Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Mónica Rouanet. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mónica Rouanet. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de noviembre de 2022

NADA IMPORTANTE - MÓNICA ROUANET (2)

 

ROZAR LO EXTRAORDINARIO

 

Perfilar psicológicamente a un asesino y dejarle gobernar una novela está al alcance de muy pocos escritores, eso y la capacidad para manejar el suspense hasta sus últimas consecuencias hacen de esta novela de Mónica Rouanet la más madura de las que hasta el momento ha entregado a los lectores.  


Uno de los atractivos, de los muchos atractivos que ofrece la escritura, amén de la creación de mundos y criaturas, es la posibilidad de jugar con el tiempo, amasarlo y modelarlo a voluntad, y eso es algo que Mónica Rouanet ha practicado ya desde su primera novela (El camino de las luciérnagas) con mucha solvencia y dejando entrever incluso cierto disfrute al llevarlo a la práctica.

Esos saltos temporales, esas alternancias entre el presente y el pasado, como están muy bien medidas y realizadas, lejos de amagar con el extravío del lector, se convierten en uno de los valores más sólidos de la narrativa de esta autora, como ha demostrado una vez más en esta trama, que se mueve entre el inicio de los años noventa y el infausto 2020, justo en el momento en que la pandemia y el confinamiento hicieron presa en todos nosotros.

Pero no solo de flashbacks vive la novela, ha de tener algo más, y ahí es donde el mérito de Mónica Rouanet va creciendo y reafirmándose obra a obra. Ella combina siempre la verdad oficial y la real, lo que fue y lo que ocultan los personajes, y ha hecho de ese doble plano otra de sus señas de identidad, que al mismo tiempo le permite jugar con el lector, si se nos acepta el ejemplo lúdico, para llevarle por un camino que al final resulta ser otro, o un atajo del anterior, y que no deja de sorprendernos.

Esos dos elementos, el tiempo y las verdades, se completan con tramas siempre actuales, siempre atentas a lo social, que han ido desde las venganzas oscuras hasta los trastornos mentales en los adolescentes, o los desvelos de una madre por encontrar a su hijo, sin olvidar los secretos que suelen guardar todas, o casi todas las familias que se precien de ser especiales, al menos en un plano literario.

Crítica social

En este caso, Mónica aborda las agresiones hacia las mujeres, un tema escabroso y que podría volverse una bomba de relojería en manos inexpertas, pero que ella ha enfocado sin ninguna concesión y llamando a las cosas por su nombre, y lo que es aún más importante, reflejando la dura realidad, tanto en la última década del siglo como en los momentos actuales. Lo más demoledor es comprobar que no hemos avanzado tanto como quisiéramos pensar. La agresión que casi le cuesta la vida a Minerva, la protagonista, en 1991, es vista por el mundo policial como un suceso más, como algo “nada importante”, lo cual debe dolernos, como lectores y como personas, porque no hay nada peor que criminalizar o acusar a la víctima de este tipo de ataques.

Esta novela habla de una época en la que no había manadas, ni internet, ni móviles…, ni falta que hacía, porque el universo masculino y patriarcal salía siempre triunfante, machacando incluso a aquellas mujeres que, como la doctora Fuentes y la agente Parrondo, cometían el pecado de lesa sociedad de querer desempeñar un “trabajo de hombres”. Por no hablar de esa frase demoledora: “algo habrá hecho”, con la que intentar justificar una agresión.

Lo psicológico

En ese ambiente, Minerva está a punto de morir a manos de un psicópata cuya situación familiar (madre con ínfulas de libertad y padre pusilánime) le convertirá en un justiciero dotado de una extraordinaria inteligencia, resultado de otro de los méritos de la autora: la habilidad para entrar en la mente humana y llegar hasta sus últimos resquicios.

Complementando la denuncia social de algo que aún sigue sin resolverse (véanse las cifras de las agresiones y asesinatos de género) y las alternancias temporales, nos queda el suspense puro y duro, encarnado en las figuras de dos hombres que han rodeado a Minerva durante estos treinta años que lleva intentando recuperar la memoria de aquel tremebundo ataque que la dejó en coma 

El desafío es claro, el lector intuye que uno de los dos fue el autor del crimen, y sigue esperando con fidelidad de amante el momento de acabar uno de esos “autoencargos” que lleva años haciéndose, y que se nos han ido contando de forma paulatina durante el resto de la novela, obligándonos a asistir a unos cuadros tan violentos como milimétricos y de los que este individuo salía siempre impune, siempre triunfante, incluso sonriente. Lo que Mónica sí oculta con extremada brillantez es quién es el verdadero responsable, y eso hace que el atractivo de la novela se mantenga intacto hasta el final, generando en el lector una sensación que roza el agobio, como mandan los cánones del más puro suspense.

Hay quien le ha achacado a la autora un particular manejo de los tópicos y estereotipos, por ejemplo que todas las mujeres que aparecen en la novela sean un paradigma del bien, cosa que, por ejemplo, incumple la propia madre de Minerva, educada a la antigua y aliada del patriarcado más rancio. De igual modo, hay quienes critican que no haya hombres buenos, porque ni el inspector Campos ni el periodista Amaya lo son, puesto que forman un dúo de hipócritas televisivos que oculta su machismo tras unas actitudes impostadas; tampoco Ernesto lo era, ni Fran ni Manuel lo parecen a pesar de las apariencias. Pero lo que no hay en verdad son hombres normales, algo a lo que deberíamos tender todos en nuestra sociedad, y ahí radica otro de los principales mensajes de la novela: la necesidad de buscar la normalidad igualitaria y sin estridencias, ni de un lado ni de otro. Por fortuna, esta novela tampoco es normal, sino que roza lo extraordinario.

 

‘NADA IMPORTANTE’.

MÓNICA ROUANET

Roca Editorial.

308 páginas.

(LA VERDAD, "ABABOL", 29/10/2022)

miércoles, 18 de mayo de 2022

NADA IMPORTANTE - MÓNICA ROUANET (1)

 

NADA IMPORTANTE, de Mónica Rouanet, por Antonio Parra

Título

Nada importante

 

 

Datos publicación

Roca Editorial. Barcelona 2022. 288 págs.

 

Datos de la autora

 

 

    MÓNICA ROUANET nació en Alicante y desde los siete años vive en Madrid, donde estudió Filosofía y Letras. Especializada en Pedagogía por la Universidad Pontificia de Comillas, posteriormente cursó estudios de Psicología en la UNED. Desde hace más de diez años atiende a personas en riesgo de exclusión social. Es autora de las novelas El camino de las luciérnagas, Donde las calles no tienen nombre, Despiértame cuando llegue septiembre y No oigo a los niños jugar.

 

Sinopsis de la obra

 

    En el Madrid de los años noventa, una joven logra sobrevivir a lo que parece un brutal ataque de violencia de género. La prensa y la opinión pública hacen eco de la noticia y, durante días, no se habla de otra cosa. Incluso hay quien afirma que se lo estaba buscando. Cuando por fin despierta del coma, Minerva no recuerda absolutamente nada, ni siquiera a su agresor que, desde ese instante, se mezclará entre sus amigos más íntimos para convertirse en su sombra y permanecer a su lado durante años esperando, a pesar de los cambios sociales, el momento oportuno para finalizar su «autoencargo». Pero ¿las cosas han cambiado tanto como creemos? ¿Por fin la sociedad ha dejado de juzgar a las mujeres que sufren agresiones de este tipo?

 

Reseña

AÚN NO HABÍA MANADAS

 

    Continúa Mónica Rouanet transitando firme por el camino de la novela negra, y dándonos sorpresas con cada entrega, siempre radicalmente distinta a las anteriores. Eso demuestra inquietud, pero también mucho valor, porque saltar sin red no es algo sencillo, y ella parece volar en cada nueva función.

    En esta ocasión se mueve de nuevo en dos planos temporales, algo que ya empieza a ser un rasgo diferencial en su narrativa, y lo hace para que no olvidemos de dónde partimos en el tema del maltrato a la mujer, y hasta dónde será necesario llegar para que semejante barbarie tenga fin. En los años noventa no había manadas (al menos no presumían de serlo ni se divulgaban sus crímenes) pero a cambio los hombres eran expertos en mirar hacia otro lado y hasta en culpabilizar a las víctimas, especialmente si esos hombres trabajaban en dos ámbitos poderosos, como el mundo policial y la prensa más carroñera.

    Minerva, por tanto, es una de esas mujeres marcadas, que además cometió la osadía de sobrevivir a un ataque que debió ser mortal. El coma le salvó la vida pero no impidió que la miraran con recelo por el suicidio de su novio y agresor, así estaban las cosas treinta años atrás, pero para su desgracia seguirán estando más o menos igual en el arranque de la pandemia.

    Una madre conformista, un policía medio machista, una policía que ve frenada su carrera por el hecho de ser mujer, una amiga fidelísima y dos hombres que pivotan alrededor de Minerva es lo que queda tras tres décadas, cuando ella recupere un poco la memoria y deshaga los jirones de lo que casi le cuesta la vida.

    Con una prosa medida, y un ritmo propio de metrónomo, Mónica Rouanet juega con nosotros amparándose en la mente de Minerva, en los saltos temporales y en algún que otro malévolo equívoco que el lector deberá descubrir por sí solo. Todo camina hacia un final intensísimo que nos salpicará más allá de lo puramente impreso.


https://www.solonovelanegra.es/nada-importante-de-monica-rouanet-por-antonio-parra/

sábado, 12 de junio de 2021

NO OIGO A LOS NIÑOS JUGAR - MÓNICA ROUANET

 

INTERSECCIONES

Presente y pasado, realidad y ficción, locura y cordura, vida y muerte, justicia e injusticia, culpabilidad o inocencia, entre esas intersecciones se mueve Mónica Rouanet en una novela muy especial en la que la autora ha echado una gran parte de sí misma, reflejando al mismo tiempo algunos  acontecimientos extraños que ella vivió personalmente, y que le causaron un impacto tan considerable como la curiosidad que le llevó a saber algo más de los mismos. Una serie de cruces que alimentan la existencia de unos peculiares personajes a los que ella ha dado voz manteniéndose al margen como narradora, dejándoles todo el protagonismo que merecen para que le cuenten al lector directamente su historia.

Unos personajes jóvenes que han sido ya, a pesar de su edad, muy baqueteados por la vida, y a los que nos encontramos ingresados en una clínica psiquiátrica, intentando recuperarse, tratando de recomponer más de una rotura mental, como la de la propia Alma, la chica que se erige en narradora de una tremenda historia y que descubre, al ingresar en la clínica, que tiene unas capacidades muy especiales, justo las que nos llevarán a conocer otro plano muy diferente de la realidad. Esa clínica, en tiempos no muy lejanos, fue un colegio para niños sordos, en una época en la que dichos niños eran arrinconados por la sociedad, eran olvidados por la gente supuestamente normal, porque su existencia era algo incómodo, cuando no una lacra de cara a la imagen social que ciertas familias se empeñaban en mantener a toda costa.

A partir de ahí, Mónica Rouanet va jugando con el lector, con los planos temporales (y no sólo con los planos reales), mostrando hechos de manera muy bien dosificada al mismo tiempo que da buena cuenta de cómo transcurre la vida en un centro de este tipo. Lo sobrenatural se mezcla con la realidad más cruda gracias a un magnífico uso de las voces narrativas, especialmente de una segunda voz que no es nada fácil de practicar.

Con cada capítulo, breve y medido, se va desenredando la madeja que el tiempo, el destino y la muerte fueron tejiendo hasta cubrir aquel antiguo colegio, o sus dos plantas superiores. Con cada situación, Mónica Rouanet intenta también educar nuestros oídos y nuestras conciencias, para que nunca más vayan a existir niños olvidados, y para que sus voces no se pierdan en la nada ni en la tibieza de la ignorancia social.

 

‘NO OIGO A LOS NIÑOS JUGAR’. Mónica Rouanet.

Roca. Barcelona 2021. 320 págs. 18 euros.

(LA VERDAD, "ABABOL", 12/06/2021)


jueves, 4 de julio de 2019

miércoles, 3 de julio de 2019

DESPIÉRTAME CUANDO ACABE SEPTIEMBRE - MÓNICA ROUANET

Análisis de la novela Despiértame cuando acabe septiembre, de Mónica Rouanet

Título: Despiértame cuando acabe septiembre
Autor: Mónica Rouanet
Editorial: Roca editorial
Año: 2019
Páginas: 288
Género: Thriller
Calificación: 
Autora
MÓNICA ROUANET nació en Alicante y desde los siete años vive en Madrid, donde estudió Filosofía y Letras. Especializada en Pedagogía por la Universidad Pontificia de Comillas, posteriormente cursó estudios de Psicología en la UNED. Desde hace más de diez años atiende a personas en riesgo y dificultad social. Es autora de las novelas El camino de las luciérnagas y Donde las calles no tienen nombre.
Sinopsis de la obra
El rastro de un joven español se esfuma por el sur de Inglaterra tras dejar un mensaje de socorro en el teléfono móvil de su madre. Ella, que apenas ha abandonado su pequeño pueblo en contadas ocasiones, decide ir en su busca. Hace un año, su marido desapareció en las tranquilas aguas de La Albufera y no está dispuesta a vivir de nuevo una angustia como aquella.
La Guardia Civil encontró la barca de Antonio abandonada a la deriva, con manchas de sangre sobre sus tablas. Amparo está convencida de que murió, pero las malas lenguas que recorren el pueblo rumorean otras cosas. Una vez en Inglaterra, Amparo descubre que su marido puede continuar con vida, ser el causante de la muerte de una mujer y estar involucrado en una sórdida trama repleta de intrigas.
Reseña

Más allá del domestic noir

En ese afán enfermizo por catalogar todo lo que huela a novela negra, como si el género tuviera que ser continuamente compartimentado, surgió hace algún tiempo la etiqueta de “domestic noir”, o lo que es lo mismo, aquella trama en la que un personaje que no es profesional de la investigación ha de ponerse a indagar. Dejando a un lado la idoneidad del término (que puede haber caído en un preocupante sexismo porque casi siempre se aplica a mujeres metidas a detectives accidentales), a ratos parece como si se menospreciara a esas tramas, y nada más lejos de la realidad. 
Mónica Rouanet es una autora a la que gusta jugar con la ambigüedad genérica, porque sería un tanto simplista quedarnos con el término “doméstico” solo porque Amparo, su protagonista, no sea profesional policial o detectivesca, y es que lo más destacable de esas personas que se ven empujadas a las pesquisas es precisamente su tesoro privado, sus rasgos como personajes redondos, alejados de los clichés del género que tanto marcan a veces.
Entrando ya en harina, Amparo es una mujer más compleja de lo que ella misma quiere reconocer. De orígenes sueco-españoles, vive y ha vivido siempre refugiada en La Albufera valenciana, en un lugar cuyas aguas guardan mil y un secretos, tal y como en su momento nos enseñara Blasco Ibáñez. Con todo, Mónica Rouanet es capaz de sacar de allí a Amparo con cierta rapidez, para situarla nada menos que en Gran Bretaña, y es que una madre se atreve a todo cuando se trata de acudir en auxilio de su hijo, que ha dejado un lacónico mensaje antes de esfumarse.
Si dejásemos ahí las cosas, los puristas dirían que ni domestic ni noir, pero es que la autora alicantina, que ya está curtida en lo referente a los perfiles psicológicos y la dosificación de tramas, sabe ir regalándonos pistas: la desaparición previa del marido de Amparo tiempo atrás, sus relaciones con un misterioso inglés que apareció por el pueblo, unas imágenes escondidas y turbulentas, otros ingleses que guardan secretos con la misma indolencia con la que se toman el té, y Conrad, un hombre atormentado por un recuerdo y un bolero, a quien el destino pone en el camino de Amparo. Ah, y lo primordial que es saber cocinar con precisión una buena paella.
Ya en ese punto, los misterios se agarran por la pechera, Amparo se echa el mundo encima y se convierte en la llave que abrirá todas las puertas oscuras del pasado, incluso con la capacidad de gobernar lo que hay tras ellas. Mónica Rouanet nos dirá entonces si merece la pena desvelar todos los secretos.

domingo, 12 de marzo de 2017

VII SEMANA LITERARIA IES MEDITERRÁNEO - MÓNICA ROUANET

“El toro por los cuernos”

         Esta frase es la que pronuncia de vez en cuando María González, la protagonista de la novelaDonde las calles no tienen nombre, con la que Mónica Rouanet llegó hasta nuestro centro para clausurar esta séptima edición de la semana literaria. Y eso fue lo que hizo ella, coger al auditorio por las solapas y regalarnos un encuentro tan interesante como afable que se inició con las palabras de la directora Inés Iglesias y la profesora Eugenia Pérez, para despedir esta edición.

De inmediato Mónica Rouanet habló a los alumnos de 1º de Bachillerato de las interioridades de su novela, de cómo planteó la creación de los personajes y la independencia de la protagonista, que busca huir de una madre castrante, doña Pilar, un personaje que, precisamente por sus tintes malévolos, despertó cierta atracción entre los lectores.

Mónica defiende, como ha hecho siempre, la necesidad de contar historias, por eso confesó que va por la calle mirando hacia arriba, a las ventanas de las casas, porque tras cada vidrio se esconde una vida, o un posible protagonista literario; en el caso de esta novela, miró hacia las ventanas del adinerado barrio madrileño del barrio de Salamanca, y así decidió hablar de las miserias y los secretos de una familia de las llamadas “triunfadoras”.

Hablando de familias, ella reconocía ser una autora que les presta mucha atención, precisamente porque no concibe la vida sin la influencia familiar, y también por el trabajo que realiza, con personas en riesgo de exclusión social, con situaciones familiares muy desfavorecidas. Pero no sólo de familias viven sus novelas, ella se empeña en crear personajes con vida propia, apoyándose en el concepto denominado “gestoforma”, que es la manera que tienen los deportistas de mostrar y ejecutar un movimiento corporal, propio y particular y por el que pueden ser fácilmente reconocidos; y eso es lo que ella pretende, que el lector pueda reconocer a sus personajes sin dudar, y que incluso tras la lectura de sus novelas, esos personajes nos sigan acompañando durante algún tiempo.

A juzgar por las preguntas que se sucedieron en el encuentro, lo ha conseguido, porque numerosos alumnos y profesores la interrogaron acerca de curiosidades de sus criaturas, cuestiones argumentales e incluso de creación literaria. Eso sí, la sesión tuvo un cierre especial para ella, porque tras leerse el epílogo de la novela, la alumna Santa García sorprendió a la autora con la creación de varias páginas en las que continuaba la acción de la novela, jugando con los futuribles literarios para hablar de la vida de María, su protagonista. Un texto que dejó a la autora con la boca abierta e incluso haciéndose preguntas sobre qué les habría ocurrido al resto de los personajes tras cerrar las páginas de Donde las calles no tienen nombre.


No podíamos pensar en una clausura mejor, y ya estamos aguardando la aparición de la tercera novela de Mónica Rouanet, que promete seguir cautivándonos con sus personajes y sus historias.






lunes, 25 de enero de 2016

DONDE LAS CALLES NO TIENEN NOMBRE - MÓNICA ROUANET

Criaturas con alma

          Hay familias dominadas por los secretos más inconfesables, dirigidas por un miembro que antepone el buen nombre y la reputación a todo lo imaginable, y dedicadas a fagocitar a los hijos hasta el punto de anularlos para mantener el valor de la estirpe. Ésta es la familia de la joven María del Pilar González de Ayala, un clan pudiente del madrileño barrio de Salamanca, triunfador de la guerra, con nombre y rango social, pero generadora de una atmósfera asfixiante de la que la hija pequeña no tendrá más remedio que huir.

          Como ya demostró con creces en ‘El camino de las luciérnagas’, Mónica Rouanet es una de esas autoras que fabrica personajes con alma verdadera, y que pone todo su empeño literario, que es mucho, en hacer que el lector perciba hasta el último pliegue de sus personalidades. Cuando María del Pilar emprende la fuga y se convierte en María a secas, la acompañamos en esa primera persona llena de potencia y matices para saber cómo ha sido ella, en qué se diferencia de sus dos hermanos, varones y mayores, cuánto le afectaron las muertes de su padre y de Gonzalo, un antiguo pretendiente, y hasta qué punto la matriarca del clan controlaba hasta el aire que respiraba.

          Trasladada a una pequeña ciudad madrileña, donde el nombre de las calles es lo menos importante, María nos permitirá conocer esos secretos familiares a la vez que ella los va descubriendo, y mientras Mónica Rouanet pinta poco a poco la trama con los colores de una intriga que tiene sus raíces incluso en los años de la posguerra. Al mismo tiempo, encontramos un fresco muy bien dibujado de la sociedad española, y de las infinitas posibilidades de triunfo que este tipo de familias conseguían aglutinar, cuando la construcción, el ejercicio de la medicina o un buen puesto en el ejército eran los premios a los que se creían destinados quienes habían gobernado los destinos del país desde su victoria varias décadas atrás. Y precisamente de todo ello es de lo que pretende huir María, al igual que lo hiciera su padre, porque parece ser la única que ha heredado la capacidad de romper con todo y las ganas suficientes para empezar una nueva vida alejada de esos males endémicos.
 
          Hay que felicitarse cuando aparece una escritora de esta guisa, generosa a la hora de narrar, preocupada porque sus criaturas tengan el alma bien dibujada, y capaz de manejarse con un estilo contundente y directo pero al mismo tiempo con la profundidad de quien tiene muchas cosas que contar.


Donde las calles no tienen nombre. Mónica Rouanet.
Roca Editorial. Barcelona 2015. 318 págs. 17’90 euros.

(LA VERDAD, "ABABOL", 23/1/2016)

miércoles, 23 de julio de 2014

EL CAMINO DE LAS LUCIÉRNAGAS - MÓNICA ROUANET

De vez en cuando

            De vez en cuando la literatura nos besa en la boca, y nos demuestra que, además de ser una amante impetuosa, también puede regalarnos un amor duradero, uno de esos que nunca se pierden, uno de esos amores por los que uno regresa a casa cada noche dejando tras de sí cualquier sinsabor. Mónica Rouanet ha obrado esta especie de prodigio con una novela que no sólo arrastra al lector por las solapas desde la primera página, sino que primero le coge de la mano, luego entrelaza sus dedos, y finalmente le toma por la cintura con el amartelamiento de las buenas historias, las que hablan de la naturaleza humana, sin más estridencias que las de propio vivir.

            Y es que las relaciones entre Tano y Hans, dos jóvenes estudiantes de los años ochenta, reencontrados treinta años después, no son más que una suma de las conductas que la mayoría de nosotros hemos encontrado a lo largo de nuestros caminos vitales, aunque no tuviéramos luciérnagas que nos guiaran con sus luces. Fidelidad frente a tradición, estudio frente a desidia, envidia frente a generosidad, aceptación frente a exclusión social, familia frente a amistad, disciplina docente frente a confidencialidad, amor frente a sexo, seducción frente a cordura, y así hasta alcanzar cierta madurez, hasta clarificar cuál es la senda por la que cada uno seguirá trazando su vida.

            Un accidente de tráfico pondrá de nuevo a Hans en mitad de la existencia de Tano, ahora secretario judicial, y desde ese momento Mónica Rouanet logra una narración que son dos, debido a la alternancia entre la época actual y el pasado estudiantil de ambos personajes, la compañía de Paula y Encarnita, la solicitud de la familia de Tano, e incluso los curas del colegio, acogiendo entre sus paredes al desamparado pero nunca desubicado alumno Hans.

            Amén de la afición por la onomástica curiosa, un punto de humor del que su autora se aprovecha a modo, la calidad literaria de la novela constituye uno de esos milagros de fluidez lingüística, cuando cualquier lector puede hablar de la sencillez de las palabras utilizadas, sencillez aparente porque es la que acarrea detrás un gran trabajo de escritura. Ya se ha mencionado el mérito de las dos líneas narrativas, pero no está de más subrayar el ‘tempo’ que la autora le concede a cada una de ellas, y el modo, dosificado y con una cadencia magnífica, con el que se le van desvelando al lector los secretos ocultos tras treinta años de silencios. Nadie se arrepentirá de leer esta novela, y mucho menos de seguir a las nuevas luciérnagas que seguro vendrán de la mano de Mónica Rouanet.


El camino de las luciérnagas. Mónica Rouanet.
La Fea Burguesía. Murcia 2014. 312 páginas. 10 euros.