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jueves, 9 de junio de 2022

LOS MUERTOS DE LAS GUERRAS... EN LIBRARIO ÍNTIMO

 

Los muertos de las guerras tienen los pies descalzos, de Alfonso Gutiérrez Caro y Antonio Parra Sanz.


Rubén Castillo

 


Que el género negro es ahora mismo uno de los más frecuentados y leídos de España no es información que pueda sorprender a nadie: los escaparates de las librerías están repletos de títulos de esa temática, proliferan las Semanas donde se habla de ellos (Getafe, Gijón, Valencia, Cartagena, Córdoba), hay editoriales que publican mucho y bueno en el ámbito negro (estoy pensando en Erein) y los periódicos ofrecen continuas informaciones en sus páginas culturales sobre sus autores más significativos.

Precisamente ahora acabo de terminar una novela de ese tipo, que me ha gustado muchísimo y que tiene la particularidad de que dos autores experimentados del género (Alfonso Gutiérrez Caro y Antonio Parra Sanz) unen sus talentos para redactarla. Y no sólo unen sus talentos, sino que unen (en un consorcio simpático y altamente eficaz) a sus criaturas narrativas, que suman fuerzas para resolver un complicado caso: Alfonso Gutiérrez aporta a Samuel Alonso, quien recibe el encargo de localizar a un chico llamado Cristian; y Antonio Parra añade a Sergio Gomes, que debe localizar a una chica llamada Carmen. Los hilos de sus largas investigaciones los llevan a confluir en Mister Witt, mítico local cartagenero; y deciden trabajar juntos después de descubrir que Carmen y Cristian son pareja.

Nadie, absolutamente nadie, saldrá defraudado de esta lectura. Los lectores de Cartagena se encontrarán con el instituto Mediterráneo (donde enseña Ascensión y al que se acerca su marido Rocamora), con la polifacética artista Ana Ballabriga o con la joven cantante Lydia Martín. Los lectores amantes del género negro se encontrarán con persecuciones, disparos, traiciones, robos de dinero, matones inquietantes, golpes en la nuca, pasadizos secretos, hospitales y policías. Y los lectores (simplemente eso: lectores) se encontrarán con un continuo despliegue de humor, ironías, excelentes descripciones, sintaxis admirable y unos diálogos tan convincentes como inolvidables.

Si quieren disfrutar este verano de una novela estupenda (o regalarla), pueden acudir sin dudar a Los muertos de las guerras tienen los pies descalzos, editado por Cosecha Negra Ediciones. Creo que me agradecerán el consejo.


https://rubencastillo.blogspot.com/2022/06/los-muertos-de-las-guerras-tienen-los.html?fbclid=IwAR2D_SP4qizAaoQfXiOxFeHnPlLaNPbNvA7s_i-7O0my4r1KkK5i9YgZAi4

lunes, 2 de mayo de 2022

ENTRE AMIGOS, EN LIBRARIO ÍNTIMO

Mi agradecimiento enorme a Rubén Castillo por sus palabras y por un blog magnífico que no puedo sino recomendar.

Entre amigos

 


    Es perfectamente lógico que los mecanismos de la novela Entre amigos, del madrileño Antonio Parra Sanz, funcionen de un modo tan solvente, porque el autor se ha curtido en el ámbito de la novela detectivesca con la lectura de miles de páginas firmadas por los grandes representantes del género. De ese amplio conocimiento (teórico y práctico) se desprende que la detective Sonia Ruiz se convierta en un personaje creíble y sólido de principio a fin de la novela. Da igual que la veamos entrenando en el gimnasio, discutiendo en la comisaría, enzarzada en una conversación telefónica más bien tensa, tomando un café con una amiga, enfrentándose a una yonki o midiendo temperamento con la subinspectora Lidia Goya. La construcción del personaje (de todos los personajes, en realidad) está fundamentada en una labor de miniatura psicológica y de una constante atención al lenguaje, la gestualidad, las indecisiones, los miedos. Y alrededor de esos seres narrativos, una trama en la que no falta ningún detalle canónico: disparos, drogas de diseño, mafias extranjeras, teléfonos limpios, policías de variados pelajes, delincuentes obtusos o inteligentes, ambientación urbana, hackers, sexo, un cuerpo en un maletero y vocabulario que busca reproducir fidelísimamente la espontaneidad. Con esos ingredientes bien dosificados, la coctelera sólo precisa algunos enérgicos movimientos de muñeca… y la acción se pone en marcha.

    Antonio Parra Sanz sabe muy bien a qué juega y, por tanto, tiene un perfecto conocimiento de cuáles son los naipes que debe colocar en el tapete y cuáles es mejor esconder en la manga. El resultado es Entre amigos, la novela que acaba de publicarle el sello palentino Menoscuarto en la serie SeisDoble: un éxito seguro entre los enamorados de la novela negra.


https://rubencastillo.blogspot.com/2022/04/entre-amigos.html

lunes, 28 de enero de 2019

EL CALENDARIO DE DIOS - RUBÉN CASTILLO


CLAUDICAR O MENTIR

Rubén Castillo nos ofrece su novela más sosegada, más calmada, pero también la más profunda y reflexiva.


  Entre estos dos polos se mueve a veces Horacio, el protagonista de esta última novela de Rubén Castillo, un hombre que ha sido tocado con el don de adivinar el futuro, no de hacer creer a los demás que puede adivinarlo, sino de saberlo de verdad, lo cual convierte su vida en una tremenda encrucijada a la hora de tomar ciertas decisiones, sobre todo por lo que pueden acarrearle tanto a él como a quienes le rodean.

   Así, enfrentándose una vez más a la mentira, ha regresado Rubén Castillo, con una novela más evocadora que nunca, porque complementando a esa trama en la que la adivinación o la videncia vertebran la vida de Horacio, ha logrado salpicar sus páginas de un buen número de recuerdos y reflexiones, recuerdos del pasado de Horacio, quién sabe si del propio autor o incluso de algunos de sus lectores, quienes somos coetáneos, y reflexiones que van surgiendo de la necesidad de mirar la vida siempre con ojos despiertos, lejos de la somnolencia de la costumbre, algo que ha caracterizado toda la carrera de este narrador.

   La trama, eso sí, adquiere un interés diabólico cuando Horacio le hace un pequeño regalo a un anciano y éste, como agradecimiento, le pone en la picota mediática. Para un adivino como él, empeñado en pasar siempre desapercibido, eso era lo peor que podía ocurrirle, sobre todo cuando los servicios secretos españoles entran en liza, conscientes de las innumerables ventajas que un don como el de Horacio puede proporcionarles. A partir de ese momento la novela será una huida hacia adelante, llena de sorpresas y sobresaltos, pero, como ya se ha dicho, con un espacio reservado para el ayer, para el pasado del vidente, el descubrimiento de su don, o su formación a cargo de un inolvidable maestro, su primer amor, el último, e incluso las vivencias infantiles y juveniles. En suma, todo lo que conforma su ser actual, sobre todo en unos momentos muy difíciles en los que más que nunca necesita estar muy seguro de quién es realmente.

     Si en otras ocasiones hemos elogiado la prosa de Rubén Castillo, posiblemente estemos ante su narración más sosegada, más calmosa, más serena pero también una de las más profundas, sin olvidar que nos coloca en la disyuntiva brutal de conformarnos o seguir luchando, de dejarnos llevar por lo fácil, llámese éxito según los cánones actuales, o conservar nuestra verdadera esencia. Será el lector quien elija, pero acompañado siempre por las magníficas palabras de un narrador que nos tiene acostumbrados a la buena literatura.

‘EL CALENDARIO DE DIOS’. Rubén Castillo. Género: 
Boria Ediciones. Murcia, 2018. 330 págs. 16 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 26/01/2019)

martes, 15 de mayo de 2018

LA VOZ OSCURA - RUBÉN CASTILLO


TENSIÓN NARRATIVA
  
Quizá sean estas dos palabras las que mejor califiquen esta nueva novela de Rubén Castillo, porque lo que provocan sus páginas en el lector es una tensión extrema, la misma que acompaña al universitario profesor Jaime Díez durante los breves días en los que un extraño, armado con la oscura voz del título, se dedica a extorsionarle. Esa sensación de constante incertidumbre se desgaja ya desde las primeras líneas, desde el momento en el que llega la primera llamada.

Que nadie espere encontrar un despliegue de trucos y recursos vacuos para sustentar la trama, ni están ni le hacen ninguna falta a la novela, porque su autor se basta con la palabra, porque sabe muy bien lo que hace y cómo transmitir el momento justo, la impresión idónea, el sentimiento apropiado, en definitiva, todo aquello que como narrador está dispuesto a entregarle al lector, que no es precisamente poco.

Esa extorsión padecida por el soberbio y orgulloso profesor se hace dueña de la novela, y poquito a poco, con la cadencia de una estalactita milenaria, modifica, a la fuerza, el carácter de un personaje con el que el lector no empatiza en ningún momento, porque ésa parece ser la voluntad del autor, colocarnos frente a un ser que roza el desprecio, y quién sabe si incluso preguntarnos de vez en cuando si no se merecerá todo lo que le está ocurriendo, sobre todo tras ver cómo protagoniza también ciertas miserias del mundo docente universitario.

Quienes hemos seguido los caminos literarios que recorre Rubén Castillo sabemos hasta qué punto conoce la naturaleza humana, y con qué acierto logra introducirse en las conciencias de los personajes, por eso reconocemos la forma en la que nos hace pensar en lo liviano de nuestras existencias, ahí está la escena del cementerio en la que ni el más barroco de los poetas habría explicado mejor la brevedad de nuestra existencia. Eso sí, no dejen de leer hasta el final, porque Rubén Castillo siempre guarda un as en la manga.

‘LA VOZ OSCURA’. Rubén Castillo Gallego.
Editorial: MurciaLibro. Murcia 2018. 180 págs. 15 euros.

miércoles, 24 de enero de 2018

MURO DE LAS LAMENTACIONES - RUBÉN CASTILLO

MUCHOS QUILATES

A todos aquellos lectores que vuelven la cabeza en las librerías cuando se topan con un volumen de relatos habría que leerles este libro, de principio a fin, para que supieran la injusticia que cometen dándole la espalda al relato breve, un género que nunca será lo suficientemente reconocido en España, a pesar de que aquí contemos con autores que se mueven en la excelencia narrativa, tal y como ocurre con Rubén Castillo.

El amor a la literatura se respira en cada línea, y en cada palabra si me apuran, y así debe ser, porque de otra manera no se podrían escribir estos catorce relatos, piezas magistrales del género en las que laten la inconsistencia humana, el dolor, la falta de futuro, la crítica social, el juego metaliterario, disfrazado de guiño o de sentido homenaje. Toda un muestrario de buena literatura, la que por un lado nos atrae con un buen argumento, un excelso guiño final, pero sobre todo la que está trabajada sin desmayo, con el mismo respeto que talento.

La huella cortazariana al entremezclar mundos de acá y de allá, la memoria de lo vivido en una infancia de pueblo, las tribulaciones de un nazi con una pizca de honor, sugerencias de escritura para lectores inquietos, realidades vicarias, insatisfacciones sociales, amores soñados. Un universo más que completo el que ofrece Rubén Castillo en este volumen, atesorados sus relatos durante años, madurados en su punto justo, sazonando cada argumento hasta lograr el equilibrio.

Es literatura de muchos quilates, porque su autor ama la palabra, estima las buenas imágenes y, sobre todo, es un lector respetuosísimo y voraz. Todo ello suma a la hora de crear un buen relato, y les aseguro que en cada una de estas catorce muestras hay, al menos, dos o tres frases que, por sí solas, justificarían la lectura y el disfrute del libro entero.

‘MURO DE LAS LAMENTACIONES’ Rubén Castillo.
Baile del Sol. Tenerife 2017.170 págs.10’50 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 20/1/2018)

domingo, 1 de octubre de 2017

DOS CUARENTA Y NUEVE EN EL DIARIO LA OPINIÓN

Rubén Castillo se marca esta crítica sobre Dos cuartenta y nueve en el Diario La Opinión, para incorporarla después a su blog, uno de los más visitados y mejor considerados en cuanto a crítica literaria. Un millón de gracias. La reseña entera podéis leerla aquí:

http://rubencastillo.blogspot.com.es/2017/10/dos-cuarenta-y-nueve.html?spref=fb

Dos cuarenta y nueve



Imaginemos a una locutora llamada Elisa Montes. Su vida personal no está resultando en los últimos tiempos precisamente fácil: su marido y ella han roto relaciones; su madre se encuentra en un centro asistencial, con una enfermedad degenerativa; tuvo la abandonar la emisora donde trabajaba antes, por un incidente más bien desagradable; etc. Ahora dirige y presenta un programa nocturno de radio llamado La sonrisa de la luna, donde los múltiples habitantes de la noche (los insomnes, los solitarios, los tristes) exponen casi en susurros sus lamentos y sus amarguras... Imaginemos ahora a un muchacho llamado Marcos Galván, que tampoco ha tenido un pasado sencillo: unos padres que nunca han respondido a sus expectativas; una conflictiva cosmología sexual; una lectura constante, turbia y más bien sesgada de la Biblia, que le hace imaginarse que alguien (obviamente, él) deberá convertirse en el redentor moral del mundo... Imaginemos por último a un inspector de policía llamado Alonso Marquina, igualmente perforado por mil zozobras: una esposa que canceló su vida con la ayuda de la farmacopea; una hija que lo culpó de aquel horror y que desde entonces ha procurado amargarle al máximo para que jamás olvide sus tribulaciones; un compañero que, tras salvarlo en una situación comprometida, abusa de él como cobro por el favor...

La imagen puede contener: una persona

domingo, 2 de abril de 2017

CUENTOS SUSPENSIVOS EN LA OPINIÓN Y EN LIBRARIO ÍNTIMO

No tengo palabras suficientes para agradecerle a Rubén Castillo que haya puesto, negro sobre blanco, sus impresiones sobre Cuentos suspensivos, tanto en el diario La Opinión como en su blog Librario íntimo.

http://rubencastillo.blogspot.com.es/2017/04/cuentos-suspensivos.html?spref=fb


Cuentos suspensivos


El sello La Fea Burguesía, que nació de la confluencia entre los editores Paco Marín y Fernando Fernández y el escritor Paco López Mengual, prosigue en su ambicioso camino de consolidación en el mundo de las letras. Y llega a su volumen número 13 (rotulado en el lomo como 12 porque hubo un tomo inicial 0) con la obra Cuentos suspensivos, del narrador madrileño Antonio Parra Sanz, crítico, cuentista y novelista, además de organizador de eventos culturales relacionados con la novela negra y con el mundo de la lectura.

Quienes frecuentamos sus obras desde hace tiempo encontramos en las páginas de este nuevo libro dos alegrías complementarias: la primera, volver a disfrutar con relatos que ya conocíamos, pero que nos siguen maravillando con su humor, la riqueza de su vocabulario, su ritmo espléndido, sus protagonistas inolvidables y sus finales calculados con pericia; la segunda, ampliar nuestra admiración por Antonio gracias a los nuevos textos que completan el libro. En el primer bloque tenemos al tierno exboxeador que se obstina en recuperar migajas de su gloria pretérita para impresionar a la Karenina, una prostituta que se incorpora al club de alterne donde trabaja como portero (“El sueño de Tántalo”), a la mujer que cocina atroz y primorosamente para su marido (“Delicatessen”) o a los policías Carmona y Palazuelos, que investigan la extraña muerte por cremación de un personaje de la calle (“Ícaro”).

Por lo que respecta a los nuevos relatos, otra sorpresa aguarda a sus lectores: Antonio Parra diversifica su oferta y suministra cuentos de extensión parecida a los ya mencionados pero también microficciones, lo que sirve para enriquecer la visión que tenemos de su talento narrativo. Una docena de éstas últimas sirve para demostrar su pulso en el terreno corto. En suma, recibimos un gran arco temático y estilístico, donde el autor nos traslada a pueblecitos pontevedreses taladrados por la lluvia y por la superstición (“La tormenta”), a celebraciones eucarísticas salpicadas por la actualidad más putrefacta (“Ite missa est”) o a situaciones donde el humor y el horror conforman una masa compacta (“Inevitables golosas”).

Antonio Parra Sanz ha conseguido, obra tras obra, aquilatar un modo narrativo que ya resulta inconfundible en el panorama regional y que es admirado por un número creciente de lectores. Si ustedes asocian su nombre con la obtención del más reciente premio Libro Murciano del Año por su novela La mano de Midas, amplíen el ámbito de su curiosidad y acérquense hasta sus cuentos. En pocas voces narrativas podrán encontrar tanta calidad y tanto disfrute.

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sábado, 28 de enero de 2017

LOS DÍAS HUMILLADOS - RUBÉN CASTILLO

En el infierno

Entrar en la mente de un secuestrado, compartir sus vivencias al tiempo que asistimos a las palabras y justificaciones de sus captores, así podría resumirse el argumento de esta nueva novela de Rubén Castillo, aunque correríamos el riesgo de quedarnos cortos. Haciendo gala de una técnica que domina y que ya ha empleado con igual brillantez en obras anteriores, el autor prescinde prácticamente de un narrador externo, y deja la acción de la novela en manos, y sobre todo en boca, de sus tres personajes, los militantes etarras Julen y Patxi, y el empresario secuestrado, José María.

Han pasado los años después de los últimos mordiscos de la banda armada y sigue siendo difícil escribir sobre un tema que se mueve entre demasiadas heridas abiertas, por eso es admirable la valentía de Rubén Castillo, que no se anda con paños calientes y le ofrece al lector la posibilidad de escuchar los razonamientos de quienes hicieron de la violencia el santo y seña de su lucha, y escuchar también a una de sus víctimas. Julen y Patxi son dos caras de una moneda que ha quemado durante décadas el bolsillo de los gobiernos españoles, porque uno, algo más cultivado, trata de justificar la lucha desde un plano ideológico, mientras que el otro, más asilvestrado, empuña únicamente las amenazas y la violencia.

En medio de ambos, la víctima, a quien apenas oímos hablar pero en cuya mente se nos permite entrar en algunas ocasiones, una mente que intenta comprender lo que ocurre por muy difícil que sea su asimilación, y en la que flotan los millones de preguntas que todos nos hicimos durante aquellas barbaries de los años del plomo. El propio Rubén ha reconocido que esta historia se asomó a su cabeza al tiempo que se vivieron dos de los episodios más execrables del terrorismo vasco, el interminable secuestro de Ortega Lara y la captura y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Una novela corta que no invita precisamente a la carrera, sino que nos exige demora en su lectura, porque el tema lo merece y el ambiente opresivo del zulo también parece reclamarlo. Las voces, los diálogos, son magistrales, como ya se ha dicho, y eso sin olvidar la sombra que se cierne sobre los tres hombres, la amenaza constante de la llegada de Idoia, la líder del comando, que de una forma u otra pondrá fin a lo que el lector ha presenciado. Nunca el infierno estuvo tan bien mezclado y transmitido al lector.

Los días humillados. Rubén Castillo.
MurciaLibro. Murcia 2016. 103 págs. 8 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 28/1/2017)

domingo, 6 de noviembre de 2016

BUTACA DE PATIO EN LIBRARIO ÍNTIMO

Y el gran Rubén Castillo Gallego le dedica unas enormes palabras a mi Butaca de patio en su blog Librario Íntimo. No puedo estar más que agradecido a todo lo que dice sobre mis artículos.

http://rubencastillo.blogspot.com.es/2016/11/butaca-de-patio.html?spref=fb


domingo, 3 de abril de 2016

POR UN PAÍS DESCONOCIDO - RUBÉN CASTILLO

Toda una herida

          Sólo algún acontecimiento demoledor puede llevar a un narrador a adentrarse en el universo particular de la poesía, y eso no siempre es un paso seguro, es un salto sin red, porque las convenciones de uno y otro género son radicalmente distintas. Esta especie de ‘tour de force’ es lo que acaba de hacer Rubén Castillo con estos cuarenta poemas, desafiarse a sí mismo para lanzarse a un terreno que, una vez leídos los versos, no parece tener mucho de desconocido para él. Es obvio que hay una herida abierta, un tajo que el autor necesitaba cerrar, o exorcizar, como él mismo ha llegado a decir, y a fe que lo ha conseguido, a juzgar por la intensidad de las imágenes, por el verso preciso, por cómo han fluido los sentimientos verso tras verso, por una obra que nos revela que había un poeta escondido tras uno de los mejores narradores murcianos de las últimas décadas.

          ‘Vivir es un sol de invierno proyectándose sobre un periódico atrasado’, así de contundente es el dolor sobre el que habla el autor, así de constante es el hastío que le asalta aun cuando el resto del mundo siga funcionando, como esa niña que pinta pájaros con plumaje de ámbar, ajena al dolor de los ojos del poeta que la mira. Ese dolor, ese país desconocido que da título al poemario, termina por perfilarse gracias a una geografía que muchos lectores hallarán familiar, a poco que hayan tenido algún serio revés en sus vidas. Una geografía a la que accedemos también de la mano de una voz poética que se desdobla, la de un Rubén que habla consigo mismo, como pidiéndole al hombre que ve a diario en el espejo explicaciones por ese dolor en el que le cuesta manejarse.

          En estos cuarenta itinerarios hay alguno que impresiona más que los otros, como el poema Hidrografía, de una brillantez sobrecogedora en la potencia de imágenes que son niágaras de sangre, nilos de gelatina o támesis de asco. No hay un verso superfluo, hay un tiempo estrábico que no se fatiga, una sonrisa que actúa como coraza, unos electrones que lloran… En suma, hay un alma que palpita en cada línea, un aliento que pugna por desprenderse del dolor que ha estado a punto de asfixiarle, un hombre que ha buscado la liberación por encima de todo y que va a sorprender a quienes sólo hubieran visto a Rubén Castillo como prosista, aunque menos a quienes ya le sabíamos capaz de dominar el verbo tal y como ahora ha vuelto a demostrar.

Por un país desconocido. Rubén Castillo.
Editorial: Balduque. Cartagena 2016. 94 págs. 12 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL",2/4/2016)


domingo, 2 de noviembre de 2014

ANILLO DE MOEBIUS - RUBÉN CASTILLO

Si Alicia fuera Enrique

          Retorcer la realidad como si fuera el regaliz en la mano de un niño despistado, hacer que cualquier persona camine cabeza abajo. Poco más o menos así se podría resumir lo que ha hecho Rubén Castillo en esta nueva novela, con su sosiego habitual, con esa prosa mimada y ese lenguaje que no sólo domina, sino que forma parte ya de su propia alma. Así se ha empeñado en hacernos dudar acerca de lo que vemos, de lo que vivimos, incluso de lo que podemos sentir.

          Enrique, o Julio, da igual quién ya desde el primer tercio de la novela, asiste incrédulo al derrumbamiento de su existencia, porque todo lo que conoce deja de pertenecerle. El objetivo, y su autor lo sabe como nadie, es retorcer también la conciencia del lector, avisarle de que es posible que nuestra placidez existencial pueda verse alguna vez truncada por un destino que suele ser el más gamberro de los dioses que vigilan nuestro paso por la vida. Hay dudas, evidentemente, y un proceso progresivo al que asistimos y en el que casi participamos, con sus fases de negación, incredulidad, búsqueda de posibles causas, presunción de una broma pesada, e incluso la puerta entreabierta a la locura.

          Lo mejor es precisamente la delicadeza que Rubén le imprime al proceso, delicadeza o exhaustividad, porque no deja que su personaje se salte un solo paso, y de esa forma logra que nosotros mismos caigamos también presa de la inquietud y el desasosiego, hasta el punto de que hay ocasiones en las que, al cerrar el libro, no tenemos más remedio que mirar a nuestro alrededor para constatar que realmente somos quienes somos, o al menos quienes creemos ser. Porque ha dinamitado aquella famosa frase de don Quijote: ‘yo sé quién soy’. ¿Estamos seguros de eso?
 
          Por supuesto, el tema del otro no es un hallazgo literario, grandes autores, alguno incluso de cabecera del propio Rubén Castillo, lo han cultivado antes. Entonces, ¿por qué leer esta novela, dónde está su mérito? Ni más ni menos que en la sencillez y naturalidad con la que su autor aborda un tema tan demoledor, algo que requiere mimbres de gran narrador, y de buen conocedor de la naturaleza humana, un mérito que hay que saber complementar también con un lenguaje digno de la mejor literatura, y hasta con una guinda necesaria, la de un final que, aunque suene a tópico, no dejará indiferente a ningún lector, siempre que Enrique o Julio no decidan cruzar de nuevo el espejo de Alicia.

Anillo de Moebius. Rubén Castillo.
Sloper. Palma de Mallorca 2014. 187 páginas. 15 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 1/11/2014)


sábado, 9 de noviembre de 2013

EL VERBO SE HIZO CARNE - RUBÉN CASTILLO


Y habitará entre nosotros


          Tal vez una manera fiable de ayudar a establecer la calidad de un escritor consista en la capacidad que tenga para dominar diferentes registros. Rubén Castillo ha brillado, hasta el momento, en las novelas testimoniales, juveniles, de intriga histórica, intimistas y memorialistas, y ahora demuestra también que es capaz de manejarse con gran soltura y brillantez en el ámbito del relato. Y no es que no lo hubiera hecho alguna vez antes, ahí están unos cuantos galardones de relumbrón nacional para probarlo, pero este volumen, estas siete historias bíblicas suponen, con cierta diferencia, lo mejor de su producción cuentística.

  Y el desafío no era sencillo, porque nada menos que ha desnudado, y nunca mejor dicho, las almas y los cuerpos de Adán y Eva, Salomón, Lot, Jacob, Sansón e incluso el propio Moisés, y lo ha hecho bebiendo directamente de la fuente, no en vano los textos sagrados son un inagotable manantial de historias y argumentos, pero ha tamizado ese trago con un filtro erótico, dotando a estas siete historias de una pátina subida de tono pero sin vulgaridad, de un barniz carnal pero sin obscenidades lingüísticas, al contrario, porque los embates sexuales y amatorios que aparecen en los diferentes relatos están tratados con una delicadeza máxima, cuidando el vocabulario tanto como la tensión narrativa, y mostrando un especial mimo a la hora de mencionar el nombre de Yahvé, especialmente cuando es alguno de los personajes quien le invoca.

          Como es lógico, habrá lectores que se sorprenderán, otros se rozarán las vestiduras del escándalo, acaso sin llegar a rasgarlas, y habrá otros que harán malabares fisiológicos para poder completar su lectura. Pero ninguno podrá negar que lo que Rubén Castillo cuenta está presente en La Biblia, en mayor o menor medida, e incluso no podremos negar habernos preguntado alguna vez de qué manera se habrían producido los hechos que los textos sacros nos ofrecían siempre como consumados.

          Hay que tener, para escribir un libro como éste, amplios conocimientos historiográficos, un bagaje literario considerable, lo cual no supone una novedad si hablamos de un escritor al que le apasiona leer, pero también una notable capacidad para percibir la naturaleza humana, y son tres virtudes que Rubén Castillo ha terminado por acumular y que posibilitan que nos haga este regalo, porque eso es lo que son estas siete historias: la creación de un mundo literario magnífico a cargo de un dios tan sabio como gamberro. Menos mal que él no va a descansar tras el séptimo relato, sino que seguirá habitando entre nosotros.

El verbo se hizo carne. Rubén Castillo.
Alfaqueque. Cieza 2013. 156 páginas. 16 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 9/11/2013)


domingo, 21 de abril de 2013

DOCE LUNAS- RUBÉN CASTILLO


DOCE LUNAS

RUBÉN CASTILLO
GALATEA DE LAS ESFERAS


1)    ¿Quién es Enrique Saorín, cómo se digiere para un personaje pasar de ser un posible (y hasta brillante) profesor, a ser conserje de un instituto?

Enrique Saorín es un inadaptado, un ser triste, acomplejado y frustrado, que se escuda en la idea de no haber sido comprendido para justificar(se) el odio que siente por todos sus semejantes. Es verdad que ha sufrido, pero todos hemos sufrido. Eso no justifica que se comporte como lo hace, que desdeñe a los demás, que se sienta superior. En el fondo es un tipo peligroso, lleno de traumas y lleno de rencores... Y el problema es, precisamente, que no ha digerido sus fracasos, no ha sabido extraer de ellos nada positivo, ni ha enmendado su actitud. La gente normal aprende de sus equivocaciones y de los reveses. Él no. Él los utiliza como argumento supremo para demostrar que tiene derecho al odio.



2)   ¿Qué hay de Rubén Castillo en Enrique Saorín?

Hay algunos detalles autobiográficos, que me resultaron útiles a la hora de elaborar la mente del personaje; pero poco más. Yo sí que me considero una persona afortunada, pues he visto cumplidos prácticamente todos mis sueños. Quizá porque he tenido la precaución de soñar cosas accesibles.

3)   Enrique se obsesiona con el cuadro ‘Galatea de las esferas’, ¿puede ser tan atrayente la pintura de Dalí o atrae más su figura? ¿Dónde radicaba el genio para Enrique, en el cuadro o en la persona?

Dalí era magnético, pero su pintura lo es muchísimo más. Cuando te cuentan cosas suyas, extravagancias, frases, actitudes, alucinas realmente con ellas. Pero si tienes la curiosidad de ponerte en Youtube una entrevista suya (la que le hizo Joaquín Soler Serrano, por ejemplo) descubres a un histrión más aparatoso y payasesco que interesante. Sus cuadros, en cambio, son inmortales. Tiene lienzos que son innegables prodigios de creatividad, que lo hacen eterno. La Historia olvidará al personaje Dalí pero recordará siempre al pintor Dalí.

4)   Carmen, Cristina, Clara, tres nombres de mujer que empiezan por ce, ¿responde esto a algún motivo particular? ¿Son tres mujeres diferenciadas o tres vertientes de una sola mujer en la vida de Enrique Saorín?

Vaya, realmente no me había dado cuenta de ese detalle de las iniciales... No son mujeres distintas, es verdad. Son tres flancos de Lo Mujer, que Enrique anhela sin saberlo. Gregorio Marañón decía que en el fondo cada uno de nosotros siempre perseguimos el mismo tipo de mujer. Quizá se trate de que buscamos algo así como un molde utópico, que disfrazamos (o se nos disfraza) con ropajes distintos.

5)   ¿Está Enrique Saorín incapacitado para el amor?

Seguro que sí. El amor no es un ejercicio de autocomplacencia, sino la voluntad de extasiarse con la belleza y el alma de alguien... para ser feliz y hacer feliz a ese alguien. Y Enrique siempre olvida la segunda parte del enunciado. Su única intención es completarse él, sentirse querido él, sentirse mimado él, sentirse admirado él. ¿Busca a la Madre? Quizá. Tengamos en cuenta que Enrique está decepcionado con la forma en que su madre no fue tierna, mimosa o protectora con él. Quizá está buscando sustitutivos. Dice que necesita a una mujer fuerte al lado, pero probablemente es mentira: anda buscando una entelequia de seda.

6)   ¿Tan poderosa es la memoria como para impulsar a este personaje a buscar una reparación como la que emprende en esta novela?

Él necesita encontrar justificaciones de su fracaso, y no tiene más remedio que tirar hacia atrás y buscar culpables donde sea. El culpable fue su padre, que siempre se comportó de una forma fría; la culpable es su madre, que no se alineó junto a él, en contra de su padre; la culpable fue Clara, que no quiso quedarse a su lado; la culpable fue Cristina, que no era Clara... Ese tipo de personas necesitan descargar su propia impotencia culpando a otros. De ahí que jamás, jamás, se mire a sí mismo con ojos críticos. Él es un puro, un cátaro, un genio. Los demás son miopes por no verlo así. Y tienen que pagar su error. Por eso se ganan su desprecio, sus invectivas y sus insultos retrospectivos.

7)   ¿Sufrió mucho Rubén Castillo escribiendo esta novela?

Terriblemente. Es la novela con la que peor lo he pasado. No volveré a sumergirme en una experiencia de este tipo, lo puedo asegurar. Llegué a meterme tanto en este personaje que comencé a volverme huraño, a tener tics, a pasarme el día y la noche imaginando detalles de su vida, de su temperamento, de sus reacciones... Y puedo asegurar que la experiencia me ha dejado tan escocido como escarmentado. No creo que merezca la pena sufrir para dar a luz una novela. Mis siguientes obras no serán tan introspectivas, sino mucho más fluidas, más narrativas. Necesito cambiar de registro por cuestiones de higiene mental.

8)   En algunas de sus novelas hay al final un cierto poso de pesimismo, unos desenlaces un tanto tristes, ¿es algo buscado o son simples coincidencias?

En literatura no existen las casualidades. Creo que la obra literaria de alguien es siempre su mejor autorretrato. Cuando dicen y repiten que Federico García Lorca era un hombre alegre, jovial y felicísimo, yo siempre pienso en sus poemas, en sus obras de teatro; y sé que allí está su alma auténtica. La literatura es como el paño de la Verónica. Ahí están las facciones reales. Yo tiendo al pesimismo. No confío demasiado en el género humano, ni en la justicia de la vida. Quizá por eso me salen obras con esos finales. No lo sé. Tampoco me gustaría convertirme en materia de reflexión para mí mismo. Yo cuento historias y ya está. Que otros interpreten y extraigan conclusiones.

9)   ¿Hasta qué punto ha influido el mundo educativo en esta novela? ¿Habría resultado igual situar a Enrique Saorín en otro ámbito profesional?

Yo creo que sí, que habría resultado la misma figura desproporcionada y grotesca. Enrique Saorín podría haber intentado ser médico y haberse quedado en ATS; o juez y haberse quedado en agente judicial... Y no sería capaz de darse cuenta de lo hermoso que es ser un buen ATS o un cumplidor agente judicial. Ya lo comentaba antes: él necesita culpables que justifiquen su situación actual. Y entiende que los debe castigar de alguna manera: incluso con la escritura, si no puede de otra forma.

10)                      ¿Ha vertido Rubén Castillo alguna fobia, filia, sueño o afán de venganza en Enrique Saorín?

No, qué va, jajaja... He tratado de meterme bajo la piel de un rencoroso, de un engendro, y ver qué salía de ahí. Pero no hay nada mío en Enrique, en ese sentido.

11)          ¿Qué es un rinoceronte ciego?

Para Enrique, los demás son siempre rinocerontes, seres brutales que atacan, embisten, hieren, hacen daño, y de los que conviene protegerse. Podría haber elegido otro animal, pero me acordaba de la célebre pieza de Ionesco y pensé que los rinocerontes podían estar bien. Forma parte del mismo esquema mental que antes mencionaba: todos me odian, todos me agreden; por tanto, tengo que estar a cubierto, agazapado, a la defensiva. Enrique Saorín no se abre jamás ante nadie. Es un molusco. Pero un molusco bilioso lleno de venenos y peligros.

12)                      ¿Sueña Rubén Castillo con ganar el Premio Nadal? ¿Desafiaría a su jurado tal y como lo hace Enrique Saorín al escribir sus memorias?

Sueño con ganar otros premios menos sospechosos de manipulación. En mis años de juventud sí que pensaba que el Nadal podía ser una especie de consagración, o la puerta para publicar en Destino. Ahora veo otros canales más oportunos, y es probable que me vaya decantando hacia ellos... Tengo tres novelas dándome golpes dentro de la cabeza para que las escriba. Pero sé que tengo que ir paso a paso. Por ahora, invertiré el año 2013 en escribir la que más me está dando la lata; y las otras dos que esperen turno.