Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Rivas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Rivas. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de febrero de 2025

DETRÁS DEL CIELO - MANUEL RIVAS

 

UN PUÑADO DE ESPÍRITUS

  

Una novela en la que la oralidad juega un papel fundamental, llena de testimonios que van construyendo una realidad en la que cada personaje de Rivas ha de buscar, como sea, su propia supervivencia.

  

Quien haya visto a Manuel Rivas firmando ejemplares de sus libros le habrá contemplado demorarse, pluma en mano, para acompañar la dedicatoria con algún dibujo, alguna ilustración o algún esbozo de imagen, muchas veces marinera. Es una verdadera delicia y demuestra una vez más cómo es la condición de escritor de este coruñés, y cuánto esmero pone siempre en ella.

 De igual modo lo sentimos leyendo sus palabras, su fraseo corto, su descripción consistente apenas en un trazo, un brochazo intenso y rápido que nos salpica la retina al tiempo que fija el personaje, el lugar o el acontecimiento en nuestra memoria. Así ha sido en novelas y relatos anteriores y así vuelve a ser ahora en una novela que, aunque tildada como negra, va mucho más allá de los planteamientos genéricos, se desliza con un embrujo brutal por otros caminos, tanto sociales como argumentales, que no se conforman con el corsé de una calificación comercial.

 Quien la haya etiquetado como negra sabrá las razones, mercantiles, propagandísticas, quién sabe, pero el hecho es que las palabras de Dombodán sobre lo que ocurre en Tras do Ceo dan para mucho más que para una intriga criminal, porque son el aliento de un pueblo, el gallego, de una manera de contar peculiar y propia del mismo, y finalmente son también un fresco social con muchas aristas, todas ellas muy aprovechables para el curioso lector.

 Alfarería narrativa

 Todo ello tampoco debería ser posible sin esa capacidad de Rivas para perfilar caracteres, personajes complejos que muchas veces se muestran sólo por sus palabras, sin apenas rasgos físicos, más bien atendiendo a lo moral, que es lo que nos permite conocerlos, junto a sus voces y a lo que los demás dicen de ellos. Tal vez una gran parte del mérito radique ahí, en esa suerte de alfarería narrativa que se va modelando a lo largo de doscientas páginas de las que nadie sale limpio, al contrario, porque no hay personaje que no esté salpicado por las gotas de los secretos, la ambición o los remordimientos.

 Así, Dombodán, el narrador, no es sólo el corifeo de la novela, sino también el encargado de transmitir a los lectores ese fresco social de una Galicia profunda en la que caben muchos tipos humanos: el cacique tiránico, el médico disoluto, el granjero hosco frente a la hija que busca modernizar el negocio, el charlatán habilidoso, el policía corrupto, un piloto que en sus tiempos surcó la ría con turbios objetivos, el descerebrado que bebe del mal, el proxeneta que aspira a regentar un imperio, las prostitutas engañadas, y alzándose sobre todos, el parvo de Dombodán, que no es tan corto como todos piensan, y que nos encandila con las historias de los demás personajes.

 Variedad temática

 Por si alguien duda, hay corrupción, hubo drogas, rencillas familiares, intentos de justicia, caza, pero también enfrentamientos soterrados, tanto familiares como de género, dominio de los más débiles, añagazas de mujeres explotadas, cárceles poco pisadas, y todo en un ambiente que, si bien no oprime, sí presenta sus credenciales en forma de costumbres arraigadas, algún misterio que otro, alguna traición mal llevada y el deseo de que, tras ese cielo que los contempla a todos y que se muestra en el título, no lleguen grandes cambios que lo remuevan todo, sino que se mantengan las condiciones que a todos les permitan sobrevivir, cada uno con sus manías y expectativas, pero sin estridencias.

 Manuel Rivas, primero con la excusa de una cacería que logre abatir a un jabalí asesino, va perfilando unos retratos sociales de alto calibre, y luego se permite jugar con el tiempo, haciendo que el narrador salte al pasado para contarnos algunos hechos capitales que nos permitan comprender el comportamiento de estas criaturas en el presente.

 Sería quizá reiterativo hacer comparaciones entre el coruñés y otros autores gallegos, léanse Cunqueiro o Cela, por ejemplo, que practicaron este tipo de narraciones, pero no vendrá mal en cambio recordar que la forma de plantear las tramas de Manuel Rivas trasciende lo puramente anecdótico (como le solía ocurrir a Cela) o lo mítico (tal y como se respiraba en Cunqueiro); él alcanza la autenticidad porque los hechos y las voces se encajan en el marco social y en el tiempo con total coherencia, y eso es algo que el lector siempre va a agradecer.

 Tradición oral

 En las novelas de Rivas hay frescura, hay actualidad, hay incluso inmediatez, y nada de ello debe estar reñido con un lenguaje de embrujo, que nos recuerda incluso la oralidad, que nos hace creer que tenemos a un Dombodán junto a nuestra oreja, respondiendo con esa parquedad suya que siempre pone en cada respuesta. Esa oralidad llega de la mano de todos los personajes a quienes se les concede voz, porque es justo que tengan su hueco y así perfilen sus personalidades.

 La trata de personas, la tiranía rural, el abandono que sufren muchos pueblos, las familias mal avenidas o condenadas a buscar la supervivencia entre el pasto y las vacas, o la fariña en las planeadoras, son otros de los temas presentes en unas páginas que Manuel Rivas ha cuidado con ese mismo esmero con el que dedica siempre sus libros.

 No hay, ya se ha mencionado, tanta intención negra en el autor, y sí el propósito de mostrar la vida en un cosmos complejo, a ratos diríase que incluso maldito. Hay una pulsión de resistencia, de resiliencia cuando alguien regresa de su exilio, y es que en el fondo los personajes de Rivas son un puñado de espíritus buscando construir una realidad lo menos imperfecta posible, de otra manera no habrían sido dignos de salir de una pluma que con cada obra se vuelve más brillantemente reconocible.

 

DETRÁS DEL CIELO. Manuel Rivas

Alfaguara. 218 páginas.

https://www.laverdad.es/ababol/libros/detras-cielo-punado-espiritus-20250215075615-nt.html


lunes, 4 de febrero de 2013

LAS VOCES BAJAS - MANUEL RIVAS


La boca de la literatura

            Convertir los recuerdos en materia literaria lleva su tiempo y su proceso, hay que permitir que las imágenes y las voces se acomoden en el estrato adecuado de la memoria, antes de poder filtrarlas al papel. Que Manuel Rivas es un fiel custodio de esa memoria no es nada nuevo, sus obras muestran siempre un gran respeto por la herencia que el pasado y la tradición le regalan, y así ocurre también en esta última novela.

            La infancia y primera juventud en los aledaños de A Coruña constituyen el germen de estas páginas, por las que sobrevuelan las figuras de su hermana María, incansable y adelantada a su tiempo en todo, o de la madre, experta en emitir esas voces bajas, esas palabras dichas casi en soledad que se erigen, para los oídos atentos, en la boca de la literatura. Figuras que alternan con avatares escolares, fiestas populares, trabajos ingratos, terror cerval a los gigantes cabezudos, y la idiosincrasia gallega del padre y otros familiares, capaces por sí solos de modelar universos narrativos para llenar otra docena de novelas.

            Si hoy hubiera juglares, tendrían la retentiva de Manuel Rivas, y su capacidad para fabular sin fin, para adentrarnos en esos ambientes mágicos (no de realismo mágico, como afea el autor a los críticos perezosos) que a los gallegos les provocarán saudade, y a los foráneos una atracción sin límites por las buenas historias. El último tamo de la novela, con el meritorio Manuel trabajando en El Ideal, crece en interés sociológico, y se convierte, además, en una crónica fiel de los últimos años franquistas, las primeras sombras de la transición, y la dureza del mundillo periodístico de una época en la que trabajar en un diario era el último asidero del romanticismo, y en la que aquel joven coruñés reafirmó su afortunada vocación por la literatura, la misma que nos permite a todos seguir disfrutando de su palabra.


Las voces bajas. Manuel Rivas.
Editorial: Alfaguara. Madrid 2012. 201 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 2/2/2013)

viernes, 18 de enero de 2013

PREMIO MANDARACHE 2013

Muy orgulloso de seguir formando parte de este proyecto.

Manuel Rivas inaugura la VIII edición del Premio Mandarache

El escritor gallego ha presentado en la mañana de hoy, Todo es silencio, durante el encuentro mantendio con 600 estudiantes en el Paraninfo de la UPCT
La VIII edición del Premio Mandarache ha arrancado en la mañana de hoy con el primer encuentro que el escritor gallego, Manuel Rivas, ha mantenido con los 600 estudiantes en el Paraninfo de la Universidad Politécnica de Cartagena.
En un acto previo a este encuentro, el célebre novelista ha presentado ante los medios la obra finalista de esta edición, Todo es silencio, (Alfaguara, 2010; Punto de Lectura, 2011), cuya versión cinematográfica acaba de ser llevada a las pantallas por el director José Luis Cuerda.
La concejala de Juventud del Ayuntamiento de Cartagena, Ruth Collado, y el profesor del IES Mediterráneo y miembro del grupo promotor del premio, Antonio Parra, han acompañado a Manuel durante su rueda de prensa.
La concejala ha resaltado la trayectoria sobresaliente de este escritor, entre cuyas obras destacan El lápiz del carpintero (Premio de La Crítica Española, Premio de la Sección Belga de Amnistía Internacional) o ¿Qué me quieres, amor? (Premio de Narrativa Torrente Ballester y Premio Nacional de Narrativa).
Por su parte, Antonio Parra ha destacado que una de las mayores virtudes de Rivas es la forma en la que presenta sus historias. El cariño que imprime en sus novelas también está presente en Todo es silencio, una denotada intensidad que se alterna con el desarrollo de la personalidad juvenil y la trama de tintes negros que envuelve el hilo conductor de esta historia ambientada en Galicia.
En un tono pausado y cálido, Manuel Rivas ha destacado la buena acogida que tuvo ayer el encuentro abierto celebrado en la Fundación Cajamurcia, en la Casa Pedreño de Cartagena. Asimismo, ha puesto el acento en la espontaneidad y naturalidad de esta iniciativa impulsada por la Concejalía de Juventud que pretende fomentar la lectura entre los adolescentes.
Para este escritor gallego, el entretenimiento y el conocimiento tienen cabida en sus obras. Y es que, en un sentido alegórico, se ha referido a la complejidad del ser humano, al que ha definido como un cuerpo de antónimos, razón ésta por la que la literatura se presenta como la única vía de escape para expresar esas controversias humanas. Y es que, el ADN de la obra literaria no es otro que la libertad, y un lenguaje que busca activar los sentidos, y no imponer ideas, ha concluido.
Rivas será el primero en visitar Cartagena de los tres autores que compiten este año por el democrático Premio Mandarache, organizado por la concejalía de Juventud y la red de Bibliotecas Municipales del Ayuntamiento de Cartagena.
En febrero lo hará Clara Sánchez, finalista por su novela Lo que esconde tu nombre (Destino, 2010; Booket, 2011) y en marzo Vicente Luis Mora, que compite por su novela Alba Cromm (Seix Barral, 2010).

http://premiomandarache.cartagena.es/detalle_actualidad.asp?id=52