domingo, 18 de octubre de 2015

DOCE LUNAS - ESTEBAN NAVARRO

DOCE LUNAS

ESTEBAN NAVARRO
LA PUERTA VACÍA


  1. La puerta vacía es la tercera entrega de Diana Dávila, ¿cómo se consigue que sobreviva un personaje como para continuar protagonizando una serie?
Son los lectores los que consiguen que el personaje sobreviva y perviva con sus opiniones e interés por Diana. Esta joven, prometedora y extrovertida policía nacional nació literariamente en La noche de los peones, se formó como agente en Los crímenes del abecedario y ha madurado en La puerta vacía. Es así porque los lectores lo han querido. Y espero que sigan apoyándola para que Diana progrese en la policía y no se desvanezca en la literatura.

  1. Que se sepa, es usted el único autor que ha perfilado una protagonista femenina para sus novelas negras sin emparejarla con otro compañero, ¿ha sido algo premeditado?
 Posiblemente sí, ya que ha llegado un punto de realismo en la novela policíaca nacional en la que hay que darle a la mujer el protagonismo que se merece. No tendría sentido que en las Brigadas de Investigación de la Policía Nacional haya desde inspectoras jefas, inspectoras y agentes, que incluso en ocasiones actúan solas o en parejas con otras mujeres, y que en la literatura eso no tuviera su reflejo.

  1. ¿Se atreve a valorar el papel que estaba teniendo hasta ahora la mujer en la novela negra?
Sí, por supuesto. Pero antes hay que recordar que hace casi noventa años Agatha Christie ya utilizó a una mujer, Miss Marple, como protagonista de algunas de sus más reputadas novelas. En la actualidad hay muchas y buenas obras cuya protagonista es una mujer. Podía estar horas nombrándolas, pero hay que destacar a Dolores Redondo y su inspectora de homicidios de la Policía Foral de Navarra Amaia SalazarY, cómo no, a la reciente ganadora del Premio Planeta Alicia Giménez Bartlett y su inspectora Petra Delicado.
  
  1. Un hombre de negocios asesinado, un periodista que parece tener poderes adivinatorios, una esposa un tanto libertina y la propia Diana Dávila, ¿con cuál de los cuatro personajes se ha sentido mejor y a cuál ha odiado más?
Con Diana siempre me siento bien. La conozco. Me conoce. Y de esa simbiosis surge una forma fluida de hacer literatura. Es imposible llevarse mal con Diana. De los otros personajes no puedo decir nada, ya que desvelaría parte de la trama, pero en cualquier caso siento cierta simpatía por todos, cada uno a su nivel.

  1. ¿Cómo se lleva la convivencia entre el policía y el escritor?
Mal. O muy mal. Pero ahora creo que no podría existir uno sin el otro. Los turnos de trabajo, las noches y los fines de semana, poco ayudan a estar despierto y concentrado en escribir, pero gracias a mi profesión puedo alimentar a mis personajes para que sean lo más reales posible.

  1. De momento han visto la luz tres entregas de Diana, ¿tiene prevista ya la continuidad de la serie?
Sí. Hay una cuarta y en vías de conclusión una quinta. Diana es mucha Diana.

  1. Usted es un hombre de orígenes meridionales que ahora está en el norte, ¿se nota mucho ese cambio a la hora de investigar o escribir crímenes?
Respecto a la investigación lo desconozco, ya que nunca he trabajado en el sur, pero imagino que sí, que cada zona tiene sus peculiaridades. Y respecto a la hora de redactar esos crímenes, estoy convencido de que sí hay diferencias. Y si no, sólo hay que fijarse en la literatura noruega, por ejemplo, para distinguirla de la nuestra.

  1. ¿Qué opina sobre el “boom” de los certámenes de literatura negra que hay en nuestro país? ¿Son una señal de que el género está sano?
El género siempre ha estado sano, otra cosa es que haya tenido altibajos. Pero el hecho de que hayan crecido como setas un sinfín de semanas y festivales de novela negra no es más que un termómetro que indica que hay pasión por este tipo de literatura.

  1. ¿Cuál es la espoleta que pone en marcha sus novelas, qué es lo que le hizo arrancar con la trama de La puerta vacía?
Un instante. Un momento. Una duda. Una novela surge en un periquete, en una reflexión, en una pregunta. En su respuesta. En el caso de la puerta vacía estaba sentado en una terraza de un hotel, al lado de la piscina, en verano y de noche. En uno de los balcones había una chica rubia, en bikini, fumando un cigarro. Me pregunté cómo actuaría yo si a esa chica la asesinaran. Pensé que una persona normal llamaría a la policía. Pero, ¿y un policía? El policía correría hacia la habitación en su ayuda. Tuve claro que había de comenzar una novela inspirándome en esa imagen.

  1. ¿Cree que la situación sociopolítica que hemos vivido puede haber marcado el tono de la literatura negra que se está haciendo en España en los últimos años?
No lo creo, estoy convencido de ello. La actualidad, en este caso, es la mejor novela negra.

  1. ¿A quién tenemos que agradecerle que Esteban Navarro escriba novela negra? ¿Cuáles son sus autores de cabecera o los que más le han influido?
De niño me enganché a Ellery Queen, devorando sus novelas. Pero la atracción total hacia el género llegó de la mano del maestro Georges Simenon y su Comisario Maigret.

  1. ¿Qué le diría a un lector que no le conozca para que se acerque a esta novela?
Que la lea. Y luego hablamos...



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