domingo, 13 de septiembre de 2015

DOCE LUNAS - PABLO DE AGUILAR

DOCE LUNAS

PABLO DE AGUILAR GONZÁLEZ
LO QUE ESTÁ POR VENIR


1)    Invierno de 1936, ¿no sintió un poco de vértigo, o temor a que le saliera la típica novela de la Guerra Civil?

Totalmente. De hecho, estuve a punto de no escribirla. No había escrito sobre otra época que la actual, ya había muchos libros y películas de la Guerra Civil. La gente tuerce el gesto cuando dices que es sobre la Guerra Civil, como diciendo “¿Otra más?”… Por eso no quise que fuera una novela sobre la Guerra, sino una novela sobre unos personajes que pasaron por todo aquello. De hecho más que una novela sobre la Guerra Civil, es una novela sobre el traslado del Museo del Prado, pero, sobre todo, sobre gente normal, como tú y como yo.

2)    Obviamente, la memoria tiene en la novela un papel fundamental, ¿qué importancia le concede Pablo de Aguilar a la memoria en la literatura y en la propia vida?

Cuando uno escribe, inventa. Pero esa imaginación no sale de cualquier sitio, sale de todo lo atesorado durante la vida. De experiencias, libros, películas, cosas que nos han contado. Después, todo eso se introduce en un vaso de batidora y aparece esa especie de magia que es la imaginación. Creo que sin memoria no habría creatividad (aunque los estudiosos de la mente podrían contradecirme, no sé)

3)    En la novela hay personajes del lado oscuro que tienen un potencial narrativo muy fuerte, como don Onofre, o su rival falangista, ¿es que le resulta atractiva la cara del mal?

No es que me resulte atractiva, pero cuando escribo me gustaría conseguir que mis personajes fueran “de verdad”. Y no hay nadie totalmente malo, ni totalmente bueno. Todo el mundo tiene sus matices. Estoy seguro de que un “malo” no piensa de sí mismo que es malo. Yo, como narrador, intento no juzgarlos, espero que lo haga el lector. Decía Cela que el escritor debe seguir a su personaje con un lápiz en la mano. Yo anoto, transcribo y el lector juzga.

4)    El motor que hace girar a sus personajes aquí es el arte, ¿qué importancia tiene para usted?

Soy de formación técnica y con muy poca formación en arte. Cuando contemplo el arte, no lo hago con una visión técnica como podría hacerlo un experto. No sabría hacerlo y tampoco quiero aprender porque haría perder esa magia de contemplar un cuadro y dejar que me cuente su historia (quizá por eso me gusta menos el arte contemporáneo, por no entenderlo, no saber descubrirle la historia), o escuchar música (de cualquier tipo) y dejarme emocionar. Al fin y al  cabo, en mi opinión, se trata de eso, de emocionar, de hacer sentir. A mí el arte me reconforta, me ayuda a salir del mundo técnico en el que vivo, en el que ya vivimos todos.

5)    ¿Tuvo claro el destino de los principales personajes desde el inicio? Me refiero a Fidel, Lisandro, Magdalena y Victoria.

Puede que lo tuviera claro. Tan claro como que después no se cumplió el destino previsto al principio. Puedo hacer un esquema inicial de lo que va a pasar, pero después los personajes crecen, yo los conozco mejor, y empiezan a tomar caminos que yo ni siquiera había imaginado. Entonces planteo otro pequeño esquema y vuelta a empezar, y así una y otra vez hasta el final.

6)    Magdalena es una prostituta, ¿qué le hizo inclinarse por ella como narradora de esta historia?

Cuando Magdalena apareció en la primera escena, una escena que ni siquiera recuerdo por qué la escribí, puede que como precalentamiento, ya vi la fuerza que tenía. Y aquí viene la parte esquizofrénica del escritor: tuve una discusión con ella. Ella me pedía contar esta historia y yo le decía que cómo la iba a contar, que necesitaba un narrador omnisciente y, además, ella es mujer y me planteaba más dificultades meterme en la piel de una mujer, por razones evidentes. Ella me aseguró que se enteraría de toda la historia para poderla contar. Y cumplió. Y así empieza el libro: “Las historias las cuenta quien las vive”

7)    Una pregunta comprometida, ¿qué le habría pedido la conciencia a Pablo de Aguilar de haber tenido que vivir la Guerra Civil?

No soy un tipo valiente. Una frase, una especie de coro griego, se repite durante la novela y dice: “Cada uno hace la guerra como sabe”. Yo huyo de los radicalismos de cualquier tipo y en la Guerra se radicalizó todo. Quiero pensar que hubiera ayudado en la manera de lo posible a la democracia haciendo la guerra como mejor hubiera sabido.

8)    Si tuviera que definir esta novela con pocas palabras, ¿cuáles predominarían: amor, deber, arte, Historia, dolor?

Gente normal. Sentimiento.

9)    ¿Qué es lo que verdaderamente le impulsa a la hora de escribir? Y ya de paso, ¿qué obra de las grandes le hubiera gustado firmar?

Lo que me impulsa es un anhelo de creatividad. También de salir del mundo y vivir otras vidas. Olvidarme de la informática que ocupa casi todo mi tiempo. Si tuviera que elegir un solo libro que me hubiera gustado firmar sería, sin duda, La ciudad de los cazadores tímidos de Tom Spanbauer.

10) Creo que es usted un gran lector, ¿a qué obras o autores les debe dar las gracias por sus influencias?

Una vez Paco López Mengual dijo de de mí que soy el más americano de los escritores murcianos. No sé, puede que tenga razón. Y si es así, se debe sobre todo a la influencia de Tom Spanbauer. Por otro lado, como siempre digo, no sé cuánto me influirán los grandes nombres que leo, pero sí que me influyen mucho los que tengo más cerca y con los que puedo intercambiar opiniones, como el mismo Paco, Manuel Moyano, Elías Meana, Mónica Rouanet, Julia R. Robles…

11) Háblenos de lo que está por venir en su carrera, ¿en qué anda metido ahora mismo?

Pues hace unos años visité Úbeda y allí me encontré con la Sinagoga del Agua. Un lugar mágico descubierto hace pocos años que recomiendo a todo el mundo. Se trata de una sinagoga que había estado oculta durante quinientos años y que, además, está justo al lado de la Casa de la Inquisición. ¿Una sinagoga sin destruir junto a la casa del inquisidor, puede que con acceso directo? Mientras el guía nos la mostraba, yo ya estaba pensando en una doble historia: ¿por qué la ocultaron?, ¿cómo la descubrieron?

12) ¿Cómo  convencería a un lector que no le conozca para que se acerque a esta novela?

Siempre digo que a mí lo que me gustaría conseguir en mis novelas es hacer sentir al lector. Y cuando hablo de sentir no hablo de ñoñerías, o, al menos, no sólo de eso. Se puede sentir amor, odio, ternura, asco, indignación, intriga… Si a alguien le gusta este tipo de lectura, puede darle una oportunidad al libro.




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