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miércoles, 4 de junio de 2025

HOMBRE CAÍDO - FERNANDO ARAMBURU

 

Reseña de Hombre caído, de Fernando Aramburu, por Antonio Parra Sanz

Sinopsis del libro Hombre caído, de Fernando Aramburu

    Una mujer que deja de cuidar a sus padres enfermos para fotografiar ardillas en el parque, un joven que asegura a su hermano que le ha vengado de la paliza que le dieron, un padre que sale a comprar un gran peluche de segunda mano y se encuentra con una historia inesperada, un hombre caído al que no pueden ayudar los transeúntes… Los cuentos del nuevo libro de Aramburu van de la emoción al terror, del absurdo a la sorpresa y el humor, de la angustia a la más inquietante normalidad, y todas son inolvidables, pues son una lúcida inmersión en la naturaleza humana 

Reseña de Hombre caído, de Fernando Aramburu

Naturaleza humana

    Catorce relatos conforman este último libro de Fernando Aramburu, catorce frescos narrativos en los que al autor se adentra en lo más recóndito de la naturaleza humana en narraciones que hablan de la memoria, de actitudes vitales e incluso de realidades paralelas, pero sin apartarse ni una línea de la voluntad de escrutar hasta el más pequeño rincón del alma de sus protagonistas.

    Hay quienes han visto en ellos apuntes costumbristas, sociológicos, negros en algún caso, hasta venganzas y universos fantásticos, incluso humor en algunos momentos, humor quizá muy sutil y extremadamente esporádico. A vueltas con las clasificaciones podríamos reparar en tres grandes bloques temáticos en los que encajar estas historias, sin que sean excluyentes o compartimentos estancos. Esos bloques tendrían que ver con lo humano y lo social, con lo moral e incluso con lo distópico, dejando un rincón especial para el ámbito negro, como ocurre con el relato ‘Última noche de pobres’, en el que una pareja pretende desvalijar a un viejo anciano que guarda un añejo botín.

    En lo tocante a lo social, a lo humano, hay historias en las que se lidia con la muerte y la soledad, como ‘Fotos de ardillas’, y otras en las que las relaciones humanas y familiares marcan el camino argumental, como ocurre con ‘Culo subido’, ‘Bruno’, ‘Fatalidad’, o ‘El sillón de la señora Michalski’.

    Este bloque requiere especial atención para tres relatos que por sí solos justificarían el libro o quizá la conversión de ellos en novelas breves. ‘El suicidio de Richi Pardal’ es una antología sociológica del morbo de los demás, capaces de pagar por asistir en vivo a la muerte elegida del protagonista, es de esos relatos donde las pizcas de humor negro guardan tras de sí un amargo mensaje.

    Lo mismo ocurre con ‘Klaus’, donde una relación de vecindad se ve dinamitada por el cáncer y la forma en que socialmente hacemos frente a la enfermedad, cuando no es nuestra, y que n os lleva muchas veces a volverle la espalda al afectado. Uno de los relatos más duros del libro. ‘Cosas de niños’, por el contrario, habla de los momentos infantiles que se presentan décadas después para atormentarnos o recordarnos lo crueles que fuimos, y en el texto Aramburu se esconde un pequeño as en la manga, repartiendo venganzas que a veces la sociedad se guarda también para sí, y demostrando que aquella infancia tenía sus propias reglas.

    Un segundo bloque de relatos tendría que ver con lo moral, con tomar las decisiones correctas o no, con elegir un camino y otro de la mano del consejo de la ética. Ante un accidente inminente, ¿cómo decidir a quién atropellar según la vida que, lógica en mano, les quede por delante a las posibles víctimas? (‘Dilema’) No es nada sencillo. Como tampoco es nada sencillo hacerle a un hermano la promesa de matar a quien en su día le atacó y le arruinó la vida, y poder cumplir esa promesa para que ese hermano muera en paz, tal y como ocurre en ‘La tercera mano’.

    Como pueden ver, tramas que nos hacen reflexionar, y no solo disfrutar de buena literatura, relatos que nos colocan en potentes encrucijadas ante las que retroceder o pensar de más no suele estar del todo permitido, porque hay personajes que exigen respuestas.

    Y nos quedaría por visitar el rincón de lo futurible, lo distópico, lo ucrónico, incluso, ocupado por tres relatos: ‘Combate’, ‘Mal de manos’ y ‘Hombre caído’. Una lucha con bicicletas como armas arrojadizas, en la que el reglamento puede terminar favoreciendo al más débil; un joven cuyas manos van convirtiéndose en instrumento musical, y por último otra competición en la que cada participante debe levantarse solo del suelo tras su caída, por casi definitiva que esta pueda parecer.

    Lo dicho, un abanico de temas que van a mantener al lector aferrado a las páginas y a las criaturas que las pueblan, sin patria, sin tiempo, nacidas para poblar estos relatos e intentar sobrevivirlos. A ustedes les corresponde ahora el reto de dejarse llevar por la prosa de Fernando Aramburu.

Sobre Fernando Aramburu

    Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) es autor de los libros de cuentos Los peces de la amargura y El vigilante del fiordo, de las obras de no ficción Autorretrato sin míVetas profundas y Utilidad de las desgracias, así como de las novelas Fuegos con limónLos ojos vacíosEl trompetista del UtopíaBami sin sombraViaje con Clara por AlemaniaAños lentosLa gran MariviánÁvidas pretensiones y Patria, el último gran fenómeno literario español, traducida a 35 lenguas y convertida en prestigiosa serie. También es autor de Los vencejos, Hijos de la fábula El niño (2024). Ha recogido su poesía completa en Sinfonía corporal (2023).


https://www.elquintolibro.es/2025/06/resena-de-hombre-caido-de-fernando-aramburu/

domingo, 1 de junio de 2014

ÁVIDAS PRETENSIONES - FERNANDO ARAMBURU

Musas tuertas

          Como cada año, la flor y nata de los versos patrios se reúne en Morilla del Pinar para celebrar unas jornadas en las que el objeto de deseo ha de ser únicamente la lírica. Como cada primavera, al Convento de las Hermanas Siervas de las Sagradas Espinas de Jesús llegan todas las figuras que son alguien en el panorama poético español, es decir, todos los tópicos habidos y por haber desempolvados de sus mausoleos valleinclanescos, a saber: dos bandos irreconciliables, los metafas y los realitas (o lo que es lo mismo, los metafísicos y los poetas comprometidos), más de un vate borracho, damas de la metáfora con furor uterino, el anciano poeta ciego con la turgente y juvenil nueva promesa del encabalgamiento femenino, camarillas enemistadísimas, odios y adulaciones hipócritas volando por doquier, dos voces lésbicas que escriben como una, y tratando de coordinarlos a todos, Lope, el maestro de ceremonias que trata de ejercer como oficiante anual de semejante encuentro.

          Fernando Aramburu, que ganó con estas páginas el último Premio Biblioteca Breve, construye una galaxia de lo más perversa, y la encierra en un convento junto a un pequeño pueblo cuya taberna será testigo también de alguna noche desaforada de entuertos etílicos. Son apenas tres días, dilatados narrativamente con una mano magistral, y un tono en el que la ironía se hace la dueña para dar paso a la crítica más feroz de ciertos vicios muy reconocibles del mundillo literario.

          El tono esperpéntico está llevado a la quinta esencia con un humor magnífico al que contribuyen las ingestas de setas alucinógenas, con demoledoras consecuencias defecatorias, palizas monumentales que dejarían tuerta a la musa más inocente, fugas nocturnas, violaciones de secretos cibernéticos, asaltos de habitación, ponencias colectivas redactadas a la buena del dios Juan Ramón, celos, reconciliaciones, sexo rebosante de decibelios, paellas excelsas y un concurso poético que será ganado por quien menos se esperaba. Con todo, no faltan algunas sesiones interesantes en las que se logra hablar de poesía y de su tema capital: la belleza, acaso para que Fernando Aramburu nos coloque delante el más grande de los contrastes, porque ninguno de los presentes parece ocuparse mucho ni de esa belleza ni de la propia literatura. Una verdadera jungla en la que se muerde y se araña sin descanso, y hasta se escupe veneno a discreción, pero un grandísimo disfrute para los lectores ajenos al mundillo, disfrute que se multiplicará por diez si quien lee estas páginas se ha visto alguna vez, bien como protagonista o como mero espectador, cerca de algún corrillo literario.

Ávidas pretensiones. Fernando Aramburu.
Seix Barral. Barcelona 2014. 415 páginas. 20 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 31/5/2014)