martes, 13 de julio de 2010

LA LINTERNA MÁGICA - TIENES UN E-MAIL

TIENES UN E-MAIL

Por desgracia, al otro lado de la línea no suelen estar ni Meg Ryan no Tom Hanks, y el contenido dista mucho de ser amoroso, o siquiera sentimental, me refiero a esos correos electrónicos que todos recibimos de vez en cuando, y cuyo contenido es exclusivamente…, procuraré ser educado al elegir el término: ideológico.


Y dentro de la avalancha, al menos los políticos pueden ser tolerables, sobre todo con la que está cayendo, aunque tengo ya muchas ganas de comprobar si los que ahora envían chuflas y ridiculizaciones hacia los que nos desgobiernan, hacen gala del mismo sentido del humor cuando nos desgobiernen los suyos, y sean sus bandejas de entrada las que se llenen de mofas, espero que en ese momento presuman también tanto de ingenio como de fair-play.


Los que verdaderamente me sacan de quicio, bueno, se acabó la corrección, los que me envenenan la sangre son aquellos que se permiten manipular a modo los datos y episodios de la Guerra Civil. Sí, los de aquella gente que pide que cerremos heridas cuando se habla de la represión franquista pero no duda en poner el grito en el cielo si algún familiar republicano quiere recuperar unos restos. Esa doble moral es la que me provoca náuseas. Imagino que no es tan difícil escuchar testimonios, e incluso abrir un libro (aunque esto igual sí requiere un gran esfuerzo intelectivo) para saber que crímenes y barbaridades hubo en ambos bandos, en ambos, no sólo en el que nos convenga en cada momento, así que no estaría de más, qué sé yo, que además de Paracuellos, muy utilizado como ejemplo de barbarie comunista, recordáramos también la plaza de toros de Badajoz, donde se lidió y estoqueó, tal cual, a numerosos presos republicanos.




Estos cruzados de no sé qué torticera justicia se indignan ante la Ley de la Memoria Histórica, que yo sepa, en ella se habla de las víctimas de la Guerra Civil sin especificar bando alguno, y de las víctimas del franquismo. A nadie, de ningún bando, ni se le exige que busque restos ni se le impide que lo haga, así que no entiendo estos dolores, salvo que se busque reinstaurar lo que muchos años de democracia han logrado aniquilar.


Y para quien piense que sólo piden subvenciones los familiares de republicanos, una vez más la lógica más matemática: en una guerra siempre hay más víctimas del bando perdedor, por si alguna vez se lo habían preguntado. En fin, lo más grande de esta democracia es que todo el mundo podrá seguir diciendo lo que quiera, por eso escribo este artículo, pero por favor, no manipulemos tanto. O tal vez lo que yo tenga que hacer sea filtrar mejor mi lista de contactos electrónicos. Vale.


4 comentarios:

Antonio Marín Albalate dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, Antonio. Suscribo cuando dices.

Un fuerte abrazo y que el calor nos sea leve.

Isabel Martínez dijo...

Bravo, Antonio, que es un fastidio la retahíla permanente.
La concordia de un pueblo no se gana con el rencor alzado.
Abrazos veraniegos.

Rubén dijo...

Jamás habrá paz en este país, hermano. Habrá treguas, a lo sumo. El rencor se incorporó en 1939 al código genético de la nación. Es un hecho que juzgo incontestable. Ha pasado el suficiente tiempo como para constatar que no basta con la muerte de los protagonistas "calientes" del hecho: sus hijos, nietos y bisnietos continúan la catarata del odio. La memoria es un artefacto triste.

Federico dijo...

Chapeau, Antonio. Como siempre, magistral.