
(LA VERDAD, "ABABOL", 19/3/2016)
ANTONIO PARRA SANZ (Madrid 1965), escritor y crítico literario. Novelas: Ojos de fuego, La mano de Midas (Premio Libro Murciano 2015), Los muertos de las guerras tienen los pies descalzos; Acabo de matar a mi editor, Dos cuarenta y nueve y Entre amigos (Serie Sonia Ruiz 6). Relatos: Desencuentros, El sueño de Tántalo, Polos opuestos, Cuentos suspensivos, Malas artes, Gomes y Cía, Cartagena sangrienta. Artículos: La linterna mágica, Butaca de patio. Ensayo: Tres heridas.
La
vida en Benarés vale bien poco, y entre los intocables, lo más bajo del sistema
de castas hindú, aún menos, de ahí que la aparición de un asesino en serie
entre sus callejas y vertederos pase casi inadvertida, o disfrazada entre
crímenes de género e intolerancia hacia la escoria social del país. A miles de
kilómetros de allí, el agente de la Interpol Thomas Connors se encuentra con un
cadáver que pretendía visitarle, un paisano de su Irlanda natal en posesión de
una información casi indescifrable.
Regresa
el sargento Carmelo Domínguez, el de la mirada heterócroma, el “hechizado”
dotado de una afiladísima intuición que le ayuda en la resolución de los casos.
Es decir, vuelve Fernando Roye con los mismos mimbres que ya esbozase en ‘El
caso de la mano perdida’, a saber, la España rural de los años cincuenta, y una
casa cuartel de la Guardia Civil en el corazón de Sierra Morena, en el pueblo
de Santa Honorata, con su propio universo, su propia organización y sus
conflictos entre los diversos números de
la benemérita.
Ulises
Roma ha visto cómo su vida se ha escapado por el desagüe tras el accidente de
tráfico que acabase con su esposa. A consecuencia del mismo, decide darle la
espalda a la vida, reniega de sus hijos y los cambia por la botella, la
autocomplacencia y el aislamiento, hasta que un día, de manera fortuita,
encuentra una agenda en la que se recogen turbios y sangrientos encargos, fruto
de una mente tan asesina como concienzuda. La curiosidad y un acto tan simple
como marcar un número de teléfono lograrán que ahora su nueva existencia llegue
a tambalearse, de la mano de Cifuentes, el emisario de una extraña y justiciera
organización, un personaje que no deja de crecer a medida que avanza la novela.
El
universo que arma el autor se mueve alrededor de los crímenes pero también de
las decisiones que Ulises Roma va tomando, y sobre todo de las que no llega a
tomar; la organización que intenta contratarle a toda costa irá hurgando en su
conciencia y le permitirá analizar el poder de la voluntad del ser humano
cuando se mueve entre el deber y el mal. Que nadie piense que saldrá indemne de
la lectura de esta extraordinaria novela.
No
hay nada peor para un inspector de policía que un caso sin resolver que regresa
a la actualidad después de casi veinte años. Si además ese caso arroja mujeres
divorciadas que aparecen muertas en sus cocinas, frente a una taza de café y
con el dedo anular seccionado, lo tenemos todo para sentarnos frente a una
trama verdaderamente adictiva.
Pero
hay mucho más, hay un ritmo narrativo endiablado que nos permite asistir a las
sorpresas de la investigación, hay trampas y oscuridades, como debe ser, y un
pasado que guarda mucho más de lo que cabría pensar y al que Lisón no tendrá
más remedio que hacer frente. Cuando el lector abra esta novela, debe estar
preparado para todo, no hay paños calientes ni consideraciones, las cosas son
duras, como la sangre y la soledad, por eso es tan importante la tenacidad de
Marcial Lisón, por eso resulta un placer adictivo acompañarle durante estas
páginas.
Hay
familias dominadas por los secretos más inconfesables, dirigidas por un miembro
que antepone el buen nombre y la reputación a todo lo imaginable, y dedicadas a
fagocitar a los hijos hasta el punto de anularlos para mantener el valor de la
estirpe. Ésta es la familia de la joven María del Pilar González de Ayala, un
clan pudiente del madrileño barrio de Salamanca, triunfador de la guerra, con
nombre y rango social, pero generadora de una atmósfera asfixiante de la que la
hija pequeña no tendrá más remedio que huir.
Regresa
Ada Levy en una segunda entrega en la que la joven detective ya se ha
convertido oficialmente en tal, y en la que todavía anda a mitad de camino
entre un nuevo caso y las secuelas que le dejó el anterior. Clara Peñalver mantiene
el mismo formato del estreno del personaje, es decir, la redacción de un texto
que Ada crea por consejo de su
psicóloga, una gran herramienta para que la trama llegue a los lectores de la
mano de una primera persona directa, sin tapujos ni pelos en la lengua.
Cada una ha tenido su dificultad.
Ciudad Humana, porque era la primera vez que escribía algo tan largo. CH2:
CAOS, porque tenía que desarrollar el grueso de la historia, poner los puntos
clave, y sobre todo, demostrarme a mi mismo que había mejorado. CH: GUERRA,
porque era el final, tenía que cuadrarlo todo y dejar la historia cerrada y sin
flecos, y me supuso más de una docena de relecturas de CH1 y 2. Supongo que si
tengo que mojarme, diría que GUERRA.
7) En
sus novelas hay tres personajes que sobresalen por encima de los demás, ¿cuál
de ellos es su preferido?