sábado, 22 de septiembre de 2012

CLARABOYA


Cronos juguetón

      El manuscrito perdido y hallado en el tiempo, tal y como lo ha bautizado Pilar del Castillo, está por fin en nuestras manos. Por una de esas extrañas gamberradas del dios Cronos, y como si supiera muy bien a quién se la jugaba, José Saramago tuvo que esperar décadas para recuperar el texto de esta novela, y lo que era peor, para saber cuál era la valoración que de él había hecho la editorial a la que se lo envió. La situación tuvo que ser para deleitarse, el responsable de Ia editorial pidiendo perdón por el retraso y al mismo tiempo frotándose las manos por la oportunidad de publicar un nuevo saramago, y don José diciéndole que entonces no quería que la novela viera la luz.

Por fortuna, ahora podemos leer esta historia colectiva en la que están presentes tanto la forma de mirar el mundo y la sociedad del autor portugués, como sus preocupaciones literarias. Todos los inquilinos de esta vivienda se organizan en un cosmos biosociológico en el que se pueden resumir todos los caracteres del ser humano, nuestros vicios, nuestras virtudes, si es que alguna tenemos, y los pequeños resquicios de la convivencia, que tan pronto nos enfrentan unos a otros cual si fuéramos fieras, como nos hacen buscar en conversaciones nocturnas aquellas afinidades que nos encaminan hacia algo parecido a la amistad.

La Lisboa de comienzos de los cincuenta es un escenario en el que caben la insatisfacción matrimonial, la pobreza y los alquileres, las amantes del empresario ricachón, las jovencitas ambiciosas, y hasta la sombra de la homosexualidad entre dos hermanas confundidas. Peculiaridades de calendario aparte, son situaciones atemporales, como ya demostró Saramago a lo largo de su obra, por lo que es un auténtico placer poder disfrutar de nuevo de su prosa certera, escueta y brillante, y de su peculiar habilidad a la hora de perfilar los caracteres humanos, a veces con una docena escasa de palabras, o con dos o tres miradas.

Claraboya. José Saramago.
Editorial: Alfaguara. Madrid, 2012. 424 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 22/9/12)

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