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viernes, 1 de febrero de 2013

RESEÑA DE ACABO DE MATAR A MI EDITOR

Grandes y exageradas palabras de Rubén Castillo sobre mi última novela.


Acabo de Matar a mi Editor


Rubén Castillo

Autor: Antonio Parra Sanz. Editorial: Seleer. 226 páginas. 18 €

Existen escritores que, por un misterioso dictamen del ánimo o de la afinidad, nos seducen y encandilan desde que comenzamos a leerlos. Algo en sus líneas (algo que quizá ni seamos capaces de definir) se convierte en un imán irresistible que nos atrapa, nos invade, nos convence y nos lleva a perseguir todos sus libros, allá donde estén editados, para sumergirnos en sus páginas. En mi caso, es evidente que el madrileño Antonio Parra Sanz ocupa uno de esos lugares de privilegio, tanto por sus relatos breves (Desencuentros, El sueño de Tántalo) como por sus novelas (Ojos de fuego, Apocalipsis 17,1) o sus colecciones de artículos (La linterna mágica). Ahora llega a mis manos su recentísima última producción: la novela Acabo de matar a mi editor, que nos propone una historia bien singular. Y no sólo porque sea atractiva y chocante en sí misma, sino porque lo es en relación a la anterior obra de Antonio Parra. En efecto, cuando apenas nos hemos introducido en la peripecia de Jaime Loynaz (protagonista del volumen) nos vamos dando cuenta de que es un hombre aguijoneado por afanes literarios, que lleva mucho tiempo incurso en la redacción de una novela. Y esta novela no es otra que Apocalipsis 17,1. Durante las 226 páginas de esta intensa narración se nos explica el proceso mediante el cual el personaje de Acabo de matar a mi editor se convierte en el autor de Apocalipsis 17,1. De ahí que las conexiones que podamos establecer entre ellas no sólo serán importantes sino iluminadoras, porque nos ponen ante los ojos un juego de cajas chinas de lo más sugerente. Quienes eran criaturas dibujadas por el escritor madrileño pasan ahora a convertirse en espíritus modelados por Jaime Loynaz, un tipo atormentado, incomprendido, con una vida familiar defectuosa, aficionado a unos licores que, según cree, lo auxilian en la creación... y que recibe unas visitas pintorescas, que le serán tan útiles para redactar su obra como perturbadoras desde el punto de vista personal. Si don Miguel de Unamuno escribió aquel opúsculo titulado Cómo se escribe una novela, el escritor madrileño nos propone un ejercicio mucho más fascinante: ver cómo es la vida de alguien mientras escribe una novela. Contemplarlo en el trance dificultoso, agónico, lento y terrible del parto literario. Ver la manera en que Jaime Loynaz constata lo terrible de su condición (“Cuanto más despreciable era mi comportamiento con los que me rodeaban, mejor era mi rendimiento literario”, p.111) y cómo se ve afectado por su golem, Marcos Galván (“Galardonado con el privilegio de señalar y castigar”, p.144); y, sobre todo, la forma en que su vocación de escritor lo convierte, al pasear por las calles, en un “coleccionista de almas” (p.168). En Acabo de matar a mi editor (singular crónica de una muerte anunciada), Antonio Parra Sanz logra un texto memorable, una exploración meticulosa por las cuevas del fracaso y una bitácora llena de meandros y ángulos oscuros, redactada con prodigiosa brillantez. Nadie en su sano juicio se aplica a la tarea de explicar por qué está bueno un bombón de chocolate: simplemente nos invita a que lo paladeemos. Igual haré yo. Acérquense a esta obra y lo comprenderán por sí mismos.

http://www.agitadoras.com/Febrero%202013/ruben.html

sábado, 26 de enero de 2013

MI AMOR EN VANO - SOLEDAD PUÉRTOLAS


            Soledad Puértolas vuelve a adentrarse en el universo de los sentimientos, los sueños que se rompen y los anhelos vitales, para hablarnos de Esteban, cuya existencia cambia tras un accidente que le deposita junto a otros seres extraviados, Dayana, Eugenio, Violeta o la impetuosa Teresa, quienes también se dedican a buscar su espacio mientras nos relatan sus casos por boca del protagonista. El pasado de cada uno se asoma a estas páginas, y en unas o en otras, los lectores se verán reconocidos en estos espejos tan duros como reales.


Mi amor en vano. Soledad Puértolas.
Editorial: Anagrama. Barcelona 2012. 232 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 26/1/2013)

domingo, 20 de enero de 2013

EL JARDÍN COLGANTE - JAVIER CALVO


            Una época difuminada, un Partido más desorientado que nunca, comandos terroristas huérfanos de dictador, golpes de mano, espionaje y contraespionaje en plena Transición, servicios secretos balbuceantes a punto de alumbrar al CESID. Esta atmósfera maneja Javier Calvo en una novela en la que nadie es lo que dice ser, y en la que también parecen respirarse aires clandestinos de narrativa hispanoamericana. Hay al mismo tiempo un soplo castizo, tanto en los activistas como en las fuerzas del orden, como muestra de la idiosincrasia española a la que nunca podemos renunciar.


El jardín colgante. Javier Calvo.
Editorial: Seix Barral. Barcelona 2012. 368 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 20/1/2013)

viernes, 18 de enero de 2013

PREMIO MANDARACHE 2013

Muy orgulloso de seguir formando parte de este proyecto.

Manuel Rivas inaugura la VIII edición del Premio Mandarache

El escritor gallego ha presentado en la mañana de hoy, Todo es silencio, durante el encuentro mantendio con 600 estudiantes en el Paraninfo de la UPCT
La VIII edición del Premio Mandarache ha arrancado en la mañana de hoy con el primer encuentro que el escritor gallego, Manuel Rivas, ha mantenido con los 600 estudiantes en el Paraninfo de la Universidad Politécnica de Cartagena.
En un acto previo a este encuentro, el célebre novelista ha presentado ante los medios la obra finalista de esta edición, Todo es silencio, (Alfaguara, 2010; Punto de Lectura, 2011), cuya versión cinematográfica acaba de ser llevada a las pantallas por el director José Luis Cuerda.
La concejala de Juventud del Ayuntamiento de Cartagena, Ruth Collado, y el profesor del IES Mediterráneo y miembro del grupo promotor del premio, Antonio Parra, han acompañado a Manuel durante su rueda de prensa.
La concejala ha resaltado la trayectoria sobresaliente de este escritor, entre cuyas obras destacan El lápiz del carpintero (Premio de La Crítica Española, Premio de la Sección Belga de Amnistía Internacional) o ¿Qué me quieres, amor? (Premio de Narrativa Torrente Ballester y Premio Nacional de Narrativa).
Por su parte, Antonio Parra ha destacado que una de las mayores virtudes de Rivas es la forma en la que presenta sus historias. El cariño que imprime en sus novelas también está presente en Todo es silencio, una denotada intensidad que se alterna con el desarrollo de la personalidad juvenil y la trama de tintes negros que envuelve el hilo conductor de esta historia ambientada en Galicia.
En un tono pausado y cálido, Manuel Rivas ha destacado la buena acogida que tuvo ayer el encuentro abierto celebrado en la Fundación Cajamurcia, en la Casa Pedreño de Cartagena. Asimismo, ha puesto el acento en la espontaneidad y naturalidad de esta iniciativa impulsada por la Concejalía de Juventud que pretende fomentar la lectura entre los adolescentes.
Para este escritor gallego, el entretenimiento y el conocimiento tienen cabida en sus obras. Y es que, en un sentido alegórico, se ha referido a la complejidad del ser humano, al que ha definido como un cuerpo de antónimos, razón ésta por la que la literatura se presenta como la única vía de escape para expresar esas controversias humanas. Y es que, el ADN de la obra literaria no es otro que la libertad, y un lenguaje que busca activar los sentidos, y no imponer ideas, ha concluido.
Rivas será el primero en visitar Cartagena de los tres autores que compiten este año por el democrático Premio Mandarache, organizado por la concejalía de Juventud y la red de Bibliotecas Municipales del Ayuntamiento de Cartagena.
En febrero lo hará Clara Sánchez, finalista por su novela Lo que esconde tu nombre (Destino, 2010; Booket, 2011) y en marzo Vicente Luis Mora, que compite por su novela Alba Cromm (Seix Barral, 2010).

http://premiomandarache.cartagena.es/detalle_actualidad.asp?id=52

sábado, 12 de enero de 2013

ABSOLUCIÓN - LUIS LANDERO


El gran relator

            Regresa Luis Landero con una novela muy suya, con el sello de su prosa sosegada para narrar cómo un hecho fortuito, un capricho del destino, puede cambiar para siempre la existencia de Lino, un hombre con cierta alergia perniciosa a la inmovilidad. Estructurada en tres bloques bien diferenciados, abundan en ella las digresiones que nos muestran la vida del protagonista, apelando a un grupo de personajes que intenta no desmerecer con respecto a la galería de inolvidables criaturas que el extremeño nos ha regalado en anteriores novelas. El padre de Lino, por ejemplo, hombre dotado de incontinencia verbal, capitán de una cohorte de afectados por el aceite de colza, es un hombre capaz de ruralizar Madrid llevando a su hijo a pescar a orillas de un Manzanares corrupto.

            O el señor Levin, paciente donde los haya, que no sólo le ofrecerá a Lino el que parecía el trabajo definitivo de su vida, sino que le presentará también a Clara, destinada a compartir con él toda la felicidad posible. Ellos son los dueños del segundo bloque, y su alianza parece el único vínculo fiable para frenar el nomadismo perpetuo de un Lino inconforme (que no inconformista) con casi todo lo que le rodea.

            Ese vagabundeo de Lino, que resucita cuando se enfrenta a un tipo atrabiliario para defender a una mujer, le hace sentirse en permanente estado de arrepentimiento, y ante la tragedia que crece imparable delante de sus ojos, vuelve a sacrificarlo todo en el tercer bloque de la novela, con esa huida al norte y los amagos de hallar un sucedáneo de felicidad al intentar sobrevivir en armonía con la naturaleza. Y es precisamente en estas últimas páginas donde los personajes son más parecidos al perfil de la criatura landeriana, que tanto nos ha hecho disfrutar, y donde vuelve a fluir el espíritu del gran relator de historias al que estamos acostumbrados.

Absolución. Luis Landero.
Editorial: Tusquets. Barcelona 2012. 318 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 12/1/2013)

MUERTE EN PRIMERA CLASE - J.M. GUELBENZU


            Imaginen a una Miss Marple atractiva y treinta años más joven, sitúenla en un crucero por el Nilo, con sus misterios, folklores y desapariciones, y tendrán a la juez Mariana de Marco inmersa en su caso más cosmopolita, hurgando en las miserias de la elite social, en una entrega en la que Gelbenzu le ha concedido una cierta tregua a lo legal, para sumergir a su personaje en un caos de soledades y sentimientos escondidos, e incluso dejar que le bañen un poco sombras de armarios entreabiertos o aceras que cruzar.

Muerte en primera clase. J. M. Guelbenzu.
Editorial: Destino. Barcelona 2012. 335 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 12/1/2013)


martes, 8 de enero de 2013

INVASOR - FERNANDO MARÍAS


            Irak, una guerra que nadie quiso, un médico militar que se defiende matando, un enfermero capaz de tomar decisiones durísimas para salvar a su superior, un regreso de entre los muertos, una convalecencia espeluznante y, sobre todo, una sangre nueva que busca su venganza por encima de todos los recuerdos, credos e ideologías. Fernando Marías se vuelve un maestro del terror psicológico con una novela que se acelera de forma demoledora, robándole el resuello al lector para que llegue a un final agónico, porque sólo en la agonía se hallará la verdadera solución.

Invasor. Fernando Marías.
Editorial: Imagine ediciones. Madrid 2012. 215 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 29/12/2012)

MUERTE EN EL CAFÉ GIJÓN - RUBÉN LOZA



            Toda una joya nos regala Rubén Loza con esta novela deliciosa en la que un escritor uruguayo muere en el café más señero de Madrid, y el lector no sabe bien si abundan los inocentes o si son los posibles culpables quienes mueven la narración. Alternando las voces y saltando con maestría por los pliegues del tiempo, la prosa de este autor se adapta como un guante a cada página, cada recuerdo y cada remordimiento. Un auténtico deleite con algunos pesos pesados del mundo literario asomándose en pequeños cameos.


Muerte en el Café Gijón. Rubén Loza Aguerrebere.
Editorial: Funambulista. Madrid 2012. 203 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 5/1/2013)

domingo, 30 de diciembre de 2012

GALATEA DE LAS ESFERAS


Rubén Castillo vuelve a demostrar que es un especialista en diseccionar los rincones del alma humana, con un lenguaje y unas imágenes tan envidiables como brillantes.


Como un titán desterrado

            Tal vez sea un poco pretencioso pretender resumir una vida en tres noches febriles ante un ordenador, pero si quien se lo propone es Rubén Castillo, todo puede convertirse en posible, puesto que estamos ante uno de los escritores que mejor disecciona los rincones del alma humana, uno de los más brillantes a la hora de concederle la voz narrativa a un personaje y hacerse a un lado para que su criatura vuelque ante los ojos de los lectores sus anhelos y miserias.

            Enrique Saorín no es un hombre bueno, ni tampoco un engendro del mal, es un ser atormentado por los pliegues que la existencia le ha cosido en la conciencia: un padre que lo ignoró, una madre que acaso nunca le quiso, unos congéneres que le despreciaron como rinocerontes sin ceguera, un amor esquivo y un destino marcado por coincidencias arrasadoras que le llevan a encerrarse durante un fin de semana en el instituto en el que trabaja como conserje.

            En toda la trayectoria narrativa de Rubén Castillo, y trece libros atestiguan su largueza y experiencia, no ha existido jamás un solo personaje plano, y ésta no iba a ser una excepción. Si hay algún rasgo que caracteriza a este autor, amén de la brillantez lingüística y unas metáforas por las que asesinaría más de un reputado poeta, es la complejidad con la que arma a sus protagonistas, los poliedros humanos que crea y la total ausencia de maniqueísmos. Enrique Saorín escucha la japonesa música de Kitaro, mira a sus peces de colores, y ha cifrado su vida, y la búsqueda de la perfección sentimental, en un lienzo de Dalí que reúne tantos sueños como desasosiego. Así se presenta, sumando todo el equipaje que ha tenido que echarse a la espalda, y que permite que su padre literario se explaye en fabulosos y variados registros narrativos y léxicos.

            Los juicios, en las novelas de Rubén Castillo, quedan siempre para el lector, como los asteroides narrativos del universo superior que presenta; este autor conoce los entresijos de la educación (es docente, y eso no puede olvidarse), la brutalidad de los adolescentes, las metas de los universitarios, los dobles filos de las habladurías, la desesperanza de los amores perdidos y los sueños rotos, pero también la tenacidad necesaria para que un personaje, uno solo, sostenga una novela como un titán desterrado del Olimpo del éxito. No habrá un lector que pueda quedarse impertérrito ante esta novela, porque todos tenemos bien guardadas nuestras galateas en el corazón.


Galatea de las esferas. Rubén Castillo.
Editorial: Gollarín. Caravaca, 2012. 212 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 29/12/2012)

viernes, 28 de diciembre de 2012

PRESENTACIÓN DE ACABO DE MATAR A MI EDITOR

Yo creo que hay pocas formas mejores de empezar el año.


sábado, 22 de diciembre de 2012

SÓLO FUE UN POST - NOEMÍ TRUJILLO


            De la brevedad celérica de las reflexiones cibernéticas al verso reflexivo, tamizado por los sentimientos y la revisitación. Noemí Trujillo conforma este poemario con gotas de belleza, chaparrones de cotidianeidad y chorros de corazonadas, días vividos, suspiros, cuadros, cines, experiencias compartidas, hijos y parejas, meses y años que se esconden tras los rincones, diminutos momentos de felicidad... Un gran sensibilidad puesta al servicio de la poesía y al mismo tiempo una muy buena forma de inaugurar el nuevo proyecto de la editorial Playa de Ákaba.

Sólo fue un post. Noemí Trujillo.
Editorial: Playa de Ákaba. Madrid 2012. 92 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 21/12/2012)

sábado, 8 de diciembre de 2012

LA MARCA DEL MERIDIANO - LORENZO SILVA


El puente de Greenwich

            La trayectoria de Rubén Bevilacqua está, para quienes frecuentan el género policial, más que asentada, tal y como ha quedado demostrado en las seis entregas creadas por Lorenzo Silva a lo largo de estos años, y el hecho de que ahora su último caso haya recibido el Premio Planeta no va a hacer sino darle por fin la difusión que en verdad merecen los personajes de las buenas novelas, por lo que todos deberíamos felicitarnos. Eso sin olvidar que es una figura señera de la literatura negra en el continente europeo, capaz de competir sin arrugarse con primeros espadas policiales como Montalbano, Wallander, Brunetti, Adamsberg o Jaritos, por citar sólo algunos.

            Y es que esta historia que transcurre a caballo entre Barcelona y Madrid ha supuesto en muchos aspectos la sublimación de la escritura de su autor, porque ha sido capaz de nacer y desarrollarse al amparo de cuatro aspectos que son fundamentales para el avatar diario de Bevilacqua, mejor dicho, tres que son necesarios para el brigada: lo personal, lo sociológico y lo criminal, y uno que resulta fundamental para Lorenzo Silva: lo literario.

Lo personal, lo sociológico y lo criminal

            En el ámbito personal, Vila ya ha asumido lo cruel que puede llegar a ser el tiempo, y eso le hace mirar con cierta nostalgia a los que considera sus sucesores: Chamorro y el joven Arnau; el viejo caimán procura no sorprenderse ante las sorpresas que le dispara el destino, como la muerte de Robles, compañero suyo antaño, y trata de sobrevivir a la espada damocliana del retiro, a la irrupción de jóvenes turbadoras, e incluso al recuerdo de los años que vivió en Barcelona, y a los fantasmas previos a su divorcio, sin dejar que se aleje de él el hijo al que ahora ya ha recuperado como adulto. Uno a cero.

            Pero la vida personal no es un islote, pertenece a una sociedad en la que cuesta un poco encajar, y cuyas costumbres a veces sobrepasan al brigada; las manzanas podridas en el cuerpo (la empresa, como ellos llaman a la Guardia Civil) son un espejo de otra manzana mucho mayor, con forma de piel de toro, que se agusana progresivamente y que no se ha podrido del todo porque aún queda gente de a pie dispuesta a pelear por ella. En cierto momento, Vila puede hasta admitir que roben los políticos, tal vez esté en su naturaleza, como le ocurría al escorpión de la fábula, pero se asusta si son las fuerzas del orden las que roban, porque parece que con esos actos se diluyen las últimas esperanzas. Empate a uno.

            No obstante, la profesionalidad de Bevilacqua y Chamorro, la misma que Lorenzo Silva se ha empeñado siempre en conocer de primerísima mano, es un asidero para no dejarse hundir en la tempestad que desata el inminente caos social. La fidelidad a las ordenanzas no les impide manejarse con la sabiduría que otorga la experiencia, y Rubén es capaz de coordinar varias pistas del circo de una investigación en la que parece que van siempre por detrás de quien maneja los hilos, y lo hará sin que ninguno de los egos participantes resulte herido, ni el de los Mossos d’Esquadra, ni el de la Guardia Civil, y mucho menos el de los zorros de Asuntos Internos. Hay que saber nadar muy bien entre jurisdicciones, tender puentes en vez de quebrarlos, y aunque a Chamorro le toque recoger el testigo de la opinión que a muchos españoles les ha provocado la fiebre independentista de Artur Mas, Lorenzo Silva, por boca de su hijo literario, aboga por la labor de estrechar lazos y no de romperlos, y defiende que la única frontera que debería existir entre las dos ciudades, entre ambos países, es el imaginario puente del meridiano de Greenwich. Dos a uno.
 
Brillantez literaria

            Queda entonces lo más profesional, mejor dicho, el plano artístico, el valor literario de esta novela, y no se trata, porque no se puede a estas alturas, de descubrir a un autor como Lorenzo Silva, pero sí es justo reconocer la brillantez de unas metáforas que crecen lozanas hasta llegar a la alegoría, y con las que él parece disfrutar sobremanera, como tampoco podemos dejar de señalar cierto culteranismo sintáctico en algunos párrafos, que se solapan con la naturalidad de unos diálogos en los que entra la jerga benemérita con la misma suavidad que un cuchillo en la manteca. Goleada.

            “Ningún hombre que se muera sin haber llorado alguna vez frente al mar puede decir que ha vivido”, confiesa Bevilacqua tras haber llorado ante Chamorro frente al Mediterráneo, (sólo ante ella podría abrirse así tras los años compartidos), y ésta es una buena muestra de que en estas páginas hay una historia trepidante, una profundidad psicológica de altura y mucha calidad literaria. Quienes se asusten porque una novela negra gane el Premio Planeta, amén de olvidar al gran Vázquez Montalbán, deberían felicitarse porque lo haya ganado, sin más, una novela muy buena, que no es poco.


La marca del meridiano. Lorenzo Silva.
Editorial: Planeta. Barcelona, 2012. 399 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 8/12/2012)

A LAS ÓRDENES DEL VIENTO. ANTOLOGÍA - RAQUEL LANSEROS


            Raquel Lanseros ha recopilado gran parte de la poesía que ha dado a la imprenta en los últimos siete años, y lo hace en una antología regida por el ideario poético al que nos tenía acostumbrados: el aprendizaje de lo cotidiano, los sentimientos a flor de piel y una sensibilidad capaz de hermanarse con los versos, a ratos para jugar con ellos, a ratos para bañarse en su nostalgia, pero siempre refugiándose en la autenticidad, la valentía y el amor por el género con los que encara cada poema.



A las órdenes del viento. Antología. Raquel Lanseros.
Editorial: Valparaíso. Granada 2012. 92 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 8/12/2012)

BETIBÚ - CLAUDIA PIÑERO


     Empleando en su narración un riguroso y potentísimo presente, Claudia Piñeiro entrega una historia de crímenes justicieros que han sobrevivido al tiempo, y que unirá, en su investigación, a tres periodistas muy diferentes pero con el mismo extravío vital. Nurit Iscar, la protagonista, no podría enfrentarse sola a una cadena de muertes de cuya resolución las fuerzas del orden parecen muy alejadas, como si no pudieran hacerle sombra a una buena indagación periodística. El viejo zorro Jaime Brena, y el innombrado pibe de Policiales cierran un trío narrativo de grandes posibilidades.

Betibú. Claudia Piñeiro.
Editorial: Alfaguara. Madrid 2012. 354 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 1/12/2012)

AL OESTE DEL SANCTI SPÍRITUS


Rezumando metal

            Dicen algunas voces que Dionisio Martínez ha trazado esta novela con tintes faulknerianos, y puede que tengan razón, pero adaptándolos a la idiosincrasia española y a la que predomina en La Unión y su Sierra Minera. Esta historia es mucho más que una herencia, tiene latido propio desde el mal y los odios hasta la última de sus reyertas, pero también tiene el compromiso y la fidelidad de Espinosa parta impedir que el tiempo entierre su memoria.

            Acaso sea una de las primeras veces, salvando al gran Asensio Sáez, en las que las estribaciones mineras de La Unión se transmutan en un universo narrativo poderoso, árido y salvaje, y para ello había que recurrir al siglo XIX, cuando una veta cambiaba de manos con suma rapidez en cuanto su propietario se alejaba de ella, aunque fuera para registrarla como suya. Entonces la vida se depreciaba, los rencores escapaban de las pieles y las órdenes del General eran misas latinas ante las que nadie osaba rebelarse.

            El aire serrano se vuelve asfixiante, los burdeles están llenos de trampas, bajo las camas de La Manca puede aguardar una navaja infiel, una escopeta adúltera que reordene el caos universal a su antojo. Ante tamaños desmanes, un niño no puede hacer otra cosa que huir, refugiarse en el norte de África y alimentar los deseos de venganza durante años.

            Porque ni las canas pueden tapar el ansia de justicia, sólo un cuerpo de mujer tal vez sea capaz de atemperarlo, pero antes el metal debe rezumar sangre por los poros de la tierra explotada por ingleses, oportunistas y militares, por los montes agrestes a los que había que arrancarles sus corazones a golpe de barreno. Y barrenazos son los que propina Dionisio Martínez con una escritura escueta y dura, como la propia tierra, y en la que caben muy pocos rincones para la ternura.


Al oeste del Sancti Spíritus. Dionisio Martínez.
Editorial: Huerga y Fierro. Madrid, 2012. 248 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 1/12/2012)

domingo, 18 de noviembre de 2012

LA DANZA DE LA GAVIOTA


      La desaparición de uno de sus ayudantes lleva al comisario Montalbano hasta los umbrales del tráfico de armas en esta nueva entrega del genial Camilleri. Con el mismo humor de siempre, alrededor del policía siciliano germina un desencanto sociopolítico que no es más que un reflejo de la actualidad, aunque eso no le impedirá llegar hasta las últimas consecuencias, con la cabezonería y el desprecio por los superiores que se han convertido en sus dos mayores virtudes. Sin olvidar su olfato y sus afiladas conversaciones con los otros Montalbano.


La danza de la gaviota. Andrea Camilleri.
Editorial: Salamandra. Barcelona 2012. 221 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 17/11/2012)

IRA DEI


            Apasionante intriga que enlaza crímenes del siglo XVIII con la actualidad tinerfeña de La Laguna. M. Gambín reparte la trama entre un policía, una arqueóloga, un refinado ex funcionario de Hacienda y una hábil periodista, y el resultado son trescientas páginas de un vértigo trepidante que llevan al lector hasta casi perder el aliento. Las herencias de un marqués ilustrado pueden ser muy perniciosas, hasta desembocar en todo un asesino en serie que se mueve en una atmósfera silenciosa y perfecta, como mandan los cánones de la buena literatura negra.

 Ira Dei. La ira de Dios. M. Gambín.
Editorial: Rocabolsillo. Barcelona 2012. 317 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 17/11/2012)

sábado, 10 de noviembre de 2012

EL MAPA DEL CIELO


Telaraña cronológica

            El universo de la narrativa tiene infinitos caminos, y una acertada singladura a través de ellos marca la diferencia entre una buena novela y una novela inolvidable. El gaditano Félix J. Palma ha vuelto a sumergirse en su particular anillo de Moebius para relatarnos hasta qué punto puede resultar peligroso desear que algunos sueños se conviertan en realidad. Con el mismo estilo contundente y magnético derrochado en El mapa del tiempo, y tomando de nuevo la figura de H. G. Wells como eje protagónico, en esta segunda entrega se supera a sí mismo creando en el lector verdadera ansiedad por seguir devorando páginas.

            La invasión marciana augurada por el escritor inglés en La guerra de los mundos se hace demoledoramente real, y en ella se ven inmersos personajes a los que ya conocimos en la novela anterior, el oportunista Gilliam Murray, el ingenuo Charles Winslow o el supuesto héroe Dereck Shakleton, además de sus respectivas parejas, e incluso figuras reales como Edgar Allan Poe, habitantes casi todos de un Londres finisecular descrito siempre con una gran maestría. La telaraña cronológica y tetradimensional que arman las diferentes voces cumple su papel a la perfección, homenajeando sin pudor a las novelas por entregas propias de la época narrada, con sus tramas en suspenso y los habituales guiños de un narrador más que omnisciente.

            El bloque argumental desarrollado en la Antártida, con la llegada a la Tierra de la criatura interestelar, resulta magistral tanto en su planteamiento como en esa estancia inexorable y asfixiante del barco encallado entre los hielos, con un ambiente solitario y sofocante, en el que son propicias las profundizaciones psicológicas al hilo del terror cerval ante lo desconocido. Pero los otros bloques no desmerecen en absoluto, la historia de amor entre Emma y Murray, motor desafiante de la invasión, recoge numerosas pizcas de humor y todos los elementos necesarios en un cortejo en toda regla, con sus concesiones y sus desafíos; y el nuevo orden generado tras la batalla, en el que el futurismo se hace dueño de la narración, muestra la alegoría de los totalitarismos que asolarían Europa tiempo después, un simbolismo que crece en cada página. Todos ellos no hacen más que darle a la novela una dimensión espectacular, necesaria para que Félix J. Palma tense el hilo hasta una resolución que no deja indiferente a nadie.

            Leyendo esta novela, además, se nos regala la sensación que vivirían nuestros antepasados aguardando la siguiente entrega semanal. Un verdadero lujo.


El mapa del cielo. Félix J. Palma.
Editorial: Plaza y Janés. Navarra, 2012. 739 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 10/11/2012)

sábado, 3 de noviembre de 2012

BIOY


            La voz del peruano Diego Trelles Paz se erige como digna continuadora del Vargas Llosa más encendido, y lo hace con una triple historia en la que se alternan la tortura, la búsqueda de una paternidad perdida y la más rabiosa actualidad de las bandas peruanas, eso sin olvidar la metaliteratura, en forma de blogs y memorias, y la potencia de un narrador que sabe manejar los hilos de sus tramas. Esa potencia le valió el último premio Francisco Casavella, y le ha abierto de nuevo las puertas del mercado español.


Bioy. Diego Trelles Paz.
Editorial: Destino. Barcelona 2012. 304 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 3/11/2012)

LO QUE NO ESTÁ ESCRITO


            Un padre desencantado se lleva a su hijo de acampada mientras le deja a su ex mujer el manuscrito de su novela; ni el hijo ni el padre habían conectado nunca, ni la madre se imaginaba que con esa novela se iban a ajustar algunas cuentas de su extinto matrimonio. Rafael Reig vuelve a cauterizar los sentimientos humanos con una novela intensa y dolorida, a través de cuyas páginas hay que encontrar más de una verdad demoledora, porque el presente no siempre cumple con lo que habíamos soñado para él.

 Lo que  no está escrito. Rafael Reig.
Editorial: Tusquets. Barcelona 2012. 287 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 3/11/2012)

sábado, 27 de octubre de 2012

MEDUSA


Ricardo Menéndez Salmón ha logrado que sus novelas insuflen al lector una calma inusual, provocada por su prosa detenida y reflexiva, la misma que condecora cada línea con una joya literaria, incluso cuando sigue desentrañando la maldad de la Europa del pasado siglo. La figura del artista Prohaska, gran observador que plasmó su mundo en la pintura, el cine y la fotografía, y del que no se ha conservado una sola imagen, prueba que el hombre es capaz de mirar a la cara al odio y a la justicia, aunque el peaje sea terrible.


Medusa. Ricardo Menéndez Salmón.
Editorial: Seix Barral. Barcelona 2012. 153 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 27/10/2012)

sábado, 20 de octubre de 2012

EL ASESINO DE LA PEDRERA


La rosa de fuego

            Monumental novela negra de Aro Sáinz de la Maza, con una Barcelona latente en cada página no sólo como escenario, sino como tablero en el que asesino e investigadores se enfrentan en una partida de ajedrez demoledora y salpicada por el fuego y unos particularísimos homenajes a Gaudí. El inspector Milo Malart es un auténtico outsider de la policía autonómica catalana, suspendido de empleo y sueldo, maldito por todos sus compañeros, que le consideran un soplón informante de los medios, está a un solo paso de la expulsión del cuerpo y de la vida (el suicidio de su sobrino Marc le sigue destruyendo por dentro), y sólo tiene una aliada, la jueza Susana Cabot, que le volverá a meter con calzador en el Grupo de Homicidios de los Mossos, ante el aterrador caso de un hombre que ha aparecido calcinado en La Pedrera.

            A cambio, debe visitar a una psiquiatra y soportar a Rebeca Muntaner, una especie de compañera canguro formada en las mejores escuelas de Quantico. Frente a ellos, un asesino frío y psicópata, que secuestra a prohombres barceloneses y después de varios días de tortura los cuelga en emblemáticos edificios de Gaudí y los prende fuego para su deleite y el pánico de toda la ciudad. Además, Milo sigue escarbando entre sus ruinas familiares y conyugales para averiguar las causas de la muerte del joven Marc. Todo ello con los consabidos coqueteos con el alcohol, la dureza de trato y el desprecio de los compañeros de la Comisaría Central, aunque todavía cuente con algún que otro aliado, como el incansable Toni Crespo, o el forense Bonhora.

            Aro Sáinz de la Maza ha debutado en la narrativa negra con una máquina potente y muy bien engrasada, que está incluso por encima de cierta trilogía sueca que tanta fama recolectó en nuestro país. Sus maneras son las de un sobrado conocedor del género, que además sabe cómo explotar las teclas para que el lector no pierda comba en ningún momento ni de la investigación en curso, ni de las vicisitudes sociales y humanas que rodean a sus personajes, cuya naturaleza y variedad merecerían una reseña completa, por la gama de caracteres que es capaz de desplegar. Hay escenas absolutamente antológicas, tanto policiales como criminales, y un cuidado extremo en la escritura y en el planteamiento de hechos y personajes, de tal manera que sólo podemos hacer dos cosas al ir pasando páginas: disfrutar mucho y dejarnos llevar hasta el desenlace que él ha ideado.

El asesino de La Pedrera. Aro Sáinz de la Maza.
Editorial: RBA Serie Negra. Barcelona, 2012. 579 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 20/10/2012)

MATERIA ELEMENTAL



El universo poético de Vicente García Hernández crece todavía un poco más con estos versos trabajados desde el crisol de una herencia literaria que se complementa con un corazón grande y unos ojos capaces de capturar las imágenes más hermosas, robadas a la metáfora en su mismo seno. No es la materia de la que se hacen los sueños, sino el barro que nos forma, con nuestros anhelos, amores, odios, el Dios de cada cual y una naturaleza que proporcione la armonía lógica para cada momento sentido por el alma humana.


Materia elemental. Vicente García Hernández.
Editorial: Azarbe. Murcia 2012. 80 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 20/10/2012)

sábado, 13 de octubre de 2012

VISADO PARA SHANGHAI


            El inspector jefe Chen Cao se ve obligado a colaborar con una atractiva agente judicial norteamericana, y no sólo para entregarle a una mujer que testifique contra una tríada, sino para que las relaciones entre ambos países fluyan como desean en el Partido. Qiu Xiaolong perfila una nueva entrega de su policía, alternando con mano habilidosa la intriga con la sociología y la política, lo que da a la lectura de esta novela unas perspectivas más que atractivas, al tiempo que nos regala una visión muy real del gigante asiático.


‘Visado para Shanghai’. Qiu Xiaolong.
Editorial: Tusquets. Barcelona 2012. 381 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 13/10/2012)

A MI MANERA


            Aires de fado se respiran en este nuevo poemario de Francisco Javier Illán Vivas, aires de cierta nostalgia pero sin olvidar elementos vitales para cualquier poeta, para cualquiera capaz de sentir. Con estos versos, breves a veces, atinados siempre, se recoge una forma de encarar la vida, sin dobleces, o mejor dicho, con  todos sus dobleces de penas y alegrías, de amores y olvidos, de canciones y silencios, de pasados gozosos y futuros inciertos, en definitiva, con los rincones del motor que nos mueve a cada uno, a nuestra manera.


‘A mi manera’. Francisco Javier Illán vivas.
Editorial: Vitruvio. Madrid 2012. 66 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 6/10/2012)