demasiado familiar no es una novela negra pero tiene guiños detectivescos, ¿por qué eligió esta profesión para la familia Hernández?
Fue el resultado de un proceso. En primer lugar estaba el propósito de escribir una novela centrada en una familia, un proyecto que quería llevar adelante hacía tiempo. Mientras le daba vueltas, caí en la cuenta de que uno de los denominadores comunes en las vidas de las familias son los secretos. El sintagma “secretos de familia” (y supongo que también mi predilección por el género negro) me llevaron a la idea de hacerlos detectives para jugar con la paradoja de que ellos, especialistas en desvelar los secretos que otros preferirían mantener ocultos, no conozcan los que se esconden en su propia casa.
 – Los hombres y las mujeres de esta novela parecen muy diferentes, ¿hay entre ellos una guerra de sexos soterrada?
No. No creo.
 – ¿Desaparecer puede ser tan fácil, puede ser la solución más sencilla para acabar con lo que a uno no le gusta de la vida?
Es una forma posible de huida, pero no es nada sencilla, aunque lo parezca a primera vista. Como dice uno de los personajes de la novela, uno siempre deja rastros por el simple hecho de existir. 
 – Y en relación con lo anterior, ¿es la culpa un potente argumento literario?
 Potentísimo. Es uno de los motores de las actuaciones humanas, por lo menos en nuestra civilización. Nos educan en la culpa e invertimos mucho esfuerzo en reparar aquello de lo que nos sentimos culpables. 
– Quizá sea una de sus novelas más psicológicas hasta ahora, ¿ha disfrutado más entrando en las mentes de los Hernández Obiols que con sus tramas negras?
Siempre me he considerado más autora de personajes que de tramas. Las tramas, si lo pensamos bien, son mucho más fáciles de construir que los personajes complejos.
A las personas nos interesan las personas. Si consigues la ilusión de que tus personajes se conviertan en personas para los lectores, les interesará lo que hagan y lo que les suceda. Si no es así, incluso la trama más elaborada, sin buenos personajes implicados en ella no dejará de ser una sucesión de acciones que acabará dejando al lector indiferente.
Y sí, he disfrutado mucho metiéndome en las cabezas de los Hernández Obiols, aunque en la mente de Lola no me he atrevido a entrar.
 – ¿Volveremos a leer a la Rosa Ribas negrocriminal?
 Claro. Aunque ahora estoy inmersa en la continuación de la saga de la familia Hernández.
 – ¿Por qué se decidió a situar a la familia en un barrio concreto, y más bien pequeño, de Barcelona? Sorprende un poco teniendo en cuenta el trabajo que realizan.
Me atraía la idea de que se tratase de un barrio de Barcelona, Sant Andreu, que conserva muchos rasgos del pueblo que fue antes de pasar a ser parte de la ciudad, porque me ofrecía un escenario claramente delimitado, un lugar donde la gente se conoce, donde las estructuras sociales son más estrechas que en la gran urbe dentro de la cual está englobado y, a la vez, estamos hablando de Barcelona, con todo su potencial. Se trata, sin embargo, de una Barcelona mucho menos conocida, alejada de las rutas turísticas o de los bajos fondos habituales en las novelas negras.
Quería una agencia de detectives de barrio, nada de glamour, tampoco el glamour de perdedores, ya algo trasnochado e impostado, de muchos detectives actuales imitadores de Marlowe o Spade. Los Hernández se ocupan de casos de infidelidades, desapariciones, falsas bajas laborales, adolescentes huidos, peritajes de los seguros… Trabajos de detectives que los llevan a conocer lo mejor y lo peor de la gente. Para eso no hay que salir del barrio.
 – En la novela se juega mucho con la información, ¿es tan cierto eso de que su posesión supone poder?
Sobre todo cuando se trata de informaciones que otros preferirían mantener escondidas. Mateo Hernández, el padre y director de la agencia, lo sabe muy bien. Por eso recorre el barrio recopilado informaciones que en un primer momento pueden parecer inanes, pero que, sumadas a otras, ganan en valor. Él mismo comprueba lo que esto significa cuando se ve obligado a tomar un caso porque hay alguien que sabe cosas de su pasado que incluso la mayor parte de su familia ignora.
 – ¿Qué percepción de la novela le ha llegado a través de los lectores, y qué le han dicho especialmente los lectores de novela negra?
 Estoy muy contenta con la recepción de la obra, con el hecho de que los comentarios apunten a temas muy diversos presentes en la novela: hay lectores que se centran más en las relaciones familiares, otros en la psicología, sobre todo en la enfermedad de Lola, otros destacan aspectos sociales… Lo me muestra que es una novela con capas e interpretaciones diferentes, uno de los objetivos al escribirla.
Y hay una lectura en clave de novela negra que deriva no solo de que los protagonistas sean detectives. Los lectores de novela negra me parece que observan que lo más negro –más que los casos que investigan los detectives– es lo que pasa en la familia.
 – ¿Qué le ha supuesto su paso a una editorial como Tusquets?
 Llegar a casa.
 – ¿Dónde se siente más valorada, en Alemania o en España? ¿Hay mucha diferencia entre los lectores de ambos países?
 Es diferente porque en Alemania solo se han traducido mis novelas negras, por lo que solo me conocen por esta faceta. Es difícil decir de un modo general en qué se diferencian los lectores en ambos países. Lo que sí he notado cuando he participado en presentaciones o lecturas es que los lectores alemanes tienden a una crítica más directa.
 – Y en el panorama editorial de ambos, ¿qué diferencias sustanciales hay?
El mercado editorial alemán, aunque esté sufriendo la perdida de lectores general, es muy potente. Los índices de lectura son más altos y hay un dominio de la literatura de género negropolicial desde hace años. Si no recuerdo mal, de cada diez novelas que se publican, entre tres y cuatro son de este género. La asociación alemana de escritores de novela negra cuenta con más de 800 asociados y no todos están en ella.
 – ¿Qué tiene entre manos ahora Rosa Ribas?
 Sigo con la familia Hernández. Cuando estaba escribiendo Un asunto demasiado familiar me pasó lo que me sucede tantas veces, que me enamoré de mis personajes. Me cuesta mucho separarme de ellos. Por suerte, los Hernández guardan todavía muchos secretos.
 – Venda su novela, ¿qué le podemos decir sobre ella a un lector para que acerque a leerla?
  ¡Ay! Soy fatal haciendo estas cosas. Écheme una manita.
 – Esta sección lleva un título emblemático y eso casi nos obliga a cerrar la entrevista con una pregunta también emblemática: ¿de qué material están forjados los sueños de Rosa Ribas?
De un material secreto.