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jueves, 28 de mayo de 2026

LOS PERROS HUELEN EL MIEDO - ROSA HUERTAS

 

LOS PERROS HUELEN EL MIEDO, de Rosa Huertas, por Antonio Parra Sanz

Título

Los perros huelen el miedo

 

 

Datos publicación

MAR Editor. Madrid 2026. 239 págs.

 

Datos de la autora

 

 

    ROSA HUERTAS (Madrid, 1960). Doctora en Ciencia de la Información por la Universidad Complutense y licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. Profesora de Lengua y Literatura durante más de tres décadas en varios institutos de la Comunidad de Madrid. Ha publicado más de 30 novelas juveniles, así como novelas históricas y novelas de género negro. Es autora de títulos como La guardiana de secretos, El vértigo de los suicidas, Lazos de tinta, Mujeres que leían, La sonrisa de los peces de piedra, Theotocópuli. Bajo la sombra del Greco, Mala luna, Tuerto, maldito y enamorado, entre otros títulos. Ha ganado premios como el Anaya, Ciudad de Cartagena, Hache, Alandar…, y ahora con Los perros huelen el miedo ha sido ganadora del XV Premio Wilkie Collins de Novela Negra.

 

Sinopsis de la obra

 

    Las investigaciones de dos muertes en circunstancias extrañas se cruzan en esta novela. Un viejo alcohólico se tira por la ventana; una mujer de clase alta aparece electrocutada en un edificio cerrado. Los malos tratos, la especulación inmobiliaria, el señalamiento a una persona como delincuente sin pruebas y los miedos cotidianos son los ejes de esta novela que transcurre en el Madrid de nuestros días. Sofía, una escritora solitaria, acaba involucrada en estas dos muertes cuando vuelve a escuchar ruidos en el piso de que antaño habitó el viejo alcohólico. Junto a Viki y Pedro, una pareja de detectives se verá envuelta en algo más que la resolución de estos dos casos.

 

Reseña

NÚCLEOS FAMILIARES

 

    Rosa Huertas ha conquistado con esta novela el VX Premio Wilkie Collins, demostrando que la aparición de El vértigo de los suicidas no fue producto del azar, y que es una autora capaz de moverse con solvencia en diversos géneros narrativos.

    Porque además va dejando en ellos su impronta, no es que se aplique a la faena de cumplir y respetar las normas al uso, en este caso del género negro, sino que adapta esas normas a su modo de escribir, a su modo de narrar y hasta al contenido argumental, sin renunciar nunca a los rasgos habituales de sus obras, o al menos a algunos de ellos, tales como la presencia de la literatura y la música, y la importancia de los vínculos familiares.

    Y si se trataba de crear o recomponer familias, Sofía, la escritora protagonista, sabe lo suyo, porque en estas dos novelas ha ido convirtiéndose en una especie de matriarca a cuyo alrededor pivotan otras personas (algunas con su propia familia) que poco a poco van conformando, y haciendo crecer, un círculo nuevo. Por ello podemos decir con conocimiento de causa que en esta novela hay un buen homenaje a las familias.

    Veamos, en primer lugar, está la familia de Sofía y su hijo Manuel, que regresa de Estados Unidos. Después la que forman Pedro Terol y Viki, con el pequeño David, sometidos todos a los vaivenes de la profesión detectivesca. Encontramos a Ana, que logra salir de la influencia tóxica de Diego y su perro para encontrar la libertad, y que a su vez es hija de Germán, el malhadado vecino de arriba de Sofía que sigue incordiándola ahora desde el más allá. Y por último está la familia de Marta, la arquitecta que aparece muerta, y entre cuyo marido y primos habrán de moverse los miembros del equipo detectivesco marital.

    Rosa Huertas parece que va sentando las bases del universo familiar de Sofía, un clan que también le cure de la soledad, y en el que quizá pronto entre un hombre para ella. Esos lazos son los que se van fortaleciendo y permiten resolver los casos, aunque tampoco son de exclusividad temática, ya que el tema de la especulación inmobiliaria o los fondos buitres sobrevuela de manera muy directa toda la novela, al igual que los malos tratos y la violencia de género.

    En lo puramente inductivo, la pareja Viki/Pedro ha crecido como ejemplo del buen hacer detectivesco, pero Rosa Huertas sigue tiñéndolos con una leve pátina de “domestic noir”, como si ellos estuvieran en el oficio casi por casualidad. Pero con azares o no, resuelven los casos y hasta son bien considerados por las fuerzas policiales y por el comisario al mando de las mismas.

    Lo más oscuro, la brutalidad o el mal se quedan para Diego y su perro, o para un sobrino de papá harto de desgastar la universidad sin éxito y que aspira, como todos los de su especie, a poseerlo y heredarlo todo. En suma, una novela completa que reafirma la principal virtud de Rosa Huertas en la novela negra: un puño casi de hierro pero siempre envuelto en un suave guante de gamuza.


https://www.solonovelanegra.es/los-perros-huelen-el-miedo-de-rosa-huertas-por-antonio-parra/?fbclid=IwY2xjawSFZmdleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEew3IKCZpEcjywsChVZIfwmYsGOgWwHRIYYikvfKrYrW8swIOydfjztqk4G9s_aem_hoioBDw5S7GCE2gAmexdrQ

viernes, 14 de marzo de 2025

ROSA HUERTAS EN LOS JUEVES LITERARIOS

 

ES IMPRESCINDIBLE RECUPERAR LA FIGURA DE MUCHAS MUJERES OLVIDADAS

 

Si hubiera que buscar un motivo que justificara por sí solo la escritura de esta nueva novela de Rosa Huertas, sería ése: la necesidad, y hasta la urgencia, de que nuestra Historia repare tantas injusticias como ha cometido con las mujeres a lo largo de los siglos, incluso, como ocurre en esta obra, en aquellos tiempos que supuestamente estaban llamados a ser las luminarias de un nuevo progreso.

 

Una de esas mujeres, Carmen de Burgos, también conocida como Colombine, es la protagonista de La guardiana de secretos, junto a su hermana Ketty, verdadera valedora y memoria de una mujer incansable que escribió teatro, poesía, recetarios, novelas, columnas de prensa, y que tuvo que hacerse oír el doble que la mayoría de los hombres, incluso más que aquellos dos que incidieron en su vida de manera muy determinante, Rafael Cansinos Assens y Ramón Gómez de la Serna.

 

Rosa Huertas justificó también la escritura de la novela aludiendo a una especie de destino que la había obligado a seguir adelante, regalándole libros de la citada Colombine encontrados en el otro extremo del mundo, o incluso mostrándole cómo su hermana llegó a residir en nuestra Cartagena. Una serie de casualidades o juegos del azar que han empujado a la autora a la redacción de este texto.

 

Sobre ello habló la autora ante un abarrotado Museo del Teatro Romano, y desgranó lo que fue el proceso de documentación, la voluntad de contar lo que muchísima gente nunca supo de una mujer muy especial (de dos, en realidad), y de la hermana que la sostuvo en muchas de sus actividades. Carmen de Burgos fue, entre otras cosas, la primera mujer que ejerció (aunque oficiosamente) como corresponsal de guerra, la organizadora de una tertulia a la que quien deseara ser alguien en el Madrid de la época no podía faltar, y una autora con una agudeza especial, sin duda necesaria a la hora de intentar vencer ese oscurantismo machista que sobrevolaba lo literario incluso en los años de la bohemia.

 

Un libro lleno de rigor histórico pero también con sus rincones de ficción, la historia de dos vidas que apenas pudieron separarse, mostrando una vez más la fuerza de la solidaridad femenina. Carmen de Burgos, cuya obra fue prohibida durante el franquismo, ve ahora cómo alguien se convierte en su valedora, transmitiendo su legado en una novela que a ratos es como una maleta llena de esperanzas.

lunes, 7 de octubre de 2024

EL VÉRTIGO DE LOS SUICIDAS - ROSA HUERTAS

 

EL VÉRTIGO DE LOS SUICIDAS, de Rosa Huertas, por Antonio Parra Sanz

Título

El vértigo de los suicidas

 

 

Datos publicación

Alrevés Editorial. Barcelona 2024. 200 págs.

 

Datos de la autora

 

 

    ROSA HUERTAS nació en Madrid y es doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. Antes de iniciarse en la literatura juvenil publicó varios libros de recopilaciones de cuentos, así como de cuestiones didácticas y de fomento de la creatividad, y como autora de libros infantiles y juveniles ha publicado más de veinte obras por las que ha merecido los más importantes galardones, como el Premio Hache de Literatura Juvenil 2011, el X Premio Alandar de Literatura juvenil en 2010, el XIV Premio Anaya en 2017 y, en 2018, el Premio Azagal. También ha obtenido, en 2015, el Premio Ciudad de Cartagena de Novela Histórica. En 2019 publicó su primera novela fuera del ámbito juvenil, Mujeres que leían. En 2021 vio la luz El tiempo que nos robaron, y en 2023 publicó la novela histórica Lazos de tintaEl vértigo de los suicidas es su primera novela negra.

 

Sinopsis de la obra

 

    Cuando Sofía decide mudarse con su hijo a un nuevo domicilio tras su separación, no puede creerse su buena suerte: acaba de encontrar un precioso piso restaurado en pleno centro de la ciudad, decorado con exquisito gusto y muy asequible. Es perfecto para ella, allí podrá escribir tranquila y comenzar una nueva vida, que se augura feliz.

    Sin embargo, poco a poco las rutinas en su nuevo hogar parecen enturbiarse: pronto su hijo se independiza y ella se queda sola con la única compañía, omnipresente, de Germán, su único vecino, que vive en el piso de arriba del antiguo edificio. Se trata de un hombre desaliñado, oscuro, turbio, que al principio la exaspera y luego hace que una difusa sensación de amenaza, de creciente pavor, se cierna sobre ella, hasta el punto de que Sofía comienza a sospechar si no tendría algo que ver con la muerte del anterior propietario de su piso, una muerte, a su vez, relacionada de una extraña manera con un suicidio ocurrido recientemente en su mismo barrio.

 

Reseña

BUEN ESTRENO

 

    Debuta Rosa Huertas en la novela negra, no en el género, al que ya ha dado algunos textos breves, pero sí en la extensión, y lo hace consciente de cuáles son los mecanismos necesarios para dosificar la intriga, o las intrigas, porque en este caso se habla de dos tramas que poco a poco irán confluyendo en un sendero común.

    Y se ha centrado la autora en la investigación privada, de la que señala unas cuantas luces y sombras, pero también incluso en la investigación aficionada, o lo que es lo mismo, aquella que le cae encima, por avatares vitales, a alguien que no estaría ni cerca de la misma, como esa escritora que inicia una nueva vida en un inmueble en el que habita también un vecino que roza (y muchas veces hasta lo rebasa) lo insoportable.

    Esa vinculación con la literatura es la marca de la casa de Rosa Huertas, como hemos podido comprobar en la mayoría de sus obras, y ella se encarga de hilvanarla muy bien con lo puramente negro, encarnado por Terol, un detective privado que sueña con encontrarse un gran caso que refrende los sueños investigadores que lleva teniendo durante toda su vida.

    Con todo, la novela da más importancia a lo psicológico y a los entresijos del mal que a lo puramente procedimental, y va transcurriendo entre dos muertes ya acaecidas que oscilan entre la violencia y el suicidio, y sobre las que habría mucho que contar, y otra que se presume inminente, y que desatará la última espoleta en el caso de que llegue a producirse.

    Prepárese el lector para una prosa de calidad en la que las personalidades de los personajes adquieren tanto peso como la propia trama, y de paso echen un ojo a sus vecinos la próxima vez que les saluden en la escalera.

https://www.solonovelanegra.es/el-vertigo-de-los-suicidas-de-rosa-huertas-por-antonio-parra/

lunes, 27 de marzo de 2023

LAZOS DE TINTA - ROSA HUERTAS

 

UNA NOVELA DE HERMANDADES

 

El papel de la mujer en la literatura del romanticismo, el deseo de una joven de descubrir el mundo a través de la lectura y la escritura, la complicidad del amor y el sacrificio, Madrid, Extremadura, Cuba, secretos y férreas voluntades…, de todo ello se ha rodeado Rosa Huertas en la que quizá sea su novela más lograda hasta el momento.

 

Dos de las virtudes que caracterizan a la escritura de Rosa Huertas son la preocupación por la literatura, su historia, su recuerdo y su difusión, y la predilección por los personajes fronterizos, aquellos que de manera inevitable se ven enfrentados a una disyuntiva de la que dependerá el resto de sus vidas.

 Con ambas virtudes, la autora madrileña lleva ya unos cuantos años regalándonos novelas juveniles en las que siempre entremezcla esos valores a la perfección, y así la hemos visto difundir la vida y obra de Miguel Hernández (Mala luna), Lope de Vega (Tuerto, maldito y enamorado), Galdós (La hija del escritor) o Machado (Cartas a Leonor), pero también artistas alejados de la pluma como El Greco (Theotocópuli. Bajo la sombra del Greco), e incluso otros personajes que, sin vinculación artística, tocaban muy de cerca su fibra personal.

 

Amor por la literatura

 Sólo quien ama la literatura puede moverse alrededor de sus entretelas con semejante autoridad, con una soltura que se contagia a los lectores, ya sean principiantes o de lo más consagrados. Precisamente con esa trayectoria juvenil ha logrado en muchas ocasiones difuminar esas fronteras temporales, dinamitar las barricadas de la edad y dejarnos sólo frente a buenas obras, fueran cuales fuesen sus etiquetas.

 Aun así, es notorio reseñar que estos lazos de tinta han supuesto su primera incursión en lo que podríamos denominar literatura no juvenil, algo que muchos lectores llevábamos tiempo demandándole y que ella iba posponiendo, por respeto, hasta estar segura de que el salto de una franja a otra sería el adecuado. Unas prevenciones que han quedado superadas en cuanto uno se pone a la faena de conocer la vida de Manuela, un personaje fronterizo, como no podía ser de otra forma, que nace en un mundo que no le corresponde (quiere leer y escribir aun siendo hija de lavandera), y hasta en una época que se le queda muy pequeña (una mujer del siglo XIX ávida de conocimientos).

 

Homenaje a la mujer

   Esa delicia de personaje, al que le esperan algunas sorpresas más que el lector deberá ir descubriendo a lo largo de una trama muy dinámica, recibe además el don de la voz narrativa, que su autora le concede para que nos vaya relatando su existencia, llena de peligros, amenazas y secretos, como corresponde a un buen personaje decimonónico. La alternancia entre la primera persona de la narradora protagonista y testigo se enriquecerá también con la segunda persona, puesto que Manuela se dirige, de modo casi epistolar, a otro personaje de vital importancia en su vida, en un complejo alarde de técnica literaria del que Rosa Huertas sale más que triunfante.

 Hasta ahí los valores protagónicos, pero si hablábamos antes de amor por la literatura, queda el homenaje que la autora rinde en esta ocasión a un grupo de mujeres tan valientes como a menudo clandestinas, las que se atrevían, contra viento y marea, a escribir en la España del romanticismo, la del rancio siglo diecinueve, encabezadas por dos figuras señeras como fueron Gertrudis Gómez de Avellaneda y Carolina Coronado. Esa hermandad acoge en su seno a una Manuela a quien el patriarcado más salvaje está varias veces a punto de llevarse por delante, y cifra en ella el proyecto de la nueva mujer española, la que habría de intentar cambiar nuestra sociedad por vez primera.

 Como luchadoras que fueron, y a pesar de los éxitos literarios de algunas de ellas, estaban más bien solas –tal y como comprobó la propia Tula cuando se postuló en vano para entrar a formar parte de la Real Academia-, pero Rosa Huertas, a través de Manuela, les da voz y nos muestra la férrea voluntad con la que fueron superando escollos, el ingenio y la determinación, y sobre todo el valor, porque esta es una novela de valentías, de desafíos y decisiones fuertes, en la que su autora se torna una más de aquellas hermanas tan injustamente tratadas, como tantas otras, por la historia de nuestra literatura.

 

Doble viaje

 La inserción en la sociedad, la supervivencia en un mundo de hombres o la solidaridad femenina están retratadas en la novela con gran acierto, al igual que los escenarios, empezando por el Madrid más fiel, mostrando una vez más el amor que Rosa Huertas siente por su ciudad, y siguiendo por una Extremadura en la que los contrastes resultan brutales, para terminar con un salto oceánico tras el que La Habana surge como una tierra de promisión, un Eldorado en el que Manuela y su familia puedan encontrar la paz, donde ese proyecto de la nueva mujer cuaje de manera definitiva.

 Ese viaje, tanto el geográfico como el interior, está narrado de forma muy cuidada, con unos capítulos medidos que otorgan a la novela un ritmo ágil, una invitación para seguir leyendo, que Rosa Huertas lleva hasta el extremo de tatar con mimo tanto el lenguaje como la voz que le corresponde a cada momento, ya se hable de literatura, de lo sociológico, o incluso de algún que otro peligro criminal, y es que la sombra del infausto padre de Manuela es muy alargada.

 Un estreno de lo más acertado, demostrando que la experiencia que atesora la autora madrileña le capacita de manera sobrada para continuar en el camino de la novela sin etiquetas cronológicas. Esperemos que dicho camino sea tan fructífero como el que ha recorrido hasta ahora en la literatura juvenil.

 

‘LAZOS DE TINTA’. ROSA HUERTAS

Género: Novela. Ediciones B. 384 páginas.


https://www.laverdad.es/ababol/libros/novela-hermandades-20230325091025-nt.html?fbclid=IwAR1ey7gBUZqdYm8vrGqvxG2Uu16zWweWoPjnV8JpdqlUD8X5Ey46TYfd0MU&ref=https%3A%2F%2Fl.facebook.com%2F

domingo, 21 de noviembre de 2021

lunes, 15 de noviembre de 2021

DISIDENTES - ROSA HUERTAS


MIRANDO MÁS ALLÁ

 

Sin vampiros, sin superhéroes, con sentido común, lógica y una mirada muy atenta a la sociedad que nos rodea, así es como Rosa Huertas presenta a los jóvenes una novela de ciencia ficción, o acaso una distopía llena de avisos de lo que puede llegar a ocurrirle a nuestro mundo, de no virar el rumbo que últimamente está tomando, a pesar de las numerosas advertencias que se nos proporcionan con mucha frecuencia.

Mostrando las grietas de esa perfección, actualizando la labor de autores como Huxley o el propio Orwell, la autora madrileña nos presenta a Ada, una joven sometida que al mismo tiempo ignora lo que es el arte, en cualquiera de sus manifestaciones. De igual modo, se respira un sentido homenaje a las humanidades, tan denostadas por los últimos sistemas educativos, y la esperanza de que no todo quede en manos de una tecnología ciega e insensible.

De fondo, como ya es habitual, está Madrid, transformada ahora en un territorio ruinoso y contaminado en el que sobreviven los disidentes que son también los encargados de custodiar las últimas manifestaciones artísticas de nuestro pasado, o de ese presente perfecto de la obra. Interesante novela que no sólo deberían leer los jóvenes, porque la cultura necesita de muchos auxilios en España.

 

‘DISIDENTES’. Rosa Huertas.

Bambú. Barcelona 2021. 188 págs. 11’30 euros.

(LA VERDAD, "ABABOL", 13/11/2021)

lunes, 15 de junio de 2020

domingo, 19 de enero de 2020

domingo, 18 de marzo de 2018

sábado, 14 de octubre de 2017

domingo, 29 de marzo de 2015

lunes, 28 de abril de 2014

II ELACT - PRESENTACIÓN DE ROSA HUERTAS

HOMENAJE AL GRECO

            Recién llegada de Madrid, Rosa Huertas acudió un año más a nuestro ELACT, esta vez nada menos que para realizar la presentación oficial en España de su nueva novela, Theotocópuli, bajo la sombra del Greco, en la que rinde homenaje al que fuera uno de los pintores más destacados del Siglo de Oro, pero en la que sobre todo bucea en la figura de Jorge Manuel, el hijo que fue devorado por la alargada e inclemente sombra del padre.

            Ante una sala repleta de asistentes, contamos también con la presencia del propio Jorge Manuel, llegado desde las sombras toledanas del siglo XVII, quien tuvo que ejercer una vez más de portavoz de su padre, que le realizó un buen número de llamadas telefónicas desde el más allá. Ello fue posible gracias a la interpretación del joven actor Emanuel Thomas, quien dio vida de manera magistral al texto escrito para la ocasión por Salvador Martínez Pérez. La autora, tan sorprendida como el resto del auditorio, no pudo sino reconocer una vez más la fascinación que la figura de Jorge Manuel había ejercido en ella, y que se unió a la que desde niña sintiera por el padre, lo que motivó la escritura de esta novela.

            A lo largo de hora y media, Rosa Huertas nos habló del germen de su novela, de la manera en la que combina siempre tramas actuales y pasadas en sus obras, del mismo modo que implica a personajes adolescentes que muestren curiosidad por el pasado histórico y sus protagonistas, porque sus caminos están más cerca de converger de lo que ellos creen. Y, por supuesto, del cariño que le une a Cartagena, por razones no sólo familiares, obviamente, sino porque aquí encuentra cada verano un rinconcito de paz en el que desarrollar su actividad literaria.

            Nos contó también múltiples curiosidades de la redacción de esta novela, mostrando su agradecimiento hacia aquellas personas que le ayudaron con temas concretos tales como el mundo de las subastas artísticas o el tráfico de obras, e incluso habló de la vida que le queda ahora a la obra, con presentaciones en lugares emblemáticos tanto para la existencia como para la producción del Greco. Y, como no podía ser de otra manera, finalizó el acto departiendo con un nutrido grupo de fieles lectores que la arroparon una vez más, alguno de los cuales le obsequió con una caja en la que guardar sus utensilios de escritora, y cuyos libros firmó siempre acompañada por la mayor de las sonrisas.



domingo, 27 de abril de 2014

THEOTOCÓPULI, BAJO LA SOMBRA DEL GRECO - ROSA HUERTAS

            Un lienzo cortado, un cuadro maldito, la herencia del Greco, un hijo que se niega a seguir el camino marcado por el padre, dos jóvenes turbadoras, una más que la otra, Madrid y Toledo, nuestros días y el siglo XVII. Y manejando la investigación para encontrar la tela perdida, Rosa Huertas, mezclando en su paleta todos los colores narrativos cada vez con más talento, arrancándole a su prosa toda una gama de tonalidades imprescindibles: amor, misterio, pasado, relaciones paternas, deseos y sueños por cumplir. Una obra de arte.

Theotocópuli, bajo la sombra del Greco. Rosa Huertas.
SM. Madrid 2014. 256 páginas. 8’75 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 26/4/2014)

miércoles, 29 de mayo de 2013

DOCE LUNAS - ROSA HUERTAS

DOCE LUNAS

ROSA HUERTAS
LOS HÉROES SON MENTIRA

1)    ¿Qué atrajo más la curiosidad de Rosa Huertas, esta guerra casi olvidada de Ifni, o la historia que adivinaba en las palabras de su padre?
          Ambas situaciones. Todas las novelas nacen de un pequeño embrión y al principio nunca sabes si aquello que tienes necesidad de contar llegará a convertirse en un relato, o dará para poco. Esta novela empezó en un hospital de Cartagena una tarde de julio en la que mi padre padecía un estado febril. Empezó a hablar y yo pensaba que eran delirios provocados por la fiebre. Se puso a contarme una historia de unos paracaidistas que murieron en una emboscada en Ifni. Yo sabía que mi padre había estado en la guerra de Ifni, pero no sabía mucho más. Casi nadie sabe qué guerra es ésa. A los mayores de 50, con suerte, les suena. A la gente más joven no le suena de nada. Necesitaba saber por qué le obsesionaba ese suceso a mi padre y también qué ocurrió en aquella guerra olvidada.


2) ¿Cómo se transforma la memoria privada y familiar en argumento público y novelado? ¿Es fácil exponer así al mundo un suceso tan íntimo?
Nunca pensé que sería capaz de escribir unos hechos tan personales, el pudor se trasforma y desaparece cuando la escritura se convierte en una forma de salvación. Fue mi manera de sobrellevar el dolor y a mi padre también le sirvió, en parte, para mantener la mente ocupada.

3) Los héroes son mentira aparece como novela juvenil, aunque su fuerza trascienda las clasificaciones genéricas, ¿se han reunido en ella tres generaciones?, ¿hasta qué punto ha contribuido su hijo en la génesis de esta novela?
Él ha colaborado algo menos de lo que se cuenta en la novela, pero me arropó en unos momentos difíciles, se portó como una persona muy madura a  pesar de que tenía 16 años escasos. También me ayudó con las tecnologías y las redes sociales, algo en lo que está más preparado que yo.

4) De la lectura de la novela se desprende que hubo una especie de hermandad entre quienes estuvieron en Ifni, ¿es eso cierto?, ¿ha conocido Rosa Huertas más historias derivadas de aquella guerra?
Así parecía por los recuerdos de mi padre. Hay varias asociaciones de veteranos de Ifni con las que he contactado que mantienen viva la memoria de los que sufrieron aquella guerra absurda.

5) ¿Cómo asimiló su padre el desconocimiento de la guerra de Ifni en la península? ¿Cómo juzgaría ahora ese hecho Rosa Huertas, dejando a un lado lo personal?
Creo que para él fue traumático el hecho de que nadie hablase sobre ello, aseguraba que en toda su carrera militar jamás había vuelto a oír hablar de aquella guerra. Y él la sufrió con toda su crudeza.

6) ¿Qué significaron para usted los jilgueros que menciona en la novela?
Me pareció una imagen hermosísima: los pájaros saliendo sus jaulas cuando los soldados regresaron a casa después de la guerra. Simbolizan la libertad, después de los meses de angustia en la trinchera.

7) Hay un cariño especial hacia el personaje de Pelargón pero, ¿hay algún otro personaje que haya fascinado a Rosa Huertas, de entre todos los que compartieron las vivencias de Ifni con su padre?
He llegado a encariñarme de verdad con todos ellos, con los reales y con los de ficción. El asistente de mi padre, Pelargón, me parece entrañable. Pero también el Vendas (estudiante de medicina que reniega de la guerra), el impulsivo Pichabrava o el enamorado Billy el Niño. Sobre todos, el personaje del teniente que encarna mi padre.


8) En esta novela hay dos versiones de la valentía, la oficial y la real, ¿qué es para Rosa Huertas el heroísmo?
Es enfrenarse a la realidad con lo que se tiene sin desfallecer, es pensar también en el compañero y en los que están alrededor. Es plantarle cara a la adversidad, ya sea una guerra o una enfermedad.

9) Tengo entendido que lanzó más de un “mensaje en una botella” para cerrar esta novela, buscando nombres y personas del pasado, ¿ha querido el destino que alguno de esos mensajes recibiera alguna respuesta?
Casi todas las semanas me llegan mensajes de personas relacionadas con Ifni, y es asombroso cómo se ven identificadas con lo que se narra en el libro. Sigo buscando a los protagonistas de aquella guerra y seguro que aparecerán más.

10) Volviendo a la relación padre-hija, uno de los motores de la obra, ¿qué supuso esta novela en la relación de Rosa Huertas con su padre?
         Sobre todo nos sirvió para encontrarnos, descubrí que a mi padre no le gustaban las guerras. Sus palabras textuales fueron: “Las guerras son malas para el que las gana y para el que las pierde; el que las gana pierde también a sus muertos”. Me sorprendió su visión crítica de la guerra, de la actitud de Franco y los superiores militares, de la actitud de los diversos gobiernos de este país con respecto al tema de Marruecos y del Sahara. Y descubrí de quién he heredado el gusto por narrar, por contar historias, descubrí que coincidíamos en ello, descubrí su sentido de la justicia y del valor, su sentido del deber y su espíritu crítico.

11) En todas sus novelas hay una conexión entre un tiempo pasado y el presente, ¿facilitó eso las cosas a la hora de escribir una historia tan personal como ésta?

Supongo que sí, es cierto que disfruto escribiendo historias que se mueven en dos planos temporales. Me divierte mucho investigar hechos y personajes históricos para las novelas y muchas veces descubro situaciones que me ofrecen vías nuevas en el relato.

12) ¿Qué les diría Rosa Huertas a todos los lectores que aún no se han adentrado en la memoria del teniente Huertas, cómo les animaría a leer esta novela?

          Les diría que es una historia emotiva e intensa de amistad, de compañerismo, de amor, de lucha contra los elementos, de lealtad, de derrotas, de descubrimientos, de amor filial con la que lectores de tres generaciones se pueden sentir identificados. 









lunes, 20 de mayo de 2013

LOS HÉROES SON MENTIRA - ROSA HUERTAS


La grandeza de los anónimos


            No hay muchas maneras de enfrentarse a la muerte de un ser querido, de llenar el hueco dejado por un padre, y Rosa Huertas ha construido esta magnífica novela como medio para intentar conseguirlo. Los últimos tiempos de su progenitor fueron propicios para las confidencias, con el tácito ruego de que la hija escritora pusiera negro sobre blanco los episodios que aquel teniente tuvo que vivir en el páramo perdido de Ifni.

Cada silencio que rompía aquel hombre reservado era una mano tendida hacia su hija, que supo concederle el tiempo necesario para desempolvar los desvanes de la memoria. Además, la autora madrileña se convirtió también en un puente, uniendo la generación precedente con la posterior, implicando a su hijo en la búsqueda de quienes compartieron campaña con su abuelo, y a quienes él sólo nombraba por sus apodos.

Así, y alternando con soltura las dos voces narrativas, ante el lector surgen las figuras de Pelargón, ayudante del teniente, o del sargento Pichabrava, quintaesencia del militarote patrio. Pero sobre todo se abren paso las brumas de la más olvidada de las guerras españolas, la de Ifni, que a mediados de los cincuenta recibió el ninguneo de una sociedad que no quería ver morir a los soldados españoles defendiendo un desierto infame.

No hay héroes oficiales, sobre todo cuando la superioridad los abandona, cuando el armamento se cae a pedazos, y cuando el fuego amigo es el principal peligro. Entonces sólo queda obedecer, o dejar que el corazón encuentre un resquicio entre las ordenanzas. Eso es lo que buscó Rosa Huertas, y se topó con la emocionada grandeza de los anónimos, los mismos que supieron reconocer el honor sin alharacas, que liberaron a los gorriones de sus jaulas antes de volver a España, los mismos que, entre el infierno de arena y balas, supieron estar a la verdadera altura, y no precisamente a la que marcaban sus superiores.

Los héroes son mentira. Rosa Huertas.
Editorial: Edelvives. Zaragoza 2013. 230 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL" (18/5/2013)