sábado, 31 de marzo de 2012

ESCUELA DE MANDARINES


Vuelve la Feliz Gobernación

             La vigencia de un escritor puede medirse por la actualidad de sus textos, y el viaje del Eremita al corazón del reino de los Mandarines adquiere, en los momentos que estamos viviendo, tintes más que oportunos. Es posible que un lector que se acerque por vez primera a esta obra de Miguel Espinosa abra unos ojos más que asombrados, por la estructura de la propia novela e incluso por el tono, pero a poco que se instale en el universo alegórico del caravaqueño, empezará a establecer paralelismos y semejanzas con la realidad circundante.

Las cinco castas presentes en estas páginas: mandarines, legos, becarios, alcaldes de cabezas rapadas y gentes de estaca, se han visto  multiplicadas ante su incesante tarea de bañarse en lodos corruptos, perfumarse con eternas esencias de poder y solazarse con el maltrato y el desprecio hacia la sexta y última casta: el pueblo. A ese desdichado pueblo no le vendría nada mal la lectura de la novela, para saber que hace casi cuarenta años, y con el pensamiento y la palabra por bandera, hubo un escritor capaz de asumir la valentía de conmover los cimientos de los poderosos, mucho antes de los quince de mayo y de los móviles blandidos en lugar de los puños o los claveles que enmudecían fusiles.

Obesos de la faltriquera llena, principescos amanerados del asesoramiento falaz, suripantos sureños mercaderes del empleo público, zarinas televisivas del perdigón y la mala pronunciación, togados iscariotes que niegan la exhumación de las cunetas, enmucetados hipócritas que venderían a su madre por un discurso en Princeton, becarios lamelotodo satarines ideológicos, profesionales de la estaca de caucho que buscan enemigos púberes, edilas capaces de multar la mendicidad, fabricantes de bolsillos carentes de fondo, burócratas rijosos, banqueros paletos, asambleístas y califas por vía inguinal o sanguínea, tanto da, mandarines ocultos bajo la griega máscara… Como ratas de una misma cloaca han procreado esas castas que tan bien reflejara Miguel Espinosa, como gusanos purulentos que han brotado de un cadáver social cada vez más apaleado.

Si él pudiera hoy vernos por los resquicios de esta Feliz Gobernación, tal vez multiplicara las páginas de esta novela. Un texto que requiere una lectura demorada y paciente, porque el viaje del Eremita está lleno de etapas cervantinas, siempre aliñadas con la imaginación portentosa y la palabra derrochadora de un hombre que no se dejó tentar por los oropeles académicos, y que quiso ser libre para denunciar las taras sociales.

‘¡Abajo la reflexión y muera el juicio! ¡Viva la Feliz Gobernación!’ En nuestras manos estará, leyéndole, la posibilidad de condenar estos dos lemas mandarinescos.


‘Escuela de mandarines’. Miguel Espinosa.
Editorial: Alfaguara. Madrid, 2006. 600 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 31/3/2012)

2 comentarios:

Fernando Fernández dijo...

En muy poco tiempo, Alfaqueque Ediciones, publicará la primera versión de "Escuela de Mandarines" bajo el título HISTORIA DEL EREMITA.
Este primer manuscrito inédito lo escribió Espinosa 18 años antes de la primera edición de su gran obra.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Más que apropiado siempre Miguel, porque me temo que, en cualquier tiempo, existen castas y tienden a multiplicarse de tal forma que, como bien dices, si hoy viviera no le quedaría más remedio que ampliar su ya vasta "Escuela de mandarines" con las muy obscenas manifestaciones de un poder, un poder que corrompe a quienes lo ejercen, sean del signo ideológico que sean.
Abrazos, Antonio, especialmente agradecidos por traernos a Miguel Espinosa.