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domingo, 3 de julio de 2016

UN HOMBRE LOBO EN EL ROCÍO - JULIO MUÑOZ GIJÓN

Modernos vs. rancios

          Jiménez y Villanueva van camino de convertirse en dos instituciones de un género que Julio Muñoz Gijón está llevando a cotas muy altas: la novela satírica escondida tras una trama investigadora, o viceversa, porque tanto montan las andanzas de los modernitos contra los rancios patrios como los métodos policiales de dos personajes que se han acoplado el uno al otro como guantes gemelos, posibilitando que el lector, ya cómplice a estas alturas, los reconozca tan sólo leyendo una pequeña frase.

          Tanta ha sido la fama de los dos que ha dado lugar a una serie televisiva, Brigada de fenómenos, en la que también su autor tiene mucho que decir, y es que ese universo, apriorísticamente sevillano, en el que se cocían las primeras entregas, ha ido creciendo con el salto a Madrid pero sin que se olvide el más exquisito andalucismo, la exageración más hilarante e incluso los defectos propios de una tierra a la que Muñoz Gijón ama lo suficiente como para afearle los vicios sin dejar de exaltar sus virtudes, que son muchas a juzgar por la colaboración ciudadana que recibe de continuo.

          En esta ocasión son los modernos quienes han tomado las riendas de las operaciones con una campaña de actuaciones demoledoras llevadas a cabo en noches de luna llena. Las siglas KTR (kill the rancio) amenazan con extenderse por todo el país cercenando las tradiciones más respetables. Tanto que Jiménez se ve empujado a infiltrarse en un peculiar comando de variopintos antisistema, él, que es el abolengo hecho persona aunque ahora viva con su Triana del alma, un travesti sumido en una profunda crisis de identidad.

          Como siempre, no todo es lo que parece, y las andanzas de este nuevo gafapasta le arrancarán al lector unas cuantas carcajadas. Por encima de su misión, destaca la intención de que un extraño licántropo termine con las fiestas de El Rocío, con todo lo que eso conlleva de amenazas contra el andalucismo más ortodoxo. Y como ya es habitual, hay también una lista de personajes reales fácilmente reconocibles para el lector, que ayudan a darle a la novela el ritmo correspondiente. Nunca es mala época para la literatura humorística, Julio Muñoz Gijón se empeña constantemente en demostrarlo.

Un hombre-lobo en el Rocío. Julio Muñoz Gijón.
Editorial El Paseo. Sevilla 2016. 203 págs. 15 euros.


sábado, 31 de enero de 2015

EL MISTERIO DEL PERRO, LA MERMELADA Y EL CANTANTE - JULIO MUÑOZ GIJÓN

Lo rancio deja de ser sevillano y trasciende nuestras fronteras, Julio Muñoz Gijón traslada a Madrid a su inefable inspector Jiménez para que, ayudado por Villanueva, acabe con una serie de crímenes que siguen castigando a los enemigos del clasicismo más español. Una vez más el humor más desternillante se alía con una trama vertiginosa en la que ni siquiera la vieja Europa está a salvo de los desmanes de un nuevo asesino y de la agudeza mental de este policía más sevillano que nunca.

El misterio del perro, la mermelada y el cantante. Julio Muñoz Gijón.
Almuzara. Córdoba 2014. 206 pág. 15 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 31/1/2015)

martes, 7 de enero de 2014

EL ASESINO DE LA REGAÑÁ; EL CRIMEN DEL PALODÚ

Fuera sombreros

  Ya pueden temblar los modernitos de Sevilla, porque los miembros de la legendaria hermandad Serva La Bari han decidido poner orden en la capital andaluza, y castigar severamente a todos aquellos que se están apartando de las sevillanas maneras, vamos, a los que cambian la manzanilla por el rebujito, a los adeptos al gazpacho de fresa y a las arquitecturas estrambóticas que amenazan con desvirtuar la esencia de la ciudad.

            Julio Muñoz Gijón ha publicado dos deliciosas novelas que bien podrían haber sido una sola, aunque al duplicar las entregas ha multiplicado también el efecto, porque el humor, mejor dicho, la guasa, sobresale en cada capítulo, y es que no queda títere con cabeza en Hispalis: periodistas barbudos del ABC, hermanos humoristas, presidentes futboleros, alcaldes con ínfulas de JFK y un innegable parecido con dictadores norcoreanos, toreros de satén y cuché, parejas de diseñadores ultramodernos, ex esposas de toreros metidas también a diseñadoras flamencas, rumberos de ojos claros y cierta mala leche, cantaores de sevillanas tan espigados como revirados. Y por encima de todos ellos, una ciudad que late, como siempre, no en cada calle, sino en cada rincón, y un lujo gastronómico envidiable con el que su autor se encarga de ponernos los dientes mucho más que largos.

            Asesinar con el pico de una regañá o con un palodú bien afilado es otra muestra más del ingenio de este periodista, que no sólo ataca a los más rancios de Sevilla, sino que se atreve, como buen sevillano, porque no debe de existir ninguno incapaz de reírse de sí mismo, con dos de los momentos capitales del año, nada menos que la Semana Santa y la Feria de Abril. Ahí es nada. Eso sí, se ha traído a Villanueva, un inspector de Madrid, para que investigue ambos casos, aunque poco a poco, y con la ayuda del agente Jiménez, posiblemente el personaje con más arte de ambas novelas, lo va sevillanizando. Que nadie crea que hacer humor en literatura es fácil, puede que un sevillano lo tenga una miajita más sencillo, pero lo que ha hecho Julio Muñoz Gijón es como para quitarse el sombrero, sea de ala ancha o no.

El asesino de la regañá; El crimen del palodú. 
Julio Muñoz Gijón.
Almuzara. Córdoba 2013. Precio: 14 euros c/u.