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martes, 24 de febrero de 2026

1973 - JERÓNIMO TRISTANTE

 

1973, de Jerónimo Tristante, por Antonio Parra Sanz

Título

1973

 

Datos publicación

Editorial Contraluz. Madrid 2025. 440 págs.

 

Datos del autor

 

 

    JERÓNIMO TRISTANTE (Murcia, 1969), estudió Biología en la Universidad de Murcia y compagina su carrera literaria con la docencia. En 2001 publicó ‘Crónica de Jufré’, pero se dio a conocer al gran público en 2006 con ‘El misterio de la Casa Aranda’, primera novela de una exitosa saga protagonizada por Víctor Ros, compuesta por otros cinco títulos y que en 2015 se convirtió en serie de televisión. Además de esta famosa saga ha escrito numerosas novelas, algunas de las cuales han sido premiadas y su obra ha sido traducida al italiano, francés y polaco. ‘1973’ es su última novela, en la que recupera al protagonista de otro de sus libros: ‘1969’.

 

Sinopsis de la obra

 

    En 1973, Julio Alsina, un expolicía español exiliado en París, ha dejado atrás su turbulento pasado bajo el régimen franquista. Ahora lleva una vida tranquila como librero en Montmartre, pero su estabilidad se tambalea cuando la CIA contacta con él para que investigue un brutal asesinato ocurrido dos años atrás en Vera, Almería. A cambio, Alsina recibirá una cuantiosa suma de dinero y pasaportes españoles para él y su familia, pero si se niega, será deportado y entregado al régimen franquista, que aún lo considera un enemigo.

    Al llegar a España, Alsina descubre que las piezas no encajan. Con la ayuda de Ernesto Sampedro, un joven policía español con un conocimiento enciclopédico del caso, Alsina se adentra en una investigación llena de contradicciones, cabos sueltos y secretos enterrados, y topa con la resistencia de las autoridades locales, la presión de la CIA y la sombra de un régimen que no ha olvidado su traición. Cada paso lo acerca más a una verdad inquietante, en una España convulsa que guarda más preguntas que respuestas.

 

Reseña

EL REGRESO DE ALSINA

 

    Nos trae de regreso Jerónimo Tristante al policía Julio Alsina, algunos años después de que tuviera que abandonar el cuerpo y el país tras los hechos narrados en la novela “1969”. Ahora, Alsina vive en París con su mujer y su hijo, regenta una librería y aún cuenta con su amigo Joaquín en lo que parecer ser una existencia placentera.

    Pero el gusanillo de la investigación no ha muerto, sólo está aletargado en el pecho de Alsina, y la CIA lo sabe, sobre todo el agente Epstein, que va a buscarle con una propuesta llena de filos: investigar la muerte de una familia francesa en Vera, a cambio de pasaportes dobles para toda la familia y un buen puñado de dólares. Y aunque Alsina se niega (es mucho lo que se juega), la cruz de la propuesta le obligará a aceptar, porque le amenazan con retirarle la protección francesa.

    Sin elección posible, vuelve a España para meterse hasta los codos en una trama en la que el primer asesinato es casi lo de menos, y lo importante es lo que irá viniendo después: huida de un agente, conexiones con otros individuos especiales, lucha de poderes entre los dos contendientes de la guerra fría, y hasta los movimientos, más o menos soterrados, del tardofranquismo.

    Jerónimo Tristante luce como hacía tiempo en esta novela, brilla entre crímenes, seguimientos de espías, conspiraciones reales que incorpora a la trama, foráneas y propias, y además lo hace dándole los mandos a un Alsina que no va a estar solo, porque le coloca al lado a un joven policía muy enciclopédico, Ernesto Sampedro, que página a página se convierte en uno de los descubrimientos de la novela.

    Kennedy, Franco, Kissinger, Carrero Blanco, ETA, los grupos operativos de la CIA…, todo va apareciendo en esta novela que de una manera tan suave como inapelable nos mantiene pegados a sus páginas. Especialmente cuando Alsina ha cumplido con su trabajo pero ese instinto innato del sabueso le llevará a desobedecer a todo el mundo para seguir tirando de unos hilos que parecen conducir a un atentado de magnitudes imprevisibles.

    Al otro lado de la firmeza policial está el teatro de sombras de un régimen que agoniza, por mucho que los del búnker se empeñaran en mantenerlo, y las actuaciones puntuales de los extranjeros que se frotaban las manos pensando en incorporar el ascua estratégica de España a su sardina. Llamar a esta novela thriller sería injustísimo, es mucho más que eso, y atesora mucha más calidad.

https://www.solonovelanegra.es/1973-de-jeronimo-tristante-por-antonio-parra/

domingo, 1 de mayo de 2022

36 - JERÓNIMO TRISTANTE

 

OTRAS GUERRAS


No es la primera vez que Jerónimo Tristante se adentra en la Guerra Civil para contarnos una historia, pero sí es la primera ocasión en la que esta transcurre en pleno conflicto, en aquel Madrid sitiado de finales de 1936, cuando las confrontaciones empezaron a globalizarse porque de pronto era lícito bombardear a civiles, y no solo objetivos militares.

En esa ciudad a ratos anestesiada, a ratos viva, donde lo mismo un paco te segaba la vida como lo hacía el frío si no se tenían muebles que quemar, donde el hambre se escondía tras las cartillas de racionamiento y la justicia era más ciega que nunca entre checas, paseos e hipocresías políticas e internacionales, allí nos encontramos con el teniente Tornell, oficial de las Milicias de Vigilancia de Retaguardia, un tipo ya conocido por los fieles de Tristante pero a quien vemos aquí triunfando por vez primera, convirtiéndose incluso en héroe accidental.

Él es la guía que el autor utiliza para llevarnos por una trama de búsqueda, la de fotógrafo inglés Kenneth Lee, pero también por unos meses en los que se palpa el regusto de la pólvora en el aire, los escombros bombardeados y la huella que dejaron los desmanes de anarquistas e incontrolados durante aquellos primeros meses bélicos. Jerónimo, eso sí, no se esconde, y hace que el propio Tornell reniegue de muchas sombras republicanas, sabedor de las barbaridades que en su nombre se habían cometido, y que por desgracia hermanaban a los de su bando con los del otro lado del frente.

Esas son las otras guerras que se respiran en una novela que a ratos se vuelve hasta morosa, y en la que lo del inglés es la excusa para hablar también de espionaje (ruso, británico, alemán), de amistad, la de Tornell y el juez Bastida, para hablar de amor, ahí están las figuras de Candela y Toté, una muy física, casi lúbrica, la otra más desvaída en el recuerdo, e incluso para hablar de venganzas y salvaciones, de la mano de Eva, el tercer lado de un triángulo de amigos roto para siempre por la guerra.

Las revelaciones que nos regala Tristante, las  mismas que hallará Tornell hacia el desenlace, son incomodísimas, tanto en lo referente la conciencia como a lo histórico, y si no, que lo juzguen los lectores. Una lectura de la buena aunque se enmarque en un periodo del que muchos reniegan ya, por saturación.

 

‘36’. Jerónimo Tristante.

Algaida. Sevilla 2022. 424 págs. 19’90 euros.

(LA VERDAD, "ABABOL", 30/04/2022)

sábado, 15 de mayo de 2021

VÍCTOR ROS Y LOS SECRETOS DE ULTRAMAR - JERÓNIMO TRISTANTE

 IMPERIAL VÍCTOR ROS

Largo tiempo llevaban los fieles del detective Víctor Ros esperando una nueva entrega de sus andanzas, y esa espera suele ser la mejor señal de que un personaje se ha hecho un hueco, y grande, en el corazón de los lectores. ¿Las razones? Variadas y todas ellas justificadas, comenzando por la capacidad que tiene Jerónimo Tristante para narrar aventuras y situaciones, historias, en definitiva, consiguiendo siempre atrapar a quien se encuentra al otro lado de la página. Esa atracción es oro puro y motivo de envidia siempre para cualquier autor, porque supone haber acertado, haber dado con la tecla de los gustos de los lectores, que a fin de cuentas se reducen a dos puntos básicos: calidad literaria y una trama bien urdida.

Después de tantas entregas y de haber visto cómo evolucionaba la vida del policía, Jerónimo Tristante se arriesgaba ahora a que el paso del tiempo hubiera hecho mella en su personaje, y a fe que tal parece al inicio de la novela, pues nos hallamos frente a un Víctor un tanto desmotivado, casi ahogado en un Madrid que se va despersonalizando, y a punto de ser atrapado por la costumbre y la monotonía. Por ello se hacía tan necesaria una trama como ésta, porque redondea aún más al personaje, volviéndole todavía más vivo, y le proporciona nuevos retos que no son únicamente suyos, sino también del propio autor.

En esa línea holmesiana que tanto gusta a Tristante, y de la que se ha confesado deudor en múltiples ocasiones, primero nos regala un caramelo en forma de un pequeño caso que muestra una vez más las habilidades de Ros, y luego, una vez satisfecho nuestro paladar con el aperitivo, nos hace acompañar al policía hasta la Cuba más efervescente, la que estaba en los ojitos de los norteamericanos, en especial en los del magnate William Randolph Hearst (citado en la novela en varias ocasiones) y cuyo destino final todos conocemos.

Como no podía ser de otra manera, Víctor no se marcha solo, sino que va acompañado por su fiel Alfredo Blázquez y por un nuevo personaje absolutamente delicioso, Arístides Mínguez, un cochero de dos metros aficionado al mundo clásico. Ese trío nos lleva hasta una trama en la que destacan los espionajes políticos, la esclavitud en la isla, la insurgencia independentista, el poder de la sacarocracia y el brutal atractivo de la mujer cubana, sin olvidar el misterio, la muerte, e incluso la propia selva.

Con el pretexto de encontrar a su amigo Martin Roberts, Víctor Ros va afilando una vez más sus dotes, aunque ésta no será una aventura más, su creador le reserva un par de buenas sorpresas, y la más contundente de todas la comparte con nosotros: el cambio que experimentará el policía, no por bordear la muerte, no sería la primera vez, sino por la mella que ciertos acontecimientos dejan en su carácter, y que le van a convertir en un hombre distinto ya para siempre.

Estamos, por tanto, ante una magnífica novela que no sólo respeta y ensalza los cánones del género: dilatación narrativa, introducción de subtramas sorpresivas, capítulos que se cierran augurando el clímax posterior…, sino que también le ha exigido al autor una documentación exhaustiva que le permite moverse por La Habana finisecular y la manigua cubana como si hubiera cumplido otro de sus sueños, el de viajar en el tiempo. Si a todo ello le sumamos la capacidad de Tristante para jugar con las revelaciones en los distintos episodios, para resucitar el pasado e incluso para jugar de vez en cuando con nuestras sospechas, comprobamos que poco más le podemos pedir para que siga haciéndonos disfrutar de los buenos fundamentos de la literatura, tal y como lo hicieron sus imperiales colegas del siglo XIX con aquellas novelas de folletín y por entregas que tanto furor hicieron entre la población lectora.

 

‘VÍCTOR ROS Y LOS SECRETOS DE ULTRAMAR’.

Jerónimo Tristante. 

 Algaida. Sevilla 2021. 423 págs. 19 euros.

(LA VERDAD, "ABABOL", 15/05/2021)

martes, 24 de marzo de 2020

SECRETOS - JERÓNIMO TRISTANTE

Reseña de la novela Secretos, del autor murciano Jerónimo Tristante

Título: Secretos
Autor: Jerónimo Tristante
Editorial: Algaida.
Año: 2019
Páginas: 471
Género: Novela negra
Autor
JERÓNIMO TRISTANTE nace en Murcia en 1969. Estudió Biología en la Universidad de Murcia y compagina su carrera literaria con la docencia. En 2001 publicó Crónica de Jufré, su primera novela. Se dio a conocer al gran público en 2006 con El misterio de la Casa Aranda, primera novela de una exitosa saga protagonizada por Víctor Ros, a la que han seguido El caso de la Viuda Negra, El enigma de la calle Calabria, La última noche de Víctor Ros, y Víctor Ros y el gran robo del oro español, que en 2015 se convirtió en serie de televisión. También es autor de las novelas El rojo en el azul, El tesoro de los nazareos, El Valle de las sombras, Océanos de tiempo y Nunca es tarde (Premio Ateneo de Sevilla). Su obra ha sido traducida al italiano, francés, portugués y polaco. Con Secretos obtuvo el XII Premio Logroño de Narrativa
 Sinopsis de la obra
 A una elitista urbanización murciana se muda Helen, una nueva vecina que pronto empezará a alterar la tranquila vida de la comunidad, haciéndose poco a poco con los más inconfesables secretos de sus miembros, a los que chantajeará uno tras otro alcanzando con ello todo el poder que da el saber algo de quienes darían lo que fuera para que su secreto no se divulgase.
Entre sus víctimas está Ana, una abogada residente en la urbanización junto con su familia, quien no está dispuesta a que su secreto acabe con ella y con su familia, por lo que inicia una investigación alrededor de Helen con la idea de desenmascararla y despojarla de tanto poder como ha adquirido.
Reseña
Una de las funciones universales del escritor, lo quiera o no, es la de ahondar en las miserias humanas, y luego reflejarlas en sus obras, como espejo de virtudes y censura de defectos, que se decía en tiempos pretéritos. Otra cosa es lo que ha hecho Jerónimo Tristante en esta magnífica novela, a saber, sustentar toda la trama en las mentiras, nuestros errores, lo que ocultamos, en suma, aquello que nos hará débiles cuando algún enviado del mal tenga la intención de ir descubriendo nuestros rincones más oscuros.
Y ese enviado del mal es Helen, una mujer tan atractiva como perturbadora, que cae en una idílica comunidad de alto nivel para ir corroyéndola poco a poco, porque su modo de vida no es otro que la información, y luego los chantajes que puedan llevarle a enriquecerse con el uso o la ocultación de todos esos secretos sobre los demás, que de repente dejan de ser tan inconfesables para nosotros cuando se trata de salvar la propia vida. Vamos, una bicoca en manos de un escritor como Tristante, que sabe hincarle el colmillo retorcido a cualquier historia, y que tiene en su prosa una inacabable capacidad de fabular, ya se trate de tramas históricas, negras o actuales, como es el caso.
La esencia, pues, está sustentada en dos pilares, el mal y el miedo a perder el estatus. En cuanto al primero, todos alguna vez lo hemos cometido, otra cosa es el grado en que lo hayamos hecho, que de eso se aprovechará Helen; por otro lado, el miedo a enfrentarnos a él y a perder lo que le hemos arrancado a la vida es lo que termina de alimentar a una mujer que parece insaciable, tanto a la hora de recopilar información como de apoderarse de las almas de los demás.
Claro que, si no hubiera corrupción, maldad, ambición y otras muchas lacras, Helen no tendría futuro, pero como las hay campará a sus anchas hasta que la abogada Ana se convierta en su némesis, precisamente cuando entienda que hay que asumir los errores propios si no deseamos que alguien nos arrebate nuestra vida y nuestra libertad.
En definitiva, una novela febril, que se bebe más que leerse, y que está contada con una palabra certera y una forma de ir presentando y encadenando situaciones que nos impide cerrar el libro. Jerónimo Tristante vuelve a erigirse en chamán fabulador y nosotros somos los beneficiados, aunque nos tire de las orejas mostrando lo míseros y ruines que podemos llegar a ser.


lunes, 4 de junio de 2018

NUNCA ES TARDE - JERÓNIMO TRISTANTE

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Nunca es tarde – Reseña

«Nunca es Tarde» de Jerónimo Salmerón Tristante – Premio de Novela Ateneo de Sevilla

Cuando vuelve el pasado
Suele ser el pasado un elemento narrativo de extremada potencia, que debe ser manejado con precauciones para que no termine reventando en la cara del autor, cargándose de paso la trama que éste haya intentado construir. Jerónimo Tristante, que algo sabe de las técnicas de fabular, lo amolda con esmero para insertarlo en un valle aragonés en el que de pronto empiezan a recrearse crímenes que se cometieron cuarenta años atrás, en el final del franquismo y el inicio de la transición.
Si a ese panorama le sumamos la intuición, y las inquietudes, de Isabel Amat, una mujer desencantada, maritalmente engañada y anestesiada en vida, la novela arranca ya con buenos propósitos, porque será Isabel quien primero repare en las coincidencias y se ponga a la faena de intentar comprender hasta qué punto la desaparición de tres niñas tiene que ver con otras tres que desaparecieron décadas atrás y que lamentablemente hallaron la muerte, en la versión oficial, a manos de un disminuido que fue rápidamente arrestado y condenado.
Ateniéndonos a las dichos etiquetas, hablaríamos de un ejemplo de ‘domestic noir’, ya saben: una figura alejada del mundillo investigador metida a realizar labores indagatorias. Pero no es el caso, al menos no del todo, porque Tristante incorpora una figura determinante, la del criminólogo Enar Olsen, nórdico de origen pero muy norteamericano en cuanto a génesis novelesca, lo que suelen llamar en América un ‘profiler’, alguien capaz de elaborar perfiles criminales para las autoridades, y que además en este caso tiene unas habilidades tan especiales como traicioneras.
Enar, recluido como un eremita tras ciertos fracasos profesionales, es la tabla de salvación que se le aparece a Isabel en mitad del naufragio en el que se ha convertido su vida, y por ahí la trama crece y se completa, al igual que una investigación que la propia policía no terminaba de ver clara.
Es entonces cuando llega el crisol temporal, pasado y presente se van fundiendo en las pesquisas de Isabel, mientras que el futuro que su desahuciado matrimonio le negaba amanece de nuevo gracias al investigador nórdico. Así las cosas, hay que seguir los pasos técnicos, y resolver el crimen de los setenta como paso previo para solventar el actual. Ahí Jerónimo Tristante despliega su magia, enseña y oculta datos, se detiene en la figura del depredador sexual pero tampoco le vuelve la espalda a las tramas sociopolíticas e incluso religiosas que tanto peso tenían en aquellos años pre-democráticos.
Poco a poco los silencios dejan de ser espesos, las sombras de la amnesia o el alzhéimer se diluyen, y lo hacen con un lenguaje directo y rápido, sin tapujos, un lenguaje que cautiva al lector y que a buen seguro algo tuvo que ver con el premio que recibió esta novela (Premio Ateneo de Sevilla). Del vértigo de sus últimas páginas no podemos hablar, quienes son lectores de Tristante ya saben de qué manera gestiona el ritmo en sus obras, y quienes no le conocen tienen una magnífica oportunidad de solventar esa carencia.
Sinopsis de la obra
Isabel Amat es una cuarentona con sobrepeso aficionada a las novelas policíacas. No se encuentra en el mejor momento de su vida. Sus tres hijos ya se han ido de casa y tiene indicios para creer que su marido le es infiel. Con el objetivo de luchar contra su desidia y aburrimiento, Isabel está haciendo un álbum donde quiere dejar constancia de la presencia de su familia en el pueblecito del Pirineo oscense donde vive, El Valle. Estando en una fiesta de Halloween, aparece una niña a quien nadie conoce. De la misma forma que hace acto de presencia, rápidamente desaparece. Lo curioso del asunto es que se parece mucho a Rosa Benet, una niña que fue asesinada en 1973 junto con otras dos niñas más. Isabel tiene la sensación de que ambas niñas están relacionadas. A pesar de no contar con el apoyo de quienes la rodean, ella decide ponerse en marcha y esclarecer el misterio. Sin ser consciente de lo que está a punto de descubrir.
https://punica.es/nunca-es-tarde-resena/

ENTREVISTA A JERÓNIMO TRISTANTE

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Entrevista a Jerónimo Tristante

A cuenta de la premiada «Nunca es tarde», Antonio Parra entrevista al escritor Jerónimo Tristante.

  • Con Nunca es tarde ha ganado el Ateneo de Sevilla, ¿es usted un autor aficionado a los premios?
No, la verdad es que no me había presentado nunca a ninguno. Quizá esto me anime a seguir haciéndolo.
  • En esta trama, corríjame si yerro, parece que nos encontramos a un Tristante algo diferente, un poco más calmado, más sosegado, ¿es correcto o sólo una impresión mía?
No, es la historia la que vino así, no creo que en eso esta novela sea diferente, lo que sí es cierto es que he cambiado de registro, pero es algo que me gusta hacer por no tener la sensación de hacer siempre los mismo.
  • ¿Es la primera vez que le otorga el papel principal a una mujer en una de sus novelas?
Sí, aunque tengo otros personajes femeninos importantes, hasta ahora, al ambientar mis novelas en otra época no había podido hacer protagonista a una mujer porque he tenido protagonistas que eran templarios, policías en pleno franquismo o en el XIX…, ambientar la novela en la época actual me ha permitido hacer protagonista a una mujer y me ha gustado mucho la experiencia, la verdad.
  • Volviendo al cambio del que hablábamos antes, la trama parece también demorada, tal vez por los dos planos temporales que se manejan, ¿cómo surgió esta idea?
Me pareció interesante la idea de que resolver los crímenes del pasado nos pudiera ayudar a resolver los de la actualidad, que esa investigación fuera la llave para resolver lo que ocurría hoy y así de paso aclarar algo que se cerró en falso. Es una investigación muy difícil porque los protagonistas de aquellos sucesos están muertos o están muy viejos y algunos ya padecen hasta demencia senil, por no hablar de la falta de evidencias por el  paso del tiempo.
  • ¿Y la geografía de un pueblo pirenaico, huye usted del entorno urbano?
No especialmente, pero sí que me fui a un entorno que a mí, por ser del sur, me resulta muy exótico, un ambiente muy sugerente para un thriller.
  • Enar Olsen me recuerda a otros profesionales propios del noir norteamericano, ¿tenemos entre nosotros esa figura del perfilador o “profiler”?
Sí, los hay aunque no están metidos, como Enar, en el mundo de la novela negra. Es cierto que contamos con escritores que vienen del mundo de las fuerzas de seguridad del estado y saben mucho de aspectos técnicos y procedimentales.
  • ¿No teme que le achaquen haberse dejado influenciar por los americanos o incluso por series televisivas? A ratos hay una atmósfera en la novela que recuerda, por ejemplo, a Twin Peaks…
No, en absoluto, Nunca es Tarde creo que surge en mi psique por eso precisamente por la influencia del mundo de las series como Enemi public (belga), Millenium de Cris Carter o la propia Twin Peaks que dejó en mí una impronta muy profunda.
  • Y hablando de series, ¿volveremos a ver a Víctor Ros en la pequeña pantalla?
No, la última temporada no tuvo buenos datos de audiencia y esa productora ha dejado de hacer ficción, es difícil que veamos una temporada más.
  • ¿Y en el papel? A veces uno tiene la sensación de que la sombra de Ros puede ser muy alargada…
Sí, en el papel sí, sin duda. Me encanta Víctor, este verano terminaré una novela que tengo en marcha y en septiembre inicio el proceso de documentación para la próxima.
El escritor murciano Jerónimo Tristante
  • Regresemos a la novela, ¿le gusta el término “domestic noir” o se rebela contra las etiquetas? Lo digo porque Isabel Amat no es una profesional de la investigación…
Me gusta que se hagan cosas nuevas porque es bueno para el género, lo reinventa, interesa a la gente, nos salimos del cliché y nos acercamos a la sociedad y al mundo audiovisual. La idea de que el detective de mi novela fuera un ama de casa cuarentona que colecciona prospectos médicos me gustaba muchísimo y así lo hice.
  • Se habla de la sociedad postfranquista y sus sombras, si la comparamos con la actualidad, ¿saldríamos ganando o perdiendo?
Sí, no comparto ese pesimismo de los que ahora censuran tanto la Transición. Es obvio que Franco murió en la cama y que hay cosas que debieron hacerse de otro modo pero hemos avanzado muchísimo.
  • Toca usted el tema de los depredadores sexuales, además de otros de índole social, ¿hay que documentarse mucho o por desgracia lo tenemos demasiado presente?
Hay que leer mucho para salirse de los tópicos pero es un tema candente y que provoca una gran alarma social, además de ser un tema de gran interés para los que queremos comprender cómo funciona la psique humana y el origen del mal.
  • ¿Qué planes le aguardan ahora?
Terminar la novela que tengo a medio y seguir teniendo una vida sencilla.
  • ¡Véndale esta novela a un lector que no le conozca!
Es un trhiller en el que una mujer que parte de cero se reinventa investigando unos crímenes de hace cuarenta años que, inexplicablemente se están repitiendo, porque Nunca es Tarde.
Texto: ©Antonio Parra Sanz
https://punica.es/entrevista-a-jeronimo-tristante/

domingo, 25 de octubre de 2015

VÍCTOR ROS Y EL GRAN ROBO DEL ORO ESPAÑOL - JERÓNIMO TRISTANTE

Víctor Ros universal

          Cuando un personaje al que todos los lectores están ya acostumbrados a reconocer trasciende los límites de un determinado medio, puede pensarse que se contaminará en cierto modo con los rasgos de dicho medio, o que incluso llegue a perder parte de su primitiva esencia. Ese riesgo ha corrido Víctor Ros al saltar de la letra impresa a la pequeña pantalla, máxime si tenemos en cuenta la buena acogida que tuvo la serie televisiva, pero ha sido un riesgo controlado, porque su creador, Jerónimo Tristante, sabe muy bien dónde tiene los pies y cuánto le deben, él mismo y su personaje, a tantos y tantos lectores fieles como tiene. Tampoco es el primer caso del que tenemos noticia, otros investigadores muy conocidos, tales como Wallander, el comisario Montalbano y hasta el propio Pepe Carvalho, pasaron por la misma tesitura y salieron triunfantes.

Pero además de la cordura y la habilidad de Tristante, es justo reconocer que el propio Ros ha consolidado ya de tal manera su personalidad que es capaz de conducir sus aventuras superando cualquier obstáculo. No en vano esta entrega puede ser la que más impedimentos le provoca para que no consiga llevar a buen puerto una investigación que le ha devuelto, al menos temporalmente, al servicio de la policía española. Impedimentos que empiezan por un arriesgado robo en el tesoro patrio, continúan con las inquietantes sombras de Aldanza y Barbara Miranda, que persisten contumaces en acabar con la vida del detective, y terminan con el traslado a Londres, donde transcurre la mayor parte de la trama.

Es allí donde debemos detenernos para valorar como se merece la capacidad literaria del autor murciano, porque las escenas descriptivas de la capital del imperio son absolutamente antológicas: la vida del puerto, con su trasiego de gentes, barcos y mercancías, o el prisma social de la época, presente en una velada operística, son impresionantes, pero donde la brillantez rebosa es en la pintura de los ambientes tanto de los fumaderos de opio, con esa alternancia del lumpen y los señoritos de la nobleza más depravada, como del infierno de Whitechapel, un submundo del que pocos logran huir y en el que Víctor Ros no dudará un segundo en adentrarse en busca de información. En ambos casos, al describir tanto el fumadero como el paraíso de Jack el Destripador, Tristante parece haberle vendido su alma a Dickens o a Conan Doyle, a cambio de unos ojos de lo más británicos.

Y ya que hablamos de Conan Doyle, es justo reparar también en el delicioso episodio en el que Víctor Ros conoce al que ha sido su modelo, Sherlock Holmes, y a quien incluso aspira a superar, a tenor de las conversaciones que ambos mantienen, camuflados como tienen por costumbre, y en las que la vanidad del inquilino de Baker Street queda tan patente como su talento. El guiño es tan evidente como agradecido para los amantes del género, que incluso pueden quedarse con ganas de asistir a un nuevo encuentro entre ambas mentes preclaras.

No es ésa la única baza ganadora que podemos percibir en la novela, tal vez es la más brillante, porque a las demás ya estamos habituados tras las entregas anteriores, a saber: la capacidad de Tristante para manejar, al mismo tiempo y sin que ninguna se resienta, varias tramas y subtramas, el hecho de que el lector conozca algunos detalles y secretos antes incluso que el propio detective, lo que indica una vez más el cuidado con el que trabaja el autor, y por supuesto la dosificación de la tensión narrativa, gracias a la cual los lectores vamos encadenando acontecimientos con una celeridad que no nos concede un solo respiro.

          Tampoco debemos olvidar el rigor histórico que desprende la novela, y la forma en que se insertan, en ese marco temporal, el episodio del robo y las reacciones que dicho suceso provoca en las autoridades británicas, que muestran bien a las claras cuál ha sido siempre el carácter del gobierno de la Pérfida Albión, ahí tampoco se esconde el autor, y no le tiembla el pulso a la hora de desvelar ciertas miserias y turbios planes que dejan a la diplomacia como una disciplina política menor.

          Por otro lado, no se trata de desvelar aquí todas las sorpresas que se esconden en la novela, y que no son pocas precisamente, pero no dejarían de ser meros fuegos de artificio de no ser por el mérito de Jerónimo Tristante, que una vez más se muestra como un maestro de ceremonias capaz de manejar un circo de varias pistas narrativas en el que personajes como Blázquez, adorable al intentar adaptarse a las costumbres británicas, o Martin Roberts, díscolo al cuestionar la actitud de sus superiores de Scotland Yard, han dado un paso al frente en su nivel de protagonismo. Clara Alvear y Eduardo, por supuesto, mantienen también una importante presencia, para que Víctor no caiga en la tentación de volver a ser un lobo solitario, y a ellos se incorpora una mujer llena de secretos, María Fuster, a quien Tristante va dando paso y que apunta maneras como personaje dispuesto a reaparecer en sucesivas entregas. Todo ello contribuye a demostrar que, aunque era ya antes imparable, el mundo de Víctor Ros, con este salto a Europa, se va a consolidar ya del todo en la galería universal de los buenos detectives.

Víctor Ros y el gran robo del oro español. Jerónimo Tristante.
Plaza y Janés. Barcelona 2015. 379 páginas. 18’90 euros.



viernes, 5 de julio de 2013

LA ÚLTIMA NOCHE DE VÍCTOR ROS - JERÓNIMO TRISTANTE

Para quedarse sin uñas

            Ha regresado Víctor Ros a nuestras vidas, Jerónimo Tirstante ha vuelto a hacerlo, ha conseguido de nuevo atrapar al lector desde la página inicial, con un bombardeo de tramas y episodios al que es casi imposible sustraerse. Este autor ya hace tiempo que ha demostrado su maestría en género del folletín de misterio, aquél que en cada entrega periodística ponía en peligro semanal las uñas de nuestros antepasados.
            Y lo ha hecho reconociendo y dando cabida, como no podía ser de otra manera, a la evolución de su personaje, quien precisamente por algunos de sus defectos (un cierto aire de soberbia, sus manías perfeccionistas) no deja de ser una criatura narrativa de lo más redonda. Así debe ser, y así nos encontramos a un Víctor tan desencantado con las instituciones que no sólo abandonó la policía sino que se permite el lujo de hacerles más de un feo a las autoridades locales de Oviedo. Sí, porque ha regresado al lugar donde empezó todo, donde se empeñó en demostrar que iba a ser el mejor policía del país, y donde además dejó alguna que otra cuenta pendiente de índole más personal.

            La sombra de la peor de sus rivales, Bárbara Miranda, se cierne sobre él, mientras intenta resolver el caso más complejo de su carrera, tanto oficial como privada, junto al juez Casamajó y a su hijo Eduardo, fiel heredero tanto en lo deductivo como en lo profesional. Como ya se ha dicho, no hallará el lector un solo respiro en la trama, sino alfilerazos que le harán pasar páginas sin resuello, eso sí, disfrutando con las luces de la mente de Víctor Ros, y con algún que otro guiño literario que se ha permitido Jerónimo Tristante, como los cameos de dos nombres que quizá les suenen: Víctor Quintanar y Ana Ozores. Una delicia.


La última noche de Víctor Ros. Jerónimo Tristante.
Plaza y Janés. Barcelona 2013. 444 páginas. Precio: 18’90 euros.