jueves, 8 de abril de 2010

LA LINTERNA MÁGICA - ATERRIZA COMO PUEDAS


ATERRIZA COMO PUEDAS

Eligieron un mal día para dejar de fumar. Bueno, y para dejar de beber, y para dejar de tomar tranquilizantes y de esnifar pegamento. Hablo de las dos ínclitas criaturas que intentaron embarcar el cadáver del nonagenario Willi Jarant en un vuelo comercial de Easy Jet (eso es interpretar bien un nombre comercial y lo demás son cuentos) que las llevara de Liverpool a Berlín. Ni Jim Abrahams ni los hermanos Zucker podrían haber escrito un guión mejor que el protagonizado por esta estrambótica familia.


Y no les faltó ingenio, no, para que luego digan que la gente no tiene iniciativas para superar la crisis, a ver si aprenden los de estoloarreglamosentretodos.org. Después de la neumonía que sufrió el abuelito Willi (hay que tener cuajo para llamar Willi a un tipo de 91 años), ellas esperaron a que mejorara para sacarlo del hospital, menos mal que había mejorado..., y ni cortas ni perezosas lo metieron en un taxi camino del aeropuerto, muy tiesecito, con sus gafas de sol y una palidez de no te menees. Incluso reservaron ayuda adicional para minusválidos en el aeropuerto. Y allí que se plantaron, llevadas por un taxista un tanto “moscatel” y acogidas por un funcionario, un tal Andrew Millea, un poco cortito, porque aunque la cabeza del finado se le cayó encima cuando le sacó del taxi, él ayudó a colocar al anciano en una silla de ruedas y lo llevó al mostrador correspondiente.




Estaba muy frío, declaró luego, coño, claro, y pálido, y tieso, y si el episodio llega a ocurrir en un aeropuerto español, con los retrasos, hubiera terminado atufando la terminal correspondiente. Lo que no entiendo es cómo ninguna de las dos mujeres cayó en la cuenta de ponerle un cigarrito en la boca y un cubata en la otra mano, así lo habrían expulsado rápidamente de la Gran Bretaña, y no tendrían que esperar ahora a la autopsia, que le va a mandar a Berlín hecho rodajitas o dentro de una valija diplomática. No sé dónde vamos a ir a parar, se está perdiendo el respeto por las tradiciones más arraigadas, ¿qué ha sido de la caridad universal de abandonar ancianos en las gasolineras en pleno periodo vacacional?, vamos de cabeza al caos más absoluto.

Ellas juraban y perjuraban que no estaba muerto, que estaba de parranda, pero a los ingleses no es fácil dársela con queso, ni aunque uno quiera ahorrarse las 3000 libras que cuesta repatriar un cadáver. Al menos han tenido imaginación para ahorrarse gastos mayores, y no les ha faltado pudor para decir que tenían testigos que lo habían visto vivo, sí, creo que los veteranos de la Guerra del 14. De todas formas, hay que alabar el ingenio de las dos mujeres, igual si le hubieran embarcado con Iberia, el bueno de Willi habría llegado a Mallorca sin más incidencias. La familia de la duquesa de Alba ya se ha puesto en contacto con las alemanas, por si a Cayetana se le tuerce alguna excursioncita con su Alfonso.


5 comentarios:

Aniceto Valverde Conesa dijo...

Me gusta. Hoy más que nunca hay que tomarse la realidad/actualidad de esa forma. Es decir, reírse hasta de uno mismo, norma básica de subsistencia. Perdón si utilizo la manida cita de Borges, pero la realidad/actualidad (que es lo que uno cree que da pábulo al argumento) supera a la ficción. Volvamos al mono. Y al esperpento sin tragedia: la vida ya da suficientes motivos. Un abrazo. Aniceto

Jose Lorente dijo...

Las mujeres declararon, en favor de la vitalidad del anciano, que trató de meter mano a varias azafatas y que incluso pudieron observar un abultamiento considerable en su entrepierna.

Este testimonio acabó de arruinar su macabro plan, ya que como es sabido por todos, las azafatas de hoy ya no son las de antes, y por otro lado, es terriblemente ingenuo pensar que nadie fuera a confundir un fémur dislocado con una erección.

Divertidísima entrada, Antonio.
Un abrazo.

Miguel Paz dijo...

Esto es digno de una película de los Estudios Ealing en sus buenos tiempos. Dios mío, y uno comiéndose el tarro para intentar inventar fábulas: hay que leer la prensa.

Roberto Fernández Puente dijo...

Todavia me estoy riendo.

Para que te fies de la familia. Va ser verdad que la realidad superar, con creces, a la ficción.

Saludos

Isabel Martínez dijo...

Antonio, cómo me he divertido. Gracias por esa visión de las cosas. Me encanta y, lo que es mejor, me río a cada línea.
Un beso.