domingo, 22 de abril de 2012

UN TAXI PARA PRIDEN


Quien lo probó, repite


     Si alguna vez alguien se pregunta si el destino puede fiarse al veleidoso capricho de la cara y la cruz, habría que recomendarle esta novela pergeñada al alimón por Fefa Martí y Francisco G. Marín, porque ellos se encargarán de demostrarle al lector que, por muy bien que se lance siempre esa moneda, su trayectoria en el mapa hay que seguir alimentándola con cada párrafo. Y eso es lo que han hecho con las existencias de Eva y de Max, dos barcos a la deriva de la madurez que terminan por encontrarse, casi chocando, en la pequeña y aislada localidad de Priden, y que, tras algunas dudas y no pocos miedos, deciden darse una nueva oportunidad en una singladura más.

Y eso que cada uno de ellos arrastra tras de sí un voluminoso equipaje de nostalgias, la profesora Eva, varios desengaños y la muerte de Antonio, el último hombre que se empeñó en intentar hacerla feliz; el sarcástico Max, la certeza de haber perdido la fidelidad y el amor de Ana, y la voluntad de dejarse llevar por esa moneda que echó a rodar sobre un mapa en busca de un rincón donde empezar de nuevo y en el que poder terminar su novela. Con todo, el cortejo que ambos inician, y que está relatado de manera magistral por los dos autores, cultivando hasta tres voces narrativas distintas, no deja de ser una apuesta que exige de los dos personajes el progresivo abandono del pasado y las desconfianzas, y un brindis dedicado a las oportunidades casi adolescentes, las mismas que les ayudan a hacer frente, y hasta a burlar, a las murmuraciones propias de un pueblo tremendamente endogámico.

Tal vez el lector crea estar ante una historia poliédrica, pero las piezas empezarán a encajar con una suavidad extrema, porque no hay mayor delicadeza, mayor ilusión, que las que prometen las segundas, o terceras oportunidades, ésas en las que los baúles del pasado sirven para dar naturalidad, y mucha viveza, a los diálogos, y para que hasta resulte coherente una cena en la que asesinar a los espíritus, celebrar una boda ficticia, asistir a una misa de madrugada socialmente escandalosa, o presenciar una intervención divina en mitad de una nevada. Para quien dude de la literatura escrita a cuatro manos, ésta es una novela capaz de demoler tópicos, capaz de darle todos los triunfos de la partida al amor, por maduro y estrambótico que a veces pueda parecer.


Un taxi para PridenFefa Martí, Francisco G. Marín.
Editorial: Atlantis. Madrid, 2011. 386 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 21/4/2012)

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