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domingo, 25 de diciembre de 2011

LA COLA DE LA SERPIENTE



Hasta los detectives tienen memoria

            Aunque haya escépticos a quienes les parezca mentira, también los detectives tienen memoria, y así lo demuestra el bueno de Mario Conde en esta nueva entrega de Leonardo Padura, porque el teniente acude a un episodio de hace un par de décadas para compartir con nosotros sus aptitudes de sabueso que le permiten ‘oler a chino’. Y es que el ahorcamiento de un anciano oriental, al que le amputan un dedo y le graban un círculo en el pecho con su propia sangre no es cosa como para tomar a broma.


Con la habitual prudencia del Conde, se nos desvelan las entrañas de la emigración china hacia Cuba, de las condiciones esclavistas que tuvieron que soportar los orientales, sus códigos, a veces herméticos, y la fusión con la población local, fruto de la cual está en el mundo la turbadora agente Patricia Chion, capaz de llevar al detective hasta los límites de la locura más carnal. Padura nos permite una vez más acompañar a su criatura por una Habana literaria ya muy conocida, pero sin ahondar esta vez en las penurias del bloqueo y el racionamiento, mientras nos ofrece la cara oculta de algunos actos de santería que desbaratan la escasa capacidad del Conde para tener creencia alguna.

Como es natural, también hay fantasmas que regresan del pasado para llamar a la puerta del corazón del teniente, como su soñada Tamara, que ha vuelto a la isla para tratar de reorganizar su vida. Y no falta tampoco la cuadrilla de Mario Conde, el Flaco y compañía, capaces de trasegar varios litros de ron siempre que el estraperlo y las destilerías clandestinas lo permitan. Hay un código de tintes románticos en este detective que le hace entrañable para el lector, tal vez sea su amor por los libros, o sus intenciones de no pisotear gratuitamente a nadie, pero sin duda se ha ganado ya el cariño de todos nosotros.


‘La cola de la serpiente’. Leonardo Padura.
Editorial: Tusquets. Barcelona, 2011. 185 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 24/12/2011)

CON EL AGUA AL CUELLO


            Con la que está cayendo en Grecia, al inefable Kostas Jaritos le toca encontrar a un asesino de banqueros, una muestra más del gran sentido del humor de Petros Márkaris, así como de su capacidad para mostrarse siempre actual en sus novelas. Esta entrega sigue respirando la celeridad de las anteriores, y reflejando también cómo el tiempo va pasando por las vidas de sus protagonistas, la hija casada, la jubilación en lontananza, los vicios de la sociedad griega omnipresentes. Una vez más, merece la pena seguir a Jaritos.


‘Con el agua al cuello’. Petros Márkaris.
Editorial: Tusquets. Barcelona, 2011. 322 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 24/12/2011)

sábado, 17 de diciembre de 2011

CUENTOS DEL DESAMPARO


            Descubre Tomás Val en estos diez relatos una realidad desnuda, con personajes que parecen vencidos antes de finiquitar la primera página, pero capaces de enseñarle al lector en qué consiste la esencia del ser humano, con todas sus luces y sus sombras, con temas tan trascendentes como la soledad, la vejez, la nostalgia, la propia muerte, pero tratados siempre con un lenguaje sobrio y moroso, capaz de provocar la reflexión con su sosegado ritmo narrativo. Hay piezas impecables como esas cartas de remite incierto que llegan puntuales en el relato ‘Plástico’.


‘Cuentos del desamparo’. Tomás Val.
Editorial: Menoscuarto. Palencia, 2011. 124 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 17/12/2011)

jueves, 8 de diciembre de 2011

Presentación de "Polos opuestos"

POLOS OPUESTOS


El próximo miércoles 14 de diciembre, en el Casino de Cartagena, presentaré mi nuevo libro de relatos, "Polos opuestos" (Ed. Atlantis), contaré con la compañía de mi amigo y poeta Juan de Dios García. Por supuesto, todos aquellos que podáis acercaros, seréis muy muy bienvenidos. Para las gentes de otras latitudes, el martes 27 de diciembre habrá otra presentación en la Asociación de Escritores Noveles de Madrid, en Leganitos 10. Espero que quien se acerque a una librería y pida el libro, no se sienta decepcionado.


sábado, 3 de diciembre de 2011

DALÍPOLI. CIUDAD DE CONSUMO INTENSIVO


Al otro lado de la puerta

            Vuelve Miguel Ángel Casaú a voltearnos la conciencia con su particular manera de abordar la existencia de realidades paralelas, demostrando que la narrativa de ciencia ficción no es patrimonio de androides o vampiros, sino que nos aguarda tras cualquier esquina, o en el interior de aquellos lugares que frecuentamos, en forma de una puerta que atravesar. Y como somos curiosos por naturaleza, cruzaremos ese umbral como parientes enloquecidos de una Alicia cada vez menos inocente, para encontrar al otro lado el paraíso para muchas personas: un lugar donde el consumo es gratuito e impuesto por un misterioso gobierno.

Algún visionario pensará que no estamos tan lejos de convertir esa ficción en realidad, y esa es una de las razones por las que su autor escribe, para levantar la voz contra las sociedades que se dejan anestesiar, conformándose con la ceguera de la masa, incapaces del más mínimo acto individual. Arriesgándose a caminar por el filo de esa navaja han vivido los tres protagonistas: Desmont, Cris y el Ricky, un triángulo isósceles en el que los dos primeros comparten algunas coincidencias vitales, mientras que el tercero ha sobrevivido en el andén de la legalidad. Cada uno arrastra sus propios fantasmas, y la entrada a la magnética ciudad de Dalípoli les afectará de maneras muy diferentes, aunque conseguirá que sus caminos confluyan poco a poco.

Las sectas satánicas y las medicinas que dan la felicidad, motores de sus novelas anteriores, encuentran en esta tercera novela de Miguel Ángel Casaú otra vuelta de tuerca, la crítica afiladísima hacia el consumo no es ni más ni menos que la advertencia velada del dios del destino, y su autor lanza ese aviso camuflado en una prosa que no conoce rodeos, capaz de llamar a las cosas por su nombre y de robarle información al lector hasta el momento esencial, pero capaz también de demorarse en instantes de ternura cuando la narración lo requiere.


‘Dalípoli. Ciudad de consumo intensivo’. Miguel Ángel Casaú.
Editorial: Corona Borealis. Málaga, 2011. 175 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 3/12/11)

MANUAL DE FILOSOFÍA EN LA PEQUEÑA PANTALLA


Las series televisivas se han convertido en el opio del pueblo moderno, y Santiago Navajas ha pergeñado un lúcido y entretenidísimo ensayo en el que analiza los fenómenos telefílmicos más destacados provenientes de Estados Unidos, y la incidencia que están teniendo en la sociedad y sus corrientes de pensamiento. Dos centenares de páginas repletas de interés que nos harán, sin duda alguna, mirar con otros ojos la pantalla del televisor después de su lectura, no en vano habla, coteja y destripa series muy seguidas también en España.


‘Manual de filosofía en la pequeña pantalla’. Santiago Navajas.
Editorial: Berenice. Córdoba, 2011. 170 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 3/12/2011)

APUNTES DE MEDICINA INTERNA


Un joven médico se retira al pueblo de su juventud para preparar sus oposiciones, pero los secretos del abuelo, insigne doctor, y las sombras familiares pronto se convierten en el motor de sus escritos. José Manuel de la Huerga perfila en esta novela los secretos burgueses del norte cántabro, los ajustes de cuentas con amores frustrados y la lucha contra la hipocresía y la maledicencia, en un regreso al pasado que tiene mucho de puzzle para Abel Rojo, su protagonista, que gracias a ello hallará también su camino vital.


‘Apuntes de medicina interna’. José Manuel de la Huerga.
Editorial: Menoscuarto. Palencia, 2011. 198 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 3/12/2011)

domingo, 6 de noviembre de 2011

LA ÚLTIMA MUJER DE AUSTRALIA


Tiempo de heroínas

            En su afán por experimentar con genomas, adeenes y demás supuestos avances farmacológicos, los científicos australianos han creado un virus demoledor: el virus misógino; consecuencias: disminución de las funciones cerebrales de los hombres, así como de su higiene y sociabilidad, y aumento de un deseo ferviente de asesinar a cualquier mujer que encuentren a su paso. No hay duda de que Francisco Villarrubia tiene claro cómo dejar al lector sin aliento con un inicio demoledor, puesto que ése es el punto de partida de las andanzas de Veronica Southgate, la presunta última mujer que ha logrado sobrevivir en semejante apocalipsis.

El panorama está construido cuidando todos los detalles, tanto la desolación del continente oceánico como la indolencia y el miedo de las fuerzas de la ONU, que han procedido a un bloqueo militar y a estrechar un cono de comunicaciones para que los nuevos hombres australianos difundan sus intenciones y soflamas, a pesar de contar con su web: conejoalacazuela.au. Éste es un ejemplo de las muestras de cierto humor (muy negro y sexista, eso sí, pero el virus es el virus) que Villarrubia siembra en alguna de sus páginas, pero que nadie se confunda, porque la fortaleza de la protagonista supera con mucho a cualquier hombre, infectado o no.

La estructura de la novela, tremendamente cinematográfica, logra que la lectura se acelere, porque su autor también dosifica las compañías de la heroína, tres hombres que parecen inmunes por diferentes causas, uno por ser homosexual, otro por conservar un trauma de la infancia, y un tercero que parece a salvo por consumir ciertas sustancias de forma indiscriminada. Podría ser una serie televisiva sin nada que envidiar a las norteamericanas, no en vano hay huidas, asaltos, ataques y refugios, aunque el final deje al lector con una amarga sensación de extravío o cierta decepción. Lo que no se puede negar, a pesar de la brutalidad de los “rascahuevos” o infectados, es la férrea determinación de Veronica Southgate por sobrevivir a toda costa.


‘La última mujer de Australia’. Francisco Villarrubia.
Editorial: Almuzara. Córdoba, 2011. 508 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 5/11/2011)

EL TRAJE GRIS


            Las veleidades de una esposa demasiado joven, la recién estrenada jubilación del esposo banquero, y unos anónimos recibidos años antes y desvelados de nuevo por el ocio del emérito. Andrea Camilleri desbroza mucho más que infidelidades, habla sin tapujos del pasado y del final de la vida, de algunas intrigas sociales (Sicilia, cómo no), y de cómo el amor puede volver a florecer a pesar de las décadas transcurridas, y todo con la prosa directa del padre de Montalbano, demostrando una vez más su talento para diseccionar sentimientos.


‘El traje gris’. Andrea Camilleri.
Editorial: Salamandra. Madrid, 2011. 156 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 5/11/2011)

NO CONFÍES EN NADIE


            Una paciente amnésica que olvida todo con el sueño de cada noche, un desafío narrativo de gran calibre que S.J. Watson maneja con una mano tan firme que logra inquietar al lector hasta la última página de la novela. No es fácil moverse en una intriga tan circular como esa sucesión de días vacíos por estrenar que sufre Christine, por ello el mérito del autor es mayor, porque, tal y como reza el título, consigue que ella y nosotros desconfiemos de todos los que la rodean, hasta que las mentiras se esclarezcan al final.

 ‘No confíes en nadie’. S. J. Watson.
Editorial: Grijalbo. Barcelona, 2011. 374 páginas.

(LA VERDAD, "ABABOL", 5/11/2011)

domingo, 23 de octubre de 2011

EL ASESINO DE MUJERES


El oscuro East End

            Las noches londinenses son poco propicias para que una mujer camine sola por ciertas zonas, y de eso se aprovecha George Markham para satisfacer las ocultas pasiones que una madre castradora y una esposa despreciable han contribuido a hacer crecer en él. Lo que no imagina es que con su tercera víctima va a poner en marcha los mecanismos de la más cruel de las venganzas, porque un jefe del hampa puede tolerar ciertas cosas, pero no que le pongan un dedo encima a su única hija.

Así de contundente, y cruda en muchas ocasiones, se muestra Martina Cole en esta novela, protagonizada por la inspectora Kate Burrows, una mujer durísima acostumbrada a sobrevivir en el mundo masculino policial de los años ochenta. Una mujer necesitada de muchas cosas, y que se unirá al hampón Patrick Kelly a la hora de encontrar al asesino que está haciendo estragos en el East End, provocando un aumento de la tensión narrativa en el lector. Tensión que la autora sabe mantener y dosificar de manera brillante mientras asistimos a la existencia de George, narrada con una pasmosa naturalidad.

Los desacuerdos familiares de Kate, luchando contra su ex marido y el deseo de su hija de tenerlo al lado todo el tiempo posible, la soledad de Patrick Kelly, atalayado en su poder pero solo, enfrascado en una búsqueda mortal pero solo, y la monótona vida gris de George y Elaine, un matrimonio que no se ha encontrado nunca porque no se ha molestado en coincidir, contrastan de manera bastante brutal con los asesinatos, y ese contraste se respira hasta en el lenguaje, quizá en esa triple oposición radique el principal éxito de esta novela. Una muestra más de la habilidad de una autora que sabe bien como demorarse en sus tramas, y como darle protagonismo a Burrows sin que el lector pueda encontrar el más mínimo rastro de solidaria ayuda femenina.


‘El asesino de mujeres’. Martina Cole.
Editorial: Alianza. Madrid, 2011. 638 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 22/10/2011)

EL DESVÁN DE LOS JUGUETES ROTOS


            Pocos poetas pueden decir tanto con tan pocos versos, pocos pueden desnudar su alma con tanta intensidad como lo ha hecho Ismael Rodríguez, rindiendo homenaje a su pasado, a quien le dio la vida, al mar, al barro fresco del camino que ha recorrido hasta ahora. A veces la poesía es tomada por el lector como una pausa, estos versos van más allá, conforman todo un remanso de paz, tan solo tenuemente sacudido por recuerdos y sensaciones, hasta llegar al eje central de la sosegada reflexión.


‘El desván de los juguetes rotos’. Ismael Rodríguez.
Autoedición. Murcia, 2011. 68 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 22/10/2011)

sábado, 15 de octubre de 2011

miércoles, 12 de octubre de 2011

TRAMPANTOJOS


         Al otro lado de los montes que se ven desde Roche, en el valle, las eternas chimeneas de la refinería lanzan sus llamas sin parar, hasta perfilar en el cielo dos delgados hongos de humo, como si fueran dos apocalípticos avisos de una futura catástrofe nuclear. Las noches cubiertas se rasgan, entonces, por esas espadas flamígeras que blande algún dios menor, hijo bastardo de la ciencia y el progreso más ciego.

sábado, 8 de octubre de 2011

EL PAÍS DE LOS CIEGOS


Alicante envenenada


            Convertir Alicante en la Poisonville de Dashiell Hammett no es nada fácil, ni los tiempos, ni las latitudes ni los narradores son los mismos, y ya no se trata de juzgar si los dos primeros son mejores o peores en esta novela, sino de valorar que el tercero, el narrador, no desmerecería en nada frente al americano, es más, en muchos pasajes de esta obra incluso llega a superarle. Y sí, no son palabras mayores sino realidades, porque el ritmo frenético impuesto en estas páginas, y el ojo, más que agudo, capaz de identificar hasta el último excremento de mosca de la ciudad de la luz, hacen que la labor de Claudio Cerdán roce la brillantez.

Tomar el lumpen como protagonista es algo arriesgado, siempre se puede encanallar la prosa más de la cuenta, o se puede sucumbir ante el dominio de los instintos, pero este joven yeclano consigue que las andanzas del Tuerto Durán no se queden sólo en eso, en meras andanzas de un candidato a despojo social, sino que se transformen en la odisea de un héroe clandestino, tan baqueteado como su homólogo, en un Mediterráneo ultramoderno en el que los dioses son ahora mafiosos vengativos, rusos locos y borrachos, jóvenes efebos sudamericanos, pijos que trafican para combatir el aburrimiento, y otro ex convicto, Magallanes, a quien El Tuerto privó de ciertos atributos en presidio, y que ahora también ha sido liberado para buscar su venganza.

Personajes como Farlopero López van más allá del mero papel de escudero, el Chino, Marga, el infame Garrigós, el policía corrupto Mierda de Perro, Aurora, el pederasta Godoy, Carroña, el médico poseído por el ácido, o la enorme ‘mula’ llamada El Bellota, conforman el universo de esta novela, un mundo al que no cuesta entrar, aunque a veces nos provoque náuseas y risas a partes casi iguales. Un mundo en el que no desentonamos porque vamos de la mano de su autor, porque Claudio Cerdán nos lleva al lado para que podamos sobrevivir en él.

Pero eso sí, es un mundo en el que aún predominan ciertos valores, en muchos aspectos, El Tuerto Durán acumula más integridad que otros convictos encorbatados que aún no han pisado una celda, y tal vez sea ese código de honor el que le permite sobrevivir, aunque sea a costa de ir caminando siempre por el filo de varias navajas, baldeos o pinchos carcelarios. Siempre habrá alguien que quiera matarle, pero también alguien que tenga que darle las gracias.

‘El país de los ciegos’. Claudio Cerdán.
Editorial: Ilarión. Madrid, 2011. 305 páginas.

(LA VERDAD, "ABABOL", 8/10/2011)

LOS PATOS DE CENTRAL PARK



            Un guiño a la primera generación madura del siglo XXI, la formada por quienes nacieron a finales de los años 70, es el motor de esta obra de Marina Fernández Bielsa, una pieza intimista con la que debuta en el mundo de la novela y que arrancará más de un recuerdo a los lectores mientras asisten a la búsqueda de la identidad que Diana, su protagonista, lleva a cabo durante sus páginas. Nunca se es demasiado joven para vivir cuatro o cinco vidas, ni demasiado mayor para disfrutar con novelas como ésta.


‘Los patos de Central Park’. Marina Fernández Bielsa.
Editorial: Alfaqueque. Cieza, 2011. 95 páginas.

(LA VERDAD, "ABABOL", 8/10/2011)

domingo, 25 de septiembre de 2011

LA SENDA TRAZADA


Libre albedrío, ¿o no?

            Encontrar un libro antiquísimo en el que se desgranan las muertes de notorios personajes antes de que ocurran puede ser todo un chollo, o tal vez no, todo dependerá de los escrúpulos que uno tenga. El fotógrafo Alfonso Heredia, sumido en una demoledora crisis vital, tendrá que enfrentarse a una ardua elección, la de beneficiarse de esa información y lograr las mejores instantáneas, o la de intentar avisar a las víctimas para dar esquinazo a la parca.

Con este magnífico punto de partida, Pedro de Paz ha escrito una novela a mitad de camino entre la intriga y el esoterismo, aunque predomina más la primera una vez que Heredia, y con él el lector, asume las peculiaridades del obituario. Una novela que le granjeó el último premio “Luis Berenguer” y que alcanza unas cotas de interés y misterio más que notables, sin renunciar en ningún momento a mostrar el libre albedrío y ese conflicto ético citado anteriormente, y sin olvidarse tampoco de ofrecer un panorama bastante atinado del mundillo de los reporteros gráficos, con sus correspondientes dosis de podredumbre, que las tiene y no son precisamente pocas.

Tal vez lo mejor de la novela de Pedro de Paz, amén del libro misterioso y de los enigmas que preceden a cada defunción, sea la manera de centrarse en las andanzas de Alfonso Heredia, y la tenacidad del fotógrafo a la hora de recuperar el libro, sin que como lectores estemos muy seguros, durante dicho proceso de búsqueda, de si ha elegido un camino u otro, de si se dejará llevar por la conveniencia o la honestidad.

Nadie quedará indiferente ante estas páginas, porque tras su historia, el autor nos hace reflexionar a la vez sobre esa disyuntiva, para que cada lector se plantee qué habría hecho él mismo de haberse encontrado en la piel del fotógrafo, de haber sido elegido por el destino como depositario de tan funestos avisos.


‘La senda trazada’. Pedro de Paz.
Editorial: Algaida. Sevilla, 2011. 358 páginas.
(ABABOL, LA VERDAD, 24/9/11)

jueves, 22 de septiembre de 2011

EL ROSTRO DE LA SOMBRA


            Grabar una gamberrada y colgarla en la red puede convertirse en un homicidio y en un dilema moral para sus autores. De esta forma tan directa, Alfredo Gómez Cerdá coloca al lector, adolescente o no, ante la tesitura de elegir entre el miedo y la obligación, entre la mentira y la supervivencia familiar, y todo con un aire tristemente actual, porque no es la primera vez que casos así saltan a los periódicos. Intensa y dura, sin dogmatismos, como el camino que aguarda a los jóvenes.



‘El rostro de la sombra’. Alfredo Gómez Cerdá.
Editorial: SM. Madrid, 2011. 157 páginas.
(ABABOL, DIARIO LA VERDAD, 17/9/11)

jueves, 1 de septiembre de 2011

LA LINTERNA MÁGICA - PIRATAS DEL CARIBE


PIRATAS DEL CARIBE


             Seré raro, lo reconozco, pero siempre me atrajo mucho más, en la saga bucanera, el cínico capitán Barbosa, y no el lunático amanerado de Jack Sparrow, a quien, ahora que caigo, nunca le llegamos a conocer del todo mujer en las cuatro entregas. Igual es cosa del apellido, porque un tocayo del personaje interpretado por Geoffrey Rush ha decidido cambiar la corbata y los índices de cuentas del Banco Santander de Brasil por otras medidas, digamos más laxas, las de las modelos de Playboy.

Fabio Barbosa se llama este hombre, y no es que sea un adonis precisamente, pero ha tenido la vista suficiente como para, tras veinticinco años de experiencia bancaria, plantar al señor Emilio Botín ahora que vienen mal dadas, y marcharse a trabajar a la editorial de tan conocida revista. No me digan que no es un ejemplo a seguir, cómo vamos a comparar las formas, un tanto rupestres, del presidente santanderino con los batines de Hugh Hefner y las formas, mucho menos rupestres, de las modelos de la revista.

 Otros tendrían que aprender a la hora de irse o de cambiar de aires, entre las lágrimas de Moratinos y el papel cuché de las conejitas yo lo tengo muy claro, y eso tendrían que haber hecho en su día González y Aznar, o Aznar y González, que tanto montan a la hora de llevárselo crudo a base de vampirizar nuestros recibos de luz y gas. Alguien tendría que darle alguna pista a Zapatero, ahora que anda preparándose el retiro, tal vez quede alguna filial libre del imperio Playboy en otro lugar alejado del mundo, aunque habremos de reconocer que no es lo mismo fichar por la revista en España que hacerlo en Brasil, las cosas como son.

Estoy convencido de que los amigos de Fabio Barbosa estarán verdes de envidia, rayando con sus dientes el parqué de las bolsas sudamericanas, lo que ya no sé (mis espías mundiales hace meses que me tienen muy abandonado) es si alguien le ha preguntado su opinión a la esposa de este hombre, o a sus tres hijos. Hemos pasado medio verano pendientes de si el dios Florentino Pérez se traía o no a España al niño de la cresta emperifollada, y resulta que el ser superior se había equivocado de fichaje, el verdadero crack es este Fabio, sobre todo para quienes vamos teniendo ya una cierta edad.




miércoles, 13 de julio de 2011

EL VALLE DE LAS SOMBRAS

Literatura total

¿Sería posible que dos hombres de bandos enfrentados colaborasen para resolver un crimen? ¿Podría darse una investigación policial en plena construcción del Valle de los Caídos? ¿Cabrían conspiraciones magnicidas en un entorno carcelario? A todas estas preguntas es capaz de responder Jerónimo Tristante en su última novela, una obra con la que ha dado un paso más que firme en una carrera literaria que se va jalonando de éxitos porque es el resultado de las virtudes de un extraordinario narrador.

Sin dejarse llevar por sentimentalismos maniqueos, Tristante nos habla de la recién terminada Guerra Civil, y lo hace sin pelos en la lengua, consiguiendo que sus personajes incluso reconozcan las brutalidades cometidas por sus respectivos bandos, algo que fuera de la literatura ha costado unas cuantas décadas, y a veces incluso no ha terminado de lograrse. El panorama es real pero no extremadamente desolador, porque lo que se busca también es hacer un elogio de la amistad que surge entre dos hombres cosidos por las cicatrices de la guerra y el dolor, dos hombre, Roberto Alemán y Juan Antonio Tornell, que arrastran sus miserias pero a los que el valor, el honor y el interés por la justicia terminarán por unir, aun en las circunstancias más extrañas.

Jerónimo Tristante demuestra, una vez más, el absoluto dominio que tiene de la tensión narrativa, la capacidad para urdir los hilos y ocultárselos al lector hasta el momento idóneo, pero también destila en sus páginas rigor histórico y documental, porque el dato más insignificante, en sus manos, puede convertirse en un “leiv motiv” que se extienda durante toda la novela. Quienes busquen aquí una narración histórica, mejor que huyan hacia otros títulos, esta novela es literatura pura, total y de la buena, aderezada con un marco histórico más que fiel, pero sólo marco cuya función es la de albergar la desaforada imaginación de su autor y la existencia de dos personajes que el lector tardará mucho en olvidar.


‘El valle de las sombras’. Jerónimo Tristante.

Editorial: Plaza y Janés. Barcelona, 2011. 379 páginas.

FÁCIL DE MATAR

Debut vertiginoso

Ha debutado Maruja Torres en el mundillo de la novela negra con toda la desfachatez del mundo, o lo que es lo mismo, como debía hacerlo una autora curtida como ella, sin miedos ni reparos, y manteniendo el aire zumbón que ha caracterizado a su prosa, el que siempre ha utilizado para hablar de los hombres, las mujeres y hasta los viceversas, que alguno hay en esta novela. Y lo mejor de todo, tal vez, sea que no ha inventado a un agente de la ley, o a un detective al uso del “hard boiled” norteamericano, sino que ha acudido a lo que mejor conoce: el periodismo, para gestar a Diana Dial, una reportera prejubilada que ha decidido cambiar la redacción por la investigación.

Pero Diana es más especial todavía, porque jamás cobra, elige ella misma los casos que acepta y lo que busca es el resplandor de la verdad, el brillo de la justicia, para lo cual no dudará, en cambio, en echar mano de todas sus fuentes acumuladas a lo largo de su carrera periodística. Moviéndose entre lo más granado de Beirut, Diana, y Maruja Torres con ella, ha de esclarecer el atentado que ha terminado con la vida de uno de los hijos de las familias más influyentes de Líbano: Tony Asmar, curiosamente casado con una española recauchutada y despampanante.

Embajadores rijosos, directivos del Instituto Cervantes (o Quijote como ladinamente transforma la autora), gigolós de gimnasio, matriarcas libanesas dueñas de apriscos familiares, políticos corruptos, espías por afición, policías fieles, un chófer de la guarda… Todo ello acompaña a Diana Dial en este vértigo de novela que no defraudará a nadie, incluidos los más puristas del género negro.


‘Fácil de matar’. Maruja Torres.

Editorial: Planeta. Barcelona, 2011. 254 páginas.

CRÍTICAS LITERARIAS - MIGUEL PAZ CABANAS

Las memorias, o las intimidades de un escritor, son un territorio espinoso a la hora de convertirlas en un texto, en ocasiones lo que es materia literaria para el autor no lo es para el lector, y llega el correspondiente rechazo. Miguel Paz Cabanas no es uno de esos casos, al contrario, durante algunos años ha desgranado en un blog sus reflexiones acerca de la realidad, de lo que ve, de lo que vivió, de lo que recuerda, y ahora esas páginas virtuales se han visto reunidas en un libro de lectura muy gozosa, porque su autor sabe dosificar experiencias propias con visiones del mundo que le rodea, de ahí la frescura de cada texto, y también la humildad que destilan, algo que sólo es privativo de quien ha vivido siempre con los pies en el suelo y los ojos puestos de cuando en cuando en la memoria.

‘Memorias de un cabrón resentido’. Miguel Paz Cabanas.

Editorial: Los libros de Camparredonda. León, 2011. 218 páginas.

sábado, 9 de julio de 2011

CRÍTICAS LITERARIAS - JM GUELBENZU


De brumosas flaquezas

Para que un detective, o un investigador literario, sea creíble, ha de evitar ser inmune al paso del tiempo y mostrarse humano y hasta vulnerable. Los héroes ácronos pasaron hace mucho a la historia, y aunque el lector los recuerde con un deje de nostalgia en su corazón, por lógica tuvieron que dar un paso a un lado y dejar el campo libre a la lógica argumental. J.M. Guelbenzu, conocedor de los avatares cronológicos, presenta en esta entrega a una juez Mariana de Marco asaltada por alguna que otra flaqueza y zarandeada por las circunstancias, desde la impresión que le provoca una joven víctima cuyas manos han sido cortadas, hasta la reaparición, tras quince años alejados, de su hermano pequeño, el bon vivant Antonio de Marco.

La ciudad de G…, siempre lluviosa y esquiva, se alía con el mal prohibiéndole la salida al sol y alimentando los malos augurios de la juez, extraviada entre sus calles con la única ayuda de su orgullo y de su amiga Julia. El caso se irá complicando hasta mostrar la idiosincrasia hermética de los campesinos norteños, pero también la fascinación de un par de potentados capaces de erguirse sobre el bien y el mal, y de poner en jaque algo más que los principios de la juez.

Hasta tal punto conseguirán entre todos hacer tambalearse su carrera, que Guelbenzu no tendrá más remedio que apartarla del caso, por razones de interés más que evidentes; poderes fácticos, sexualidades sorpresivas, explotaciones milenarias, matrimonios blancos y de conveniencia, chantajes sentimentales y soledades demoledoras irán haciendo acto de presencia en el último tercio de la novela, justo en el momento en el que el lector debe notar que el suelo de las suposiciones desaparece bajo sus pies.

Los incondicionales de la juez disfrutarán con esta entrega, y quienes se acerquen a conocerla por vez primera no podrán evitar, además, desear que haya más elementos como ella al mando de la judicatura española.

‘El hermano pequeño’. J.M. Guelbenzu.

Editorial: Destino. Barcelona, 2011. 389 páginas.

(LA VERDAD, "ABABOL", 9/7/2011)

martes, 5 de julio de 2011

TRAMPANTOJOS


Una pareja de púberes se detiene en la calle, sus mochilas estudiantiles cuelgan laxas derramándose por sus espaldas. Ella le saca una cabeza, un poco de experiencia y bastantes redondeces, pero a él no le importa mirar hacia arriba. Se miran el uno al otro con las manos cogidas y sin dejar de susurrar. De pronto ella mira a uno y otro lado, y cuando se cerciora de que en la acera del mediodía no hay nadie conocido, le planta a él un rápido beso en los labios, beso que se convierte en dos, en tres, pero todos igual de apresurados. Al separar sus bocas inician la despedida, y entonces el motor de su libido vuelve a su ser, se empujan un poco y corretean, aún tienen en el rostro el rótulo de la adolescencia en prácticas.

sábado, 2 de julio de 2011

CRÍTICAS LITERARIAS - RUBÉN CASTILLO

Cuando duele pulsar "enter"

Rubén Castillo muestra su vertiente más camaleónica para abordar arriesgados cambios argumentales.



Dos soledades bañadas por la amargura, un mundo en el que acechan el asilamiento y la incomunicación, unas cuantas noches eternas, un océano de ceros y unos que surcar como barcos ciegos en busca de algún faro salvador, Tristam y Marge, dos personas doloridas que anhelan, en un chat de sexo, paliar el abandono al que han sido sometidas. Y todo con un formato novedoso, deudor de las nuevas tecnologías, vertiginoso como son los diálogos informáticos, pero sin los desmanes ortográficos cometidos por los jóvenes, y manejado con extrema soltura por Rubén Castillo, un autor que vuelve a demostrar, para gozo de los lectores, su inmensa capacidad de adaptación como narrador, su vertiente más camaleónica para adentrarse en arriesgados cambios argumentales a la hora de escribir.


Porque hasta la mitad de la novela, el lector no es más que un simple espectador de las miserias de dos seres huérfanos de afectos, y asiste contemplativo a las primeras aproximaciones, siempre dubitativas, de estas tertulias cibernéticas, contemplando con perplejidad las palabras de un hombre cuya esposa duerme siempre dándole la espalda, y de una mujer mucho más liberada que no parece precisamente novata en las lides de los chats eróticos. Y para que ese marco sea absolutamente realista, el autor no duda en ningún momento en mostrar un lenguaje procaz, de un nivel erótico altísimo, rozando la pornografía lingüística, como corresponde al decoro narrativo.


Pero todo ello salta por los aires cuando Rubén Castillo decide detonar su bomba argumental, ejerciendo entonces como dueño absoluto de la narración, puesto que en ese momento le da una vuelta de campana a la novela, y ya nada vuelve a ser como había sido, al contrario, desde entonces el lector ha de ir siguiendo el paso de los dos personajes, pero siguiendo también las trampas que tanto el narrador como ellos mismos han decidido sembrar. Porque tras el escudo de la pantalla se agazapan cientos de secretos, algunos vivirán eternamente protegidos, pero otros terminarán por desvelarse por mucho que duela pulsar la tecla "enter".


Que Rubén Castillo sabe muy bien qué hacer con los caracteres humanos no es ninguna novedad, lo había demostrado en novelas anteriores, peo ahora riza el rizo de las sombras, de las penumbras que nacen en los armarios de las conciencias, por eso parte de una situación sencilla en apariencia, para ir complicando poco a poco el diálogo, mejor dicho, para ir enriqueciéndolo y demostrándole al mundo la inutilidad de los juicios, la falsedad de los apriorismos, el sinsentido del maniqueísmo. Ojalá más escritores nos hicieran reflexionar con la mitad de la calidad literaria que atesora esta novela.


‘Las hogueras fosfóricas’. Rubén Castillo.

Editorial: Ediciones Baladí. Madrid, 2011. 190 páginas.

(LA VERDAD, "ABABOL", 2/7/2011)