No administrar sin supervisión previa
Bajo
el curioso calificativo de ‘rubianadas’ nos ofrece Enrique Rubio su particular
visión del mundo, tal y como ya hiciera durante un tiempo en las páginas de
este diario, y es una visión tan ácida como desgarradora, pero no exenta de
ingenio, fuerza y también autoinculpación cuando es menester. Y es que para
cultivar el artículo de opinión hay que tener un ojo pendiente de la realidad y
el otro pendiente de la palabra, del verbo certero con el que reventar la diana
de las conciencias.
Un
envoltorio muy sugerente, pero que no desmerece en nada a un interior en el que
son desplumados todos los temas imaginables de lo divino y lo humano, desde los
escritores dominados por egos pantagruélicos a los zombis televisivos cuyas
conciencias han sido entregadas a Telecinco, o las gentes zafias y sucias de
carácter, a las que uno quisiera estrangular de vez en cuando el juanete de la
corrección política, sin olvidar a los negros del gremio, los literarios y los
promocionales, y eso dicho por un autor que ha sido negro literario y que ahora
sueña con encontrar un sosias que le libre de los actos sociales.
No
hay vacuna para evitar los niveles de toxicidad de estos artículos, pero sí
vendrá muy bien que los leamos para acordarnos de que no somos borregos, de que
la vida y la realidad son conceptos demasiado hermosos como para que los
emputezcamos con nuestra desidia, y para recordar que es bueno dejarse llevar
de la mano por un infectado como Enrique Rubio.
Me arrepiento del mañana. Enrique Rubio.
Sublima Comunicación.
Murcia 2013. 216 páginas. Precio: 19’50 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 6/7/2013)
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