Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Lola López Mondéjar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lola López Mondéjar. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de mayo de 2016

CADA NOCHE, CADA NOCHE - LOLA LÓPEZ MONDÉJAR


Dolores Haze

          Puede que el apellido descoloque, pero hablamos nada menos que de Lolita, la criatura inmortalizada por Vladimir Nabokov, inmortalizada pero también vejada y violada en su juventud a cambio de prestar su nombre para la galería de los clásicos y tópicos de la literatura occidental. Esa repetición del título de la novela, cada noche, es empleada por Lola López Mondéjar para que el lector recuerde cuánto duraba la tortura de su homónima.

          Esta novela, valiente, cuenta con tres planos que no dejarán indiferente al lector, en primer lugar asistimos a los últimos meses de Dolores Schiller, desahuciada por un cáncer de páncreas que le obliga a darse prisa en ajustar cuentas con el destino. El segundo de ellos le corresponde a Lolita, o a Dolores Haze, madre de la enferma, cuyo diario infantil vamos conociendo hasta la aparición del monstruoso Humbert Humbert.

          El tercero de ellos podríamos decir que se lo reserva la propia Lola López Mondéjar para el último tercio de la novela, porque en él deja aflorar a la psicoanalista que lleva dentro y, aunque haciéndolo a través de la voz de Dolores Schiller, nos lanza un buen puñado de reflexiones acerca de la brutalidad del trato que sufrió Lolita, lo injusto del mismo y cómo la novela de Nabokov parecía que le otorgase a la pederastia una especie de halo mágico capaz de borrarle cualquier recriminación moral. Además, provoca el debate de jugar a imaginar si en caso contrario, es decir, una mujer madura abusando de un jovencito, se habría creado también una figura semejante a la “lolita” que se ha incorporado al mundo sexual de los últimos tiempos.

          Una novela, por tanto, muy interesante no sólo por ese reparto de planos, sino también porque nos hará reflexionar acerca de la inevitabilidad de la muerte, de la metaliteratura y de las relaciones o ausencia de las mismas que todos podemos experimentar, por no hablar del retrato de ciertas costumbres norteamericanas dañinas que tuvo que sufrir la joven Dolores, y de las justificaciones que el propio Humbert, incorporado también como personaje, le lanza al lector, como si con ello pudiera justificar lo injustificable.


Cada noche, cada noche; Lola López Mondéjar

Siruela, Madrid 2016. 196 páginas.
(Revista Letras de Parnaso, Núm. 44, Mayo 2016)

martes, 5 de marzo de 2013

LAZOS DE SANGRE - LOLA LÓPEZ MONDÉJAR


Buenas manos narrativas

            Intentar descubrir ahora a una autora como Lola López Mondéjar sería una osadía injusta, osadía porque ya se ha hecho un nombre en la narrativa española, primero como novelista y recientemente en el ámbito del relato, e injusto porque la calidad de su literatura ha quedado más que demostrada en sus últimas obras.

            Con los relatos de este volumen, además, vuelve a mostrar el profundo conocimiento que va atesorando de la naturaleza humana, producto de su experiencia como psiquiatra tanto como de su pasión lectora, y lo despliega a la hora de perfilar esta galería de biografías familiares, mejor dicho, de universos en los que las relaciones entre los miembros de las familias se convierten en cometas cuyas estelas nos hipnotizan en cada relato.

            Hay mujeres celosas del bienestar de sus hijos, a los que protegerán por encima de todo, hijas que harán lo propio con sus padres cuando los apuros lo requieran, pero también hermanos dispuestos a ajusticiar el pasado redimiendo a quien sufrió los abusos más execrables, hay herencias tardías dejadas por un proyecto frustrado de hermano gemelo, rincones que ofrecen una segunda oportunidad para el amor, sobrinos muy díscolos, burlas a la muerte, porque no hay mayor burla que encarar a la parca con desprecio, y hasta el deseo de alguna familia de retirarse a vivir de la tierra en su particular locus amoenus.

            Y cuando ya creemos que se ha satisfecho nuestra curiosidad acerca de los vínculos de la sangre, la última parte del volumen recoge una serie de piezas más breves que demuestran que las vertientes de las relaciones familiares son infinitas, pero también que Lola López Mondéjar posee una mano experta, con un estilo muy propio, y que además de esa profundización psicológica antes citada es también capaz de sorprendernos con un sinfín de curiosidades y finales abracadabrantes. Un homenaje al género del cuento gracias a unas muy buenas manos narrativas.


Lazos de sangre.
Lola López Mondéjar.
Páginas de Espuma. Madrid 2012. 218 páginas.