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lunes, 23 de febrero de 2026

ESTÁ LLOVIENDO Y TE QUIERO - ANTONIO MERCERO

 

AQUEL RELOJ INCOMPRENDIDO

  

Antonio Mercero ha logrado entremezclar la Historia del siglo XX con el amor, el odio, los secretos y las sombras de una familia llena de grandes personas, que se quedará para siempre en el recuerdo de los lectores.

  

Ese sobrenombre es el que recibió el reloj de pared que fabricó en su día Domingo Yarza, y que mucho tiempo después enlazaría su figura con la de su bisnieta Paula, después de encontrarlo en uno de los múltiples portales de venta que se alojan en Internet. Ese leitmotiv origina un buen puñado de acontecimientos en esta saga de los Yarza, que arranca con el siglo XX y se acerca casi hasta nuestros días, en un ejercicio de construcción narrativa que Antonio Mercero ha perfilado de manera tan cuidadosa (el símil se presenta solo) como haría un buen relojero tradicional.

 La reaparición de “El Incomprendido” en el seno de esta familia es el detonante que el autor necesita para desplazarse hasta Lasarte y empezar a contarnos la historia de los Yarza, arrancando, como es lógico, por Domingo, el relojero que se lleva consigo a su hijo Pío para que le ayude a fabricar una obra de arte sofisticada que deje sin aliento a los más adinerados de la zona.

 Ha reconocido Mercero que, yéndose al norte, a Oria, Lasarte, Hernani y San Sebastián, ha homenajeado la tierra de su padre y otros antepasados, pero además ha sabido penetrar con mucho tacto en su forma de vida en esa convivencia que el hipódromo, por ejemplo, y sus eventos, propiciaban entre ricos y pobres.

 En ese sentido, es tremendamente dulce la historia amorosa que protagonizan Pío y Youna, hija de ricos franceses, en la que ambos niños se muestran y prometen un amor que no está al alcance de ninguno de ellos, a pesar de que alguna carrera hípica o una epidemia de viruela les uniera con lazos difíciles de romper.

 Lo social

 En esta saga familiar la Historia tiene también un papel predominante, y con cada Yarza vamos viendo la evolución social de una España que se lamentaba por la enfermedad y las campañas de Marruecos, pasando por los incidentes revolucionarios de 1934 hasta llegar al estallido de la Guerra Civil y algún que otro suceso demoledor de la misma que afectó a una población cercana de sobra conocida por todos: Gernika.

 Antonio Mercero transita por esos acontecimientos históricos disfrutando al narrar muchos de ellos, como las visitas de los ricos a Biarritz, o aquella carrera de caballos a la que asistió el mismísimo Alfonso XIII, que además era propietario de un ejemplar que debía aspirar a ganador.

 Esa presencia de la riqueza y el poder contrasta con la extrema humildad de Domingo Yarza, un hombre tosco y oscuro que andaba siempre a la busca de un golpe de suerte, y cuyos fracasos aliviaba con la bebida y con frecuentes palizas a su mujer y al pequeño Pío. Sabina era la principal destinataria de los golpes, pero el hijo no se quedaba atrás, de ahí que sus escapadas a ver su amiga francesa fueran también una especie de salvavidas, imposible pero salvavidas al fin y al cabo.

 Mujeres de altura

 Frente a él, dos mujeres se erigen en la esperanza, dos mujeres radicalmente distintas, ambas hermanas de Sabina, Juana, monja que reside en el convento de Lasarte, y Enriqueta, separada de un hombre rico y dispuesta siempre a sacarle a la vida hasta su último jugo. Dos polos de una corriente con la que Mercero homenajea a la mujer, sobre todo en el caso de la segunda, porque es la quintaesencia del individualismo y la independencia. El tiempo las colocará a ambas en la tesitura de cuidar a su sobrino Pío, y su existencia se prolongará durante gran parte de la novela, sirviendo de apoyo a varios de los hombres Yarza, y mostrándose como verdadero motor de la obra.

 Pío encarna la segunda generación, y su infancia le ha dejado marcado y condicionado para lo que será el resto de su vida, junto a Julia, como mecánico, junto a sus compañeros socialistas, también como un ejemplo de la deriva más probable para un español de su clase en aquellos años. Como ya se ha dicho, cada salto generacional está muy bien hilvanado con el momento histórico que les toca vivir a todos, y eso es algo que el lector siempre agradece. Como es lógico, ese camino histórico sigue su curso y se llevará por delante a quien corresponda, hasta que nos deje frente a la tercera generación, la que encarnarán Andoni y Anabel, en una posguerra y un franquismo muy bien retratados.

 Pero volvamos al reloj, a la pieza presente en todo momento en la casa de los Yarza, porque en él terminará escondiéndose la carta de amor más breve que se haya escrito jamás y que da título a la novela. Cinco palabras hermosísimas que serán determinantes incluso para Paula, cuando tenga que enfrentarse con el pasado y pedir cuentas a algunos de sus familiares.

 A fin de cuentas, la vida

 No estamos ante una novela sólo de amor, y no es sólo una saga familiar, ni únicamente una novela histórica. Es una trama global en la que la vida, el amor, el odio, la muerte y la propia sociedad se van entremezclando y llegando hasta nosotros con gran viveza. Pero eso, a fin de cuentas, es la vida, y Antonio Mercero se aferra a ella en cada línea, ya sea a comienzos de siglo o en los años postreros de una dictadura que seguía mordiendo y castigando desde su agonía.

 Y todo ello lo consigue con una prosa dinámica y certera, en la que los sentimientos, el paisaje y hasta lo psicológico van combinándose con gran acierto. A medida que uno lee crece su satisfacción, y hay momentos, cuando nos vamos acercando al final, en los que lamentaremos que la novela termine. Pero eso, sí, seguiremos siempre bajo la sombra de aquel reloj incomprendido.

  

ESTÁ LLOVIENDO Y TE QUIERO. Antonio Mercero

Planeta. 504 páginas.

https://www.laverdad.es/ababol/libros/reloj-incomprendido-lloviendo-quiero-20260221201451-nt.html


viernes, 3 de diciembre de 2021

LA BESTIA - CARMEN MOLA

 

Reseña de la novela La bestia, de Carmen Mola, por Antonio Parra

Título: La bestia. Autora: Carmen Mola

Editorial: Planeta. Año: 2021. Páginas: 544

Sobre la autoría

    Carmen Mola nació en la primavera de 2017, en Madrid, cuando los autores Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero decidieron lanzarse a una aventura de creación colectiva que cristalizó en una primera novela, La novia gitana, a la que seguirían La red púrpura y La nena. A lo largo de estos años, los tres autores han continuado con sus proyectos personales, tanto no-velas como guiones.

    Jorge Díaz (Alicante, 1962) es autor de las novelas Cartas a Palacio y La justicia de los errantes, entre otras, así como de series de televisión como Hospital Central.

    Agustín Martínez (Lorca, 1975) es creador de series como Feria, la luz más oscura o La Caza (Monteperdido y Tramuntana), y autor de las novelas Monteperdido y La mala hierba.

    Antonio Mercero (Madrid, 1969) ha llevado en paralelo la escritura de guiones de cine y televisión (Felices 140, Hospital Central, Hache) con la publicación de novelas, entre cuyos títulos se encuentran Pleamar o El final del hombre.

Sinopsis de la obra

    Corre el año 1834 y Madrid, una pequeña ciudad que trata de abrirse paso más allá de las murallas que la rodean, sufre una terrible epidemia de cólera. Pero la peste no es lo único que aterroriza a sus habitantes: en los arrabales aparecen cadáveres desmembrados de niñas que nadie reclama. Todos los rumores apuntan a la Bestia, un ser a quien nadie ha visto pero al que todos temen.

    Cuando la pequeña Clara desaparece, su hermana Lucía, junto con Donoso, un policía tuerto, y Diego, un periodista buscavidas, inician una frenética cuenta atrás para encontrar a la niña con vida. En su camino tropiezan con fray Braulio, un monje guerrillero, y con un misterioso anillo de oro con dos mazas cruzadas que todo el mundo codicia y por el que algunos están dispuestos a matar.

Reseña de La bestia

PARA EL LECTOR CAUTIVO

    Cada año, una de las obras más difíciles de reseñar, al menos para un servidor, es la ganadora del Premio Planeta, por todo lo que conlleva el galardón, por todo lo que se conoce del mismo (incluso antes del mismo) y también, por qué no decirlo, porque durante muchas ediciones la calidad huía aterrada de la novela ganadora.

    Si a eso le sumamos este año lo ocurrido con el fenómeno Carmen Mola, entenderá el lector que la complicación se puede multiplicar… hasta por tres, y no porque el secreto desvelado me haya sorprendido, puesto que algunos intuíamos que tras ese fantástico seudónimo se ocultaba más de un hombre, aunque tampoco nos rasgábamos las vestiduras, yo al menos no lo hice, como ahora ha hecho gran parte de nuestra sociedad, sino por todo lo que dicho secreto ha acarreado en las últimas semanas.

    En cualquier caso, aquí se trata de valorar obras, y no tanto los fenómenos editoriales, sociológicos o de moda, que se escondan tras ellas. Y lo primero que he de decir sobre el texto es que es tremendamente adictivo, y de verdad lo digo intentando sustraerme a todo lo externo. Como lector, y como lector de novela negra y de misterio, encontrarme en las primeras páginas a un perro suburbial mordisqueando el cráneo decapitado de una niña me parece algo brutal y capaz de engancharme ya para el resto de la novela.

    No me corresponde a mí, no quiero asumir ese papel, ser la mosca recalcitrante que se pose en anacronismos, si los hubiera, o en fallos de trama, si los hubiera, o en incoherencias lingüísticas de algún personaje. De verdad que no, porque lo que el lector que llevo dentro sentía era la atracción, el interés por seguir leyendo, y la velocidad a la que se iban sucediendo los hechos.

    A veces hay quien olvida cuál es la esencia de una novela de este tipo: misterio, crimen, investigación, y no es otra que mantener en vilo al lector tanto como se pueda. La Bestia lo consigue sobradamente. Y en cuanto a su estilo, no creo que pesen tanto algunas taras que otros han señalado, tales como “un lenguaje algo plano, el uso monótono del presente, la adecuación lingüística de algún personaje…”, de verdad me cuesta recordar otros premios Planeta, con una calidad literaria bajísima, a los que se les haya disparado tanto y tan rápido como muchos francotiradores han hecho con esta novela.

    Sé que ahora me voy a contradecir y que había anunciado que no lo haría, pero no puedo evitar hacerme algunas preguntas: ¿se habría afinado tanto la crítica de ser otro el autor, de haber sido una mujer (o tres), por ejemplo?, ¿se habrían afilado tanto algunos colmillos de no haber precedido a este premio el éxito de una trilogía negra?, ¿qué duelen más, las inexactitudes narrativas (si las hubiera) o el fenómeno de los tres autores ocultos?, ¿es la envidia el combustible de algunas reseñas? Tengo mis propias respuestas, pero deberá el curioso lector alcanzar las suyas.

    Regreso ahora a mi personalidad lectora, para decir que el ritmo es brutal, la ambientación precisa, los perfiles psicológicos atinados, la miseria perfectamente reflejada, y hasta la trama medida, porque hay una muerte, algo prematura en mi opinión, que podría haber amenazado a la novela con el naufragio, y en cambio el obstáculo se resuelve con mucho oficio. Eso sí, también he creído ver las costuras guionistas de los tres autores, no en vano son especialistas del medio, detalles que me hacen pensar en una posible serie: personajes que agotan su participación de forma fulgurante para dar paso a otro, escenas impactantes, intensidad criminal, cierta velocidad investigadora, etc. Detalles que estamos más que acostumbrados a ver en la pantalla.

    ¿Y si así fuera, habría algo de malo? Ni sería la primera novela que lo hace ni será la última. Pero volviendo a lo literario, me quedo con las sensaciones provocadas por la trama, por Lucía, la joven protagonista superviviente y dura como ella sola, por esa ambientación antes mencionada, por la manera de matar, incluso por el Madrid de 1834. Y esas sensaciones me tuvieron anclado al sillón, que es mucho más de lo que algunas otras me han provocado.

    Que alguien ahora piense que es una novela aceptable, o incluso del montón, pero un guion magnífico, pues es posible, pero repito, cumple con creces esa función tan apreciada de una buena novela: cautivar al lector de principio a fin. Y lo demás, quizá sean cuentos o rabietas de doloridas envidias.

https://www.elquintolibro.es/2021/11/resena-de-la-bestia-de-carmen-mola/?fbclid=IwAR0XTfR_Qg3VLLs3yZkE3YJWnIbp7NQGdOIEYYAciDbMW8jfdIz-gkhIGvw

sábado, 17 de noviembre de 2018

EL CASO DE LAS JAPONESAS MUERTAS - ANTONIO MERCERO (2)


EL REGRESO DE SOFÍA LUNA


El género negro español estará de enhorabuena mientras cuente con novelas como ésta, y con autores como Antonio Mercero.

            Nos presentó Antonio Mercero en su anterior novela (El final del hombre) a uno de esos personajes que están llamados a permanecer en el imaginario colectivo de los lectores, máxime si se trata de aficionados a la novela negra. Y es que el caso del cambio de sexo de Carlos Luna, ahora convertido en Sofía Luna, fue un bombazo de originalidad en el género, pero no por el hecho en sí, más bien por la manera tan natural con la que el autor ha sido capaz de imbricarlo en las correspondientes tramas criminales, y en el ambiente de la comisaría donde Luna y sus compañeros desempeñan su trabajo.

            El desafío creció con el anuncio de la segunda entrega, y las expectativas se han visto más que cumplidas, la recién estrenada inspectora Sofía Luna, un año después de su intervención, se enfrenta a un asesino en serie que mata turistas japonesas en Madrid, nada menos que jóvenes asexuales, lo que complica aún más la investigación, y por si eso fuera poco, Sofía además ve cómo su padre es acusado de asesinato. Manejar esas dos tramas supone un reto para el autor madrileño, reto del que sale airoso, claro que no es de extrañar, puesto que cuenta con la inestimable ayuda de un elenco de personajes que no hacen más que agrandar la trama, la novela y hasta la figura de la propia Sofía.

            Y como tales hay que destacarlos, la comprensiva exmujer, el hijo que no acababa de entender a su padre, la compañera y antigua amante que aún anda descolocada, el intransigente superior, el compañero más cerril que de pronto se vuelve medianamente tolerante. Y por encima de ellos, una trama en la que el sexo y la falta de él tienen una importancia capital en el desarrollo de la misma, y en la que hay algunas figuras impagables, como la hija del embajador japonés y su  manera de entender la noche madrileña.

            Hablamos por tanto, de una novela negra llena de matices, que va más allá de la sólida trama, en la que el personaje se yergue por encima de la misma y en la que las voces corales le dan al texto un valor añadido al que el lector no puede sustraerse. Con obras así, el género es capaz de tumbar a las voces más críticas, y es que el noir español seguirá de enhorabuena mientras contemos con personajes como éste, y con narraciones vertiginosas que llevan al lector en volandas en cada página. Desde ahora mismo estamos esperando la siguiente entrega de la serie.

‘EL CASO DE LAS JAPONESAS MUERTAS’.
Antonio Mercero. 
Alfaguara Negra. Madrid, 2018. 353 págs. 18’90 euros.

(LA VERDAD, "ABABOL", 17/11/2018)


sábado, 10 de noviembre de 2018

EL CASO DE LAS JAPONESAS MUERTAS - ANTONIO MERCERO

El caso de las japonesas muertas- Reseña

‘El caso de las japonesas muertas’, de Antonio Mercero, reseñada por Antonio Parra

Título
El caso de las japonesas muertas.
Datos publicación
Alfaguara Negra. Madrid 2018. 353 págs.

Datos del autor

Antonio Mercero Santos (Madrid, 1969). Periodista de formación, en 1994 cambia de rumbo profesional y empieza a trabajar como guionista en series como Farmacia de guardia y Hospital Central (Premio Ondas 2005), entre otras. Asimismo, es autor de los guiones de las miniseries El pactoEl Rey, sobre la vida de Juan Carlos I y, en cine, ha colaborado en el guion de La vergüenza, de David Planell, y es coautor, junto a Gracia Querejeta, del guion de Quince años y un día (2013, Biznaga de Plata al mejor guion). En 2012 publicó su primera novela, La cuarta muerte, a la que siguió La vida desatenta, posteriormente ha dado a la imprenta las dos primeras entregas de la serie de Sofía Luna, El final del hombre y El caso de las japonesas muertas.

Sinopsis

Recién reincorporada a la Brigada tras la cirugía de reasignación de sexo, Sofía Luna se ve obligada a investigar un misterioso caso. ¿Quién es este asesino que escoge a sus víctimas, todas japonesas, en el centro turístico de Madrid? Todo parece apuntar hacia el peculiar mundo de los viajes turísticos organizados y el más peculiar aún de personas asexuales, un grupo que rechaza la hipersexualidad de la vida moderna y tiene como animal favorito la estrella de mar.
Luna y su equipo, al que se suma una traductora de japonés que busca algo más que colaborar, tendrán que trabajar bajo una fuerte presión mediática, sobre todo cuando desaparece la hija del embajador de Japón. A este caso, que parece irresoluble, se suma otro que golpea a la inspectora en lo más íntimo: su padre, con el que no se habla desde hace años, ha matado a un hombre, supuestamente en defensa propia.

Reseña

Sofía Luna
Encontrarse con un personaje como Sofía Luna, cuando aún trataba de ser Sofía y no Carlos, fue una auténtica delicia, vaya por delante entonces el ruego para que el lector lea en cuanto pueda la primera entrega, El final del hombre. Pero reencontrarse con ella en esta segunda trama de la serie ya supera cualquier expectativa, porque al fin se operó, ha pasado el tiempo de la recuperación y se reincorpora a sus funciones aun cuando no todas las heridas, al menos las psicológicas, estén cerradas.
Es de suponer que Antonio Mercero sabía muy bien lo que hacía cuando diseñó a un personaje que nos ha ganado a todos, conquistándonos sin que el tema de su transexualidad haya sido nada traumático, sino un hecho, capital, eso sí, en la vida del propio personaje. Que la novela negra agradece giros como estos es un hecho, que supone un guiño hacia los tiempos actuales, también, pero detrás de todo ello no podemos olvidar que hay unas tramas bien urdidas, y una prosa establecida con muy buen criterio.
Por no hablar de la galería de personajes que acompañan a Sofía, una ex mujer que ahora es su mejor amiga y confidente, un hijo que parece haber superado las reticencias iniciales a la hora de aceptar el cambio de sexo de su padre, y unos compañeros, antigua amante incluida, entre los que la nueva Sofía va calando poco a poco, pero que aún no se han desprendido del todo de los prejuicios.
Si vamos a lo magro del caso, Mercero sigue esa línea de explotar la actualidad, porque esta vez las víctimas son jóvenes japonesas de turismo por Madrid, que además han elegido la opción de la asexualidad, otra manera de vivir el sexo, o mejor dicho de vivir sin el sexo, algo que hará que la propia Sofía se entregue a más de una reflexión, porque ella misma anda buscando también su nuevo camino sexual.
Por si no fuera suficiente con la sombra de un asesino en serie, nos encontramos con un astuto giro cuando el padre de Sofía es acusado nada menos que de asesinato. El hombre que repudió a su hijo se encontrará ahora frente a una hija a la que no reconoce pero a la que pedirá el favor más difícil de su vida. Aquí entramos en otra trama que tiene que ver con la extorsión, aunque sin abandonar tampoco los tintes sexuales.
Como ven, no hay lugar para el respiro, y de ello se encarga el propio Antonio Mercero con un ritmo trepidante y una sucesión de hechos que no es que atraigan al lector, es que lo meten de lleno en el coche que comparten Sofía y Laura, y ya no le dejarán bajar hasta el final, cuando vayamos llegando a una resolución demoledora. Cada vez falta menos para la tercera entrega.
https://punica.es/caso-de-las-japonesas-muertas-resena/?fbclid=IwAR2wp7MCJC3iVbupD9zLbb92nRbAhBlTzvsN2jNQ4psSrsdtrs_smDxre00