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sábado, 23 de febrero de 2013

ME HALLARÁ LA MUERTE - JUAN MANUEL DE PRADA


Sosias

            Regresa Juan Manuel de Prada al panorama literario más enamorado que nunca del género folletinesco, y lo hace con una historia que se extiende en gran parte por la fría Unión Soviética que tanto castigó a los ilusos miembros de la División Azul. Ilusos no por exceso de inocencia, sino porque fueron dados de lado por el incipiente régimen franquista, y posteriormente ninguneados por el propio pueblo español, tal y como se encarga de recordarnos el autor en el último tercio de la novela.

            Dos hombres entrelazados, dos personalidades opuestas y quizá complementarias, dos coincidencias brutales del destino y una segunda oportunidad concedida a uno de ellos. Así podríamos simplificar la estructura de esta novela, pero Prada no es precisamente un autor simple, ni mucho menos, ni en sus argumentos ni, desde luego, en su escritura, que sigue teñida de un elevado nivel lingüístico y retórico digno de enconadas envidias, aun cuando en alguna ocasión caiga en un exceso barroquizante un tanto cuestionable.

            Antonio Expósito es un ladronzuelo de poca monta que se ve envuelto, junto a su cómplice Carmen, en un asesinato, y como solución se alista en la División Azul; ni fue el único que lo hizo para huir, ni tampoco el peor, sino un hombre necesitado de una válvula de escape, que encuentra en los páramos rusos a Gabriel Maldonado, su sosias físico, que no ideológico ni espiritual. Prada cifra en Gabriel los mejores ideales del movimiento, y le convierte en símbolo de un ultracatolicismo del que en algunas páginas hace una gala que resulta un tanto pedante y latosa, aunque son sólo pizcas. El demonio del comunismo, encarnado en varios traidores y en un enloquecedor súcubo estalinista, conduce a Gabriel a la muerte y le abre a Antonio una nueva existencia, porque él volverá a España usurpando la persona del amigo difunto.

            Un argumento atrayente que contribuye a impulsar los aires folletinescos de la novela, aunque no libra a Prada del maniqueísmo más evidente, este hombre no es Gabriel y su conducta le irá corrompiendo hasta límites execrables, en principio por supervivencia, pero después como si le hubiera cogido cierto cariño a la práctica del mal. Con todo, es un novelón que atrae e incita a continuar su lectura, y aunque quizá haya un par de situaciones un tanto fáciles de adivinar para un lector avezado, el talento de su autor es innegable, sólo cabe desear que en la próxima entrega abandone un poco tanto exceso dogmático y vuelva a ser el que siempre había sido.
  
Me hallará la muerte. Juan Manuel de Prada.
Editorial: Destino. Barcelona 2012. 589 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 23/2/2013)

LIQUIDACIÓN FINAL - PETROS MÁRKARIS


            Y si un justiciero anónimo decidiera acabar con el Bárcenas de turno, ¿le acogería la sociedad española como a un héroe?, algo así se plantea Petros Márkaris en esta entrega de su ‘Trilogía de la crisis’, y con esa sombra ha de lidiar el comisario Kostas Jaritos, además de ver cómo el futuro de su hija se oscurece cada vez más. Trágica actualidad la que reflejan estas páginas, porque esa justicia, por desgracia, sobrevuela ya más de una voluntad, asentándose en las conciencias de la desesperación, allí donde la ética va dejando huérfanos.
  
Liquidación final. Petros Márkaris.
Editorial: Tusquets. Barcelona 2012. 341 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 23/2/2013) 

domingo, 17 de febrero de 2013

EL DULCE VENENO DE LA LITERATURA

Éstas son las grandes palabras que me dedicó José Belmonte en el diario La Verdad.


BILLIE RUTH - EDMUNDO PAZ SOLDÁN



            Niños que reniegan de sus padres, asesinos idílicos, realidades volteadas, reveses de lo usual, trampantojos para el lector, estos son algunos de los recursos que prodiga Edmundo Paz Soldán en este volumen de relatos, formado por quince piezas que funcionan como una clepsidra de aguas a ratos turbulentas y a ratos pantanosas, en las que el lector debe ir buscando la claridad entre los retazos más intensos del desasosiego y unas existencias un tanto violentas. Una buena herencia de los grandes relatos de la literatura hispanoamericana.
  
Billie Ruth. Edmundo Paz Soldán.
Editorial: Páginas de Espuma. Madrid 2012. 150 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 16/2/2013)

LA CAJA NEGRA - MICHAEL CONNELLY


            Michael Connelly se alzó con esta novela con el último Premio RBA de Novela Negra, y con toda justicia, pues su detective Harry Bosch capea cada vez con más solidez por sus nuevas entregas. Un crimen sin resolver cometido durante los célebres disturbios raciales de Los Ángeles sobrevive dos décadas después para que este sobrio e intuitivo policía asuma que ha llegado el momento de hacerle justicia a una periodista danesa, víctima foránea también de aquella lejana ya Guerra del Golfo, y es que la justicia no debe reparar nunca en antiguas servidumbres militares.

La caja negra. Michael Connelly.
Editorial: RBA. Barcelona 2012. 393 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 16/2/2013)

viernes, 15 de febrero de 2013

OFICIO MISERABLE - ALFREDO GÓMEZ CERDÁ


Verdadera calidad

            Podría ser una sorpresa encontrarse con unos relatos de Alfredo Gómez Cerdá cuyo destinatario no fuese un público juvenil, que es al que, de momento, ha brindado su trayectoria literaria. Claro que, leyendo precisamente sus obras juveniles, tampoco podemos extrañarnos de la calidad que rezuman estas seis historias, dedicadas de una u otra forma al mundillo cruel (oficio miserable como bautiza su autor) de la escritura.
 
            Y es que Alfredo ha tomado el crisol de la creación y le ha dado las vueltas necesarias para ofrecernos una buena galería de casos, de ejemplos variopintos. Un autor obsesionado con seguir a quien compre su libro, y que termina bañándose en mitos sin saberlo, otros que quieren huir del triunfo y no lo logran, por mucho que se empeñen en “malescribir”, fugas a torres de marfil que presentan trampas de aislamiento, fenómenos del western literario con ínfulas de comprar un pueblo, premios Nobel involuntarios, quemas de manuscritos, giras interminables en hoteles solitarios.

            La trastienda de la literatura como materia literaria, pero elaborada con un gusto exquisito por parte de Alfredo Gómez Cerdá, y una potencia narrativa que encandila y arrastra como un torrente al lector. Deberíamos pedir, entre todos los enamorados de las buenas historias, una reedición de esta obra, o una redifusión masiva de la misma. Lo merece.

Oficio miserable. Alfredo Gómez Cerdá.
Ediciones de la Discreta. Madrid 2005. 159 páginas. 

lunes, 4 de febrero de 2013

LAS VOCES BAJAS - MANUEL RIVAS


La boca de la literatura

            Convertir los recuerdos en materia literaria lleva su tiempo y su proceso, hay que permitir que las imágenes y las voces se acomoden en el estrato adecuado de la memoria, antes de poder filtrarlas al papel. Que Manuel Rivas es un fiel custodio de esa memoria no es nada nuevo, sus obras muestran siempre un gran respeto por la herencia que el pasado y la tradición le regalan, y así ocurre también en esta última novela.

            La infancia y primera juventud en los aledaños de A Coruña constituyen el germen de estas páginas, por las que sobrevuelan las figuras de su hermana María, incansable y adelantada a su tiempo en todo, o de la madre, experta en emitir esas voces bajas, esas palabras dichas casi en soledad que se erigen, para los oídos atentos, en la boca de la literatura. Figuras que alternan con avatares escolares, fiestas populares, trabajos ingratos, terror cerval a los gigantes cabezudos, y la idiosincrasia gallega del padre y otros familiares, capaces por sí solos de modelar universos narrativos para llenar otra docena de novelas.

            Si hoy hubiera juglares, tendrían la retentiva de Manuel Rivas, y su capacidad para fabular sin fin, para adentrarnos en esos ambientes mágicos (no de realismo mágico, como afea el autor a los críticos perezosos) que a los gallegos les provocarán saudade, y a los foráneos una atracción sin límites por las buenas historias. El último tamo de la novela, con el meritorio Manuel trabajando en El Ideal, crece en interés sociológico, y se convierte, además, en una crónica fiel de los últimos años franquistas, las primeras sombras de la transición, y la dureza del mundillo periodístico de una época en la que trabajar en un diario era el último asidero del romanticismo, y en la que aquel joven coruñés reafirmó su afortunada vocación por la literatura, la misma que nos permite a todos seguir disfrutando de su palabra.


Las voces bajas. Manuel Rivas.
Editorial: Alfaguara. Madrid 2012. 201 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 2/2/2013)

PROSPECTIVAS - VARIOS AUTORES


            Los aficionados a la ciencia ficción están de suerte, y los aficionados a la buena literatura, también, porque esta antología a cargo de Fernando Ángel Moreno (quien además realiza un brillante prólogo) recoge casi una veintena de los mejores relatos del género, con rincones reservados para visitantes siderales, ucronías, distopías, visiones y saltos temporales, y nombres tan significativos como los de Elia Barceló, Matías Candeira, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Daniel Mares o César Mallorquí, entre otros. No es una predicción adivinatoria saber que tendrán lectores tan inquietos como satisfechos.

Prospectivas. Varios autores.
Editorial: Salto de Página. Madrid 2012. 426 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 2/2/2013)

viernes, 1 de febrero de 2013

RESEÑA DE ACABO DE MATAR A MI EDITOR

Grandes y exageradas palabras de Rubén Castillo sobre mi última novela.


Acabo de Matar a mi Editor


Rubén Castillo

Autor: Antonio Parra Sanz. Editorial: Seleer. 226 páginas. 18 €

Existen escritores que, por un misterioso dictamen del ánimo o de la afinidad, nos seducen y encandilan desde que comenzamos a leerlos. Algo en sus líneas (algo que quizá ni seamos capaces de definir) se convierte en un imán irresistible que nos atrapa, nos invade, nos convence y nos lleva a perseguir todos sus libros, allá donde estén editados, para sumergirnos en sus páginas. En mi caso, es evidente que el madrileño Antonio Parra Sanz ocupa uno de esos lugares de privilegio, tanto por sus relatos breves (Desencuentros, El sueño de Tántalo) como por sus novelas (Ojos de fuego, Apocalipsis 17,1) o sus colecciones de artículos (La linterna mágica). Ahora llega a mis manos su recentísima última producción: la novela Acabo de matar a mi editor, que nos propone una historia bien singular. Y no sólo porque sea atractiva y chocante en sí misma, sino porque lo es en relación a la anterior obra de Antonio Parra. En efecto, cuando apenas nos hemos introducido en la peripecia de Jaime Loynaz (protagonista del volumen) nos vamos dando cuenta de que es un hombre aguijoneado por afanes literarios, que lleva mucho tiempo incurso en la redacción de una novela. Y esta novela no es otra que Apocalipsis 17,1. Durante las 226 páginas de esta intensa narración se nos explica el proceso mediante el cual el personaje de Acabo de matar a mi editor se convierte en el autor de Apocalipsis 17,1. De ahí que las conexiones que podamos establecer entre ellas no sólo serán importantes sino iluminadoras, porque nos ponen ante los ojos un juego de cajas chinas de lo más sugerente. Quienes eran criaturas dibujadas por el escritor madrileño pasan ahora a convertirse en espíritus modelados por Jaime Loynaz, un tipo atormentado, incomprendido, con una vida familiar defectuosa, aficionado a unos licores que, según cree, lo auxilian en la creación... y que recibe unas visitas pintorescas, que le serán tan útiles para redactar su obra como perturbadoras desde el punto de vista personal. Si don Miguel de Unamuno escribió aquel opúsculo titulado Cómo se escribe una novela, el escritor madrileño nos propone un ejercicio mucho más fascinante: ver cómo es la vida de alguien mientras escribe una novela. Contemplarlo en el trance dificultoso, agónico, lento y terrible del parto literario. Ver la manera en que Jaime Loynaz constata lo terrible de su condición (“Cuanto más despreciable era mi comportamiento con los que me rodeaban, mejor era mi rendimiento literario”, p.111) y cómo se ve afectado por su golem, Marcos Galván (“Galardonado con el privilegio de señalar y castigar”, p.144); y, sobre todo, la forma en que su vocación de escritor lo convierte, al pasear por las calles, en un “coleccionista de almas” (p.168). En Acabo de matar a mi editor (singular crónica de una muerte anunciada), Antonio Parra Sanz logra un texto memorable, una exploración meticulosa por las cuevas del fracaso y una bitácora llena de meandros y ángulos oscuros, redactada con prodigiosa brillantez. Nadie en su sano juicio se aplica a la tarea de explicar por qué está bueno un bombón de chocolate: simplemente nos invita a que lo paladeemos. Igual haré yo. Acérquense a esta obra y lo comprenderán por sí mismos.

http://www.agitadoras.com/Febrero%202013/ruben.html

sábado, 26 de enero de 2013

MI AMOR EN VANO - SOLEDAD PUÉRTOLAS


            Soledad Puértolas vuelve a adentrarse en el universo de los sentimientos, los sueños que se rompen y los anhelos vitales, para hablarnos de Esteban, cuya existencia cambia tras un accidente que le deposita junto a otros seres extraviados, Dayana, Eugenio, Violeta o la impetuosa Teresa, quienes también se dedican a buscar su espacio mientras nos relatan sus casos por boca del protagonista. El pasado de cada uno se asoma a estas páginas, y en unas o en otras, los lectores se verán reconocidos en estos espejos tan duros como reales.


Mi amor en vano. Soledad Puértolas.
Editorial: Anagrama. Barcelona 2012. 232 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 26/1/2013)

domingo, 20 de enero de 2013

EL JARDÍN COLGANTE - JAVIER CALVO


            Una época difuminada, un Partido más desorientado que nunca, comandos terroristas huérfanos de dictador, golpes de mano, espionaje y contraespionaje en plena Transición, servicios secretos balbuceantes a punto de alumbrar al CESID. Esta atmósfera maneja Javier Calvo en una novela en la que nadie es lo que dice ser, y en la que también parecen respirarse aires clandestinos de narrativa hispanoamericana. Hay al mismo tiempo un soplo castizo, tanto en los activistas como en las fuerzas del orden, como muestra de la idiosincrasia española a la que nunca podemos renunciar.


El jardín colgante. Javier Calvo.
Editorial: Seix Barral. Barcelona 2012. 368 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 20/1/2013)

viernes, 18 de enero de 2013

PREMIO MANDARACHE 2013

Muy orgulloso de seguir formando parte de este proyecto.

Manuel Rivas inaugura la VIII edición del Premio Mandarache

El escritor gallego ha presentado en la mañana de hoy, Todo es silencio, durante el encuentro mantendio con 600 estudiantes en el Paraninfo de la UPCT
La VIII edición del Premio Mandarache ha arrancado en la mañana de hoy con el primer encuentro que el escritor gallego, Manuel Rivas, ha mantenido con los 600 estudiantes en el Paraninfo de la Universidad Politécnica de Cartagena.
En un acto previo a este encuentro, el célebre novelista ha presentado ante los medios la obra finalista de esta edición, Todo es silencio, (Alfaguara, 2010; Punto de Lectura, 2011), cuya versión cinematográfica acaba de ser llevada a las pantallas por el director José Luis Cuerda.
La concejala de Juventud del Ayuntamiento de Cartagena, Ruth Collado, y el profesor del IES Mediterráneo y miembro del grupo promotor del premio, Antonio Parra, han acompañado a Manuel durante su rueda de prensa.
La concejala ha resaltado la trayectoria sobresaliente de este escritor, entre cuyas obras destacan El lápiz del carpintero (Premio de La Crítica Española, Premio de la Sección Belga de Amnistía Internacional) o ¿Qué me quieres, amor? (Premio de Narrativa Torrente Ballester y Premio Nacional de Narrativa).
Por su parte, Antonio Parra ha destacado que una de las mayores virtudes de Rivas es la forma en la que presenta sus historias. El cariño que imprime en sus novelas también está presente en Todo es silencio, una denotada intensidad que se alterna con el desarrollo de la personalidad juvenil y la trama de tintes negros que envuelve el hilo conductor de esta historia ambientada en Galicia.
En un tono pausado y cálido, Manuel Rivas ha destacado la buena acogida que tuvo ayer el encuentro abierto celebrado en la Fundación Cajamurcia, en la Casa Pedreño de Cartagena. Asimismo, ha puesto el acento en la espontaneidad y naturalidad de esta iniciativa impulsada por la Concejalía de Juventud que pretende fomentar la lectura entre los adolescentes.
Para este escritor gallego, el entretenimiento y el conocimiento tienen cabida en sus obras. Y es que, en un sentido alegórico, se ha referido a la complejidad del ser humano, al que ha definido como un cuerpo de antónimos, razón ésta por la que la literatura se presenta como la única vía de escape para expresar esas controversias humanas. Y es que, el ADN de la obra literaria no es otro que la libertad, y un lenguaje que busca activar los sentidos, y no imponer ideas, ha concluido.
Rivas será el primero en visitar Cartagena de los tres autores que compiten este año por el democrático Premio Mandarache, organizado por la concejalía de Juventud y la red de Bibliotecas Municipales del Ayuntamiento de Cartagena.
En febrero lo hará Clara Sánchez, finalista por su novela Lo que esconde tu nombre (Destino, 2010; Booket, 2011) y en marzo Vicente Luis Mora, que compite por su novela Alba Cromm (Seix Barral, 2010).

http://premiomandarache.cartagena.es/detalle_actualidad.asp?id=52

sábado, 12 de enero de 2013

ABSOLUCIÓN - LUIS LANDERO


El gran relator

            Regresa Luis Landero con una novela muy suya, con el sello de su prosa sosegada para narrar cómo un hecho fortuito, un capricho del destino, puede cambiar para siempre la existencia de Lino, un hombre con cierta alergia perniciosa a la inmovilidad. Estructurada en tres bloques bien diferenciados, abundan en ella las digresiones que nos muestran la vida del protagonista, apelando a un grupo de personajes que intenta no desmerecer con respecto a la galería de inolvidables criaturas que el extremeño nos ha regalado en anteriores novelas. El padre de Lino, por ejemplo, hombre dotado de incontinencia verbal, capitán de una cohorte de afectados por el aceite de colza, es un hombre capaz de ruralizar Madrid llevando a su hijo a pescar a orillas de un Manzanares corrupto.

            O el señor Levin, paciente donde los haya, que no sólo le ofrecerá a Lino el que parecía el trabajo definitivo de su vida, sino que le presentará también a Clara, destinada a compartir con él toda la felicidad posible. Ellos son los dueños del segundo bloque, y su alianza parece el único vínculo fiable para frenar el nomadismo perpetuo de un Lino inconforme (que no inconformista) con casi todo lo que le rodea.

            Ese vagabundeo de Lino, que resucita cuando se enfrenta a un tipo atrabiliario para defender a una mujer, le hace sentirse en permanente estado de arrepentimiento, y ante la tragedia que crece imparable delante de sus ojos, vuelve a sacrificarlo todo en el tercer bloque de la novela, con esa huida al norte y los amagos de hallar un sucedáneo de felicidad al intentar sobrevivir en armonía con la naturaleza. Y es precisamente en estas últimas páginas donde los personajes son más parecidos al perfil de la criatura landeriana, que tanto nos ha hecho disfrutar, y donde vuelve a fluir el espíritu del gran relator de historias al que estamos acostumbrados.

Absolución. Luis Landero.
Editorial: Tusquets. Barcelona 2012. 318 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 12/1/2013)

MUERTE EN PRIMERA CLASE - J.M. GUELBENZU


            Imaginen a una Miss Marple atractiva y treinta años más joven, sitúenla en un crucero por el Nilo, con sus misterios, folklores y desapariciones, y tendrán a la juez Mariana de Marco inmersa en su caso más cosmopolita, hurgando en las miserias de la elite social, en una entrega en la que Gelbenzu le ha concedido una cierta tregua a lo legal, para sumergir a su personaje en un caos de soledades y sentimientos escondidos, e incluso dejar que le bañen un poco sombras de armarios entreabiertos o aceras que cruzar.

Muerte en primera clase. J. M. Guelbenzu.
Editorial: Destino. Barcelona 2012. 335 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 12/1/2013)


martes, 8 de enero de 2013

INVASOR - FERNANDO MARÍAS


            Irak, una guerra que nadie quiso, un médico militar que se defiende matando, un enfermero capaz de tomar decisiones durísimas para salvar a su superior, un regreso de entre los muertos, una convalecencia espeluznante y, sobre todo, una sangre nueva que busca su venganza por encima de todos los recuerdos, credos e ideologías. Fernando Marías se vuelve un maestro del terror psicológico con una novela que se acelera de forma demoledora, robándole el resuello al lector para que llegue a un final agónico, porque sólo en la agonía se hallará la verdadera solución.

Invasor. Fernando Marías.
Editorial: Imagine ediciones. Madrid 2012. 215 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 29/12/2012)

MUERTE EN EL CAFÉ GIJÓN - RUBÉN LOZA



            Toda una joya nos regala Rubén Loza con esta novela deliciosa en la que un escritor uruguayo muere en el café más señero de Madrid, y el lector no sabe bien si abundan los inocentes o si son los posibles culpables quienes mueven la narración. Alternando las voces y saltando con maestría por los pliegues del tiempo, la prosa de este autor se adapta como un guante a cada página, cada recuerdo y cada remordimiento. Un auténtico deleite con algunos pesos pesados del mundo literario asomándose en pequeños cameos.


Muerte en el Café Gijón. Rubén Loza Aguerrebere.
Editorial: Funambulista. Madrid 2012. 203 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 5/1/2013)

domingo, 30 de diciembre de 2012

GALATEA DE LAS ESFERAS


Rubén Castillo vuelve a demostrar que es un especialista en diseccionar los rincones del alma humana, con un lenguaje y unas imágenes tan envidiables como brillantes.


Como un titán desterrado

            Tal vez sea un poco pretencioso pretender resumir una vida en tres noches febriles ante un ordenador, pero si quien se lo propone es Rubén Castillo, todo puede convertirse en posible, puesto que estamos ante uno de los escritores que mejor disecciona los rincones del alma humana, uno de los más brillantes a la hora de concederle la voz narrativa a un personaje y hacerse a un lado para que su criatura vuelque ante los ojos de los lectores sus anhelos y miserias.

            Enrique Saorín no es un hombre bueno, ni tampoco un engendro del mal, es un ser atormentado por los pliegues que la existencia le ha cosido en la conciencia: un padre que lo ignoró, una madre que acaso nunca le quiso, unos congéneres que le despreciaron como rinocerontes sin ceguera, un amor esquivo y un destino marcado por coincidencias arrasadoras que le llevan a encerrarse durante un fin de semana en el instituto en el que trabaja como conserje.

            En toda la trayectoria narrativa de Rubén Castillo, y trece libros atestiguan su largueza y experiencia, no ha existido jamás un solo personaje plano, y ésta no iba a ser una excepción. Si hay algún rasgo que caracteriza a este autor, amén de la brillantez lingüística y unas metáforas por las que asesinaría más de un reputado poeta, es la complejidad con la que arma a sus protagonistas, los poliedros humanos que crea y la total ausencia de maniqueísmos. Enrique Saorín escucha la japonesa música de Kitaro, mira a sus peces de colores, y ha cifrado su vida, y la búsqueda de la perfección sentimental, en un lienzo de Dalí que reúne tantos sueños como desasosiego. Así se presenta, sumando todo el equipaje que ha tenido que echarse a la espalda, y que permite que su padre literario se explaye en fabulosos y variados registros narrativos y léxicos.

            Los juicios, en las novelas de Rubén Castillo, quedan siempre para el lector, como los asteroides narrativos del universo superior que presenta; este autor conoce los entresijos de la educación (es docente, y eso no puede olvidarse), la brutalidad de los adolescentes, las metas de los universitarios, los dobles filos de las habladurías, la desesperanza de los amores perdidos y los sueños rotos, pero también la tenacidad necesaria para que un personaje, uno solo, sostenga una novela como un titán desterrado del Olimpo del éxito. No habrá un lector que pueda quedarse impertérrito ante esta novela, porque todos tenemos bien guardadas nuestras galateas en el corazón.


Galatea de las esferas. Rubén Castillo.
Editorial: Gollarín. Caravaca, 2012. 212 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 29/12/2012)

viernes, 28 de diciembre de 2012

PRESENTACIÓN DE ACABO DE MATAR A MI EDITOR

Yo creo que hay pocas formas mejores de empezar el año.


sábado, 22 de diciembre de 2012

SÓLO FUE UN POST - NOEMÍ TRUJILLO


            De la brevedad celérica de las reflexiones cibernéticas al verso reflexivo, tamizado por los sentimientos y la revisitación. Noemí Trujillo conforma este poemario con gotas de belleza, chaparrones de cotidianeidad y chorros de corazonadas, días vividos, suspiros, cuadros, cines, experiencias compartidas, hijos y parejas, meses y años que se esconden tras los rincones, diminutos momentos de felicidad... Un gran sensibilidad puesta al servicio de la poesía y al mismo tiempo una muy buena forma de inaugurar el nuevo proyecto de la editorial Playa de Ákaba.

Sólo fue un post. Noemí Trujillo.
Editorial: Playa de Ákaba. Madrid 2012. 92 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 21/12/2012)

sábado, 8 de diciembre de 2012

LA MARCA DEL MERIDIANO - LORENZO SILVA


El puente de Greenwich

            La trayectoria de Rubén Bevilacqua está, para quienes frecuentan el género policial, más que asentada, tal y como ha quedado demostrado en las seis entregas creadas por Lorenzo Silva a lo largo de estos años, y el hecho de que ahora su último caso haya recibido el Premio Planeta no va a hacer sino darle por fin la difusión que en verdad merecen los personajes de las buenas novelas, por lo que todos deberíamos felicitarnos. Eso sin olvidar que es una figura señera de la literatura negra en el continente europeo, capaz de competir sin arrugarse con primeros espadas policiales como Montalbano, Wallander, Brunetti, Adamsberg o Jaritos, por citar sólo algunos.

            Y es que esta historia que transcurre a caballo entre Barcelona y Madrid ha supuesto en muchos aspectos la sublimación de la escritura de su autor, porque ha sido capaz de nacer y desarrollarse al amparo de cuatro aspectos que son fundamentales para el avatar diario de Bevilacqua, mejor dicho, tres que son necesarios para el brigada: lo personal, lo sociológico y lo criminal, y uno que resulta fundamental para Lorenzo Silva: lo literario.

Lo personal, lo sociológico y lo criminal

            En el ámbito personal, Vila ya ha asumido lo cruel que puede llegar a ser el tiempo, y eso le hace mirar con cierta nostalgia a los que considera sus sucesores: Chamorro y el joven Arnau; el viejo caimán procura no sorprenderse ante las sorpresas que le dispara el destino, como la muerte de Robles, compañero suyo antaño, y trata de sobrevivir a la espada damocliana del retiro, a la irrupción de jóvenes turbadoras, e incluso al recuerdo de los años que vivió en Barcelona, y a los fantasmas previos a su divorcio, sin dejar que se aleje de él el hijo al que ahora ya ha recuperado como adulto. Uno a cero.

            Pero la vida personal no es un islote, pertenece a una sociedad en la que cuesta un poco encajar, y cuyas costumbres a veces sobrepasan al brigada; las manzanas podridas en el cuerpo (la empresa, como ellos llaman a la Guardia Civil) son un espejo de otra manzana mucho mayor, con forma de piel de toro, que se agusana progresivamente y que no se ha podrido del todo porque aún queda gente de a pie dispuesta a pelear por ella. En cierto momento, Vila puede hasta admitir que roben los políticos, tal vez esté en su naturaleza, como le ocurría al escorpión de la fábula, pero se asusta si son las fuerzas del orden las que roban, porque parece que con esos actos se diluyen las últimas esperanzas. Empate a uno.

            No obstante, la profesionalidad de Bevilacqua y Chamorro, la misma que Lorenzo Silva se ha empeñado siempre en conocer de primerísima mano, es un asidero para no dejarse hundir en la tempestad que desata el inminente caos social. La fidelidad a las ordenanzas no les impide manejarse con la sabiduría que otorga la experiencia, y Rubén es capaz de coordinar varias pistas del circo de una investigación en la que parece que van siempre por detrás de quien maneja los hilos, y lo hará sin que ninguno de los egos participantes resulte herido, ni el de los Mossos d’Esquadra, ni el de la Guardia Civil, y mucho menos el de los zorros de Asuntos Internos. Hay que saber nadar muy bien entre jurisdicciones, tender puentes en vez de quebrarlos, y aunque a Chamorro le toque recoger el testigo de la opinión que a muchos españoles les ha provocado la fiebre independentista de Artur Mas, Lorenzo Silva, por boca de su hijo literario, aboga por la labor de estrechar lazos y no de romperlos, y defiende que la única frontera que debería existir entre las dos ciudades, entre ambos países, es el imaginario puente del meridiano de Greenwich. Dos a uno.
 
Brillantez literaria

            Queda entonces lo más profesional, mejor dicho, el plano artístico, el valor literario de esta novela, y no se trata, porque no se puede a estas alturas, de descubrir a un autor como Lorenzo Silva, pero sí es justo reconocer la brillantez de unas metáforas que crecen lozanas hasta llegar a la alegoría, y con las que él parece disfrutar sobremanera, como tampoco podemos dejar de señalar cierto culteranismo sintáctico en algunos párrafos, que se solapan con la naturalidad de unos diálogos en los que entra la jerga benemérita con la misma suavidad que un cuchillo en la manteca. Goleada.

            “Ningún hombre que se muera sin haber llorado alguna vez frente al mar puede decir que ha vivido”, confiesa Bevilacqua tras haber llorado ante Chamorro frente al Mediterráneo, (sólo ante ella podría abrirse así tras los años compartidos), y ésta es una buena muestra de que en estas páginas hay una historia trepidante, una profundidad psicológica de altura y mucha calidad literaria. Quienes se asusten porque una novela negra gane el Premio Planeta, amén de olvidar al gran Vázquez Montalbán, deberían felicitarse porque lo haya ganado, sin más, una novela muy buena, que no es poco.


La marca del meridiano. Lorenzo Silva.
Editorial: Planeta. Barcelona, 2012. 399 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 8/12/2012)

A LAS ÓRDENES DEL VIENTO. ANTOLOGÍA - RAQUEL LANSEROS


            Raquel Lanseros ha recopilado gran parte de la poesía que ha dado a la imprenta en los últimos siete años, y lo hace en una antología regida por el ideario poético al que nos tenía acostumbrados: el aprendizaje de lo cotidiano, los sentimientos a flor de piel y una sensibilidad capaz de hermanarse con los versos, a ratos para jugar con ellos, a ratos para bañarse en su nostalgia, pero siempre refugiándose en la autenticidad, la valentía y el amor por el género con los que encara cada poema.



A las órdenes del viento. Antología. Raquel Lanseros.
Editorial: Valparaíso. Granada 2012. 92 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 8/12/2012)

BETIBÚ - CLAUDIA PIÑERO


     Empleando en su narración un riguroso y potentísimo presente, Claudia Piñeiro entrega una historia de crímenes justicieros que han sobrevivido al tiempo, y que unirá, en su investigación, a tres periodistas muy diferentes pero con el mismo extravío vital. Nurit Iscar, la protagonista, no podría enfrentarse sola a una cadena de muertes de cuya resolución las fuerzas del orden parecen muy alejadas, como si no pudieran hacerle sombra a una buena indagación periodística. El viejo zorro Jaime Brena, y el innombrado pibe de Policiales cierran un trío narrativo de grandes posibilidades.

Betibú. Claudia Piñeiro.
Editorial: Alfaguara. Madrid 2012. 354 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 1/12/2012)

AL OESTE DEL SANCTI SPÍRITUS


Rezumando metal

            Dicen algunas voces que Dionisio Martínez ha trazado esta novela con tintes faulknerianos, y puede que tengan razón, pero adaptándolos a la idiosincrasia española y a la que predomina en La Unión y su Sierra Minera. Esta historia es mucho más que una herencia, tiene latido propio desde el mal y los odios hasta la última de sus reyertas, pero también tiene el compromiso y la fidelidad de Espinosa parta impedir que el tiempo entierre su memoria.

            Acaso sea una de las primeras veces, salvando al gran Asensio Sáez, en las que las estribaciones mineras de La Unión se transmutan en un universo narrativo poderoso, árido y salvaje, y para ello había que recurrir al siglo XIX, cuando una veta cambiaba de manos con suma rapidez en cuanto su propietario se alejaba de ella, aunque fuera para registrarla como suya. Entonces la vida se depreciaba, los rencores escapaban de las pieles y las órdenes del General eran misas latinas ante las que nadie osaba rebelarse.

            El aire serrano se vuelve asfixiante, los burdeles están llenos de trampas, bajo las camas de La Manca puede aguardar una navaja infiel, una escopeta adúltera que reordene el caos universal a su antojo. Ante tamaños desmanes, un niño no puede hacer otra cosa que huir, refugiarse en el norte de África y alimentar los deseos de venganza durante años.

            Porque ni las canas pueden tapar el ansia de justicia, sólo un cuerpo de mujer tal vez sea capaz de atemperarlo, pero antes el metal debe rezumar sangre por los poros de la tierra explotada por ingleses, oportunistas y militares, por los montes agrestes a los que había que arrancarles sus corazones a golpe de barreno. Y barrenazos son los que propina Dionisio Martínez con una escritura escueta y dura, como la propia tierra, y en la que caben muy pocos rincones para la ternura.


Al oeste del Sancti Spíritus. Dionisio Martínez.
Editorial: Huerga y Fierro. Madrid, 2012. 248 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 1/12/2012)

domingo, 18 de noviembre de 2012

LA DANZA DE LA GAVIOTA


      La desaparición de uno de sus ayudantes lleva al comisario Montalbano hasta los umbrales del tráfico de armas en esta nueva entrega del genial Camilleri. Con el mismo humor de siempre, alrededor del policía siciliano germina un desencanto sociopolítico que no es más que un reflejo de la actualidad, aunque eso no le impedirá llegar hasta las últimas consecuencias, con la cabezonería y el desprecio por los superiores que se han convertido en sus dos mayores virtudes. Sin olvidar su olfato y sus afiladas conversaciones con los otros Montalbano.


La danza de la gaviota. Andrea Camilleri.
Editorial: Salamandra. Barcelona 2012. 221 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 17/11/2012)

IRA DEI


            Apasionante intriga que enlaza crímenes del siglo XVIII con la actualidad tinerfeña de La Laguna. M. Gambín reparte la trama entre un policía, una arqueóloga, un refinado ex funcionario de Hacienda y una hábil periodista, y el resultado son trescientas páginas de un vértigo trepidante que llevan al lector hasta casi perder el aliento. Las herencias de un marqués ilustrado pueden ser muy perniciosas, hasta desembocar en todo un asesino en serie que se mueve en una atmósfera silenciosa y perfecta, como mandan los cánones de la buena literatura negra.

 Ira Dei. La ira de Dios. M. Gambín.
Editorial: Rocabolsillo. Barcelona 2012. 317 páginas.
(LA VERDAD, ABABOL, 17/11/2012)