
La musa. Enrique Cabrera Cebrero.
Editorial: Novum Publishing. 2012. 193 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 9/6/2012)
ANTONIO PARRA SANZ (Madrid 1965), escritor y crítico literario. Novelas: Ojos de fuego, La mano de Midas (Premio Libro Murciano 2015), Los muertos de las guerras tienen los pies descalzos; Acabo de matar a mi editor, Dos cuarenta y nueve y Entre amigos (Serie Sonia Ruiz 6). Relatos: Desencuentros, El sueño de Tántalo, Polos opuestos, Cuentos suspensivos, Malas artes, Gomes y Cía, Cartagena sangrienta. Artículos: La linterna mágica, Butaca de patio. Ensayo: Tres heridas.

Las
tribulaciones de una familia judía en la Italia del primer cuarto de siglo
forman el eje de una novela a ratos insulsa, en la que Lia Levi se pierde entre
curiosidades para luego dar un acelerón cuando peor se pusieron las cosas para
los judíos europeos. Una pena que pase de puntillas por los momentos que
podrían haber sido más estremecedores e interesantes desde el punto de vista
narrativo, y que deje al final la imagen un tanto difusa de la esposa que
renunció a su religión por amor.
Una
vez más el extinto Rafael Pinedo voltea y sacude la realidad para llevarnos
hasta un mundo inquietante en esta última entrega de su trilogía, tras ‘Plop’ y
‘Frío’, en la que la vida logra abrirse camino, a pesar de las oscuridades
físicas y sociológicas, y en la que una mujer se convierte en todos los seres
humanos, en una extensión de una raza cuyo único objetivo es la supervivencia.
Deberían leer esta novela los amantes de lo superfluo, así se abriría en sus
mentes un buen puñado de horizontes.
Novelar
el proceso más famoso que la Inquisición llevó a cabo contra la brujería en
España no es tarea fácil, no ha sido la primera vez que se narran los desmanes
del Santo Oficio ni la inquietud de Alonso de Salazar y Frías, quien dudó en
todo momento de la presencia del Maligno en dicho proceso. Así que Patrick
Ericson tenía doble trabajo al enfrentarse a esta novela, por un lado, contar
los hechos que aparecen documentados en crónicas históricas, y por otro,
hacerlo de forma literaria, con la soltura y la intriga que en él son
habituales.
Pocos clubes provocan un
sentimiento como el que provoca el cromosoma bético, y Fernando Fedriani rinde al equipo un
histórico homenaje al tiempo que desvela curiosidades reales como la
presidencia de Ignacio Sánchez Mejías, la peculiar afición de Lorca y Cernuda,
o la inquina que le tuvo Queipo de Llano, centrada en Sebastián Meléndez,
defensa del combinado que ganó la liga en 1935. Que nadie se crea que este
libro es una simple crónica deportiva, es mucho más, y atesora varias líneas
narrativas de sueños, gestas y grandes contrastes, lógico tratándose del Real
Betis Balompié.| Antonio Parra Sanz (Madrid, 1965) acaba de publicar Apocalipsis 17, 1, una novela negra donde un asesino confeso conversa en un programa nocturno de radio con una locutora, que inmediatamente pone el caso en manos de un inspector de policía, abriendo así una historia tripartita donde cada personaje esconde luces y sombras, todo ello englobado en un ambiente claustrofóbico donde la culpa se erige como una gran amenaza. Pero Antonio Parra Sanz es mucho más que un escritor de misterio, no obstante ha ganado premios literarios de narrativa corta por toda la geografía española, donde se incluyen algunos tan prestigiosos como el Barcarola, y se confiesa admirador de obras como La Regenta y Cien años de soledad. Además, ha publicado la novela Ojos de fuego, así como los libros de relatos Desencuentros, El sueño de Tántalo y Polos opuestos. También ejerce como crítico literario en el suplemento cultural “Ababol” del diario La Verdad. Conozcamos algo más de él. |
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Definiendo el Apocalipsis Foto: Ignacio Borgoñós
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"Suele decirse que lo prometido es deuda (aunque a veces, y sobre todo en España, lo prometido es duda), así que aquí tenemos la última novela del escritor madrileño Antonio Parra Sanz. Lo anuncié hace unas semanas, cuando reseñaba en este mismo espacio su colección de relatos Polos opuestos. Y cumplo. Y cumplo, además, con enorme orgullo, porque Apocalipsis 17,1 es una maravilla desde el punto de vista narrativo: una obra tensa, con personajes muy bien concebidos y dibujados, y con situaciones no sólo creíbles sino angustiosamente creíbles, que el autor cincela con su plumín para nuestro espeluzno.
Crear
un parque temático dedicado a lo tétrico y la muerte parecía una buena solución
contra la crisis, hasta que todos los suicidas del país deciden acudir a
despedirse del mundo en sus instalaciones. El caso se lo ofrece Fernando Lalana
a su detective y ex legionaria Lola Andrade, quien con una primera persona
desbordante narrará sus curiosas andanzas en esta originalísima investigación
en la que no faltará un buen número de sorpresas. Y es que hay personajes que,
a pesar de su nombre, se empeñan en resultar tremendamente atractivos.
La
hija de Fajardo el Bravo es seducida por un mago italiano de los colores, y a
las espadas corresponderá con tintes, pendones e ingenio. Salvador García
Jiménez entra en la Historia de Lorca con una novela dinámica y muy
entretenida, cuyos beneficios van destinados a los damnificados de la Ciudad
del Sol. Amén del propósito solidario, el placer de su lectura dejará al lector
un regusto satisfecho, porque los avatares de Thomaso Donati para conseguir el
amor de doña Blanca son una antología de inteligencia y pundonor.
En
la casa del relato como género hay sótanos oscuros, pérgolas floridas, salones
grandilocuentes y dormitorios peculiares, habitaciones como las que diseña
Cristina Peri Rossi, y en las que lo usual es lo extraordinario, porque los
personajes de estas diez piezas son una obra en sí mismos, desde el zoólogo
animalizado hasta el generoso ladrón de bancos, o los doctores solidarios y una
lesbiana engañada. Diez estancias pintadas con la calidad literaria, alguna que
otra sorpresa y un lenguaje muy preciso que sorprenderá al lector en cada
página.
Torrencial novela del
mazarronero Pedro Espinosa García que muestra un viaje iniciático en busca de
un libro sagrado al tiempo que desentraña las campañas de los árabes en el
norte de África y sus primeros tratos con los visigodos, prólogo del proceso de
conquista que los tendría entre nosotros siete siglos. Desde Damasco hasta
Hispania, Yumán y Abdelaziz atraparán al lector en una narración vertiginosa,
no exenta del obligado rigor histórico, y que profundiza también en las raíces
religiosas, sociológicas e incluso lingüísticas del Islam.
Las
Vegas, años 50, los solucionadotes de problemas emergen del desierto, las
estrellas de Hollywood alternan con la mafia más refinada, y sólo los
detectives inteligentes sobreviven entre
cámaras y pruebas nucleares. Eddie Bennett, alias el Figura, es un hombre con
contactos, algo impagable en esta época retratada magníficamente por Javier
Márquez Sánchez, con un ritmo vertiginoso; sólo por el pasaje en el que Bennett
y John Wayne se conocen, ya merece la pena leer esta novela, además de que no
hay una sola página de respiro.
El
detective Zarco, cuarentón, solitario y gay, se refugia en la mediterránea casa
de su amiga Marina, ignorante de que entra en los enigmáticos dominios de un
extraño pedicuro, una fámula vengativa y una estirpe de gemelas monocigóticas.
Marta Sanz juega con las sombras, con la niebla de los recuerdos y con
inconfesables secretos en esta novela en la que Zarco parece un convidado de
piedra, sólo sacudido por la voz de su ex, Paula, y el deseo de su actual,
Olmo, sus dos únicos salvavidas.
Algún
tiempo después de publicar Mira si yo te
querré, o lo que fue lo mismo, tiempo después de ganar el Premio Alfaguara,
Luis Leante, repleto de esa humanidad y prudencia que siempre le caracterizan,
me confesó que sentía inquietud y temor ante la publicación de su siguiente
novela, que le daba cierto miedo la acogida que pudiera tener entre los
lectores, a quienes no quería decepcionar. Luego llegó La luna roja y tanto la crítica como esos lectores se rindieron a
la brillantez del autor caravaqueño, porque detrás de aquella historia se
camuflaba un escritor de magnitudes inmensas, capaz de dirigir varias líneas
argumentales con mano maestra.
Porque
había una vez, y siempre habrá, un cuento, una Sherezade, un verso, una
ilusión, por ello escribe Natalia Carbajosa, porque las tradiciones siempre han
inquietado al ser humano tanto como los tesoros escondidos o las muertes
sorprendidas y juguetonas. Y también porque los sueños no tienen fecha de
caducidad, a todo ello le debemos esta veintena de poemas certeros y quietos,
como una narración detenida al calor de una hoguera que nos perdone la vida y
nos regale un nuevo amanecer en las arenas de nuestros desiertos particulares.