Acabo de Matar a mi Editor
Rubén Castillo
Autor: Antonio Parra Sanz. Editorial: Seleer. 226 páginas. 18 €
http://www.agitadoras.com/Febrero%202013/ruben.html
ANTONIO PARRA SANZ (Madrid 1965), profesor de Lengua y Literatura, de Escritura Creativa y crítico literario. Novelas: Ojos de fuego, La mano de Midas (Premio Libro Murciano 2015), Los muertos de las guerras tienen los pies descalzos; Acabo de matar a mi editor, Dos cuarenta y nueve y Entre amigos (Serie Sonia Ruiz 6). Relatos: Desencuentros, El sueño de Tántalo, Polos opuestos, Cuentos suspensivos, Malas artes, Gomes y Cía. Artículos: La linterna mágica, Butaca de patio. Ensayo: Tres heridas.
Soledad
Puértolas vuelve a adentrarse en el universo de los sentimientos, los sueños
que se rompen y los anhelos vitales, para hablarnos de Esteban, cuya existencia
cambia tras un accidente que le deposita junto a otros seres extraviados,
Dayana, Eugenio, Violeta o la impetuosa Teresa, quienes también se dedican a
buscar su espacio mientras nos relatan sus casos por boca del protagonista. El
pasado de cada uno se asoma a estas páginas, y en unas o en otras, los lectores
se verán reconocidos en estos espejos tan duros como reales.
Una
época difuminada, un Partido más desorientado que nunca, comandos terroristas
huérfanos de dictador, golpes de mano, espionaje y contraespionaje en plena
Transición, servicios secretos balbuceantes a punto de alumbrar al CESID. Esta
atmósfera maneja Javier Calvo en una novela en la que nadie es lo que dice ser,
y en la que también parecen respirarse aires clandestinos de narrativa
hispanoamericana. Hay al mismo tiempo un soplo castizo, tanto en los activistas
como en las fuerzas del orden, como muestra de la idiosincrasia española a la
que nunca podemos renunciar.
La concejala ha resaltado la trayectoria sobresaliente de este escritor, entre cuyas obras destacan El lápiz del carpintero (Premio de La Crítica Española, Premio de la Sección Belga de Amnistía Internacional) o ¿Qué me quieres, amor? (Premio de Narrativa Torrente Ballester y Premio Nacional de Narrativa).
Irak,
una guerra que nadie quiso, un médico militar que se defiende matando, un
enfermero capaz de tomar decisiones durísimas para salvar a su superior, un
regreso de entre los muertos, una convalecencia espeluznante y, sobre todo, una
sangre nueva que busca su venganza por encima de todos los recuerdos, credos e
ideologías. Fernando Marías se vuelve un maestro del terror psicológico con una
novela que se acelera de forma demoledora, robándole el resuello al lector para
que llegue a un final agónico, porque sólo en la agonía se hallará la verdadera
solución.
Tal
vez sea un poco pretencioso pretender resumir una vida en tres noches febriles
ante un ordenador, pero si quien se lo propone es Rubén Castillo, todo puede
convertirse en posible, puesto que estamos ante uno de los escritores que mejor
disecciona los rincones del alma humana, uno de los más brillantes a la hora de
concederle la voz narrativa a un personaje y hacerse a un lado para que su
criatura vuelque ante los ojos de los lectores sus anhelos y miserias.
Empleando
en su narración un riguroso y potentísimo presente, Claudia Piñeiro entrega una
historia de crímenes justicieros que han sobrevivido al tiempo, y que unirá, en
su investigación, a tres periodistas muy diferentes pero con el mismo extravío
vital. Nurit Iscar, la protagonista, no podría enfrentarse sola a una cadena de
muertes de cuya resolución las fuerzas del orden parecen muy alejadas, como si
no pudieran hacerle sombra a una buena indagación periodística. El viejo zorro
Jaime Brena, y el innombrado pibe de Policiales cierran un trío narrativo de
grandes posibilidades.
Acaso
sea una de las primeras veces, salvando al gran Asensio Sáez, en las que las
estribaciones mineras de La Unión se transmutan en un universo narrativo
poderoso, árido y salvaje, y para ello había que recurrir al siglo XIX, cuando
una veta cambiaba de manos con suma rapidez en cuanto su propietario se alejaba
de ella, aunque fuera para registrarla como suya. Entonces la vida se
depreciaba, los rencores escapaban de las pieles y las órdenes del General eran
misas latinas ante las que nadie osaba rebelarse.
Apasionante
intriga que enlaza crímenes del siglo XVIII con la actualidad tinerfeña de La
Laguna. M. Gambín reparte la trama entre un policía, una arqueóloga, un
refinado ex funcionario de Hacienda y una hábil periodista, y el resultado son
trescientas páginas de un vértigo trepidante que llevan al lector hasta casi
perder el aliento. Las herencias de un marqués ilustrado pueden ser muy
perniciosas, hasta desembocar en todo un asesino en serie que se mueve en una
atmósfera silenciosa y perfecta, como mandan los cánones de la buena literatura
negra.
La
invasión marciana augurada por el escritor inglés en La guerra de los mundos se hace demoledoramente real, y en ella se
ven inmersos personajes a los que ya conocimos en la novela anterior, el
oportunista Gilliam Murray, el ingenuo Charles Winslow o el supuesto héroe
Dereck Shakleton, además de sus respectivas parejas, e incluso figuras reales
como Edgar Allan Poe, habitantes casi todos de un Londres finisecular descrito
siempre con una gran maestría. La telaraña cronológica y tetradimensional que
arman las diferentes voces cumple su papel a la perfección, homenajeando sin
pudor a las novelas por entregas propias de la época narrada, con sus tramas en
suspenso y los habituales guiños de un narrador más que omnisciente.
La
voz del peruano Diego Trelles Paz se erige como digna continuadora del Vargas
Llosa más encendido, y lo hace con una triple historia en la que se alternan la
tortura, la búsqueda de una paternidad perdida y la más rabiosa actualidad de
las bandas peruanas, eso sin olvidar la metaliteratura, en forma de blogs y
memorias, y la potencia de un narrador que sabe manejar los hilos de sus
tramas. Esa potencia le valió el último premio Francisco Casavella, y le ha
abierto de nuevo las puertas del mercado español.
Un
padre desencantado se lleva a su hijo de acampada mientras le deja a su ex
mujer el manuscrito de su novela; ni el hijo ni el padre habían conectado
nunca, ni la madre se imaginaba que con esa novela se iban a ajustar algunas
cuentas de su extinto matrimonio. Rafael Reig vuelve a cauterizar los
sentimientos humanos con una novela intensa y dolorida, a través de cuyas
páginas hay que encontrar más de una verdad demoledora, porque el presente no
siempre cumple con lo que habíamos soñado para él.
Ricardo
Menéndez Salmón ha logrado que sus novelas insuflen al lector una calma
inusual, provocada por su prosa detenida y reflexiva, la misma que condecora
cada línea con una joya literaria, incluso cuando sigue desentrañando la maldad
de la Europa del pasado siglo. La figura del artista Prohaska, gran observador
que plasmó su mundo en la pintura, el cine y la fotografía, y del que no se ha
conservado una sola imagen, prueba que el hombre es capaz de mirar a la cara al
odio y a la justicia, aunque el peaje sea terrible.
Monumental
novela negra de Aro Sáinz de la Maza, con una Barcelona latente en cada página
no sólo como escenario, sino como tablero en el que asesino e investigadores se
enfrentan en una partida de ajedrez demoledora y salpicada por el fuego y unos
particularísimos homenajes a Gaudí. El inspector Milo Malart es un auténtico
outsider de la policía autonómica catalana, suspendido de empleo y sueldo,
maldito por todos sus compañeros, que le consideran un soplón informante de los
medios, está a un solo paso de la expulsión del cuerpo y de la vida (el
suicidio de su sobrino Marc le sigue destruyendo por dentro), y sólo tiene una
aliada, la jueza Susana Cabot, que le volverá a meter con calzador en el Grupo
de Homicidios de los Mossos, ante el aterrador caso de un hombre que ha
aparecido calcinado en La Pedrera.
El
inspector jefe Chen Cao se ve obligado a colaborar con una atractiva agente
judicial norteamericana, y no sólo para entregarle a una mujer que testifique
contra una tríada, sino para que las relaciones entre ambos países fluyan como
desean en el Partido. Qiu Xiaolong perfila una nueva entrega de su policía,
alternando con mano habilidosa la intriga con la sociología y la política, lo
que da a la lectura de esta novela unas perspectivas más que atractivas, al
tiempo que nos regala una visión muy real del gigante asiático.
Aires
de fado se respiran en este nuevo poemario de Francisco Javier Illán Vivas,
aires de cierta nostalgia pero sin olvidar elementos vitales para cualquier
poeta, para cualquiera capaz de sentir. Con estos versos, breves a veces,
atinados siempre, se recoge una forma de encarar la vida, sin dobleces, o mejor
dicho, con todos sus dobleces de penas y
alegrías, de amores y olvidos, de canciones y silencios, de pasados gozosos y
futuros inciertos, en definitiva, con los rincones del motor que nos mueve a cada
uno, a nuestra manera.