La velocidad del pasado

A
partir de aquella compañera a la que se estigmatizó en un colegio zaragozano,
Miguel desarrolla una primera persona llena de fuerza, para explicarse la
velocidad del tiempo, la intermitencia de la amistad, la incomprensión de la
familia, o la extrema fragilidad de las relaciones sentimentales. Y lo hace
acompañado por el recuerdo de dos amigos, Mensajero y Hans Castorp, un
disc-jockey que se hizo famoso en el marciano ‘late-show’ que dominó la
televisión en la década de los noventa.
La
huella de la música y el éxito, el desprecio de la vulgaridad, la
individualidad del artista maldito, los bares nocturnos, el ambiente
provinciano de una Zaragoza que buscaba cómo aferrarse a la modernidad. Ése es
el camino que recorrieron los tres amigos, salpimentado también con algunas
apariciones de antiguos compañeros de Miguel que deciden reunirse décadas después
de haber abandonado su tribu.
Miguel
Serrano Larraz crea una novela que podría ser coral, sin serlo, una novela en
la que darle pábulo al arte, a la música, pero también al mercadeo de ciertos
ambientes. Una novela en la que se extiende también la reflexión, un tanto
determinista, acerca de cuál es la factura que pueden pasarnos nuestros
desmanes infantiles, o no tan infantiles. En ella encontraremos todo aquello
que termina formando parte de nuestra educación, la sentimental y la que nos
mantiene vivos como adultos.
Autopsia. Miguel Serrano Larraz.
Candaya. Barcelona 2013. 398 páginas. 18 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 29/3/2014)
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