domingo, 22 de abril de 2018

ASESINOS INOCENTES - JOSÉ JAVIER ABASOLO

Asesinos Inocentes- Jose Javier Abasolo

Editorial Erein. Donostia 2017. 392 páginas.
Sinopsis:
Markel Zugasti es un joven abogado con instintos depredadores cuyo máximo objetivo en la vida, tanto personal como profesionalmente, es hacer siempre lo que más le conviene, sin ningún tipo de ataduras morales, y aumentar lo máximo posible su cuenta de resultados.
Desgraciadamente para él su vida cambiará cuando, a requerimiento de una vieja amiga, decide hacerse cargo de la defensa de un hombre que ha sido acusado de asesinato, para sorpresa de todos sus allegados, que le consideran una persona afable y enemiga de la violencia.
Pese a que su experiencia en asuntos criminales es nula y sus dotes como detective inexistentes, aceptará el caso creyendo que se trata de un asunto banal y aparentemente sencillo, hasta que todo empieza a complicarse, poniéndose en juego no sólo su estabilidad profesional sino también su seguridad personal. 
Algo más que “juridic noir”
Dicen que fue John Grisham el que puso de moda la vertiente del género en la que un abogado se convierte en investigador y justiciero criminal, algo así como la novela de intriga jurídica. Con lo que el norteamericano no contaba sería con un abogado español, bilbaíno para más señas, de vuelta de todo, ambicioso y cruel, que de buenas a primeras se ve casi en la necesidad de tener que desentrañar un misterio que convierte a hombres más o menos normales, más o menos decentes, en asesinos capaces de descerrajarle un tiro en la nuca al mafioso más bragado.
Por suerte Bilbao no es Washington, ni Madrid tampoco, ni España tiene mucho que ver con los Estados Unidos, aunque la figura del abogado estrella y sin escrúpulos la hayan creado prácticamente allí. En cualquier caso, José Javier Abasolo se ha sacado de la manga un abogado al que, una vez recibido un curso intensivo de inglés, podríamos soltar en pleno Manhattan y no tendría mucho que envidiar a la fauna jurídica norteamericana. Markel Zugasti es un depredador, un vividor y unos cuantos calificativos más terminados en –or, capaz de paralizar el desahucio de un anciano por tirarse a su hija, a la potente Karmele, con quien soñaba desde su infancia y que se convierte, de manera irremediable, en su compañera de aventuras durante toda la novela.
Una novela que, por cierto, basa gran parte de su fuerza y su potencial en la persona narrativa, porque nada habría sido igual de no ser narrada por el propio Markel, que durante todas sus páginas, amén de contarnos los avances de la trama, va dejando múltiples perlas de su pensamiento, su carácter y hasta su forma de ver la vida. Vamos, que se nos presenta como una criatura que hubiera salido de una mezcla entre el Pablos de Quevedo, un Marlowe venido a menos y el riquísimo Cayetano Salgado que alumbrara Torrente Ballester en sus gozos y sus sombras.
Abasolo, principal culpable, señorías, se las ha ingeniado para que no despreciemos mucho a Markel, incluso para que le lleguemos a tener algo de simpatía, y con él transitamos los caminos de esta trama en la que esos asesinos inocentes, suicidados poco después de entrar en prisión, esconden algo muy enigmático que le puede costar la vida al abogado bilbaíno.
No se pierdan esta historia, ni a la resuelta Karmele, merece mucho la pena, y tengan paciencia con Markel, a veces parece algo verborreico pero no les va a decepcionar.
(Publicada en Solo Novela Negra: https://punica.es/asesinos-inocentes-resena/)

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