Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta ELACT. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ELACT. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de abril de 2024

DEL TIEMPO Y SU MISERIA - FULGENCIO ANTONIO LÓPEZ AGÜERA

 

CLÁSICOS ATEMPORALES

 

Hay muchos interrogantes en los versos de Fulgencio López Agüera, ¿quién hará nuestro trabajo cuando ya no estemos? ¿Quién nos honrará en esos momentos? ¿Serán los mismos que nos llevarán flores al cementerio? Son inquietudes producto de la labor de un tiempo inmisericorde, un tiempo lleno de la miseria que cae desde la calavera que se va deshaciendo en marfileña crema.

 

“En una playa / ella te esperará / como solía. / Mientras, en la ciudad crees oír gaviotas”. Tal vez esos sean las dos caras de un reloj de arena que se voltea a voluntad, como si estuviera en las manos de un dios loco y vengativo. Entre ese universo generado por el tiempo, López Agüera coloca flores, sábanas al viento, recuerdos, lamentos, pero también deja un hueco para, de cuando en cuando, hacerle un homenaje a Catulo, por ejemplo, o a cualquier otro autor clásico, porque precisamente ellos son los que están y estarán siempre por encima del tiempo.

 

“¿Y si el futuro / no es más que la ilusión / de quien aguarda?” Ni el mejor de los versos podría acabar nunca con esa certeza, esa indefensión en la que nos movemos desde que nos sueltan en este mundo. O la misma intemperie con la que un viejo aguarda un dulce y suave rayo de sol que por desgracia ya nunca será el sol de la infancia.

 

De esa orfandad a veces nos saca la lluvia, esa que nos lleva a hablar con el ser amado al escucharla, la misma que nos conduce por un laberinto de recuerdos. Pero con mesura, porque no se puede vivir indefinida e infinitamente en el ojo de una tormenta que desgasta y que nos agita como si fuéramos bufones en una corte inglesa, en manos de un Shakespeare desquiciado que nos haga brincar siempre a su antojo o al de sus reyes malditos.

 

Esos sueños, esos deseos y sombras constituyen el paisaje que va conformando el poeta a medida que sus versos fluyen, construyendo un entorno en el que refugiarse con la inquietud de no saber nunca si los pasos que damos están siendo los correctos, o si el siguiente podrá conducirnos al abismo. El sueño se alía una vez más con el tiempo para devolvernos, desde el averno de una pesadilla, el paraíso perdido de una nana, de una caricia, de unos dedos que, después, se arrugarán como el resto de la piel de una madre a la que entonces seremos nosotros quienes debamos acariciar.

 

Porque el tiempo vuelve, siempre triunfante, siempre con esa sonrisa maligna, a llevársenos por delante, aunque tengamos el supremo valor de luchar, quijotescos, por nuestros ideales incluso cuando ya estemos cerca del confín de nuestras jornadas. ¡Qué magnífico poema “La última pasión”! Por fortuna, para que la miseria del tiempo no se regodee en su victoria, una vez más nos quedan los versos y el recuerdo de los clásicos: Venus, Juno, Dido, Himeneno, Antígona, Aquiles…, un Elíseo lleno de homenajes con los que solazarnos, con los que vencer incluso el pánico mortal.

 

Y es que “el tiempo afila sin prisa su guadaña tras los ecos de las luces del pasado”. Así que también es bueno mirar hacia el presente, hacia una melodía de jazz, un cuadro que nos subyugue, una respiración que nos acoja, un cuerpo que nos reciba, una vieja canción que nos salve, engañosamente, de la muerte. Y será un engaño, sí, mas qué bello trampantojo para dejarnos, al final, tendidos como héroes a las puertas de nuestra particular Troya.

 

‘DEL TIEMPO Y SU MISERIA’. Fulgencio Antonio López Agüera.

Pre-Textos. Valencia 2022.

88 páginas. Precio: 17 €

lunes, 15 de abril de 2024

MUJER ISLA - JULIA MORENO

 

GOBERNAR EL MAR

 

En estos versos de Julia Moreno no hay sirenas, ni de las idealizadas por el celuloide infantil, ni de las monstruosas de los piélagos de Homero, hay criaturas marinas dotadas de la fuerza de los mitos, porque ésa es la fuerza precisa para gobernar tanto el mar como un presente que llena de enemigos la singladura de cualquier mujer. De esas mujeres legendarias que van creciendo con su mar interior, mujeres que cuando despierten harán temblar el mundo, porque no están aquí únicamente para peinar las canas y los sueños de nuestros ancestros.

 

Estos no son versos crípticos, ni tampoco muy simbólicos, son mensajes en botellas hechas con el vidrio de cientos y cientos de décadas, mensajes que ahora deben desentrañarse para que los herederos de aquellos antepasados logren aprender el nuevo sentido del mundo, o el sentido que éste debería haber tenido siempre, desde que existió la primera madre, la misma que al anochecer es tierra, agua, aire, la que es raíz y da las gracias.

 

“Brilla, / transparente e incolora / como las olas / del mar / infinitamente libre”. Todo el poemario está repleto de mensajes de fuerza hacia la mujer, reivindicando no valores sociales o profesionales, sino personales, de carácter, vivenciales, aquellos que en verdad nos conforman, o deben conformarnos, como seres humanos que somos.

 

    Y entonces, sólo entonces, hay una mirada hacia el amor, hacia los sentimientos compartidos con un amado en igualdad de condiciones. Pero también hacia el propio paso del tiempo y las huellas que esa lucha de siglos va dejando en la mujer que se contempla a sí misma, ya sea en el espejo o en el día a día de la vida, de la continuación de la estirpe, o simplemente en el espejo. “Yo nadaba hacia el norte que señalaba tu boca, / para acabar naufragando al este de tu espalda, rendida a tu abrazo”.

 

Y al final, de nuevo el mar, el refugio, la fuerza, la energía vital, las distintas orillas donde “se escriben mensajes con hilos de agua. Mensajes con el idioma de la luz… MAR. VIDA. MAR”.

 

‘MUJER ISLA’. Julia Moreno.

Colección Sudeste. Cartagena 2023.

98 páginas. Precio: 15 €

viernes, 12 de abril de 2024

ELHOMBRE SIN ROSTRO - CLAUDIO CERDÁN

 

EL MAL CON MAYÚSCULAS

 

    Claudio Cerdán no es uno de esos autores que se acomode en una zona de confort, él concibe la literatura como un constante desafío y en cada historia que nos cuenta echa el resto y salta escapando de su cotidianeidad, tal vez por eso cada una de sus novelas suele convertirse en un regalo. Cien años de perdón o Los señores del humo son algunos títulos señeros que ha dejado ya en el ámbito del género negro.

 

    Ahora regresa con una propuesta diferente, en la que combina las técnicas de la novela negra con el misterio más adictivo y la atención a uno de los mitos más tradicionales de nuestra literatura, llámese hombre del saco, hombre que ríe, etc. Centrando la trama en Murcia, algo que el autor sentía como una deuda pendiente, la desaparición de niños es el eje fundamental de la novela, al menos hasta transcurrida una buena parte de la misma. Ahí radica otro de los méritos de esta novela, abordar un tema que a muchos autores, y quizá a más lectores, nos dé escalofríos, porque con él se corren muchos riesgos: caer en el dolor gratuito, hacer del horror el leiv motiv general de una novela, sacudir en demasía la conciencia del lector…

 

    Son razones que deben controlarse muy bien, y el autor yeclano ha logrado dar con la tecla para equilibrar el extremo dolor que nos transmite con la emoción constante, la tensión por saber si la pareja protagonista será capaz de vencer al mal, encarnado en ese hombre alto que parece no tener rostro.

 

    Tanto Roberto Cusac como Isabel Herrera llevan años cargando con el peso de un hijo desaparecido, y en lugar de rendirse han entregado sus vidas para trabajar en una fundación de personas desaparecidas. Cusac, expolicía (si es que, como decía Leonardo Padura, se puede dejar alguna vez de ser policía) es quien más culpa parece arrastrar, porque su caída en el alcohol sumó puntos negros a la ausencia del hijo. La pareja ha sobrevivido como ha podido, ayudada por la llegada de un segundo hijo, Leo, pero todo puede estallar ahora en mil pedazos.

 

    Eso es lo que ocurrirá cuando Roberto consiga rescatar a tres niños desaparecidos hace años y sometidos a inimaginables torturas, puesto que el investigador le rompe los planes a ese “hombre sin cara”, encarnación pura del mal y de la aberrante experimentación con los más pequeños, con la excusa de alcanzar novedosos avances científicos.

 

    Desde ese momento, la familia Cusac-Herrera no conocerá el descanso, y nosotros tampoco, los capítulos breves de Claudio (marca de la casa) hacen que no podamos parar de leer, ni siquiera cuando estamos inmersos en escenas en verdad teñidas de un horror sin límites. Aun así, ese ritmo, y el incremento de la venganza como nuevo eje narrativo, nos regalan una novela verdaderamente inolvidable y cuya realización está al alcance de muy pocos autores.


EL HOMBRE SIN ROSTRO. Claudio Cerdán

Ed. Destino. Barcelona 2024. 432 págs.


domingo, 7 de abril de 2024

EL CASTIGO DEL EXILIADO - ANTONIO GÓMEZ RIBELLES

 

ODISEAS PARTICULARES

 

Al leer estos versos se tiende a pensar que acordarse de cosas perdidas, paisajes perdidos o tierras perdidas es un privilegio de los exiliados, porque “siempre hay un calendario de carnicería, con un santo, o de un taller, con una mujer desnuda”, que a su manera nos recuerdan lo que vimos otrora, y que nos señalan que lo importante a veces es la estética del propio viaje, la erótica de los kilómetros por recorrer, el olor, el ruido o el sabor en la boca de un chicle verde que sabe a gasóleo.


Esos viajes están llenos de cajas de zapatos vacías, piscinas vacías como los restos de los banquetes del tiempo, unas cajas en las que “guardar el tiempo, no los sitios, y guardarlo hasta que todos los hombres sean felices”. Contemplar el rayo verde del viaje depende de una pizca de suerte aliñada con voluntad de fábrica, pero también con la voluntad de saber elegir el momento, o la piedra en la que sentarse a observar, e incluso el ángulo de nuestra mirada.


Antonio Gómez Ribelles se acuerda de los guiños que nos han acompañado en el viaje, como el padre, ya arrodillado en la arena fabricándonos un volcán, ya en el espejo del baño para que nos reconozcamos en sus rasgos; pero también nos habla del hijo que primero tiende la mano al progenitor y al final será el que le lleve sobre sus espaldas. Esos Laertes y Telémaco, Anquises y Ascanio, sin los que los Odiseo y Eneas que ahora somos nosotros tengamos que variar ni un ápice nuestra ruta universal.


Y luego llegarán los paisajes renacidos, las geografías remozadas, las rocas comidas por el mar tras las que amanecen playas de arenas memorizadas por la Historia, blancas hasta refulgir generando incluso una pizca de terror ante la posibilidad sedentaria y silenciosa de haber alcanzado la meta antes de tiempo. Hay que “acordarse de medir el tiempo en las conchas vacías de las caracolas”, y hay que desconfiar del banquete con el que se celebran los retornos, el que nos abruma con ágapes y recuerdos de oro mientras nos hurta el manto necesario para poder, en caso necesario, reemprender el viaje.


Gómez Ribelles hace una particular singladura por el mundo clásico y el temporal, y le otorga mayor importancia al propio viaje, al menos hasta que nuestra Ítaca nos recupere, con su Penélope y un Telémaco que venga los domingos a comer, y algún porquero que otro con el que libar un buen vino. Una patria con sus relojes guardando en sus saetas los recuerdos de las viejas y presentidas hazañas, las que terminan por convertirnos en ese Laertes que, de repente, somos.


‘EL CASTIGO DEL EXILIADO’. Antonio Gómez Ribelles.

La Nube de Piedra. Murcia 2023.

72 páginas. Precio: 11 €

domingo, 31 de marzo de 2024

MISIVAS DEL DESVELO - ANABEL ÚBEDA

SEMILLAS EN EL CORAZÓN DEL SUEÑO

  Entre el sueño y la vigilia a veces se refugia la escritura, y aquí no hay mano de nieve que venga a arrancarla, ha de haber insomnio, desvelo y voluntad para hacerlo, es decir, lo que siempre muestra Anabel Úbeda cuando se pone a la faena de crear poesía. No en vano la prologuista, Ani Galván, es capaz de definir a qué huele este libro: “Pólvora, azufre, madera, sosa cáustica, perfume de ajuares y habitaciones”.


 Hay en estos versos, o parece haber, una intención de encontrarse a sí misma, de ir buceando entre todas las posibles mujeres que ella puede ser y la que es, resultado de la lucha entre la que quiere ser y la que todos, y el mundo, parece desear que sea: “tu llanto es un secreto en las espumas (…) / tallas un deseo que no llegará a la otra orilla”. 


En esa búsqueda hay también hueco para homenajes literarios, para honrar a Machado y a aquel olmo herido por el rayo, convertido ahora en una patria que nunca verá la luz. ¿Acaso nuestras fuentes, nuestros asideros literarios, han de permanecer en el olvido mientras el resto de nosotros sigue formándose? Y en esa patria, ahora por regiones vaciadas, quedan como islas figuras que han formado parte de nosotros, de nuestro aprendizaje, de nuestros primeros disfrutes culturales y literarios, como esa “Santa Compaña accidentándose en desiertos, / donde la soledad es urna de olvido”. 


El rincón de la prosa le corresponde a “Álbum”, un apartado en el que esas prosas poéticas van desvelando secretos familiares, nostalgias de niñez, canas de los padres, sabores eternos que nunca pierden su pasaporte. De alguna manera las últimas partes del libro parecen rezumar una paz nada desdeñable, en la que su autora hace gala, incluso, de cierto optimismo: “lejos, una mujer canta una jarcha, la tararea, / una pértiga se dobla, el cántaro mana claridad / apartándose sutilmente de la flor que está por abrirse”.


Eso deriva en un deseo de protección, en una muda petición de ayuda, en la intención de hallar un refugio, que si bien no será azul, sí contribuirá a frenar ese desvelo que tanto desasosiega a la poeta, que se siente apátrida hasta que llegue una mano que alivie su tormenta. No se puede convertir en norma el desvelo, ni abandonar de golpe lo creado, especialmente los versos, salvo para que repose camino de un futuro con la esperanza de que el tiempo lo mejore y nos lo vuelva a ofrecer, mucho después, bañado con la pátina de la satisfacción.

 

Se acerca Anabel Úbeda a una suerte de liberación gracias a sus versos, reescribiéndose, entregándose a un amanecer, exaltada al otro lado del umbral de la cárcel, quizá sin entender, quizá sin comprender del todo (¿y quién es capaz de hacerlo?), pero estando, permaneciendo para derrotar en lo posible a ese desvelo. Eso sí, sin modificar un ápice su forma de ser: una columna, sincera y dura a la hora de corregirse.

 

‘MISIVAS DEL DESVELO’. Anabel Úbeda Bernal.

Bajamar Editores. Asturias 2023.

78 páginas. Precio: 15 €


viernes, 18 de marzo de 2016

IV CONCURSO MICRORRELATOS ELACT "LOLA FERNÁNDEZ MORENO"

IV CONCURSO DE MICRORRELATOS ELACT
“LOLA FERNÁNDEZ MORENO”

ABRIL 2016

Los organizadores del IV Encuentro Literario de Autores en Cartagena convocan el IV Concurso de Microrrelatos ELACT “LOLA FERNÁNDEZ MORENO”, como homenaje a una de las personas que más hizo por difundir la literatura en la ciudad de Cartagena, con arreglo a las siguientes

BASES

1. Podrá participar cualquier persona mayor de edad de cualquier nacionalidad.

2. Las obras deberán estar escritas en lengua castellana, serán originales e inéditas y no habrán sido premiadas con anterioridad ni estarán pendientes de resolución de otro premio. Por inédito entendemos cualquier tipo de publicación en papel, al igual que la publicación en internet (revistas electrónicas, blogs, etc.)

3. Los microrrelatos versarán en esta ocasión sobre el tema “Amor en Cartagena”.

4. El microrrelato tendrá una extensión máxima de 200 palabras (no se incluye en dicha extensión el título del mismo).

5. Cada autor podrá presentar un máximo de tres obras.

6. Las obras se presentarán únicamente por correo electrónico. Deberán enviarse dos archivos de word, sin identificación alguna, uno con el título del microrrelato conteniendo el texto del mismo, y otro con el citado título y la palabra plica, en cuyo interior figuren los datos personales del autor. Ambos archivos serán enviados de forma simultánea a la siguiente dirección: elactcartagena@gmail.com.
Se ruega consignar, en el apartado “asunto” del correo electrónico, únicamente el título del microrrelato presentado.

7. El plazo de envío de microrrelatos comienza el 1 de marzo de 2016 y finaliza el 31 de marzo de 2016.

8. Se establecerá un único premio, consistente en una escultura y 400 euros.

9. El jurado estará compuesto por miembros pertenecientes a la organización del IV Encuentro Literario de Autores en Cartagena (ELACT)

10. El fallo se hará público a lo largo de dicho encuentro, en abril de 2016, y se publicará también en http://encuentroliterario.wix.com/elact

11.  La entrega del premio tendrá lugar el 23 de abril de 2016, durante el acto de clausura del IV Encuentro Literario de Autores en Cartagena. El autor premiado se compromete a asistir a dicho acto para leer su microrrelato o, en caso de no poder hacerlo, se compromete a enviar un video o a participar por videoconferencia.

12. El fallo del jurado será inapelable. El texto ganador, junto a los mejores microrrelatos, pueden ser recogidos en una antología para su posterior publicación.

13. El autor del microrrelato ganador no perderá los derechos del mismo pero, en caso de publicación, se compromete a hacer constar en caracteres relevantes el galardón obtenido.

14. La participación en este premio supone la total aceptación de sus bases. Los organizadores del Encuentro Literario de Autores en Cartagena se reservan el derecho de resolver cualquier aspecto no contemplado en las mismas.

http://encuentroliterario.wix.com/elact



lunes, 4 de mayo de 2015

III ELACT - 25 DE ABRIL (CLAUSURA Y ENTREGA DE PREMIOS)

UN CIERRE CON SORPRESA


          Con esto, poco a poco, fuimos arribando a puerto, y el III ELACT se clausuró. Como mandan nuestras tradiciones, que aunque recientes van tomando ya solera, la primera de las ceremonias de la clausura fue la de la elección del patrón de la presente edición, que recayó en manos de Salvador Martínez Pérez, autor del cartel e impulsor de este encuentro desde sus inicios. Hubiéramos deseado que el cargo se lo trasladara el patrón anterior, Francisco Gijón, pero cambió de aires, así que la responsabilidad recayó una vez más en el primer patrón, Manuel Acosta, que volvió a traspasar su legado con gran elegancia.


Un buen prólogo para lo que vendría a continuación, la entrega del III Premio de Microrrelatos ELACT “Lola Fernández Moreno”. Para ello contamos con la presencia de los responsables de la Academia Judit, José Luis Martínez, en representación de MTorres, empresa patrocinadora del concurso, y de Amalia Fernández, una de las hermanas de Lola, que acudió a hacer entrega del galardón. También nos acompañó la escritora Julia R. Robles, amiga de nuestro encuentro y miembro del jurado, junto a Antonio Parra y Ana Ballabriga, que por obligaciones familiares no pudo estar presente.


Desvelado el misterio, se entregó el III Premio al bilbaíno Andoni Atienza, por su relato Desafiar al hombre del sillón T, un texto en el que, entremezclando terror con humor negro, el autor desafió nada menos que a Arturo Pérez-Reverte, al tiempo que se daba un paseo por alguno de los rincones más conocidos de nuestra ciudad. El joven autor recibió su trofeo y los 400 euros del premio de manos de José Luis Martínez y Amalia Fernández, y se llevó también la sorpresa de la tarde, la noticia, desvelada por un emocionado Francisco Marín, de la inminente celebración, en el mes de Septiembre, de la primera edición de Cartagena Negra, iniciativa que fue recibida por el público con bastante satisfacción, lo que sin duda animará a sus creadores durante el camino que acaban de iniciar.

III ELACT - 25 DE ABRIL (LITERATURA DE TERROR Y GÉNEROS HERMANOS)

ASUSTA, QUE ALGO QUEDA


          Carlos J. Lluch fue el encargado de lidiar con una docena de autores en una sesión vespertina que fue como las de los cines de antes, doble y continua. En primer lugar se abordó el tema de la literatura de terror, nada menos que con nombres de la talla de Marta Junquera, Alberto M. Caliani, Javier Trescuadras, Joe Álamo y Sergio Pérez-Corvo. Una mesa que asustaba sobre todo por la personalidad y la calidad de quienes a ella se sentaron.

No rehuyeron ninguna de las preguntas, ninguno de los temas que Carlos Lluch les fue proponiendo, y se lanzaron a definir qué es eso del terror en la literatura, y cuántas especialidades puede tener el género, hablaron de sus motivaciones a la hora de escribir, e incluso de los orígenes de sus propios miedos, algunos de ellos provenientes de la infancia, como nos puede ocurrir a cualquiera de nosotros. La mayoría coincidía en señalar que tratan de conseguir que el lector sienta ese miedo que ellos antes han experimentado como escritores. De igual modo, resaltaron la importancia de los preliminares y la ambientación en el terror, porque debilita psicológicamente al lector y es entonces cuando ellos pueden asestarle el correspondiente golpe narrativo.
 
Señalaron que es tan difícil asustar a un lector como hacerle reír, pero no tuvieron reparo alguno en hablar de esos ambientes oscuros con gran ironía y sentido del humor, mostrando unas personalidades muy alejadas de la imagen tópica que antes podía tenerse de los autores de este tipo de literatura. Eso sí, no se despidieron sin rendir homenaje a sus fuentes: King, Lovecraft, Poe, el cine, Carver, Bukowsky, etc., y tampoco pasaron por alto el fenómeno zombi, cifrando el auge de los muertos vivientes en razones sociológicas y en el intento de homogeneización de una sociedad que anda bastante perdida debido a la crisis.

El segundo turno correspondió a otros géneros, “géneros hermanos” tal y como los bautizara en su momento Carlos Lluch, y para ello subieron a la mesa Irene Comendador, José Antonio Campos, David J. Skinner y Juan Antonio Román, para hablar nada menos que de fantasía, ciencia ficción, novela negra, novela erótica, dando cabida a la gran amplitud de géneros que podemos encontrar en la novelística actual española.


Todos ellos hablaron de sus géneros preferidos, tanto leyendo como escribiendo, y de los que más podían gustar entre el público. Alabaron la fusión, al mismo tiempo que resaltaron lo difícil que puede ser llegar a clasificar una novela, precisamente porque las fronteras entre géneros no están claras, y porque las obras pueden participar de los rasgos de varios de ellos. Siempre se ha dado, y siempre se dará en literatura la “hibridación de géneros”, aunque uno de los temas de la obra predomine por encima de los demás; el resto de la clasificación, para muchos de ellos, radica en técnicas de venta, cuestiones de mercado e incluso disposición en las estanterías de las librerías.



III ELACT - 25 DE ABRIL (LITERATURA Y GASTRONOMÍA)

ENTRE LIBROS Y FOGONES


          Tenía que ser por la mañana, casi a la hora del aperitivo, cuando se celebrara una mesa en la que se analizó la presencia continuada de la cocina en la literatura desde los tiempos más remotos, es decir, desde los mismísimos dioses griegos y los clásicos literarios. Coordinada por Eugenia Pérez Zarauz, completaban el grupo José Francisco Martínez, Leticia Jiménez y Obdulio López (Maese Obdulio para quienes saben de las habituales tertulias del ELACT). Y además contamos con una visita muy especial, la de Mª Dolores García Ayala, una cocinera ciega y apasionada lectora que imparte talleres de cocina para invidentes, y cuya presencia debemos a la colaboración de la ONCE, en una buena muestra de cómo nuestro encuentro va abriéndose a todos los sectores sociales.

          Poco a poco fueron degustando el menú literario que habían preparado, José Francisco Martínez empezó por la Prehistoria y la forma en que nuestros primeros antepasados percibían las sensaciones gustativas y sensoriales, para hacer después la pertinente parada en Roma y continuar con la evolución puramente gastronómica en la Historia y en Cartagena, sobre cuyas riquezas alimenticias, antiguas y actuales, se explayó Obdulio López. De la literatura clásica española se fueron encargando Eugenia Pérez y Leticia Jiménez, al tiempo que mostraban ejemplos actuales de obras que tienen en sus páginas una buena propuesta culinaria, hasta el punto de que hay algunas en las que la cocina y sus profesionales se han convertido en los verdaderos protagonistas.

          Mª Dolores García nos habló de su paso por el concurso Master Chef, satisfizo unas cuantas curiosidades entre el público y compartió con todos su pasión por la novela Como agua para chocolate, que se extendió luego a otra novela, Afrodita, textos ambos que estimularon tanto sus ganas de disfrutar de la literatura (a través del Braille y de audiolibros) como su afición por los fogones, de los que nos transmitió otras muchas virtudes que a nosotros se nos escapan, tales como los sonidos, fundamentales para ella a la hora de manejar los “tempos” culinarios.
 
           Por supuesto, no faltaron las muestras de la cocina en la novela negra, un auténtico aluvión que se repartieron José Francisco y Leticia, dando buena cuenta del auge de platos y elaboraciones, que incluso han generado la publicación de recetarios recogiendo las excelencias aparecidas en diversas series, como las de los comisarios Brunetti o Montalbano, o el inspector Maigret, sin olvidar a nuestro Pepe Carvalho, posiblemente el mayor gourmet negro que haya tenido la literatura.

          Y ya cuando el hambre apretaba de verdad, Mª Dolores puso el colofón leyendo en Braille un par de fragmentos de la novela de Laura Esquivel, demostrando que le pone a la lectura tanta delicadeza como posiblemente le ponga a su cocina. Después le toco a Maese Obdulio hacer frente a las exigencias de unos comensales que disfrutaron con sumo placer de media docena de sus típicos platos.



III ELACT - 24 DE ABRIL (DISEÑO DE PORTADAS)

EL ROSTRO DE LOS LIBROS

           Salvador Martínez coordinó la mesa redonda de dedicada al diseño de portadas, y contó en ella con la colaboración de Fernando Fernández, responsable de las editoriales Alfaqueque y La Fea Burguesía, y con el diseñador cartagenero Pablo Manuel Moral. El propio Salvador fue quien rompió el hielo ofreciendo a los asistentes una somera panorámica de cómo han ido evolucionando las técnicas y tipologías de las ilustraciones y las portadas de los libros, especialmente desde el siglo XIX en adelante. De igual modo resaltó la manera en la que tanto la pintura como los grabados se han puesto al servicio de la literatura.


          Por su parte, Fernando Fernández se declaró portadista casi por accidente, puesto que al dirigir editoriales pequeñas se ve obligado a realizar los trabajos más variopintos, aunque obviamente no habría podido lanzarse al ruedo de la ilustración o el diseño de no haber tenido sus rudimentos. En cambio, Pablo Manuel Moral, que sí es un diseñador al uso, habló sobre la mecánica de trabajo que debe desarrollar para crear una portada, los factores que se deben tener en cuenta, la imagen, el público al que el libro va dirigido, la idiosincrasia de lugar de publicación y otras cuestiones de mercado que siempre deben ser consideradas.

          Todos coincidieron en señalar las dificultades que salpican al diseño, sobre todo cuando hay que llevarlo a cabo, debido a que es entonces cuando entran en juego terceras personas que son las que tienen que convertir en realidad lo que ellos han creado sobre el papel, y suele ser ahí donde surgen los problemas. De igual modo, analizaron la conveniencia de que las editoriales logren difundir su marca, gracias al tipo de portada que utilicen, manteniendo así una imagen que el lector pueda reconocer de un primer vistazo.
 
          Pablo destacó también la relación que suele mantener con los escritores, otro punto bastante delicado, puesto que esa relación no es nada fácil, ya que a veces el diseñador tiene que ejercer casi como psicólogo del autor, hasta lograr comprender lo que él desea realmente como portada o imagen de su obra. Finalizaron hablando del mercado de las imágenes para los libros, o las misceláneas, bancos visuales para diseñadores, depósitos de imágenes que se pueden adquirir y que a veces facilitan su trabajo, aunque con el riesgo siempre de caer en la repetición, como ya le ha ocurrido a alguna que otra editorial de relumbrón, y es que, como bien señalaron, se cometen mil tropelías en la red a la hora de capturar imágenes para convertirlas en portadas de los libros.


III ELACT - 23 DE ABRIL (INAUGURACIÓN)

LOS HOMBRES-LIBRO


          Con una alegoría referida a Farenheit 451, la novela de Ray Bradbury, dio comienzo el III ELACT nada menos que el Día del Libro, una oportunidad extraordinaria para hablar de literatura, que a fin de cuentas es lo que da sentido a este encuentro. Francisco Marín se felicitó una vez más por el hecho de que este milagro fuera posible y, tras agradecer la participación a aquellas entidades que siguen apoyando esta iniciativa, dio paso a la primera de las mesas redondas.

Coordinada por Rubén Castillo, la primera jornada estuvo dedicada a la literatura regional y a su proyección en el resto del país, y para ello contamos con unos ponentes de lujo: Manuel Moyano y Miguel Ángel Hernández Navarro, recientes finalistas del Premio Herralde de Novela, Patrick Ericson, un hombre que ha conquistado ya unas cuantas editoriales españolas, y Miguel Sánchez Robles, uno de los autores más premiados de todo el país, y cuya literatura es tenida por sus lectores como una auténtica joya.

          Poco a poco fue fluyendo el debate, y mientras algunos de ellos, tales como Manuel Moyano y Patrick Ericson, se mostraban orgullosos por el trabajo de los autores murcianos, que ya por fin han salido del salón de la mesa camilla, Sánchez Robles se lamentaba por el hecho de que cada vez se lea menos literatura y más otras cosas, como noticias, muros sociales o webs que, si bien son lectura, no aportan lectores verdaderamente comprometidos.

          Por su parte, Miguel Ángel Hernández Navarro se mostró partidario de la osadía y el atrevimiento en los autores regionales, recordó que el camino al exterior lo abrió Luis Leante, cuando ganó el Premio Alfaguara, y que aquel hecho modificó mucho el comportamiento de los autores locales con respecto al mundo editorial. Algo que suscribía Patrick Ericson, que mantiene su optimismo reconociendo la labor que han hecho los autores más conocidos, abriendo ese camino, y por tanto facilitando los pasos de los nuevos autores que después han ido apareciendo.

El coloquio posterior acogió varias posturas encontradas, desde el lamento de Sánchez Robles, demandando más calidad a la literatura actual, hasta la valentía para llamar a la puerta de las grandes editoriales, o cómo “bailar” con la editorial más guapa, algo que todos los autores de la región han intentado en algún momento, con suerte dispar, tal y como recordó Hernández Navarro. Así afloraron las peculiaridades de cada autor a la hora de escribir, o sus intenciones de publicar, dando lugar a posturas heterogéneas, lo que engrandece aún más la dimensión que está tomando la literatura regional. Por supuesto, tampoco dejaron sin analizar la actualidad editorial, los bombazos, los best-seller, las imitaciones, modas y corrientes…



Pero la jornada no terminaría ahí, mucho menos tratándose de un día tan especial. La tarde estuvo repleta de actividades, entre las que destacaron los encuentros simultáneos con escritores que se realizaron en diversos locales de la ciudad, y en los que los lectores disfrutaron de la presencia de Miguel S. Juaneda, Marisa Grey o Carlos J. Lluch. Además, pudieron asistir también a la presentación de Sombras de la Plaza Mayor, la última novela de Rosa Huertas, o al duelo detectivesco que mantuvieron Jerónimo Tristante y Antonio Parra Sanz, los creadores de Víctor Ros y Sergio Gomes, dos investigadores separados por siglo y medio, pero cuyas concepciones literarias están más cercanas de lo que pudiera pensarse.




lunes, 28 de abril de 2014

II ELACT - CLAUSURA

SIEMPRE LOLA

            Nunca una sonrisa estuvo tan presente en un evento literario. La clausura del II ELACT tuvo una protagonista, Lola Fernández Moreno, la misma que sigue acompañándonos, tras cada uno de nuestros pasos, desde que un infausto accidente nos la arrebatara en las llanuras de Kenia. A Lola le gusta la literatura, le gusta leer, y le gusta ver a sus amigos reunidos en torno a los libros, y debemos hablar de ella así, en presente, porque sigue con nosotros, porque su nombre le va a dar al concurso de microrrelatos la fuerza para crecer sin límites ni fronteras.
 
            Manuel Acosta, patrón saliente del I ELACT, le entregó el testigo a Francisco Gijón, nombrado patrón del II ELACT con todos los méritos, por su entrega y empeño para que nuestro encuentro se difunda por todos los rincones posibles. Y pocas personas podían ser más idóneas que él para dedicarle unas palabras a nuestra Lola, en uno de los momentos más emotivos de estas tres jornadas, y cuya intensidad creció cuando Amalia Fernández, una de las hermanas de Lola, se dirigió entre lágrimas a un auditorio que la aplaudió puesto en pie durante varios minutos.


            José Luis Martínez, representante de MTorres, se mostró satisfecho por seguir colaborando con nuestro ELACT y patrocinar el concurso de microrrelatos, y espera poder continuar con su labor en ediciones sucesivas. A continuación, y con la presencia de Rosa Huertas y Paco López Mengual, que formaron el jurado junto a Antonio Parra, se procedió a la lectura del acta que declaró como ganador del II Concurso de Mircorrelatos ELACT “Lola Fernández Moreno” al madrileño Fernando Escudero Oliver, por su texto Kafka tenía razón.

            El autor, recién llegado de Huelva, donde acababa de recibir otro premio, se mostró emocionado por el homenaje tributado a Lola Fernández, y al mismo tiempo por recibir un galardón en una ciudad por la que siente un cariño especial, desde que hace tres años la conociera y sintiera hacia ella una especial vinculación. Posteriormente leyó su microrrelato, demostrando así al auditorio el porqué de la decisión del jurado.

            El cierre del II ELACT le correspondió a nuestro presidente, Francisco Marín, quien también tuvo que frenar la emoción antes de agradecer a todos los participantes su labor en todas las sesiones, al público su asistencia, y convocarnos a todos para dentro de 361 días, nada menos que el próximo Día del Libro 2015, fecha en la que se iniciará un III ELACT para el que prometió grandes sorpresas.




II ELACT - LA GENERACIÓN DEL METEORITO

HIJOS DE LA RADIOESCRIBIDAD

            Nos visitaron en la clausura del I ELACT, así que en esta ocasión era de justicia que tuvieran su propia mesa redonda, máxime tratándose de un magnífico grupo de escritores que ha hecho de Molina de Segura uno de los centros neurálgicos de la literatura regional, y va camino de convertirse en punto de encuentro de las letras nacionales. Coordinados por Consuelo Mengual, se desplazaron a Cartagena varios miembros de la Generación del Meteorito, nada menos que Paco López Mengual, Elías Meana, Manuel Moyano, Marta Zafrilla y Pablo de Aguilar, sin olvidar a Rubén Castillo, que se quedó entre bambalinas cuidando del nuevo vástago que Marta y él acaban de traer al mundo (quién sabe si el pequeño Jorge no estará destinado a glosar en un futuro a esta generación)

            Marta Zafrilla explicó a los asistentes la génesis de tal generación, puesto que fue ella quien la bautizó con el nombre que ostenta, y que se debe nada menos que al asteroide que, en la Nochebuena de 1858, cayó sobre Molina de Segura. Ciento cincuenta años después, la ciudad empezó a mostrar una ferviente actividad literaria, autores autóctonos o desplazados a vivir allí cosechaban triunfos literarios por media España, y de repente publicaban en las grandes editoriales de nuestro país. Así quedó demostrado que las secuelas de la “radioescribidad” eran ciertas, por ejemplo en los casos innegables de Paco López Mengual y Pablo de  Aguilar, uno de ellos no había escrito una línea hasta los cuarenta años, y el otro empezó a escribir a raíz de trasladarse a vivir a Molina.

            Hasta tal punto ha cuajado esta herencia estelar, que el ayuntamiento molinense colocó una placa para cada autor en un paseo de la localidad, a la manera más hollywoodiense posible, e incluso organizó un viaje a Madrid, al Mueso de Ciencias Naturales, para homenajear “in situ” al asteroide, que reposa muy cerca de la que fuera Residencia de Estudiantes, acto que dejó como resultado la publicación de un volumen colectivo consistente en diez relatos.


            Amén de los rasgos meteóricos, cada autor, como es lógico, está cortado por un paño diferente, y todos ellos hablaron de su concepción de la literatura, el plano fantástico de Manuel Moyano, alternando con el sociológico, o de los géneros que cultivan, como esa narrativa náutica de Elías Meana, de sus coincidencias como lectores, y de cómo el hecho de ser escritores ha modificado su actitud lectora, e incluso de sus planes de futuro, en los que hay alguna nueva sorpresa de dimensiones nacionales. Eso sí, ninguno de ellos obvia el vínculo principal que les une, que no es otro que la amistad, y el humor del que hacen gala siempre, dos razones que están muy por encima de cualesquiera otras coincidencias generacionales.


II ELACT - GUIONISTAS Y ADAPTACIONES

SESIÓN CONTINUA

            Como en los buenos cines de antes, Ana Ballabriga nos regaló un programa doble para hablar de las relaciones entre la literatura y el cine, concretamente en lo que a guiones y adaptaciones se refiere. La sesión se inició con la lectura del microrrelato Un encuentro casual, a cargo de su autor, Pedro Pujante, para ver a continuación el cortometraje que sobre dicho texto realizó Miguel Peñalver, en un magnífico ejercicio práctico de cómo convertir la literatura en imágenes.


            A continuación, Antonio Ángel Martínez se encargó de homenajear a la figura del guionista cartagenero Pedro Beltrán, un hombre que pasó por el cine español trabajando con los más grandes pero sin olvidar jamás su inequívoco deseo de vivir la vida a grandes tragos. Tras el homenaje, apoyado también por la proyección de un audiovisual, se unieron a la mesa redonda el escritor Jerónimo Tristante y la también guionista Soraya Rubia. Todos ellos señalaron la importancia del guión en cualquier producto audiovisual, y la necesidad de que unos buenos personajes sean los que vayan construyendo la historia que pretende contarse.

            Hubo palabras también, ¡cómo no!, para el tratamiento que los guiones hacen de las novelas, y cada uno mencionó tanto los casos brillantes como las tropelías que todos podemos recordar una vez visto el resultado final en la gran pantalla. Poco a poco se fue profundizando en las peculiaridades de la elaboración de un guión, que además de atender a la historia que narra, debe tener en cuenta también el público al que se va a dirigir, y cuyo resultado final no queda sólo en las manos del guionista, sino que en él intervienen de manera decisiva otras figuras importantes como los responsables de fotografía, montaje o incluso el propio director de la película.

            El momento más intenso de la sesión llegó con la pregunta de hasta qué punto es conveniente o no que el autor literario participe en el proceso de guionización de una obra. Hubo opiniones para todos los gustos, desde la oposición frontal de Soraya Rubia hasta posturas menos intransigentes porque, si bien es cierto que el autor literario debe saber que el guión y su obra son productos diferentes, tampoco puede quedarse de brazos cruzados viendo cómo se maltrata su obra. A partir de la “pregunta del millón”, el público presente se animó a curiosear acerca del proceso de adaptación, y todos ellos respondieron a las preguntas tomando como caso práctico el rodaje de la serie basada en las novelas de Jerónimo Tristante, protagonizadas por el decimonónico detective Víctor Ros, que próximamente podremos disfrutar en la pequeña pantalla.