sábado, 16 de enero de 2010

CRÍTICAS LITERARIAS - ÁNDRÉS PÉREZ DOMÍNGUEZ




Las cuerdas de la vida

Cuatro personas, cuatro seres sacudidos brutalmente por la Segunda Guerra Mundial, cuatro nacionalidades diferentes en una globalidad narrativa en la que cada uno trata de sobrevivir a la guerra exterior y a los conflictos internos que la contienda ha provocado en ellos. Con esos cuatro motores, Andrés Pérez Domínguez se alzó con el último Premio Ateneo de Sevilla, aunque, bien mirado, el premio es casi lo de menos, porque estas páginas podían conquistar cualquier otro galardón, o pasar por encima de todos los premios, tal es su intensidad y la calidad de la historia.


Rubén Castro, republicano exiliado en París arrestado por la Gestapo y confinado en Mauthausen. Anna Cavour, franco-alemana, viuda antes de su boda, tendrá que colaborar con los aliados para liberar a Rubén cuanto antes. Franz Müller, ingeniero y músico idealista, desprecia a los nazis aunque la necesidad le hará claudicar y trabajar para ellos. Robert Bishop, norteamericano de los servicios secretos, reclutador de Anna e incapaz de sobrevivir sin el bourbon. Estas pinceladas son apresuradas e injustas, porque cada uno lleva consigo un universo de recuerdos, culpas, recriminaciones y sueños, y ahí es donde entra Andrés Pérez Domínguez para desgranar la complejidad de todos ellos, posibilitando que el destino entrecruce sus vidas de forma cruel, pero narrándolo todo con un lenguaje poderoso y directo, sin adornos, crudo cuando tiene que serlo y tierno en los pocos momentos en los que la memoria permite sobrevivir al amor.


Con suma delicadeza, los capítulos alternan las perspectivas, y esa tercera voz narrativa modifica sus diversos tonos a pesar de la crudeza de lo narrado. Eso hay que agradecérselo también a la documentación, al empeño del autor por conocer lo mejor posible la época y los lugares por los que transitan sus personajes. Lo sencillo habría sido construir una novela casi histórica muy plana, con toneladas de horror en los campos de concentración e injusticias bélicas. Lo meritorio, entonces, consiste en combinar el horror de la muerte con los horrores que puede fabricarse el ser humano.


Rubén Castro sufre en Mauthausen, pero llega un momento en que las penurias físicas no son lo peor, y las penurias del alma se adueñan de una narración extraordinaria en la que se sufre por no poder amar a un país, a un trabajo, y se sufre por no dar la talla, se sufre como Bishop por engañar a los agentes, como Anna por casi olvidar a Rubén, como Franz por claudicar ante sus compatriotas. Menos mal que por encima de ese sufrimiento, la vida la resucitan las cuerdas del violín.


‘El violinista de Mauthausen’. Andrés Pérez Domínguez.

Editorial: Algaida. Sevilla, 2009. 479 páginas.

(ABABOL - DIARIO "LA VERDAD". 16/1/10)



9 comentarios:

Culturajos dijo...

Oído cocina. Si el objetivo de la crítica es hacer apetecible o aborrecible un texto, tú has conseguido lo primero.
Gracias por hablar de otros y por regalarnos tus palabras.
Salud.
Quisque quiere trabajar con Gomes.

Antonio Parra Sanz dijo...

Todo se andará, habrá que seguir de cerca los pasos del amigo Quisque.

Andrés Pérez Domínguez dijo...

Hola, Antonio. Quería dejar aquí un comentario para agradecerte la reseña. La pondré más adelante en mi blog. Me alegro de que te haya gustado el libro.
Por cierto, me apresuro a aclarar, por si por aquí se asoma algún malpensado, que no conozco de nada a Antonio Parra Sanz...
Cuento esto, Antonio, por una polémica reciente en una crítica muy dura con mi novela y con quienes hablan mal de ella. En mi muro de facebook puedes ver el enlace.
Un abrazo y gracias de nuevo,

Paco Gómez Escribano dijo...

Completamente de acuerdo con la crítica. Yo llevo 300 páginas del violinista y me parece un libro fascinante, más allá del premio Ateneo, aunque un premio siempre ayuda y a los escritores nos gusta recibirlos.
Un abrazo.

Antonio Parra Sanz dijo...

Leí la crítica, Andrés, qué quieres que te diga, esto de criticar es subjetivo siempre, pero soy de los que piensan que nunca hay que perder las formas o pasar a lo personal. Y doy fe, para quien esté interesado, de que Andrés Pérez Domínguez y yo no nos conocemos fuera de que he leído sus libros y hemos cruzado algunos correos.
Gracias por tus palabras, Paco, y bienvenido a este rincón.
Un saludo para ambos.

Rubén dijo...

Libro memorable. Y autor con un futuro impresionante. No he leído ninguna obra suya que me ha haya deparado la más mínima decepción. ¿Conocéis su libro de relatos "El centro de la Tierra"? Maravilloso.

Antonio Parra Sanz dijo...

Gracias, hermano Rubén, por la sugerencia, yo me permito ampliarla dejando aquí la entrada de la reseña que hiciste. Hay que hacerse con el libro, yo, al menos, no he leído cuentos de Andrés, así que me pondré a ello. Abrazos.

http://rubencastillo.blogspot.com/2009/07/el-centro-de-la-tierra.html

Antonio Parra Sanz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Andrés Pérez Domínguez dijo...

Pues muchas gracias a todos por vuestros comentarios, y por las recomendaciones de mis libros.
Es muy bonito sentirse acompañado.
Abrazos a todos,