martes, 7 de junio de 2011

LA LINTERNA MÁGICA - LA COLMENA





LA COLMENA




Al café de doña Rosa acudían siempre todas las criaturas que perfiló Camilo José Cela y luego recreó en la pantalla Mario Camus, y allí terminaban porque era su refugio, o lo más parecido a un hogar que podían encontrar. Quienes habitamos los institutos pasamos también parte de nuestro tiempo en sus cafeterías, porque acaban convirtiéndose en un lugar en el que repostar, charlar o simplemente cargar las baterías.



Puedo presumir de que mi centro, el IES Mediterráneo de Cartagena, tenía una de las mejores cantinas que he conocido, y digo tenía porque algún meainformes de la Consejería de Educación, Formación y Empleo de la Región de Murcia ha decidido que eso tenía que cambiar. Qué curioso que allí ni se eduque, ni se forme ni se respete el empleo, paradojas de la vida burocrática. Las mentes pensantes, mejor dicho, los diarreicos mentales que se empeñan en cosernos a informes a los profesores pero que luego nos dan la espalda cuando hay algún conflicto con alumnos o padres, esos tipos tan lucidos han logrado rizar el rizo.




No contentos con ningunearnos, hace unos meses se sacaron de la manga un “Procedimiento para la Contratación del Servicio de Cafetería de los Centros Docentes Públicos”, vamos, que quieren ser ellos, que en el mejor de los casos llevan años sin pisar un instituto, quienes decidan quién nos pondrá el café o les servirá bocadillos a los alumnos, todo para darle otra vuelta de tuerca a la poca autonomía de gestión que tienen los centros.



Debió de ser por la cercanía electoral, o porque la crisis también sacude a los amigotes, o porque algún asesor digital o subsecretario voltaico tiene un primo cuyo cuñado es íntimo amigo de la amante del dueño de una empresa de catering, y con este procedimiento pues igual se hace con la concesión de diez o doce cafeterías, qué sé yo. Después de la construcción, los trajes o las influencias, éste era un campo que tenían sin prevaricar, digo, sin explotar. Da igual que las aulas estén masificadas, que el absentismo crezca y crezca, que los alumnos no se involucren con el estudio, que las infraestructuras de los centros sigan huérfanas, eso no importa, lo verdaderamente importante es decidir quién se hace con las cantinas.



Tal vez yo sea un ignorante, pero lo que sí sé es que en mi centro, hace trece años que mantienen nuestra cafetería Luis Ñíguez y Santi Baeza, una pareja de trabajadores indesmayables y grandísimas personas, que conocen a cada alumno, saben lo que tomamos sin pedírselo, y siempre tienen una palabra amable. Lo que sí sé es que sus dos hijos, que estudian en el centro, les echan una mano cada vez que pueden. Lo que sí sé es que trabajan mañana y tarde, y que siempre han colaborado en cualquier actividad del centro. Eso sí lo sé.



Ignoro, en cambio, qué botarate político quiere acabar con un servicio magnífico dándoselo a una aséptica empresa que nunca podrá tratarnos como ellos, y lo que es peor, por qué desde esa Consejería no se tiene el más mínimo reparo en poner de patitas en la calle a una familia, cargándose de un plumazo su única fuente de ingresos. Lo que no sé es cómo no protestamos todos un poco más, o por qué seguimos manteniendo en sus cargos a esta panda de inútiles capaces de ignorar a los trabajadores de los centros de enseñanza, capaces de mangonear en la distancia. Desde luego, doña Rosa era una santa al lado de estos burócratas imbéciles.





11 comentarios:

Luis Leante dijo...

Dan ganas de ponerse a leer libros de caballería y volverse loco; o un poco más loco.

Rubén dijo...

Doy fe, como antiguo profesor del centro, de que Santi y Luis son lo mejor que he encontrado jamás en una cafetería de instituto: dos amigos, dos bellísimas personas, dos referencias inexcusables de la vida estudiantil. Como dijo Miguel Espinosa en su "Escuela de mandarines": "Mierda para los decretos". Pues eso.

Rakel dijo...

Es increíble la estupidez y ganas de tocar las narices de las que hacen gala todos estos de la Consejería. Por qué no dedican todo su esfuerzo y sapiencia a algún tema de verdad importante...alguien me lo explica????
Como antigua alumna del centro doy fe de la "vidilla" y el carácter que Luis y Santi imprimen cada día a esa cantina, uno de los sitios en donde más a gusto me he sentido. Qué penita, de verdad. En fin...que manda narices la cosa...

Angrokor dijo...

La cantina del I.E.S. Mediterráneo, la mejor cantina que he visitado nunca es la mejor sólo por la gente que la lleva.

¿Por qué la gente se empeña en cambiar las cosas que están bien?

José María Avellano dijo...

Estoy de acuerdo con Antonio Parra Sanz. Estamos en manos de facinerosos y miserables que nos desgobiernan desde los despachos. La educación se va al carajo, se está yendo, se ha ido, mientras nosotros comentamos la última tontería de Mourinho o la penúltima estupidez de Belén Esteban. Así nos va. Entre tanto, Proust, Camus, Rilke, Mann, Hesse, Pavese, Chejov y compañía languidecen en las estanterías, atacados por la aluminosis del olvido.

Emilio Fructuoso dijo...

Parece raro hablar de la normalidad, no es normal. Luis y Santi son dos personas amables, cordiales y trabajadores orgullosos de hacer bien su trabajo y atender a los que a ellos se acercan y por si todo lo anterior no fuera suficiente, tendríamos que añadir que además son eficaces en su trabajo y por eso, porque lo normal pasa inadvertido, de ellos no se habla hasta que alguien, algún personaje al que la normalidad le persigue, decide romperla, sin importarle las circunstancias ni el entorno.
Yo, quisiera desde aquí romper una lanza de esas de caballerías o mejor una cucharilla de café o un tenedor o lo que haga falta para que Luis y Santi sigan con nosotros por mucho tiempo.

Antonio Parra Sanz dijo...

Gracias a todos, pero sobre todo gracias a Emilio, a quien echamos mucho de menos estos últimos meses. Ponte bueno pronto y un fuerte abrazo

Anónimo dijo...

Es la primera noticia que tengo sobre el tema, y me he quedado muy impactada. Un gran texto Antonio, diría que esperemos que eso cambie, pero los políticos acaban haciendo lo que les sale de...
Luis y Santi son muy buenos trabajadores y excelentes personas. Los políticos deberían centrarse realmente en las cosas importantes, y dejarse de tonterías. Un saludo. Lydia

Anónimo dijo...

Ni la transparencia mas transparente justifica esta sin razon.
Ni el más frio de los corazones, entiende esta sin razon.
Y que tenemos sin corazon, sin razon, sin sentido...
Tenemos deshumanización, tenemos ignorancia y tenemos que tenemos?...
Como construir? si nos da igual destruir.
Como educar en la razón? si nos mandan sin razón.
Al final tendremos, tendrán lo que se merecen. Una sociedad sin principios, sin valores, deshumanizada...
Si de repente aparece un Luis o una Santi, que nos conocen, nos miman, son eficaces (uff que palabra...) son personas con valores, con profesionalidad y eso que importa? mejor quitarlos y seguir destruyendo lo poco que nos queda de seres humanos para convertirnos en meros numeros. En este caso números para la consejería. Donde seguro hay algún Luis y alguna Santi y a los que bien seguro los han quitado o quitaran por no permitir la injusticia social a cambio de la justicia monetaria......

Anónimo dijo...

Me olvide de firmar, disculpa.
Pedro J.

Mariano Guerrero dijo...

Que triste... recuerdo todas las horas y todo el dinero que habré gastado en esa cantina... y no porque el café o la empanadilla con ensaladilla estuviesen buenos (que lo estaban ojo), si no por lo bien que nos trataban Luis y Santi, como si fuésemos sus propios hijos.
Un abrazo para ellos y otro para ti Antonio (que buen recuerdo guardo de tus clases también).
Mariano Guerrero.