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jueves, 23 de julio de 2026

TERRITORIOS - DAVID ROAS

 

TERRITORIOS, de David Roas, por Antonio Parra Sanz

Título

Territorios

 


Datos publicación

          Páginas de Espuma. Madrid 2026. 98 págs.

 


Datos del autor

DAVID ROAS (Barcelona, 1965) es escritor y catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad Autónoma de Barcelona, donde también dirige el Grupo de Estudios sobre lo Fantástico (GEF). Es autor, entre otros, de los volúmenes de cuentos Los dichos de un necio (1996), Horrores cotidianos (2007) o Monstruario (2021), y de las novelas Celuloide sangriento (1996) y La estrategia del koala (2013). En esta misma editorial ha publicado los libros de cuentos Distorsiones (2010, VIII Premio Setenil), Bienvenidos a Incaland (2014), Invasión (2018) y Niños (2022). Varios de sus relatos han sido traducidos al portugués, francés, inglés, italiano, croata, serbio y griego. Especialista en lo fantástico, entre sus ensayos cabe destacar Tras los límites de lo real. Una definición de lo fantástico (Páginas de Espuma, 2011), que recibió el IV Premio Málaga de Ensayo y ha sido traducido al inglés y al italiano. Recientemente ha publicado Historia de lo fantástico en la cultura española contemporánea (1900-2015) (2017) y Cronologías alteradas. Lo fantástico y la transgresión del tiempo (2022).

 

Sinopsis de la obra

Bienvenidos al Agrohorror, bienvenidos a la inquietud y al desasosiego que surgen de lo insólito anidado en nuestros escenarios rurales de la España vacía, donde la gente ve Netflix y habla de Tarantino, ha leído cómics y a Stephen King, usa móviles y le pregunta a la IA, juega sobre una mesa con la güija y compra en IKEA. David Roas cosecha un conjunto de ficciones en las que lo fantástico y lo humorístico es cotidianamente real hasta deformarse en lo oscuro, lo grotesco y lo paródico a lo largo de campos de cereal o bosques cubiertos de niebla. Niños fantasmales, cerdos zombis, asesinos salvajes o vegetales monstruosos bajo el aliento de la Santa Compaña.

 

Reseña

AGROHORROR

 

Reza la contraportada de este libro que en él hallaremos “la inquietud y el desasosiego que surgen de lo insólito anidado en los escenarios de nuestra España vacía”. Y uno cree, a priori, que estamos ante la típica frase publicitaria, con gancho pero un poco desmedida. Pues no, cuando nos adentramos en estos siete relatos entendemos que hasta se han quedado cortos, porque estas historias son bastante más que ese “agrohorror”.

 David Roas siempre transita por los territorios de lo asombroso, lo fantástico y lo terrorífico, ahí están libros como Invasión o Niños, por ejemplo, así que no debe sorprendernos que una vez más perfile un universo en el que el lector entra de una manera y sale después transformado, ya sea por la sorpresa, el propio miedo o incluso el humor, más o menos negro, que también se refleja en estos relatos.

 Ese humor, por ejemplo, está presente en los títulos y su correspondiente homenaje al cine, pero a cierto cine de culto que ha hecho del miedo uno de sus principales valores: La invasión de los ladrones de huertos, o La noche de los puercos vivientes son claros ejemplos de ello.

 Es decir, que la voluntad de David Roas va siempre mucho más allá de la mera narración, la mera construcción argumental, él acumula en cada historia un cargamento de pólvora que luego irá explotando, en mayor o menor medida, en la memoria de los lectores, un cargamento conformado por lo real, lo fantástico, lo terrorífico, lo humorístico e incluso lo social y cultural (con sus referencias literarias y cinematográficas).

 El único pero que le podemos poner a este volumen es su brevedad, porque nos deja con ganas de más. Sabemos que la máxima aquella de que lo bueno duplica su valor cuanto más breve sea, pero uno hubiera deseado más relatos de este corte, más maizales con niño fantasma, más ninjas en las matanzas, más jípster en tierras con sorpresa, más vestidos especiales, más santas exigentes.

 En fin, sólo nos queda releer con calma estas siete historias para volver a paladearlas, y de paso volver la vista a esa España vacía, donde puede esconderse mucho más de lo que en principio suponemos.

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