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jueves, 9 de marzo de 2017

VII SEMANA LITERARIA IES MEDITERRÁNEO - LUIS LEANTE

“Todos somos materia literaria, bien como modelos para otros escritores, bien como contadores de historias”
 
         Seis años después de aquella primera edición de la semana literaria, Luis Leante regresaba a nuestro centro, cerrando así el círculo, y esta vez fue presentado por la profesora Gracia Martínez, nacida, como él, en Caravaca, amiga y cómplice del autor que, emocionada, recordó la infancia de ambos y las vivencias que durante esa época compartieron.

Gracia habló del joven Luis, del profesor de Latín y del escritor, homenajeando al autor tanto como a la persona, señalando que la literatura ha formado parte de la vida de ambos, y además contó con la ayuda de algunos alumnos, que expusieron con brillantez tanto el argumento como los personajes de la saga del detective Justino Lumbreras.

Una vez que Luis tomó la palabra, comenzó hablando de la importancia de los orígenes a la hora de convertir el mundo en el que vivía en un mundo literario, por eso siempre muestra tanto respeto por la memoria y la infancia, porque de ahí surgirían luego las historias que se convierten en argumentos literarios. Y remarcó a todos los alumnos la importancia de la etapa que están viviendo ahora, porque será ella quien les suministre luego las razones de su existencia y su futuro.

El autor reconoció también que utiliza la literatura para curar heridas, y de una de esas heridas surgió la saga de Justino Lumbreras, en el que Luis volcó algunas de las dificultades profesionales por las que atravesó en ciertos momentos de su vida. Pero eso sí, lo hizo sin olvidarse del humor, porque el humor es salvador, de ahí que en las novelas de este peculiar detective tengan ese constante toque humorístico.


El gran Caruso, continuó, recoge dos de sus grandes pasiones, por un lado la de contar historias y por otro el amor por los teatros, por las salas en las que se representaban otras historias, y a las que homenajea sobradamente en la novela. Sobre la trama, pero también sobre sus costumbres a la hora de escribir, versaron las primeras preguntas que recibió, y que fue respondiendo durante casi treinta minutos en los que hubo tiempo para regalar recomendaciones lectoras a los alumnos, consejos para jóvenes escritores e incluso para desear, dado el día que era, que las conductas sexistas desaparezcan de una vez por todas de nuestra existencia.


 
 


martes, 7 de marzo de 2017

VII SEMANA LITERARIA IES MEDITERRÁNEO - MARIANO MARTÍNEZ

“Salchichón, desensalchichonízate”

         Con este divertido trabalenguas daba comienzo el actor Mariano Martínez a la segunda jornada de nuestra semana literaria, demostrando a los alumnos de 2º de ESO que con los versos también se puede jugar. Previamente, y caracterizado como un trovador renacentista, recibió a todos los asistentes uno por uno, con la correspondiente genuflexión, tal y como mandan los cánones del decoro.

Eso, sí, antes de iniciar su recital, fue presentado por el profesor Jesús Villalobos, que habló de la importancia de la poesía en estas jornadas, tal y como demuestran los autores participantes y el hecho de que los alumnos hayan leído una antología de textos poéticos elaborada por los propios profesores de Lengua del centro. Jesús dio a conocer la trayectoria de este actor, afincado en Elche, y que ha tenido la oportunidad de actuar por media España e incluso allende los mares, con sus monólogos y adaptaciones de obras clásicas.

Mariano Martínez logró, con trabalenguas como el del salchichón y otros romances poéticos, conectar de inmediato con los alumnos, demostrando así que la unión de la poesía, el teatro y el humor es una combinación prácticamente infalible, y por si fuera poco, le ponía la guinda de la música, con intervenciones de coros que homenajeaban a los poetas recogidos en la antología.

Pero el juego poético fue un punto más allá, porque los alumnos pudieron participar eligiendo unas cajas preparadas por el autor, en cuyo interior aguardaban unos versos o el título de un poema, y quiso el azar que el primero de ellos correspondiera al poema Llámame, de Jesús Villalobos, quien realizó la lectura del mismo rivalizando en calidad declamatoria con el propio actor.


Continuando con ese juego, el trovador recordó figuras tan emblemáticas como las de Rafael Alberti, Antonio Machado, Federico García Lorca o Miguel Hernández, y animó a los alumnos a que subieran al escenario para leer los poemas elegidos. El acto se completó con otros versos de Rafael Morales, Carmen Conde, Felipe Benítez Reyes, Roger Wolfe o Luis Cernuda, y el propio Martínez puso el cierre con un poema de Jaime Gil de Biedma dedicado a los alumnos, en los que el poeta se lamentaba de la fugacidad de la juventud. Una mañana repleta de sensibilidad poética y musical que no se olvidará con facilidad.




lunes, 6 de marzo de 2017

VII SEMANA LITERARIA IES MEDITERRÁNEO - FRAN FERNÁNDEZ

“Todos tenemos canciones dentro, la aventura de la vida consiste en hacerlas salir.”

         Así de profundo y sentido se nos presentó el cantante Fran Fernández, llegado desde Madrid, con una escala en Alicante y dos conciertos muy recientes a sus espaldas. Con esos versos llegó también a esta primera sesión el autor del poemario El arte de tocarte, que tanta expectación despertó entre los alumnos de 4º de ESO tras su lectura.

         Fran unió en una sola velada música y poesía, o lo que es lo mismo, el sentimiento puro, porque para él eso es la poesía, un ente vivo como el agua, y aquél a quien no le gusta será porque aún no tiene la suficiente sed. Pudimos hacerle algunas preguntas acerca del tema elegido para este poemario, que ha sido su primera obra literaria, y defendió la elección del amor y la intimidad porque son, posiblemente, los dos motores más potentes que mueven la existencia humana.

         También nos habló de lo importante que es para él poner toda la pasión posible en su trabajo, para él y para todos, e invitó a los alumnos a que, hagan lo que hagan en la vida, se empleen siempre con mucha pasión, porque sólo así estarán más cerca de conseguir sus sueños, tal y como hizo él, que de pronto pasó “de la balsa de estudiar al barco de la música”, un barco que no ha abandonado aún y que le está proporcionando agradables travesías, tanto por España como por Hispanoamérica.

         La explosión llegó justo cuando los alumnos empezaron a levantar un bosque de manos, seguido de las preguntas correspondientes: a quién van dedicados los versos, si son reales, cuántas mujeres hay en el poemario, por qué se habla de penumbra, luz y oscuridad, cuáles son sus autores favoritos, literarios y musicales, y así hasta casi una treintena de preguntas que él respondió con mucho cariño justo antes de regalarnos tres canciones.


         Por primera vez en siete años, nuestra semana literaria se convirtió en un escenario en el que un hombre (un poeta) y una guitarra, se volvieron el centro del universo por unos minutos, al menos para un puñado de adolescentes y otro puñado de profesores.









VII SEMANA LITERARIA IES MEDITERRÁNEO - JULIÁN MONTESINOS

“El profesor es un psiquiatra de la lectura, y en él cada alumno encontrará a un asesor, un amigo, un orientador literario.”

         Con estas palabras se presentó Julián Montesinos en la inauguración de la séptima semana literaria, justo tras las palabras de bienvenida que nos dedicaron nuestra directora, Inés Iglesias, y el concejal de Educación y Cultura del Ayuntamiento de Cartagena, David Martínez, que empuñó el verbo que mejor debería encajar con la palabra literatura: disfrutar.

         Y eso es lo que hicieron los alumnos de 3º de ESO a partir de ese momento, disfrutar con las palabras de quien se denomina como un profesor –apasionado por su trabajo, eso sí-, que de vez en cuando escribe algún libro. Julián es poeta, y también ha dado clases de protocolo en la universidad, dejó una huella imborrable en la carrera de nuestra profesora Eugenia Pérez y ahora centra todo su afán profesional en contagiar el amor por la literatura, por eso es una persona tan especial.

         A medida que Julián hablaba, comenzó a hacer“puenting textual”, es decir, a huir de las notas que se había preparado para la ocasión, y se dejó llevar ante un auditorio que le escuchaba con embeleso afirmar que la novela Pintaré un grafiti en tu corazón nació de unas circunstancias vitales y personales demoledoras del autor, que le llevaron a aferrarse a la escritura como a una liana, como si fuera lo único que podría sostenerle en mitad del caos en el que amenazaba con convertirse su vida.

         Por fortuna, todo mejoró, pero de esas experiencias personales él pasó a la literatura, porque todo lo que nos rodea es susceptible de convertirse en materia literaria, lo bueno y lo no tan bueno, acaso sea ésa la virtud, y también la maldición, de todo escritor.

         En ese momento llegaron las preguntas, acerca de los personajes, las relaciones que se dan entre ellos, lo que era real y lo que no, la identificación del autor con algún personaje, las preferencias por alguna de sus propias obras… Preguntas todas para las que Julián tuvo una respuesta paciente, porque no en vano defiende también que lo mejor para ir de un punto a otro no es la línea recta, sin los meandros, porque en las curvas están las sorpresas de las que carece la propia línea recta.


         Tal y como nos prometió, volveremos a tenerle con nosotros cuando haya escrito esa novela juvenil que está brotando con tanta fuerza de su imaginación.





ANNA GRIMM, INVESTIGADORA CRIMINAL - MONTSE SANJUAN


(LA VERDAD, "ABABOL", 4/3/2017)

sábado, 25 de febrero de 2017

BEBOP CAFÉ - LUIS SÁNCHEZ MARTÍN

Anillo de Moebius

            Para quien se pregunte si una nota anónima en el parabrisas de un coche puede voltear toda una existencia, la respuesta está en esta novela, la clave la tiene Luis Sánchez Martín porque él sí ha conseguido voltear la vida de Fran, y hacer que todo su universo se tambalee a partir del hallazgo de ese mensaje anónimo. Porque la realidad siempre puede verse trastocada por los demás, sobre todo si a ello contribuyen un pasado tempestuoso y una ruptura sentimental que aún parece estar un tanto lejos de cerrarse.

            A ello ha de contribuir, naturalmente, la curiosidad del personaje, capaz de dejarse llevar por ella y arrastrarse tras una espiral alucinatoria que le devolverá una vez más a Granada, acaso el lugar donde una vez intentó ser feliz y también donde empezó a gestarse el principio del fin. Más o menos al producirse ese nuevo viaje de Fran es cuando Luis Sánchez Martín le da un acelerón a su prosa y a la trama, y obliga al lector a seguirle en una carrera sin fin y repleta de sorpresas como las que nos proporcionan dos personajes esperpénticos como cierto enano y cierto transexual que desempeñarán un papel fundamental en los nuevos tiempos que padece Fran.

            Una novela que bordea el tortuoso camino entre la realidad y la alucinación, pero con la sapiencia suficiente como para alimentar el misterio en el lector casi tanto como en el propio personaje. Podríamos decir que asistimos, desde el asiento de atrás, a una especie de “road movie” de la conciencia en la que las curvas a veces son anillos de Moebius que nos devuelven al punto de partida, aunque muy zarandeados y con el cerebro boca abajo. Una lectura ágil, una apuesta desafiante de ésas que vienen muy bien de vez en cuando en la literatura y cuyo final arrancará al lector más de una exclamación de asombro.

Bebop Café. Luis Sánchez Martín.
Boria Ediciones. Murcia 2016. 172 págs. 14 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 25/2/2017)

domingo, 19 de febrero de 2017

miércoles, 15 de febrero de 2017

CUENTOS SUSPENSIVOS


Dentro de muy poquito se pone a la venta mi nuevo libro de relatos, Cuentos suspensivos. Desde aquí mi agradecimiento a La Fea Burguesía Ediciones por la confianza.


http://www.lafeaburguesia.es/project/cuentos-suspensivos/


sábado, 11 de febrero de 2017

COMO METEORITOS - ALEJANDRO AMELIVIA

El poder del relato

Resultado de imagen de como meteoritos alejandro amelivia            Dice Alejandro Amelivia en uno de sus relatos que las golondrinas caían al suelo como meteoritos, mostrando así la capacidad de crear un ambiente asfixiante y rural que es percibido de un plumazo por el lector. Y de eso se trata en estas nueve piezas, de lograr espacios narrativos muy particulares, de aire faulkneriano algunos, todos norteamericanos, hasta alcanzar atmósferas densas, con personajes muy bien perfilados y argumentos potentes, demoledores incluso.

            Un tipo que aprovecha los sueños para realizar sus venganzas, la desidia de un alcohólico incapaz de cuidar a un niño, un viejo desencantado atraído por la belleza indómita de una artista hippy, un pueblo que rechaza a los forasteros hasta límites insospechados, el deseo de poder escapar de la muerte, la soledad del campo y el miedo a lo desconocido, una médium que atrapa a los incautos valiéndose de su necesidad de hablar con los muertos. En todos los casos hay un persistente aroma a fracaso, como si los seres de estos cuentos estuvieran ya tocados por el malditismo de lo inevitable.

            Pero eso sí, con una sobresaliente calidad literaria en la que a veces se alternan las voces narrativas, como en La fatiga de los materiales, uno de los más destacados porque esa fatiga no es más que el miedo a la vejez disfrazado de la heroicidad de reparar la vieja casa y conquistar a la joven vecina. Una calidad que en otras ocasiones viene marcada al ceder el autor el protagonismo a los diálogos, como en La chica de mis sueños, o al mostrar una prosa dura y desgarrada para construir el relato más demoledor, Kentucky Gentleman, que le dejará a cualquier lector una profunda amargura en el alma.

            Un puñado de historias que alcanzan un valor literario fuera de lo común, y que una vez más demuestran la capacidad de autores como Alejandro Amelivia para ilustrar el potencial del relato breve español.

Como meteoritos. Alejandro Amelivia.
Talentura. Madrid 2015. 150 págs. 13 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 11/2/2017)

domingo, 5 de febrero de 2017

sábado, 28 de enero de 2017

LOS DÍAS HUMILLADOS - RUBÉN CASTILLO

En el infierno

Entrar en la mente de un secuestrado, compartir sus vivencias al tiempo que asistimos a las palabras y justificaciones de sus captores, así podría resumirse el argumento de esta nueva novela de Rubén Castillo, aunque correríamos el riesgo de quedarnos cortos. Haciendo gala de una técnica que domina y que ya ha empleado con igual brillantez en obras anteriores, el autor prescinde prácticamente de un narrador externo, y deja la acción de la novela en manos, y sobre todo en boca, de sus tres personajes, los militantes etarras Julen y Patxi, y el empresario secuestrado, José María.

Han pasado los años después de los últimos mordiscos de la banda armada y sigue siendo difícil escribir sobre un tema que se mueve entre demasiadas heridas abiertas, por eso es admirable la valentía de Rubén Castillo, que no se anda con paños calientes y le ofrece al lector la posibilidad de escuchar los razonamientos de quienes hicieron de la violencia el santo y seña de su lucha, y escuchar también a una de sus víctimas. Julen y Patxi son dos caras de una moneda que ha quemado durante décadas el bolsillo de los gobiernos españoles, porque uno, algo más cultivado, trata de justificar la lucha desde un plano ideológico, mientras que el otro, más asilvestrado, empuña únicamente las amenazas y la violencia.

En medio de ambos, la víctima, a quien apenas oímos hablar pero en cuya mente se nos permite entrar en algunas ocasiones, una mente que intenta comprender lo que ocurre por muy difícil que sea su asimilación, y en la que flotan los millones de preguntas que todos nos hicimos durante aquellas barbaries de los años del plomo. El propio Rubén ha reconocido que esta historia se asomó a su cabeza al tiempo que se vivieron dos de los episodios más execrables del terrorismo vasco, el interminable secuestro de Ortega Lara y la captura y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Una novela corta que no invita precisamente a la carrera, sino que nos exige demora en su lectura, porque el tema lo merece y el ambiente opresivo del zulo también parece reclamarlo. Las voces, los diálogos, son magistrales, como ya se ha dicho, y eso sin olvidar la sombra que se cierne sobre los tres hombres, la amenaza constante de la llegada de Idoia, la líder del comando, que de una forma u otra pondrá fin a lo que el lector ha presenciado. Nunca el infierno estuvo tan bien mezclado y transmitido al lector.

Los días humillados. Rubén Castillo.
MurciaLibro. Murcia 2016. 103 págs. 8 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 28/1/2017)

LAS TIERRAS DEL OCASO - JULIEN GRACQ


(LA VERDAD, "ABABOL", 28/1/2017)

domingo, 15 de enero de 2017

NEFANDO - Mónica Ojeda


(ABABOL, "LA VERDAD", 14/1/2017)

lunes, 5 de diciembre de 2016

DOCE LUNAS - JUAN JACINTO MUÑOZ RENGEL

Con motivo de la publicación de su última novela, El gran imaginador, hemos tenido la oportunidad de charlar con Juan Jacinto Muñoz Rengel, que nos habla de esa última creación y de su pasión por la literatura. Una conversación más que interesante.

DOCE LUNAS
JUAN JACINTO MUÑOZ RENGEL
EL GRAN IMAGINADOR


1)    Esta novela es radicalmente diferente a lo que ha hecho con anterioridad, ¿cómo podemos catalogarla?

Siempre he intentado escribir libros distintos los unos de los otros. Hay escritores a los que admiro que solo escriben una y otra vez el mismo libro, perfeccionándolo, haciéndolo cada vez mejor. De una forma muy temprana me di cuenta de que ese no podía ser mi caso, tenía demasiadas dudas sobre qué escribir o quería escribir demasiadas cosas. Hasta que comprendí que también se puede construir una identidad —una voz, una singularidad, un imaginario personal, como queramos llamarlo— desde la propia diferencia: mis libros publicados han ido perfilando poco a poco cierta forma, ciertos rasgos comunes, un conjunto que yo mismo no soy capaz de percibir y que empieza a dibujarme. Lo que tiene de paradójico esta última novela es que, siendo distinta de todo lo anterior, al mismo tiempo incluye algo de cada uno de mis libros. De El asesino hipocondríaco toma el humor y la excentricidad del personaje; de El sueño del otro, los juegos de espejos y el concepto de realidad como una consecuencia de la ficción; la fusión entre lo histórico y lo futurista ya podía encontrarse en De mecánica y alquimia; están también las ideas de corte borgesiano de 88 Mill Lane; y no faltan los seres imposibles y los alienígenas, como en El libro de los pequeños milagros. Creo que han sido varios los factores que han hecho que esto haya sido posible. Por un lado, la considerable extensión de esta novela. Por otro, el tiempo que me ha llevado escribirla, lo que la ha hecho convivir con la escritura de todos los demás títulos. Y, por último, que El gran imaginador es de alguna manera un libro de libros, un libro de géneros, donde intento cruzar las formas de la literatura con las manifestaciones más populares y lúdicas. Me sería muy difícil catalogar esta obra con una sola frase. Pero si tuviera que hacerlo diría que se trata de una novela histórica con una trama de realismo fantástico.

2)    ¿Quién nació primero, la historia o el personaje de Nikolaos Popoulos?

Desde el principio tenía claro que mi protagonista recorrería el Mediterráneo del siglo XVI, en busca de algunos de los acontecimientos y de los personajes que, desde mi punto de vista y de una manera simbólica, dan inicio a la Modernidad. Sin embargo, con esos elementos el resultado habría sido tan solo una novela histórica, demasiado rígida, que no acababa de parecerse a lo que intuía que tenía dentro de mí y no sabía aún como extraer. Transcurrieron los primeros años de documentación y, al fin, di con la idea que necesitaba: mi personaje, Popoulos, tenía que ser un imaginador sin límites. Esa hipótesis imposible convertiría toda la novela en fantástica. Y, al mismo tiempo, era lo más coherente: podría hablar de los orígenes de la ficción desde la ficción misma, desde de la más pura y excesiva imaginación. Y, de este modo, el viaje a través de los distintos géneros literarios también quedaba asegurado.

3)    Ha confesado que ésta es la novela de su vida, ¿cómo se lleva convivir todo este tiempo con una criatura literaria como El gran imaginador?

El mayor desafío de esta novela se encontraba precisamente en este planteamiento. Tenía que medirme en todo momento con el mayor soñador de todos los tiempos, con un imaginador sin ninguna de las limitaciones con las que nacemos todos los seres humanos. Se trataba, por supuesto, de una competición desigual y de partida imposible. Pero aun así me ha llevado en muchos casos al límite de mis fuerzas y al borde de la crisis. Por suerte, Popoulos es también un personaje entrañable y generoso, con quien después de una década de convivencia he trabado una estrecha relación de amistad. Ahora lo echo de menos cada día.

4)    Realismo, imaginación, ficción, ¿con cuál de las tres se quedaría?

Entiendo que la ficción es un intento de conciliar la realidad con lo imaginado. La ficción lo es todo. Es nuestro único instrumento para conocer la realidad. Tanto las hipótesis científicas como los conceptos filosóficos son ficcionales, conjeturas provisionales que nos son de utilidad durante un tiempo, aunque nunca alcanzaremos la cosa en sí, el noúmeno. Y creo que ahí radica la principal función de la literatura. La literatura aspira a mostrarnos cómo es, cómo se ordena y de qué manera se aplica sobre el mundo la jerarquía de la ficción. Cuáles son los distintos grados de veracidad de todo lo que ocupa nuestra mente, desde personajes históricos a los que nunca hemos visto, pero en los que creemos, como Vlad Tepes, príncipe de Valaquia, o Erzsébet Báthory, la Condesa Sangrienta, hasta personajes legendarios como los vampiros, o literarios como Drácula, en los que no creemos, pero que sin duda también forman parte de la realidad de un modo diferente. O los recuerdos. O las ideas abstractas, como la teoría cuántica de campos, el principio de incertidumbre, el amor, la verdad, las leyes bursátiles o la noción de mí mismo.

5)    ¿Alguna vez se ha visto sometido a los impedimentos para escribir que asaltan a Popoulos en algunos momentos de la novela?

En realidad, la maldición que parece perseguir a Popoulos es una metáfora de todo lo que frustra las intenciones literarias del escritor en particular —los compromisos sociales, familiares y laborales, la necesidad de tener que ganarse la vida con algo distinto de su verdadero trabajo, la tiranía del cuerpo sobre la mente, que lo arranca de su mundo interior una y otra vez— y las aspiraciones de cualquier persona en general. Quién no ha sentido alguna vez cómo su vida se dirige en una dirección distinta a la que había planeado, cómo van quedando atrás los sueños y lo verdaderamente importante, cómo nos convertimos en alguien que no se parece a quien de verdad somos o creíamos ser, y nos vamos rodeando de obligaciones que seguirán frustrando en el futuro nuestros deseos por el resto de los días.

6)    En el libro se percibe un gran homenaje a la literatura, especialmente a algunos clásicos, ¿qué supuso para usted la lectura de los mismos?

Sin ellos no sería quien soy. Al fin y al cabo, un noventa por ciento de lo que somos está hecho de imaginación. Todos los libros que aparecen en mi novela, de una manera directa o subconsciente, forman parte de mi mundo interior, tanto como mis propias vivencias y recuerdos, que después de todo en gran medida estarán adulterados. Somos lo que vivimos, pero también somos lo que leemos. Y, por supuesto, sin esas lecturas El gran imaginador nunca habría llegado a existir.

7)    De las múltiples situaciones y lugares que aparecen en la novela, señale qué fue lo más dificultoso a la hora de su creación, y qué otros momentos le resultaron más sencillos o placenteros.

Me supuso grandes desvelos la búsqueda del narrador idóneo para conducir una historia como esta. En concreto, me di cuenta de la dificultad a la que me enfrentaba después de concluir el primer capítulo, que está narrado con un tono elevado y con mucho vuelo, porque no acertaba a encontrar la forma de descender para contar el siguiente, que escribí innumerables veces. El problema era que necesitaba un narrador muy flexible, capaz de adaptarse a todas las situaciones, de cambiar de registro y atemperar su tono, de hacer barridos panorámicos o introducirse en el universo de lo microscópico, de adecuarse a los cambios de géneros y de pasar del humor al drama o al terror. Otro de los retos técnicos del libro era doblegar la ingente cantidad de información que debía manejar. No me importaba que la abundancia de personajes, escenarios y detalles históricos confiriesen un cariz exuberante a la novela, porque era parte de su naturaleza esencial. Pero tuve que luchar para que siempre hubiera una trama en movimiento en el primer plano, una historia y una acción sucediendo ante el lector, y que los datos se mantuvieran serenos en un conveniente segundo plano, sin entorpecer la experiencia de la lectura.
Por otra parte, disfrutaba muchísimo cuando, después de vencer estos y otros obstáculos, y tras predisponer una situación durante páginas y páginas, llegaba por fin donde en realidad siempre había querido estar: entre mis episodios favoritos se encuentran la invasión extraterrestre de la capital del Imperio Otomano, las perversiones de la Condesa Sangrienta o los disturbios del gólem en Praga.

8)    El encuentro entre Popoulos y Cervantes es verdaderamente antológico, ¿alguna vez tuvo usted un encuentro así con un escritor al que admirase?

Sería difícil asemejar un encuentro así, si tenemos en cuenta la talla del escritor en cuestión, que ambos se hallaban en el centro de la más memorable y sanguinaria batalla que vieron los pasados siglos ni esperan ver los venideros, y la desatinada escena en la que los hago coincidir. En una ocasión conocí en persona a José Saramago, justo después de que hubiera sido jurado del Premio Clarín Alfaguara de Argentina, en el que El asesino hipocondríaco resultó finalista, y poco antes de morir. Pero el encuentro no duró más que unos segundos. No obstante, no pierdo la esperanza de que la vida pueda reservarnos sorpresas tan épicas como las de Nikolaos Popoulos.

9)    Y ya que hablamos de Cervantes, ¿hasta dónde llega su admiración por él?, ¿sería igual la historia de nuestra literatura de no haber existido El Quijote?

No, no lo sería. Para mí es el hombre que inventó la ficción. Al menos la idea de la ficción y la novela contemporáneas. Mezcló y reinventó como nadie los géneros literarios, y de alguna manera mi libro nace como un homenaje a esa hazaña, y de la pregunta de cómo podría un escritor hoy abordar un intento semejante de hibridación de géneros populares, en pleno siglo XXI. Y no olvidemos que El Quijote está recorrido además por la metaficción. Resulta gracioso advertir cómo algunos autores creen haber recién inventado determinados recursos metaliterarios, que no son ni la sombra de los que ya empleaba Cervantes hace cuatrocientos años. Él fue sin duda, como mi personaje, un escritor anacrónico, incomprendido y adelantado a su época.

10) ¿Cómo cree que encajaría en el mundo de hoy un personaje como Popoulos? ¿Cree que hay gente así a nuestro alrededor, y sobre todo, cree que somos capaces de percibirlo?

No podría haber nadie igual, por cuanto su capacidad no es menos fantástica que la de Funes el memorioso. Todos necesitamos apoyarnos en los descubrimientos de los demás para imaginar algo nuevo, en eso se fundamenta la civilización. La historia y el progreso comienzan con la palabra escrita y ni médicos, ni científicos, ni músicos ni escritores pueden crear desde la nada. Aun así, desde luego, el mundo está lleno de imaginadores. Imaginadores de distinto grado y condición, pero que tienen en común con Popoulos la riqueza de su mundo interior y que, con probabilidad, son incomprendidos y maltratados por su entorno inmediato.

11) Imagino que tras esta novela se habrá tomado un respiro antes de embarcarse en otros proyectos, ¿o tal vez no?

Sí, mi cabeza ha decidido tomárselo por mí. Aunque ya me rondan tres o cuatro ideas distintas para novelas cortas. Lo que ocurre es que, después de tantos años de compromiso y disciplina con este proyecto, no quiero forzarlo, quiero que la idea se acabe imponiendo sola. Eso sí, después de tantos centenares de páginas y de tantos años de documentación, no contemplo otra cosa que no sea breve.

12) ¿Cómo convencería a un lector que no conozca su obra para que se acerque hasta esta novela?


Le diría que si es entusiasta de lo histórico, de lo fantástico, de la ciencia ficción, de la literatura de terror o de las aventuras, quizá este sea su libro. Eso sí, que no espere encontrar uno solo de esos géneros ni que la novela se ciña a las normas tradicionales de cada una de las categorías. A cambio, le garantizaría que he intentado escribir una novela que apele al más puro placer de la lectura, capaz de recuperar aquellas sensaciones inigualables que todos sentimos con los primeros libros que cayeron en nuestras manos. Todo lo que yo pueda haber sacrificado con la escritura de este libro, todo lo que pueda haberme esforzado o haber padecido, así como todo lo que he disfrutado, ha sido con el único objetivo de que mis personajes y sus andanzas consigan ilusionarlo, involucrarlo, hacerlo vivir, sufrir, amar, viajar y soñar con ellos.