lunes, 10 de noviembre de 2008

CRÍTICAS LITERARIAS - TRÍAS DE BES


‘La historia que me escribe’.

Fernando Trías de Bes.

Alfaguara.

247 páginas


El sueño es vida

             Nunca se sabe qué resulta más interesante, si la realidad o la ficción, o si somos nosotros quienes manejamos nuestras vidas o hay un narrador, un ser superior que es quien nos escribe y nos dota de entidad como seres vivos, pensantes y protagónicos de lo que vivimos. Algo parecido le ocurre a Walter Néspolo en esta novela, aunque con tintes mucho más dramáticos; Fernando Trías de Bes ha perfilado una narración arquitectónica monumental, laberíntica, casi dedálica, pero también infinita, como infinita e imposible es la cinta de Moebius, ese artilugio desquiciante que da nombre a un oscuro movimiento artístico.

Walter Néspolo es un hacedor de palabras, un hechicero del lenguaje que conoció su poder siendo niño y cuando más falta le hacía: para librarse de la crueldad de sus compañeros de colegio. Desde entonces lo ha aprovechado escribiendo cuarenta novelas de éxito, todas ellas negras y armadas con estructuras casi perfectas, hasta que le llega la proposición demoledora del Movimiento Intelectual Moebius: escribir una novela que devore a su autor, una cinta infernal trasladada a la literatura, o los imposibles dibujos de Escher convertidos en papel.

Ahí empieza a crecer la obra, con la curiosidad de un escritor que, honrando a su profesión, no podrá resistirse a desentrañar esos enigmas que le proponen. Y al tiempo que el lector avanza con él despejando incógnitas, la inquietante sombra de míster Wilfort se hace cada vez más larga y omnipresente. Néspolo se traslada al universo mítico de Santa Catalina del Océano, un lugar ignoto sobre el que pesa una maldición: nadie que lo pisa consigue abandonarlo nunca, y en ese marco extraño y  fantasmagórico surge el verdadero fondo de esta novela.

Trías de Bes indaga en los límites que hay entre realidad y ficción, se erige en un moderno Segismundo y nos contagia sus dudas acerca de quién crea a quién. El juego es tan intenso como atrayente, sobre todo porque está sustentado por los entresijos de la creación literaria, hasta el punto de hacer creer al lector firmemente en la posibilidad de que exista una obra que se devore a sí misma. No hay página que no exija una atención constante, como tampoco hay línea que no esconda un porqué, o un nuevo misterio, y tan loable es el planteamiento de esta novela como el hecho de que con ella, además de disfrutar, se ejercite nuestro pensamiento. Absténganse mentes poco imaginativas.

(LA VERDAD, ABABOL 2/11/2008)

2 comentarios:

Juan Casamayor dijo...

Buena suerte con tu blog, Antonio. Lo seguiremos atentamente. Abrazos,

Juan Casamayor

Lydia dijo...

Yo también te deseo mucha suerte con el blog, me pasaré a menudo. un saludo